Reflexiones a posteriori.
Miguel Angel Olalla Acosta

Con los datos más o menos definitivos del referéndum electoral sobre la constitución europea, me atrevo a realizar unas reflexiones no más tendenciosas que las “oficiales”.

Las cifras en tanto por ciento, cuando se conocen las cifras totales, se utilizan para esconder la verdad o mentir, que es lo mismo. Más si el 100% se corresponde con 33.563.680 electores.

El 20 de febrero de 2005 votaron SÍ al “tratado por el que se establece una constitución para Europa” 10.804.464 ciudadanos, como hubo 14.081.966 votos válidos, esto hace el 76.73% de votos afirmativos. Esta cifra, haciendo una simplificación torticera de la voluntad del electorado español, lleva a los entusiastas a calificar de “rotundo” el triunfo del SÍ en el referéndum (ver titulares de El País, El Mundo y La Vangurdia).

Sin embargo esta simplificación condena al limbo a los 19.359.017 electores que “no saben, no contestan”, es decir, que se abstuvieron, y a los 122.697 que involuntariamente, o no, votaron nulo. Sobre el total del electorado el voto afirmativo ha alcanzado la rotunda cifra de un 32.19%, lo cual a un gobierno honesto le habría de parecer muy pobre.

Más si tenemos en cuenta que, en las últimas elecciones generales, votaron al PSOE 10.909.687 electores, exactamente 105.223 votos más de los que ha obtenido ahora la propuesta del gobierno. No creo que haga falta recordar que la victoria del PSOE en las últimas elecciones pudo ser emocionante, sorprendente, refrescante, póngase lo que se quiera... pero desde luego no fue rotunda.

Volviendo a los porcentajes (ya he dicho que son reflexiones tendenciosas, pero no más que las “oficiales”), puesto que gustan de comparar estas elecciones con las últimas europeas, destaco otra curiosidad. Los partidos que han propuesto el voto negativo en este referéndum obtuvieron en las pasadas elecciones europeas un 11.75%. Esta cifra es “rotundamente” inferior al 17.24% que ha obtenido ahora el NO.

La ausencia casi escandalosa de sondeos de voto previos hace muy difícil evaluar cual ha sido la tendencia del voto en la campaña por el referéndum.
Sin embargo, gracias a Dios (o no), tenemos el CIS. En la encuesta del CIS de enero de 2005, antes de que comenzara la campaña oficialmente, se preguntaba a los ciudadanos: “Si mañana se celebrase el referéndum sobre la Constitución Europea, ¿Ud. qué votaría?” La respuesta fue la siguiente:

A favor 51.2%
En contra 5.7%
En blanco 4.6%
Me abstendría 16.4%
N.S. 20.9%
N.C. 1.2%

Es decir, antes de la campaña pensaba votar a favor la mayoría absoluta de los ciudadanos, lo cual hubiera dado al resultado del referéndum una autoridad indiscutible.

Extrapolando los datos, quitando abstenciones y ns/nc, el SÍ habría obtenido un apoyo del 83.25%, frente al 9.27% del NO. Pero después de la campaña resulta que el SÍ ha perdido 6.52 puntos y el NO ha ganado 7.97 puntos. Además el SÍ ha estado muy lejos de la mayoría absoluta del electorado, habiendo un despreciable número de 22.759.216 de electores que NO han votado SÍ.

La tendencia de voto, que poseemos gracias al CIS, explica por qué el gobierno no ha querido explicar la constitución, por qué no se ha enviado a los ciudadanos, por qué se ha diluido la campaña, por qué se ha censurado al NO en casi todos los medios y por qué se ha realizado campaña a favor del SÍ incluso en la jornada electoral (sin que nadie del PP se haya rasgado las vestiduras, ni del PSOE). Porque sabían que, al explicarla, los ciudadanos
comprenderían que, cuando menos, hay serias dudas acerca de las intenciones
“democratizadoras” del texto y ninguna acerca de la filosofía económica que impone. Lo cual hace, como de hecho ha sucedido, que la campaña haya movido al electorado más al NO y a la abstención que al SÍ.

Desde mi humilde punto de vista el apoyo a la Constitución Europea, o Tratado, no es en absoluto rotundo. Si el referéndum hubiera sido vinculante, con estos resultados el gobierno no podría haber ratificado el tratado, pues habría necesitado de la mayoría absoluta del electorado de cada provincia para ratificarlo. De lo cual ha estado la propuesta del gobierno muy lejos en todas las circunscripciones. Sirva como precedente el
referéndum por la autonomía andaluza.

Es mi opinión.

 

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