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NOTICIAS Y ARTICULOS DE OPINION SOBRE LOS SUCESOS DE ATENCO (5-JUNIO-06)

LA JORNADA
Editorial

Texcoco-Atenco: un mes de impunidad

Ayer se cumplió un mes de la violenta toma de San Salvador Atenco por fuerzas policiales federales, estatales y municipales. Durante la incursión, durante el traslado de prisioneros a Almoloya de Juárez, en el proceso de encarcelamiento y todos los días, de entonces a la fecha, las autoridades de los tres niveles han cometido graves violaciones a los derechos humanos de los pobladores de esa localidad mexiquense: en la toma del pueblo, efectivos policiales agredieron y lesionaron, allanaron domicilios sin las correspondientes órdenes de cateo, robaron pertenencias, destrozaron el interior de muchas viviendas y detuvieron a personas sin exhibir órdenes de aprehensión; en el traslado de los detenidos cometieron abusos sexuales contra más de veinte mujeres, abusos que se repitieron posteriormente en las cárceles de La Palma y Santiaguito, donde aún permanecen recluidos cerca de treinta atenquenses; muchos de ellos, requeridos de atención médica por las agresiones de que fueron objeto, no la han recibido; en los primeros días se les impidió, además, entrevistarse con sus abogados defensores, y para someterlos a proceso, la procuraduría estatal desenterró acusaciones relacionadas con hechos ocurridos dos meses antes de los enfrentamientos del 3 y el 4 de mayo.

A la fecha hay un menor muerto, otro en estado de coma, mujeres violadas o víctimas de abuso, decenas de lesionados y múltiples allanamientos de morada, entre otros actos delictivos, y las autoridades de los tres niveles siguen renuentes a reconocer los excesos de autoridad perpetrados contra los atenquenses y contra personas que se hallaban en la localidad. Tampoco se admite, desde luego, que las agresiones presentan un patrón que evidencia un designio represivo y que difícilmente habría habido tal sistematicidad en la barbarie por obra de efectivos individuales descontrolados o insubordinados; es decir, que posiblemente los atropellos fueron cometidos por órdenes de altos mandos.

Tan grave como las violaciones referidas a los derechos humanos es el empecinamiento de los gobiernos federal y estatal en negar o minimizar lo ocurrido y en denominar "restauración del orden" a lo que fue en realidad un vasto quebrantamiento del estado de derecho por parte de quienes son responsables de asegurar su vigencia.

El autoritarismo y las políticas de un Estado represor no se presentan solas: requieren de la impunidad garantizada para los autores intelectuales y materiales de los atropellos contra la población. La escandalosa falta de voluntad gubernamental para esclarecer los abusos de hace un mes en el oriente mexiquense y presentar a los presuntos culpables ante las autoridades judiciales es, en los hechos, un designio de impunidad.

Independientemente de los cálculos político-electorales del foxismo terminal, el país no puede permitir que permanezca impune un agravio contra la sociedad y contra la legalidad como el perpetrado en Texcoco y Atenco. Olvidar las atrocidades de la fuerza pública sería abrir la puerta al cinismo como hábito social y enviar al poder una señal de consentimiento a la generalización de los atropellos contra la ciudadanía. El clamor nacional e internacional en demanda de justicia no debe cesar. El Ejecutivo federal y el gobierno mexiquense tienen que escuchar las voces innumerables que desde la sociedad civil, desde instancias del propio Estado y desde otros países lo señalan como violador de derechos humanos; rectificar en sus propósitos encubridores, castigar a los culpables de los abusos y detener sus afanes represivos.


LA JORNADA

Los poco más de 100 manifestantes no alteraron el orden público

Marchan en Atenco para exigir alto a la represión y libertad para presos
RENE RAMON CORRESPONSAL

San Salvador Atenco, Mex., 4 de junio. Al grito de "¡A un mes de la represión, seguimos en pie!", habitantes de este municipio y simpatizantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) marcharon este domingo por la carretera federal Texcoco-Lechería para exigir al gobierno un alto a la represión.

