Palabras
del Delegado Zero en La Palma, Tamasopo, Huasteca potosina
26 de Noviembre
La Palma, Tamasopo, Huasteca potosina
Reunión de adherentes
26 de noviembre del 2006
Buenas tardes compañeros, compañeras. Agradecemos a
las autoridades tradicionales y a los de bienes comunales también
que nos hayan invitado, desde que estábamos allá en
la ciudad de México.
Nosotros queremos contarles, así con palabras sencillas, cómo
vemos pues nuestro país. Nosotros también somos indígenas,
pero estamos en otro estado que se llama Chiapas. Y como explicó
un compañero, pues somos de raíz maya. Así como
explicó el compañero que su pueblo indígena escogió
aquí para vivir, pues el nuestro escogió allá,
pero también en montañas como ésta, igual.
Y entonces, lo que nosotros vimos allá, según estábamos
viviendo, pues es que de por sí nos avientan a los peores lugares
a los indígenas. Desde que llegaron los españoles, pero
también cuando fue la guerra de independencia, como quiera,
quedamos arrinconados. Y cuando fue la revolución mexicana,
también quedamos arrinconados.
Y vimos pues que el rico nos desprecia por cómo hablamos nuestra
lengua. Mi gente es gente indígena pues, no habla español.
La mayoría habla pura lengua indígena. La mayoría
no fue a la escuela nunca. A la escuela del mestizo pues. Sino sólo
a la escuela del indígena.
Y eso que dice que yo soy Subcomandante, sub quiere decir abajo:
abajo del comandante. El comandante, según nosotros, es el
que manda en colectivo. Así como ustedes mandan ahorita en
colectivo, pues allá mis jefes también mandan en colectivo.
Y son gente como ustedes, que no tiene estudio, que no habla español,
habla sólo la lengua. Pero conoce bien la tierra y la necesidad
de la gente.
Entonces, vimos que nos… Pues nos desprecian como si fuéramos
animales. Nos desprecian pues por nuestro color, porque si somos nuestro
tamaño, porque somos chaparritos —allá todos somos
chaparritos pues—, y también por cómo nos vestimos,
por nuestra cultura, y por nuestras creencias.
Pero aparte de eso, pues nos están explotando como campesinos
que somos. Nos dieron las peores tierras, pura piedra. Nosotros no
conocemos el tractor, ni la yunta. Sólo la coa. Y sembramos
con un palo haciendo un hoyo y echándole ahí. Y no había
hospitales, ni escuelas, ni nada ahí hasta que ya se hartó
nuestra gente, dijo: ya no vamos a aguantar más.
Y fue cuando nos levantamos en armas contra el gobierno, igual como
cuando Zapata y cuando Villa. Y entonces, lo que pasó es que
el gobierno dice: no, párate la guerra, vamos a echar trato.
Vamos a dialogar y a hacer un acuerdo. Y nos preguntó que qué
queremos nosotros. Y nosotros decimos: queremos respeto como indígenas
que somos. Que nadie se burle de nosotros, pero que también
respeten nuestro territorio.
Porque antes de que llegara el blanco, aquí estábamos
nosotros en nuestras montañas —decimos nosotros—.
Y queremos que respeten, y nuestro territorio es todo: es la tierra,
el agua, los árboles, los animales, hasta el aire. Y es nuestro
territorio porque así nos tocó.
Los dioses o el dios, según cada quien piense, así
nos puso a nosotros. Así es nuestro pensamiento. Y nosotros
dijimos que nos tienen que respetar como seres humanos que somos,
pero que somos diferentes. Somos de otro color, otra lengua, otra
cultura.
Y el gobierno firmó que va a cumplir y no cumplió.
Ya ven cómo hace el gobierno, como contaron ustedes: que date
otra vuelta, y date otra vuelta, y date otra vuelta, y así.
Ahora pronto vamos a ir a una escuela de apicultura que tienen aquí
los compañeros, aquí en la Huasteca, que le pusieron
Comandanta Ramona. Ésa era nuestra jefa, la Comandanta Ramona,
era así como la compañera Josefina que está aquí,
más chaparrita pues. Y era nuestra jefa. Y se murió
pues de la enfermedad. Le llegó la edad y la enfermedad y murió.
Y esa compañera nos decía: a todo lo que diga el gobierno,
dile que no. Porque el gobierno sólo busca engañarte
y hacerte daño. Y a lo que te diga la gente humilde y sencilla
a ése dile que sí. Porque ella no hablaba español,
sólo hablaba lengua tzotzil. Entonces, cuando el gobierno le
hablaba, ella decía: no, no, no. Aunque no entendía
qué están diciendo. Porque lo que sea que esté
diciendo es mentira, dice: me quiere engañar.
Y como era nuestra jefa, pues así nos ordenó y así
estamos haciendo. Entonces, no le creímos al gobierno pues.
Y dijimos: bueno, en lugar de hablar con el gobierno, pues vamos a
hablar con otros pueblos indios. Otras razas indígenas —como
dicen ustedes—, nosotros decimos pueblo indio.
Y vamos a recorrer también para hablar con otra gente que
es mestiza, pero que está pobre: estudiantes, maestros, trabajadores,
mujeres, gente ya de edad, ancianos pues. Que donde quiera, que no
importa si es indígena o no, como quiera lo tienen jodido.
Porque le están quitando las cosas.
Y empezamos pues a caminar por todo México compañeros.
Ya ahora sí que ya lo vimos todo. Y lo que vimos pues dan ganas
de llorar, pero de coraje. Porque lo vimos que lo que están
haciendo los gobiernos y los ricos: igual que hace 500 años.
Están conquistando la tierra, están conquistando nuestros
pueblos.
Pero en lugar de ejércitos, están mandando licenciados,
y diputados, y senadores, y presidentes municipales, y gobernadores,
y presidentes de la República. Y todo eso que ésos son
los políticos, es como el nuevo ejército que nos está
conquistando otra vez, así lo estamos viendo nosotros.
Y cuando vamos pasando por varios lados, yo les tengo que decir la
verdad compañeros. Lo que vimos es lo que ya hizo el Procede,
no que va a hacer, lo que ya hizo con ejidatarios que le entraron.
Y decirles que se pongan abusados porque, además del Procede
esté el Procecom, que es lo mismo pero contra la tierra comunal.
