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 Asunto: Casilda Rodrigáñez Bustos
NotaPublicado: Mar Abr 22, 2008 11:31 pm 
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Casilda ha investigado sobre cómo la naturaleza de la relación madre-criatura y de la primera fase de la vida se nos oculta. El deseo que traemos al nacer como motor de la vida cuando no encuentra respuesta se convierte en carencia: a partir de ella es fácil moldearnos prometiendo una satisfacción que no llega. En la esperanza de conseguirla, somos dóciles y obedientes.

Había pensado poner a esta escritora deslumbrante en el foro de Educación, en base a un artículo que leí en Educar(nos). Después de leer un poquito más y hablar con una compañera que está encantada con su obra, me decido a presentarla en la biblioteca.

Antropología de la buena para los que piensen que el patriarcado castrador es un tópico feminista. Yo me la voy a empezar a imprimir ;)

Citar:
Jean Liedloff en El concepto de continuum hablaba de su experiencia en las selvas amazónicas donde todas las criaturas van pegadas, a un@ o a otr@. No lloran y nunca dan la lata a nadie. Las mujeres hacen lo que sea con la criatura encima, o si no la suben a otra chepa. Cuando la criatura empieza a andar, el proceso de hacerse autónoma es mucho más rápido y seguro que en la sociedad occidental, porque el desarrollo psicomotor se produce con la experiencia repetida; y si el ambiente es de seguridad, no tienes miedo de experimentar; por eso en una situación de estrés y de miedo, el aprendizaje psicomotriz es mucho más lento. Aquí nos venden la seguridad física para tapar la inseguridad afectiva originada por la separación prematura de la madre, y por no haber tenido lo que te corresponde en la primera etapa.






LIBROS



La represión del deseo materno y la génesis del estado de sumisión inconsciente

Las autoras de este libro, dos de las iniciadoras de la Asociación Antipatriarcal, recogen en este libro una reflexión -incubada en los debates de dicha Asociación y alimentada con su propia experiencia de mujeres-sobre el matricidio y la sumisión inconsciente.

Para muchas autoras (y autores) hay una urgente necesidad de sacar el tema del matricidio, pues la carrera de destrucción, de violencia y de muerte que está llevando a la Humanidad al desastre, tiene relación directa con ese matricidio que está en el origen de nuestra sociedad. No es, pues, casualidad que sea objeto cada vez de más estudio y atención.

La dimensión libidinal del matricidio, ya apuntada por L. Irigaray (1981), que se corresponde con la anulación social de la madre (V.Sau) y con la inexistencia de un orden simbólico materno (L. Muraro), nos remite al bloqueo de los deseos de las criaturas, a su abandono y a su sufrimiento; pues la madre patriarcal libidinalmente aséptica la madre robotizada y despiezada podrá, en el mejor de los casos, atender las necesidades de la criatura que carece, pero no saciar sus deseos.

Entender la vida como producción deseante en lugar de como una resignada carencia (Deleuze y Guattari, 1972) es clave para imaginarse una civilización no patriarcal: puesto que la carencia y la necesidad llevan a la competencia y a la propiedad; y el deseo, a la búsqueda del bienestar y al apoyo mutuo.

La conversión del deseo en carencia es también la clave para organizar la servidumbre voluntaria (E. de La Bodtie 1550); en efecto, al impedir sus deseos, la criatura entra en la espiral de la carencia y del miedo a carecer, en donde las relaciones de tú a tú entre los amantes se transmutan en relaciones de sumisión/autoridad (A. Moreno 1989). El estado de carencia está, casi inevitablemente, seguido del estado de sumisión.

Por eso se mata a la madre entrañable cuyo propio deseo sacia y alienta los deseos de las criaturas. Y se mantiene oculto este crimen poro que no se sepa lo que había antes de la devastación: la verdadera condición de la criatura humana con una enorme carga libidinal en armoniosa interpenetración con la madre, sin rastro de tanatismos ni de narcisismos ni de edipos innatos.

Por eso se ha dicho (V. Sau 1992) que "El Crimen de la Madre es el Secreto de la Humanidad". Y cuentan las autoras de este libro, que cuando lo descubrieron y descubrieron a la madre entrañable, se encontraron con la otra parte del Secreto, escondido precisamente en las entrañas maternas: que el Paraíso existe, que la ciencia del bien y del mal es accesible, y que los deseos de las criaturas se pueden saciar.

