El Delegado zero en la ciudad de Chihuahua,
30 de octubre
Chihuahua, Chihuahua
Reunión con adherentes
30 de octubre del 2006
Compañeros: no, no estoy enojado, estaba yo agarrando el tono
norteño ya. Sí señor, regresamos a Chihuahua,
cómo chingaos no. Compañeros y compañeras de
Chihuahua: gracias que nos recibieron a nosotros la Comisión
Sexta y a los compañeros y compañeras que vienen en
la karavana, de medios alternativos.
Se supone que yo voy a explicar la Otra Campaña, pero dudo
que pueda hacerlo mejor que la compañera Martha de los Ríos,
a la hora que hizo su exposición. Según lo que vemos
nosotros, hay aquí en este cuarto tanta dignidad, que no cabe
en el estado de Chihuahua, que es el más grande de la República
mexicana.
Y ojalá en esas historias que nos contaron y que nos conmovieron
—y además que fueron una lección para nosotros—,
hubiera un lugar para Oaxaca. Porque hace una horas escucharon ustedes
lo que está pasando en Oaxaca, y lo que vamos a hacer. Y nadie
mencionó aquí, si pasado mañana, la Otra Chihuahua
va a hacer algo.
Y me parece importante que lo tomen en cuenta y lo digan, porque
aquí tengo un reporte aproximado de lo que está ocurriendo
en el mundo, en solidaridad con Oaxaca. Hay movilizaciones y manifestaciones
en 25 ciudades del mundo: Madrid, Barcelona, Berlín, Milán,
Brasilia, Sao Paulo, Río de Janeiro, Ciudad de México,
Nueva York, Washington, Houston, Portland, Austin, Sacramento, Los
Ángeles, Chicago, Montreal, Santiago de Chile, Londrés,
París, Munster en Alemania, Marsella y Toulous en Francia.
Y si tanta dignidad que hay aquí en esta sala —que no
cabe en Chihuahua—, ojalá y pudiéramos derramar
un poco de ella hacia Oaxaca. Y poder decirle a la APPO y al pueblo
oaxaqueño que estamos con ellos, que no están solos.
Pasado mañana, nosotros vamos a estar en Juárez —mañana
nos vamos para allá—, y lo que vamos a hacer nosotros
es bloquear el puente internacional. En el marco de las movilizaciones
que estamos llamando para ese día primero. Y esperamos pues,
que si no pueden estar allá, pues aquí hagan algo también
para que la Otra Chihuahua llegue hasta Oaxaca.
Llevamos 25 estados de la República. Éste es el estado
26, y hasta acá, en el estado 26, que escuchamos la palabra
de la compañera Iskra y de Cuarto Menguante, lo estuvimos buscando
esa palabra durante tantos estados, y qué bueno que fue en
Chihuahua que la encontramos. Porque en el resto del país,
se maneja frente a la gente de la tercera edad, ancianos, ancianas,
viejitos… —como les quieran decir, allá nosotros
les decimos nuestros mayores y mayoras, la gente que tiene más
experiencia—. La concepción que se tiene es alguien que
es motivo de limosna, de caridad o de lástima.
Y en ese sentido, nos sentimos muy identificados como indígenas.
Porque nosotros, antes del alzamiento, éramos objeto de lo
mismo. De limosna, de caridad, y de lástima. Fue necesario
que llegáramos a Chihuahua y que Cuarto Menguante nos contara
una posición digna, política, anticapitalista, de esto
que significa rebasar los 60 años. Y no se trata sólo
de la advertencia que nos hizo ella —y con ella todo el colectivo
de Cuarto Menguante— de que tarde o temprano vamos a llegar
ahí. Sino que se trata de ubicar cómo el sistema capitalista
nos va asignando compartimentos, características, siempre abajo
y de desprecio.
Y me recuerda lo que uno de nuestros mayores, el Viejo Antonio, nos
decía respecto a esto de ser anciano o de ser mayor. En alguna
de esas noches en la Selva Lacandona, sobre el Río Jataté,
la luna se estaba desgastando en eso que se llama el cuarto menguante.
Y le decía yo, cuando estábamos caminando con él,
buscando cazar venado para poder comer, que era un poco triste cómo
la luna se iba como borrando poco a poco, hasta que se acercaba a
morir.
Y decía él que estaba yo viendo mal lo que estaba ocurriendo.
Que no era que la luna se fuera desgastando en su caminar por el cielo,
sino que simplemente se estaba preparando para ser nueva otra vez.
Que a la hora que la luz se iba desgastando, no era así, sino
que se estaba cubriendo con la sombra, en donde volvería a
parir después esa uña de luz que se encaja en el cielo,
que es lo que conocemos como la luna nueva.