El contingente de unas 100 personas, en su mayoría mujeres, niños y personas de la tercera edad, todos vecinos de este municipio, caminó unos cuatro kilómetros sobre esa autopista y por pueblos de Texcoco y de este municipio.

A diferencia de otras ocasiones, en la marcha no participó ninguna de las organizaciones sociales solidarias con la liberación de los detenidos en los operativos de hace un mes, radicadas en otros municipios y en el Distrito Federal.

La gente, que se hizo acompañar de una camioneta con altavoz, partió antes del mediodía de la cabecera municipal de Atenco. Recorrió el camino interno que comunica a todos los pueblos de la región y pasó por la explanada de Acuexcomac.

Los simpatizantes del FPDT abandonaron el camino local, salieron a la carretera federal Texcoco-Lechería y enfilaron de regreso a Atenco. Tras caminar poco más de un kilómetro, la concentración reingresó al camino rural a través de la calle Fresnos.

Empuñando su machete exclamaban "¡delatores!", "¡delatores!", "¡delatores!", justo cuando pasaban frente a las viviendas de quienes identificaron como las personas que presuntamente señalaron a la policía las moradas de la gente que simpatiza con este movimiento social y campesino.

El ambiente en las plazas públicas y calles de las comunidades de este municipio localizado en la región de Texcoco fue de tranquilidad; la mayoría de la gente realizó sus actividades cotidianas e inclusive en la iglesia del Divino Salvador se quemaron toritos con motivo de la asignación de las mayordomías religiosas.

Los del FPDT, por su parte, continuaron con su recorrido por los pueblos de Magdalena Panoaya y San Miguel Tocuila, en Texcoco. "¡No estamos todos, faltan los presos!", gritaba la gente quienes portaban playeras blancas con la foto de América del Valle en el dorso.

Después regresaron al plantón permanente que mantienen en la Casa del Comisariado Ejidal y en el Auditorio Emiliano Zapata de San Salvador Atenco; en este último lugar, por la tarde, los ejidatarios y demás simpatizantes de este movimiento efectuaron un acto político-cultural.

Ahí llamaron a la población a sumarse a la lucha por la liberación de los 20 hombres y siete mujeres recluidos en el penal estatal de Santiaguito y por los tres líderes del FPDT remitidos al penal de máxima seguridad de La Palma, y conformaron dos comisiones para las actividades de este lunes.

La primera, saldrá a las 5 horas rumbo al penal de Santiaguito, donde habrá audiencia para todas las personas que enfrentan la acusación de ataques a las vías de comunicación como delito no grave y también para las que lo enfrentan con agravante.

La segunda comisión permanecerá en el pueblo, pues tiene en agenda una reunión con el alcalde Pascual Pineda, a quien, por escrito, vecinos y delegados municipales de Acuexcomac y Atenco pidieron que exija al gobierno estatal el retiro de los elementos de la ASE que efectúan rondines "de intimidación" en sus comunidades.


LA JORNADA

Por presunción de inocencia, demanda la liberación inmediata de los encarcelados

La policía se excedió de fuerza en Atenco, concluyen observadores internacionales
"No se pueden poner en duda los testimonios de mujeres violadas", dice la CCIODH

VICTOR BALLINAS

Al presentar ayer su informe preliminar sobre el operativo policiaco en San Salvador Atenco, los días 3 y 4 de mayo pasado, la Comisión Civil Internacional de Observación por los Derechos Humanos (CCIODH), sostiene que "se probó" que hubo exceso de fuerza pública, una grave vulneración masiva de derechos humanos, que incluyeron violaciones y agresiones sexuales contra mujeres detenidas, torturas, la muerte de un menor y la muerte cerebral de un estudiante. "Querían quebrar la identidad de las personas, al humillarlas y torturarlas sicológicamente", sostiene el informe.

