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ATOCHA 11 DE MARZO 2004 Otra vez cae la puerta de doscientos kilos y se abre un foso para los de siempre.
a doscientos pasos de las fuentes y doscientos corazones no se han levantado.
nos coge por los pies.
Siempre tantos de este lado, ¿por qué? ¿Por qué tan colosales postigos? ¿Por qué sus ejes tan desquiciados?
Tantos, siempre de los de siempre. Tantos tan dormidos, tantos ya para siempre.
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