No sé si son 22 años después, y varios miles
de kilómetros que el Colectivo Cuarto Menguante nos vuelve
a decir lo mismo. Ojalá que esa palabra recorra toda la República.
Y no sólo la República, el mundo entero. Porque es una
posición nueva, la necesitamos. Necesitamos aprender de ella.
Y necesitamos hacerla nuestra.
Ojalá y a través de estos compañeros y compañeras
que vienen en la karavana, que son de diversos colectivos y grupos,
puedan hacer llegar esa palabra, para que otras personas de la tercera
edad, ancianos, ancianas, viejitos, viejitas, como le llame cada quien
en cada lado, pueda encontrar un lugar entre nosotros. Porque si la
Otra Campaña no es capaz de darle, a cualquiera de nosotros:
hombres, mujeres, niños, jóvenes, ancianos, un lugar
digno, entonces nadie lo va a hacer.
Salud a esa palabra de Cuarto Menguante, que había que cambiarle
el nombre y sería Luna Nueva, que eso es lo que decía
el Viejo Antonio.
Decía un niño de allá —que ya no es niño,
pero era niño entonces—, que es el Andulio… Nosotros
tenemos una forma chueca de aprender el español: lo revolvemos
todo. Hablamos al revés, así como los chicanos. Y aprendía
mal el uso del plural. Entonces, él decía que cuando
una señora tenía muchos hijos, entonces le aplicaba
el plural a la mamá. Y decía: es mamases porque tiene
varios niños. Y la forma en que hemos llegado nosotros a Shihuahua
—como dicen ustedes—, o Chihuahua —como decimos
nosotros— tiene caminos que no son conocidos.
En 1994, en los primeros días del alzamiento, unos compañeros
nuestros fueron detenidos aquí, en Chihuahua, cuando intentaban
derribar una torre eléctrica. Fueron presos. Y ¿quiénes
los sacaron, los cuidaron, los hicieron que fueran libres otra vez?
Fueron las Doñas de Chihuahua. Desde entonces, nosotros les
mandamos un mensaje: que queríamos adoptarlas como mamás.
Siguiendo el modo del Andulio, serían nuestras mamases, porque
tienen varias decenas de hijos en las montañas del sureste
mexicano. Hijos e hijas.
Son nuestras mamases, las Doñas de Chihuahua. Y venimos aquí,
y a Juárez, a darles un homenaje, que es lo menos que podemos
hacer porque bien halla la sangre que corre en esas venas. Y ojalá
tuviéramos todos la dicha de ser paridos por estas señoras.
Compañeras.
Pasó un compañero un compañero ahorita que,
a mi manera de ver, es la intervención que define mejor lo
que es la Otra Campaña. En efecto, se tardó 27 segundos
en decirlo, y dijo: de lo que se trataba es de escuchar. No todos
lo hacemos. Ni todos lo hacemos como debiéramos.
Porque aquí pasó un colectivo de obreros que se llama
Tlatoleros. No sé si todos saben lo que quiera decir —yo
no sabía—, pero no vi que nadie preguntara qué
quiere decir tlatolero. Le pregunté al compañero qué
quería decir. Y me explica él que era la forma en como
se nombraba al mensajero, un indígena, que su trabajo era ir
de mensajero de un pueblo a otro, para preparar las rebeliones contra
el virreinato.
De una u otra forma, cada miembro de la Otra Campaña, cada
integrante: hombre, mujer, no importa el tamaño, la edad o
el color que tenga, es —de una u otra forma— un mensajero.
De eso se trata. Porque la Otra Campaña no es esto que está
aquí, sino es todo lo que queda afuera y que ve que su esperanza
se agota. La Otra Campaña es la esperanza, es el tlatolero,
el mensajero de la rebelión que se está esperando.
A los compañeros del Calli les digo que yo los conocí
en el tren Chihuahua al Pacífico, en el tramo que va de San
Juanito a Cuauhtémoc. Y me los presentó el maquinista
del ferrocarril. Les voy a contar —como dicen ustedes—
porque es una historia bien chida que se entienda lo que hacen y que
sea otro el que lo cuente. Es un maquinista que dejó la máquina
corriendo sola —yo dije: en la madre, ahora sí nos va
a partir la madre—, porque yo veía que la máquina
andaba, y él estaba platicando conmigo, y dije: bueno, pues
aquí llegó, me iba a tovar Chihuahua. Si aquí
nací, aquí morí, ni modo.
Y entonces, el me pensaba contar de pues los problemas que tenía
en el sindicato, de cómo los había desbaratado Zedillo,
a la hora que privatizó los ferrocarriles. Y de cómo
estaban luchando por sus derechos laborales. Cómo les imponían
jornadas laborales de 18 horas. Y luego llegaba el dirigente sindical
y les decía: “tengo buenas noticias, acabo de conseguir
una jornada laboral de 22 horas”, por el mismo salario. Y decía
que él trataba de organizarse con otros para buscar que fueran
defendidos sus derechos laborales.
