Palabras del Delegado Zero en la Mesa de
Palmira en el Municipio de Tlaltenango, Zacatecas
8 de noviembre
Mesa de Palmira, Municipio de Tlaltenango, Zacatecas.
Primera parte
8 de noviembre del 2006
Gracias a la comunidad de Mesa de Palmira y a las comunidades de
Tocatic, Tlaltenango y Cicacalco, comunidades indígenas y campesinas.
Nos invitaron para explicar de qué se trata esto que estamos
haciendo, que nosotros llamamos la Otra Campaña, y que está
recorriendo ahorita todos los rincones del país. No estamos
recorriendo pues así los lugares ricos, sino donde vive la
gente de abajo: obreros, campesinos, empleados, pueblos indios, mujeres,
estudiantes, maestros —trabajadores del campo y de la ciudad,
les decimos nosotros—.
Miren, nosotros ya sabemos que los políticos nunca vienen,
y cuando vienen sólo es cuando hay elección. Y vienen
a prometer muchas cosas, vienen a prometer que ahora sí va
a cambiar todo, que ahora sí va a haber apoyo al campo, que
ahora sí va a haber escuelas, que ahora sí va a haber
hospitales para los niños, que ahora sí va a haber todo
lo que necesitamos. Y luego, ya pasan pues las elecciones y ya no
se acuerdan de nosotros.
Nosotros hemos recorrido ya 29 estados de la República. Y
hemos visto lo que está haciendo los gobiernos con el campo
mexicano. Tal vez algunas historias que les voy a contar son parte
también de lo que les está pasando acá.
Lo que estamos viendo es que a través del Procede y del Procecom
los gobiernos les están quitando la tierra a los campesinos.
Porque, según esto, el ejido antes de que llegara Salinas de
Gortari y cambiara el Artículo 27, las tierras ejidales y las
tierras comunales no se podían vender, no se podían
comprar, no se podían embargar. Y lo que hizo éste —Salinas—
con la reforma al Artículo 27, pues fue acabar con lo que había
logrado mi General Emiliano Zapata y mi General Francisco Villa, que
era que la tierra fuera de los campesinos.
Y entonces nos engañaron en el campo mexicano diciendo que
si nos vamos a hacer pequeños propietarios, entonces vamos
a tener mucha riqueza. Y resulta que no. Ustedes saben bien cómo
es esto del trabajo en el campo, de que el gobierno dice que va a
ayudar, pero sólo al que tiene dinero. Si ustedes quieren crédito
para el agua, para la siembra, para la semilla, para los fertilizantes,
para la maquinaria, resulta que el gobierno sólo da proyecto
al que tiene dinero, al que demuestra además con muchos papeles
después de vuelta y vuelta, que tiene cómo hacerle.
Y luego resulta que, pues que no, si es que estamos pidiendo ayuda
es porque no tenemos dinero. ¿Quién es el que tiene
la paga? Pues el latifundista o el gran propietario, ese sí
tiene dinero, y entonces más dinero les da el gobierno.
Pero aun así, aunque podamos sacarle algo a la tierra, sabemos
pues que nuestro producto no tiene precio. Como también se
hizo eso del Tratado de Libre Comercio, pues ahora entran los productos
de allá del otro lado, de los gringos, y no podemos competir
con ellos. Maíz, frijol, verduras, frutas que se producían
en el campo, ahora ya no se pueden vender, ya no hay buena paga pues,
por nuestro trabajo.
Y entonces lo que pasa es que hipotecamos la tierra o pedimos préstamo
al banco. Y el banco nos engaña y nos dice: “sí,
está bueno, te doy para el fertilizante, te doy para la semilla,
pero dame tus papeles del ejido”. Y como sabemos que no podemos
sacar ni siquiera para comer, pues menos le vamos a poder pagar al
banco. Y luego resulta ahora que el banco es el dueño, nos
embarga la tierra y nos quedamos sin nada.
Y entonces sólo nos quedan dos caminos, compañeros:
o trabajamos de peones para los grandes hacendados y los grandes propietarios,
o tenemos que irnos para el otro lado. Cruzar la frontera, para ver
si allá no nos mata la migra, no nos matan los rancheros ricos
de Estados Unidos, o no nos mata el desierto, o el mismo río
cuando cruzamos.
Y luego, si ya estamos de aquel lado, pues estamos con el pendiente
de que si nos van a deportar, que si nos van a humillar, si nos van
a pagar bien por el trabajo que estamos haciendo.
Y entonces eso es lo que está pasando en todo el campo mexicano,
compañeros y compañeras. Lo que vemos es que hay grandes
extensiones de tierra que cada vez están pasando en manos de
los hacendados, de los latifundistas o de los grandes finqueros —como
les decimos nosotros allá en Chiapas—. Y vemos que está
pasando lo mismo que cuando estaba Porfirio Díaz. Entonces,
nada más los grandes propietarios tenían la tierras.
Pero ahora resulta que antes nos estaban aventando hasta acá
donde estamos. Y no les importa si nos morimos o no nos morimos, porque
sabemos que no hay buena medicina, ni que hay buena alimentación.
Si mandamos a los muchachos y a las muchachas a la escuela, con trabajo
pues pueden cursar la primaria. Y resulta que era gratuita, que no
debía cobrar, pero que piden una cooperación, que piden
una cuota. Y entonces resulta que para poder estudiar tienen que pagar.
Si un poco se esfuerza la familia y consigue algo de dinero, pues
a lo mejor manda al muchacho o a la muchacha a la secundaria. Igual,
hay que pagar por los libros, hay que pagar cuotas. Y luego tal vez
llega a la preparatoria, peor todavía.
Y con suerte y llega a la universidad. Y qué pasa pues si
ese muchacho o muchacha está todo el día pues matándose,
estudiando y saca buenas calificaciones y por fin termina. Que es
médico, que es ingeniero, que es lo que sea, y a la hora que
resulta que sale a trabajar, pues no hay trabajo. Porque lo sabemos
que los buenos trabajos se los dan a los parientes de los gobernantes.
Ya sabemos pues que los doctores no son mero los que saben, sino
los que tienen las tranzas pues con el gobierno. Y sabemos pues cómo
están los servicios del ISSSTE y del Seguro Social —si
es que hay—.
Y a la clínicas de campo pues mandan cualquier cosa, o mandan
un buen doctor que da medicina, pero la medicina no hay. Y entonces
por ese lado también nos está fregando pues el supremo
gobierno, que sea el gobierno municipal, el estatal o el federal.
