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NOTICIAS Y ARTICULOS DE OPINION SOBRE LOS SUCESOS DE ATENCO (24-MAYO-06)

LA JORNADA

Ante funcionarios mexicanos reunidos en Madrid, exigen liberar a presos políticos


Crece el repudio internacional por la represión en San Salvador Atenco

Convocan a jornadas de solidaridad en varias ciudades; la otra campaña recibe respaldo

HERMANN BELLINGHAUSEN

Las manifestaciones contra la violencia institucional en Atenco y en apoyo a la otra campaña se han extendido a 50 ciudades de 24 países. Se suman protestas ante las embajadas mexicanas en Estocolmo, Bogotá, Caracas, Santiago y Berlín, y en varios consulados. Este martes se celebró una asamblea-debate en Nápoles, donde se proyectaron videos de lo sucedido en Atenco.

El lunes 22, durante el seminario La normalidad democrática en México y las elecciones de 2006, en Madrid, donde participaban el Instituto Federal Electoral (IFE), el Poder Judicial de la Federación, el Senado de la República y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), irrumpieron decenas de personas demandando la libertad de los presos políticos. Ente los abochornados asistentes congregados en el Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset, los manifestantes extendieron una manta: "Impunidad e hipocresía en México".

En la inauguración del acto académico-político de las instituciones mencionadas, miembros de la Confederación General del Trabajo (CGT) española, la Red de Apoyo Zapatista, la Plataforma de Solidaridad con Chiapas, Oaxaca y Guatemala, y el Centro de Documentación del Zapatismo denunciaron los sucesos de Atenco, y "desenmascararon el contenido de la supuesta normalidad democrática mexicana", según informa la Comisión Confederal de Solidaridad con Chiapas de la CGT.

Una vez que les "aguaron" la inauguración a los dos senadores mexicanos presentes y a los representantes del IFE, el Poder Judicial y la UNAM, los manifestantes exigieron libertad para los detenidos, castigo a los culpables y fin de la represión en México. Para rematar, los funcionarios mexicanos al salir encontraron grafitis y pintas "de repulsa y denuncia" en los muros del Instituto Ortega y Gasset.

Como expresó ayer en Quebec la Federación de Comunistas Libertarios del Noreste, "esta situacion no puede ser pasada bajo silencio. Los instrumentos del Estado mexicano trabajan fuerte para que nadie lo sepa, pero ahora la voz de nuestros hermanos y hermanas ha llegado a nosotros. Desde donde somos nosotros, es importante que sepan que actuaremos para mostrar nuestra solidaridad, hoy que el Estado mexicano ataca a la otra campana, y más precisamente a los campesinos del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra".

En Estados Unidos, organizaciones de migrantes, adherentes de la Sexta declaración de la selva Lacandona y grupos de solidaridad con el EZLN se han manifestado en oficinas consulares, plazas públicas, avenidas y estaciones del metro de más de 10 ciudades, además de conciertos, recitales y asambleas públicas en lugares como La Villita (Chicago), Oakland, Nueva York o Albuquerque.

Este fin de semana tendrá lugar una reunión de la Sexta en California, en Oxnard, al norte de Los Angeles, con la participación de migrantes, activistas y artistas chicanos y estadunidenses.

También este fin de semana se celebrará en La Garriga (Cataluña) el Encuentro Europeo para el Intergaláctico, con adherentes internacionales de una decena de países del viejo continente.

Como parte de las jornadas internacionales de solidaridad con los presos y la otra campaña, se han convocado manifestaciones en Berlín, Mar del Plata, Buenos Aires y otras ciudades.

En tanto, el cuerpo diplomático de nuestro país sigue siendo interpelado y emplazado por grupos civiles de América y Europa. Por ejemplo, el cónsul general de México en El Paso, Texas, Juan Carlos Foncerrada Berumen, recibió en días pasados un escrito de la Unión del Pueblo Fronterizo, que representa organizaciones de trabajadores agrícolas y migrantes, desempleados, colonos, estudiantes y maestros. La unión expresó su repudio "al acto bárbaro de represión del gobierno mexicano en contra de la población de San Salvador Atenco, que ha colocado a México en la lista de los gobiernos represores y violadores de derechos humanos a escala internacional.

