Palabras del Delegado Zero en Zacatecas
10 de noviembre
Zacatecas, Zacatecas
Reunión de adherentes
10 de noviembre del 2006
Compañeros, compañeras: buenas tardes.
Queremos agradecer la palabra que nos dieron. Y vemos que en varios,
y varias, compañeros y compañeras aquí de la
Otra en Zacatecas, hablan como hablamos nosotros los zapatistas: o
sea, con el corazón en la mano.
Hay una niña, o un niño, marcado por el mes de noviembre.
Resulta que en este mes alguien nació, o alguien todavía
está en el vientre de su madre. O alguien todavía está
en el sueño húmedo de una pareja, pensando que alguna
vez va a convertirse en niño, o en niña.
Y si en noviembre nacen niños y niñas, también
nacen revoluciones, o nacen ejércitos como el Zapatista de
Liberación Nacional, que este mes también cumple años.
Cuando llegamos a La Tesorera, una niña llegaba a la pubertad,
cumplía años el día que llegamos, cumplía
13 años. Y de una u otra forma, una ceremonia muy sencilla
con su familia: sus papás y sus hermanos. Partimos un pastel.
Sólo lo partimos, no nos atrevimos siquiera a tocarlo, porque
nos llevó a otros cumpleaños de otras niñas,
de otros ejércitos, de otras revoluciones. Y lo que va quedando
pendiente en la identidad que nos vamos construyendo cada uno.
Porque esto de la Otra Campaña se trata fundamentalmente de
esa palabra que está ahí: libertad. Y de cómo
vamos construyendo una identidad para que pueda enarbolar esa palabra,
no como un anhelo, sino como una realidad.
De una u otra forma, aquí, durante el transcurso de las palabras
de todos ustedes, está el pendiente ése: de los niños
y las niñas. Los que están por hacerse, los que están
en el vientre de quien ya es su madre, de quienes ya nacieron. De
quienes ya son jóvenes o jóvenas, adultos, adultas,
ancianos, ancianas. Y también en la muerte de lo que significó
la Revolución Mexicana. Y la muerte que le están proponiendo
allá arriba a todo nuestro país.
Cada quien va sumando su dolor. Y, en ese sentido, la palabra de
los compañeros de Hilos de la Invención es algo que
conecta todo esto que nos está pasando. La Otra Campaña
en Zacatecas tiene que construirse todavía su identidad. La
Cocol, o sea la Coordinadora Colectiva, ha salido con bien no sólo
de este primer —que no es el primer evento u organización
o acto que han podido realizar, porque estuvo antes lo de Atenco,
antes la hora de conocerse y todo eso—. Sino tiene todavía
que construirse su propia identidad. Y esa identidad pasa también
por la identidad de cada uno de los colectivos.
Si el Colectivo ése pequeño, o que se considera pequeño,
de Hilos de la Invención, empieza a modificar su forma de ser,
su forma de actuar a la hora que entra en contacto con las comunidades,
eso es lo que nos está pasando a todos los grupos, organizaciones,
colectivos, familias e individuo que estamos en la Otra Campaña.
A la hora que nos vamos conociendo —como dijo el maestro cuando
hizo un excelente resumen de sus intervenciones—, este conocernos
y empezar a encontrarnos significa también una modificación
de la identidad que tenemos como Partido Popular Socialista, como
Partido de los Comunistas, como colectivo de jóvenes anarquistas,
punks, libertarios, rockeros, o jóvenes nada más —no
se necesita más—, como mujeres, como maestros democráticos,
como ejidatarios, como amas de casa, como niños y como niñas,
como ancianos, como ex braceros.
Nos vamos modificando en esa identidad, sin dejar de ser nosotros,
sin dejar de ser cada uno, pero aprendiendo a decir: nosotros de una
forma más amplia. Nosotros, nosotras. Tal vez, para la Otra
en Zacatecas, llegó la forma, llegó el modo y el tiempo
de plantearse su cumpleaños y su nacimiento ahora en este mes
de noviembre. A la hora que se vaya construyendo una identidad, sobre
la identidad colectiva que la forma.
Hay varios dolores y varios puntos que hay que resover: la Otra Campaña
y cada colectivo tiene que responder a la pregunta ¿qué
Otra Campaña quiere? Y no es el espacio de la asamblea, o de
la reunión del colectivo donde se va a resolver, porque faltan
muchos que no pueden venir. No pueden venir todos los compañeros
y compañeras adherentes de la Sierra de Morones. Simple y sencillamente
porque tienen que labrar la tierra, o porque no hay la paga para llegar
hasta Zacatecas, a la capital.