Y entonces uno piensa que cómo le va a hacer para cambiar
las cosas. Y a lo mejor piensa pues que si va a votar por otro partido,
a lo mejor entra un partido que es bueno. Y resulta pues que todos
son iguales, porque ustedes ya lo vieron que pasó el PRI, el
PRD, y en algunas partes el PAN. Y hasta son los mismos nombres, o
sea es gente que antes estaba en el PRI, ahora está en el PRD,
como que nomás están brincando de cargo en cargo. Y
nomás siguen ganando dinero y dinero, y se están enriqueciendo.
Entonces nosotros estamos viendo eso que pasa tanto en Chiapas, como
en Quintana Roo, como en Yucatán, Campeche, Tabasco, Veracruz,
Oaxaca, Puebla, Tlaxcala, Hidalgo, Querétaro, Guanajuato, Aguascalientes,
Jalisco, Nayarit, Colima, Guerrero, Michoacán, Morelos, el
estado de México, el Distrito Federal, Sinaloa, Baja California
Sur, Baja California Norte, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Durango y
ahora en Zacatecas estamos viendo lo mismo.
Y entonces, ¿qué pasa cuando nos queremos organizar
compañeros? Pues nos dice el gobierno: “no pues organízate
y manda tus papeles”. Y hay van de vuelta a Zacatecas y nada.
Que te vayas a México. Vas a México y te dicen: “no,
no toca aquí, toca…”. Bueno te regresan de regreso
a Zacatecas y te dicen: “no, tienes que ir a la Reforma Agraria”.
Y en la Reforma Agraria, compañeros, pues nos ven como somos
¿no? Pues no tenemos estudio pues estamos trabando todo el
día en la tierra; y pues nos desprecian por cómo hablamos,
cómo nos vestimos, por cómo somos pues.
Las dependencias del gobierno sólo atienden y sólo
reciben pues al que está bien trajeado y bien vestido, y que
tiene dinero. A ése sí rápido lo pasan a su oficina
y lo atienden y le resuelven su problema. Y el pobre campesino —hombre
o mujer— que se quede ahí en al puerta, no importa si
está lloviendo o si hace sol, o si hace frío. Total,
a ellos qué les importa, ellos nomás están ganando
pues el dinero que les da el rico.
Y entonces nosotros estamos viendo que esto pasa en toda la República.
Y pensamos que si lo que tenemos que hacer es esperar pues a ver si
va a entrar un buen gobierno. Y pues resulta que entran los gobiernos
y ninguno sale bueno. Y cada vez nos somos más pobres y cada
vez perdemos más la tierra.
Y entonces parece pues que no va a pasar el día, parece que
siguen las cosas y cada vez están peor y no se va a hacer nada.
Y entonces nos juntamos pues, organizaciones, grupos y colectivos
de todo México, no nomás estamos en Zacatecas ni no
nada más en Chiapas, sino que cada organización se fue
llegando al acuerdo que lo que tenemos que hacer pues es organizarnos.
Y nosotros le pusimos a esto que se llama la Otra Campaña,
porque no es campaña electoral. No estamos buscando cargo,
no queremos ser presidente municipal, ni gobernador, ni diputado,
ni senador, ni presidente, ni secretario, porque sabemos pues que
todos esos cabrones son nada más unos bolas de ladrones, todos
—o todas, porque ahí está la Amalia, que también
salió más ladrona que los otros—.
Y lo vemos pues que los grandes periódicos no nos hacen caso
pues, ¿cuándo va a venir aquí la televisión?,
¿cuándo va a venir aquí los grandes periódicos
a preguntarle a la gente que piensan?, ¿cómo está
el campo aquí en Zacatecas?, ¿cómo está
el campo en nuestras comunidades?, ¿cómo están
las enfermedades de los niños?, ¿cómo está
la escuela?, ¿cómo está la luz, el agua, el drenaje,
todo lo que tenemos?
Pues no se van a acordar, están más ocupados de haber
que hace la Amalia ésa, o a ver que hace el Monreal, o a ver
que hace pues el Fox o el Calderón, pero ¿cuándo
van a mirar pues para abajo?
Y entonces nosotros decimos que en lugar de mirar para arriba, en
lugar de mirar a los gobiernos, pues tenemos que mirar para abajo.
Miren, nosotros lo que queremos es unirnos, es que se una la lucha
del campesino y del indígena en Zacatecas con todo el norte
de México, y con todo el centro, y con todo el sur. Y otra
vez, como cuando la Guerra de Independencia, como cuando la Revolución
Mexicana, pero ahora con una lucha pacífica y civil —no
con las armas—, juntos, juntos derroquemos a los malos gobiernos,
a todos.
Y juntos echemos a los ricos, a los grandes propietarios de la tierra,
a los grandes empresarios, a los bancos, y empecemos, ahora sí,
que la riqueza del campo sea para el campesino.
Nosotros decimos pues que no se trata nada más de que la tierra
la tiene que ser para nosotros, tiene que haber el apoyo para el campesino
que realmente trabaja: fertilizantes, semillas, créditos, maquinaria.
Y además, tiene que haber precio para el producto. Porque no
puede ser que estamos ocho, diez, doce horas en el campo, y luego
resulta que nuestro producto lo pagan con una miseria.
Y no puede ser —decimos nosotros— que el destino pues
de los hijos de los campesinos, sea que se tengan que morir a un país
extranjero, porque sabemos pues que son muchos los compañeros,
las compañeras, los hermanos y hermanas que mueren del otro
lado cuando están buscando pues justicia.
Entonces lo que nosotros estamos haciendo compañeros y compañeras,
es que pasamos a cada lugar donde nos invitan y le pedimos a la gente
que nos cuente sus problemas. No es que se va a quedar aquí
nada más donde estamos nosotros reunidos, sino que vienen ahí,
con los compañeros y compañeras éstos que tienen
las cámaras y los micrófonos, para grabar su propia
palabra y para llevarla lejos. Para que otros en otras partes lo conocen
cómo viven los campesinos acá, o sea para que no esté
solo Mesa de Palmira, para que no esté solo Tlaltenango, ni
Tocatic, ni Cicacalco. Porque lo que está pasando es que cada
quien estamos como solos, como abandonados. Y como que cada quien
tiene que sufrir solo su injusticia que tiene.
Y pensamos que el gobierno es muy poderoso y el rico es muy poderoso.
Pero nosotros ya lo vimos que no es cierto. Que no es cierto lo que
están diciendo que el campo en Zacatecas está muy bien,
que los campesinos están muy felices y contentos. Sino hemos
visto pues, cómo les quitan la tierra, les quitan las aguas,
los árboles, todo lo que antes era de las comunidades, ahora
está pasando a propiedad privada.
