Palabras
del Delegado Zero en Matamoros, Tamaulipas
23 de Noviembre
Matamoros, Tamaulipas.
Reunión con pescadores en Playa Bagdad.
23 de noviembre del 2006.
Buenos días compañeros, compañeras.
Queremos explicar un poco qué estamos haciendo para aprender,
porque a eso venimos hasta acá, hasta Matamoros y hasta Tamaulipas.
Miren, nosotros venimos de varias partes de la República.
Yo vengo de Chiapas. Si se acuerdan pues nosotros nos alzamos en armas
contra el gobierno el primero de enero del 94 —hace ya casi
13 años— por razón de que a los indígenas
en este país no nos respetan.
Y pues nos tenían muy olvidados y pues con la desesperación
que teníamos de que se estaban muriendo nuestros niños,
pues nos alzamos en armas.
Luego entramos en un diálogo con el gobierno. El gobierno
dijo que sí va a respetar a los indígenas y no cumplió.
Nos engañaron pues —como engañan a mucha gente
en todo el país— de que iban a respetar los derechos
y la cultura de los indígenas.
Y entonces nosotros lo que hicimos fue que hicimos el plan de que
vamos a recorrer todo el país, pero no para hablar con los
políticos o con los ricos, sino para hablar con la gente que
está jodida, que está abajo, que está trabajando,
pues para conocer sus problemas y para ver cómo le vamos a
hacer para solucionarlos.
Ya ven que lo que pasa es que cuando hay elecciones y eso, vienen
los políticos y tiran mucho rollo y hacen promesas que para
que votemos por ellos. Y ya que llegan al poder pues ni se acuerdan
de uno, o sólo se acuerdan de uno para hacerle mal, porque
ya ven que hacen leyes que nomás benefician a los ricos o nomás
se enriquecen los políticos y no nos dan nada a nosotros.
Entonces empezamos a decir nosotros, pues que no es cierto lo que
está saliendo en la televisión, eso que dice Fox, que
todo México está contento y tranquilo, que todos están
trabajando y ganando buen dinero. Que no es cierto pues lo que dicen
los políticos, tampoco el gobernador de Tamaulipas o el presidente
municipal de Matamoros, o de Nuevo Laredo, o de Reynosa, o de cualquier
parte del país.
Entonces nosotros dijimos: bueno, vamos a ponernos de acuerdo todos
los que estamos abajo —decimos nosotros—, o sea la gente
que trabaja, que tiene necesidad, que tiene sufrimiento, para ver,
conocernos entre nosotros y ver cómo está la situación.
Y empezamos a caminar por todo el país. Entonces ya nada más
les voy a contar de lo que hemos visto de tres rincones donde trabajan
pescadores.
Uno es en Chiapas, en la costa que da al pacífico, un lugar
que se llama Joaquín Amaro. Ellos son pescadores que viven
del camarón. Entonces, están todo el día trabajando
—cuando se puede pues, porque no todos los días se puede—
y en veces sacan —¿qué será?— pues
40, 50 kilos de camarón. Y ahí nomás, cuando
están bajando de la panga o de la lancha —como le dice
cada quien— pues les cae la justicia, el funcionario del gobierno:
no pues es que está prohibido, que no tienes permiso, que el
papel, que no sé que, puros rollos que tiran, y le dicen: “si
no quieres que te lleve a la cárcel, me tienes que dar el camarón”.
Y se lleva, se lleva el camarón.
Entonces ese pescador estuvo todo el día trabajando y resulta
que estuvo trabajando para el gobierno, él no se quedó
con nada. Y a veces cuando puede un poco librarla y vender el camarón,
resulta que le cobran mucho de la energía eléctrica,
de la luz. Ya ven que el camarón pues necesita que lo tienen
que conservar, entonces si no hay hielo, pues refrigerador, o si no
lo tiene que vender rápido y barato.