Ni todos los compañeros de La Tesorera, ni todos los estudiantes
de la Prepa 3, ni todas las mujeres desempleadas de la Colonia Esparza,
ahí en Frresnillo. Ni todos los colectivos o grupos que hemos
ido encontrando, que no pudimos llegar a su rincón, pero se
presentaron en otras partes.
Hay que ir a ellos, y preguntarles sobre su identidad y sobre qué
Otra Campaña quieren. Porque si es cierto lo que queremos hacer,
entonces esa palabra libertad va a ser algo que podemos heredarle
a ese niño y esa niña. No para algo que va a llegar
a conquistar luego, sino que va a tener la capacidad de poder ejercer
esa libertad. Y de eso se trata esto.
No se trata de que vayamos a construir una cadena para atar a las
generaciones futuras, sino dar la libertad para —como dijo una
compañera— que no mande nadie. Y que nadie tenga que
obedecer, sino que cada quien sea el dueño de su propio destino
individual, familiar y como colectivo.
Y así como a una identidad se le van sumando otras, y cada
quien se va construyendo su perfil como individuo, en su familia,
en su grupo, en su colectivo, en su organización, y en este
gran movimiento de la Otra Campaña, nosotros tenemos que garantizarle
a la gente esa posibilidad de ser escuchada y ser tomada en cuenta.
No puede ser que la Otra Campaña en Zacatecas tome sus definiciones
fundamentales en un auditorio. Porque la Otra Campaña en Zacatecas
no está en este auditorio: está en La Tesorera, está
en la Sierra de Morones, está en la prepa, está en el
movimiento magisterial, está con los compañeros de la
prepa 2, está con las compañeras de la Autónoma
de Zacatecas —que ya entendimos que no es autónoma—.
En todos esos lugares donde la gente está luchando es donde
tiene que responder qué Otra Campaña quiere, así
como el compañero maestro nos decía: tenemos que salir
afuera, tenemos que ir a esa otra Zacatecas que está esperando
una alternativa y una propuesta. Y a nosotros nos parece una excelente
idea la propuesta de estos compañeros de Hilos de la Invención
de hacer un encuentro cultural, porque con ese encuentro cultural
podríamos acercarnos a esas comunidades, a esos grupos y colectivos,
con algo que aporte y que reciba.
En esta construcción de la identidad de la Otra Campaña
hay que aprender —pensamos nosotros— a cambiar los enfoques
y las alturas de la vista. Cada colectivo, cada individuo, cada grupo,
cada organización, tiene que verse a sí mismo. Pero
tiene que ver también su espacio de lucha.
Los compañeros que están en el magisterio, no pueden
conformarse nada más con decir o expresar lo que ellos sienten
que debe ser la Otra Campaña para el magisterio. Tendrían
que ir con los maestros, con el resto de los maestros y de los estudiantes
sobre la concepción de la educación, de los derechos
laborales, de la estructura sindical, de los contenidos de la educación,
de la metodología, de la capacitación del maestro. Y
es ahí donde se empieza a construir un programa nacional de
lucha.
No cuando un grupo de notables deciden esto es lo que conviene para
el país, esto es lo que conviene para Zacatecas, o para Guadalupe,
o para Loreto, o para La Tesorera. Sino cuando la misma gente se organiza
y encuentra un oído atento y el respeto que es el que estamos
luchando. Que es el que implica esa palabra de libertad: el respeto
a sí mismo y el respeto al otro.
Necesitamos entonces volver a mirarnos dentro de los colectivos y
en nuestro trabajo cotidiano, no aquí, sino donde cada quien
está luchando y tiene que responder la pregunta ¿qué
Otra Campaña necesito yo para este trabajo? Y la respuesta
va a ser diferente para los compañeros de Hilos de la Invención,
que para los compañeros jóvenes que están agrupados:
punks, libertarios, rockeros y todo eso. Para ellos será una
Otra Campaña diferente a la Otra Campaña que necesita
el magisterio o los compañeros de la prepa 2, o los compañeros
ex braceros, o los compañeros de La Tesorera.
Y el reto aquí va a ser encontrar el hilo conductor que una,
una Otra Campaña con otra. Haciendo, con disculpas para los
compañeros de Hilos de la Invención. La Otra Campaña
en Zacatecas tiene que inventar los hilos que puedan unir las diferentes
luchas y que la Otra Campaña en Zacatecas sea otra relamente.
Y le pueda responder a esa gente —como decía el compañero
cuando decía: yo veo mucha fuerza aquí, pero afuera
no se ve—.
