Radio insurgentes desde el DF, 10 de julio, con un cuento machista para niños y niñas

El Andulio y el cuento de los Abujeros.

10 de julio del 2006.


Bueno, pues ahora les voy a contar un cuento machista para niños.

El Andulio era un niño que no estaba cabal, o sea que su cuerpecito no estaba completo. Por causa de la mala alimentación y la pobreza que había en las comunidades indígenas de Chiapas, al Andulio le faltaban los dedos de las manos. Había nacido él unos años antes del alzamiento zapatista, cuando miles de indígenas mayas nos levantamos en armas contra el mal gobierno.

Esto que les voy contar pasó por el año de 1995. En febrero de ese año, el mal gobierno nos traicionó porque dijo que quería dialogar, o sea llegar a un acuerdo de paz, pero era mentira porque nos atacó con miles de ejércitos, con aviones, tanques y helicópteros. Pero resultó que no nos pudieron vencer porque nosotros nos fuimos para la montaña y ahí nos defendimos y resistimos. Y porque en las ciudades se movilizó la gente para que el gobierno no hiciera sus maldades. Y ya luego pues se tuvieron que rendir los ejércitos y dejaron de atacarnos, pero se quedaron ahí, cerca de nuestros pueblos, para estarnos molestando. Pero los zapatistas seguimos organizándonos y creciendo con más compañeros y compañeras. Ahí lo vimos claro que no importa que tan poderoso sea el enemigo, si el pueblo apoya una lucha no pueden controlarlo.

Bueno, pues así estaba el asunto cuando yo llegué a una comunidad zapatista, o sea un pueblito donde viven hombres y mujeres indígenas que apoyan al EZLN. Las comunidades indígenas son pequeñas poblaciones, más pequeñas que la colonia La Polvorilla del FPVF-I que nos ha recibido y que son compas de la Otra Campaña. En casi todos estos poblados zapatistas hay unas poquitas casas, como 30 ó 40 familias, una cancha de basquetbol, una iglesia y tal vez una o dos tienditas. Hay también unas como casitas muy chiquitas, que se llaman “trojes”, y que es donde se guarda el maíz. A veces hay gallineros y corrales para los cuches (“cuches” es como nosotros les decimos a los puercos), pero casi siempre los animales andan sueltos y se pasean de uno a otro lado, rascando en la tierra para buscar su alimento.

El trabajo en las comunidades indígenas empieza muy temprano. Desde las 3 ó 4 de la mañana las mujeres encienden la leña en los fogones y se ponen a moler maíz y a tortear y a hacer la poca comida que hay. Por ahí como las 6 de la mañana los hombres salen a la milpa. Después las mujeres salen por leña y se llevan a los niños y niñas para que ayuden. Si el niño es muy pequeñito, lo llevan cargando con su chal o rebozo. A los pequeñitos les decimos “pichitos”, a saber por qué.

En estos meses, en nuestros pueblos zapatistas llueve mucho, llueve todo el día y toda la noche. Los arroyos se crecen y los ríos se pintan de café o gris o negro. Donde quiera se hacen lodazales y en los caminos reales se batalla mucho para caminar. Así pasa en nuestras tierras en este mes de julio.

Y fue en un mes como éste de julio, pero hace como 11 años, que yo llegué a ese pueblito zapatista que se llama “San Tito”. Ahí en “San Tito” vivía el Andulio con su familia y él llegaba a visitarnos al campamento que habíamos puesto cerca de la comunidad. A veces nos llevaba “guineo” o sea plátano, o tortillas, o cacaté (que es una como avellana, pero muy amarga, y a saber por qué les gusta mucho a los compas). A veces el Andulio iba a platicar o a jugar con nosotros. Pero casi siempre iba para que yo le contara un cuento.

Una tarde llovía, no mucho pero siempre un tanto sí, y llegó el Andulio y se paró en la puerta de la Comandancia. “Comandancia” se llama la champita donde yo trabajo y duermo. A veces la “Comandancia” es un techo de plástico y unas varitas como pared, a veces es una champa de madera, a veces es mi caballo, y a veces sólo mi mochila.

