Palabras del Delegado Zero en
San Luis Potosí capital
12 de noviembre
San Luis Potosí, San Luis Potosí
Acto público
12 de noviembre del 2006
Buenas noches San Luis Potosí.
Compañeros y compañeras potosinos y potosinas: es un
honor estar en estas tierras que desde los tiempos de la conquista
nos han dado a todos los mexicanos lecciones de resistencia y dignidad.
La tierra de los indígenas chichimecas que desafiaron el avance
del conquistador ibérico. Las tierras de Don Salvador Nava
que desafió el despotismo neoliberal de Carlos Salinas de Gortari.
Las tierras de los hombres y mujeres, dignos representes de la rebeldía
potosina, que buscan y construyen nuevos caminos hacia la libertad,
la justicia y la democracia. En la voz y la mirada de ellas y ellos
hemos visto y escuchado al Otro San Luis Potosí.
El San Luis Potosí de la vergüenza, del penal de La Pila,
donde nuestro compañero Juan Valdés Pérez, el
preso político más antiguo de la entidad, desde hace
15 años sufre la injusticia del encierro por el delito de luchar
por los marginados.
El San Luis Potosí de la vergüenza que es mantener preso
al compañero Miguel Ángel Wong Soto, de la Coordinadora
del Movimiento Amplio Popular, criminalizado por ser un luchador social
y contra el que se levanta una campaña mediática de
desprestigio, presentándolo como un delincuente común.
El San Luis Potosí de la vergüenza que persigue a los
campesinos de la Organización Campesina Independiente OCI,
de la colonia La Bolsilla, en el municipio de Villa de Arriaga. Que
solicitan tierra y los gobiernos del PRI y del PAN les dan golpes,
cárcel y muerte.
El San Luis Potosí de la vergüenza de no reconocer derechos
a las madres solteras. Trabajadoras que a la explotación que
sufren, suman el desprecio a su doble tarea de levantarse y levantar
a sus hijos.
El San Luis Potosí de la vergüenza de las enfermeras
del Seguro Social despojadas por la labor del ladrón idiota
que ocupa la silla presidencial: Vicente Fox Quesada de Sahagún.
El San Luis Potosí de la vergüenza de los campesinos
de San Ivanico Chico y Grande. Despojados del uso de la tierra por
los grandes terratenientes y por el gobierno de De Los Santos.
El San Luis Potosí de la vergüenza de una universidad
supuestamente autónoma que reduce día a día la
calidad y cantidad de su enseñanza. Mientras aumentan los costos
para el estudiante.
El San Luis Potosí de la vergüenza del fraude y el despojo
en la colonia Primero de Mayo en el municipio de Soledad de Graciano
Sánchez, y la burla y el desprecio a los habitantes que exigen
justicia.
El San Luis Potosí de la vergüenza de discriminar su
cultura y su patrimonio histórico. El arte prostituido y la
cultura reducida al banal contenido de la radio y la televisión
de paga, que literalmente destruye monumentos e historias pasadas
y presentes.
El San Luis Potosí de la vergüenza de perseguir y violentar
a la juventud que no se deja domesticar.
El San Luis Potosí de la vergüenza de permitir y alentar
la operación de la Minera San Xavier, propiedad de la empresa
canadiense Metálicas Resources Inc., que destruye ya ilegal
e ilegítimamente el cerro de San Pedro y las comunidades circunvecinas.
El San Luis Potosí de la vergüenza de mentirle al pueblo
potosino sobre las mortales consecuencias del proyecto de la minera
San Xavier. Ocultarle a la gente que ese proyecto no sólo hará
desaparecer el cerro símbolo de las tierras potosinas. También
que envenenará irremediablemente el agua y el aire que respiran
todos los que habitan el valle. También, que la contaminación
habrá de afectar todo el estado de San Luis Potosí,
la Huasteca y los estados cercanos. También que el megaecocidio
traerá consecuencias lamentables para todo el país,
el continente, el mundo.
El San Luis Potosí de la vergüenza de ocultar que la
Minera San Xavier está violando, con la complicidad del gobierno
municipal, estatal y federal, todas las disposiciones legales de protección
al medio ambiente, al patrimonio cultural histórico y hasta
las leyes federales de manejo y uso de explosivos.
El San Luis Potosí de la vergüenza de que sus autoridades
aboguen por una empresa terrorista, que en cualquier otro país
sería echada inmediatamente.
El San Luis Potosí de calumniar, perseguir y criminalizar
al movimiento social y ciudadano que se opone al crimen humano, ecológico,
cultural e histórico que lleva el nombre de Minera San Xavier.