"Aunque al principio hubo un bloqueo premeditado y un manejo parcial de la información, al pasar de los días ha fluido la información verídica de la terrible violencia oficial. Ahora sabemos que el ataque fue planeado y ejecutado por autoridades de los tres niveles de gobierno (donde se representan los tres partidos políticos mayoritarios) y más de 3 mil elementos policiacos, incluyendo grupos de elite federal. Que estos fueron utilizados para someter brutalmente a una población rural pequeña e inerme, compuesta principalmente de campesinos que han luchado por mucho tiempo para defender sus tierras y sus comunidades. Que a raíz de este acto represivo, el joven Javier Cortés fue asesinado arteramente por policías. Que a las mujeres detenidas las golpearon, las desnudaron y varias de ellas fueron violadas. Que se allanaron cientos de viviendas para detener indiscriminadamente, y que los agentes tenían órdenes de golpear con saña a todos los detenidos. Que a los extranjeros aprehendidos los humillaron, los golpearon y los deportaron al estilo americano, sin que mediara algún trámite para que éstos pudieran comprobar su cumplimiento con las leyes de migración".

Por todo esto, los migrantes mexicanos solicitaron a Foncerrada, "en su calidad de representante del gobierno mexicano, que le transmita nuestro repudio total al acto salvaje en contra de la población de Atenco", así como las demandas de libertad a los detenidos, alto a la represión y castigo a los culpables. Exigieron "que el gobierno mexicano deje de hacer declaraciones vanas en pro de los migrantes mexicanos en Estados Unidos, ya que no tiene autoridad moral para demandar que se respeten los derechos de los connacionales en el extranjero cuando se practica la represión y la violencia oficial en contra de los mexicanos en nuestra propia tierra".


LA JORNADA

"Intolerables", los excesos policiacos: Diego Valadés

García Ramírez: hay el riesgo de que persistan desorden e impunidad
JOSE GALAN

El presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Sergio García Ramírez, sostuvo ayer que en el caso Atenco resulta "imperioso" que las autoridades realicen una investigación "seria y responsable", ya que lo sucedido no se puede dejar pasar de largo, porque se corre el riesgo de "desorden e impunidad".

En tanto, para Diego Valadés, director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (IIJ-UNAM), los excesos de la policía resultan "intolerables", rompen el compromiso de los servidores públicos y constituyen "flagrantes atropellos", incluyendo atentados sexuales, y "una terrible afectación de derechos sobre la cual no puede haber duda".

Por su parte, Mariano Azuela, magistrado presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), advirtió que el Poder Judicial no puede ser indiferente a la violación de los derechos humanos, porque la tutela de éstos es, precisamente, la razón de ser de los tribunales encargados de impartir justicia.

Los tres juristas hablaron sobre el tema, por separado, en el contexto del congreso Derecho internacional de los derechos humanos, que se inició este martes en la UNAM y que se prolongará hasta el próximo viernes.

Luego de informar que la CIDH no ha recibido aún los expedientes sobre Atenco, García Ramírez sostuvo que "ningún mexicano" puede ignorar lo que en verdad sucedió los días 3 y 4 de mayo pasados en Atenco y Texcoco, por lo que las autoridades federales y estatales "deben dar celeridad" a las indagatorias.

"Cuando hay hechos punibles, como es el caso, las autoridades están obligadas a investigar y aplicar la ley, trátese de quien se trate, porque deben otorgar una satisfacción judicial, moral y republicana a la sociedad", subrayó.

Valadés consideró que si bien las transgresiones ciudadanas deben ser conocidas y sancionadas por las autoridades, nada justifica que un agente de seguridad perpetre atentados contra los ciudadanos, mucho menos los "flagrantes atropellos" de carácter sexual de que fueron víctimas las mujeres detenidas.


LA JORNADA

La PGJEM "no sería imparcial": Miguel Concha

Exigen ONG que violaciones sean investigadas por la PGR
VICTOR BALLINAS

El presidente del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria, Miguel Concha, aseveró ayer que las organizaciones sociales y civiles demandan que la investigación sobre las violaciones y abusos sexuales contra mujeres detenidas en San Salvador Atenco, por parte de elementos de las fuerzas de seguridad federal y estatal, sea atraída por la Procuraduría General de la República (PGR), a través de la Fiscalía Especial de Delitos contra las Mujeres.

Se habla de 23 casos. La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) dice que hay siete casos de mujeres violadas y 16 más por abusos sexuales, señaló Concha Malo. Por ello, "demandamos que no sea la procuraduría de justicia mexiquense la que lleve la investigación".