Y hemos encontrado pues a mucha gente que lleva así generaciones
—bisabuelos, tatarabuelos, abuelos, padres e hijos— que
llevan en una tierra, y al otro día que se levantan los acusan
de desalojo, porque resulta que el banco se quedó con los papeles
de lo que antes era ejido, de lo que antes era tierra comunal.
Y esa agua —la de los manantiales— y esos árboles
de la montaña y esa tierra del ejido, ahora pasa a propiedad
de uno, nada más.
Entonces si antes estaban los ricos allá en las ciudades y
se olvidaban de nosotros los pobres donde estamos en las montañas,
pues ahora ellos también vienen otra vez por nosotros compañeros.
Como hace 500 años llegaron los españoles y después
los gringos, después los franceses, y luego cuánta madre
de extranjero que ha pasado a robarse la tierra, otra vuelta están
viniendo para acá. Y no sólo aquí en Zacatecas,
sino todo el país, eso es lo que estamos viendo.
Entonces nosotros decimos: les pedimos pues, respetuosamente, que
nos cuenten cómo están los problemas aquí en
Mesa de Palmira y en las comunidades de alrededor. Digan pues si es
cierto lo que estoy diciendo o es mentira.
A lo mejor sí tienen buen precio para el producto. A lo mejor
sí llega la ayuda del gobierno. A lo mejor sí se respeta
la tierra ejidal y comunal. A lo mejor no les están robando
su trabajo. A lo mejor los niños están creciendo sanos.
A lo mejor hay buena escuela. A lo mejor siempre tienen para comprarse
unos zapatos nuevos, un pantalón, una camisa, un sombrero,
una nahua, lo que necesita cada quien para poder vivir. A lo mejor
sí hay buena comida en su mesa. A lo mejor la luz es barata.
A lo mejor el agua está limpia. A lo mejor el gobierno es honesto
y es bueno.
Pero si no es así, cuéntenlo, sin pena, pónganle
nombre: quién es el cabrón que está aquí
chingando. Pónganle nombre al dolor que tienen. Porque lo que
está pasando es que estas tierras que ahora vemos, van a ser
propiedad de otro. Y sus hijos y sus nietos o van a trabajar como
peones para otro —como cuando antes, cuando estaba Porfirio
Díaz—, o van a tener que irse a otro país, olvidar
su lengua, su cultura, su raíz, en un país extranjero.
Lo que nosotros queremos pues, compañeros y compañeras,
es escuchar su palabra y llevarla lejos. Que cuando vayamos a San
Luis Potosí, a Nuevo León, a Tamaulipas, a la Huasteca,
y en el resto del país, podamos contar lo que está pasando
aquí en las comunidades de la sierra de Zacatecas. Y entonces
lo escuchen —como ustedes me están escuchando aquí
ahorita— otros campesinos y otras campesinas, otros jóvenes,
otras mujeres, otros ancianos, y digan pues, que echan el acuerdo
de luchar juntos.
Pero no vamos a juntar tanta fuerza pa’ nomás quedarnos
con un Rotoplas que nos va a dar el gobierno. No, ni madre, ya estuvo
bueno que ésos se estén enriqueciendo a costillas de
los pobres. Lo que vamos a hacer es a tumbarlos todos al mismo tiempo.
Y entonces sí, que cada comunidad decida cómo se va
a gobernar.
Miren, lo que pasa ahorita es que el gobierno es él que manda
y el que obedece pues es el pobre. Pero el gobierno manda lo que el
rico dice. Entonces hace leyes para proteger al rico y para chingar
al pobre. Y si el pobre no obedece pues ahí está el
ejército, la policía, la cárcel, las amenazas,
o si está solo, ni siquiera eso porque nada más lo botan
con todas sus cosas a la calle y a ver qué va a hacer.
Y lo que nosotros decimos es que tiene que cambiar, tiene que ser
que el pueblo manda y que el gobierno obedece. Y si no obedece, quitarlo
y poner a otro. Y si no obedece tampoco, quitarlo. Y así hasta
que salga uno bueno, mismo de la comunidad.
Nosotros ya lo vimos en varias partes de la República que
hay mucha gente que se está organizando, que no se queda callada,
que no se rinde, que no se desmaya. Pero lo que vimos también
es que cada quien está en su lado. Y lo que queremos hacer
en la Otra Campaña, no es venir pues a decir qué hay
que hacer aquí. Sino que si aquí luchan, también
los apoyemos en otras partes de México. Que si aquí
tienen problema, también los apoyemos de otra parte de México.
Y que cuando en otra parte hay problema —como ahora en Oaxaca,
como antes en Atenco— pues entonces también se apoye
aquí para esos compañeros y esas compañeras.
No es que se trata ahora de que vamos a hacer un partido político,
o que vamos a poner las elecciones. O que vamos a arreglar aquí
a ver quién va a ser candidato a la presidencia municipal o
al congreso del estado —que es la elección que viene
aquí en Zacatecas—. No, eso nos vale madre, lo que nos
importa a nosotros es que es cómo vive la gente y cómo
se puede buscar el camino para mejorar.
Y nosotros vemos, así como cuando están en el arado
que van haciendo el surco y se atraviesa la piedra, pues quitarla.
Y resulta que esa piedra son los pinches políticos, todos los
partidos políticos, porque nunca trabajan nada y siempre tienen
más dinero. Nunca hacen nada. Y viene un cabrón licenciado
a decirnos: “aquí se va a hacer así”. Y
él ni siquiera conoce la tierra, ¿cuándo ha trabajado
pues la tierra? Y ese licenciado viene de México o viene de
Zacatecas. Y ¿cuándo le preguntan a la gente de aquí
—que es la que conoce la tierra— qué es lo que
hay que hacer?
Igual pues en la escuela, igual en la vivienda. Si ustedes comparan
pues las viviendas que hay aquí, con las viviendas de los políticos,
pues no tiene comparación. A lo mejor aquí no hay agua
o llega poca o llega mala, pero a ellos nunca les falta el agua. Y
si hay una desgracia de inundación, de ciclón o de cualquier
desgracia de la naturaleza, la casa que se chinga es la del pobre,
a la del rico nunca le pasa nada.
Y cuando vamos a pedir ayuda al gobierno dice: “no, no pues
no hay dinero, se acabó el presupuesto”. Y entonces,
si no hay dinero, ¿cómo se construyó una casa
nueva?, ¿por qué se compró un carro nuevo?, ¿por
qué trae ropa nueva? Porque sí hay riqueza, nomás
que se la están quedando ellos.
Miren, nosotros hay una cosa que llamamos que es la Patria mexicana,
y que es igual en Zacatecas que en Chiapas. Y esa Patria mexicana
es que ya la están vendiendo. A lo mejor antes nos enseñaron
en la escuela que, antes, cuando un país ataca a otro le manda
ejércitos. Pero aquí no están mandando ejércitos,
están mandando licenciados, políticos.
