Nota de Re(d)S:

Al cinismo de las desvergüenzas propinadas por PZ, que recogía la noticia de ayer, se suma esta otra perla -o guinda- leída hoy= pese al precedentede Irak, diz Moratinos: 'los detenidos por los españoles [en Afganistán] no irán a las cárceles en que se torture' O sea , que si los de otra 'comunidá internacional' bienintencionda (religiosa, petrolera, librecambista o de no importa cuálmesianismo) vienen a redimirnos de nuestra mucha corrupción estará bien que nos aherrojen... con tal de que ya no nos echen a los perros y/o a las sevicias de l@s perr@s sádic@s, con cuyas fotos nos han toreado últimamente para que no veamos otras 'Agendas ocultas'. El pequeño detalle de que, incluso ZP, había prometido NO MANDAR TROPA A AFGANISTÁN ya no viene a ningún cuento.

Cuando se airea -de manera indudablemente intachable, para la inmensa mayoría de nuestra sociedad- que a Irak no mandaremos tropas 'ni con Onu ni sin Onu'... porque 'su presencia allí trae causa en una insalvable ilegitimidá de origen' callamos y otorgamos. Pero cuando pretenden convencernos de que 'ese no fue el caso' respecto a la salvajada inmediatamente siguiente al 11-S, en Afganistán (como, además de no tener aún tanto Alzheimer, contamos -para recordar a estos desmemoriados, que apelan sólo cuando les peta a "la paz, la no injerencia y la soberanía"- con testimonios imborrables de hemeroteca), hemos de gritar de nuevo ¡NO CON NUESTRA APROBACIÓN NI PASIVIDAD!.

 

Volvemos a lo de siempre

Juan Francisco Martín Seco

¿Qué diferencia hay entre Irak y Afganistán? A lo largo de estos meses, he mostrado mis recelos acerca de la sinceridad, o al menos de la coherencia, de aquellos que habiendo callado o incluso apoyado la Tormenta del Desierto, los bombardeos de Kosovo y la invasión de Afganistán, se mostraban censores enérgicos de la masacre de Irak. Pero en materia de conversiones resulta conveniente conceder un cheque en blanco, y apostar por que las posturas mantenidas en el presente obedecen a una rectificación sincera de los errores pasados. No obstante, la sospecha se agranda cuando se empieza a hacer distinciones entre Irak y las contiendas anteriores.

Ninguna guerra es igual a otra. Estoy dispuesto a reconocer que la de Irak está siendo especialmente odiosa e inicua, y que en esta ocasión EEUU ha podido superar todos los límites. Pero no es un problema de más o menos. El tema fundamental estriba en cómo negarle legitimidad a EUU para intervenir y ocupar Irak, si se le concede para hacerlo en Afganistán. ¿Cómo repudiar la presencia de las tropas españolas en Irak, al tiempo que se envían a Afganistán?

Tras el fin de la Guerra Fría, se ha ido estableciendo un nuevo orden mundial en el que mucho antes de que Bush hijo fuese presidente se aceptaba sin tapujos el papel profético de EEUU y el de sus aliados para llevar la paz -pax romana- y la felicidad, quisieran o no quisieran, a todas las naciones; para imponer por las buenas o por las malas un determinado modelo de civilización y cultura. Se dinamitó el principio de no injerencia y el concepto de soberanía ha sido atropellado. Las grandes potencias se han arrogado el título de Comunidad internacional y en su nombre se han autoconcedido el derecho de dictaminar a escala mundial lo que está y no está bien, e imponerlo por la fuerza. Pero cuando la única ley es la fuerza, ¿cómo contener al más fuerte? Si la reacción internacional, y especialmente la de Francia y Alemania en el caso de Afganistán, hubiese sido parecida a la producida en el caso de Irak quizás EEUU no hubiese invadio este país.

Tras las falaces promesas de libertad, democracia y reconstrucción, en Afganistán lo único que hoy se encuentra es un panorama igual o peor que el anterior a la contienda. Un Gobierno títere, el de Karzai, cuya autoridad apenas se respeta en Kabul. El verdadero poder está en manos de los señores de la guerra, a los que EEUU armó contra los talibanes. Ahora se han repartido el territorio e imponen en sus respectivas regiones gobiernos tiránicos. No existen infraestructuras; la miseria y el hambre se extienden a toda la población, y las condiciones sanitarias son deplorables. Ante la monstruosidad de Irak, Afganistán ha quedado en el olvido. Pero ¿acaso no existe un cierto tartufismo en el escándalo con el que las sociedades han recibido las torturas en Irak, como si Guantánamo no hubiera estado a la vista de todos y la reacción no hubiese sido el silencio?

El retorno de las tropas españolas de Irak ha tenido el mérito de representar la rebelión de un país pequeño frente al Imperio. Que cundiese el ejemplo es lo que más podría temer EEUU, ya que los mayores hace tiempo que se habían rebelado. Mandar ahora tropas a Afganistán tiene toda la apariencia de que pedimos perdón por nuestra osadía, y desde luego puede interpretarse como que la oposición del PSOE en la Guerra de Irak era puro oportunismo electoral. Pasadas las elecciones y habiendo ganado, volvemos a lo de siempre.


JFMS(EM-27/6/4)

* Noticia (Agencia EFE, 1 de julio de 2.004)=

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció ayer que comparecerá ante el pleno del Congreso en sesión extraordinaria durante julio "cuando el Consejo de Ministros tome la decisión de enviar tropas a Afganistán". Zapatero subrayó tres diferencias entre esta decisión y la del PP de mandar tropas a Iraq y, así, dijo que "vamos a enviar tropas dentro de la legalidad internacional, no como hicieron ustedes con Iraq; vamos a enviar tropas fundándonos en verdades y no en mentiras como hicieron con Iraq; y vamos a enviar soldados para amparar un proceso electoral y no para apoyar una guerra ilegal". El presidente del Ejecutivo citó además una cuarta diferencia, ya que aseguró que su Gobierno "va a poner todos los medios para que los soldados españoles viajen en aviones seguros". Previamente, Mariano Rajoy había dedicado toda su intervención a reclamar la presencia de Zapatero en el Congreso y el cumplimiento de sus promesas de que el Parlamento autorice el envío de tropas al exterior.

 

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