Explicó que "las organizaciones defensoras de derechos humanos y de la sociedad civil demandamos una investigación exhaustiva, imparcial y a fondo, y creemos que ésta no la puede llevar a cabo la procuraduría del estado de México, debido a que no ha firmado el Protocolo de Estambul, y no creemos que sea imparcial".

La propia Procuraduría General de Justucia del Estado de México (PGJEM) "dijo que no podía abrir una investigación sobre violaciones y abusos sexuales contra las mujeres detenidas, porque no había denuncias presentadas, lo que habría que preguntarse es si no conocen su Código Penal, que señala que ese delito se persigue de oficio".

Asimismo, la presidenta de Amnistía Internacional sección México, Liliana Velázquez, indicó que apoyaba y coincidía con la demanda de las organizaciones no gubernamentales para que la investigación de las mujeres violadas y abusadas sexualmente sea atraída por la PGR.

Subrayó que "las violaciones y la violencia sexual que se ejerció contra las mujeres detenidas por los elementos policiacos son consideradas por Amnistía Internacional como tortura".

Añadió que si por este delito el gobierno no sanciona a los responsables, "estará en falta triple ante el cumplimiento de derechos humanos".


LA JORNADA

Si me detienen, no me voy a callar
La organización y la presión sociales, lo unico que nos queda

Prófuga, con tres órdenes de aprehensión que penden sobre su cabeza, esta joven de 25 años dice que la sordera y prepotencia gubernamentales catalizaron la rebeldía en Atenco, donde nació un movimiento social, subraya, que es ajeno a grupos radicales como el EPR o el ERPI

BLANCHE PETRICH

América del Valle no se parece a la joven ultra cuya imagen suelen proyectar los medios de comunicación electrónicos, ni echa chispas por los ojos cuando admite: "Veo la saña con la que han tratado a mi gente, sobre todo a las mujeres, y por supuesto que tengo mucho miedo de que me detengan. Soy mujer".

Prófuga, con tres órdenes de aprehensión y con la promesa del procurador mexiquense, Humberto Benítez Treviño, de que "esa señora" será detenida muy pronto, América admite que, en el contexto actual, las vías políticas para lograr la liberación de los 12 detenidos de Atenco que todavía quedan en prisión están cerradas. Pero además desconfía de la equidad de las vías judiciales. "Por eso es muy importante seguir por la vía de la organización y la presión sociales. Es lo único que nos queda."

A esta estudiante, de 25 años, se le acusa de "secuestro equiparado", al igual que a su padre, Ignacio del Valle, líder del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, preso en el penal de máxima seguridad de La Palma, en Almoloya; a su hermano menor, César, preso en Santiaguito, a su hermano mayor, Ulises, y a su madre, Trinidad.

Fogueada a lo largo de cuatro años de movilizaciones, confiesa que a veces olvida la regla de oro de los que luchan por alguna causa: corazón caliente, cabeza fría. "Es que nos calientan la cabeza, nos calientan todo con tanta mentira y tanta humillación. Nos orillan a salir a las calles, a cerrar carreteras". Pero lo que ella refleja -insiste-"no es odio. Nacho -así llama a su padre- siempre me dijo 'no odies'. Lo que tengo es rabia ..."

No piensa entregarse a la justicia: "No, porque no soy una delincuente, no soy un hijo de Marta Sahagún que anda robando y delinquiendo todo el día y nadie se atreve a aplicar la ley. Si me detienen no me voy a callar, porque no estoy de acuerdo con estas leyes ni con este sistema. Estoy muy lejos de ser una revolucionaria, pero por razones para rebelarme no paro. Tengo todos los motivos".

Pide que la sociedad se tome el trabajo de conocer el contexto en el que se dieron los supuestos secuestros, en febrero de este año; que sea capaz de discernir la verdad de las "versiones mentirosas de Televisión Azteca y Televisa", que criminalizan a todo un movimiento.

