“La renta básica de ciudadanía no es ninguna locura”
Rafael Pinilla Pallejá *

¿Qué es la renta básica de ciudadanía?

Es una idea que trata de garantizar a toda persona, por el mero hecho de ser ciudadano, unos ingresos que sean suficientes para sobrevivir. Hay muchas formas de hacerlo. Yo soy partidario de un procedimiento que encaje dentro del sistema fiscal y que funcione como un impuesto negativo. Es decir, que a quien no llegue al mínimo exento de la renta, se le compense lo que le falte para llegar a ese mínimo.

¿Esta propuesta está funcionando ya en algún sitio?

En algunos países ya existen fórmulas aunque no sea exactamente lo que proponemos nosotros. Porque las dos características para que esto funcione -con los principios que a nosotros nos parecen adecuados- es que sea universal, que sea un derecho para todas las personas por el hecho de ser ciudadanos, y que no esté condicionado, es decir, que para recibirlo no haya que demostrar que uno es pobre de solemnidad, ni que se está dispuesto a trabajar no sé cuántas horas al día... La renta básica de ciudadanía garantizaría un mínimo a todo el mundo.

¿Independientemente de ser rico o pobre, sin tener en cuenta el nivel de ingresos de cada cual?

Sí, el derecho a recibirla sí. Lógicamente, luego hay que pagar impuestos y, por tanto, las personas que ya tienen una renta van a pagar más impuestos que lo que les podría corresponder como derecho garantizado. En la práctica, entre lo que se paga y lo que se recibe hay una diferencia y el beneficio neto entre lo pagado y lo recibido será mayor para quien menos recursos tiene; y a partir de cierto nivel de renta lo que toca es pagar.

¿Cree usted que un sistema así es viable, máxime ahora que se están revisando los principios del Estado de Bienestar?

Una cosa es el concepto teórico, filosófico, y otra que nos lo podamos permitir. Esto es lo que hemos estado estudiando y creemos que todo depende de la cantidad que se plantee alcanzar como renta de ciudadanía, de cómo se ajuste... Tenemos ya algunas cifras que dan idea de que esto no es una locura; se puede hacer una propuesta razonablemente pragmática. De hecho, ha habido dos Premios Nobel, de diferente ideología, que han defendido algún modelo de ingreso garantizado: Milton Fridman y James Tobin. Y lo defendían como modelo de eficiencia, no sólo de justicia. Una sociedad en la que hay pobres tiene que plantearse hacer algo. La pregunta es, ¿de qué manera se actúa? Con subsidios y ayudas de tipo condicionado, la mayor parte de las veces primero hay que demostrar que se necesita la ayuda. Y si consigues recursos propios o un empleo pierdes el derecho a recibir el subsidio. Los economistas se plantean que esto es un problema de incentivos muy serio. Los programas de ayuda social tradicional, vistos desde esta óptica, se convierten en trampas de pobreza: la persona que está viviendo de eso, no sólo no tiene ningún incentivo para dejar de ser pobre sino que se le ‘castiga’ por esforzarse. Este es uno de los motivos por los que pensamos que justo ahora que se habla de recortar los derechos sociales, los beneficios del Estado de Bienestar, la renta básica de ciudadanía puede ser una buena alternativa a esas ayudas sociales típicas, la mayoría de las cuales son condicionadas. La renta básica de ciudadanía es una forma eficaz de luchar contra la pobreza y además puede ayudar a luchar contra el desempleo y a mejorar la eficiencia económica.

¿Hay algún cálculo hecho que nos permita saber de qué hablamos?

Hemos hecho varios estudios desde hace tres años -con programas de microsimulación- y como hipótesis hemos planteado que para una persona sola la renta debería rondar (desde 2002) los 360 euros mensuales; para una pareja los 540; y por cada menor de 25 años, 100 euros adicionales al mes. Para una familia de 2 adultos y 2 niños estaríamos hablando de garantizar una renta mínima de 662 euros. Estas cifras requerirían, con respecto a lo que se pagó de impuestos (por el año anterior), un incremento de recaudación fiscal del orden de 15.000 millones de euros. Lo que representa algo menos del 2 % del PIB. Es una cantidad muy grande, ciertamente, pero no es para hacerlo de un día para otro, es más bien para dar una idea de que en un plazo razonable, y haciendo una planificación adecuada, no es ninguna locura.

Quizá no sea una locura, pero habría que subir mucho los impuestos...

No es una locura porque el fraude fiscal en España es tres veces esa cantidad y porque la diferencia del gasto social de España con el de la UE es tres veces más que eso. En un plazo razonable de tiempo se podrían obtener los recursos suficientes sin necesidad de aumentar la presión fiscal, en parte luchando contra el fraude y en parte por la propia dinámica del crecimiento económico.

(*) PERFIL: A la economía desde la medicina.- El de Rafael Pinilla Pallejá es un caso peculiar. Zaragozano de nacimiento y médico de formación, comenzó en Madrid su actividad laboral, en la Dirección General de Planificación Sanitaria del Ministerio de Sanidad. En este puesto, y mientras estudiaba la inversión en recursos sanitarios, se empezó a interesar por la economía: “Me planteé -nos explica- que tener unos ingresos mínimos era muy importante para tener una buena salud. Así que, en mi caso, la motivación para interesarme por la economía fue de tipo sanitario y ético”. En esa faceta, de economista, ha trabajado como profesor de Análisis Económico en la Universidad de Valencia. En la actualidad vive y trabaja en la capital del Turia, donde sigue desempeñando su labor como médico en Sanidad Exterior del Puerto mientras colabora en temas económicos con la 'Fundación Alternativas' y con el 'Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas'. Es fundador y vicepresidente de la asociación 'Red Renta Básica (RBB)', sección española de la actual red global del 'BIEN (Basic Income Earth Netwok)', y autor del libro “La renta básica de ciudadanía”. Ese concepto -la 'Renta Básica'- surgió en 1984 con el artículo escrito por Philippe Van Parijs y Robert Van der Veen titulado “Una vía capitalista al comunismo”; en 1986 se creó un primer núcleo internacional de dicha organización para defender tal idea... Y la citada asociación española se fundó luego, a imagen del embrión europeo inicial ("Basic Income European Netwok"), en 2001.

[Entrevista de Begoña Travesí, para "Economía y Negocios", en 'EL HERALDO DE ARAGÓN' -51204]

 

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