Palabras del Delegado Zero en el inicio
de la gira por Zacatecas
7 de noviembre
Ejido la Tesorera, Zacatecas
Reunión con adherentes y simpatizantes
7 de noviembre del 2006
Bueno, compañeros y compañeras. Pues queremos darles
muchas gracias porque esta reunión ha sido una de las más
ricas que hemos encontrado en nuestro paso por la República
mexicana. Pudiéramos decir a los compañeros y compañeras
de la Otra Campaña en todo el país que aquí en
La Tesorera se ha presentado como un resumen, no sólo de nuestros
dolores, sino también de nuestra lucha y nuestra aspiración.
Y quisiera empezar por el dolor que tenemos actualmente, que es Oaxaca.
Que venimos encontrando en cada lugar en nuestro paso por la zona
norte de nuestro país, en la voz del compañero. Según
nos han contado por varias partes, debido a la campaña de desinformación
que tienen los grandes medios masivos de comunicación: la televisión,
la radio, los grandes periódicos. A todas estas gentes: a Ulises
Ruiz, a Fox y a los que quieren darle a Oaxaca el destino de la muerte,
se les olvidó que Oaxaca es mucho más grande de lo que
creen.
Y nos cuentan los familiares que hemos encontrado por varias partes
de la República acá en el norte, que a través
de llamadas o de correos sus mismas gentes de allá, sus familias,
su sangre, les está informando realmente lo que pasa. Y a través
de ellos, nosotros nos estamos enterando también de lo que
realmente ocurre ahí en Oaxaca, y cómo se están
organizando en la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca.
Como ya dijimos, en nuestra movilización del primero de noviembre,
cuando paralizamos el estado de Chiapas, nosotros estamos dispuestos
a todo lo que sea necesario —a solicitud del pueblo de Oaxaca—
para apoyarlo en su demanda. Ellos están exigiendo una demanda
justa, que es la salida de un gobernador que es un criminal, y un
asesino, y un ladrón. Es decir, un ejemplo de lo que son los
gobernantes en los estados de toda nuestra república.
Y nos sumamos y apoyamos en todo lo que podemos, no sólo como
EZLN sino también dentro de la Otra Campaña, para apoyar
al pueblo en su demanda. Participaremos junto con Zacatecas —aquí
nos venimos a encontrar otra vez con Oaxaca— en la marcha y
en la movilización del día 10 de noviembre. Exigiendo
la salida de Ulises Ruiz, la salida de la Federal Preventiva, y sobre
todo justicia, el castigo a los asesinos que cobraron las vidas de
nuestros hermanos oaxaqueños.
Miren compañeros, la historia de La Tesorera —que nos
contaron los compañeros de Ya Basta— y la historia de
Tlacualeche —que ya vimos que no es taco con leche, sino que
es una historia de despojo— es un excelente ejemplo de lo que
hace el neoliberalismo, según lo pensamos nosotros los zapatistas.
El compañero lo explicaba muy claro: se da esta paradójica
de que se está despoblando el lugar, y al mismo tiempo se está
repoblando.
Nosotros decimos que es lo que hace el capitalismo y el neoliberalismo:
llega a un lugar, lo destruye, lo despuebla y lo vuelve a ordenar
y a poblar de otra forma. En este caso se trata de destruir el ejido
y la tierra comunal, despoblarlo de ejidatarios y de propietarios
de los bienes comunales, y volverlo a poblar ahora con obreros agrícolas,
con trabajadores, ahora en una hacienda o en haciendas, o en grandes
haciendas.
Esto que nos contaron es lo que nosotros vemos que está pasando
en todo el país. Se está dando una destrucción
de todo el campo mexicano, también una destrucción del
tejido social en las comunidades rurales, también en las comunidades
urbanas, una destrucción del sistema educativo —como
nos explicó también el maestro de la CNTE y también
el compañero maestro de la Universidad Autónoma de Zacatecas—
y en esa destrucción no se queda ahí.