Entonces dice: “pues si de los 40 kilos, 20 se me se me van
en pagar la luz, 10 en pagarle al gobierno para que me dé permiso,
ya nomás me quedan 10 kilos, lo poco que saco para mantener
a mi familia”. Entonces dice: “no, no da, no da la pesca”.
Y eso que dicen que están protegiendo el mar para que no se
acaben los pescados y no sé que, es mentira porque están
las grandes empresas que tienen grandes barcos, esos sí los
dejan pasar y sacar todo lo que quieren a la hora que quieren, aunque
no sea temporada. Porque como el gran propietario de los barcos se
mocha con el funcionario para que no ve o se hace pato, pues lo dejan
pasar, ¿no?
Y entonces ellos nos platican que ahí en la costa de Chiapas,
en la pesca del camarón, el que se está haciendo muy
rico es el que tiene los grandes barcos, y el que se está empobreciendo
mucho es el pescador individual o de cooperativa.
Bueno, pues entonces de ahí nos fuimos para Quintana Roo,
en la península de Yucatán. Y ahí nos platican
los pescadores de Isla Mujeres que los meten a la cárcel porque
dicen que están destruyendo la naturaleza porque están
pescando. Y nos dicen los pescadores: “pues si nosotros hemos
hecho toda la vida eso y nuestros papás y nuestros abuelos
y los bisabuelos, toda la vida vivimos de la pesca y ahora resulta
que es un delito —dice—, porque salimos a pescar pues
para tener qué comer y para poder vender para nuestra necesidad.
Y llegan otra vez los funcionarios del gobierno, los políticos
y nos meten a la cárcel o nos ponen multa”.
Y dice: “y no es justo porque nos están diciendo que
nos salgamos de Isla Mujeres y lo que nosotros vemos que donde nos
están corriendo, pues están haciendo hoteles de mucho
lujo y están trayendo indígenas de otros lados a trabajar
como albañiles, y pues les pagan una miseria. Y entonces lo
que antes servía para dar de comer a nuestras familias, pues
ahora está lleno de basura, porque llegan los turistas y llegan
y dejan un tiradero y contaminan el mar”.
Entonces una esquina Chiapas, otra esquina Quintana Roo, la península
de Yucatán. Y luego nos fuimos por varios estados y llegamos
hasta la otra esquina, por Sinaloa.
Allá hay un pueblo de pescadores que se llama Teacapán.
Y dice que están muy desesperados porque ese pueblo vive de
la pesca, también del camarón y de otras especies. Y
entonces que, igual, el gobierno les prohíbe que puedan pescar
y ellos ven que las grandes empresas de camarón, ellos sí
entran, sobre todo si son extranjeros, si vienen de otros lados, principalmente
de Estados Unidos y de Japón.
Dice: “Ellos llegan con sus grandes barcos y pescan. Y nosotros
andamos con una lanchita y a nosotros si nos avientan a la marina,
a la armada de México. Y nos detienen, nos meten a la cárcel,
a veces hasta nos avientan la patrullera encima, y pues no tenemos
para dónde hacernos. Y aquí cómo vivimos —porque
nos enseñaron pues cómo viven—, pues no salud,
no recoge, está lleno de zancudos de la basura y todo eso”.
No les hacen caso para nada, porque lo que quieren es que ya se vayan
de ese lugar, porque como es un lugar muy bonito, así como
ese, pues el gobierno lo quiere para poner hoteles, otra vez.
Y no le importa si muchas familias de pescadores se están
muriendo de hambre pues, no es así una palabra nada más,
lo vimos y no los platicaron pues.
Y ahí mismo en Sinaloa fuimos a otro lugar que se llama el
Dautillo, que también es pueblo de pescadores. Y ahí
sí da mucha tristeza, porque hay muchos niños que están
en la escuela y todo eso, y ahí tienen una cooperativa de pescadores
y también están batallando, están topando pared,
por culpa del gobierno. Pero además es muy triste porque las
colonias ricas de ahí cerca, ponen la basura en ese pueblo.