Bueno, pero esta vez que les cuento era un techo de plástico con paredes de un árbol que le decimos corcho y que lo hacemos tablas con el machete, así que nos quedan un poco chuecas las tablas.

Entonces que llega el Andulio y se para en la puerta de la Comandancia y dice que quiere que le cuente un cuento. Con el Andulio llegó su hermanito que se llamaba Andresito. Yo le dije al Andulio que yo siempre contaba cuentos, y que ahora le tocaba a él contar uno. El Andulio me quedó viendo como muy bravo porque él quería que yo le contaran un cuento y no que él lo contara. Entonces me dijo “Acaso yo te voy a contar cuento si tú te sabes todos los cuentos por eso los cuentas”. Yo le dije que entonces le contara un cuento al Andresito. El Andulio miró al Andresito, luego me miró a mí, luego otra vez al Andresito, y luego a mí de nuevo y me dijo: “Acaso voy a poder”. “Yo te ayudo”, le dije. Él quedó pensando todavía un buen rato y ya luego dijo “Bueno”.

Entonces nos sentamos los tres en un tronco caído, pero antes le pusimos un plástico encima porque estaba muy mojado y nos íbamos a manchar la coliflor. El Andulio suspiró y comenzó así:

“Oyes Andresito, te lo voy a contar un cuento, pero ahí lo veas si es que no pones atención, porque entonces le voy a decir al Zup que te cuelgue de los coyolitos. Y te voy a acusar con el Comité Clandestino Revolucionario Indígena y vas a tener que limpiar potrero y traer 6 tercios de leña y entonces ahí lo ves porque va en tu cuenta si no pones atención”.

El Andresito nomás iba abriendo más y más los ojos, espantado con todo lo que le iba a pasar si no ponía atención.

El Andulio volteó a mirarme para ver si iba bien. Yo, apreciando las habilidades pedagógicas del Andulio, le hice una señal con la cabeza para indicarle que iba muy bien.

El Andulio volvió a mirar al Andresito y le preguntó “¿Entendiste?”. El Andresito no respondió, sólo lo quedó viendo con sus ojotes bien abiertos.

El Andulio se dio por satisfecho y empezó a contar…

“EL CUENTO DE LOS ABUJEROS”

“Entonces se llama “El Cuento de los Abujeros” y entonces de ahí que antes no había “abujeros” y de ahí que todo estaba tapado o plano o con bolas y chipotes como el que me hiciste cuando me pegaste en la cabeza con el leño y me hiciste chillar y entró mi coraje y por eso te pegué con la piegra en tu cabeza y chillaste y me acusaste con mi mamá y me castigaron por tu culpa.”

El Andulio volteó a mirarme de nuevo, buscando mi aprobación.

Aunque me parecía un cuento que iniciaba muy disperso, yo le hice la señal de que iba bien. El Andulio siguió:

“De ahí que entonces no habían los abujeros y todo está oscuro y negro porque no hay estrellas y tampoco hay sol, ni luna y no se mira nada y todos andamos caminando como “bolos” o sea como el pagrino Antonio que se gasta la paga en puro trago y llega cayendo nomás a su casa y la magrina Elvira se lo suena por bolo y lo meten a la cárcel y lo critican en la asamblea y lo castigan limpiando potrero y el otro día mi pagrino Antonio de plano que de una vez se emboló y lo quería pegar a la magrina Elvira y entonces de ahí que ella se embraveció un poco bastante y no corrió, bueno sí corrió un poco pero nomás ahí cerquitas y entonces se vio que era su maña de mi magrina Elvira porque claro lo vi que agarró un jarro de barro y se escondió detrás de la troje de mi tío Fito y el pagrino Antonio andaba de un lado a otro para pegarla a mi magrina Elvira y la magrina esperó escondida y cuando pasó cercas el pagrino Antonio, rájatelas, que le da un su buen chingadazo y claro te digo Andresito que no debes decir “chingadazo” porque es mala palabra y tienes que decir “fregadazo”, ¿verdad Sup?”, y el Andulio me miró esperando la confirmación. Yo no dije nada y el Andulio interpretó el silencio como aprobación y se siguió:

