Educación: Somos 'malos' pero no iguales.

Vicenç Navarro
(Catedrático de Políticas Públicas de la Universitat Pompeu Fabra) *

El Informe Pisa sobre el conocimiento académico de los estudiantes de los países de la OCDE documenta que el grado de conocimiento de matemáticas y comprensión de lectura de los estudiantes catalanes y españoles está por debajo del promedio de aquellos países. Tal conclusión ha generado un debate sobre la educación en Catalunya y España en los medios de información en el que se han reproducido interpretaciones de los datos del informe erróneas, que han facilitado la aparición de comentarios y propuestas equivocadas. Se ha subrayado, por ejemplo, que el Informe Pisa muestra que los estudiantes de Catalunya tienen un conocimiento superior al promedio de España, con lo cual varios rotativos han propuesto a las autoridades educativas españolas que aprendan del modelo educativo catalán como un punto de referencia. Catalunya, sin embargo, no está por encima del promedio de España. Tal como ha señalado el profesor Francesc Pedró, uno de los expertos más conocidos en el área de la calidad educativa, los valores del Informe Pisa derivan de muestras estadísticas obtenidas en cada país y no reflejan los valores de todos sus estudiantes. Las muy pequeñas diferencias en el grado de conocimiento matemático de sus estudiantes entre Catalunya y España entran dentro de la variabilidad estadística y no puede concluirse, como erróneamente se hace, que reflejen diferencias reales de conocimiento matemático entre Catalunya y España. No es así en el caso de Castilla y León y del País Vasco, donde las diferencias con el promedio de España son estadísticamente significativas y son mayores que las que podrían derivarse de variaciones estadísticas resultado del reducido tamaño de las muestras.

Otra corrección tiene que ver con el comentario muy extendido de que somos malos, pero muy iguales, conclusión basada en que la diferencia de conocimiento académico entre los mejores y los peores estudiantes, tanto en Catalunya como en España, es de las más bajas de la OCDE. Algún comentarista liberal ha llegado incluso a sugerir que somos malos porque somos demasiado iguales, presentando la supuesta ineficiencia educativa de nuestro país como consecuencia de su excesiva igualdad (*). Una lectura detallada del Informe Pisa, sin embargo, lleva precisamente a una interpretación opuesta. Nuestra ineficiencia educativa está basada precisamente en su desigualdad. Veamos.

Cuando se analizan las puntuaciones de conocimiento matemático de los estudiantes españoles se ve que aquellos que van a la privada (concertada o no) tienen una puntuación mayor que el promedio de la OCDE, mientras que los de la pública están por debajo de tal media. De ello algunos comentaristas han concluido que las escuelas privadas son mejores que las públicas, utilizando este resultado como una promoción de las primeras.

PERO, TAL como documenta el Informe Pisa, cuando la pública tiene la misma composición social de estudiantado que la privada, los resultados son prácticamente los mismos. En realidad, el Informe Pisa señala claramente que el punto más flaco del sistema educativo español (y que apenas se discute) es el de ser uno de los países en los que la variable clase social de los padres tiene mayor impacto en configurar las posibilidades del estudiantado debido a la polarización del sistema.

España es uno de los países en los que la escuela juega un papel más determinante en reproducir la estructura social, realidad de enorme importancia y de la que no se habla en nuestro país, en el que la sabiduría convencional parece incluso negar la existencia de clases sociales. El Informe Pisa demuestra que España (y Catalunya) no es un país de clases medias. Antes al contrario, es uno de los países que tiene la estructura social más rígida y menos movilidad social, siendo la escuela un elemento clave para la reproducción de tal polarización social.

Una causa, entre otras, de que muchas familias envíen a sus hijos a la privada es su deseo de estar por encima de la pública; y si ésta tiene pocos recursos, no se necesitan muchos más para estar por encima. Ahora bien, tal como señala el Informe Pisa, la pública es la que determina el nivel de calidad educativa de todo el país. Los estudiantes de la privada en España están por debajo del nivel de conocimiento de los estudiantes privados promedio de la OCDE, y ello como resultado de la pobreza de la pública.

EN REALIDAD, la polarización social de la educación no es buena para ninguna clase social. Los países que tienen mejor nivel de conocimiento son aquellos, como Finlandia, que tienen unas buenas escuelas públicas multiclasistas. Los que tienen su sistema educativo dividido por clases sociales (como España y Catalunya) tienen un escaso desarrollo educativo. La igualdad de oportunidades es la mejor receta para el nivel educativo de todos. El gasto público educativo español es de los más bajos de la UE. Tal como han documentado los profesores Calero y Escardíbul (Financiación y desigualdades en el sistema educativo en España), Catalunya es una de las autonomías que tenía (en el 2002) el gasto público por estudiante más bajo de España (España 3.161 euros, Catalunya 2.839) y el subsidio público a la escuela privada más alto de España. Ni que decir tiene que gasto público no es la única variable que condiciona la calidad de la enseñanza. Existen otras que también la condicionan. Pero ello no niega la realidad de que gran parte de nuestro subdesarrollo educativo se debe a la pobreza de sus recursos, pobreza que explica a su vez la polarización social de la enseñanza. Esperemos que los nuevos gobiernos español y catalán, más sensibles a la cohesión social, cambien esta situación.

* (Ver -en www.fundacionalternativas.com/fundacion/proyectos/deunaescuelademnimosaunadepti/aboratorioResmenesre322003.pdf- "De una escuela de mínimos a una de óptimos: la exigencia de esfuerzo igual en la Enseñanza Básica", Julio Carabaña, por eje

 

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