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 Rodrigáñez Bustos, Casilda y Cachafeiro, Ana - La represión del deseo materno [1996].pdf  [2.21 Mb]
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El asalto al Hades. La rebelión de Edipo 1ª Parte

El Asalto al Hades es una propuesta de recuperar la vida que quedó prohibida y excluida del orden patriarcal. Los mitólogos inventaron el Hades para desterrar esa vida que no debía saberse ni imaginarse; las manzanas y la serpiente, símbolos del placer que impulsa la vida, fueron conquistadas y destruidas por Hércules, arquetipo del nuevo ser humano patriarcal, que instituye la superioridad masculina y sustituye el principio del placer por el de la fuerza física. Posteriormente, los mitólogos cambiaron el Hades por el Infierno, creando el sentimiento de culpabilidad para quienes se dejan llevar por su vitalidad, como Eva, por quien entró el pecado en el mundo: la historia del Jardín del Edén (con la prohibición del fruto, simultánea al acceso al conocimiento del bien y del mal, y la satanización de la serpiente) es el remake judeo-cristiano de la historia de Hércules en el Jardín de las Hespérides. Así se institucionalizan la enemistad entre la mujer y la serpiente —su sexualidad—, el dominio del hombre sobre la mujer y el parto con dolor; en definitiva, el matricidio. No sólo la mitología, también otros campos del conocimiento (biología, arqueología, psicoanálisis, antropología, etc.) y, sobre todo, la experiencia sensible y emocional de nuestros cuerpos nos descubren la vida prohibida y ponen de manifiesto su condición autopoyética, autorreguladora, cooperativa, sinérgica y anárquica. La vida y el Poder, que se presentan confundidos en nuestra Realidad, se diferencian por sus formas y su modo de funcionar, y el análisis diferenciador llega hasta el sistema de identidad, el ”ego”, como agente de las relaciones de Poder y sumisión.

Para la autora, en el centro de lo prohibido está la mujer y la función social de la líbido femenina. Y en este libro asume como un reto aquella observación de Freud: El conocimiento de una época pre-edípica en la mujer ha provocado en nosotros una sorpresa similar a la que, en otro campo, suscitó el descubrimiento de la civilización minoico-micénica anterior a la civilización griega. Todo en el ámbito de la primera vinculación con la madre me parece dificil de captar analíticamente, oscuro, remoto, sombrió, dificil de devolver a la vida, como si hubiera caído bajo una represión particularmente inexorable. Coautora con Ana Cachafeiro del libro La represión del deseo materno y la génesis del estado de sumisión inconsciente, continúa en este libro con el análisis concreto de esa correlación que San Agustín recogía en una escueta y esclarecedora sentencia: Dadme otras madres y os daré otro mundo.

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 Rodrigáñez Bustos, Casilda - La rebelión de Edipo (I) [2001].pdf  [2.98 Mb]
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La sexualidad y el funcionamiento de la dominación. La rebelión de Edipo 2ª Parte

Hay dos conceptos claves para entender la sexualidad: la pulsión del deseo y la capacidad orgásmica del cuerpo humano. Sin deseo, la práctica del sexo no es sexualidad, sino como decía Juan Merelo Barberá, tecnosexología. Sin deseo, los cuerpos no pueden desarrollar su genuina capacidad orgásmica, necesaria para su autorregulación y para su funcionamiento normal.

El deseo y el desarrollo de la capacidad orgásmica se producen espontáneamente, no necesitan 'educación'; sólo necesitan que se eliminen las prohibiciones, el Tabú del Sexo. La tecnosexología sí es objeto de educación porque es la practica del sexo sin deseo, o con el deseo inducido con técnicas artificiales; es la practica del sexo de los cuerpos acorazados, educados en la inhibición más o menos sistemática e inconsciente del deseo; las mujeres, en la inhibición del latido del útero, en la desconexión entre la conciencia y el útero.