Y en lugar de que nos tiran balas y bombas, nos tiran leyes. Y poco
a poco van conquistando toda la tierra. Donde quiera, no importa si
es el norte de la República o hasta el sureste. Donde quiera
están metidos los gringos, los japoneses, los franceses, los
que tienen el dinero, pues, no importa qué bandera tengan.
Y entonces, nosotros no podemos ver pues que las criaturas pues que
estudian ahí o en otras partes, pues nacieron en un país
y van a crecer en otro país. Y ¿dónde quedó
pues México?, ¿dónde quedaron pues los mexicanos
y mexicanas?, ¿dónde quedó el campo mexicano?,
¿dónde quedaron la escuela, los hospitales, la industria,
el comercio?
Nosotros claro les decimos: la tierra tiene que ser del campesino.
Y con la tierra va el crédito, el fertilizante, la maquinara
y el precio para el producto, buen precio. Que sí sea que la
gente que trabaja el campo viva bien y el que viva mal sea el que
gobierna, no el que está trabajando pues.
Eso es lo que queremos pues nosotros, compañeros y compañeras.
Sí hay mucha riqueza en México, ya la vimos, lo que
pasa es que la tienen unos pocos.
Y nosotros queremos que las industrias sean de los trabajadores y
los comercios de los empleados y los bancos sean propiedad del pueblo.
Porque el banco ya vemos, sabemos bien pues que es un ladrón,
que tiene una oficina bonita, porque nomás está engañando
pues al campesino. Si el banquero sólo presta dinero, no trabaja,
¿por qué cada vez tiene más dinero? Por los intereses.
Pero además si no le pagamos el interés, se queda con
la tierra. Entonces se queda con nuestro dinero, se queda con nuestro
trabajo y se queda con nuestra tierra. ¿Por qué? Porque
del lado de él está el gobierno.
Entonces, si topamos esa piedra que son los políticos hay
que hacerlos a un lado. Y si topamos otra piedra que son los empresarios,
también hacerlos a un lado. Y entonces sí va a estar
el surco cabal, como tiene que estar, derecho. Y entonces la semilla
si va a germinar y va a tener futuro.
Y esta gente aquí, de estas comunidades, pero también
de nuestras comunidades zapatistas allá en Chiapas, también
vamos a poder vivir en paz. Porque nos dicen que hay paz, pero ¿cuál
paz? Si no hay descanso más que cuando uno ya se difuntea,
y entonces sí ya llega al cementerio —y quién
sabe si ahí, no sabemos pues, hasta que vamos a llegar vamos
a saber si hay paz ahí—. Pero mientras es estar batallando
y batallando que un funcionario, que otro, que no alcanza la paga.
Entonces nosotros decimos que ya hay que hacerles a un lado a ellos.
Ustedes saben bien pues cómo están las cárceles,
compañeros. La justicia en México ¿acaso es justicia?
Es como una mercancía. Has de cuenta que compras un desodorante,
así compran a los jueces, ¿a poco no? Al de Reforma
Agraria, al del Tribunal Agrario. Pero si no tenemos dinero, ¿quién
lo compra? Pues el que tiene el dinero.
Y entonces resulta pues que estamos ahí peleando por un pedazo
de tierra, y la ley dice que sí, que es nuestra y que merecemos
esos créditos y ese precio para nuestro producto. Y resulta
que se va al Tribunal Agrario y salió que no, porque el que
tuvo el dinero —que era el gran propietario— compró
al juez, compró la ley, compró a cuanto cabrón
—a veces hasta al comisariado—, al que se atraviese lo
compra y se va quedando con todo.
Y nosotros decimos: ¿para qué vamos a seguir manteniendo
pues a esa gente? De balde pues, ni siquiera son parientes nuestros,
porqué los vamos a mantener. Que se hagan a un lado y que se
vayan a la cárcel. Ustedes saben que la cárcel pues
está llena de gente jodida, que entró ahí pues
porque lo agarraron así nada más, porque no encontraban
a otro y lo meten al bote y no se puede defender. Peor si es indígena
y si no habla español: ahí va a estar en la cárcel
y ni siquiera va a saber cuál es su delito.
Y dónde está el verdadero criminal: el que roba la
tierra, el que manda a matar, el que manda a secuestrar. Está
de gobierno. Está de gobierno en Zacatecas, está de
gobierno en la ciudad de México. Y ahorita está encabronado
por que no lo dejaron a ir a pasearse ahí a Asia —no
sé a dónde chingados iba a ir—. Y ¿acaso
pues dijo voy a hablar en televisión para hablar de los problemas
de Oaxaca? No, habló por televisión porque está
bravo, porque su señora no fue a comprar pendejadas allá
a Australia —no sé dónde iba a ir—.
Y entonces quién se está quedando pendiente de nosotros,
compañeros. Se supone que el gobierno tiene que preocuparse
pues de la gente jodida. Ése es su trabajo: protegerla y ayudarla
a que levante cabeza. Y no, son los que mero nos tienen con el pie
encima y no nos deja levantarnos.
Ellos se creen muy fuerte porque nos ven separados. Pero si se empieza
a saber que estamos haciendo trato, que estamos haciendo pues una
lucha unidos —y que quede claro que no es con las armas, es
con la pura fuerza de la movilización y de la organización—,
entonces van a ver que no nos duran. Así ha pasado en otros
países: empieza pues que la gente que está muy olvidada
se empieza a organizar y al rato los políticos no saben ni
dónde encontrar la puerta para irse. Pero nosotros les vamos
a enseñar la puerta, que es la de la cárcel.
Y entonces los políticos ahí van a terminar. Y los
ricos van a terminar ahí o se van a tener que ir a otro país.
Y entonces todo ese dinero que ahorita se lo están quedando
unos pocos, entonces se tiene que repartir entre la gente que trabaja.
Y van a ver cómo van a cambiar nuestras casas y nuestros pueblos.
Y entonces va a entrar la carretera hasta acá, no que va a
entrar al carretera de los ranchos de Monreal —ahí sí
va hasta doble carril, y aquí pues con trabajos se puede llegar—.
Y que llegue el agua y la luz. Y que la televisión no diga
tarugadas, sino que diga la verdad. Y que la radio y los periódicos
cuenten la verdad pues del pueblo que se está organizando.
Y que los niños crezcan con educación y jugando, no
que luego, luego, desde críos ya tienen que chambear.
Y que las mujeres sean respetadas.
Y que a los ancianos no los avienten así como si fueran una
basura que ya no sirve, como un papel que ya se acabó. Sino
que se les respete y se les venere, y tengan todo, cabal, hasta el
último día de sus vidas.
