LA ROSA LUCE EN LA CIUDAD

Salustiano Martín

Pasa la voz, hermano

Bartletby Editores, Madrid, 2000

 

Era pequeña.

Incluso más pequeña
que muchas de nosotras.

Pero hablaba,
Y entonces
se poblaba el vacío cauteloso
con la luz de la aurora,

y en todas las ciudades
marchábamos al tajo las mujeres

(y marchaban los hombres)

con un latido de esperanza.

Y éramos dignas en el pecho
como una rosa contra el aire.

Porque estábamos vivas
y todo estaba por hacer y lo íbamos
a izar con nuestros hombros.

Su voz nos explicaba
que las palabras solas no eran inútiles.

Y allí donde ella ardía,
su fuerza era capaz de dar sentido
a los objetos que tocábamos,

de trazar el contorno de los dioses
humanos que no nos dejaban
seguir creciendo.

Nos hacía saber con su paciencia
aún más que con los signos
que escribían sus manos.

Su nombre luce sobre nuestras calles
como una huella.


(Salustiano Martín, Pasa la voz, hermano, Bartletby Editores, Madrid, 2000)



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