Esto es importante porque un compañero nos decía: la
Otra Campaña no debe quedarse en la denuncia, tiene que empezar
a construir una alternativa. El capitalismo, el neoliberalismo está
haciendo lo mismo. Está destruyendo viejas relaciones entre
las personas, y entre las personas y los bienes o las riquezas, y
está volviendo a construir otra cosa. A veces con el acompañamiento
cómplice —como estamos viendo aquí en Zacatecas—
de la que se supone que es la izquierda electoral, o la izquierda
parlamentaria.
Y qué bueno que lo venimos a descubrir aquí en Zacatecas,
para acabar de una vez ya con el argumento idiota de quienes todavía
suspiran porque alguna vez vamos a coincidir los zapatistas y el movimiento
del PRD, o la Otra Campaña y el movimiento del PRD. No tenemos
nada que ver, y no sólo no tenemos nada que ver, sino que ellos
están claramente del otro lado.
Las denuncias que hace la compañera artista, junto con lo
que nos han platicado que está ocurriendo aquí con el
gobierno de Amalia García, y antes con el gobierno de Ricardo
Monreal, es necesario remarcarlo. Porque quienes allá arriba
nos insisten en que tenemos que juntarnos, se olvidan de que son esos
ladrones los que están dirigiendo el movimiento de López
Obrador.
Ricardo Monreal es uno de los dirigentes de ese movimiento y de la
supuesta izquierda esta del Frente Amplio Progresista, al que nos
están invitando y llamando para que nosotros pongamos los muertos
y ellos pongan los diputados y los senadores. Nosotros no lo vamos
a hacer, no vamos por ese camino. Nosotros no pensamos que alguien,
una persona —buena o mala— nos va a resolver los problemas,
sino que tenemos que resolverlos nosotros mismos, nosotras mismas.
Y por eso entramos a esto de la Otra Campaña.
Miren, pasó la compañera de la colonia del cura Camilo
Torres. Ahorita estamos dando una primera pasada, o sea que nos estamos
conociendo, quiénes son nuestros compañeros. Porque
ya ven que luego pasa que a la hora que hay templete y foto de pronto
se acerca mucha gente nada más a tomarse la foto —como
ocurrió con Ricardo Monreal, Amalia García y toda la
plana mayor del PRD cuando el EZLN se alzó en armas—.
Y después vamos a regresar y por supuesto que va a ser un honor
ir a la colonia Camilo Torres, y a todos los lugares que nos han platicado
aquí.
Hay una anécdota, o una leyenda —no sabemos— sobre
el padre Camilo Torres. Cuentan que en determinado momento él
eligió, no por educación sino por elección propia,
creer en dios. Y para él creer en dios era amar a dios. Y entonces
se plantea la disyuntiva —decían que decía él—
que el amor tiene que ser efectivo, tiene que dar resultados. Y entonces
él se pregunta ¿cómo va a ser su amor por dios
más efectivo? y se mete de cura, y se mete de sacerdote. Y
luego se plantea ¿cómo puede ser más efectivo?
y dice que la mejor forma de amar a dios es amar a sus semejantes,
a los hombres y mujeres. Y luego, se contesta la pregunta ¿cómo
amar mejor? pues elige amar a los más pobres y a los más
necesitados.
Y empieza a trabajar con ellos, y se da cuenta que no es suficiente,
y dice que tiene que… para que su amor sea efectivo tiene que
luchar con ellos. Y en ese momento la opción era la lucha armada.
Él entra al Ejército de Liberación Nacional,
el padre Camilo Torres, y no pide un cargo de dirección. Entra
como cualquier combatiente, y en ese entonces cualquier combatiente
para tener un arma tenía que ganársela. Y ganársela
significaba quitársela al enemigo. Entonces, él muere
en una emboscada que le tienden al ejército, y a la hora que
va a ir a recoger el arma que le toca por participar, lo matan.
Esa historia, o esa leyenda, que una u otra forma empieza a repetirse
en todo el pueblo de América Latina y en nuestro pueblo, es
a la hora donde cada quién empieza a elegir cómo debe
ser mejor su lucha, cómo debe ser mejor su participación.
Y de eso se trata la Otra Campaña.