Lo que nos está diciendo es que faltan esos hilos para poder
ir, sin que nos inviten. Porque la Otra Campaña siempre tiene
que estar del lado del que lo necesita. Y como explicó el último
compañero, y como explicaron otros a lo largo de las intervenciones,
lo que ahorita nos necesita es este algo que cada vez es más
vago, que nosotros llamamos Patria, que es el hilo conductor que abajo
se ha construido, y que une Tijuana con las montañas del sureste
mexicano, pasando por supuesto por Zacatecas.
Eso que quieren destruir los de arriba, y que a cada uno lo quieren
destruir pues, de una u otra forma. Se trata pues que el dolor de
la mujer, el dolor del joven, el del niño, el del ser que apenas
se está gestando en el vientre de su madre, el del anciano,
el del campesino, el del obrero y todo eso, no sumen un dolor más
grande, sino sumen un alivio. La cura definitiva que nos permita levantar
esa bandera, para que otros la tengan y la porten, como hay que portar
las cosas: con dignidad.
Nosotros les estamos pidiendo que como Otra Campaña, como
colectivo coordinador, o coordinadora colectiva, se planteen tres
tipos de tareas para construirse esa identidad. Una, es responder
a la pregunta ¿qué Otra Campaña necesita cada
quien? Cada colectivo, cada organización, cada individuo. O
sea, los seis puntos.
La otra es que la Otra en Zacatecas no se encierre en un espacio
de discusión como nos decía Mauro de La Tesorera, sino
que se plantee actividades concretas de liga, de este inventar los
hilos para construirnos o para conectarnos con todo esto que no está
en este auditorio, pero que sabemos que va a estar con nosotros. Toda
esa rápida geografía de la de abajo que nos dio el compañero
maestro cuando nos habló, también con el corazón.
Y la tercera tarea sería construir la Otra Zacatecas junto
con otros, otras otras, por decirlo de otra manera: con la Otra en
México. Empezando por lo inmediato: con la Otra en Aguascalientes,
con la Otra en Durango, con la Otra Chihuahua, con la Otra en San
Luis Potosí, con la Otra en Coahuila, con la Otra en la Comarca
Lagunera que, como en varias partes de la República, estamos
encontrando que la geografía de abajo, poco o nada tiene que
ver con la geografía de arriba. Y lo vimos aquí claramente
en Zacatecas.
Entonces, nosotros les pedimos compañeros que agarren esas
tres tareas. De tal forma que la Otra Campaña le responda su
necesidad y su inquietud como colectivo, como grupo, como persona,
como familia. Pero también la gente de afuera, la gente de
abajo, que ya vio que por arriba no se puede resolver nada y piensa
que todo quehacer político es un quehacer corrupto, malogrado,
aprenda a entender que hay otra forma de hacer política.
Y que no es un discurso, sino que es una práctica. Y que no
es algo que está en las montañas del sureste mexicano,
ni en las calles de la Ciudad de México. Sino que está
en Zacatecas, en su zona rural, en su zona urbana. Que sí existe
Otra Zacatecas. Eso lo tiene que entender la gente de afuera, con
su trabajo. Y van a ver que van a aprender a ver de otra forma las
mentiras que se dicen en la radio, en la televisión y los periódicos.
Y van a aprender a construir o a inventar esos hilos que les permita
darles identidad también a ellos, junto con ustedes.
Y que se planteen una tarea como colectivo que podía ser la
propuesta de los compañeros de Hilos de la Invención.
Que si llegan a ese acuerdo podíamos convocar juntos a un encuentro
internacional —yo digo porqué nos vamos a detener en
lo nacional, ya encarrerados, pues—. Si le vamos a moler el
hígado a Amalia, pues que sea con algo grande, algo internacional.
Y nosotros convocamos junto con ustedes.
Podríamos jalar a grupos chicanos y chicanas del otro lado,
mexicanos y mexicanas, y de otras partes del mundo que están
haciendo otro quehacer cultural. Y que también miran con el
mismo desprecio lo que se está haciendo allá arriba.
Y no se dejan engañar. Incluso algunos, que también
participan arriba, querrían entrarle abajo, porque su vocación
es hacia abajo.
Si la Otra en Zacatecas le entra tendría que asumir eso. No
se trata de sacar la convocatoria y a ver quién viene. Sino
habría que ver cachar a la gente. Y no se trata sólo
de tomar las calles de la capital, sino ir a La Tesorera, ir a la
Sierra de Morones, ir a la prepa 3, ir a la colonia Esparza, ir a
la escuela normal, a toda la geografía que nos dio el compañero
maestro. Y llevar, y aquí hay otra cosa. Y es otra forma de
hablar.