“Ya lo miraste pues, entonces de ahí que le dan su chingadazo al pagrino Antonio y ahí nomás fue a cayer encima de un charco donde se cagan los cuches y ahí quedó privado. Y yo me reí mucho porque de por sí se cayó muy otro mi pagrino Antonio y la magrina Elvira también se río pero no mucho sino que sólo un poco y se fue a buscar a su comagre Rosalba que es mi mamá y tu mamá también y quién sabe por qué es tu mamá y también mi mamá creo que porque somos hermanos los dos ambos mutuamente y así llegó de por sí. Y entonces de ahí que la comagre Rosalba de mi magrina Elvira, o sea mi mamá y tú mamá y cuando una señora es mamá de varios que sea dos o más entonces se dice “mamaces” porque tienen un buen de hijos o hijas como la Mariya que es mi hermanita y es tu hermana, o sea de los dos por qué a saber porque tenemos mala suerte porque la Mariya es bien malhora y siempre nos pellizca muy duro y nos traye en carrilla con la tarea y mucho nos molesta ¿qué no?”

El Andulio ya no me hizo la pregunta a mí, sino al Andresito, que asintió con la cabeza muuuy convencido.

Sigue el Andulio.

“Entonces la comagre Rosalba o sea nuestra mamaces fue a mirar con la magrina Elvira al pagrino Antonio y nuestra mamaces le dijo a la magrina Elvira que bien hecho que se lo descontó al compagre porque el pagrino de por sí se pasa y está bueno que no se deje porque las mujeres acaso somos chuchas para que nos estén pegando y ahí lo está echando la política nuestra mamaces a la magrina Elvira y que mejor entráte en la lucha comagre porque las mujeres no hay que dejarnos de los cabrones hombres sino que tenemos derechos como mujeres que somos, así dijo nuestra mamaces y para esto el pagrino Antonio ya se estaba levantando y pregunta que on toy y que pasó y la comagre Rosalba que sea nuestra “mamaces” le dijo que le cayó en la cabeza una caca de ángel. Y el pagrino no muy lo creyó porque estaba bolo pero no era tarugo y dijo “Cómo cree comadre si los ángeles son espíritus que sea que no tienen cuerpo y no cagan como los cristianos”. “De por sí no tienen cuerpo”, dijo nuestra mamaces, “pero bien que cagan cuando un fulano hace una chingadera como usted compagre que de plano no le da vergüenza y ora que lo vean en la asamblea”. Y medio se alevantó el pagrino Antonio y aunque no lo creyó lo de la caca de ángel como quiera lo iba mirando arriba porque de repente qué tal que es cierto”.

El Andulio ahora sí voltea a verme a mí.

Yo estoy atónito y estupefacto con el giro que ha tomado la historia, así que no puedo decir nada.

El Andulio se da por satisfecho y continúa:

“Entonces, de ahí que no había abujeros hace mucho tiempo, mucho, mucho, como así (y el Andulio abrió los brazos a todo lo que pudo). Y entonces de ahí que todo está oscuro porque no hay luz porque no hay sol ni estrellas ni luna y el Sup dijo que el sol y las estrellas son abujeros que tiene el cielo y por ahí se caye la luz que hay atrás del cielo que es como un techo de una casa pero al revés que sea que el cielo es el techo pero es el piso de una casa muy grande que está allá arriba y pura luz tiene. Y entonces, como no había abujeros pues de plano la luz no se caye para abajo y entonces no había sol ni luna ni estrellas sino que puro negro, que sea pura oscuridad y no había escuela porque no se miran las letras y los números y no se mira si están cantando todos las canciones y ni modo de ir a la escuela nomás así porque qué tal que nos cayemos y nos lastimamos y nos ponemos a chillar todos los niños y entonces se hace mucha bulla y entonces por eso no hay escuela y entonces así está la problema en todo el mundo porque no nomás aquí está la problema sino que llega lejos hasta Tuxtla y hasta llega en su casa de los malos gobiernos que tampoco tenían luz pero no muy se preocupan porque tienen bastante paga que les dieron los ricos para chingarnos a los pobres. Y entonces de ahí que había un niño que se llamaba… se llamaba…. se llamaba…”

El Andulio voltea a mirarme pidiendo ayuda. Yo hago como que busco la bolsa de tabaco, o sea que me hago pato.