Ya ven pues que hace tiempo llegó ese cabrón que se
llama Salinas de Gortari. Ése puro engaño, dijo: “pobre
campesino mexicano está muy jodido, lo que necesita es que
se va a hacer ranchero, pequeño propietario”. Pero el
ejido no lo deja, porque el ejido dice que la tierra no se puede vender,
ni se puede comprar, ni se puede embargar ni prestar. Y la tierra
comunal, peor todavía, porque la tierra comunal no es de un
ejidatario, es de un pueblo indígena pues. Todo lo que hay
ahí en la tierra comunal.
Entonces, dice el Salinas de Gortari para engañar a la gente,
dice: “yo les voy a ayudar y los voy hacer a todos rancheros,
pequeños propietarios. Así el campesino va a poder comprar
más tierra, y va a poderse hacer un gran terrateniente”,
así dijo pues. Y entonces, cambió el Artículo
27 que habían conquistado Villa y Zapata —ahora sí
que como dijo el compañero que pasó hace rato—
con la sangre, porque murieron peleando por eso pues.
Y entonces, ya empiezan a hacer… Y ¿cómo le van
a hacer para que cada campesino ejidatario o comunero se haga pequeño
propietario? Entonces dice el gobierno: pues por el Procede. Y empiezan
a echar mentiras compañeros, porque ya lo vimos nosotros. Con
campesinos que les dijeron: “tú ahora ya vas a ser propietario
de tu tierra, ya te va a poder prestar el banco”. Y el banco
pues manda su licenciado y ve la tierra, y si la tierra está
buena, le presta.
Y ahí está el campesino contento que ya es ranchero,
y está sembrando o criando ganado. Pero no hay precio para
el producto. Siembra maíz, frijol, tomate, sorgo, trigo, lo
que ustedes quieran. Y a la hora que va a venderlo, pagan muy barato.
Entonces, no le puede pagar al banco, le queda a deber otra vez —como
las tiendas de raya—.
Y así, como el banco le prestó si le daba los papeles
—porque ya es pequeño propietario—, llega un momento
en que se endeuda, y el banco dice: “ya no me puedes pagar,
te embargo”. Y le quita la tierra.
Y entonces, todos esos años estuvo trabajando para pagarle
al banco, y no le dio por los intereses. No sé cuántas
veces tiene que pagar uno ese préstamos, porque por los intereses
va subiendo. Y al final se quedó sin la tierra. Si fuera ejidatario,
no se la pueden quitar porque estaba prohibido. Pero ahora era pequeño
propietario, ya se lo pueden quitar.
Es como que das de garantía tu carro. Si no pagas, te lo quitan.
Nada más que aquí estás dando de garantía
la tierra.
En otra parte pasó que es, como me platican que pasó
aquí, nomás que ustedes no se están dejando y
esa gente pobre se dejó engañar. Es que el gobierno
mandó al licenciado, y le pagó trago y viejas al comisariado
ejidal —ésa es la verdad, así le hizo—.
Se lo llevó, le puso unas chamaconas y unas cervezas, y le
dijo:
—Fírmale aquí.
—No, pero tengo que hacer la asamblea ejidal.
—Pues a ver cómo le haces.
¿Sabes qué hizo? Fue al cementerio y sacó la
lista de los finados, de los difuntos y lo presentó: “aquí
está la asamblea”. Y entonces, están todos los
ejidatarios y un día así los reúnen —así
como ustedes— y llega el licenciado del banco y les dice: “todos
ustedes son invasores de tierra, porque la tierra donde están
es mía, del banco. Si no se van mañana, viene la policía
a desalojarlos”.
Y la gente no entendía. Dice:
—¿Por qué? pues nunca firmamos nada, ni nada.
Esta tierra es de mi papá, de mi abuelo, de mi bisabuelo, desde
hace muchos, desde hace 500 años aquí vivimos”.
—No, aquí está el papel.
Y empiezan a revisar los nombres y dicen:
—No pues si éste ya se murió hace diez años,
éste se murió hace veinte.
—Pues yo no sé —dice el abogado pues del banco—.
Entonces, se inconforma la comunidad y mete papeles a Reforma Agraria
para protestar. Ustedes saben compañeros que aquí la
justicia en México el que tiene la paga, la compra.
Hace unos días estuvimos en San Luis Potosí, en la
capital, donde está el sinvergüenza éste de Marcelo
de los Santos Fraga, que es el gobernador. Y ahí nos enteramos
que tienen preso al hijo de la compañera Josefina. Ahí
estaba en huelga de hambre. Nosotros le dijimos: no, mejor levántala
y vamos a hablar de eso.
Y pues le empiezan a inventar delitos, nada más porque ese
compañero lucha por los pobres, al gobernador no le gusta —a
él le gusta que luchen por los ricos—, lo mete a la cárcel
y le empieza a inventar delito, y otro, y otro, y otro. Y hasta sale
en los periódicos que es un gran criminal. Y el criminal es
el gobernador, no el compañero Wong Soto, se apellida. Es hijo
de la compañera.
Pues ¿quién compró a ese juez? Pues el que tiene
el dinero. Y como ni la compañera Josefina ni su hijo tienen
dinero, porque están luchando en lugar de hacerse ricos, pues
pierden.
Y entonces, así pasó. Están estos campesinos
peleando la tierra que es suya y tienen que pagar dinero. Porque tienen
que mandar comisión —como ustedes platican—, y
van a San Luis Potosí, a la capital, y les dicen: “no,
aquí no es, vete para Valles”. Y van de regreso para
Valles: “aquí no, a la ciudad de México”.
Vas a la ciudad de México y vas a Reforma Agraria y te miran,
y te preguntan:
—¿Tú de dónde eres?” —ahí
en la puerta, ni siquiera vas a entrar—.
— No pues yo soy de allá de Las Palmas.
—Pero ¿en dónde queda eso? no sabemos.
—No, pues San Luis Potosí.
—Ahí date otra vuelta mañana.
No le importa si comió, si durmió, si tiene dónde
descansar, nada: “date otra vuelta mañana”. Pues
ahí el pobre campesino, la comisión que mandaron, se
hace a una orilla y ahí espera a que llegue la noche. Y llega
la policía: “¿tú qué haces aquí?
no se puede estar en la calle, levántate”. Y a la cárcel.
Y ya con trabajos se puede comunicar. Si no habla la lengua española,
peor, a lo mejor hasta le cargan un finado ahí, un difunto,
que dice: “no, pues tú lo mataste”. Y como uno
no habla español, pues órale.