El compañero Mauro, cuando estuvimos en La Tesorera lo explicó
bien: no se trata de que cantamos porque no tenemos nada que hacer,
decía él. Cuando ponían canciones de lucha que
cantaban los compañeros. Es también otra forma de hablar,
de decir, de luchar, de decir aquí estoy, de no quiero, no
me dejo, ya basta, ya estuvo bueno, como dice cada quien.
Y podíamos empezar a construir otro circuito abajo, que podría
alimentar el trabajo de los compañeros de la prepa 3, el trabajo
de los compañeros del colectivo de jóvenes, el trabajo
pues de las compañeras que están en la cuestión
de la equidad de género y en la lucha por las mujeres. Y todo
eso pues que se ha ido presentando aquí en esta rápida
geografía que nos dieron ustedes. Y que sigue faltando una
cosa, porque nos dijeron quiénes son ustedes, y cómo
está el estado.
Y lo que falta responder, en el trabajo, es cómo la Otra en
Zacatecas se empieza a vincular con ése otro Zacatecas que
no sale en los informes de Amalia, ni en sus monumentales, ni en sus
pintas de la pared.
Dentro de un rato, al rato pues, cuando sea la marcha, va a aparecer
algo que nos vincula con el resto del país. Y ese algo se llama
Oaxaca. Es ese otro puente que nosotros decimos que hay que construir.
Zacatecas tiene que verse a sí mismo, así como cada
integrante de la Otra tiene que verse a sí mismo. Pero tienen
que ver al resto del país. Tenemos que ver todos al resto del
país. Y ahorita, el resto de México se llama Oaxaca.
Como se llama Atenco. Como se llama cada dolor.
Y cada quien, en cualquier lado, tiene que entender que los absurdos
que dividen al México del sureste y del sur, del centro y del
norte, no existen cuando estamos hablando de dolor. Ahora hay que
decir: no existen tampoco cuando estamos hablando de rebeldía.
Lo que nosotros les proponemos son tres trabajos concretos: uno,
la consulta interna, que significa que cada colectivo, grupo, organización
defina qué Otra Campaña quiere. No se trata de discutir
quién gana, sino que cada quien responda lo suyo. Y luego sería
encontrar los hilos que le permitan a otro y a otra decir: somos compañeros.
Somos nosotros, estamos incluidos aunque somos diferentes.
Y a lo mejor se encuentra con que alguien dice: si la Otra Campaña
no contempla este aspecto, no es mi movimiento. Si la Otra Campaña
no contempla, por ejemplo, el aspecto de otra cultura, entonces, no
es mi movimiento, me equivoqué. Hay que construir otra cosa.
Si la Otra Campaña no contempla la igualdad de la mujer, que
no haya dominio y todo eso que nos explicó la compañera
mejor que lo que yo pueda decir, pues tampoco es mi movimiento.
Si la Otra Campaña no contempla la venta de la Patria al extranjero,
tampo es mi movimiento. Si no contempla el modelo económico,
no es movimiento. Cada quien le va agregando cosas. Si la Otra Campaña
no me respeta por mi forma de vestir, por mi edad —como si el
calendario fuera un delito— tampoco es mi Otra Campaña.
Entonces, hay que empezar a definir eso. Y hay que preguntarle a
la gente ahí donde lucha. Porque ahí donde lucha es
donde decidió entrarle a esto. No en una asamblea. Entonces
hay que ir con los compañeros de La Tesorera, no traerlos para
acá. Porque éste no es su terreno. Su terreno es allá.
Y a muchos de los que están aquí, les haría un
gran bien ir a La Tesorera.
Y hay que ir a la Sierra de Morones. En la Sierra de Morones pasó
que cuando estaban los compañeros de las cámaras y micrófonos,
pues no muy se animaban a hablar. Pero cuando fue la reunión
privada, ¡uta! no había quién los parara. Porque
pues a veces uno ve el micrófono y dice: ¡chin! si digo
una tarugada ahora sí que todos la van a escuchar. En cambio
así en corto pues no.
Entonces, la palabra, el micrófono, la oratoria, no es el
criterio de pertenencia. Como tampoco el activismo. Es la decisión
y el corazón que cada quien ponga. Y la Otra Campaña
tiene que aprender a decirle a la gente que eso es lo que va a contar:
su decisión. No sus dotes de oratoria. Porque si vamos a oradores,
pues al rato van a entrar aquí Muñoz Ledo, Camacho y
todo eso —no Camacho no habla bien, pero Muñoz Ledo sí
es buen orador—. Y pues al rato vamos a estar diciendo: el camarada
Muñoz Ledo —¿cómo era la cancioncita de
ayer? Porfirio es un buen camarada y el gobierno a la chingada, no
sé cómo era eso—.