Así que el Andulio debe resolver el problema, y lo hace así:

“Se llamaba el Andulio pues, como yo, pero no era yo sino que era otro uno que no era yo sino que era otro Andulio. Entonces de ahí que el otro Andulio era muy travieso y quiere hacer sus gromas y zás que se pone a sacarle punta a un palo que nomás por ahí encontró y a saber de dónde lo sacó la navaja pero que le saca punta al palo y es que su plan es picarlos a los niños que le cayen mal pero como está muy oscuro pos el otro Andulio no mira ónde pica y zás que lo empieza a picar ónde quiera y ónde quiera deja lleno de agujeros y lo agarró una vejiga de ésas que el Sup nos va a regalar ahorita ¿verdad?”

Les aclaro que “vejigas” es como los niños y las niñas zapatistas les dicen a los globos. El Andulio se sonríe con picardía cuando me mira esperando la respuesta. Yo hago como que no encuentro todavía la bolsa de tabaco. El Andulio sigue con su cuento:

“Y entonces de ahí que el otro Andulio lo hace un abujerito a la vejiga inflada y zás que ahí nomás empieza a volar la vejiga con la juerza del aigre. Y ahí va el otro Andulio pegado porque lo agarró con su mano la vejiga y ya no la suelta y se va volando y la vejiga de un lado a otro y el otro Andulio no tiene miedo sino que va risa y risa porque está volando. Pero de ahí que no se mira nada porque todo está oscuro y el otro Andulio no se mira su camino y no se da cuenta que ya no está por el suelo vuelteando sino que ya anda por el cielo y las nubes y el otro Andulio anda pique y pique por todos lados porque de por sí es muy travieso y sin darse cuenta lo hoya el cielo con muchos abujeros chiquitos y que se empieza a salir la luz por esos agujeritos”.

“Pero de ahí que entonces se le acaba el aigre a la vejiga y se empieza a cayer el otro Andulio y entonces sí, como dice el Sup, se chingó la Roma ésa, porque ónde va a cayer de culo el otro Andulio y ahí nomás se fue a cayer encima de la Ceiba que antes tenía cabeza de nube y entonces no le dolió al otro Andulio y entonces se puso bravo porque se cayó y fue y lo agarró su tiradora y lo aventó una piegra al cielo y como era muy juerte el otro Andulio pues se llegó la piedra hasta arriba y lo hoyó un abujero bien grande en el cielo y entonces ahí empezó a salir más luz y más juerte y ése es el sol. Y entonces como que la luz no caye siempre cabal sino que a veces mucho y todo se sale por el sol y por eso no se sale nada por las estrellas y cuando no sale mucho entonces ya se sale por las estrellas y un poquito también por el abujero del sol pero ya no tanto sino que menos pero siempre sí un poco más o menos por eso se llama entonces la luna”.

“Y entonces ya se reunión la asamblea del pueblo y lo llamaron al otro Andulio para regañarlo pero lo analizaron bien la problema y lo miraron que es bueno que haiga la luz que sale por los abujeros y mucho lo aplaudieron al otro Andulio y lo felicitaron y lo tocaron la diana en la marimba y lo nombraron autoridad del pueblo y el otro Andulio dio orden que pura fiesta todos los días y le dieron cargo de Comandante del Comité Clandestino Revolucionario Indígena- Comandancia General del EZLN para que lo regaña al Sup cuando no quiere contarle cuentos a los niños y tan tan”.

Yo me quedé sorprendido, pero no por el giro que tomó el cuento del Andulio, sino porque el Andresito acabó de afilar una varita de bayalté y me está preguntando si tengo vejiga. No sé qué contestarle (suspiro)…

Desde la Otra Ciudad de México.
Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Julio del 2006.

Si quieres escuchar la transmisión pincha aquí:
http://enlacezapatista.ezln.org.mx/la-otra-campana/376/