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La revuelta de los quinientoeuristas
Víctor Rodríguez
Un grupo de jóvenes catalanes se han organizado
para grabar entrevistas de trabajo y colgarlas en internet.
La mitad de los nuevos asalariados en 2005 cobraron menos del salario
mínimo. Reponedores, camareros, pero también periodistas,
informáticos o diseñadores se quedan en quinientoeuristas.
Están cansados. La generación precaria empieza a organizarse
La grabación es, también, bastante precaria. Todo lo que
permite un teléfono móvil con cámara integrada. A
pesar de ello resulta muy elocuente.
«La retribución es variable», se oye decir al empleador.
«Que hacemos caja, perfecto, pilláis. Que hacemos menos caja,
yo también tengo un problema, yo también tengo que hacer
un esfuerzo, mi marketing, mis historias y bueno, pues cobráis
menos [...] Nos ahorramos... pues no hacerte contrato. Sobre todo la Seguridad
Social y estas cositas, que bien, bien no sabes para qué sirven,
que te llevan la pasta... Esto va así, no hay contrato y punto».
Ése es, básicamente, el fragmento de una entrevista de trabajo
para servir copas en un bar de Barcelona.
Tal vez usted sea una de las más de 22.000 personas que ya lo han
visto a través de Internet. Lo grabó hace algo más
de un mes uno de los miembros del recién nacido Comando Precario,
un grupo de entre siete y nueve jóvenes -hombres y mujeres- militantes
de la organización Avalot (en catalán, revuelta), la agrupación
de jóvenes de UGT en Cataluña. Desde hace unas semanas acuden
a entrevistas de trabajo, las graban con sus teléfonos móviles
y las cuelgan en Internet para denunciar las situaciones de precariedad
laboral a las que se ven abocados desde hace años.
«Todo empezó de manera bastante informal, charlando con un
café en la mano», explica en la sede de UGT en la rambla
de Santa Mónica uno de sus miembros. Nos pide que le llamemos Lluís
y, aunque no ha tenido inconveniente en dejarse fotografiar con los pantalones
bajados, no se quita el pasamontañas ni siquiera después
de que el fotógrafo se haya marchado.
Nos ha puesto en contacto Oscar Riu, portavoz de Avalot, y no sabemos
su nombre real, su teléfono, ni su correo electrónico. Tampoco
importa demasiado...
«Hablábamos de nuestra situación laboral y nos dábamos
cuenta de que todos estábamos bastante puteados en el tema laboral»,
prosigue con absoluta claridad. «Pero lo peor era la normalización
de la situación. Un compañero te decía que cobraba
en negro y te lo decía como si fuera normal y tú lo escuchabas
como si fuese normal. Aunque si te paras a pensarlo es algo terrible.
Así que decidimos que estábamos hartos, que había
que hacer algo. Vimos el éxito que estaban teniendo determinadas
propuestas en Internet como la del escaño de ZP y optamos por esto».
SEIS MESES. SIN CONTRATO. 500 EUROS
De momento el del bar de copas es el vídeo que más éxito
está teniendo pero han colgado otros dos que no tienen desperdicio:
una oferta para trabajar nueve horas diarias como reponedor en un supermercado
por 780 euros mensuales y otra entrevista en la que una chica es rechazada
para trabajar en una tienda de ropa porque no da la talla. Porque se pasa
de ella, más concretamente.
El más que recomendable blog del Comando Precario (http://rrhh-confidencial.blogspot.com),
sin embargo, no se agota ahí. El Comando ha invitado a que todo
el mundo envíe fotos, textos y vídeos de denuncia. Desde
que echó a andar, el pasado 24 de octubre, la página ha
registrado 50.000 entradas y poco a poco se va convirtiendo en un catálogo
de los horrores de la precariedad laboral en España:
Galicia: «Me gustaría que me indicaseis cómo haceros
llegar la denuncia de algún sitio aquí que tiene gente trabajando
sin papeles, jubilados, gente en paro, sin contrato, etc. Por deciros
algo, un hotel particular que tiene unos 85 empleados, no tiene ni la
mitad de contratos».
Murcia: «Trabajé para un estudio de diseño gráfico
[...] el jefe me tuvo seis meses sin contrato trabajando ocho horas y
me pagó 500 euros tras trabajar dos meses gratis».