Entonces, lo que está haciendo el Procede compañeros
es para robarles la tierra, así claro. Ni siquiera se las van
a pagar. Los van a endeudar —el banco— para quitársela.
O algún cabrón les va a vender su firma y, de un día
para otro, sin recibir un quinto, no van a tener la tierra.
O los van a engañar y les van a decir: “mejor vende
la tierra”. Porque si empiezan a trabajar la tierra y el producto
no tiene precio, pues ya dices: ahora yo ¿qué hago?
Pues voy a ver si mi muchacho se cruza al otro lado, a ver si agarra
trabajo allá en Estados Unidos. Pero pues hay que pagarle al
coyote pa’ que te crucen.
—Pues ¿qué hago?
—Pues vende la tierra apá.
—No, pues ¿cómo la voy a vender?
—Pues sí no te da nada,
Pues la vende. Y se va el pobre muchacho, o muchacha pues. Cruza
al otro lado, a ver si no lo agarró la migra, a ver si no se
murió en el desierto, o al cruzar el río. O a ver si…
Como hace rato que estuvimos aquí en el municipio de Tamuín,
en una comunidad, pues que agarraron a uno que es indocumentado y
le dijeron: “tú mataste a alguien, estás preso”.
Pues como es indocumentado, no tiene derecho, no se puede defender.
Y el gobierno pues no lo defiende.
Entonces, en cada lugar pasa eso. Así, ése es el plan
de ellos. Y nos platican unos compañeros indígenas mixtecos.
Ya ven como la geografía que puso el rico no está cabal.
Por ejemplo, la Huasteca pues, le pusieron un pedazo a San Luis, otro
pedazo a Tamaulipas, otro pedazo a Querétaro, y todo eso. Pues
esa zona mixteca, donde son indígenas mixtecos, pues un pedazo
está en Guerrero, otro pedazo está en Puebla, otro está
en Oaxaca.
Entonces tienen una tierra —me acordé ahorita que dijeron
que hay unas tierras aquí en Agua Puerca, que es pura piedra,
pues igual ahí—, pura piedra. Y entonces, llegan y le
dicen a la señora, porque ya no hay hombres. Los hombres se
fueron al otro lado. Entonces, ahora sí, que puras mujeres
y chamacos, y las mujeres ahí mandan.
Entonces, llega el del banco y le dice:
—Te compro tu tierra.
—¿Cuánto?
—Pues te doy un peso por metro cuadrado.
Y entonces esta compañera queda dudando, dice: ¿por
qué? si es pura piedra.
—No, no me conviene.
—Te doy 20 pesos por metro cuadrado.
Veinte veces le ofreció así de a la otra, entonces
ya empezó a pensar mal. Dice: ¿por qué un rato
me da un peso y luego me da 20 pesos, si yo veo que es pura piedra?
Y el licenciado le está diciendo: no te conviene, es pura piedra,
no vas a sembrar nada. Y ya está pensando la compañera
y va con compañeros —así como hay compañeros
aquí de Querétaro y de San Luis que vienen a echarles
la mano—, pues le estudian y dicen: no, pues es que esa piedra
es mármol. ¿Y luego? Pues vale muchos millones de pesos.
Entonces, ¿para qué quiere el banco la tierra? No es
para sembrar, es para sacar la piedra, que vale oro.
Entonces, si estaba dispuesto a pagar 20 pesos el metro cuadrado,
si fuera que se sabe lo que tiene ahí: 700 u 800 pesos el metro
cuadrado. Que es más o menos como anda. Pero como es indígena,
y es mixteca, pues le mete la idea por otro lado. Pero ellos dijeron
—como la Comandanta Ramona—: no. No sé qué
me estás diciendo, pero no. Porque empezó a desconfiar.
Y de por sí del rico y del gobierno hay que desconfiar. Porque
así han hecho todos estos años. Lo hemos visto.
Si se pasan a propiedad comunal ¿ya se salvaron? No, va a
venir el gobierno a decirles: bueno, está bien, eres comunero,
aquí está el Procecom. Que es lo mismo. Y les voy a
decir qué van a hacer, porque ya lo hicieron en otros pueblos
indios. Dijeron: aquí está la comunidad Xi´uiyet
—a ver si no lo dije mal— pues la comunidad pame aquí.
Y le dice: bueno, entonces yo le voy a hacer la parcela de cada uno,
su solar, y fuera va a quedar el manantial y los bosques.
Y eso ¿de quién va a ser? Que pasa a propiedad de la
nación, dice. Ya no es propiedad de la comunidad, ahora es
propiedad de la nación, o sea, del gobierno. Y al rato vas
a ver que el manantial ya lo compró la empresa de Coca Cola,
o la Pepsi Cola, los que hacen refrescos, porque ahora ya venden el
agua embotellada —ya no es que pides un vaso de agua—.
Y que el bosque ya se lo concesionó a no sé quién
que hace papel, porque de ahí sacan pues el papel de la madera,
o que hace muebles o lo que sea.
Y resulta que te dijeron que te iba a beneficiar. Y ahí estás
tú en tu solar y estás viendo cómo se están
llevando todo. Pero se lo llevan de veras, no es así de imagen.
Al rato, el agua, el manantial ya está seco, o ni lo ves porque
lo entuban y se lo llevan para otro lado.
Y ya nomás vas a ver, donde antes había árboles
y había un manantial, vas a ver una tubería nada más.
Que no puedes agarrar agua tú. Si quieres agarrar agua, tienes
que pagar una toma de agua. Aunque tus antepasados eran los dueños.
Y como dijo el compañero hace rato, pues ahí donde abrevaba
mi ganado no era de nadie y ahora resulta que es de alguien. Y que
hay que pagar o hay que pedir permiso, pero antes no era así.
Entonces, si el gobierno les quiere meter el Procede y el Procecom,
díganles que no: es un robo. Un robo, nadie va a ganar nada.
Van a terminar sin la tierra, sin empleo, sin trabajo, y más
pobres que nunca. Y además, como indígenas, nosotros
tenemos en la tierra nuestra raíz. Hagan de cuenta que nos
arrancan de ahí y ¿dónde vamos a quedar? ¿Dónde
nos vamos a plantar? Si aquí fue donde se hizo la cultura —como
explicaron—.