-Ocurrió en abril. Fuimos convocados a una mesa de diálogo, de las que se hacen cada 15 días. Nos citó el subsecretario de Educación, Cultura y Bienestar del estado de México para discutir sobre una escuela especial. El no llega y envía a empleados de bajo nivel que dijeron que sólo llegaban a oír. Nuestra gente no es de las que se aguanta; exigimos que se presentara el subsecretario, quien nunca respondió nuestra llamada. Casi a las tres de la tarde nos quisimos retirar. Eramos unas 30 personas, porque así es tradición de nuestro frente: ir en comisiones grandes, y al salir vimos que estábamos rodeados por policías que nos apuntaban con sus armas. "Dragones", era su insignia. Entonces nos regresamos y le dijimos al enviado del subsecretario que retiraran a la policía, o si no de ahí no se iba. Los retuvimos de tres de la tarde a las siete de la noche. A eso nos orillaron. A Nacho, a mí y a otros compañeros nos apuntaban a la cabeza. En muy pocos momentos de mi vida he sentido de que de ahí no paso. Ese fue uno de ellos.

-Si te llegan a capturar, te van procesar por ese episodio.

-¿Pero de dónde sacan que fue un secuestro si los retenidos éramos nosotros? Si el hecho se ve en su contexto, se diluye el cargo de secuestro. Pero el Ministerio Público, los jueces, no lo van a querer ver así. Hay consigna y hay voluntad de castigar a quienes luchan por sus derechos. Aquí lo que importa es que ganemos una cosa: que el pueblo entienda que no debemos permitir que se meta preso al que levanta la voz. Va a ser la presión social la que libere a nuestros compañeros. Y va a ser arduo.

-A propósito de los policías golpeados, los sandinistas solían decir: implacables en la lucha, generosos en la victoria. Los revolucionarios no deben ser como los represores. ¿No fallaron a ese principio en ese momento?

-En ese momento la masa perdió el control. Eso fue el pretexto para que entraran al pueblo, sacaran a la gente de sus casas, golpearan, violaran a las mujeres. No hay comparación posible.

-¿Cómo llegó el frente a ser una organización con este discurso tan radical, con tácticas de lucha como los bloqueos de carreteras y la retención de personas, medidas que no son vistas con simpatía?

-Hay que preguntarnos qué nos hicieron antes para haber respondido así. Antes del decreto de expropiación del 22 de octubre de 2001 (más de 5 mil hectáreas -la mayor parte ejidales- afectadas), en los medios empresariales y de gobierno se peleaban por dónde iba a construirse el megaproyecto de aeropuerto, si en el estado de México o en Hidalgo. A nosotros, como comunidad y ejidatarios, nunca nos consultaron. En la Secretaría de Comunicaciones ni siquiera nos dejaban entrar ni entregar un documento. Los que decidían nos ignoraban. La primera noticia oficial que supimos de que nuestras tierras iban a ser expropiadas fue cuando se anunció, en rueda de prensa, el proyecto como un hecho consumado. Es como si te anunciaran que tu vida tiene un plazo para su término.

-Se organiza el frente, resiste la expropiación, al cabo del tiempo triunfan y logran la anulación del decreto. ¿Por qué llegan a este punto en el que son perseguidos, apresados, acusados de delinquir?

-Una vez que ganamos se establecieron mesas de diálogo con las autoridades del estado de México para resolver los problemas de nuestras comunidades, para que fueran cumplidos nuestros derechos de educación, salud, trabajo y demás. Sólo tenemos un centro de salud que atiende a una cuarta parte de un municipio de más de 40 mil habitantes. Pero era casi ficticia la negociación. A veces los funcionarios nos citaban a la mesa de diálogo y no llegaban, mandaban gente sin capacidad de resolver, o nos decían: 'cálmate o te echamos a la fuerza pública'. La humillación se volvió la tónica. Por eso tomamos medidas de presión, porque nos orillan, y porque a veces la presión surte efecto.

-En este caso las medidas presión se volvieron contra ustedes. ¿No hubo un error de cálculo?

-Yo pregunto: la mesa de diálogo, ¿era real o era solamente un engaño para contenernos? Porque el problema de los floricultores se estaba tratando en la mesa y nunca se pudo resolver. Hubo acuerdos que no se respetaron.

-Eso es lo que desencadenó el ataque de la fuerza pública. Ustedes los repelieron con bombas molotov. ¿Los estaban esperando? ¿Se habían preparado para repeler un ataque?

-No. Después del primer desalojo en Texcoco, en el que la policía se lleva a tres compañeros floricultores golpeando a todo el mundo a las siete de la mañana del día 3, es cuando ya se movilizan muchos compañeros de las comunidades. Pero aun así se hizo un llamado al diálogo. Mi mamá, Trinidad Ramírez, llamó al señor Humberto Treviño cerca de mediodía y esto contestó textualmente: "No es mi problema."