Eso es lo que queremos. Parece pues que es un sueño. Pero
lo que estamos viendo nosotros es que hay mucha fuerza, nomás
que está sola, cada quien por su lado. Y lo que queremos, pues
hacer, es unirla.
Entonces nosotros les pedimos, compañeros y compañeras:
pues órale, que se avienten y que nos cuenten qué está
pasando aquí, cabal. Si quieren dicen su nombre y si no, no.
Lo que importa es la palabra y la historia, y el dolor, para que lo
llevamos lejos.
Y si no quiere decir, me lo cuenta, yo lo digo aquí arriba
y lo digo donde sea que pasemos, porque de eso se trata. Primero nos
conocemos, conocemos cuál es el problema. Luego nos ponemos
todos de acuerdo. Luego hacemos el plan de lucha —que decimos—
por qué vamos a luchar.
Aquí, en este lugar donde estamos, ¿quién va
a decir por qué vamos a luchar? Ustedes compañeros.
No que luego llega otro cabrón y dice: “aquí se
va a luchar…” ¿por qué? si no conoce. El
que conoce mero qué le duele es el que vive aquí, y
ése es el que se tiene que obedecer. Por eso nosotros decimos:
el pueblo tiene que mandar y los otros tienen que obedecer, eso es
lo que queremos pues.
Y ya que nos pongamos de acuerdo, viera, le ponemos día y
hora pa’ que esos cabrones se vayan. Y para que empecemos pues
a tener lo que es de nuestro trabajo.
Eso es lo que les queremos decir, compañeros y compañeras.
Ojalá pues nos regalan su palabra. Gracias.
Mesa de Palmira, Tlaltenenango, Zacatecas
2ª Parte
8 de noviembre del 2006
Bueno miren compañeros, compañeras, gracias pues que
nos dieron su palabra.
Mire, nosotros les vamos a hablar claro y les pensamos cómo
decimos las cosas pues. Pues nosotros hablamos pues derecho pues,
no vamos a estar echando mentiras. Y yo creo que tienen que hacer
igual ustedes con la otra gente, que tienen que decir la verdad. Y
que lo digan claro pues, que la Otra Campaña no vino a mal
aconsejar, nomás vino a avisar. A avisar lo que va a pasar.
Y que cada quien piense qué va a hacer cuando va a pasar lo
que va a pasar.
Porque miren, esos cabrones comisarios pues que están vendidos
con el gobierno están muy atenidos a que su papá gobierno
los va a ayudar. Pero ese papá gobierno lo vamos a tirar, entonces
pa’ dónde se va a hacer ese güey. Ustedes le tienen
que decir claro, porque él tiene que entender que él
nomás es un gato. El gobierno se va a ahogar, y cuando uno
se está ahogando avienta lo que no le sirve, y no le sirve
el comisario. Al primero que van a entregar para que lo chinguen es
a ese comisario que está vendido, y a todos los que se están
vendiendo. Porque no crean que les estoy platicando así que
va a pasar aquí, de por sí va a pasar en todo el país.
Entonces que le digan claro: nos vinieron a avisar esto, y ahí
les pasamos el mensaje pa’ ver qué van a hacer ustedes
en su corazón. Porque si ése está atenido a lo
que le dice el presidente municipal y la señora Amalia, que
está en el gobierno de Oaxaca (Zacatecas), los dos se van a
ir a la fregada, y ¿él pa’ dónde se va
a hacer? Si ya no va a tener ni los judiciales, ni todos esos judiciales.
Primero que nada van a correr. Hasta en calzones y todos rallados
pues, porque se van a cagar. Porque una cosa es que anden así
por la paga y otra cosa es cuando el pueblo se organiza. Pero como
va a ser pa’ todos lados ¿pa’ dónde se va
a hacer? Ustedes tienen que hablarle claro y le dice: pues tú
también estás jodido.
No puede ser que vamos a estar viviendo así que si se enferma
una criatura de una infección, le das un mejoral, un ratito
se cura, pero no se quita la enfermedad. Así es como está
haciendo el gobierno: namás un poquito, pa’ que se estén
quietos. Y luego ya lo sigue agarrando y agarrando, y agarrando.
¿Por qué es que no está atendiendo pues el gobierno
acá? Porque hay una cosa que no sabemos compañeros:
algo tiene esta tierra, que la quiere. Y por eso está haciendo
que se peleen, y que se acabe de morir la comunidad. Porque el pequeño
propietario, ese pequeño propietario ¿acaso es pequeño
propietario?, es prestanombres —lo sabemos— del gran latifundista
pues. Que porque no se vea su nombre mete a un lado y mete a otro,
y mete a otro.
Nosotros decimos claro que le avisen a la gente: lo que va a valer
es aquí mayor antigüedad, mayor derecho. Y así
le tienen que decir a los pequeños propietarios: ahí
lo veas. Porque cuando va a pasar lo que va a pasar, lo que vale es
el derecho más antiguo, y el derecho más antiguo es
el de 1537. Y entonces todo lo que quede adentro queda de este lado.
Ahí lo veas si vas a construir, o si vas a entrar todo tu cerca,
tu casa, tu ganado todo va a quedar para la comunidad. Porque así
era de antigüedad y así tiene que volver a ser. Y si él
les dice: ¿qué voy a hacer? Pues entonces tienes que
ir a buscar para otro lado, porque aquí se va a perder.
De por sí hay tierras nacionales pues que tiene el gobierno
que les dé, ¿por qué les está dando las
tierras que son de la comunidad? Lo que ellos quieren —nos explicó
el compañero— es que siempre que hay conflicto es que
está el gobierno metido. De por sí lo hemos visto en
todas partes: cuando están peleando entre pobres es el gobierno
el que les está… como si fueran gallos de pelea: órale
peléate. Y el gobierno se hace así como el santito.
Pero lo sabemos que si le rascamos tantito: son los mismos funcionarios
los que le están dando pa’ que se peleen.
Pero ahí díganle, porque lo que va a pasar —nomás
eso es lo que les vengo a avisar, no los voy a mal aconsejar—
yo les vengo a avisar: va a pasar eso. Y el gallo que va a perder
es el de los ricos. Seguro. Eso está clavado. Porque ya lo
vimos por todas partes cómo está.
Entonces decirle al pequeño propietario. Porque esto que nos
contaron que nos están haciendo por todos lados, igual nos
contaron los yaquis, en Sonora. Dice: ésos tenían su
territorio y por un lado les quitan un lado, y otro lado otro, y otro,
y otro. ¿Qué va a pasar pues con la gente? Hasta que
van a caber sólo aquí en la cancha ésta, que
ni siquiera está cabal pues. Porque todo ahí se lo van
a ir comiendo. Y luego va a salir que el pequeño propietario
no era pequeño propietario: era un prestanombres de un gran
latifundista.