Entonces, se va a perder la cultura tradicional, los bailables, la
lengua, todo se va a perder. Y nosotros decimos: bueno, es que están
las leyes para defendernos. Mentira. Las leyes están para robarnos.
Ése es el trabajo de las leyes. Y el trabajo de los licenciados
que trabajan con el gobierno es robarnos. Hacernos que firmemos.
Y se aprovechan que no hablamos pues el español. “Tú
fírmale ahí” —o si a alguien le gusta el
trago—, “pues échate unas cervecitas y fírmale
ahí”. O si le gusta la música… pues fírmale.
A cada quien le empiezan a buscar para dividirlos compañeros.
El plan es dividirlos. Y los pueblos indios, su modo es estar unidos,
juntos pues, como comunidad. Por eso somos comunidad indígena.
Miren, lo que nosotros vemos es que porqué nos derrotaron
los españoles hace 500 años —casi 500 años—,
pues porque estábamos divididos. Y como estábamos divididos
pues, primero fue y acabó con uno, luego fue con otro, y…
Ya los últimos fueron acá los huastecos, pero a cada
quien lo agarró separado.
Y ¿si se hubieran unido todos los pueblos indios de México?
Pues lo hubieran derrotado pues al español. Y hubiera sido
otra historia, pero ésa ya fue. Pero ahorita, lo que nosotros
tenemos que ver es qué vamos a hacer, porque viene otra conquista.
Y no puede ser que nos hayamos resistido tantos años…
Que viene uno, y viene otro, y otro, y otro… Cambia el nombre
pues, pero siempre es alguien que se quiere apoderar de la tierra.
Está el título primordial que dice 45 mil hectáreas,
y ahora ya le mocharon y ahora son nomás 34 mil. ¿Quién
se quedó con las otras 11 mil? Pues el gobierno, ése
lo tiene por ahí aparte para llevarlo. Pero es de ustedes,
no es de nadie más.
Lo que dicen los compañeros, mis compañeros jefes indígenas
de Chiapas, que les diga es: que ya estuvo bueno. Que ahora sí
que como le prestamos la tierra al rico estos años y lo único
que han hecho es destrozos: contaminación, crimen, asesinato,
prostitución. Todo lo que han hecho en nuestras tierras. Que
ya estuvo bueno y ya no, hay que quitárselos otra vez. Tiene
que volver a manos de los pueblos indios otra vez.
No 34 mil hectáreas, las 45 mil. Y si alguien quiere vivir
en estas tierras, tiene que pedirle permiso a la comunidad indígena.
Y ya ven si le dan o no. ¿Por qué vamos a tener una
ley que no está en nuestra lengua, que no salió de nosotros?
A nadie de aquí de los pames vino un licenciado a preguntarle:
¿estás de acuerdo con tal ley? No, le dijeron; “aquí
está la ley y la tienes que cumplir”.
Nosotros decimos: debe ser al revés. La misma gente tiene
que hacer la ley. ¿A poco uno va a hacer una ley que lo perjudica?
No, tiene que hacer una ley que lo defienda. Ésa es la que
tiene que estar en la Constitución. La que digan ustedes, y
tiene que estar en la lengua. No en la lengua del españolista.
En todo caso, si quiere, que aprenda la lengua si la quiere leer.
Porque ahorita las leyes están en español, y el que
no hable español, lo perjudican compañeros. Lo vimos
en todo el país. En todas las cárceles de los estados,
hay indígenas presos. Y si les preguntas ¿por qué?
No saben, porque los agarraron y no saben español. Y sí
sale en el periódico: que ya detuvieron narcotraficantes, que
ya detuvieron ladrones.
¿Cuál? Es pura gente que agarraron ahí en la
calle. A lo mejor lo había mandado la comunidad para hacer
una comisión, y ahí nomás lo pepenaron. Y pa’
dentro. ¿Por qué? Pues no sabe. Y el abogado, pues no,
si no hay dinero. El abogado le dice: “dame dinero y te saco”.
Pero pues ¿si no hay dinero?
El Procede les dice que si tienen la tierra les va a prestar el banco.
Vayan al banco, bueno, vayan al gobierno. Y les va a decir: sólo
doy crédito al que tiene. Entonces tú presenta…
¿quieres 10 mil pesos? Tienes que tener 10 mil pesos tú,
y yo te presto los otros 10 mil. Compañeros, pues si viera
que tiene, no pide ¿no? ¿A quién es al que le
van a dar? Pues al que tiene, o sea al hacendado, al finquero, al
terrateniente.
Porque lo que estamos viendo ahorita que vimos por todas partes de
México, es que está igual que cuando Porfirio Díaz.
Las grandes haciendas. Porque le están quitando a todos los
ejidatarios y comuneros la tierra. Y otra vez está siendo un
solo propietario. Y lo sabemos bien lo que hacen los caciques en la
Huasteca. Que aunque se muere uno, pues su hijo, y luego el hijo,
y el hijo… Ahora sí que se va heredando uno a otro quien
es el que nos va a tener con el pie en el pescuezo.
Y nosotros decimos pues que ya estuvo bueno. Porque me piden ustedes
que vaya a hablar con Fox, y pues si yo voy a hablar con Fox, es que
Fox está detrás de una reja preso. Si no, para qué
voy a hablar con él. Y le voy a preguntar si es que tiene para
mear, o si quiere un cigarro o algo. Pero ya va a estar preso. Porque
¿para qué voy a hablar con él si ya sé
que va a echar mentiras?
Ustedes lo ven todos los días en la televisión. ¿No
dice que el Seguro Popular cubre a todos los pobres? A ver, díganme
pues si alguien se puede enfermar y tiene ya la paga para la medicina,
para el doctor, para el hospital. ¡Ni siquiera hay hospital!
Y si hay un hospital, vas y te dice:
—Sí, estás enfermo, compra esta medicina.
—Pues démela.
—No hay. Tienes que ir a Valles, o a Tampico, o a San Luis por
la medicina.
Que aparte es bien cara, y aparte tienes que pagar el pasaje. El
pasaje y además ¿qué vas a comer allá?
o ¿dónde vas a dormir? Porque ¿si llegas y está
cerrado? Entonces, está diciendo eso. Está diciendo
que el Procede beneficia al campesino. Compañeros, no es cierto.
Lo único que está produciendo el campo mexicano ahorita
en México, ya lo vimos, son indocumentados que están
en el otro lado. Es lo único que se siembra y se cosecha. Ni
maíz, ni frijol, ni sorgo, ni nada de eso, en el campesino
pobre. El que está produciendo para los ricos, pues es el gran
terrateniente. Ése sí está contento.