En el estado de inhibición, las emociones se desconectan de las pulsiones corporales y se convierten en emociones erráticas que producen ansiedad. El conductismo pretende educarnos y 'alfabetizarnos' emocionalmente, sin cuestionar el estado de represión del deseo y el estancamiento de la capacidad orgásmica desde la etapa primal. Pero el 'analfabetismo emocional' no es innato, es precisamente el resultado directo del estado de represión en el que nos socializamos, y al permanente esfuerzo para adaptarnos a la norma de la institución del matrimonio o de la llamada 'pareja de hecho'.

Las emociones brotan del cuerpo para apoyar la implementación de las pulsiones (ya sean eróticas y sexuales, o de defensa, como la ira y la cólera…). Son tan sabias como las pulsiones, y su objeto es facilitar la autorregulación del cuerpo. En una sociedad de sexualidad espontánea, percibiríamos nítidamente el sentido de cada emoción en la autorregulación corporal, así como su conexión con su pulsión correspondiente. Las emociones serían el medio más importante para percibir lo que pasa en cada rincón de los cuerpos autorregulados.

En las sociedades patriarcales del Tabú del Sexo, el acorazamiento produce la pérdida de la transparencia y la desconexión entre la conciencia y las pulsiones, entre la epidermis y las vísceras… La desconexión es la otra cara de la moneda del acorazamiento. La desconexión juega un papel importantísimo para impedir que el deseo recorra el campo social (Deleuze y Guattari). Los seres humanos, además de producir deseos, estamos hechos para percibir y acoger el deseo del otro o de la otra; y para que cuando el deseo del otro o de la otra nos alcance, induzca la producción del nuestro.

La tecnosexología que pretende hacer funcionar a las parejas que ya no se desean, y la educación emocional que engaña a las personas sobre su desorden emocional, deben ser denunciadas. El matrimonio o la pareja es un pacto o convenio social que sólo se corresponde con el deseo corporal durante un tiempo limitado. Mientras que no se separe la sexualidad de la institución, la sexualidad seguirá estando corrompida.

Este es el origen social del malestar individual: el Tabú del Sexo que se viene implementando de diversas maneras a lo largo de unos cuatro milenios de dominación patriarcal. La corrupción de la sexualidad ha sido y es imprescindible para el establecimiento de las relaciones de dominación en general, y entre los sexos en particular: porque la verdadera sexualidad desarrollaría relaciones armónicas entre los sexos y entre las generaciones; porque el amor verdadero es complaciente y se opone a la dominación: nadie podría reprimir o infligir sufrimiento alguno al ser amado; de hecho, las relaciones entre amantes son siempre relaciones de tú a tú (A.Moreno), nunca relaciones jerarquizadas de Autoridad.

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 Rodrigáñez Bustos, Casilda - La rebelión de Edipo (II) [2007].pdf  [5.00 Mb]
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Pariremos con placer

Reich dijo que el mundo no cambiaría hasta que el bienestar de la criatura recién nacida no prevaleciera sobre cualquier otra consideración. Y en otro momento dijo también que mientras los úteros estuvieran contraídos y fueran espásticos, no podrían nacer y criarse seres humanos libres. En este libro se borda la recuperación del útero espástico, cruzando la opinión de Reich con otras experiencias e investigaciones provenientes de otros campos del conocimiento. Concretamente, la autora recoge algunos elementos desperdigados de la sexología científica del siglo pasado, que abundan en la hipótesis de que el útero es el centro orgánico de estancamiento de la libido femenina; estancamiento que está directamente relacionado con el parto y el nacimiento violentos, así como en el posterior desarrollo de la crianza y socialización en el acorazamiento psicosomático.

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 Rodrigáñez Bustos, Casilda - Pariremos con placer [3ª ed., 2009].pdf  [58.71 Mb]
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NotaPublicado: Jue Abr 24, 2008 12:14 pm 
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Interesantísimo descubrimiento. Muchas gracias.