Entonces se está juntando un montón de basura, hay
mucho zancudo, hay mucho gusano y hay mucha enfermedad entre los niños.
Entonces ellos van a protestar con el presidente municipal que porqué
no llega el camión de la basura, y el presidente municipal
les dice: “no pues es que se descompuso el camión de
la basura”.
Pero, ¿por qué se descompuso el camión de la
basura de los pobres?, ¿por qué no se descompuso el
camión de la basura de los ricos?, es lo que uno dice pues.
Porque donde vive el presidente municipal, pues es un lugar limpio,
bien bonito, con jardín y con agua. Y donde viven los pescadores
está bien jodido. Entonces decían: “bueno, mejor
que se descomponga el camión de la basura del presidente municipal
y no el que va a nuestra tierra”.
Y además dicen pues que, igual, sale muy caro la luz, la energía
eléctrica. Entonces dicen: “nos están ahorcando
por todos lados, porque sale muy cara la luz y entonces no podemos
pagar el refrigerador para conservar el camarón, como no lo
podemos conservar lo tenemos que malbaratar, cualquier cosa, y en
veces no sale ni para la gasolina de la lancha”. Entonces están
muy desesperados de cómo está la situación.
Ahora, lo que nosotros vemos pues es que eso no sale en las noticias
nunca. Nunca sale en las noticias cómo está viviendo
la gente pobre, cómo está trabajando. Y sólo
sale en las noticias pues lo que dicen los grandes políticos:
“que si Calderón, que si Fox, que si López Obrador,
que si Madrazo”, y nunca se escucha la palabra de la gente de
abajo.
Y lo que nosotros queremos hacer en este movimiento es, primero que
nada, que se escuche la palabra de la gente de abajo. Si ustedes cuentan
aquí cómo está la situación, pues nosotros
lo que vamos a hacer es llevarlo allá con los pescadores de
Chiapas, de Quintana Roo, de Veracruz, de Sinaloa, de Sonora, de todos
los lugares donde estamos pasando, para que se vea que es el mismo
problema, y que los grandes gobiernos no están resolviendo
los problemas que se supone que es su trabajo, ¿no?
Ya nos platicó pues el compañero que va a traer mucho
beneficio si esta laguna de acá —la del Barril que le
dicen— se llena, porque entonces todo el tiempo va a haber pescado
y cualquiera va a poder entrarle y sacar cuando menos para comer.
Pero pues yo creo que lo que le interesa al gobierno es que no, que
mejor aquí se haga un complejo turístico, o que dejen
a las grandes armadoras allá de los barcos que andan por allá,
que ellos sean los que se lleven la pesca. Y pues la gente aquí,
los pescadores y sus familias, pues que le busquen chamba en el otro
lado, que se crucen a ver dónde, o a ver qué hacen.
Porque lo que vemos es que al gobierno no le interesa, ¿no?
Entonces lo que nosotros les pedimos es que cuenten pues claro cuál
es su problema, para que lo conocemos y nosotros aprendemos. Y la
idea que nosotros tenemos es que ya que conozcamos entre todos nuestros
problemas, pues vemos quién es el culpable.
Nosotros pensamos que el culpable es los políticos, todos:
que sea PRI, PAN, PRD, que nomás llegan a decir mentiras y
a engañar a la gente y darle falsas esperanzas. Y a la hora
de la hora, nada más se están enriqueciendo con el puesto
sin hacer nada, porque no hacen nada, no trabajan.
Y que pues no está cabal que la gente que trabaja viva mal
o viva con la angustia de qué va a comer, o si va a alcanzar
para la escuela, o para el vestido, o para la enfermedad. Y, en cambio,
la gente que no trabaja —pues no hace nada— ésa
sí está ganando mucho dinero.