"A partir de esa llamada nos empiezan a cercar, y a la una de la tarde empiezan los primeros enfrentamientos, en los cuales matan a Javier Cortés. La experiencia nos ha enseñado: cuando vemos que el diálogo está roto y se aposta la policía, no es para echarnos flores. La gente ve los toletes, los gases y las armas, y claro, de volada se prepara, ya sabe qué hacer.

"En todo caso, los que se habían preparado para ese golpe fueron las autoridades. Querían un suceso así para dar un mensaje. ¿Cuántas veces no oímos decir a Enrique Peña Nieto en su campaña, ahora en las de Roberto Madrazo y de Felipe Calderón, que ante los machetes habrá 'mano firme'? Eso que pasó lo buscaron".

-A propósito de machetes: el símbolo de su resistencia ha sido usado para darles una imagen de violentos.

-Cuando quisieron despojarnos de nuestras tierras, ¿con qué nos íbamos a quedar? Con la pala, el azadón. Sólo con el machete para defendernos.

-En las entrevistas con los medios de comunicación electrónicos proyectas mucho odio.

-No es odio, pero tengo clarísimo quiénes son los enemigos de mi pueblo. Y tengo mucho dolor porque he sido testigo de mucha injusticia. Y rabia.

-Del dicho popular "cabeza fría, corazón caliente", ¿qué piensas?

-Estoy de acuerdo, pero es que nos calientan todo, por indignación. Pero sé que a la hora de luchar hay que pelear con el corazón y con la inteligencia.

-¿Qué influencia tiene el subcomandante Marcos en el FPDT?

-Cuando la otra campaña pasó por Atenco nos encontró muy fortalecidos como organización, con influencia más allá de los nueve pueblos del municipio para hacer un movimiento regional. Cuando se viene nuestro problema, Marcos dice: "me quedó". Y se queda. El frente se sigue coordinando con las organizaciones de la otra y nuestra fuerza se multiplica. Si no hubiera sido por eso nos hubieran barrido.

-¿Hay otras influencias en el frente? Se habla del EPR, del ERPI...

-Falso, totalmente. Lo digo con respeto hacia ellos: no hay ninguna relación. Eso dicen los que no creen en la capacidad de la gente de organizarse, que no conocen la gran tradición de resistencia de los pueblos de nuestra región. Aquí no hay nadie detrás. Atrás hay un compañero y otro más. Somos muchos, eso sí. Y radicales, como bien dices, porque no nos dejamos.


LA JORNADA

Arnoldo Kraus

Las violadas de Atenco*
* Texto leído el 22 de mayo en el Salón Los Angeles durante el festival multidisciplinario Mujeres sin miedo. Todas somos Atenco.

La inmutable geografía no miente. Desde su mirador avista desde siempre la historia y los quehaceres de sus habitantes. Geografía e historia son parte consustancial de nuestra especie e innegable realidad. Para llegar de Ciudad Juárez a San Salvador Atenco la distancia siempre ha sido igual. Se han modificado, como parte de eso que solemos denominar progreso, el paisaje, los caminos y los transportes. También, como parte de eso que solemos llamar gobierno, el lenguaje ha variado y se ha tenido que reinventar para retratar el México contemporáneo.

A la expresión las muertas de Juárez ahora se agrega las violadas de Atenco. La diferencia primordial entre unas y otras es que las muertas son incapaces de hablar y de denunciar, mientras que las mujeres vejadas cuentan con el peso de las palabras y con la voz de sus cuerpos dolidos. Las mujeres de Juárez y de Atenco son similares por ser víctimas del poder y porque sus historias bien dibujan las caras de la Presidencia de Vicente Fox, de los gobernadores de Chihuahua, que continúan enterrando a sus trabajadoras casi sin chistar, y de Enrique Peña Nieto, actual gobernador del estado de México. Fieles testimonios de esos sucesos son los programas de las televisoras europeas y las narraciones de autores mexicanos y extranjeros que revelan la cruda e innegable realidad de las muertas de Juárez. Las fotografías que muestran los hematomas, tanto en atenquenses como en algunas extranjeras, golpeadas por la policía en Atenco, son también parte de la geografía y del modus operandi de nuestros políticos.