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 Asunto: Entrevista a Casilda Rodrigáñez
NotaPublicado: Sab Nov 07, 2009 1:25 pm 
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Registrado: Mar Ago 22, 2006 11:36 am
Mensajes: 511
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Citar:
ENTREVISTA | CASILDA RODRIGÁÑEZ, AUTORA DE ‘ASALTO AL HADES’

“El capitalismo ha reprimido los resquicios que quedaban de deseo materno”



Isabel Vázquez / Redacción

Diagonal // Sábado 29 de abril de 2006. Número 27




DIAGONAL ha tenido la oportunidad de hablar con Casilda Rodrigáñez, la autora de La represión del deseo materno y la génesis del estado de sumisión inconsciente (con Ana Cachafeiro) y Asalto al Hades. Casilda ha investigado sobre cómo la naturaleza de la relación madre-criatura y de la primera fase de la vida se nos oculta. El deseo que traemos al nacer como motor de la vida cuando no encuentra respuesta se convierte en carencia: a partir de ella es fácil moldearnos prometiendo una satisfacción que no llega. En la esperanza de conseguirla, somos dóciles y obedientes.

Por su parte, la criatura, entre media y una hora más o menos después de nacer, si está sobre el torso de la madre, reptará sobre él guiada por el olfato hasta alcanzar el pezón; la criatura no nace inútil, sino que es capaz de hacer lo necesario para sobrevivir, con el único requisito de no quitarle su hábitat. Este fenómeno ha sido descrito en términos fisiológicos y clínicos por el pediatra sudafricano Nils Bergman. Las constantes vitales como el ritmo cardíaco, la temperatura corporal o la respiración se regulan mediante hormonas que dependen de la unión piel con piel con la madre. Hay una sincronización fisiológica (nutrición, sueño, temperatura) que acompaña a la sincronización libidinal. La producción y composición, siempre variable, de la leche materna se regula por el contacto piel con piel, por la interacción libidinal a través del sistema neuroendocrino.

Cuando a la criatura se la separa de la madre, entra en una situación de estrés, con descargas de glucocorticoides (hormonas del estrés) que ponen el metabolismo basal en un modo de funcionamiento previsto para la supervivencia en situaciones límite. Esto altera la regulación fisiológica de forma más o menos grave según lo que se mantenga la situación. Además, las descargas de glucocorticoides en el cerebro de la criatura en gestación impactan negativamente en la formación de su sistema neurológico. Se está comprobando que éste es el origen de muchos trastornos autistas, bipolares, etc., así como de la capacidad para la crueldad. La neurología ha empezado a explicar cómo se somatiza la represión.

D.: ¿Estamos entonces hablando de los efectos de la represión en el cuerpo humano?

C.R.: Claro, porque la libido y la fisiología son dos dimensiones de la vida orgánica. El psicoanálisis, con autores como Mahler, ya había dicho que la libido que une a madre y criatura hacía el papel de una ‘matriz extrauterina’. Ahora, desde la práctica clínica y la medicina no secuestrada por el Poder, se comprueba en términos fisiológicos esta unidad. Durante siglos se ha reprimido el imprinting, porque es el momento clave de la formación de la unión con la madre; ha sido una estrategia para bloquear el desarrollo de la sexualidad humana básica. Así se cortan las raíces de la vida humana para poderla domesticar.

D.: ¿Puedes poner algún ejemplo del tipo de situaciones que llevan de la posición de deseo a la de carencia?

C.R.: El deseo es una pulsión corporal que tiene una función de regulación orgánica. Kropotkin decía que buscar el placer y evitar el dolor es la vía general de acción del mundo orgánico; y Maturana, que biológicamente somos seres adictos al amor. La castración del ser humano (nos castran igual que al toro para hacer un buey) se realiza impidiendo la socialización en tanto que criaturas productoras de deseos, según explicaran Deleuze y Guattari: es decir, cuando nos socializan prohibiendo el cuerpo materno, la sexualidad primaria.

El tabú del incesto del que habla la antropología es la eliminación de la madre, de la sexualidad básica para formar seres humanos lo suficientemente desvitalizados para aceptar la esclavitud, y acorazados para aguantar las relaciones fratricidas de dominación; y para crear la aptitud para la crueldad y la impasibilidad ante el sufrimiento del herman@. Los ‘egos’ como mecanismos de supervivencia se forman en la sustracción de la pulsión deseante.

D.: ¿El ego es el objetivo a transformar?