Entonces eso es lo que venimos a hacer compañeros. No venimos
a tirar rollo ni a prometer camisetas, ni gorras, ni tortas, ni que
queremos ser presidente, ni nada. Porque lo que nosotros, nuestro
plan, pues es que vamos a tumbar al presidente, al de Matamoros, al
gobernador de Tamaulipas y al presidente de México. Porque
ya vimos que todos los políticos ya, pues ahora sí que
ya no tienen ni siquiera madre, ya ni abuela pues, ya de plano no
alcanzaron ascendencia por todo lo que están haciendo.
Y nosotros estamos recordando que hace 100 años, pues igual
empezó en todas partes de México un movimiento en contra
del gobierno de Porfirio Díaz, que entró por un fraude
electoral. Y ahora pues sabemos que entró por un fraude electoral
ése que se llama Felipe Calderón, que lo metió
Fox a fuerza, ¿no?, con trampas pues, como hacen las cosas.
Entonces nosotros decimos: si nos ponemos de acuerdo entre todos
y hacemos un levantamiento civil y pacífico, pues no nos van,
no nos duran pues ni el arranque. Pero no para que entre otro, no
para que entre otro que a lo mejor también nos va a robar o
nos va a engañar, o nomás va a usar el movimiento para
enriquecerse. Sino que ya de una vez cambiar todo.
Ustedes saben lo que pasa aquí en Matamoros, aquí en
Playa Bagdad y en todo el país, que es que el gobierno dice:
“se va a hacer esto y todos tienen que obedecer”. Pero
la democracia no es eso. La democracia debe ser al revés, que
la gente, la comunidad, por ejemplo aquí los pescadores digan:
“aquí se necesita lo de la laguna” y el gobierno
tiene que obedecer, tiene que hacer eso.
Entonces nosotros lo que queremos es cambiar, no de gobierno, sino
cambiar de país, que ahora sea la gente la que mande y el gobierno
tiene que obedecernos. Porque ya ven que nomás nos traen vuelta
y vuelta: que un permiso, que ahora vente otro día y otro día.
Y nomás estamos gastando de balde el pasaje o el hospedaje
para que no nos hagan caso. Los que tienen que venir aquí a
pedir permiso y a preguntar qué van a hacer son los gobernantes,
no al revés.
Y entonces se debería tomar en cuenta la opinión de
toda la gente que trabaja aquí en Playa Bagdad, y decir qué
es lo que se necesita y entonces se debe cumplir. Pero con esos políticos
que tenemos no se va a poder.
Lo que nosotros decimos es que hay que librarse de todos ellos, hay
que derrocarlos en un movimiento como hace 100 años, como hace
200 años cuando fue la guerra de independencia. Pero para eso
pues necesitamos conocernos, escucharnos, para ver cuáles son
los problemas.
Porque si no, ya luego cuando pase lo que va a pasar, pues entonces
va a decir un político: “pues en Playa Bagdad se va a
hacer tal cosa” —un hotel o la laguna, o lo que sea—,
pero nosotros decimos: no, que ya no venga nadie de fuera a decir
qué hay que hacer, sino que la misma gente diga: “aquí
se va a hacer así”. Y la misma gente gobierne.
Así le hacemos nosotros en Chiapas. En nuestras comunidades
indígenas ahí no manda el gobierno federal, ni el estatal,
ni el municipal, son las mismas comunidades las que se están
gobernando. Y entonces lo que llega de ayuda de otras partes, ellos
deciden qué se hace: si se hace una escuela, si se hace un
hospital, si se mejora la cosecha de la tierra, si se hace alguna
tienda, lo que sea. Son las mismas comunidades las que deciden, por
eso nosotros decimos que de eso se trata: de que el pueblo mande y
el gobierno obedezca.
Entonces, nosotros los invitamos si algún compañero
o compañera quiere pasar así a decir claramente de qué
se trata, pues nosotros, las gentes pues que vienen de otras partes,
lo vamos a llevar para otros lados para que se sepa mero que está
pasando aquí. Porque lo que sale en las noticias es puro: de
que si el narco, que si esto, que si ya levantaron a otro, que si
el gobernador ahora se va a portar bien y el presidente municipal
ya no va a robar —que son puras mentiras, porque va a seguir
robando— y no se sabe nada de la gente que está trabajando.