Nosotros queremos pensar como zapatistas, que los 241 años
que estuvo esperando La Tesorera y las comunidades de alrededor para
hacer algo, era porque estaban esperando un movimiento que los respetara,
que los tomara en cuenta. Y nosotros pensamos que es la Otra Campaña
este lugar, este lugar donde La Tesorera y todas las organizaciones:
Ya Basta, los ejidos, todos los que están alrededor de esta
lucha tengan un lugar donde se les respete, donde no se les mande,
sino que se les haga compañeros y compañeras.
Así como pedimos y compartimos el dolor de Doña María
de Jesús por la pérdida de su hijo, y le pedimos que
nos acepte como sus hijos ahora a nosotros los zapatistas. Y la pérdida
del compañero Manuel Ortega, a la compañera Edith le
pedimos que nos acepte como sus hermanos y hermanas a los zapatistas.
El Barzón —para los que no lo recuerdan— hubo
un momento en que asombró a todo el país con su capacidad
de iniciativa y su creatividad en la movilización. Después
un grupo de dirigentes usó el movimiento para agarrar cargos,
y se olvidaron y lo dejaron caer.
Pero en aquellos momentos en que yo conocí a Don Manuel allá
en La Realidad, en Chiapas, en las montañas del sureste mexicano,
platicamos un poco de esto. Y para nosotros era un honor, no vincularnos
con un movimiento que entonces todavía asombraba —antes
de que se convirtiera en un escalón para tener puestos políticos—,
sino conocer a quienes lo habían fundado y le habían
dado esa vida.
Lo que se trata aquí en la Otra Campaña es de desafiar
como desafía cada vez que enfrenta las máquinas Doña
María de Jesús, como lo desafió Manuel Ortega,
como lo desafían todos ustedes a la hora que están defendiendo
la tierra y sus derechos frente a los más poderosos y frente
a los gobiernos que simulan ser del pueblo, o estar interesados en
el pueblo, como el gobierno actual de Zacatecas.
Es volver a tomar en nuestras manos nuestro destino. No se trata
—repito— que el EZLN le de orden a La Tesorera, sino que
el EZLN y todas las organizaciones, grupos y colectivos que están
en la Otra Campaña apoyen a La Tesorera, a los demás
ejidos y comunidades que están alrededor en su lucha, a la
colonia del cura Camilo Torres, a los compañeros y compañeras
de la Universidad Autónoma de Zacatecas, a los maestros.
Nosotros esperamos que nos levantemos juntos con ustedes. No para
elegir un partido político, no para hacer un partido político,
no para que cambie el color del que nos va a humillar, del que nos
va a despreciar, del que nos va a despojar. Sino para elegir nosotros
mismos quién nos va a obedecer. Porque de eso se trata, no
de cambiar un gobierno, sino de cambiar la relación de gobierno.
Se trata que los gobiernos ahora sirvan a la gente, a sus necesidades.
Y para eso se necesita —como explicaron varias veces aquí—
que nos organicemos, uno; y dos, que no estemos solos.
La Otra Campaña es la oportunidad no sólo de ser escuchados,
y de que estas denuncias que nos hicieron lleguen muy lejos. Como
la de los compañeros ex braceros, de la Asamblea Nacional de
Braceros, que nos contaron una historia que escuchamos también
con nuestros compañeros de Tlaxcala, y que hemos venido escuchando
en todos los estados del norte de la República. La cuenta que
hacíamos nosotros es: lo que pasó con el dinero es que
se lo robaron. La respuesta del gobierno de Fox es que no hay dinero.
Entonces ¿por qué gastaron tanto en las campañas
electorales? ¿por qué se lleva él tanto dinero?
¿por qué los hijos de Martha Sahgún se llevan
también tantas tierras y empresas que adquirieron ilegalmente?
Todo ese dinero está ahí, es de ustedes, es de los braceros,
de los ex braceros, y debe ser restituido íntegramente —como
dicen ustedes— con sus intereses. Nosotros apoyamos esto.
Y nuestros compañeros y compañeras en todo el país
que son ex braceros nos han acompañado ya en las marchas el
1 de mayo, y ahora estuvimos en la reunión con los braceros
actuales que están en el otro lado, cuando fue la reunión
en Tijuana. Y volveremos a encontrarnos con ellos en Nuevo Laredo
y en Matamoros, para tratar de crear un vínculo con los braceros
de ahora y los braceros de ayer, con la misma demanda de justicia.