C.R.: Sí, en el sentido de separarlo de la criatura deseante e inocente que somos, y modelarlo de forma operativa para funcionar en este mundo, como un disfraz. Porque en este mundo hay que tener una cuenta corriente, trabajo asalariado, cerrar la puerta de casa con llave... Estás en contra de eso, pero estás abocad@ a ello porque son las condiciones de supervivencia en este mundo. Para proteger la criatura deseante, es importante saber lo que haces según las reglas del mundo, porque no te queda más remedio, pero también relacionarte en tanto que criatura y tener toda la otra vida que puedas. Creo que es mejor funcionar así que intentar mezclar las cosas del mundo con las cosas de la vida. El verdadero objetivo, como decía Laing, es la disolución del ego, el ‘sistema de identidad grupal’ que se ha conocido en ciertos pueblos. Pero eso es de otro mundo.

D.: ¿Podemos decir que éste es el modelo capitalista de crianza o es el modelo patriarcal, y lo encontramos en toda sociedad patriarcal?

C.R.: El modelo de socialización capitalista en lo esencial (tabú del incesto, matricidio, mecanismos de sometimiento, de servidumbre voluntaria e inconsciente, etc.) es común en todo el patriarcado desde hace más o menos 4.000 años, según los sitios. Por ejemplo, en la Biblia está ya descrito. En cambio, a las islas del Caribe no llegó hasta el siglo XV, con Colón. Según el tipo de resistencia, ha ido adquiriendo diferentes particularidades. Con el capitalismo y su modelo de revolución industrial, especialmente con las tres últimas generaciones de parto en hospitales, se han reprimido los resquicios que quedaban de deseo materno.

D.: ¿Hay algo que desees resaltar como final de la entrevista?

C.R.: Que la maternidad es algo muy importante. Freud dijo que había sexualidad infantil: ¿dónde está esta sexualidad? Jean Liedloff en El concepto de continuum hablaba de su experiencia en las selvas amazónicas donde todas las criaturas van pegadas, a un@ o a otr@. No lloran y nunca dan la lata a nadie. Las mujeres hacen lo que sea con la criatura encima, o si no la suben a otra chepa. Cuando la criatura empieza a andar, el proceso de hacerse autónoma es mucho más rápido y seguro que en la sociedad occidental, porque el desarrollo psicomotor se produce con la experiencia repetida; y si el ambiente es de seguridad, no tienes miedo de experimentar; por eso en una situación de estrés y de miedo, el aprendizaje psicomotriz es mucho más lento. Aquí nos venden la seguridad física para tapar la inseguridad afectiva originada por la separación prematura de la madre, y por no haber tenido lo que te corresponde en la primera etapa.





“El ‘maternaje’ no es sólo cuestión de mujeres”

D.: En tus libros cobran especial relevancia las madres. ¿En qué medida los conceptos que explicas son también aplicables a otras personas que tienen relaciones de cuidado o crianza, aunque sean mujeres que no desean ser madres, o sean hombres?

C.R.: Victoria Sau dice que “todos somos huérfanos de madre”. La falta de madre hace que sea importante que todo el mundo haga todo el ‘maternaje’ que pueda: practicar el colecho, dar contacto físico, calor, piel con piel. El amor corporal no es exclusivo del amor coital; el amor primario es entrega, confianza y complicidad corporal. Hasta tiempos recientes no había habitaciones individuales, la gente dormía junta. Hay que recuperar la noción del amor primario y del ‘maternaje’. En japonés hay una palabra para designar el amor primario como un tipo de amor específico. Recuperar el amor primario es como recuperar la madre, tod@s lo llevamos dentro y por eso nos enternecemos cuando vemos un cachorro de cualquier especie, y tod@s podemos aportar un buen entorno afectivo, y es una tontería decir, por ejemplo, que es cosa de mujeres. La madre biológica sincronizada es insustituible, desde luego, pero en la situación actual el ‘maternaje’ de un hombre, de otra persona, puede ser mejor que el de una madre biológica robotizada o desconectada de sus pulsiones.

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"[...] y nosotros siempre tomábamos los nombres de los que morían, en esta idea de que uno no muere sino que sigue en la lucha" - Scdte. Marcos, en entrevista con Jorge Ramos.


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Traducción al español por Huan Manwe