Hemos visto, en suma, el San Luis Potosí de la avidez estúpida
de quien lo gobierna: Marcelo de los Santos Fraga. Cuyas pocas luces
no le alcanzan a ver que el veneno que lleva la marca de la Minera
San Xavier también lo alcanzará. A él y a toda
la corte de funcionarios que lo acompañan en su política
de despojo, explotación, desprecio y represión. A ellos
y a todos los grandes empresarios, latifundistas, banqueros, comerciantes,
industriales que creen que viven a salvo en sus mansiones. A ellos
y a todo el pueblo potosino sin distinción de nivel social,
raza, sexo, creencia religiosa, tamaño, edad o filiación
política.
Pero no sólo eso nos ha sido mostrado en palabras e imágenes.
También hemos visto y escuchado al otro San Luis Potosí:
al digno, al rebelde, al que lucha por la vida.
Al San Luis Potosí que latió en las venas lo mismo
de los huachichiles que enfrentaron al español, que de Don
Salvador Nava que enfrentó al usurpador.
El San Luis Potosí de la digna resistencia de Juan Valdés
Pérez. El San Luis Potosí de la profesora Agustina Soto
Luna, madre y maestra de nuestro compañero Miguel Ángel
Wong Soto. Que ha exhibido la falsa justicia del gobernador de los
Santos y nos ha demostrado a todos la digna sangre que corre por las
venas de Miguel Ángel.
El San Luis Potosí de la Organización Campesina Independiente
(OCI), que no detiene su lucha por la tierra, que debe ser de quién
la trabaja.
El San Luis Potosí de las trabajadoras y madres solteras.
Que, a pesar de sus dificultades económicas, buscan alternativas
de educación para sus hijos.
El San Luis Potosí de los estudiantes y maestros de la Universidad
Autónoma de San Luis Potosí. Que luchan por democratizarla
y hacerla caminar hacia quien en verdad la necesita: el pueblo potosino.
El San Luis Potosí de Don Manuel y los habitantes de la colonia
Primero de mayo. Que organizan su rabia y la hacen crecer con otros
y otras.
El San Luis Potosí de las artistas y los artistas. Que levantan
otro arte y otra cultura, a pesar de que de parte de los funcionarios
sólo reciben desprecios y persecuciones.
El San Luis Potosí de los jóvenes. Que no se arredran
frente a las permanentes campañas de desinformación
y represión. Y crean sus propios espacios para encontrarse
y saberse, y así tomar conciencia del sistema que los ve y
trata como delincuentes.
El San Luis Potosí del Frente Amplio Opositor a la instalación
de la Minera San Xavier y de todos los grupos, organizaciones, colectivos
e individuos que levantan como bandera la vida en contra de la muerte
hecha lingotes de oro y plata que habrá de consumir el extranjero.
Hemos visto y escuchado el San Luis Potosí de arriba y en
él viajan la mentira, la estupidez y la muerte. Pero también
hemos visto y escuchado el San Luis Potosí de abajo, el que
no se rinde, el que se rebela. El que sabe que luchar no es una moda
electoral. El que es conciente de que el sueño de vida que
merece y necesita el pueblo potosino no cabe en una urna, en la plana
de un periódico, en un programa radial o televisivo, o en una
cárcel.
Es de este San Luis Potosí, el de abajo y a la izquierda,
de quien queremos aprender, con quien queremos unirnos, de quien queremos
ser compañeros y compañeras. Porque nosotras y nosotros,
zapatistas del EZLN, sabemos bien que necesitamos a los potosinos,
a las potosinas de abajo. Porque bien sabemos que nuestra patria,
México, sólo será libre con un San Luis Potosí
libre. Por eso su lucha es nuestra lucha.
Ofrecemos respeto y pedimos respeto. Ofrecemos apoyar y pedimos apoyo.
No prometemos nada más que luchar hasta morir, si es preciso,
por hacer mejor a nuestra patria.
Compañeros y compañeras: hace unas horas, en una reunión
de la Otra San Luis Potosí estuvimos compartiendo el oído
y la palabra con un indígena oaxaqueño. En unas letras
garabateamos la satisfacción de constatar lo grande que es
el pueblo de Oaxaca, y el orgullo de saber que esas tierras y éstas
—las potosinas— son parte del México que habrá
de levantarse para sacudirse de los políticos parásitos
y los empresarios voraces.
Desde estas tierras potosinas volvemos el corazón, la mirada
y la palabra hacia Oaxaca, hacia la APPO, hacia su ejemplo.
Compañeros y compañeras, la tierra del cactus, el jicuri
y el nopal será libre, será justa, será democrática.
Se escuchará entonces de nuevo el canto del gorrión
del desierto. San Luis Potosí dejará de ser la vergüenza
de sus gobernantes y andará los pasos del campesino, del obrero,
de la mujer, de la madre, del anciano, del niño, del joven.
Y el cerro de San Pedro no será sólo el símbolo
que marque un lugar bajo estos cielos. También será
la memoria de quienes hoy luchan contra el olvido.
¡Viva Oaxaca!
¡Viva San Luis Potosí!
¡Viva México!