Compañeros y compañeras, aquí está el
ejemplo de lo que va a pasar si dejamos que otro nos gobierne. Zacatecas
exporta mano de obra —así nos lo dijo claramente el compañero—
y es de los primeros lugares en exportar mano de obra. Eso quiere
decir que se está despoblando Zacatecas. Y en su lugar ¿qué
está pasando? En lugar de la gente, de los ejidatarios, de
los indígenas, de los comuneros, de los estudiantes, de los
muchachos —como el hijo de María de Jesús—
lo que están entrando son los grandes capitales extranjeros,
y son los que se están apoderando de la tierra.
Nosotros les pedimos que sigan resistiendo, que defiendan su tierra.
Pero que ya no lo hagan solos, sino junto con nosotros. Y no sólo
se trata de defender los títulos de la tierra, de volver a
recuperar la propiedad que fue despojada con el Procede, eso hay que
desconocerlo. Nosotros estamos por desconocer el Procede y el Procecom,
y que la tierra vuelva a ser propiedad de los ejidatarios.
Y entonces defender no sólo la tierra, sino también
el aire que respiramos. Porque aquí nos platicaron que esas
empresas no sólo se están robando la tierra y el agua,
sino también se están robando la salud de nuestra gente:
de nuestros papás, de nuestros hermanos, hermanas, de nuestros
hijos e hijas. Y nosotros no podemos permitir eso.
Nosotros decimos que es como una guerra, como si nos estuvieran atacando
y aniquilando, y hubieran sacado a la gente, y empezaran a entrar
los ejércitos de ocupación. La repoblación de
Zacatecas es la reconstrucción de Zacatecas en un Zacatecas
cada vez más injusto, cada vez más extranjero, cada
vez más ajeno a su propia historia de lucha y de rebeldía.
Entonces, lo que nosotros les decimos compañeros y compañeras,
es que toda esta historia que nos contaron no sólo la vamos
a llevar lejos. Nosotros queremos pedirles respetuosamente que nos
acepten como sus compañeros y compañeras. Que se entren
decididamente a la Otra Campaña.
Y si en algún momento la Otra Campaña empieza a agarrar
un camino equivocado —como el que están agarrando los
partidos políticos de allá arriba— la dejen o
nos lo reclamen. Junto con ustedes, nosotros nos saldremos y seguiremos
intentando, hasta conseguir construir un movimiento honesto, auténtico
y en beneficio de la gente de abajo.
Eso es lo que les queremos decir, compañeros y compañeras.
Nuevamente gracias que nos reciben, y gracias sobre todo por su palabra
y por su ejemplo. El ejemplo de los que están, y también
de los que ya no están, pero están junto con ustedes.
Gracias compañeros, gracias compañeras.
Fresnillo, Zacatecas
Acto Público en la Preparatoria 3
7 de noviembre del 2006
Buenas tardes, otra vez.
Queremos agradecer a las compañeras del Colectivo de Mujeres
Desempleadas de Fresnillo, y especialmente a las estudiantas y estudiantes
de la prepa 3 que nos recibieron y que nos hicieron el paro con este
evento, ahora sí como dicen ustedes: “se rayaron”.
Gracias por eso.
Queríamos preguntarles y preguntarnos nosotros: ¿qué
tan lejos queda Chiapas? y ¿qué tan lejos queda la Tesorera?
de aquí de la prepa 3 de Fresnillo. Cada uno de ustedes —me
refiero a las estudiantas y a los estudiantes— se van asomando
en el laboratorio, en el salón de clases a un libro, a un experimento,
y empieza a sentir la tendencia por una u otra profesión: escribir,
curar, investigar, construir, dibujar, pintar.
Y uno se empieza a pasar así mismo una película que
nunca va a suceder, no en este sistema. Y se imaginan que terminan
la preparatoria y entran a la universidad y pueden estudiar ingeniería,
medicina, enfermería, biología, diseño gráfico,
o cualquiera de las cosas que descubran dentro de ustedes como lo
que se llama una vocación.