Entonces esto les decimos, compañeros, compañeras,
si quieren aventarse pues se vengan pa’ acá y echen su
palabra.
(…)
Bueno compañeros, compañeras pues, pescadores, sí
entendemos pues lo que está pasando aquí en Playa Bagdad:
que hay amenazas para el que hable. Pero como quiera pues aquí
nos han pasado algunas cosas que pasan aquí y en otras partes.
Sabemos por ejemplo que se quieren hacer dos fraccionamientos: el
de Villa Bagdad y el de Cantamar. Y que están desplazando,
o sea sacando a las familias de pescadores, a los pescadores y a sus
familias, para poder hacer sus fraccionamientos.
Sabemos también que tienen problemas con el agua, que tienen
que sacar de los pozos porque no hay agua potable y también
que la luz no llega cabal —lo único que llega cabal es
la cuenta—, pero no llega con fuerza, a penas con un foco o
tal vez ni eso, y como quiera cobran como si tuvieran la luz prendida,
muchas luces, todo el tiempo.
Sabemos también que el producto no tiene buen precio, porque
le ponen precio muy bajo los intermediarios y el gobierno. Y entonces
no sale pues la jornada de trabajo de estar ahí en el mar pescando
o en la laguna.
Voy a contar una historia que a lo mejor ustedes conocen, porque
les ha pasado. Pasó también en el Dautillo, ahí
en Sinaloa, de un hijo de un pescador que se fue al otro lado de indocumentado
y estuvo trabajando para conseguir dinero para comprar su lancha.
Estuvo trabajando ahí, que lo estuvieron humillando ahí
en el otro lado con los gringos, juntó el dinero y se regresó
a Sinaloa y compró su lancha. Dio el enganche, porque ya saben
que es muy caro. Y luego hay trampas ahí de que el interés
y no sé qué. Y total que pasa toda la vida uno trabajando
y nunca acaba de pagar la lancha.
Bueno, pues este señor, junto con otro, se salieron a pescar
en una lancha —igual como ésas— y llegó
la patrulla, la patrullera pues de la armada de México, de
los marinos, y le dice que se detenga que porque está prohibido
pescar. Dice: “¿por qué va a estar prohibido,
pues si yo de eso vivo?”. Y el compañero pues no, dice:
“si es que me van a detener, me van a quitar la lancha, me van
a meter a la cárcel, se van a quedar con todo y yo trabajé
durante muchos años para poder conseguir esta lancha”.
Y entonces la torpedera de la armada nacional, en lugar de decirle
que se pare o lo que sea, le aventó encima la lancha, la patrullera
que es bien grande, y le partió a la mitad la lancha y los
aventó al agua. Dice: “con trabajo uno quedó privado,
se desmayó del golpe y ya se iba a ahogar, nomás su
otro compañero lo sacó nadando hasta la orilla y lo
tuvo que revivir”.
Cuando fueron a reclamar con los marinos que lo tienen que indemnizar,
le dijeron que no, que porque estaban haciendo un delito y que no
saben quién fue, y se hacen patos así como ya sabemos.
Entonces esa familia tiene que pagar una lancha —porque quedó
a deber todavía—, pero ya no tiene la lancha.
Entonces ¿cómo le va a hacer? Porque luego están
diciendo pues que los mexicanos y mexicanas que somos muy güevones,
que no trabajamos y no sé que. Si no nos dejan trabajar.
Cualquier pescador sabe pues que su vida está en la lancha.
Y, a veces, también sabe que cuando quiere conseguir una, se
puede pasar toda su vida y nunca la va a alcanzar a pagar, nunca va
a ser suya. Y en cualquier momento el que la vendió o el banco
se la puede quitar.