La CCIODH demandó los ceses inmediatos del comisario general de la Agencia Estatal de Seguridad, Wilfrido Robledo Madrid; del comandante David Pintados Espinos, máximo responsable policial del operativo de la policía estatal; el comisionado -responsable del operativo por la Policía Federal Preventiva- Alejandro Eduardo Martínez Aduna, y el jefe del estado mayor de la PFP, el general de brigada Ardelio Vargas Fosado.

De igual forma demandó la libertad inmediata de las personas detenidas en los penales de Santiaguito y La Palma, con base en el principio de presunción de inocencia, y consideró inaplazable la revocación de las medidas de expulsión acordadas contra cinco extranjeras -dos españolas, dos chilenas y una alemana- detenidas en el operativo referido.

No basta "con la aceptación de las autoridades" de que se cometieron excesos o abusos policiales, porque ello no implica una asunción suficiente de las responsabilidades por el Estado, aseguró la CCIODH. "Se debe identificar, procesar y sancionar a las autoridades federales y estatales que, por omisión o por acción, participaron en la elaboración o planificación del operativo, así como en su ejecución", abundó.

Sostiene que "tenemos indicios de que militares en activos participaron en el operativo; eso es muy grave, lo estamos investigando, hay la presunción, y por lo menos sabemos y estamos documentando un caso, que de comprobarse sería gravísimo".

En el informe preliminar la CCIODH consideró que las fuerzas policiacas no se condujeron dentro del marco del estado de derecho, conforme a lo dispuesto por la Constitución mexicana, los tratados internacionales suscritos y ratificados por el país, las leyes y reglamentos aplicados. Los abusos policiales representaron una grave vulneración masiva de derechos humanos: detenciones arbitrarias, allanamientos de morada injustificados, actos de tortura, graves atentados a la libertad sexual, incluidas las violaciones sexuales, vulneración de los derechos de los procesados que estuvieron incomunicados y sin saber de qué se les acusaba.

Aseveró que "al revisar el auto de formal prisión de los consignados en todos, y cada uno de ellos, las imputaciones son de orden genérico, no hay concreción, no se indica qué hizo cada uno de los consignados; entendemos que por la cantidad de personas es difícil, pero ello es fundamental en un estado de derecho; por ello decimos que deben quedar en libertad, porque sólo debe haber prisión cuando se presuma que los presuntos pueden evadir la acción de la justicia, y no es el caso".

La CCIODH informó que hicieron 173 entrevistas con mujeres violadas y agredidas sexualmente; con familias cuyas casas fueron cateadas ilegalmente; con personas golpeadas y detenidas, pero que ya están libres; con los detenidos en Santiaguito; con funcionarios de la CNDH, con funcionarios mexiquenses, con alcaldes de Texcoco y San Salvador, pero "no nos fueron concedidas todas las entrevistas solicitadas con el gobierno federal y estatal; también se nos negó la entrada a La Palma".

Los integrantes de la CCIODH, entre quienes se encuentran abogados, sicólogos, antropólogos, médicos, siquiatras, periodistas, entre otros, destacaron que "resulta poco creíble que los mandos policiacos no tuvieron conocimiento de lo que estaba ocurriendo, sobre todo por la magnitud e intensidad de las violaciones a los derechos humanos. Hubo una operación indiscriminada de detenciones en varios lugares, incluso distantes de donde ocurrió el enfrentamiento".

En el caso de las agresiones y violaciones sexuales a mujeres, sostuvieron: "los testimonios de las mujeres tienen valor jurídico, fueron hechas las pruebas sicológicas y los testimonios de todas coinciden en el modus operandi; no hubo contradicciones, y hay daños probados. No se pueden poner en duda esos testimonios", sostienen.

Este informe y el documento final serán presentados a la Organización de Naciones Unidas, a organismos internacionales de derechos humanos, a gobiernos de la Unión Europea, a los parlamentos de España, Barcelona, Italia y de otros países, además de que se entregará al gobierno de México y a organizaciones civiles internacionales y nacionales.