Y resulta que no, que lo más seguro es que terminando esta
preparatoria, tengan que elegir el camino que van a seguir al norte
del Río Bravo para buscar un trabajo digno. Y aun terminando
la universidad como ingenieros, como biólogos, como médicos,
como lo que sea cada quien, se va a encontrar con que no encuentra
empleo para lo que se preparó.
Y esa ilusión que germinó en la secundaria o en la
preparatoria termine estrellada contra una realidad que cada vez se
mete más aquí, a la prepa 3, a Fresnillo. Y no sólo
tiene que ver con Chiapas y con la Tesorera en el municipio de Pánfilo
Nateras, aquí en Zacatecas, sino con lo que está pasando
en el resto del país.
Nosotros no les venimos a gritar, ya bastante se les grita en la
escuela, en la casa, en la iglesia, en todas partes. Nosotros venimos
a tocarles el corazón y a pedirles nada más un momento
para el oído, para que escuchen y piensen.
Como jóvenes han sido despreciados y perseguidos, han tratado
de construirse una identidad, a veces vistiendo de determinada forma,
a veces poniéndose tatuajes o percings, a veces peinándose
de una u otra forma, y siempre han recibido el desprecio de los que
están arriba. Y a veces el que está arriba es un adulto,
a veces es una autoridad, a veces un funcionario, a veces un profesor.
Y uno empieza a entender que está en un proceso de domesticación,
como se domestica a los animales para que obedezcan a una señal.
Y uno supone que ese sistema que los está poniendo de esa forma,
no lo va a tocar, o no va más allá.
Y resulta que desde jóvenes, desde jóvenas —como
decimos nosotros también—, nos empiezan a vender también
una falsa rebeldía, esa rebeldía hello kitty, RBD de
Televisa y de Televisión Azteca, que hace suponer que los jóvenes,
porque sean de determinada forma, son ahora rebeldes.
Y nosotros queremos preguntarles ¿qué tan lejos queda
Chiapas? aquí de la prepa 3, porque hay jóvenes como
ustedes, que ahorita están en la montaña del sureste
mexicano, detrás de un pasamontañas, asomándose
a través de nosotros y de la karavana, y se están haciendo
la pregunta: ¿qué tan lejos queda Fresnillo de Chiapas?,
y ¿qué tan lejos queda la prepa 3? Porque ellos sienten
—igual que ustedes— que algo está quedando mal
en todo esto.
Alguien dijo por aquí —a la hora que pasó—
que la juventud es presa de la delincuencia. Nosotros pensamos que
no están aquí esos, porque si fueran delincuentes, las
mujeres serían gobernadoras del estado de Zacatecas.
Se trata también de vender, así como un modelo de rebeldía,
un modelo de belleza, y a obligar a las mujeres a que se tengan que
acercar —incluso mutilar— para cumplir con ese modelo
de belleza. Como si lo que importara durante una época de la
vida fuera eso, y luego darse cuenta más adelante, que no importa
cuántos afeites, no importan cuántos cosméticos:
la vida pasa y las cosas cambian.
Y como mujeres ¿cuál es la libertad de vestirse como
se visten, si tienen que temer en cualquier momento la agresión
de un hombre? Por el largo de una falda, por lo largo de un escote,
por una u otra cosa, ser presa, ya no nada más de las miradas,
sino de una agresión, incluso una violación, incluso
un asesinato. ¿Por cuál delito? Por ser mujeres y por
ser jóvenes.
Y los hombres, jóvenes también, que se junten para
escuchar música, para platicar o para lo que sea, y que por
ese sólo hecho de estar juntos y de ser jóvenes y de
vestirse de una forma, inmediatamente les caiga la tira y pa’
dentro si no se mochan con el funcionario.
Esa es la historia que hemos escuchado en todo el país, y
que sabemos que también ocurre aquí en Fresnillo.
Allá en las montañas del sureste mexicano siempre nos
estamos preguntando sobre la maldad y el malo. Y dicen nuestros jefes,
los ancianos y ancianas indígenas del Ejército Zapatista
de Liberación Nacional, que la maldad es la misma y el malo
va cambiando de nombre.
Sabemos aunque no se diga, que el mal y el malo, aquí en Fresnillo
se llama Bonilla. Sabemos que este empresario quiso comprar la gubernatura,
porque nuestro sistema político mexicano, compañeros
y compañeras, la política es también una mercancía,
igual que la justicia, igual que la libertad.