En el tramo previo: de Mochis a Creel, el otro maquinista es el que
nos contó lo que dije en la mañana: que llevaba 42 años
de trabajar en el ferrocarril. Y según esto, se había
jubilado a los 30. Y le daban mil 500 pesos al mes. Pues no pudo,
tuvo que volver a trabajar para poder vivir.
Pero el maquinista que lleva de Creel a Chihuahua, en el tramo éste
de San Juanito a Cuauhtémoc, me dice: “oiga ahora que
vaya a Chihuahua, vaya a la calle Libertad e Independencia, ahí
hay unos chavos que tienen un puesto, ahí tiene todo. Si usted
quiere saber algo de los zapatistas, vaya y pregúnteles”,
dice. Entonces me dice: “pero le encargo porque yo les encargué
la canción —¿cómo se llama?— ¿la
casita? con Oscar Chávez” —pero quedaron a debérselas
no se la dieron, dice que se la iban a conseguir—. Y que si
yo los veía. Le dije: pues no sé si los voy a ver. “Seguro
—dice— esos son meros zapatistas pues. Llevan seis años”.
Y nos contó la historia: que ustedes — perdónenme—
mejor que como la contaron ustedes. Porque dice que se plantan ahí
y que los quiso quitar la autoridad. Pero así como norteño
dice: “lo quiso quitar, ¡n’ombre qué se van
a dejar! Se trincaron ahí y no los pudieron mover”, dice.
Y ya los dejaron en paz, dice. Pero él sentía una especie
de respeto y admiración por ustedes y por su trabajo.
No había en él ningún problema, ni por cómo
se visten, ni qué es lo que hacen, ni nada. Había el
respeto y la admiración por haber desafiado a la autoridad.
Y porque contra todo y contra todos estaban difundiendo una causa
que no tenía que ver con las modas electorales o políticas.
Porque podía pasar de moda el zapatismo. O podían ser
nuestros largos periodos de silencio y ustedes estaban dale y dale.
Esto es lo que pasa. Ahí lo busquen el maquinista del Chihuahua
al Pacífico.
Los compañeros ejidatarios de Aldama merecen una mención
especial nuestra. No sé si están todavía siquiera
los ejidatarios de Aldama. Ya se fueron, lástima. Porque la
historia que nos contaron es la que hemos escuchado en el resto del
país. El engaño, y el uso de las leyes por parte de
las autoridades, para despojar a los campesinos.
Nosotros pensamos que nuestros compañeros de la karavana van
a agarrar esa historia. Y sobre todo la decisión que tomaron
de resistir al despojo de las tierras del ejido. Y qué bueno
que le pusieron nombre al explotador. Porque ahora vamos a ver a Interceramic
no como un piso, sino como alguien que despoja de la tierra a los
campesinos. Ojalá que esa lucha se conozca en muchas partes,
para que haya solidaridad y apoyo.
A mis tocayas del MARCk —yo a decir verdad, les voy a decir
que se les olvidó la “O” y la “S”,
pero ya veo que así se llaman—, y al Frente de Consumidores:
la lucha que ustedes están llevando —nosotros sabemos—
desde antes, que no es nueva, pero estaba sola, apartada y desconocida.
En realidad todo el movimiento en contra de las altas tarifas de la
luz, está en toda la República. Y no se da cuenta que
está en toda la República.
Yo les cuento la anécdota que nos cuentan en una comunidad
que se llama Joaquín Amaro, que está en Chiapas, en
el municipio de Tonalá, que está en la mera orillada
del mar. Ahí, cuando no los chinga el gobierno, los chinga
el huracán. Les destruye todo y luego viene el gobierno a volver
a destruir encima ¿no? Ellos llevan un movimiento desde hace
muchos años, en contra de las tarifas eléctricas. Son
muy tiernos y pacíficos para tratar con la Comisión
Federal de Electricidad. Cuando llegan los de la Comisión a
cortar la luz, los desnudan y los meten al agua hasta la mitad, a
40 grados centígrados al sol. Y entonces ya les preguntan si
todavía quieren cortar la luz, y los de la CFE dicen: no, y
se van.
Ése llegó a ser un movimiento muy importante en Chiapas,
y se estuvo manteniendo, se está manteniendo todavía,
durante muchos años, se mantiene todavía. Y llega un
momento en que se plantea que su movimiento no puede ser sólo
contra las altas tarifas de luz, sino que se está enfrentando
a algo más grande —como explicó Doña Martha—
que no tiene que ver nada más con el funcionario o con el empleado
que va a cortar la luz, sino con todo el sistema y la clase política,
que es la que está poniendo eso.