LA JORNADA

En video, testimonios de brutalidad contra los detenidos en Santiaguito y La Palma

"Vi cuando a una mujer le bajaron los pantalones"
VICTOR BALLINAS

En video, desde el penal de Santiaguito, las y los detenidos en el operativo policial de San Salvador Atenco narran los abusos, la saña y la brutalidad con que fueron tratados: "desde que nos agarraron empezaron los golpes. Nos agarraron en varios lados, y nos metían a camionetas tipo van, amontonados. Tirados, boca abajo, unos sobre otros. Nos golpeaban.

"Había gritos de desesperación, de dolor. Gritos con palabras obscenas de los policías; nos amenazaban", denuncia uno de los detenidos cuyo testimonio -tomado en el penal- fue grabado por la Comisión Civil Internacional de Observación por los Derechos Humanos (CCIODH). "Yo vi cuando a una mujer le bajaron los pantalones y su ropa interior.

"Cuando un policía la iba a manosear, yo traté de impedirlo, y en respuesta como 15 agentes me golpearon, me descalabraron, me patearon. Se enojaron porque quise evitar que tocaran a la compañera."

Fragmentos de las entrevistas grabadas fueron exhibidas ayer en video con autorización de los detenidos por la CCIODH. Estos testimonios se presentarán en la ONU, en la Comisión Europea, en los parlamentos de España, Italia, en Barcelona, a organismos internacionales, al gobierno mexicano y a las organizaciones civiles nacionales e internacionales que lo requieran, se informó ayer.

Uno a uno fueron pasando las trozos de historias que daban cuenta de humillaciones, vejaciones y violaciones a los derechos humanos de los detenidos. Hombres y mujeres, unidos por el dolor, el miedo, la ansiedad y su demanda de justicia.

"Pus que pongan lo que quieran. Yo no he declarado nada. No voy a declarar nada, porque no sé nada de leyes. Pedí un traductor y me lo negaron, un abogado y me lo negaron. No he declarado nada, que pongan ellos -los agentes del Ministerio Público- lo que quieran", expresa la indígena mazahua Magdalena García Durán.

"Me detuvieron; yo iba vestida con la ropa típica de mi pueblo. Me jalaron de la trenza y me dijeron que me iban a cortar la cabeza. Me golpearon y tirada en el camión en el que nos llevaban vi a mucha gente sangrando. 'Tengan piedad', les dije, 'hay un señor con las costillas rotas'. Otro señor se quejaba de las brutales patizas, sangraba; 'tengan piedad', les decía. Estoy aquí por una enorme injusticia. Fuimos detenidos por haber estado en un lugar. No nos dan atención médica, sólo pastillas de paracetamol para el dolor", sostiene.

En los fragmentos de las historias, ellas y ellos denuncian que "nos tenían aquí detenidos, golpeados, humillados y no sabíamos de qué se nos acusaba. Estuvimos incomunicados; no nos dejaban hablar con nuestros familiares, menos con abogados. Algunos de los hombres ahí encerrados sostienen, nos detuvieron en Texcoco". Uno sostiene: "yo iba en una moto". Otro: "Yo iba en bicicleta". Uno más: "también iba en bicicleta".

"A éste ni lo metan, se muere aquí"

Arnulfo Pacheco, quien fue sacado de su casa, enfermo, parapléjico, que tiene cinco costillas rotas, también dio su testimonio: "cuando nos trajeron, todos golpeados, una mujer de aquí de la prisión les dijo a los policías: 'a éste ni lo metan -a la cárcel-; se muere aquí', por eso me llevaron al hospital, junto con otros, los más golpeados, pero ya nos tienen aquí, en el penal".

Estas historias se conocerán internacionalmente, dijo la CCIODH, para que la comunidad mundial se dé cuenta de lo que realmente pasó: hubo violaciones de derechos humanos, agresiones sexuales, humillaciones, golpizas a gente inocente.