Y les cuento esto porque nos enteramos ahí en La Tesorera,
en el municipio Pánfilo Nateras, aquí en Zacatecas.
Que nos cuentan su historia. Y yo se las voy a contar pa’ que
vean que hay gente cabrona pues, que se faja. Dice que les meten una
chingada constructora que saca piedra pa’ las carreteras, ésa
donde sale la foto la Amalia García que ha hecho la carretera.
¡Pura madre! le están quitando el mineral a esa gente.
Pero ellos están tranquilos pues, están trabajando su
tierra y de pronto llega la empresa y empieza a meter dinamita para
sacar la piedra. ¡Uta! todas las casas rajadas.
Entonces le dicen:
—No pus tienes que pagar la casa —le dicen al rico—.
—No, ¿por qué?
—Sí, porque tú, por tu culpa se rajó ahí
la casa pues.
Y manda el gobierno preguntar que porqué está la casa
rajada, y el gobierno investiga y dice:
—Es que la casa no está hecha para dinamita.
Pues si son campesinos, ¿acaso pues son soldados pues? Ése
sí tiene su casa de dinamita. ¿Por qué le hacen
eso? Por burlarse. Pero esta gente no se dejó.
Y luego está comiendo y de pronto se empieza a sentir mal.
Y porqué será que dios así quiso que se enferma.
No, pues es la chingada mierda que está echando la constructora,
que te envenena. Pero no lo ves, lo estás oliendo, se te está
metiendo donde quiera que andas. Entonces se empieza a enfermar la
gente y las criaturas.
También exigen pues que tiene que quitar ese mal:
—Que se quite la constructora.
El gobierno dice:
—No.
Esta gente se faja y dice:
—¿Cómo chingaos no?
Se organizan ellos y empiezan a protestar y a hacer movilizaciones.
Y hasta dicen —nos cuentan pues— que hasta las señoras
hasta se atraviesan así donde está el trascabo ese que…
la madre que avienta el gobierno y el rico, y no lo dejan pasar. Y
les avientan la policía y no se rajan. Y los quieren golpear
y pues: órale a darnos a cómo nos toca.
Y nos contaron una historia. Que agarraron al comandante de la policía
y dicen: “ora, ¿nos van a aplastar?”, y lo sientan
ahí donde va a pasar la máquina. Y que se priva, se
desmayó del miedo pues. Y entonces toda la policía pues
mejor se fue correteando porque dice: “no pues si el jefe vale
madres, nosotros también”. Y se fueron.
Pero esta historia no se conoce pues. Pero ellos nos la contaron
y nosotros dijimos: la vamos a contar en otro lado pa’ que agarran
fuerza. Y así como la gente de La Tesorera pues hay donde quiera,
no sólo en Zacatecas. Todo el norte de México.
Eso que dicen que el norte no pasa nada es pura mentira del Fox y
del Calderón y de la televisión y eso. No es cierto.
Ya lo vimos que donde quiera hay gente. Pues llega el momento en que
la gente va a decir: ya, ¿por qué me voy a estar muriendo?,
¿por qué me estás chingando mi tierra? Y se va
a organizar y se va a levantar.
Y así como los de La Tesorera, que no fue con las armas, fue
con la pura organización y derrotaron al rico, porque lo derrotaron.
Y luego hizo esto que les estoy platicando. Porque se fue —se
llama constructora Plat—: “bueno, ya me voy”. Se
va. Y llega, se cambia de nombre, y llega otra que se llama Rivera
y Rivera, pero que es el mismo. Y ¿sabes quién es el
dueño? Ricardo Monreal. Que ahora dice que es mero de izquierda,
y por el bien de todos, y primero los pobres, y no se cuánta
pendejada pues.
Entonces estamos viendo pues, nosotros estamos conociendo. No nos
lo contó el periódico, ni lo leímos en un libro
—como dijo pues el compañero—, es que la misma
gente nos contó. Entonces yo le dije: pues denme permiso y
yo voy a contar en otro lado. Porque esa historia pues da mucha fuerza.
Así como hemos visto pues en todo el país. Y pues ellos
me dieron permiso.
Y pues ellos dicen pues de plano… Y está el mismo problema,
dice: “es que está dividida la comunidad”. Está
el comisariado, que está de acuerdo con la autoridad. Y está
el grupo de gente que no está de acuerdo con que se le haga
mal a la gente. Pues ellos dijeron: “nosotros vamos a decirle
a los otros, es que pues tienen que escoger lado”. Aquí
no se trata de elegir partido político, se trata de elegir
lado. Si va a estar del lado de los jodidos, o del lado de los que
nos están chingando. Nomás sí les digo, les aviso:
el que va a perder es el que está chingando. Ese es el que
va a perder.
Y entonces que hablen con los demás compañeros que
ahorita no se acercaron. Y ya les pregunta:
—Y ¿a qué vino pues el Marcos y eso?
—Pus nomás nos vino a avisar pues que va a pasar esto.
Y que ahí lo pensemos de qué lado vamos a estar. Y pues
tú también vas a tener que pensar de qué lado
vas a estar. Porque si vas a estar del otro lado, pues de una vez
te decimos que así va a estar.
Porque ya no va a ser que va la comisión —decimos nosotros
cuando mandamos a alguien para un lado, por eso yo soy comisión
ahorita zero, porque van a venir otros compañeros: uno, dos,
tres, cuatro. Así nos pusimos números—. Entonces
dicen: cuando vaya otra vez la comisión que manden a Zacatecas
no va a llegar con el papel. Porque a veces el papel nomás
firmado de recibido ¿y la solución? Pues nomás
firmaron de recibido. Y la próxima vez que vaya va a llegar
con los tubos para el ojo de agua, y van a llegar las maquinarias
a hacer la carretera y todo eso.
Y lo que va a valer no es el gobierno de Zacatecas, ni siquiera el
de la presidencia municipal. Va a mandar el gobierno de aquí.
Y la misma gente no busca el mal pues. ¿Quién dice:
yo voy a votar por una cosa que me va a matar? Nadie, todos buscan
pues vivir bien.
Y entonces, así como es nuestro modo en comunidad —porque
la mayoría son comuneros—, dice: pues van a ver pues
qué es lo que se necesita, lo que es mejor. Y yo estoy pensando
mal del gobierno de Zacatecas, porque digo: ¿por qué
no meten nada aquí? Pues porque quieren que se vayan. Y ¿por
qué quieren que se vayan? Porque tal vez igual que allá
en La Tesorera, o en otras partes de Zacatecas, hay un mineral abajo,
que no sabemos qué es. Ellos sí saben pues tienen su
chingado satélite.
