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Alfonso Guerra cuestiona los nuevos
estatutos del País Vasco y Cataluña
Europa Press Jueves, 28 de abril 2005 En una entrevista publicada en el último número de «Temas», revista del PSOE, el ex vicepresidente Alfonso Guerra afirma que, de los proyectos de reforma estatutaria que conoce (cita el vasco, la primera lectura del catalán, el informe técnico que se ha hecho en Canarias y otro elaborado por una fundación privada en Galicia), «todos reforman la Constitución a través de los Estatutos», y subraya que eso no es jurídicamente posible. Guerra precisa que si se quiere llevar a los textos definitivos de los nuevos Estatutos el blindaje de competencias propias para que el Estado no pueda hacer leyes de base, «en realidad» estarían haciendo «una LOAPA a la inversa». Añade que «después hay una violación del mecanismo de reforma, porque se pretende, a través de los Estatutos de autonomía, modificar leyes orgánicas del Estado mediante un mecanismo curioso que es el mandato legislativo, mandato desde una asamblea autonómica al Parlamento de España a que modifique esto en este sentido». En
este caso, precisó que se hace en el proyecto catalán al
menos con cuatro leyes. Asimismo, reprocha que se quieran acaparar competencias
exclusivas del Estado con disposiciones que señalan que no entrarán
en vigor hasta que no se aprueben por el 150.2, de manera que si no se
hace así luego dirán que el Estatuto no es está cumpliendo.
Explica que en dicho asunto hay posiciones dispares no en función de la ideología sino en función de los territorios, «pasando por encima de la ideología», y a él le parece «un peligro grave que se atienda más al interés territorial». Asimismo, indica que «ya sería hora de calmar esa fiebre identitaria de todo el mundo preguntán- dose continuamente quiénes somos». El ex vicepresidente también se muestra en contra de que Cataluña y el País Vasco quieran diferenciarse siempre del resto y, cuando lo consiguen, el resto de autonomías reclamen lo mismo. «Es una escalera que nunca se acaba», denuncia. Asimismo, advierte de que si llega al Parlamento un Estatuto que tenga cuestiones difíciles de aceptar pero también el apoyo de la inmensa mayoría de los partidos del territorio afectado se creará «una confrontación de instituciones muy complicada». «Si los Estatutos que vienen, además del que ya ha venido, están en un tono que constitucionalmente la Cámara no puede aprobar, entonces a lo mejor hay que disolver», señala Guerra.
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