Palabras del Delegado Zero en
el 23 aniversario del EZLN en la Casa Museo del Dr. Margil en el Municipio
de Apodaca, Nuevo León
17 de Noviembre de 2006
Municipio de Apodaca, Nuevo León.
Quisiera iniciar nuestra participación en esta plática
múltiple en la que nos acompaña el Partido de los Comunistas,
la Unidad Obrero y Socialista y el Frente Popular Francisco Villa
Independiente_ UNOPII, mandando mi saludo y felicitación a
las insurgentas e insurgentes del EZLN, a nuestros milicianos y milicianas,
a las bases de apoyo zapatistas, y a nuestras comandandatas y comandantes
de la dirección del EZLN, el Comité Clandestino Revolucionario
Indígena_ Comandancia General.
Los cumpleañeros y cumpleañeras de este día
en las montañas del sureste mexicano están, como nosotros,
celebrando como de por sí celebramos los zapatistas, de decir,
trabajando. En nuestras posiciones de montaña, en los pueblos
y comunidades, en los caracoles, en las juntas de buen gobierno y
los municipios autónomos rebeldes zapatistas, el cumpleañero
celebra expectante, atentos el oído y la mirada a lo que dice
y muestra el que abajo se duele, lucha, se rebela.
Con la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, los zapatistas
han lanzado unas preguntas que han recorrido, desde entonces, el México
de abajo: ¿quién eres?, ¿dónde estás?,
¿cómo ves nuestro país y el mundo?, ¿qué
vas a hacer y cómo lo vas a hacer?
En el extendido cuaderno de nuestro corazón moreno, se van
acumulando respuestas de todos los colores y todas las lenguas que
abajo se hablan.
La mirada colectiva que somos va limpiando las páginas que
contienen la palabra del que arriba es o quiere ser; la del que aspira
y suspira por el cargo; la de quien piensa que desde arriba y por
arriba vienen soluciones, remedios, milagros; la de quien limosna
nos daba cuando dijo ser solidario y ahora pasa la cuenta exigiendo
apoyos a los ilusionistas de amarillo; la de quien como moda pasajera
nos vio y como moda pasada nos ve; la de quien espera líder
que manda y conduzca; la de quien demanda que le sigan y obedezcan.
Poco a poco en la libreta de apuntes de nuestros pasos, van quedando
solo a quienes aspiramos a llamar "compañero" y "compañera",
y en esas palabras poner la vida... y la muerte si es preciso.
23 años cumple el EZLN y, pronto, serán 13 los años
que calendarios pasados son desde aquel primero de enero de 1994.
Vayan ustedes a saber por qué o cómo, pero el caso
es que el EZLN salió muy otro.
Tal vez haya sido por la extraña mezcla de norte, centro y
sur de México que animó sus primeros pasos.
O tal vez por la inmensamente mayoritaria sangre indígena
de sus dirigentes, dirigentas, soldados y soldadas, bases de apoyo,
y autoridades autónomas.
O tal vez por el largo y complicado puente que une, a pesar de los
años, la distancia, los dolores, las desapariciones y las muertes,
a esta casa, hoy sede de la " Casa Museo del Doctor Margil A.C.
", con las montañas del sureste mexicano.
O tal vez sea por el amasijo de todas esas cosas, que fueron y son
la argamasa que nos da identidad, raíz histórica, aspiración
y modo a las zapatistas, a los zapatistas.
Los modos y "ni modos" del EZLN han desconcertado a cercanos
y lejanos al llamado neo zapatismo. Y cuando alguien aventura una
definición o una certeza, ¡zaz!, las y los zapatistas
salimos con alguna de nuestras ocurrencias.
Ya ven cómo hacemos rompecabezas con los calendarios y las
geografías. Y luego resulta que las historias y mapas no se
entienden si se acomodan mirando hacia arriba, y sólo quedan
cabales si se mira hacia abajo y se pone uno de cabeza.
Un ejemplo: uno de los oficiales insurgentes del EZLN sostiene firmemente
que, en lugar de felicitar a los cumpleañeros y cumpleañeras
en su día, a quien habría que celebrar es a la madre
o al padre, o a ambos.
Hoy el EZLN es el cumpleañero.
