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El lobby farmacéutico
y transgénico en el Gobierno ZP
Miguel Jara
Miguel
Jara
Pronto van cumpliéndose las peores expectativas
en materia sanitaria y de medio ambiente con el nuevo Gobierno de Zapatero.
La jugada de la desaparición de Cristina Narbona y el Ministerio
de Medio Ambiente, o para mayor exactitud, la absorción por parte
del Ministerio de Agricultura (ésta sobre todo química,
industrial y con cesiones al lobby pro alimentos transgénicos)
de la cartera de Medio Ambiente, ha sido muy comentada. Se interpreta,
y los hechos comienzan a confirmarlo, como un intento de acabar con una
voz y una política crítica, la de la propia Narbona, y con
un Ministerio que podía ser un obstáculo al actual modelo
desarrollista, insostenible ambientalmente y por lo tanto poco saludable
que practica el Gobierno.
Puestos a gestionar una segunda legislatura, ganada la primera con una
política "social", el PSOE está optando por darle
un perfil más mercantilista, más proempresas al nuevo Ejecutivo.
Narbona molestaba, en muchos casos estaba consiguiendo que el suyo fuera
un Ministerio pro ecología, y esto es necesariamente contrario
a la lógica promercado del Gobierno, cualquier gobierno europeo
en la actualidad.
Narbona molestaba y como "cargarse" de raíz un Ministerio
entero, el de Medio Ambiente, hubiera sido demasiado chocante, se ha asimilado
a Agricultura, que posee una tradición de favorecer a las grandes
compañías frente a las pequeñas y medianas explotaciones;
de fomentar la industrialización intensiva y con productos químicos
tóxicos del campo; y que es en la actualidad el garante de los
intereses de la gran industria biotecnológica, es decir, de los
alimentos transgénicos (España es el país con mayor
superficie de cultivos transgénicos de toda Europa).
El nuevo Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente de la ministra Elena
Espinosa seguirá apoyando la inclusión en nuestros platos
de productos transgénicos y por lo tanto poniendo en peligro nuestra
salud y la del entorno. Y tendrá en sus manos toda la parte de
Medio Ambiente que antes no gestionó y que Narbona llevaba con
un aceptable resultado.
Pero el lobby pro transgénicos no sólo controlará
buena parte de las decisiones de Agricultura, como viene haciéndolo
durante los últimos lustros; el Gobierno ZP ha colocado a Cristina
Garmendia al frente del Ministerio de Investigación y Desarrollo.
En el libro Conspiraciones tóxicas, explicamos con numerosos ejemplos
el fenómeno de las "puertas giratorias" (trasvase de
ejecutivos del sector público al privado o viceversa). Este vuelve
a ser un caso de manual. Garmendia era, hasta entrar en el Gobierno de
Zapatero, presidenta de la Asociación Española de Bioempresas
(Asebio), el mayor lobby pro alimentos transgénicos y fármacos
biotecnológicos que hay en España (en el que están
otros lobbies como la Fundación Antama o las mayores multinacionales
de transgénicos del mundo: Monsanto o Pioneer), y que también
congrega a buena parte de la industria farmacéutica biotecnológica
(Bayer, Merck, Bristol-Myers Squibb, Roche, Schering Plough, Esteve -que
dirigen Farmaindustria-, o Gilead Sciencies -creadores de Tamiflú/Gripe
aviar-).
Esta empresaria hasta hace unos días, en 2000 fundó Genetrix,
una compañía privada del sector de la biotecnología.
Garmendia, no pierde su tiempo y también es presidenta de la Fundación
Inbiomed que, financiada con dinero público, está dedicada
a la investigación genética con fines farmasanitarios.
El Ministerio de Ciencia e Innovación es clave para la industria
farmacéutica. Así, uno de los periódicos sanitarios
que ejerce de portavoz de la misma, ha publicado que su creación
"ha sido muy bien recibida por la industria". Los grandes laboratorios
ven en Garmendia a una de los suyos: "será un buen apoyo para
evitar desarrollos legislativos excesivamente dañinos para el sector",
argumenta dicha publicación.
Hay que tener en cuenta que a media legislatura anterior el Ministerio
de Sanidad sufrió un cambio radical. La ministra Elena Salgado,
que como muchos medios especializados en temas sanitarios han publicado
no gustaba nada a Farmaindustria, fue desplazada al Ministerio de Administraciones
Públicas. En su lugar entró el actual ministro Bernat Soria,
muy del gusto de las farmacéuticas. Como ha publicado Correo Farmacéutico:
"El ministro Bernat Soria quería convertir esta legislatura
en la del impulso de la industria farmacéutica española,
'incluso abordando la posibilidad de un cambio en la legislación
de patentes'", verdadera piedra filosofal de Farmaindustria.
Si Cristina Garmendia quiere sacar adelante ese
proyecto de cambio de legislación -ahora es de su competencia tras
las nuevas atribuciones de su Ministerio- tendrá que contar con
el Ministerio de Industria, que también posee competencias legislativas
en temas de patentes. El citado periódico recuerda que "al
frente de Industria estará, en los próximos años,
Miguel Sebastián, amigo y protector político de Cristina
Garmendia y figura en ascenso por su amistad con Rodríguez Zapatero".
Si no he contado mal, las industrias biotecnológicas (compuestas
por las pro transgénicos y farmacéuticas) tienen cuatro
ministerios y cuatro ministros a su disposición: Agricultura, Sanidad,
Innovación e Industria. Y además han visto mermado en sus
facultades el de Medio Ambiente.
Algunas cosas, como digo, comienzan a cambiar,
a peor, se entiende. Para muestra un botón. El pasado fin de semana
TVE emitió un reportaje sobre alimentos transgénicos. Como
cuenta en una carta dirigida al programa en que se emitió una persona
que ha trabajado en el Ministerio de Agricultura y ha sido testigo del
vaivén de lobbistas pro transgénicos en el mismo, se eliminó
(por problemas técnicos) la intervención de la única
voz crítica con el tema de los Organismos Modificados Genéticamente
(OMG´s) aplicados a la agricultura, la de Juan Felipe Carrasco,
de Greenpeace.
Además, se utilizaron imágenes de la deforestación
de la Amazonia para el cultivo de soja transgénica justamente para
lo contrario, para explicar las bondades de estos organismos que no son
necesarios y que sólo traen beneficios a muy pocas empresas privadas.
¿Estará cambiando la línea editorial de la tv pública
al ritmo de los cambios pro corporaciones en el Gobierno ZP?
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