Cine, prensa, televisión y fotografía son viajeros infatigables y gérmenes de conciencia. Sus mensajes impiden, al menos un poco, que el silencio y la mentira sepulten la verdad. Mientras que nuestro Presidente aseguraba en Viena, adonde acudió a hablar del buen caminar de México, que "el uso de la fuerza llevó paz a Atenco ante la 'embestida de la violencia"; afuera, las pancartas decían, en alemán y español: "Fox, mentira que en México se respeten los derechos humanos". Ufanarnos del reciente ingreso de México como parte de las naciones que integran el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas es hacernos cómplices de la ignorancia y de la sinrazón que gobierna al mundo.

Los sucesos de Atenco confrontan dos realidades brutales. La de las mujeres vejadas y ultrajadas contra la inopia y la negación de la inmensa mayoría de los políticos al servicio del poder. Es evidente, debido a las secuelas emocionales, sociales y físicas, que ninguna mujer se declarará violada motu proprio. Esa idea cobra más peso cuando las afectadas son víctimas de "violaciones masivas" o cuando la saña se ejerce por diferendos políticos. Atenco es buen ejemplo de ese tipo de humillaciones: en sus calles, y en sus habitantes, ni la invención ni la mentira tienen cabida. Los testimonios de las afectadas y las fotografías que revelan los golpes asestados por los brazos policiales a través de las órdenes de los jerarcas políticos dan cuenta de lo sucedido.

La incredulidad de nuestros gobernantes, la denodada defensa de los actos policiales para mantener el orden y la negación casi absoluta de las querellas de las mexicanas violadas y de las extranjeras torturadas reproducen bien la estulticia de la clase política mexicana. Cito parte de su ideario: "no hubo violaciones tumultuarias, sino abusos deshonestos" (Miguel Angel Yunes subsecretario de Prevención y Participación Ciudadana de Seguridad Pública federal),"hasta el momento no hay acusaciones de violencia extrema" (Eduardo Medina Mora, secretario de Seguridad Pública), o bien, la máxima del secretario de Gobernación, Carlos Abascal Carranza, quien aseveró que "cualquier exceso será castigado", líneas que deben leerse bajo la óptica de su apoteósica contumacia, pues, continúa negando que las extranjeras fueron golpeadas.

El ideario de nuestros jerarcas no admite duda. Su lenguaje y deshonestidad es una las peores formas de violencia: la que niega la verdad, la que sepulta la ética, la que genera intolerancia. Sus palabras contra los golpes; su religión contra la objetividad de las fotografías; su desdén contra el dolor infinito de las mujeres violadas; su menosprecio por la opinión pública nacional e internacional contra las voces libres que claman justicia.

Es obvio que el pasado de las víctimas forma parte del presente. Esa realidad es dogma en nuestro país. Las violadas de Atenco son claro ejemplo del poder maligno del Estado, sobre todo si se piensa que la fragilidad corporal de las mujeres las hace presa fácil de la brutalidad. Dogma afín es la fuerza de la maquinaria política diseñada para ignorar y enterrar todo lo que no convenga. Y aquí hay que detenerse y preguntar: ¿quién es más violador: el Estado o los policías?, ¿las hormonas masculinas o el peso y la sordera del poder?

En nuestro país, la mentira y el desdén han cobrado carta de autoridad y certificado imperecedero contra todo lo que huela a disenso. La incapacidad para argumentar del gobierno es patética. La negación de la realidad es muestra de esa sordera, de ese tartamudeo añejo para razonar y escuela para que la impunidad siga floreciendo. El corolario es gratuito: ser político en el gobierno del cambio es negar cualquier evidencia que exponga la verdad. Pregunto otra vez: ¿quién es más violador: el Estado o la policía? Es evidente que los execrables policías que violaron son tan sólo algunos fragmentos del cuerpo de los políticos responsables.

Ante la implacable geografía y ante la sordera congénita de nuestros gobernantes es necesario hablar e imperativo seguir buscando las vías para resistir contra ese sordo y desmesurado poder. Ni las muertas de Juárez ni las violadas de Atenco fueron o son distintas de la mayoría de las connacionales. Eran y son de casa, eran y son ciudadanas comunes.

Fente a la barbarie es menester denunciar. La barbarie no es sólo la que provocan los verdugos sino sobre todo la indiferencia u olvido de las injusticias pasadas. Acteal, Ciudad Juárez, Guerrero, Atenco son vivo ejemplo de esa tórrida injusticia. Ni la geografía ni los cuerpos ultrajados ni las muertas a destiempo ni las fotografías mienten: para llegar a San Salvador Atenco desde Ciudad Juárez hay que pasar por Los Pinos.

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