Sin especificar lugar: «Cuando busqué trabajo de informática
en una empresa me ofrecieron dejar mi trabajo actual (800 euros por 35
horas semanales) para apuntarme al paro y hacer un curso por el que ellos
cobraban dinero (yo ni un euro). Luego había alguna posibilidad
de que me ofrecieran una beca de 300 euros al mes por trabajar 40 horas
semanales durante dos años. Luego a lo mejor me podrían
contratar por 700 euros al mes».
Barcelona: «Tenía compañeros de Perú, Ecuador
y México que están trabajando sin papeles. Cobrando una
miseria, 658 euros, por estar fregando platos todo el día».
Según Oscar Riu, muchos de los comentarios que están recibiendo
enumeran hasta tres y cuatro incumplimientos de la ley. El sindicato está
filtrando toda la información que llega al blog y la semana que
viene presentarán ante la Inspección de Trabajo cerca de
40 denuncias en toda España para que el organismo actúe.
QUINIENTOEURISTAS, «NI-NIS», SANS CULOTTE, MIERDAEURISTAS...
«Está muy bien que se hable del tema de los mileuristas.
Es fantástico que se denuncie», asegura Lluís. «Pero
qué pasa con los submileuristas. Hay mucha gente cobrando entre
600 y 800 euros y que además van a estar cobrando ese sueldo durante
mucho tiempo, para siempre. Y tal vez eso sea lo mejor del blog: que ha
conseguido llevar a la opinión pública el tema de la precariedad.
Está bien que en las noticas de la noche se hable de lo que cobra
el reponedor de un súper o que, de repente los tertulianos se pregunten:
"Pero, ¿es esto normal? De verdad hay gente que cobra 600
euros?". La hay. Hay mucha gente».
Seguramente, los autores de un documental de la cadena francoalemana ARTE
sobre la precariedad laboral entre los jóvenes europeos no conocen
a Lluís ni escucharon su discurso sobre los submileuristas. Pero
acertaron a definir a su generación como los sans culotte del siglo
XXI sin saber que, literalmente, este joven se deja fotografiar sans culotte
para demostrar su indefensión ante sus contratadores.
Submileuristas, sans culotte del siglo XXI, generación precaria,
multiempleados creativos, quinientoseuristas, mierdaeuristas, ni-nis (porque
con sus sueldos no llegan a ser ni completamente dependientes ni completamente
independientes de sus padres)... Los términos surgen como hongos
venenosos para referirse a la realidad de que para muchos jóvenes
el horizonte de los 1.000 euros es casi un sueño.
Según datos de la Agencia Tributaria, más de la mitad de
los nuevos asalariados de 2005 recibieron retribuciones inferiores al
salario mínimo, fijado para aquel año en 7.182 euros anuales
en 14 pagas mensuales de 513 euros. La cifra incluye a los trabajadores
a tiempo parcial y a los que no han tenido ingresos a lo largo de todo
el año, pero no deja de ser significativa.
Otro dato esclarecedor, éste del Instituto Nacional de Empleo.
En 2001 se firmaron en España 75.762 contratos en prácticas;
en 2005, casi 10.000 más: 85.577.
Y una tercera cifra extraída del apabullante informe Los jóvenes
y el mercado de trabajo en la España urbana, de los profesores
José García Montalvo, José María Peiró
y Asunción Soro Bonmatí: el 16,97% de los jóvenes
aseguran haber trabajado sin contrato en su primer empleo. El sueldo medio
en ese primer empleo es de 747 euros en las ciudades.
Marta García Aller es licenciada en Periodismo y en Humanidades.
Tiene un máster internacional en Política Europea. Habla
español, inglés, francés, italiano y algo de checo.
A sus 26 años ha trabajado para la Comisión Europea, la
BBC o la agencia EFE. Ahora está en paro, con su envidiable currículum
colgado en la web de búsqueda de empleo infojobs.net, y va tirando
haciendo traducciones. Es además autora de un libro titulado Generación
precaria, (ed. Espejo de Tinta).
«Para algunos ser mileurista no es la realidad sino a lo que aspiran.
