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Rosa Luxemburgo: un pensamiento
irrecuperable El 15 de enero se cumple el 89 º aniversario
del asesinato de Rosa Luxemburg, como cada año activistas de izquierdas
se reuniran en Berlin, el homenaje a Rosa Luxemburgo tendrá el
tinte claramente anticapitalista que lo caracteriza, anticapitalista y
tan para nada sectario como es habitual: concernidos estarán jovenes
y menos jovenes de casi todas las tendencias marxistas, comunistas, pero
también libertarios, autónomos, confrontan en cada convocatoria
su determinación antisistema con los poderes burgueses, como gustaría
a Rosa, borrando fronteras inútiles, sectarias, en la lucha de
clases contra el capital, sin embargo, y puesto a no borrar fronteras
ya deberian troskistas, leninistas, abstenerse de tratar de incorporar
el pensamiento de Rosa al leninismo, de tratar de "recuperar"
de la manera tan oportunista y que tan mal condice con su pretendido rigor
doctrinario - un manera de sublimar el sectarismo - que los ha llevado
(a los trotkistas, particularmente) a dividirse y escindirse hasta el
infinito, un pensamiento y una obra teórica con el que el bolchevismo
no tenía nada que ver, - y menos aún la socialdemocracia
gobernante en la Europa después de la II Guerra Mundial - ni en
relación con la idea de democracia, con la concepción de
la relación partido-masas, ni en relación con la pedagogia
revolucionaria que atribuía a las luchas de masas, y sobre todo
nada que ver con la utilización urbi et orbi del principio o derecho
de autodeterminación de las nacionalidades que los trotskistas
(y ex-stalinistas) hacen al dia de hoy. Es un hecho reconocido por todos los historiadores que la "liberación de los pueblos oprimidos" sirvió de pretexto ideológico al imperialismo alemán, al francés, y finalmente en su formulación mas "coherente" y supuestamente imparcial al imperialismo estadounidense con la formulación de los 18 puntos de Wilson, para justificar la gran matanza, la barbarie de la Gran Guerra, a este respecto Rosa Luxemburgo formuló la denuncia mas clara y taxativa: "En la historia de las luchas de clases estos "slogans" revisten a veces una importancia muy concreta. En la presente guerra mundial, es un sino fatal del socialismo estar predestinado a proveer de pretextos ideológicos a la política contrarrevolucionaria. Cuándo aquella estalló, la socialdemocracia alemana se apresuró a decorar con un escudo ideológico, extraído del arsenal seudo-marxista, el bandidismo del imperialismo germánico, explicándolo como la campaña de liberación contra el zarismo ruso auspiciada por nuestros viejos maestros. En las antípodas de los socialistas gubernamentales, estaba destinado a los bolcheviques llevar agua al molino de la contrarrevolución con la consigna de la autodeterminación nacional y de proveer así de una ideología, no solo para el estrangulamiento de la misma Revolución Rusa, sino para la proyectada liquidación en sentido contrarrevolucionario de toda la guerra mundial. Tenemos todas las razones para examinar muy a fondo desde este punto de vista la política bolchevique. El "derecho de la autodeterminación nacional" acoplado a la Sociedad de Naciones y al desarme por gracia de Wilson, constituye el grito de batalla tras el cual debería desarrollarse la inminente rendición de cuentas del socialismo internacional con el mundo burgués. Es evidente que la consigna de la autodeterminación y el conjunto del movimiento nacionalista, que en el presente constituye el mayor peligro para el socialismo internacional, han recibido un extraordinario refuerzo precisamente de la Revolución Rusa y de las negociaciones de Brest." (cfr. Rosa Luxemburgo. La Revolución Rusa. La cuestión de las nacionalidades) Rosa condenó como todo sabemos la claudicación de Brest-Litovsk que selló el fin de la revolución rusa y predeterminó su "nacionalización" y con ello sentó las bases de la era de Stalin y de su definitiva consolidación en tanto que mero capitalismo de estado, a la postre siguiendo implicitamente las teorías económicas del desarrollo nacional alemán formuladas por Friedrich List en el siglo XIX. Rosa condenó sin paliativos como un principio pequeñoburgués ese supuesto derecho que tan caro le era a Wilson (así el historiador británico Eric Hobsbawm le llama "derecho de autodeterminación wilsoniano-leninista" ): "En la obstinación y rigurosa coherencia, con
