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'Tenemos fe en la lucha de
los pueblos'
Felipe Pérez Roque
"Señor Presidente:
Cada año cumplimos en Naciones Unidas
el mismo ritual. Asistimos al debate general sabiendo de antemano que
el clamor de justicia y paz de nuestros países subdesarrollados
será otra vez ignorado. Sin embargo, persistimos. Sabemos que tenemos
la razón. Sabemos que algún día conquistaremos la
justicia social y el desarrollo. Sabemos también que no nos serán
regalados. Sabemos que los pueblos tendremos que arrancarlos a los que
hoy nos niegan la justicia, porque sostienen su opulencia y arrogancia
en el desprecio a nuestro dolor. Pero no será así siempre.
Lo decimos hoy con más convicción que nunca antes.
Dicho esto, y sabiendo -como sabemos- que incomodará a algunos
poderosos -pocos- aquí presentes, y sabiendo también que
son compartidas por muchos, Cuba dirá ahora algunas verdades:
Primera: No existe, después de la agresión a Iraq, la Organización
de Naciones Unidas, entendida como foro útil y diverso, basada
en el respeto a los derechos de todos y con garantías también
para los Estados pequeños.
Vive el peor momento de sus ya próximos 60 años. Languidece.
Jadea, aparenta, pero no funciona.
¿Quién maniató a las Naciones Unidas a las que el
Presidente Roosevelt les puso nombre? El Presidente Bush.
Segunda: Las tropas norteamericanas tendrán que ser retiradas de
Iraq.
Después que la vida de más de 1 000 jóvenes norteamericanos
fuese sacrificada inútilmente para servir a los intereses espurios
de una camarilla de amiguetes y socios, y tras la muerte de más
de 12 mil iraquíes, está claro que la única salida
para el ocupante ante un pueblo insurrecto es reconocer la imposibilidad
de dominarlo y retirarse. A pesar del monopolio imperial de la información,
los pueblos siempre llegan a la verdad. Algún día, los responsables
y sus cómplices enfrentarán ante la Historia y sus pueblos
las consecuencias de sus actos.
Tercera: No habrá por el momento reforma
válida, real y útil de las Naciones Unidas.
Requeriría que la superpotencia, que heredó la prerrogativa
inmensa de usufructuar sola un orden concebido para un mundo bipolar,
renunciara a sus privilegios. Y no lo hará.
Desde ahora sabemos que el anacrónico privilegio del veto se mantendrá,
que el Consejo de Seguridad no podrá ser democratizado como debiera
ni ampliado con países del Tercer Mundo, que la Asamblea General
continuará siendo ignorada, y que en Naciones Unidas se seguirá
actuando según los intereses impuestos por la superpotencia y sus
aliados. Tendremos los países No Alineados que atrincherarnos en
la defensa de la Carta de Naciones Unidas, porque de lo contrario también
será reescrita y borrado de ella todo vestigio de principios tales
como la igualdad soberana de los Estados, la no intervención, y
el no uso ni la amenaza del uso de la fuerza.
Cuarta: Los poderosos conspiran para dividirnos.
Los más de 130 países subdesarrollados debemos construir
un frente común para la defensa de los intereses sagrados de nuestros
pueblos, de nuestro derecho al desarrollo y a la paz. Revitalicemos el
Movimiento de Países No Alineados. Fortalezcamos el Grupo de los
77.
Quinta: Los modestos objetivos de la Declaración
del Milenio no serán cumplidos. Llegaremos al quinto aniversario
de la Cumbre en peor situación.
- Nos propusimos disminuir a la mitad para el 2015 los 1 276 millones
de seres humanos en pobreza extrema que había en el año
1990. Se requeriría reducir más de 46 millones de pobres
cada año. Sin embargo, excluyendo a China, entre 1990 y el año
2000 la pobreza extrema creció en 28 millones de personas. La pobreza
no disminuye, crece.
- Quisimos disminuir a la mitad para el 2015 los 842 millones de hambrientos
registrados en el mundo. Se requería disminuir 28 millones por
año. Sin embargo, apenas se ha estado reduciendo 2,1 millones de
hambrientos por año. A este ritmo la meta se lograría en
el año 2215, doscientos años después de lo previsto
y eso solo si nuestra especie sobrevive a la destrucción de su
medio ambiente.
- Proclamamos la aspiración de lograr en el 2015 la enseñanza
primaria universal. Sin embargo, más de 120 millones de niños,
1 de cada 5 en esa edad escolar, no van a la escuela primaria. Según
UNICEF, al ritmo actual la meta se alcanzará después del
año 2100.
- Nos propusimos reducir en dos terceras partes la mortalidad en menores
de cinco años. La reducción es simbólica: de 86 niños
que morían por 1000 nacidos vivos en 1998, ahora mueren 82. Siguen
muriendo cada año 11 millones de niños por enfermedades
que pueden ser prevenidas o curadas, cuyos padres se preguntarán
con razón para qué sirven nuestras reuniones.