Y los gringos le dicen:
—No pues ahí hay oro, plata, uranio —no sé
qué madre será—.
—¿Y entonces qué?
—Pues hay que quitar a la gente.
—Pues ¿cómo?
—Pues mátala.
—Pero pues no les voy a echar bala.
—Pues chíngalos de pobres, que se vayan pa’ otro
lado hasta que ya no puedan.
Invade, invade, invade, invade. El pequeño propietario ése,
que según esto se siente que es muy rico, pues es un pelagatos.
Pa’ qué nos hacemos güeyes. Comparado con los ricos
de Zacatecas, ése no vale nada. Y al rato lo va a endrogar
el banco y también le va a quitar. Y entonces ese pequeño
propietario es como el coyote —decimos nosotros, que es el intermediario—,
que nomás le quita a uno y le pasa a otro. Eso es lo que hace
el gobierno y el pequeño propietario.
Y entonces avisarles: pues ahí te avisamos que pues todo lo
que estás haciendo, ahí tú lo veas si sigues
invadiendo, porque todo eso va a pasar del lado nuestro. No nuestro
de una persona, sino nuestro de la comunidad. Porque aquí nosotros
no estamos diciendo que va a venir el Marcos o otro aquí que
va a ser el presidente municipal. No, ustedes mismos, ustedes mismos
su gobierno. Pero no que esté en otro lado, sino aquí
mismo que diga la gente. Es lo que nosotros decimos.
Viera la gente que ahorita la asamblea dice, de los comuneros, dice:
a ver vete a pedirle al presidente algo, a ver si te va a dar. Y ya
regresa el pobre compañero: no pues ni me recibió, que
estaba borracho, taba en la cantina, o taba en el putero, no se donde
va a estar.
Y en lugar de eso que les… y dile al presidente municipal que
es orden que tiene que mandar tal cosa. ¡Ah! Ya cambió.
Eso es que el gobierno va a obedecer.
Entonces, lo que le tienen que explicar ustedes a la gente, a ése
que no se acerca, pues es lo que pasa en el resto del país.
Así como les estoy contando pues. No es que les estoy diciendo:
hazte pa’ca, hazte pa’lla. Nosotros estamos diciendo cada
quien su palabra, que lo piensa y adentro va a saber.
Igual ustedes dénles la plática. Cuenten: mira así
nos platicó cómo está México, así
nos platicó cómo está Zacatecas. Y que lo que
va a pasar es que se van a levantar todos y van a tumbar a todos los
gobiernos. Entonces la leche que está mamando el comisariado
que se vendió, pues se va a cortar de plano, y se va a hacer
agria, y le va a dar diarrea, y no va a haber olote para taparlo.
De plano tienen que decirle pues así, y él tiene que
pensar de una vez pa’ qué camino va a agarrar. Y la otra
gente tienen que ver pa’ qué camino.
Porque esos gobiernos ya no van a servir, ya no van a estar. Miren,
orita ya es 2006, ya está acabando. Viene 2007 ¿no?
Y en 2010 son cien años de la revolución, y doscientos
años de la guerra de independencia. Y ¿qué creen
que va a pasar? Que vamos a ver que están todas esas chingaderas
y no vamos a hacer nada. ¡Ni madre! Lo vamos a hacer a cambio.
Pero ahora sí que quede cabal.
Porque cada vez que hay un movimiento queda otro. Y pa’ mucha
bulla y abajo igual. Entonces lo que vamos a tener que cambiar otro.
No se trata de que vamos a poner otro presidente. Tenemos que cambiar
todo al revés. Orita ellos arriba mandan, y nosotros estamos
abajo y obedecemos. Ahora, nosotros arriba y mandamos. Y los gobiernos
tienen que obedecer. Y no es que les estoy contando mentiras: así
va a ser de por sí.
Entonces que cada quien lo escuche y lo piense. Y entonces sí
es libre. Si decide estar con el que va a perder pues ora sí
fue en su cuenta. No puede decir: “es que yo no sabía”.
No, te avisamos, le dijimos. Si desde allá vinieron de todas
partes de México, porque vienen… No namás vengo
yo de Chiapas, vienen de todas partes de México. Vinieron y
nos avisaron: así está. Y no nos dijeron: ni nos dieron
orden, ni nos regañaron, ni nos mal aconsejaron. Nos contaron:
va a estar así, cada quien vea pa’ dónde va a
ir, pa’ dónde va a jalar.
Y ora pues que con estos problemas concretos pus viera que se deciden,
con ésos que están invadiendo, y con los que están
dividiendo pues díganle claro: “mira, antes estábamos
solos, ahora ya no estamos solos”. Ahora, pues si hay un problema
aquí, que si perjudican a un compañero —como los
dos consignados, o como los compañeros que están amenazando—
pues díganle: “pus ahora sí que van a brincar
hasta Chiapas”.
¿Cómo? Pues sí, así pasó en Oaxaca.
Los quisieron perjudicar y cerraron pues todo el estado. Y lo vamos
a cerrar otra vez el 20 de noviembre en apoyo a Oaxaca, y ahora el
día 10 vamos a marchar en Zacatecas en apoyo a Oaxaca. Y ahora
también nos hemos movilizado por los compañeros de Atenco,
porque ese es el trato. Si somos compañeros no es pura palabra,
es que vamos a hacer algo. Aunque sea que estamos retirados es que
lo vamos a hacer.
Y entonces ya no va a ser lo mismo. Porque todas estas chingaderas
pasan porque está retirado. Y el gobierno sólo camina
donde camina la televisión. Si no sale en la televisión
pa’ qué. Porque venimos a la capital: ¡puro letrero!
El gobierno del estado hace chingadera y media, y hace mucho bien.
Y aquí ni un letrero porque no viene la cámara de la
televisión. Qué le importa qué pasa aquí.
Pero viera que viene, pues órale.
Y ustedes digan: bueno, en todo caso vamos a ver, tal vez es su mentira
del Marcos. Si es su mentira pues que venga el gobierno y ayude. ¿A
ver? Ahí está el problema del ojo de agua, ahí
está el problema de los linderos, está el problema de
las invasiones, está el problema de la carretera, hasta del
chingado cable de luz. Si es mentira de Marcos, órale, que
cuando venga otra vez ya está el cable de luz, y esté
la tubería y esté la carretera. Y ya no se quede la
troca tirada como se quedó hace rato, porque con trabajo puede
subir.