Y a lo mejor piensa uno: no pues es que estas tierras no le va a
gustar porque hay mucho cerro, mucha bajada. Le gusta. Porque ya vio
que hay algo que tiene aquí que nosotros no sabemos. A lo mejor
esas piedras de Agua Puerca, a lo mejor son algo que vale mucho. Y
van a engañar a esos campesinos, a decirles: “véndalo,
total es pura piedra. Te voy a dar un buen dinero y con eso vas a
poner una tiendita”.
¿Cuál compañero? Pues si esa tiendita con trabajo
va a librar, y al rato llega ese Wal Mart —o no sé cómo
esa madre grandotas— y te quita todos los clientes. Y ¿qué
vas a hacer? Y antes eras campesino y ahora vas a vender refrescos
en la calle ¿o qué? Y luego ¿qué le vas
a heredar a tus hijos? Una caja de refrescos para que vaya a vender,
o de chicles.
Entonces, nosotros decimos: ¿para qué vamos a estar
dando vuelta y vuelta, si ya sabemos que el gobierno nos va a engañar?
Y ya sabemos que la ley nomás está para perjudicarnos.
Procede, Procecom, acuérdense de ese nombre, porque van a llegar
los licenciados y van a decir: “ta’ bueno Procede no,
aquí está el Procecom”. Es la misma mentira, contra
la tierra comunal.
Entonces, nosotros lo que decimos: así como están ahorita
ustedes unidos. Porque ya lo sentimos que sí están unidos
que el Procede no. ¿Y si nos unimos todos los pueblos de raza
indígena que hay en México? ¿A poco no la tierra
vuelve a ser otra vez de quien la trabaja? Y entonces sí se
va a empezar a producir, no lo que el rico quiere, sino lo que necesita
el campesino, la familia pues.
Y empezar a hacer acuerdo. ¿Y si nos unimos todos los pueblos
indios con los campesinos que no son indígenas, que también
los están jodiendo? Pues ya somos unos buenos millones. ¿Y
si nos unimos con los trabajadores que los tienen bien asoleados?,
ya somos más millones. Con los ancianos, con las mujeres, con
los estudiantes, con los jóvenes, con los maestros… Somos
la mayoría. Más de 100 millones de gente que están
así.
Si nos ponemos todos de acuerdo ¿para qué queremos
gobierno? Lo tumbemos. Tumbemos esos licenciados, que desaparezca
la Reforma Agraria, y la Procuraduría, y la presidencia de
la República, y la Cámara de diputados y senadores.
Y otra vez vamos a empezar a hacer las leyes de nuevo, pero que nos
tomen en cuenta.
Miren, nosotros decimos allá una cosa, ahí en la comunidad
zapatista, que dice: el problema no es quién está de
gobierno. Porque ya vimos que pasa PRI, PAN, PRD e igual. Entonces
decimos: ¿entonces cuál es el problema? El problema
es quién manda. Porque ahorita como está es que el gobierno
manda y el pueblo obedece ¿qué no? Se dice: ésta
es la ley y la tienes que cumplir.
Nosotros decimos: ¿y si es al revés? Y si la comunidad
manda y el gobierno tiene que obedecer. Así es como debe ser
porque eso se llama democracia. Democracia no es que vas a poner un
voto. Democracia es quién manda. Y democracia, quiere decir
la palabra: manda el pueblo. Pero el pueblo no es Fox, ni el de Reforma
Agraria, ni Felipe Calderón, ni el que va a quedar.
El pueblo aquí son ustedes, no hay otro. Y el presidente municipal
tenía que obedecerlos a ustedes. Y ahorita es al revés:
él manda. Y la policía tenía que obedecerlos
a ustedes, y el ejército también. Y sabemos que ésos
están obedeciendo ahorita a los terratenientes y a los caciques.
Y debiera ser al revés.
Y a lo mejor uno piensa: no, pues es que si hacemos eso aquí,
rápido va a venir la policía y el ejército y
nos van a pepenar a todos. Sí, si lo hacemos solos sí.
¿Y si lo hacemos al mismo tiempo? No alcanza. Porque no se
trata que nos vamos a levantar en armas. Se trata de que vamos a hacer
movilización pacífica —decimos nosotros—,
sin armas. ¿Qué quiere decir? Pues que vamos a tomar
la tierra. Que a la hora que llegue el licenciado, le vamos a decir:
ahí agarras el camión y te vas de regreso, porque aquí
no vas a encontrar nada.
Así, en todos, con la misma fuerza y decisión que tienen
ustedes, pero en todo México. Hagan de cuenta que metemos todo
el país que está jodido en este salón. Y si le
preguntamos si quiere ser libre, pues va a decir que sí. Y
si le preguntamos si está dispuesto a luchar, también
va a decir que sí.
Y si nos pregunta ¿cómo? Pues cada quien en su lugar.
Pero no para que Marcos va a ser presidente, u otro va a ser presidente.
No, para que cambie quién manda. Que aquí en Las Palmas
mande el pueblo de Las Palmas. Y el que esté de gobierno tiene
que obedecer lo que dice la comunidad. Y tiene que decir: tienes que
irte a México —que él vaya de comisión—
y que vaya y que consiga el dinero para los créditos, no ustedes.
Y si no cumple: a la cárcel, o lo corren. Lo quitan, así
como quitaron al comisariado ejidal. Así debiera ser. A ver,
nosotros sabemos pues cuánto ganan los políticos. Porque
dicen que el salario mínimo es de 45 o 50 pesos.
¿Cuánto gana un político? El gobernador de San
Luis Potosí, Marcelo de los Santos, gana casi 200 mil pesos.
O sea que gana —más lo que le dan así pa’
sus chicles y sus transas y todo eso—, o sea que está
ganando más de 6 mil pesos al día. Y un campesino gana
70, 80 pesos —nos platicaron ahí por el municipio de
Tamuín, que de ahí venimos ahorita—, 70, 80 pesos
al día. Ocho o nueve horas de trabajo. Tal vez más.
Si más, pues no te lo toman en cuenta pues.