Y resulta que la inmensa parte de la población, no sólo
en Zacatecas, sino en todo el país, no tiene el dinero para
comprarla. Entonces sólo queda elegir: si vamos a esperar a
que otros la tomen y nos las estén regalando a dosis, si vamos
a permitir que lo que es de cada quien, que es su dignidad —y
dignidad quiere decir el respeto a uno mismo y el respeto al otro—
también sea convertida en una mercancía.
Si vamos a esperar que terminando la preparatoria o ni siquiera terminando,
ahí mismo en el salón de clase, en la escuela, cuando
van a una diversión, cuando van en la calle, sean comprados
o se les exija vender su dignidad como mujeres o como jóvenes.
Aprender a decir sí, cuando el corazón les está
diciendo que digan que no. Aprender a decir no, cuando todo, su dignidad
misma, les exige que digan que sí.
Y puede ser que en ese laboratorio o en esa biblioteca no aparezca
Chiapas y no aparezca La Tesorera —que está aquí
cerca—, pero esa lucha que hay ahí en Chiapas y que hay
aquí en Zacatecas, también les atañe. Porque
llegó el momento de elegir, compañeros y compañeras,
si para lo que va a pasar, que es historia, que se va a escribir,
se van a asomar a ella en un libro, en una canción, en una
poesía, en una película, o se van asomar a ella siendo
parte de lo que estamos haciendo.
Sabemos que llegan unos y otros a decirles: “entren en este
lado, entren en otro”. Y sabemos que los políticos sólo
los ven cuando valga su credencial de elector, y eso es casi tres
años o cada seis años, y en el resto del tiempo no existen
para nada. Están todos, estamos todos, siendo preparados para
comprar y para vender. Y la mercancía que les interesa allá
arriba, es esto que nosotros —los zapatistas— llamamos
dignidad.
Nosotros venimos a decirles, a pedirles, que piensen, nosotros los
respetamos. La Otra Campaña no es para adultos —como
luego se dice— o para gente de juicio, no importa la edad, no
importa el color, no importa el sexo, no importa la preferencia sexual
ni la creencia religiosa. Lo que importa es tomar la decisión
si vamos a dejar que siga pasando lo que está pasando sin hacer
nada, si vamos a seguir dejando que Bonilla haga como quiere con su
radiodifusora o con todo lo que tiene. O si nos vamos a organizar
para librarnos no sólo de él, sino también de
Amalia y también del que le siga.
Lo que nosotros les estamos proponiendo, compañeros y compañeras,
es sacudir al país, desde donde se sacuden las cosas, desde
abajo y tomándolo desde la izquierda. Y que después
de esa sacudida no quede arriba ninguno de esos que nos obligan a
ser lo que no queremos ser.
Y podamos construir entonces un México donde no importe cómo
uno se vista o se desvista, sino lo que importe, sea lo que uno es,
lo que uno vale, la vida que se ha construido y el destino que nosotros
queremos en nuestras propias manos.
No se trata de buscar a quién nos va a mandar, ni tampoco
se trata de a quién vamos a mandar. Se trata que no mande nadie
y que nosotros podamos decidir por nosotros mismos.
Nosotros les pedimos, compañeros y compañeras, que
seamos eso, que seamos parte de un movimiento, no para que alguien
nos mande. Sino que ustedes mismos se organicen aquí en la
colonia Esparza, como mujeres desempleadas, como estudiantes, como
estudiantas, en sus organizaciones políticas, en sus grupos
y colectivos. Y el día que va a llegar —cuando llegue—
tengan una parte como actores, y ya no como espectadores.
Y entonces sí, que las generaciones que más adelante
pasen por la prepa 3, sepan lo que pasó aquí este día,
y sepan la decisión que tomaron ustedes, su palabra —que
tal vez no se escuche, pero que la van a escuchar ustedes mismos,
ustedes mismas—. Y entonces, no va a importar si pasó
aquí Marcos, sino va a importar lo que verdaderamente importa:
la decisión, el sí o el no que ustedes tomen.
Gracias, compañeros, gracias compañeras.