- Dijimos que prestaríamos atención a las necesidades especiales
de África. Sin embargo, se ha hecho muy poco. Los pueblos africanos
no necesitan ni consejos ni modelos foráneos, sino recursos financieros,
y acceso a los mercados y a las tecnologías. Ayudar a África
no sería un acto de caridad, sino de justicia; sería saldar
la deuda histórica de siglos de explotación y saqueo.
- Nos comprometimos a detener y comenzar a revertir para el 2015 la epidemia
del SIDA. Sin embargo, en el 2003 provocó casi 3 millones de muertos.
A este ritmo, en el 2015 habrían muerto, sólo por esta causa,
36 millones de personas.
Sexta: Los países acreedores y los
organismos financieros internacionales no buscarán una solución
justa y duradera a la deuda externa. Nos prefieren deudores, es decir,
vulnerables. Por eso, aunque hemos pagado 4,1 millones de millones de
dólares por servicios de la deuda en los últimos 13 años,
nuestra deuda creció de 1,4 millones de millones a 2,6 millones
de millones. Es decir, hemos pagado tres veces lo que debíamos
y ahora nuestra deuda es el doble.
Séptima: Somos los países subdesarrollados los que financiamos
el derroche y la opulencia de los países desarrollados. Mientras
en el 2003 ellos nos dieron como Ayuda Oficial al Desarrollo 68 400 millones
de dólares, nosotros les entregamos como pago por la deuda 436
mil millones. ¿Quién ayuda a quién?
Octava: La lucha contra el terrorismo sólo puede ganarse mediante
la cooperación entre todas las naciones y con respeto al Derecho
Internacional, y no mediante bombardeos masivos ni guerras preventivas
contra "oscuros rincones del mundo". La hipocresía y
los dobles raseros deben cesar. Dar refugio en Estados Unidos a tres terroristas
cubanos es un acto de complicidad con el terrorismo. Castigar a cinco
jóvenes luchadores antiterroristas cubanos, y a sus familiares,
es un crimen.
Novena: El desarme general y completo, incluido el desarme nuclear, es
hoy imposible. Es responsabilidad de un grupo de países desarrollados
que son los que más venden y compran armas. Sin embargo, debemos
seguir luchando por él. Debemos exigir que los más de 900
mil millones que hoy se dedican cada año a gastos militares sean
empleados en el desarrollo, y
Décima: Existen los recursos financieros para garantizar el desarrollo
sostenible a todos los pueblos del planeta, pero falta la voluntad política
de los que dominan el mundo.
Un impuesto para el desarrollo de apenas un 0,1 por ciento a las transacciones
financieras internacionales generaría recursos por casi 400 mil
millones de dólares anuales.
La condonación de la deuda externa a los países subdesarrollados
les permitiría disponer para su desarrollo de no menos de 436 mil
millones de dólares anuales, que hoy dedican al pago de la deuda.
Si los países desarrollados cumplieran su compromiso de dedicar
el 0,7 por ciento de su Producto Nacional Bruto como ayuda oficial al
desarrollo, su contribución se elevaría de los 68 400 millones
actuales a 160 mil millones de dólares por año.
Finalmente, Excelencias, quiero expresar claramente la convicción
profunda de Cuba de que los 6 400 millones de seres humanos que habitamos
este planeta y que, según la Carta de Naciones Unidas, tenemos
iguales derechos, necesitamos imperiosamente un nuevo orden, en el que
el mundo no esté en vilo, como ahora, esperando el resultado de
las elecciones en una nueva Roma en las que participará solo la
mitad de los votantes y se gastarán aproximadamente 1 500 millones
de dólares.
No hay desaliento en nuestras palabras, debo
dejarlo claro. Somos optimistas, porque somos revolucionarios. Tenemos
fe en la lucha de los pueblos y estamos seguros de que conquistaremos
un nuevo orden mundial basado en el respeto al derecho de todos; un orden
basado en la solidaridad, la justicia y la paz, hijo de lo mejor de la
cultura universal y no de la mediocridad y la fuerza bruta.
De Cuba, a la que ni bloqueos, ni amenazas, ni huracanes, ni sequías,
ni fuerza humana o natural pueden apartar de su rumbo, no digo nada. El
próximo 28 de octubre esta Asamblea General discutirá y
votará por decimotercera vez una resolución sobre el bloqueo
contra el pueblo cubano. Otra vez la moral y los principios derrotarán
a la arrogancia y la fuerza.
Termino recordando las palabras que 25 años
atrás pronunciara en este mismo lugar el Presidente Fidel Castro:
'El ruido de las armas, del lenguaje amenazante, de la prepotencia en
la escena internacional debe cesar. Basta ya de la ilusión de que
los problemas del mundo se puedan resolver con armas nucleares. Las bombas
podrán matar a los hambrientos, a los enfermos, a los ignorantes,
pero no pueden matar el hambre, las enfermedades, la ignorancia. No pueden
tampoco matar la justa rebeldía de los pueblos.'
Muchas gracias."
( INTERVENCIÓN DEL MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES DE LA REPÚBLICA
DE CUBA, ANTE EL 59 PERÍODO ORDINARIO DE SESIONES DE LA ASAMBLEA
GENERAL DE NACIONES UNIDAS. NUEVA YORK, 24 DE SEPTIEMBRE DE 2004 )
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