LA JORNADA

Un mes de la represión en San Salvador Atenco

Entrega Marcos informe a ONG de derechos humanos
HERMANN BELLINGHAUSEN

Al cumplirse un mes del ataque policiaco a Atenco, el subcomandante Marcos entregó un informe sobre esos hechos a la Comisión Civil Internacional de Observación para los Derechos Humanos (CCIODH), y contó a grandes rasgos la lucha del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), en lo que fue más bien un sobrio homenaje a los luchadores atenquenses y su estatura moral, la cual han intentado demoler ante la opinión pública los voceros gubernamentales, mandos policiacos y muchos comentaristas. Tras resistir el intento del gobierno por despojar de sus tierras a los pueblos de Atenco en 2001 para construir un aeropuerto, el FPDT "siente el deber" de hacer presencia en las luchas de los demás. "Invariablemente, va al frente su líder moral, Ignacio del Valle. Llegaban ellos, casi en una rutina de solidaridad, llevando sus machetes y cantando. Nunca intentan dar línea a nadie, se circunscriben a decir 'no están solos'. El hecho de que Del Valle marche al frente de sus compañeros muestra el nuevo tipo de líder que no manda, sino va con la gente. Con nosotros los zapatistas también llegaron varias veces los del FPDT. Iban acompañados por otros movimientos que luchaban por sus propias cosas. Siempre hablábamos de su victoria".

Según Marcos, los argumentos en pro del aeropuerto "son joyas de la estupidez gubernamental". Recuerda que ante ello, "los del FPDT discutieron hasta dónde estaban dispuestos a llegar. 'Hasta la muerte', dijeron. Desde entonces hicieron una estrategia de solidaridad, y el machete pasa a ser su símbolo, como el pasamontañas en vez de las armas para nosotros", agregó. "Para los de arriba el machete no es instrumento de trabajo, sino una amenaza, y los llaman 'macheteros'. Ahora que los y las habitantes de Atenco levantan sus machetes es para decir esto somos y queremos seguir siendo. La derrota en el México de abajo es es el destino casi exclusivo de cualquier lucha. Y el apoyo de las organizaciones de izquierda es mediante un cálculo político. '¿De qué me sirve apoyar esta lucha?'. Atenco recibió la solidaridad de grupos, pero no fue visible. Los medios por su parte se centraron en el 'fracaso del gobierno para llevar adelante un proyecto de desarrollo'".

Recordó que el FPDT llegó a distintos lugares durante el recorrido de la otra campaña por el sur de México. Citó en particular Jalapa del Marqués, Oaxaca, donde la reunión era sólo con los tres adherentes de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona que había en ese poblado. Allí llegaron los del FPDT, con sus machetes. El hecho de que fuera la asamblea a la que llegaron a apoyar habla de su deber ético. No ganaban nada con apoyar a ese grupo".

El delegado Zero reseñó el paso de la otra campaña por Atenco a fines de abril. Recordó haberles dicho: "Ustedes optaron por seguir en la lucha en vez de quedarse en sus tierras con lo ganado, y lo arriesgaron por un movimiento que tenía todo en contra, la otra campaña. Por el deber, palabra que no entiende la izquierda institucional". Pocos después, cuando el delegado Zero había llegado al valle de Chalco, América del Valle (hija de Ignacio) acudió al lugar "y nos informó en la reunión de la amenaza de desalojo a los floristas, adherentes de la Sexta en Texcoco. Y comunicó la decisión del FPDT de apoyarlos. El 1º de mayo marcharon con nosotros". Marcos recordó que el día 3 recibió una llamada informándole del desalojo inminente de los floristas, y que el FPDT ya estaba allí.