O sea, dos salarios mínimos. Y ustedes ven pues las compañeras
pues que son de la casa: hay que pagar el predial, la luz, el gas,
el agua, el drenaje, la escuela pa’ los niños —porque
resulta que la escuela hay que pagarla, dice Fox que es gratuita y
no es cierto, te cobran comisión y otro, y otro—. Y luego
aparte pues sube la gasolina, y luego, luego sube el transporte, la
leche, el pan, la carne, el frijol, todo lo que vas a comprar tú,
sube de precio.
Y lo que tú produces, baja de precio. Que si está produciendo
sorgo, maíz, fruta, lo que sea, de pronto llegas al mercado
y valía 10 pesos el kilo. Pues ahora nomás te lo van
a pagar a cinco. ¿Por qué? Ni sabemos porqué,
porque así es la ley del mercado —dicen—. ¿Y
esa ley y ese señor dónde están? No sabemos pero
es el que nos está perjudicando.
Entonces, lo que nosotros decimos en esto que es la Otra Campaña,
pues es que nos unamos todos los pueblos indios, que es en el Congreso
Nacional Indígena donde de por sí está el Consejo
Supremo pame. Y ahí estamos todos los pueblos indios. Porque
nosotros decimos: si hacemos un levantamiento y sale igual, entonces
¿pa’ qué?
Porque lo vimos pues que la revolución mexicana, los principales
que lucharon fueron los indígenas. ¿Y cómo quedó?
Igual. Y cuando fue la guerra de independencia luchamos mayoría
indígenas ¿y cómo quedó? Igual.
Entonces, en esta vuelta ya no tiene que quedar igual. Tiene que
ser que a la hora que ganemos, los pueblos indios manden en su territorio.
Todo. Y no se puede hacer nada sin permiso del territorio y de la
autoridad tradicional. ¿Acaso respetan la autoridad tradicional?
Nosotros entre indígenas sí nos respetamos, sí
sabemos qué es. Pero el gobernador tradicional debía
ser tan grande pues, que Marcelo de los Santos tenía que pedir
permiso para venir a verlo. Y ahorita ni siquiera lo ve el presidente
municipal. Le manda un licenciadito ahí a ver qué hace
pues.
O sea que no nos respetan como indígenas. Ni como campesinos.
Ni como hombres, ni como mujeres, ni como ancianos, ni como jóvenes…
Entonces ¿pa’ qué vamos a estarlos cargando? ¡Vamos
a tirarlos!
Pero vamos a ponernos todos de acuerdo, juntos. En todo el país.
Así como se juntan aquí. Entonces, eso es lo que es
la Otra Campaña. Porque ahí vienen estos compañeros
que se bajaron del autobús, que están con las cámaras
y los micrófonos. Ésos lo que hacen es que grabaron
eso, lo que dijeron ustedes, aunque sea en lengua, no nos da pena.
Porque ya les digo pues, nosotros, mis jefes hablan pura lengua.
Y que lo oiga otro indígena en otro lado. Pues lo va a ver
a usted y va a decir: ese señor es igual que yo, o esa señora
es igual que yo. Y lo que está diciendo sí lo entiendo.
Lo que dice el licenciado no lo entiendo, pero lo que dice ese señor
y esa señora, sí lo entiendo. Y me está diciendo
que el Procede no sirve. Y que el gobierno no sirve, y que la ley
no sirve y que hay que tumbarlo. “Yo estoy de acuerdo”,
va a decir. Pues lo entiende.
Y el licenciado viene y nomás hasta se marea uno ya, como
que le da sueño de que está “bla, bla, bla, bla”
y no se entiende qué está diciendo.
Entonces, así nos empezamos a conocer entre todos. Eso es
lo que estamos haciendo ahorita. ¿Y luego qué sigue?
Ya que nos conocemos entre todos. Pues que nos presentamos. Porque
ahorita sí ustedes se conocen entre aquí. Y aquí
pasa un señor y dice: aquí me conoce la mayoría.
Pues sí, pero no lo conocen en Quintana Roo, o en Baja California.
Entonces ¿de qué se trata?
Pues que los compañeros de la Otra Campaña que son
los que nos invitaron para acá, y que nos trajeron —y
les agradecemos—, pues hay otros en Baja California. Ése
le tiene que llevar allá: mira, los pames dicen esto, éste
es el problema que tienen. Y mira cómo viven, y que tome foto
y video de la montaña. “Ah, pues está muy diferente,
porque aquí vivimos pues cerca del mar”.
Mira, éste que traigo aquí es de indígena wirarikari
—huichol le dicen—, éste que está acá
es de mayo, yoreme. Éste que está aquí es de
cucapá, en el norte, puro del norte. Y éste de acá
comca’ac. Son puros indígenas pues que me van dando pues,
para que lleve la palabra, no es que voy a mandar ahí.
Nosotros nomás donde nos toca. Y ustedes donde les toca. Pero
apoyándonos. Eso es lo que estamos diciendo. Pero no se trata
que vamos a venir a dar órdenes. No, ustedes mandan aquí.
El gobernador tradicional, sus usos y costumbres los respetamos. Pero
a ustedes los está jodiendo el rico y el gobierno. Y a nosotros
también. Y al cucapá también. Y al comca’ac,
que es el seri, también. Y al huichol también. Y a todos,
en cada pueblo indio que hemos pasado, a todos.
Porque ahora sí que ya los vimos a todos. Bueno, nos faltan
los teenek, pero al rato los vamos a ver —mañana o pasado—,
a todos los está jodiendo el rico y el gobierno. Y además
estamos viendo que el problema no es quién es indígena
y quién es mestizo. No, compañero. El problema es quién
tiene y quién no tiene. Y nomás resulta que si eres
indígena, no tienes. No importa pa’ dónde llegues.
Pero luego sale alguien que dice que es indígena —porque
la Xóchitl Gálvez dice que es otomí, ni siquiera
sabe que se dice hña-hñu, otomí es como le dicen
los mestizos—. Y pues si la vieron, si es cierto que llegó
aquí, pues la vieron y trae un traje que nomás lo que
vale el traje, pues con eso come una familia diez años. Puro
dinero pues.
Y ahora que bueno que nos contaron eso, ojalá si lo agarran
los periódicos, porque acaba de salir Xóchitl Gálvez
—como ya va de salida— a decir que está muy contenta
porque ayudó mucho a los pueblos indios. Y a ver, que salga
qué dicen los pames. A ver que diga, porque aquí vino.
Ni siquiera puede decir que no conocía, sí los conoció.
Pero pues nos despreció, aunque sea que dice que es indígena.
