Palabras
del Delegado Zero para terminar el recorrido por Coahuila
20 de noviembre
Pasta de Conchos, Coahuila
Reunión con viudas de mineros
20 de noviembre del 2006
Bueno compañeras, pues nosotros venimos hasta acá para
escuchar su palabra. Porque lo que quieren hacer los de la industria
Minera México, y el gobierno de Coahuila y el gobierno de Fox
es que se olvide todo. Como que no pasó nada, dejarlas solas,
que su voz no se escuche lejos, y que ya siga el mismo problema y
luego tengan que morir otros mineros, y otros y otros.
Lo que nos da coraje a nosotros es que cuando la gente es de abajo,
se tiene que morir en una desgracia para que volteen a verla. Pero
el resto del tiempo, que ya descubrimos —que nos estuvieron
platicando cuando estuvieron allá en México en el Encuentro
Obrero— pues es que no había condiciones de seguridad.
Los tenían pues como animales ahí trabajando. Ya el
que se muere, pues se muere y nadie se da cuenta. Y fue hasta que
pasó esta desgracia que nos empezamos a dar cuenta cómo
trabajan los mineros aquí en la zona carbonífera de
Coahuila.
Y lo que se nos olvida es que pues de cada cien focos que se prenden
en México, 13 se prenden por el trabajo de los mineros aquí.
Y uno ve que prende el foco, o se apaga, o lo que sea y no toma en
cuenta el trabajo que cuesta hacer que eso se encienda. Y ese es trabajo
pues de los mineros, no de la Minera México. Ésa se
está enriqueciendo ahora sí que con la sangre y la muerte
de los mineros y de esta gente.
Y nosotros lo que decimos es ¿por qué tiene que ser
así? Porqué hasta que pasa una desgracia, entonces el
gobierno sí se voltea a ver, y entonces la empresa sí
se preocupa. ¿Por qué no antes? Y no tendríamos
que lamentar la muerte de estos compañeros pues mineros, de
sus familiares.
Y es hasta ahora que ya pasó la desgracia, que lo único
que hicieron, lo vimos y nos dio coraje, fue empezar a hacer declaraciones
en televisión. Y decía uno y decía el otro, y
decía el otro, y nadie hacía nada para ver lo del recate.
Y ahorita lo que quieren pues es que se cansen ustedes y que nosotros
nos tapemos los oídos y cerremos los ojos, y no veamos lo que
está pasando.
Miren, con nosotros viene mucha gente de prensa. Nosotros queremos
pedirles pues que tenemos que decirle al resto del país, que
esta injusticia está pendiente. Que no puede ser que nada más
se empiecen a hacer declaraciones en los periódicos, y en la
radio y en la televisión, y ni siquiera podamos tener los cuerpos
de estos compañeros pues, para velarlos como es nuestra costumbre,
para que estén tranquilos.
Mientras sigan allá seguiré al pendiente, de dónde
está, dónde está la justicia que exigimos. Dónde
está lo que estábamos haciendo como trabajadores. Y
es que se supone que la empresa se comprometía a cuidar de
nosotros y el gobierno también.
No se trata sólo de dar dinero pues a los familiares, sino
se trata de cumplir con el deber que tiene de sacar a esos mineros
y entregarlos a sus familias. Y además, de hacer condiciones
de seguridad, para que no vuelva a ocurrir esto.
Porque lo que ellos quieren es que se olvida, y siguen pasando los
mismos problemas. Y hasta que cae otra desgracia, entonces sí,
vienen los periódicos, viene la televisión, habla el
gobernador, habla el secretario del trabajo, habla el encargado de
la industria Minera México. Y como quiera, ¿quién
nos va a devolver a los muertos?
Nosotros lo que queremos es unirnos con ustedes en esta lucha. Queremos
que dondequiera que estamos pasando de todo México, porque
tenemos compañeros en todo el país, se vuelva a nombrar
los nombres de los compañeros mineros muertos. Y que se una
la voz de ustedes con la de nosotros en todo el país y en otras
partes del mundo donde llega nuestra voz, exigiendo que se haga el
rescate, que se cumpla todo lo que se comprometió la industria,
la patronal pues, los dueños de la Minera México, y
el gobierno.
Y que además se tomen medidas de seguridad, para garantizar
la vida y la salud de los mineros. Porque a veces, los matan pues
con esa desgracia que pasó, y a veces los van matando poco
a poco con lo que se está respirando pues ahí en las
minas.