Si es mentira pues, así díganle a la gobernadora: “es
mentira Marcos, órale ponle, dinos pues”. Y entonces
sí ya le podemos decir: “no, echaste mentira porque el
gobierno rápido se acomedió”. Van a ver que no.
Aunque sea va a venir a dar unas despensas y unas camisetas de “viva
Amalia y viva López Obrador”, y no sé cuántas
pendejadas. Y ya que se contente la gente, y echan baile, matan una
vaca y se va. Y olvídate, va a seguir la invasión. Hasta
que no nos libremos de ésos, no va a acabar.
Entonces pues así les digan, yo así les aconsejo: que
digan la verdad, siempre es mejor decir la verdad. Y decirlo claro:
nos avisaron y nosotros vamos a pensar cada quien si le entramos o
no, o de qué lado le entramos. A lo mejor unos dicen: no pues
yo nomás los voy a ver cómo se chingan y a ver qué
toca. No se va a poder. Lo vimos pues… no se puede estar en
medio, uno tiene que escoger un lado y otro.
Y va a llegar un día que ustedes ven que llega el ejército,
los judiciales pues para proteger a los latifundistas. Imagínate
que el ejército llega pero para defender al ejido y a la comunidad,
a la propiedad comunal para que no entren los… Pues ya es otra
cosa, es lo que estamos pensando. Ahí ya es que está
obedeciendo: el gobierno y el ejército ya está obedeciendo
a la gente, tienen que proteger al humilde. Es que ya cambió
la cosa.
Pero para eso tenemos que cambiar muchas cosas. Primero que nada
tenemos que cambiar pues si tenemos chueca la cabeza. Porque luego
hay gente pues que se le enchueca la cabeza. Como ve muchas tarugadas
en televisión o en el radio, luego piensa pues que es rico.
Y es rico porque tiene dos pinches cabezas de ganado. Y el otro cabrón
pues no tiene ni calzones pa’ cambiarse. Y dice: “no pues
yo soy rico”. Pero que se asome a ver cómo viven los
meros ricos. Ni siquiera te puedes acercar a su colonia, está
todo bardeado, lleno de policía. ¿Por qué es
así la cosa? Tiene que cambiar.
Aquí no estamos pidiendo nada, yo veo pues que ustedes no
están pidiendo así que le van a quitar la tierra a nadie.
No, es su tierra. Y ahí están los papeles. Y que alguien
viene: no es que yo vengo… No, pero sólo que… ¿naciste
antes de 1537? Te aceptamos, pero si es después te chingaste
porque ahí está el papel. Y éste es el que vale.
Y en problemas de tierras la antigüedad es derecho. Más
antigüedad, más derecho. Entonces los demás salen
sobrando. Y o se entran con la comunidad, con la propiedad comunal,
y acatan la decisión de todos. O se va pa’ otro lado.
Se acabo… acaso donde hemos pasado hay un chingo de tierra,
nomás que está en manos de una persona. Y esa persona
tiene ligas con Monreal o con Amalia García, o sea con el gobierno
son lo mismo pues.
Nos estaban platicando unos compañeros que son indígenas
pimas en Sinaloa casi pegado… perdón, en Sonora, casi
pegado con Chihuahua. Dice pues que su tierra la invaden los mariguaneros.
Y en lugar, dice: yo antes sembraba maíz, frijol. Ahora pura
mariguana y ni siquiera es mía. Pero cuando llega el ejército
a chingar: es a mí es que me chingan. Porque es que me invaden
los mariguaneros y siembran pues su pendejada. Y cuando llega el ejército
de que sale Fox: hemos combatido al narcotráfico. Pura gente
jodida que ni sabía qué pasaba en su tierra pues.
¿Tú crees que esa gente no va a pelear? Me canso ganso.
Se va a levantar. Y más porque no le estamos diciendo con las
armas, sino se va a movilizar, y los yaquis, y los mayos.
Los mayos, mira, tienen pues su tierra y están los pozos de
agua: así como el que están pidiendo —el pozo
profundo—, pero está cerrado. Sólo lo pueda abrir
para regar la tierra del rico. Y la tierra de la comunidad no. Y están
así al lado de una de otra. Y es como un callejón de
tierra donde vive la comunidad indígena mayo. Y has de cuenta
puro monte es de acahual —le decimos nosotros—, puro monte
bajo de espinas, y al lado… la buena siembra: tractores, riego
y todo, es de propiedad privada. Pero antes que llegaran los otros
era propiedad de los mayos —yoreme se llaman—.
Y así los yaquis, y los pimas, y los cucapás, a todos.
Por todos lados están fregando pues a los pueblos indios y
a los campesinos, aunque no sean indígenas. Entonces están
todas esas extensiones de tierra, ahí mismo en Sonora, por
Guaymas, pero hectáreas, miles de hectáreas, nadie las
está trabajando. O las que están trabajando tienen así
como sale en las películas, cuando estaba Porfirio Díaz,
que están como encerrados los peones. Pero pura criatura, menor
de 15 años, que andan buscando trabajo que vienen de otros
estados y ahí los meten a trabajar. Les dicen que van a Estados
Unidos y ahí nomás llegan a Sonora. ¿Sí?
45 pesos diarios, 10-12 horas de trabajo con químicos, entonces
se les quema la piel. Nos enseñaron pues que tienen quemado
así los brazos que están trabajando. Todos: hombres,
mujeres, críos pues.
Pues ¿tú crees que esa gente va a quedar conforme?
No va a quedar conforme. Y aunque le diga el comisariado: no yo es
que estoy con el presidente municipal. Pues te vas a la fregada tú
y el presidente municipal, y su mamá del presidente municipal
que es Amalia. Y así hasta arriba.
Y no importa si es PRI, PAN, PRD todo se va a ir, PT el que sea.
Y no es que va a entrar otro gobierno, es que se va a cambiar cómo
va a ser aquí.
Entonces eso les pido, compañeros y compañeras. Pues
que les platiquen a los otros y ustedes mismos pues lo piensan ahí
a dónde va a llegar, y a ver que lo piense ése que se
vendió, o el que está pues por el otro lado. Porque
finalmente la tierra indígena de aquí va a volver a
ser de los comuneros toda. Y lo que esté adentro de ella. Si
es ganado, ganado, agua, bosques o minerales. Porque a lo mejor dicen:
no pues es que tienes minerales.
Lo que hace ahora el gobierno es que se mete, y hace trampa y pone
la mina. Ahora fíjense qué diferente sería de
que el rico tiene que venir a pedir permiso, a ver si puede hacer
la mina. Y les tiene que explicar si sale mal, si hace daño,
todo eso. Y ahí ve la comunidad si le da permiso. Y si no le
da permiso se va. Eso es lo que estamos proponiendo.
Es todo compañeros, compañeras gracias.