Así que yo quiero darle luz y tibieza a mis palabras en este
lugar, que vio crecer a César Germán Yáñez
Muñoz, nombrando y celebrando a Doña Beatriz Muñoz
García, originaria de Nueva Rosita, Coahuila, y al Doctor Margil
Yáñez Martínez, originario del municipio Lamadrid,
Coahuila, sus padres.
La digna sangre que César Germán y sus hermanos y hermanas
llevan en las venas, vino de esa mujer, la doña Rosita le decíamos,
y de ese hombre, a quien llamábamos "el don Romeo".
Y no nombro ni celebro el dolor de no tenerlos aquí con nosotros.
Tampoco el que ellos cargaron durante tantos años, buscando
la respuesta a la pregunta de qué pasó con el tercero
de sus hijos.
No, pero en cambio nombro y celebro las semillas que formaron, cuidaron
y orientaron para que fueran lo que fueron y sean lo que son.
Así que aquí hay otro ejemplo del modo muy otro de
los zapatistas, porque el don Romeo, el doctor Margil pues, nomás
asomándose al mundo se dio en complicar los calendarios. Y
es que al doctor se le ocurrió la travesura de nacer un 29
de febrero, haciendo un desmadre padre como cumpleañero.
Pero no sólo, porque resulta que el don Romeo, previo acuerdo
de la doña Rosita y habiendo hecho el trato respectivo entre
quienes se aman, pues se dieron a la amable tarea de nacer rebeldes.
Uno de los paridos por esa digna sangre, cuando el don Romeo sólo
tenía en su broma de calendario, un poco más de 7 años,
fue llamado "César Germán", y nombrado cumpleañero
cada 23 de octubre hasta el año de 1974, cuando fue desaparecido
por el gobierno federal mexicano encabezado por un criminal llamado
Luis Echeverría Álvarez.
A la rebelión contra el calendario, César Germán
sumó la de la rebelión contra la muerte. El recién
nacido había recibido la sentencia de muerte cuando vio la
luz primera con apenas un kilo de peso. Pensaron que no duraría
sino unas horas, pero César Germán fue arañando
vida de estas tierras regiomontanas y libró un año,
dos, tres, cuatro, y fue pintándole caracolitos a los calendarios
hasta que la noche del 6 de agosto de 1969 lo encontró, ya
arrebatados 26 años a la muerte, fundando junto a otros mexicanos
un proyecto de vida, de libertad, de justicia y de democracia para
ese país que ya dolía y todavía se llama México,
uno de los proyectos más hermosos, nobles y honestos que ha
conocido la humanidad: el proyecto de prepararse para aprender, para
obedecer, para despertar.
Hoy el EZLN es el cumpleañero.
Pero en nuestro modo hay que celebrar a quien nos engendró.
Por eso hoy, en nuestro 23 aniversario, quiero nombrar y celebrar
a quienes, en estas tierras norteñas, formaron y cuidaron a
la organización madre de lo que hoy es conocido públicamente
como el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
En Monterrey, Nuevo León, hace más de 37 años,
un pequeño grupo de personas nacieron lo que llamaron Fuerzas
de Liberación Nacional. Desde su origen la dotaron de una ética
de lucha que después heredaríamos quienes somos parte
del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Ni secuestros ni asaltos fueron fuente de sus recursos. En cambio,
sustentaron su economía y su tamaño en el trabajo político
entre la población explotada, despojada, despreciada, reprimida.
Ni acciones espectaculares, ni golpes de mano marcaron su andar.
En cambio, alimentaron lo que llamaron "acumulación de
fuerzas en silencio", esperando el momento en que el pueblo,
nuestro pueblo, requiriera de los modestos esfuerzos de una organización
marcada por la frase del general insurgente, Vicente Guerrero, de
"vivir por la patria o morir por la libertad".
No asentarse donde tenían el apoyo, el conocimiento, la costumbre
de vivir, trabajar y luchar, sino cruzar el país e irse al
último rincón de nuestra Patria: las montañas
del sureste mexicano.
No engañar, sino hablar con la verdad sobre caminos y dificultades.
No el culto a la muerte, ajena o propia, sino la lucha por la vida,
pero por una vida mejor para quien sólo conoce la supervivencia
adolorida del cada nada tiene.
No calcar manuales e importar teorías, análisis y experiencias
extranjeras y extrañas, sino enriquecer las ciencias y las
artes de la lucha con la historia de México y el análisis
de nuestra realidad concreta.