Entonces, aquí el problema es: los trabajadores y los patrones.
Y en medio, está el gobierno. Viera que el gobierno sirve a
los trabajadores, pues vamos sobre los patrones. Pero no nos sirve
a nosotros. Al que le está ayudando es al patrón y nomás
nos está metiendo malas ideas y división, para cambiar
las cosas.
Entonces, compañeros, yo les pido varias cosas. Y lo voy a
hacer así, despacio: primero, no acepten el Procede, va a ser
su muerte. Tampoco acepten el Procecom: también es la misma
muerte. Manténganse unidos, porque empiecen a dividir a uno
o a otro… el gobierno es muy ladino pues —se dice ¿no?
cuando es malvado— que empieza a meter chisme. Oye ya viste
que el gobernador, que no sé qué. Y empiezan a poner
en contra unos con otros.
Mejor háblense derecho, como hablan. Oye ¿es cierto
que tú dijiste eso? Y ahí se va a quedar claro si es
que sí o que no. Entonces, que no se dividan, que se mantengan
unidos. Y que se mantengan en la Otra Campaña.
Y que le pidan a estos compañeros… Dice: oye cuéntanos
que dijo el pueblo cucapá, porque… o los kiliwas, que
ya se están muriendo pues. ¿Cómo están
luchando ellos?, ¿qué demandan? Y van a ver que van
a hablar: el Procede, el Procecom, el gobierno, Reforma Agraria. Lo
mismo, has de cuenta que estás oyendo una reunión de
ahorita.
Nomás que la oímos en todas las partes de la República,
en todos, no hay un lugar donde hablaron bien del gobierno, ninguno.
Sólo el mismo gobierno habla bien de sí mismo.
Y entonces, que nos conozcamos, que conozcan a los otros pueblos
indios que estamos en esto que es lucha pacífica en el Congreso
Nacional Indígena. Ahí acaban de sacar el acuerdo de
que tenemos que defender la tierra. Cada quien su territorio —decimos
nosotros—, porque luego dicen que la tierra es donde estás
parado. No, el territorio es todo: es el árbol, el agua, el
aire y los animales. Porque luego resulta que les gustan tales animales
que sirven para algo que no sabemos. Entonces, agarran el territorio,
no les importa la tierra, ni el árbol, lo que quieren es agarrar
todos los animales pues, y sacar pues no sabemos qué quieren
sacar. O abajo de la tierra.
Entonces, esas cosas les pido compañeros. No les estoy echando
mentiras. Lo vimos, si no pregunten con los compañeros que
bajaron del autobús, porque ellos también lo vieron
y lo escucharon. Y les van a decir: sí, ya vimos donde aceptaron
el Procede, y ya vimos que está desierto. Muerta la tierra.
Y la gente ésa está muerta aunque esté viva.
Porque ni sabemos dónde está.
Y lo que hizo el Procecom en comunidades indígenas, también
que les cuenten. Donde quiera, que les cuenten cómo los gobiernos
ni una sola vez han ayudado al pobre. Ni una sola vez. Y no hay una
sola ley que se respete, que beneficie al pobre.
Entonces, nosotros decimos: nos pongamos de acuerdo todos, nos levantemos,
tumbamos al gobierno, que se vuelva otra vez como estaba antes —entonces
que se vea el título primordial, dice aquí 45 mil hectáreas,
vamos a medirlo—, aquí estamos nosotros. Que quedaron
otros adentro. Vamos a ver cómo nos arreglamos, a ver si les
damos permiso. Si no, pues no. Porque ya estuvieron mucho tiempo ahí.
Pero esto es propiedad de los indígenas y de sus descendientes,
se dice.
Así como tú dices: no pues esta es mi tierra, es mía
y de mis hijos, aunque no hayan nacido, ya es de ellos. Y puedes decir:
hasta de mis bisnietos. ¿Pero si tienes 15 años? No
importa, pero un día voy a echar hijos, y luego ésos
van a echar otros y otros, y ésa es la tierra de ellos. Pues
igual al revés: esta tierra es de los originarios y de sus
descendientes. Y los descendientes somos nosotros.
Entonces, se hace eso y entonces se haga una nueva ley. Pero ya no
que se les ocurra allá, sino qué es lo que dice la gente.
Y eso esté en la Constitución. Y no venga un licenciadito
aquí a decir: no pues que dice el artículo tal. No,
no es cierto, nosotros hicimos esa ley y no dice eso. Dice en lengua:
la tierra es de quien la trabaja. Y aquí los que la trabajamos
somos nosotros.
Y así en cada parte. Y a lo mejor parece que es muy difícil,
porque uno está metido aquí en la montaña y no
se puede. Pero lo que hace la Otra Campaña es que lleva la
palabra lejos, pa’ donde quiera.
Entonces ya cuando nos conocemos todos ¿qué sigue?
Pues es donde nosotros decimos: el Programa Nacional de Lucha. Pero
ese va cambiando, porque si le preguntamos a un cristiano en la ciudad,
pues nos va a decir unas cosas. Entonces, ¿qué va a
ser aquí en Las Palmas? Lo que ustedes digan. Que dicen: no
pues techo, o sea vivienda —nosotros decimos techo, porque a
veces ni techo tenemos—.
Creo que la vivienda pues es una casa. No, la vivienda es la casa,
que tenga recámaras para las crías, que tenga recámara,
su cocina, su comedor, que tenga luz, que tenga agua, que tenga baño,
que tenga drenaje ¿no? Su jardincito, todo lo que necesite
pues cada quien. Que se necesita pues luchar por la tierra. Sí
pero que la tierra vaya con las máquinas, con lo que se necesita
para trabajarla. Y que haya precio para el producto, no es nomás
el pedazo de tierra. Sino que lo que está produciendo el campesino,
sí le dé bien para vivir.
Y así en cada cosa. Educación, pues que van a hacer
escuelas ¿y si no hay maestros? Salud. Vamos a hacerles un
hospital, dice el gobierno ¿y dónde está el doctor?
Y si ya está un doctor y te dice: sí estás enfermo.
¿Y la medicina? Pues no hay. Entonces ¿para qué
te quiero pues? ¿Para saber que estoy enfermo? Yo ya sé
que estoy enfermo, pues si me siento mal. ¿Pero dónde
está la medicina que me va a curar?
Todas esas cosas tienen que ir según qué diga la gente.