Entonces ¿de qué sirve pues, que estamos trabajando
todo ese tiempo, si como quiera otro se va a quedar pues con la paga?
Nosotros no queremos hacernos ricos, queremos vivir con dignidad.
Que el que trabaja tenga lo necesario: una buena alimentación,
que haya escuela para los niños, que haya buen vestido, que
haya medicina y doctores cuando uno se enferma, que haya una casa
digna, no amontonados ahí donde fuera.
Y entonces nosotros vemos que los que viven mal, muy mal, son los
pescadores.
Fuimos ahí en Nuevo Laredo y nos enseñaron pues, nos
mostraron. Y ahí estuvo hablando la gente de una colonia bien
jodida de plano que se llama Blanca Navidad.
Y sus casas son, de plano, así de cartón. Están
peor que nuestras casas allá de indígenas de Chiapas.
No tienen luz, no tienen drenaje, no tienen agua, vive amontonada
una familia de 5, 6 personas en un solo cuartito. Están todo
el día trabajando en la maquiladora y les pagan 45, 50 pesos
al día. Y tienen que trabajar nueve horas al día, o
sea trabajan como 45 horas a la semana. Pues no les da, tiene que
buscar otro trabajo: trabajar también el sábado o el
domingo, o darle más horas y como quiera no alcanza.
Y todavía el gobierno les dice que están de ilegales
ahí, que están de invasores. Y les manda a quemar sus
casas en la noche, cuando los niños están dormidos.
De pronto llegan las gentes que paga el gobierno, queman una casa,
queman otra, porque no les gusta pues que estén allí.
Y donde están es en la mera orillada de Nuevo Laredo, ahí
donde ponen la basura y todo eso.
Y lo que nosotros vemos pues es que para el gobierno somos ésos,
como si fuéramos basura. Nos quiere esconder, nos quiere aventar
cada vez más lejos, como que ya no les basta que estamos pobres,
también quieren robarnos la pobreza y que desaparezcamos de
una vez.
Entonces eso vimos compañeros en otras partes de la República
con pescadores. Y nosotros pensamos que eso no está bien, que
tenemos que hacer algo.
Y nosotros decimos que lo que tenemos que hacer es organizarnos,
cada quien en su lugar, según su propia lucha, su propio problema
que tiene.
Y unir esa lucha, por ejemplo de los pescadores de aquí de
Tamaulipas, con los de Sinaloa, con los de Chiapas, con los de Quintana
Roo.
Y entonces tiene que haber una ley que proteja al que trabaja, al
trabajador del mar —decimos nosotros— o sea el pescador,
el cooperativista, el individual. Tendría que haber créditos
blandos —se dice—, o sea que no cobran mucho de interés
o no cobran nada, para que todos tengan pues lancha, equipo, para
que haya equipo de refrigeración. Para que lo que da de beneficio
y de riqueza esta playa, sea para la gente que la trabaja, no para
la gente que viene de fuera.
Y cuando vamos y pedimos eso con el gobierno nos dice que no hay
dinero, que ya no hay presupuesto. Pero pues vemos que están
ganando seis mil o siete mil pesos al día. Entonces sí
hay dinero, nomás que lo están quedando ellos. Sí
hay dinero para construir las carreteras, el drenaje, la luz y todo
de los fraccionamientos de lujo, pero no hay para ayudarle a la gente.
Entonces eso es lo que estamos viendo compañeros, nosotros
les decimos que hay que organizarse, que hay que hacer escuchar la
voz, y que nos conozcamos entre todos los que estamos abajo —que
no nos conocemos todavía, pero ya nos estamos conociendo—
y ponernos de acuerdo.
Y entonces sí, librarnos en todas partes con un gran movimiento
nacional, entre todos nos apoyemos para poder conseguir la justicia
que necesitamos, la libertad que no tenemos y la democracia que se
están burlando de ella los políticos que están
allá arriba.