No imponer, ni con armas ni con argumentos, la idea propia, sino
escuchar, aprender, convencer, crecer.
No seguir el calendario de arriba, sino ir construyendo el calendario
de abajo.
No dejarse imponer coyunturas ajenas, sino trabajar para tener la
posibilidad de crear las propias, abajo y a la izquierda.
La ética del guerrero que se forjó en una casa de la
ciudad de Monterrey, Nuevo León, México, habría
de encontrarse años después con la ética de los
guerreros de raíz maya en las montañas de Chiapas.
De esa mezcla habría de nacer no sólo el EZLN, también
la palabra hecha arma, escudo y espada de los más olvidados
de la Patria: los pueblos indios zapatistas.
Ya antes dije que los zapatistas somos muy otros. En esta otredad
tenemos la creencia que a la tierra se le da por parir, cada tanto,
a una generación de hombres y mujeres a quienes encomienda
una tarea determinada. Una misión especial, decimos los militares.
Los hombres y mujeres que en los 60´s, 70´s y 80´s
lo dejaron todo para tener nada, son nuestras madres y nuestros padres.
A ellos y ellas llamamos la "generación de la dignidad",
la generación que tuvo como propósito el nacernos y
heredarnos lo mejor de su historia personal y colectiva, para formar
no a maestros, ni dirigentes, ni mandos, sino aprendices aplicados,
dispuestos a aprender de quienes abajo son lo que son: indígenas,
campesinos, obreros, empleados, ancianos, mujeres, jóvenes,
niños y niñas.
Si ahora no están con nosotros para este cumpleaños,
no es porque no lo hayan previsto. Su ausencia fue siempre de una
alta posibilidad en el camino y el paso que eligieron, para que nosotros
en él andáramos y, a estas alturas del partido, sigamos
constatando que las botas de estas mujeres y hombres nos siguen quedando
grandes, y tal vez eso sirva para explicar nuestras torpezas y tropiezos.
Esta generación de la dignidad tuvo algunos de sus destellos
más luminosos en:
El compañero César Germán Yáñez
Muñoz (Pedro o Manuel), originario de Monterrey, Nuevo León.
Desaparecido político desde 1974.
El compañero Alfredo Zárate Mota (Salvador), originario
de Veracruz. Caído en el cumplimiento de su deber en 1974.
El compañero Mario Sánchez Acosta (Manolo), originario
de Veracruz. Caído en el cumplimiento de su deber en 1974.
El compañero Mario Alberto Sáenz Garza (Alfredo), originario
de Monterrey, Nuevo León. Caído en el cumplimiento de
su deber en 1977.
El compañero Raúl Pérez Gasque (Alfonso), originario
de Yucatán. Desaparecido político desde 1974.
El compañero Ricardo, originario de Tamaulipas. Caído
en el cumplimiento de su deber en 1974.
El compañero Gonzalo, originario de Coahuila. Caído
en el cumplimiento de su deber en 1975.
El compañero Juan Guichards Guts (Héctor), originario
de Chiapas. Desaparecido político desde 1974.
El compañero Federico Zurita Carballo (Tomás), originario
de Tabasco. Desaparecido político desde 1974.
La compañera Elisa Irina Sáenz Garza (Murcia), originaria
de Monterrey, Nuevo León. Desaparecida política desde
1974.
La compañera Carmen Ponce Custodio (Sol), originaria de Chiapas.
Caída en el cumplimiento de su deber en 1974.
La compañera Dení Prieto Stock (María Luisa),
originaria de Nueva York, EU. Hija de padre mexicano y madre norteamericana,
Dení Prieto Stock se hace mexicana por elección. Caída
en el cumplimiento de su deber en 1974.
Anselmo Ríos Ríos (Gabriel), originario de México,
D.F. Caído en el cumplimiento de su deber en 1974.
El compañero profesor Fidelino Velásquez, originario
de Chiapas. Desaparecido político desde 1974.
La compañera Julieta Glockner Rosains (Aurora), originaria
de Puebla. Caída en el cumplimiento de su deber en 1975.
La compañera Ruth, originaria de Campeche. Caída en
el cumplimiento de su deber en 1982.
El compañero Mario Marcos, originario de Monterrey, Nuevo
León. Caído en el cumplimiento de su deber en 1982,
y de quien yo tomo el nombre.