Ése es el programa Nacional de Lucha. Y cuando tumbemos al
gobierno, van a preguntar:
—Bueno y ustedes qué quieren, que andan de revoltosos,
para qué tiraron al presidente municipal, ahí está
llorando en la calle. O el pobre Marcelo de los Santos ahí
está corriendo en calzones que no lo alcanza nadie. Pues ¿qué
quieren?
Entonces le van a decir:
—Bueno, aquí en Las Palmas, nosotros queremos esto, esto,
y esto.
—Y esto ¿quién lo dijo?
—Nosotros.
—A no, es que vino otro a decirles.
—No, nosotros mismos, vinieron a preguntarnos y esto fue lo
que contestamos. Todos estos puntos tiene que tener.
—Y ¿de dónde lo van a sacar?
—Pues de lo que le vamos a quitar a los ricos.
Porque ahí está la riqueza compañeros, no es
cierto que no hay dinero. Si no porqué están saque y
saque dinero, ¿por qué gana tanto dinero Marcelo de
los Santos?, ¿o los caciques? Pues es que lo están agarrando
de un lado. ¿De dónde lo están agarrando? Pues
de nosotros. Eso se llama explotación. De nuestro trabajo pues.
Entonces, en veces nos despojan la tierra, o sea que nos la roban.
A veces, nos explotan nuestro trabajo. A veces, nos reprimen —como
dijo el compañero pues que lo amenazan con la policía—,
y a veces nos desprecian si somos indígenas. Y a veces, las
cuatro cosas.
Como indígenas, las cuatro cosas: nos roban la tierra, nos
explotan nuestro trabajo, nos reprimen y nos meten a la cárcel
con engaños, y nos desprecian nuestra cultura.
Entonces, lo que tenemos que hacer es organizarnos eso, es el Programa
Nacional de Lucha. Se hace, ya tumbamos, y van a decir: bueno, pero
ahora es que eres un desmadre, que no hay ley. No, la vamos a hacer:
una nueva Constitución.
¿Y qué va a decir la Constitución? ¿Vamos
a llamar a un licenciado? No, ni madre. Vamos a llamar a alguien que
lleve el apunte y le vamos a ir diciendo: aquí en Las Palmas
ésta es la ley. Esto, esto, se va a respetar la cultura, los
niños y las niñas tienen que aprender la lengua. Y si
alguien viene de fuera, tiene que hablarnos en la lengua o en español,
y ahí vemos si le entendemos o no. Y los letreros, todo tiene
que estar en lengua, para que aprendan.
Y la cultura tiene que ser las enseñanzas, las tradiciones.
Eso es lo que van a aprender, no las tonterías que están
aprendiendo en la escuela. Y en la televisión van a salir los
programas de cómo eran los pames antes, cómo se organizaban,
y todo. En lugar de las tarugadas que están saliendo ahí
¿no?
Y el gobierno ya no va a gastar dinero en sacar sus carteles que
dice: yo, Fox hice muchas cosas, porque… Que no, lo que ahí
va a salir en ese cartel va a decir —allá en Baja California
va a decir: nuestros hermanos indígenas pames, ya construyeron
un hospital. Y el cucapá que está allá va a decir:
¡ah qué chingón! pues ésos son nuestros
compañeros pues —perdón que dije mala palabra,
pero a veces se sale porque se calienta uno—.
Bueno compañeros, entonces, eso es lo que va a pasar y entonces
ahí sale una nueva Constitución. Y ahí es donde
tenemos que poner que el gobierno tiene que obedecer a la comunidad.
La tiene que obedecer y si no hay que quitarlo. Y lo primero que vamos
a hacer es que todo el gobierno va a tener salario mínimo.
Van a ver que luego, luego lo suben. Porque ellos no pueden vivir
con ese salario mínimo.
Y entonces, el ejército, la policía y todo eso van
a estar para defender a la gente y no para estarla atacando y despojando.
A lo mejor pues, uno piensa: no pues ya de plano qué está
pensando, ya está soñando. No, compañero, lo
vamos a hacer de por sí. Si es que nos unimos, lo vamos a hacer
de por sí. Así como resistieron tantos años —cientos
de años— en estas tierras. Porque yo vi lo que me entregaron
y tiene un resolutivo de 1922, que no les están respetando.
O sea, ya va a salir cien años. En 1922, les firmó ahí
el presidente de la República y les dijo: esta tierra es de
los pames. Y ahorita resulta que la quieren echar para atrás.
La quieren desconocer.
Pues si ya cien años, o doscientos, trescientos, cuatrocientos,
quinientos años, pues ya llega el momento en que todo eso se
junta y entonces ya decimos: en lugar de que nos estamos defendiendo
nomás. Que nomás nos están atacando, pues ya
nos hartamos y ahora vamos por ellos. Ya, a darles un estate quieto
pues.
¿Y qué vamos a hacer con los políticos compañeros?
Pues hay que pensar qué vamos a hacer. Yo digo que hay que
meterlos a la cárcel. Hay que abrir la cárcel y sacarlos
a los pobres que están ahí. Y ahí los metamos
a los gobiernos y a los ricos, porque se entienden muy bien. Y ahí
que se muerden o a ver qué chingados hacen. Y ya que si viene
derechos humanos pues que viene a ver cómo estamos tratando
a los ricos. No, que ahorita venga derechos humanos a ver cómo
están tratando a los pobres.
Y entonces, ya que no haya ricos. Que haya pura gente que trabaja:
en el campo, en la ciudad y todo. Y así como somos diferentes:
hay indígenas de uno, indígenas de otro, hay quien no
es indígena. Y todos nos respetemos, sí lo podemos hacer,
sin necesidad de esos gobiernos.
Entonces, ese es el plan compañeros que traemos nosotros.
De por sí lo vamos a hacer. No importa pues si es que nos vamos
a morir. Estamos dispuestos. Pero sí lo vamos hacer porque
ya la tierra —es el mensaje que mandan mis jefes—, la
tierra ya nos está diciendo: yo te ayude a resistir, ahora
me van a matar —porque están matando a la tierra, la
están envenenando con tanta fregadera que le ponen y contaminación—,
y entonces ahora sí, nosotros sentimos que la tierra nos está
diciendo: ahora te toca defenderme. ¿Eres mi hijo? Te toca
defender a tu madre la tierra.
Y de por sí lo vamos a hacer. Gracias compañeros, gracias
compañeras.