"Les hicimos saber que iríamos, pero del otro lado (del teléfono) nos dijeron que no, que estaban buscando arreglo." El recorrido de la otra campaña siguió en La Merced y Tepito, adonde nuevamente llegó América del Valle, como enlace del FPDT. "Vimos en una televisión la imagen del policía golpeado en el suelo. Los locutores insistían que eso no era posible. Que la autoridad tenía que poner orden al costo que fuera. Durante el mitin en Tlateloco supimos del ataque en Texcoco y dimos el primer informe de que hubo una muerte. Los medios electrónicos lo minimizaron. Decidimos no creer en otra información que no fuera la de los compañeros. Allí empieza el ataque en Texcoco y damos la alerta roja. Llamamos a bloqueos de carreteras el día 4 y nos enteramos de la policía a Atenco. El 5 hacemos una marcha de Chapingo a Atenco, que empieza con mil personas y termina con más de 5 mil. Sabemos que hay muchos detenidos, pero todavía no sabíamos lo que les estaban haciendo".

Al concluir la narración, el delegado Zero entregó a la CCIODH un informe escrito y dos videos. En uno, el policía caído es golpeado por la gente; en otro se ve la golpiza policial al dirigente telefonista Jorge Salinas.


LA JORNADA

Carlos Fazio

Atenco y la tortura sexual
De manera paulatina, la información sobre la represión gubernamental en San Salvador Atenco fue desnudando los aspectos más horrendos del protofascismo mexicano. De la mano de una guerra antisubversiva que no se atreve a decir su nombre, irrumpió en México la tortura sexual; una doble tortura. Los testimonios de las presas políticas en el penal de Santiaguito, en el estado de México, no dejaron lugar a duda: revelaron que sus captores-violadores tuvieron un mismo patrón de conducta sádica y lasciva. Señalaron que fueron encapuchadas o les cubrieron la cara con su ropa; las desnudaron de manera violenta; las sometieron al peor trato verbal y a insultos sexistas ("putas", "perras", "hijas de la chingada", "pendejas"), mientras las golpeaban con saña en todo el cuerpo; tocaron sus genitales y ano con brutalidad; en muchos casos las penetraron con dedos y/u objetos, y en alguno con el pene; varias fueron obligadas a hacer sexo oral, en algún caso de manera tumultuaria; durante varias horas fueron sometidas a torturas física, sicológica y moral; las amenazaron de muerte; las mantuvieron incomunicadas y en estado de indefensión física y mental, y a todas se les negó asistencia médica y legal de su confianza, lo que aumentó su vulnerabilidad.

El caso Atenco exhibe un cambio en la modalidad represiva del régimen de Vicente Fox y los organismos de seguridad del Estado. Con un antecedente: las técnicas de "interrogatorio" utilizadas contra los y las altermundistas detenidos en el marco de la cumbre de Guadalajara, en 2004, combinaban ya distintas formas de tortura con la desnudez de la víctima, la humillación, el ataque lascivo. Ahora, en Atenco, la participación de más de medio centenar de elementos policiales en actos de violación en masa no puede explicarse por una suerte de "epidemia sádica". La conducta del torturador no puede comprenderse sólo desde una perspectiva pulsional. Por ello se puede deducir que los abusos, violaciones y otras aberraciones sexuales perpetradas por los "agentes del orden" durante el traslado de las prisioneras de Atenco a Santiaguito derivaron de una orden superior, que no fueron "desviaciones" a la "norma" perpetrada "de manera individual" por algunos "malos elementos" de la policía. Que no sólo se siguieron los códigos militares de los ejércitos coloniales de ocupación, que hacen del cuerpo femenino un objeto, un botín de guerra para el vencedor y una venganza o castigo contra el enemigo. No. La violencia erótica y la "colonización del cuerpo de las mujeres", según la expresión utilizada por Lydia Cacho, es la concreción del poder que otorga la autoridad. Pero además esa forma de violencia forma parte de la tortura, que es un hecho prioritariamente político. Quienes aplicaron tormentos físicos, sicológicos y sexuales en contra de las detenidas y los detenidos, ¿existe la denuncia de un varón violado con un tolete?, cumplían órdenes superiores.