que Lenin y sus compañeros se mantuvieron en esta consigna, lo que sorprende
es que está en contradicción tanto con su tan proclamado centralismo como
también con el comportamiento que asumieron frente a otros principios
democráticos. Mientras demostraban un frío desprecio frente a la asamblea
constituyente, el sufragio universal, la libertad de prensa y reunión,
en síntesis, frente a todo el aparato de de las libertades democráticas
fundamentales de las masas populares, que en su conjunto constituían el
"derecho de autodeterminación" para toda Rusia, consideraban el derecho
de autodeterminación de las naciones como la niña de los ojos de la política
democrática, por amor a la cual todos los puntos de vista prácticos de
la crítica realista deben ser silenciados. Mientras no se habían dejado
someter , en modo alguno, por la votación popular de la Asamblea constituyente
rusa, una votación popular sobre la base del derecho electoral mas democrático
del mundo y en la plena libertad de una república popular, y mientras
que, por consideraciones críticas bastante frías, declararon nulos los
resultados, en Brest-Litovsky propugnaron el referéndum sobre la pertenencia
estatal de las nacionalidades no rusas del Imperio como la verdadera panacea
de toda libertad y democracia, genuina quintaesencia de la voluntad de
los pueblos, y como la suprema instancia que debía decidir en las cuestiones
del destino político de los pueblos y de las naciones. y al dia de hoy muchos leninistas trotskistas
continuan haciendo el juego al imperialismo de EEUU coadyuvando a fragmentar
estados como en la ex-Yugoslavia, en España, donde apoyan la fragmentación
del estado ayudando a los nacionalistas secesionistas burgueses o pequeñoburgueses,
incluso animando o reanimando el nacionalismo allí donde no existe
o apenas existe. Rosa condenaría todo esto, denunciaría
la fragmentación etnico-religiosa de Iraq, la destrucción
de Yugoslavia, de la URSS, al socaire del imperialismo, y por supuesto
el último acto de soberbia imperialista auspiciado por la UE como
es la independencia de Kosovo de Serbia, - ejemplo de "viabilidad"
en pro de su pretendida independencia de Euzkadi para los fascistas-estalinistas
de ETA - los intentos de destrucción de estados- nación
consolidados desde hace centurias como el Reino Unido o España,
o Belgica, o apoyando a las burguesias secesionistas en Bolivia y Venezuela,
condenaría asimismoo Rosa la deriva del trotoskismo hacia las tesis
de Giuspeppe Mazzini: "un estado para cada nación, una sola
nación para cada estado" Esta dedicación autodeterminista del leninismo
le hace el juego claramente al imperialismo interesado en reducir, fragmentar
o borrar del mapa cuantos estados pueda, a fabricar los llamados "estados
fallidos" en favor de la penetración de sus empresas, capitales,
fuerzas militares o paramilitares, etc., simplemente les sale mas barato
que tener que dar su parte del expolio de materias primas, petróleo,
oro, diamentes o coltan, a las élites militares o dictatoriales
gobernantes en esos países de Africa y Oriente, todo ello en un
nuevo movimiento neocolonial, salvaje, brutal, que hace de los imperios
jurídicos británicos, francés, holandés, poco
menos que instituciones filántropicas que ponían tierras
en regadio, construian ferrocarriles y educaban a los hijos de las élites
complacientes en sus universidades metropolitanas. Así que ya basta de querer apropiarse del pensamiento de la gran revolucionaria marxista Rosa Luxemburgo, por los que ponen una vela a dios y otra al diablo: afirman combatir el imperialismo al tiempo que se ofrecen a ayudar a jibarizar estados canónicos y a dividir todavía mas a los trabajadores, auspiciando la formación de sindicatos nacionalistas en algún caso con la bendición de las élites nacionalistas gobernantes, o de las taifas federales de los socialliberales gobernantes, todo ello sin que por lo demás se atisbe en las politicas económicas y sociales de los poderes autonómicos la mas minima confrontación con el paradigma neoliberal. Y así nos va a la izquierda, sin brújula, sin principios, autorreferenciandose en un ciclo sin fin de errores y claudicaciones oportunistas. Saludos. JM Delgado
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