Y no, no se trata de eso. No se trata de que nos va a dirigir el
EZLN, Marcos, ni los compañeros que están aquí
en la mesa ahorita, ni el Partido Popular Socialista, ni el de los
Comunistas, ni tampoco los anarquistas y libertarios. Sino que vamos
a construir un movimiento donde cada quien se mande a sí mismo.
Pero pueda ser solidario, fraterno. Y unir esa fuerza contra ésos
que están arriba.
Porque ésos que están arriba sí están
unidos. Pero tampoco por mucho tiempo. A la hora que empieza a haber
problemas, empiezan a fraccionarse.
Entonces, prepararse para esas cosas compañeros. Nosotros
les estamos proponiendo que en diciembre definamos nuestro perfil.
Nosotros les propondríamos que además definan si le
entran a esa actividad y cuándo. Porque a nosotros nos convendría
porque tenemos dos grandes convocatorias el año que entra.
Una es en marzo, que vamos a empezar por el norte ahora la segunda
etapa. Ya no por el sureste. Y vamos a estar con los cucapás
en la zona de Baja California, por Mexicali. Y de ahí vamos
a estarnos moviendo por el norte.
Y en octubre, dentro de un año, vamos a convocar a un encuentro
continental de pueblos originarios de América. Entonces, van
a llegar —pensamos nosotros— pueblos indios de todo el
país, de todo el continente perdón. Y también
va a ser en la zona norte.
Pero, a lo mejor, con un poco de tiempo, porque ahí tienen
que evaluar sus fuerzas ustedes, por eso no les impongo ahorita la
decisión. Tienen que ver ustedes si pueden o no, para entonces
ver de qué tamaño se hace y cuándo. Pero podría
pensarse entre ese periodo: entre marzo y octubre del año que
entra un encuentro internacional de —¿cómo era?—
teatro, de títeres… O a lo mejor alguien le agrega otra
cosa dice: no pues que también sea de teatro de calle. Y vaya
creciendo y creciendo.
Y ahora sí que, sin presupuesto —con el puro apoyo de
la gente—, y que los que van a llegar pues se busquen su paga
para el pasaje. Y pues aquí nomás cacharlos. Y pues
si hay frijoles, pues se les da frijoles. De por sí hay muchas
toneladas —dicen— ahí en las bodegas. Y pues es
eso. Es gente que no viene a ganar dinero, ni a salir en la página
de sociales de los periódicos de Zacatecas, sino —pensamos
nosotros— vendría a aprender, así como nos dijeron
los compañeros y compañeras de este colectivo.
Ésta es nuestra palabra compañeros y éste es
el reto: inventar hilos, para que la Otra en Zacatecas adquiera su
propio perfil. Hay otra parte del mensaje que vamos dejar para las
palabras que se van a decir en el acto.
Gracias compañeros, gracias compañeras.
PALABRAS DE LA COMISIÓN SEXTA DEL EZLN PARA EL ACTO PÚBLICO
EN ZACATECAS, ZACATECAS.
10 DE NOVIEMBRE DEL 2006.
Buenas noches Zacatecas:
Buenas noches compañeros y compañeras de la Otra Zacatecas:
Primero queremos agradecer a los compañeros y compañeras
musiqueros y musiqueros que estuvieron antes y prepararon este acto.
Estamos aquí para tender un largo puente de apoyo y solidaridad
al pueblo de Oaxaca y a su más legítimo representante:
la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca.
Hoy que se ciernen nuevas amenazas de represión sobre ese
pueblo hermano, hoy que la policía federal preventiva, cual
ejército de ocupación, es una afrenta en el suelo oaxaqueño,
hoy que ese personaje patético, Ulises Ruiz, se empeña
en aferrarse a un puesto que nadie le reconoce, hoy le decimos a Oaxaca
que no está sola.
Como zapatistas, el EZLN seguirá movilizándose en nuestros
territorios para apoyar sus justas demandas.
Como parte de la Otra Campaña, junto con compañeros
y compañeras de organizaciones, grupos, colectivos, familias
e individuos, seguiremos difundiendo su lucha, su ejemplo y las verdades
que son ocultadas por los malos gobiernos y sus grandes medios de
comunicación.
En lo que llevamos del recorrido en el norte del país, hemos
aprendido que Oaxaca es mucho más grande que lo que señala
el mapa de nuestro país.