En realidad, nuestro mensaje es muy sencillo, compañeras,
es que no están solas. No importa qué lejos esté
Pasta de Conchos de Chiapas o del resto del país. Como quiera,
en esto que estamos de la Otra Campaña, vamos a estar apoyándolas,
y donde quiera vamos a estar dando lata y estar diciendo, hasta que
ustedes nos digan ya quedó cabal el problema, ya se arregló.
Y mientras tanto, donde tenga oficinas la Minera México, y
donde tenga oficinas el gobierno de Coahuila, ahí vamos a estar
exigiendo: ¿qué pasó con el rescate? ¿dónde
están los cuerpos de los compañeros muertos? Y ¿dónde
están las medidas de seguridad?
Lo que nosotros queremos hacer, y es lo que estamos diciendo por
todas partes, es que esto siempre va a seguir pasando si no cambiamos
las cosas. Va a llegar otro gobernador y va a decir lo mismo. Va a
haber otros muertos, y va a decir lo mismo. Va a llegar Calderón
y va a decir lo mismo. Y la Minera México, a lo mejor cambia
de nombre, pero va a decir lo mismo.
Entonces, lo que nosotros queremos es tumbar a ese gobierno ya. Porque
él es el responsable de esas muertes. Y queremos sacar a la
Minera México del país, porque es responsable de esas
muertes.
Y entonces, el carbón, la hulla, todo lo que se está
sacando de esas minas, que sea propiedad de los mineros y de sus familias.
Y entonces, toda esa riqueza que se está generando, sea de
los familiares, porque son los que están trabajando.
Y van a ver cómo cambian las cosas: la vida, las casas, la
escuela, el vestido, todo que ahorita es muy humilde para la familia
de los mineros, y en cambio para los patrones pues cada vez es más
rico.
Nosotros queríamos decirles, traemos este mensaje de nuestros
compañeros que están allá en Chiapas. Nosotros
somos indígenas. Gente humilde pues, y sencilla. Nosotros trabajamos
el campo, sembramos café. Y lo que queremos es aprender de
ustedes. No sólo pues las condiciones en las que están
trabajando. Sino también este ejemplo que nos están
dando de que no se rinden y no olvidan a su gente.
Nosotros pensamos que nunca hay que olvidarnos entre nosotros de
los de abajo. Aunque ya no salga en los periódicos o en la
televisión. O que ya no haya declaraciones de Fox, o de Moreira,
o del dueño de la Minera México. Como quiera, nosotros
en nuestro corazón tenemos que levantar esos nombres y esa
demanda de justicia.
Y ese es el compromiso pues que estamos haciendo. Donde quiera que
vamos a ir, ahora que vamos a Tamaulipas, luego a la Huasteca y luego
a la ciudad de México, vamos a estar nombrando esa injusticia.
Y no importa cuántos desplegados de prensa pague la Minera
México. Nosotros vamos a saber que es mentira. Y directamente
con ustedes vamos a saber lo que está pasando.
Nosotros, los compañeros de la Otra Campaña aquí
en Coahuila, vamos a estar dando vueltas, para ver cómo va
el problema, y qué se cumple y qué no se cumple. Para
estarlo publicando pues en todas partes. No sólo de México
y del mundo. Porque esa Minera México, pues no nada más
está aquí, está en otras partes.
Y luego qué va a pasar si hay otra desgracia en otra parte
del país, o en otra parte del mundo, también de familias
que quedan sin padres, sin marido, sin quién lo sostiene. Otra
vez unas declaraciones de prensa, y anda vete pues, olvídate,
ya no se vuelve a hablar de eso.
No importa el tiempo que pase compañeras. Hasta que no haya
justicia, vamos a estar dando vuelta y vuelta, y vuelta. Y no importa
cuántas mentiras estén contando allá arriba,
se van a caer, los vamos a tumbar. A Moreira, al que está aquí,
al de la Minera México. A Felipe Calderón y al que esté.
Y entonces, esas muertes van a empezar a tener otro sentido. Y va
a ser justicia y los vamos a sacar y vamos a poder enterrarlos como
merece la gente honesta y noble que es la que trabaja.
Eso es lo que queríamos decirles. No nos comprometemos a más,
más que a eso: a cambiar a nuestro país, para que esta
desgracia no vuelva a ocurrir. Y el pendiente que queda de esos muertos
que siguen allá abajo, pueda ser remediado y podamos rendirles
honores, donde se merece que es en un cementerio, con nuestras costumbres.
Eso es lo que queríamos decirles compañeras. No sé
si quieran decir algo más.