Hay gente para lo que eso sería incluso triplicar el sueldo»,
explica. «La precariedad de los que trabajan como obreros de la
construcción o las cajeras de grandes almacenes es visible para
todos», añade. «La que pasa desapercibida es la del
licenciado treintañero vestido de traje que se apretuja en metro
con el resto de parroquianos madrugadores».
PERIODISTA: 20 HORAS A LA SEMANA, 150 EUROS AL MES
Esta santa profesión de periodista es el perfecto ejemplo de que
la precariedad hace tiempo que dejó de vestir de cuello azul y
se extiende entre lo que los americanos llaman trabajadores de cuello
blanco.
Uno de los jóvenes que hablan en el libro de García Aller
es Mario, un joven de 29 años que después de haber hecho
prácticas durante un par de años en algunos de los principales
medios del país se define como trescientoseurista.
Ganaba el doble que Carlos, nombre cambiado de un joven estudiante de
Periodismo madrileño. Trabaja en prácticas remuneradas 20
horas a la semana y cobra 150 euros mensuales. «Hay prácticas
que están mejor pagadas», comenta insistiendo en que guardemos
el anonimato de su nombre y de la empresa en la que trabaja. «Gente
que por las mismas horas está cobrando 400 euros. No me parece
nada del otro mundo, pero no estaría mal. Una cosa de 800 euros
[lo que él cobraba como dependiente en unos grandes almacenes],
siendo de prácticas de periodismo... eso estaría muy bien».
Para tener a quien rezar por estas situaciones, un grupo de jóvenes
italianos inventaron en 2001 a San Precario, una figura con aureola vestida
de trabajador de restaurante de comida rápida al que sacan en procesión
el 1 de mayo y al que rezan con devoción: «Oh, San Precario,
protector nuestro, de los precarios de la tierra, danos hoy la maternidad
pagada, protege a los dependientes de las cadenas comerciales, los ángeles
de los locutorios...». Sus fieles llevan su estampita en el coche
y hasta circula una película: El evangelio según Precario.
Su culto ha llegado a España. A finales de 2004, 27 seguidores
de San Precario se dieron cita en un restaurante malagueño conocido
por pagar cuatro euros la hora a sus camareros y tener a algunos sin contrato.
Cenaron entre brindis por la salud de San Precario por valor de 800 euros
y al llegar los postres uno de ellos se subió a una silla, denunció
la situación de los camareros y anunció que la mesa se iba
sin pagar (dejando, eso sí, una generosa propina de 65 euros para
los camareros) invitando al resto de comensales a que hicieran lo mismo.
Desde entonces, tanto San Precario como su figura hermana Nuestra Señora
de la Precariedad han obrado diversos milagros en España, sobre
todo en el sur.
«Por favor, no lo cuentes de manera que parezca una macarrada, porque
no es eso», insiste Nicolás Sguiglia, argentino de 29 años
afincado desde hace tiempo en España y miembro muy activo de la
plataforma Precarios en Movimiento. «No se trata de cenar por la
cara sino de llegar a la gente. Con las formas de intervención
clásicas del sindicalismo (comités de empresa, elecciones
sindicales, etc.) es difícil abordar el tema de la precariedad.
Por eso recurrimos a formas diferentes. El sindicalismo tradicional encuentra
dificultad en alcanzar a la gente joven, a los inmigrantes, a las mujeres».
Otros códigos también llenos de sentido del humor son los
que usa el colectivo francés Generation Precaire. En su página
web tenían un concurso para elegir al becario de la semana entre
todas las experiencias de precariedad que les remitieran. Entre los ganadores,
uno de los más divertidos fue el joven al que ofrecieron ser «becario
senior» sin sueldo y con experiencia para coordinar un equipo de
otros 50 becarios.
Otra de sus iniciativas radicales ha sido la de tratar de promover una
huelga general de becarios.
En un pasaje de su libro, García Aller alude a la existencia de
20.000 puestos de prácticas en España. Seguro que se queda
corta. El verano pasado, sólo 25 empresas, bancos y bufetes ofertaban
3.280.
Hace unos meses CRÓNICA publicó un reportaje tratando de
responder qué pasaría si un día todos los trabajadores
inmigrantes se quedaran en casa. A lo mejor, ha llegado el momento de
otro artículo: ¿y si un día todos los becarios se
quedaran en casa?
Víctor Rodríguez es un periodista español especializado
en temas sociales que escribe regularmente en El Mundo
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