No sólo porque hemos encontrado a personas de Oaxaca, también
y sobre todo, porque son grandes las lecciones de firmeza, decisión
y organización que han dado a todo el México de abajo
en estas duras jornadas que enfrentan.
Oaxaca no está sola. La APPO no está sola.
Compañeras y compañeros:
No sólo hemos venido a tender el puente de la palabra hasta
Oaxaca.
Hemos llegado hasta estas tierras buscando a nuestras iguales, a
nuestros iguales.
No llegamos buscando a quien mandar ni a quien nos mande. No llegamos
a reclutar o a buscar hacer grande nuestra organización, el
EZLN.
Llegamos a tierras zacatecanas a buscar y a encontrar a quien llamar
“compañero”, “compañera”.
Hemos recorrido ya parte del norte de nuestro país. Sinaloa,
Baja California Sur, Baja California, Sonora, Chihuahua, Durango,
la Comarca Lagunera.
En todas partes hemos encontrado los mismos dolores y mentiras que
l@s de arriba imponen a l@s de abajo.
Por ejemplo, la mentira de que el norte de nuestro país es
diferente al centro y sur de México.
Como si, por decreto de políticos y grandes medios de comunicación,
se alzara entre nuestros pueblos una frontera más, un muro
de falacias pintadas de colores azules y amarillos.
Como si de dos Méxicos se tratara, y como si el México
del norte estuviera arriba geográfica y socialmente.
Como si no existieran una historia, una cultura, una experiencia
común y colectiva en esto que llamamos “Patria”.
Y como si no existiera este proceso de destrucción y venta
de escombros en que han convertido los políticos y empresarios
a nuestra Nación Mexicana.
Tomando prestada una imagen que, con palabras, nos regaló
un indígena de la tribu Yaqui en Sonora, la vieja carreta porfirista
ha vuelto a andar sobre las tierras mexicanas.
Sus cuatro ruedas son el despojo, la explotación, el desprecio
y la represión.
Su vetusto carruaje se pinta indistintamente de tricolor, de azul
y de negro-amarillo, y en él vuelve a viajar cómodamente,
como antes, el alto clero reaccionario, el latifundista, el patrón,
el extranjero, el juez corrupto, el policía y el soldado ávidos
de sangre y muerte, el intermediario, el banquero, el gran comerciante,
el dueño de fábricas, voluntades y vidas, el político
voraz e inútil, el intelectual prostituto.
Pero algo ha cambiado en el paso de esa neo-carreta: ahora la destrucción
que deja a su paso no sólo incluye a hombres y mujeres de todas
las edades, de todos los colores. También mata culturas enteras,
formas de convivencia, identidades.
A su paso la tierra se hace mercancía y la tierra muere; el
agua se hace mercancía y se ensucia, el aire se hace mercancía
y veneno se hace.
Y la Patria, esa historia común que nos da identidad y raíz,
mercancía se hace y se convierte en un montón de escombros
donde encima sólo camina el sinvergüenza, el cínico,
el canalla, el traidor, el apátrida.
Como hace 500 años, cuando el imperio español llamaba
“civilización” a la conquista que vino con la cruz
y la espada a estas tierras.
Como hace 200 años, cuando de nuestra tierra y sus entrañas
salía el fruto y el metal que alimentaba al poderoso.
Como hace 100 años, cuando la esclavitud y la barbarie eran
disfrazadas de “modernidad” importada de Europa.
Hoy se nos dice, se nos repite, se nos grita que nada se puede hacer,
que así son las cosas, que no hay remedio, que así tiene
que ser, que otro mundo no es posible, que otro México no es
posible, que otro norte no es posible, que otro Zacatecas no es posible.
Y si miramos sólo hacia arriba pareciera que tienen razón.
La Zacatecas que se nos ha mostrado, que hemos encontrado en la mirada,
la palabra, el oído y el silencio de los zacatecanos de abajo,
no tiene nada qué ver con la que la gobernadora Amalia García
se toma fotos, se anuncia en monumentales y paredes, se promueve en
televisión, radio y prensa escrita.
Aquí hemos encontrado lo que hacen y deshacen los supuestos
gobiernos de esa izquierda domesticada y servil que arriba miente,
y arriba engaña.
Zacatecas representa, mejor que ningún otro estado de los
que hemos visitado, los efectos de la política neoliberal:
Por un lado, la destrucción y despoblamiento de un territorio.
La mayoría de los municipios del estado presentan tasa negativa
de crecimiento. El despojo de tierras mediante fraudes legales, invasiones,
y ahorcamientos financieros, han tenido en el campo zacatecano el
efecto de la explosión de una bomba de hidrógeno: pueblos
fantasmas, sin la gente que antes la poblaba y la hacía producir.