Las mujeres fueron violadas y ultrajadas de manera intencional, como medio de degradación humana y desmoralización, de aniquilación y desvalorización. En ese sentido, como dijo la dirigente del Grupo Eureka, Rosario Ibarra, fue "una violación de Estado". Y como apuntó Adolfo Gilly, "se violaron mujeres, seres humanos, no (sólo) derechos humanos". Pero es necesario inscribir esos hechos como parte de otra cuestión: la de Atenco fue una acción de tipo contrainsurgente. Y en ese marco, la tortura busca generar un sentimiento de terror en el resto de la población. Los mandos del operativo, el vicealmirante Wilfrido Robledo, jefe de la Agencia de Seguridad del Estado mexiquense, y el general de brigada Ardelio Vargas, jefe del estado mayor de la Policía Federal Preventiva, ¿apoyados por el experto en contraterrorismo Genaro García Luna, director de la Agencia Federal de Investigaciones?, señalaron a la opinión pública que actuaron en contra de un grupo de "secuestradores" y "delincuentes". Es en ese contexto que hay que analizar los hechos, incluida la tortura con su componente sexual.

Cabe enfatizar que la tortura es instrumento político de la dominación violenta ejercida a través del Estado, que busca crear un clima de miedo en la población. Es una actividad intencional y premeditada, programada de manera sistemática y científica para la producción de dolores físicos y síquicos, que además constituye un asalto violento a la integridad humana. Pero la tortura y su ejercicio actual en México van más allá de las raíces etimológicas del concepto (del latín torquere, tortus; tortura-retorcer, atormentar, infligir dolor). También es una demostración de poder y reflejo de la relación entre los detentadores de ese poder y los reprimidos.

En términos políticos , la tortura es el nivel represivo más agudo del enfrentamiento de las fuerzas sociales a través de sus representantes envueltos en una relación donde la dominación y lo inerme reflejan, en su dialéctica, conflictos ineludibles del sistema. Aparte de obtener información -aspecto no prioritario en el caso Atenco-, la finalidad de la tortura es destruir y quebrantar al sujeto. Destruir el ser-humano-concreto y el-ser-político para, por medio de la ejemplificación, aterrar a la población y a los opositores del régimen.

La tortura sexual contra las mujeres de Atenco constituye una violación generalizada o sistemática intencional. La responsabilidad criminal no es sólo de los elementos policiales que materializaron el hecho, sino también de los mandos superiores que ordenaron a sus subordinados actuar así. Unos y otros no deben quedar impunes. Hay que exigir justicia para impedir que se legitime el nuevo Estado violador.


LA JORNADA

Hubo ska, reggae, cumbia y rap para reunir fondos en apoyo a los presos de Atenco

Abajo y a la izquierda otra cultura anda, consigna en el lienzo Charro de Iztapalapa
TANIA MOLINA

Con música y baile, miles de jóvenes se manifestaron contra la represión y mostraron su apoyo a los presos políticos de San Salvador Atenco, ayer, en un festival musical con grupos de ska y reggae, como parte de las Jornadas Nacionales por la Liberación de los Presos de Atenco.

Aproximadamente a la mitad de la jornada, mientras de fondo tocaba Antidoping, varios de los músicos se subieron al escenario a leer/ rapear un pronunciamiento conjunto de las bandas presentes: "Caminando juntos vamos construyendo otra cultura, abajo y a la izquierda otra cultura anda. Otra cultura, en la que la organización y la unidad son la fuerza de los de abajo; otra cultura, en la que todas las voces tienen cabida; otra cultura, en la que hombres, mujeres, niños y ancianos, la vida y la naturaleza son lo más importante. Otra cultura, en la que el arte es encuentro y transformación, vida y organización, lucha y celebración, conciencia y resistencia. Otra cultura, en la que la sociedad tenga sus propios medios libres y comunitarios. Otra cultura que pinta un mural en cada pared, un centro comunitario en cada barrio, comercio justo y truque frente al capitalismo salvaje. Otra cultura, la nuestra, la de abajo a la izquierda, la de los punks, los cholos, roqueros, skatos, raztecas, raperos, soneros, la otra cultura anda junto a todos los colores de la tierra".