Tan grande fue la luz de esta generación, que su resplandor
llegó hasta las montañas del sureste mexicano y semilla
fue de lo que hoy se conoce, en México y el mundo, como Ejército
Zapatista de Liberación Nacional.
Entre las sombras de la lucha clandestina en el México de
los 60´s y 70´s, forjaron una ética que fue también
su método de hacer y hacerse.
Con esa ética se fundó, hace 23 años, el EZLN
en Chiapas, México. Con esa ética creció y con
esa ética salió a la luz de afuera el día primero
de enero de 1994.
Hay hombres y mujeres que deciden nada tener, nada poseer de bienes
materiales. Si preguntamos qué heredan esas mujeres y hombres
a otros, a otras, se suele responder que su ejemplo.
Quienes son parte de nuestra raíz como zapatistas no sólo
nos heredaron su ejemplo, también nos heredaron una tarea,
una misión.
PARÉNTESIS: DE LO QUE ELÍAS CONTRERAS, COMISIÓN
DE INVESTIGACIÓN DEL EZLN, LE CONTÓ A LA MAGDALENA SOBRE
EL ORIGEN DEL EZLN, UNA MADRUGADA CUALQUIERA DEL CALENDARIO DE ABAJO.
Oí pues Magdalena. Cuentan nuestros más antiguos sabedores
en las comunidades indígenas zapatistas, que cada tanto de
tiempo pasan cosas extrañas en el cielo y en la tierra.
Como si los dioses primeros, los que nacieron el mundo más
desde el principio, se hubieran ido dejando algunos pendientes, maravillas
olvidadas que no acomodaron cabales, sino que por ahí quedaron,
en un rincón, hasta que un viento las destapara.
O sea que como quien dice, dicen nuestros jefes más de antes,
muy distraídos fueron estos dioses primeros, como que no se
concentraron en los trabajos que como dioses tenían, y en veces
hicieron las cosas ahí nomás al aventón, sin
fijarse pues.
Y dicen los más viejos de nuestros mandantes, que el mundo
está de por sí lleno de grandes maravillas, luces ocultas
en las sombras, misterios terribles y tesoros que no se pueden medir.
Y cuando acuerdan esto, mucho refunfuñan nuestros guías
que lejos miran. Refunfuñan porque dicen que viera que esos
dioses no se distrayen en sus trabajos, pues el mundo estaría
cabal, igual con ríos, valles, mares y montañas, pero
parejitos los hombres y las mujeres, o sea sin nadie que mandón
sea, sin nadie arriba del abajo.
Y entonces, dicen, pos no estaríamos batallando con esto de
que tierra, techo, trabajo, pan, salud, educación, información,
cultura, independencia, democracia, justicia, libertad y paz.
Y pos así en paz estaríamos los zapatistas y las zapatistas,
sembrando maíz y niñas y niños en el vientre
de la tierra y de la noche... o del día, según cada
quien con su cada cual, en su caso o cosa, según.
O sea que como quien dice el mundo no quedó cabal, pero por
ahí está lo necesario para ponerlo cabal, dicen. Cuestión
de buscarlo bien y encontrarlo y acomodarlo y entonces sí,
la alegría, la bailadera, el canto, el color, el gusto pues.
Bueno, pues entonces eso que es muy maravillosamente otro, pos está
escondido y no se ve, ni se siente, ni se oye, y arresulta que uno
o una, según el caso o cosa, pos nomás camina y ni se
entera y hasta se cree que así es el mundo y que ya no se puede
descambiar , que sea que ya no se puede hacerlo de otra manera, o
sea cabal.
Pero cada tanto viene uno como viento, pero no es mero viento sino
apenas un airecito que a saber de dónde viene, no sabemos,
y entonces como que lo levanta la nagüa de la tierra y ahí
nomás van saliendo unos hombres y mujeres que parece que son
como todos los hombres y mujeres pero no, aunque siempre un poco sí.
O sea que así por fuera son como los demás hombres
y las demás mujeres, y también por dentro. Que sea que
tienen tripas como tenemos todos, y todas, según.
Pero entonces arresulta que estos hombres y mujeres como que entra
en su pensamiento otro pensamiento. No sabemos si ya lo traían
de por sí, o a saber de dónde lo agarraron ese pensamiento
muy otro.