Entre las opciones que el gobierno neoliberal perredista les ofrece,
los hombres y mujeres del Zacatecas de abajo han elegido el migrar
hacia las tierras del norte revuelto y brutal que, detrás del
supuesto “sueño americano”, les ofrece una realidad
de explotación, desprecio, represión y muerte.
La mayoría de los zacatecanos no viven en estas tierras, sino
en las de la Unión Americana.
La economía del estado no se genera bajo estos cielos, sino
en los que ondea la bandera de las barras y las turbias estrellas.
Dos períodos con supuestos gobiernos de izquierda y Zacatecas
no exporta frijol, sino indocumentados. Mientras 300 mil toneladas
de frijol mueren en las bodegas por ese crimen de estado llamado Tratado
de Libre Comercio, casi dos millones de dólares entran a la
economía zacatecana procedentes de las remesas de los paisanos
en el otro lado.
Pero la destrucción y despoblamiento no van solos. Les siguen
la reconstrucción y repoblamiento.
En Tlacoaleche aumenta la población, pero de peones, migrantes
indígenas de otras partes del país, que ahora trabajan
la tierra que antes fue de comuneros y ejidatarios, y ahora es de
latifundistas y empresarios de todo tipo.
En la comunidad de El Bordo, municipio de Guadalupe, la historia
se repite y son indígenas de Puebla, Oaxaca, Tlaxcala y Michoacán
quienes son agolpados en galeras y obligados a largas jornadas laborales
por menos de 80 pesos al día.
En La Noria de Los Ángeles, el consentido de la gobernadora,
Carlos Slim, con su empresa Minera Real de Ángeles, destruye
la naturaleza, envenena y convierte en dinero el aniquilamiento de
las comunidades.
En Bajío de La Tesorera el despojo, la explotación,
el desprecio y la represión fueron y son de color amarillo
y negro. Los prestanombres del ahora ferviente “defensor de
la justicia y el respeto a la voluntad popular”, Ricardo Monreal,
primero como “Constructora Plata” y luego como “Constructora
Rivera y Rivera”, quisieron humillar y matar a una comunidad
pacífica.
Con la explosiones de dinamita de la constructora, las humildes casas
de los pobladores se dañaron. La comunidad protestó
y exigió justicia. El gobierno respondió que investigaría.
La investigación arrojó como resultado que la culpa
la tenían los pobladores “porque no habían construido
sus casas a prueba de explosiones de dinamita”. No hubo indemnización,
sino injusticia acompañada de la burla hecha dictamen pericial.
Las emanaciones tóxicas empezaron a envenenar la sangre de
los habitantes. Protestaron y exigieron justicia. Las autoridades
respondieron diciendo que esas enfermedades estaban sólo en
su imaginación.
Menospreciaron la voluntad pacífica de La Tesorera. Pero sólo
la despertaron.
Con organización y decisión, la Tesorera levantó
cabeza y echó fuera de sus tierras a las empresas de Ricardo
Monreal, hoy uno de los dirigentes de ese cuento engañabobos
que se llama Frente Amplio Progresista y mano derecha (en todos los
sentidos) de quien, presentándose como la falsa opción
de izquierda, fue víctima del fraude que operó la asesina
de maestros, cacique del magisterio y amiga íntima de Amalia
García: Elba Esther Gordillo.
La comunidad de La Tesorera enfrenta ahora la amenaza de la Minera
Company, que pretende, con la bendición del gobierno estatal
perredista, abrir 6 nuevas minas en su territorio.
No será así. Si La Tesorera no se dejó cuando
estaba sola, ahora que es más fuerte gracias al puente de la
palabra “compañera”, menos.
En la Sierra de Morones, las comunidades de Tocatic, Tlaltenango
y Cicacalco, indígenas caxcanes, resisten sitiados por latifundistas
disfrazados de pequeños propietarios. Los títulos virreinales
que les reconocen su territorio no son respetados por un gobierno
que gasta más en publicitarse a sí mismo, que en dotar
de agua potable, carretera y servicios básicos a estos pueblos.
La Amalia se contenta con declarar que se preocupará por los
pueblos indios, pero ya lleva dos años y no pasa de las declaraciones
en foros y eventos.
En Fresnillo, hace de las suyas un cacique con forma y modos porfiristas,
el señor José Bonilla Robles, que cree que siendo dueño
de radiodifusoras, lo es también de voluntades y destinos.
Y ahí las mujeres desempleadas se organizan para resistir,
al igual que l@s estudiantes de la prepa 3.