No es casualidad que para este concierto se hayan elegido grupos skaseros. El ska creció en los conciertos masivos, sobre todo vinculados con el zapatismo, que se comenzaron a realizar a partir de 1994. Esta generación creció con esto, comenta Roco, vocalista de La Maldita Vecindad.

Los grupos presentes, Antidoping, Panteón Rococó, Los Rastrillos, Salón Victoria, La Tremenda Korte, Nana Pancha, Salario Mínimo, La Comuna, Mezcalito y la Maldita Vecindad a lo largo de los años han mantenido un claro compromiso social, y ahora la mayoría es adherente a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona.

Desde mediodía dio comienzo el concierto en un lienzo charro de Iztapalapa, gestionado por el Frente Popular Francisco Villa Independiente (FPFVI).

Arrancó Mezcalito, que fue calentando el ambiente en el público, en su mayoría, joven, moreno y skasero, aunque también había familias con niños pequeños. En el escenario, de fondo, una tela negra traslúcida, lucía en el medio la estrella roja de cinco picos y las siglas EZLN.

Dignidad, nuestra arma, afirman

A un lado del escenario se leía en una manta: "Las elecciones no son solución para un pueblo en hambre y represión. Basta. No votar, organizarse y luchar", firmado por el FPFVI y la UNOPII. En otra se señalaba: "Tenemos un arma muy poderosa que el gobierno no tiene. Está arma se llama dignidad", con las imágenes de Zapata y el subcomandante Marcos.

La fiesta continuó con Salario Mínimo, que, por cierto, celebró recientemente 30 años de existencia.

Los skaseros, cumbieros, soneros de Salario Mínimo pusieron a bailar al público con La dosis. Comenzó el slam, el desfogue tribal.

El grupo denunció que "el gobierno de Oaxaca amenaza con agredir física y moralmente a los maestros de ese estado. No hay que permitirlo".

A lo largo del día la asistencia fue reducida; llegó a haber poco más de 2 mil personas, probablemente, comentó Roco, porque el festival se organizó en poco tiempo, escasos días y porque el espacio no es conocido para el público roquero.

Si bien eran pocos, estaban muy prendidos, como se notó cuando Maldita Vecindad, banda muy querida por varias generaciones de roqueros, subió al escenario. Los chavos que andaban dispersos corrieron hacia el foro para bailar.

Roco exclamó: "Declaramos esta zona autónoma y libre de toda violencia". La Maldita dedicó a todas las mujeres y, en particular, a las presas de Atenco, la ya clásica Morenaza.

Entre cada actuación, uno de los organizadores daba información sobre la situación de los presos, los heridos, una propuesta de boicot a empresas como Wal-Mart, futuras acciones, como un encuentro musical que se llevará a cabo el próximo 7 de junio, en el penal de Santiaguito con la presencia de un nutrido grupo de artistas, entre ellos Brigada Musical de Oriente, Mastuerzo, Magisterio y Mujeres por la Música.

El organizador también afirmó: "La alternativa no es votar o no votar, sino organizarse, usar el arte como mecanismo de expresión".

Panteón Rococó también puso a todos a bailar. Arrancó con la clásica canción homenaje al zapatismo Marcos hall, incluida en la impresionante compilación de música relacionada con el zapatismo llamada 20 y 10. Todos los grupos presentes, por cierto, participan en este compilado.

Panteón Rococó advirtió que "lo de Atenco es una prueba de lo que va a pasar si llega al poder la ultraderecha".

La amenaza de lluvia, presente durante todo el día, se hizo realidad en la parte final del concierto, pero esto no desanimó al público que se mantuvo firme y festejó con la banda que cerró este festival, Salón Victoria.

Los organizadores propusieron este concierto como el arranque de una serie de actividades musicales enfocadas a otros géneros, para reivindicar la música, el baile y la resistencia.

Todos los fondos recabados están destinados para la liberación de los presos de Atenco, el costo por boleto fue de 50 pesos y ningún grupo cobró.

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