Pero entonces arresulta que esas mujeres y hombres se ponen como
un trabajo especial, que sea que dice el Sup que se dice "una
misión especial", o sea que así como yo tengo esta
misión especial que me dieron, que sea que me encargaron los
mandos zapatistas, de buscarlo al Mal y al malo para darles un estate
quieto, o quieta, según.
Pero nomás que ahí está la problema , porque
a estos hombres y mujeres que te cuento no les dieron el encargo sus
mandos, porque a saber si tienen mandos o jefes, o jefas, según,
como nosotros los zapatistas. No.
Sino que arresulta que estas mujeres y hombres, solitillos se dan
su tarea, que sea su misión especial y ahí se trincan
en que la tienen que cumplir, y todo el rato, día y noche,
están muele y muele, que la misión especial para allá,
que la misión especial para acá, y a veces hasta cayen
mal porque ora sí que como luego dicen, pos nomás están
chingue y chingue con eso de su misión especial, o sea que
como quien dice que son tercos, o tercas, según.
Y así nacen y así mueren esos hombres y mujeres, luchando
por cumplir su misión especial.
Y entonces yo una vez le pregunté a un señor ya de
edad cuando yo no tenía todavía edad, que sea que él
ya era grande de tiempo, y yo pos apenas criaba unos años,
no pocos pero tampoco muchos, según.
Y entonces yo le pregunté a este viejo, que cuál era
la mentada tarea especial ésa, que sea la misión especial
pero yo no sabía que se decía "misión especial"
por eso digo que tarea especial, que sea diferente, o sea distinta.
Y entonces yo le digo: "Oiga Don Antonio", porque así
se llamaba el viejito ése, que sea que se llamaba Antonio.
Y se dice "se llamaba" porque ya está finado ya,
porque cuando uno no está finado se dice que "se llama"
y eso lo aprendí no me acuerdo ónde mero pero son los
tiempos de los verbos según si antes o después o ahorita,
y eso se dice que la conjugación de los verbos o sea de las
palabras que caminan, creo, bueno, creo que me hice bolas que es tiempo
pasado y ora pos esperar el tiempo futuro a ver si se desenreda.
Bueno, pues entonces le digo al señor ése: "Oiga
Don Antonio, ¿y cuál es esa tarea especial que se dieron
esos hombres y mujeres que son muy otros, y otras, según?"
Y entonces el tal finado Don Antonio, cuando todavía no estaba
finado, no me contestó luego, sino que tardó porque
lo estaba forjando un su cigarrito con doblador, que sea con la hoja
del maíz.
Y ahí estoy yo nomás esperando a ver hasta qué
hora me va a contestar el mentado Don Antonio ése. Y ahí
nomás lo prendió su cigarrito con un pedazo de leña
ardiendo y entonces me queda viendo y no dice nada y nomás
me queda mirando.
Y entonces yo, pos pensé que ya se le olvidó lo que
le pregunté así que otra vuelta le solté:
"Oiga Don Antonio, ¿cuál es la tarea especial
de esas mujeres y hombres?"
Y él nomás me dijo:
"Despertar".
Y yo no entendí luego, pero más después sí
lo entendí. Porque arresulta , Magdalena, que ésa es
nuestra misión especial de los zapatistas: Despertar...
Vale. Salud y, claro, los cumplimos muy felices porque no estamos
solos, y solas, según.
Desde Nuevo León, el otro norte de México.
Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Noviembre del 2006.
P.D.- EL CUMPLEAÑOS SEGÚN SOMBRA.- Madrugada y noviembre.
Algo de frío, sí, pero también un aliento tibio
en forma de ausente nube. Sombra mira sus manos y no. Mira lo que
no tienen. La ausencia de una luz, los jirones de una piel hecha largos
suspiros, gemidos quedos, palabras sin idioma de referencia. Un nombre
que no sale de sus labios porque sólo en el oído de
ella habrá de sonar. En la mirada se le queda, en las manos
vacías de sombra. Es Noviembre y es madrugada donde Sombra
cuenta los calendarios de abajo. “Y los que faltan”, piensa
mientras levanta la copa de la noche y, sombra en las sombras, brinda
murmurando: “Que siempre vivan los muertos que mueren para vivir”.
Mientras se calza las botas, masculla: “Mmh, me siguen quedando
grandes…”
Gracias, compañeros, compañeras.