En Villa de Cos, el presidente perredista José María
González Nava se ocupa más de usar su cargo como trampolín
político a una diputación, que en gobernar “por
el bien de todos”, y deja sus deberes en manos de la policía.
En la colonia “Cura Camilo Torres” también se
resiste y se lucha. Y los intentos de dividir fracasan.
¿La justicia? Como en los gobiernos panistas y priístas:
una mercancía al servicio de quien la compre:
Los exbraceros, agrupados en la Asamblea Nacional de Braceros, no
reciben ni atención, ni respeto, ni justicia.
El asesinato del luchador social Manuel Ortega, del que no es ajeno
Ricardo Monreal, permanece sin ser esclarecido, y sin que se castigue
a los verdaderos culpables.
El magisterio democrático es golpeado por todos los frentes
por los charros que alimentan Elba Esther y Amalia, los trabajadores
de la educación en escuelas técnicas son tratados como
delincuentes por exigir sus derechos laborales, y la normal rural
de San Marcos vive y trabaja bajo la constante amenaza de ser cerrada.
La Universidad Autónoma de Zacatecas deja la autonomía
sólo en el título y se convierte en nido de acosadores
sexuales, protegidos por el rector, Alfredo Femat Bañuelos,
que se dice de izquierda y ni siquiera puede aprender a respetar a
las mujeres. Pero maestros y estudiantes, en facultades, escuelas
y preparatorias, empiezan a organizarse.
Los jóvenes, como en toda la república, son atacados
con violencia por enarbolar su diferencia, su juventud, su identidad,
su cultura, su modo.
Los otros artistas, las otras artistas, en calles, barrios y comunidades,
fuera de presupuestos y reflectores, enseñan y aprenden.
Al bajar de la Sierra de Morones, encontramos uno de esos monumentales
donde Amalia García ríe en una foto retocada.
Una frase flanquea su imagen: “Bienvenidos a Zacatecas”.
Lo paradójico no es sólo que el monumental está
para que lo vean precisamente quienes van saliendo del estado, rumbo
a Jalisco.
Es también que el Zacatecas que dice gobernar Amalia García
es un páramo de destrucción, un desierto, un montón
de escombros en venta para el mejor postor.
Algo así vimos en la Sonora gobernada por el priísta
empanizado, el señor Bours. ¿Dónde está,
pues, la diferencia entre el PRI, el PAN y el PRD?
Entonces preguntamos: ¿de qué se ríe, señora
gobernadora? De qué, si la Zacatecas que dice gobernar no sólo
se muere entre sus manos, sino precisamente sus acciones de gobierno
son las que matan esta tierra de hombres y mujeres dignos.
Compañeros y compañeras:
Es una mentira. No es cierto que otra Zacatecas no es posible.
En 1914, la División del Norte, con mi general Francisco Villa
al frente, y con el acompañamiento de Felipe Ángeles
y Pánfilo Nateras, libraron en estas tierras la batalla que
destrozó la columna vertebral del ejército huertista
y abrió el camino para que se encontraran, en el centro de
México, la División del Norte y el Ejército Libertador
del Sur, que comandaba mi general Emiliano Zapata.
Así volverá a ser.
Pero como esto que hacemos es muy otro, no serán ejércitos
del norte y del sur los que se unan gracias a Zacatecas, sino las
dignas rebeldías que en el norte, centro y sur del país
florecen y en cuyo seno no sólo está el deber de salvar
a nuestra Patria, también está la posibilidad y la necesidad
de construir otro México, uno más justo, más
libre, más democrático.
Compañeros y compañeras:
Caerá Felipe Calderón.
Caerá también ése que se dice legítimo
y carga toda la basura reciclada que compone la clase política
mexicana.
Caerá Amalia García.
Y con ella todo el aparato de zánganos e inútiles funcionarios
que sólo viven de lo que le roban a los de abajo.
Caerán los presidentes municipales.
Nada quedará de lo que hoy se cree eterno e inmutable.
Entonces tomaremos otro paso, el nuestro.
Entonces no habrá más lágrimas que las que nos
arranquen el amor y el desamor.
No habrá más dolores que los que nos dejen quienes
queremos cuando al fin sean abrazados por la tierra que los vio nacer
y luchar por hacerla libre;
Y no habrá más angustia que la que tengamos por decidir,
nosotros mismos, nuestro paso, nuestra velocidad, nuestro ritmo, nuestra
compañía, nuestro destino.
¡Viva la Otra Oaxaca!
¡Viva la Otra Zacatecas!
¡Y que viva siempre México!
Libertad, Justicia, Democracia
Desde la Otra Zacatecas.
Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Noviembre del 2006.