Ellos mismos nos decían: “no se trata sólo de…
o no se trata de conseguir una rebaja en la tarifa de luz. Se trata
de conseguir otro país”, así nos lo decía
a nosotros. Y ahí mismo en Chiapas, pero ya al norte del estado
—no al norte de la República, sino al norte de Chiapas—,
por la zona de Palenque, otro grupo de indígenas, nos decía
—tienen también su organización contra las altas
tarifas de la luz—, y dice:
“Mire Subcomandante, yo tengo un foco y una grabadora, para
oír cumbias, y la cuenta que me llega es de 800 pesos. Y entonces,
¿yo qué hago? pues voy juntando —el altero tiene
así de las estas notas para que tiene que pagar—, entonces
dice el gobierno que me baja la tarifa, pero aunque me la regale,
no puedo, no me alcanza pues para nada. Entonces, nosotros lo que
hacemos es que no pagamos. Y entonces, llega la autoridad, o sea la
Comisión Federal de Electricidad, y corta la luz. Y nosotros
la volvemos a conectar. Y vuelven a llegar y cortan la luz, y la volvemos
a conectar. Luego cortan un pedazo grande. Vamos, nos juntamos, compramos
un cable y lo conectamos nosotros. Viene la Comisión Federal
de Electricidad a cortarlo y le decimos: ‘esa es propiedad privada,
si te lo llevas es robo’. Entonces, dudan y ya no la cortan.
Pero como quiera los están presionando en cualquier lado.
Si nos vamos al otro lado, al noroeste, en Mexicali, hay también
un movimiento importante en contra de las tarifas eléctricas.
Porque el problema —dice— es que aquí se chingó
Roma —como dice el Andulio—. Porque cuando hace calor,
te mueres si no usas el aire acondicionado. Y cuando hace frío,
te mueres si no usas el calentador. Entonces, gastas en invierno y
gastas en verano. Y no hay tarifa preferencial.
Entonces, prácticamente se les va el sueldo en pagar la luz.
Y el nivel de tolerancia —nos lo explicaron así en kilowatts—,
tanto es un precio, que está bueno, pero a partir de ahí
sube Pero no hay quien viva con ese kilowatts que le dan, siempre
tiene que consumir más. Entonces, nos decían: “ahora
resulta que estamos trabajando no para la familia, sino para la Comisión
Federal de Electricidad”.
Entonces, están esos movimientos dispersos por varias partes.
Ahora lo volvemos a encontrar aquí con el MARC y con el Frente
de Consumidores. Y habría que ir planteando, nosotros les pedimos
que vean las páginas de internet de los compañeros de
los medios alternativos, para que revisen cómo en varios estados
están estos movimientos y empiecen a hacer contacto directo.
Nosotros vemos, ya que acabemos, que podría ser posible levantar
un movimiento nacional de huelga general de pagos, nacional. Y ya
quiero ver si a la CFE le alcanzan empleados para cortar la luz de
millones de gente. Y nosotros decimos que debiera haber, lo que dicen
ahí los compañeros: tarifa cero. Porque lo que nos están
informando es que no sé cuántos pagan en los uso doméstico
y pequeño comercio, pero los centros comerciales y los grandes
hoteles están exentos del pago de luz.
Entonces, ¿cómo es posible que el que más consume
luz no paga o paga muy poco, y el que consume menos luz paga más?
Entonces, no se trata sólo de la zona, y de la tarifa, sino
también, dentro de la misma zona, ahora sí quién
tiene y quién no tiene ¿no? Probablemente, se puede
en algún momento hacer un encuentro con este tema: nacional.
Y no sólo que se intercambien experiencias de lucha, de resistencia,
sino también propuestas y lleguen a plantear… Yo estoy
seguro que esa demanda es nacional y va a ser apoyada por toda la
Otra Campaña y por cualquier gente que sea medianamente inteligente,
lo que deja a fuera a los políticos, empezando por Fox.
Pues más o menos, es a grandes rasgos lo que escuchamos, compañeros
y compañeras. Ojalá voltearan a ver también —así
como a Oaxaca— a la Otra Campaña que está en la
Sierra Tarahumara, ahí con los rarámuris, también
están organizados con nosotros. Tienen sus propias demandas,
muchas son las mismas que los ejidatarios de Aldama: despojo de tierras,
robo, les quitan el agua, los engañan por medio de las leyes
y les están quitando las tierras. Y sería interesante
hacer un movimiento ahí. Pero en concreto, sobre todo en la
cuestión indígena, no es necesario ir a Chiapas. Aquí
mismo tienen los mismos problemas que nos llevaron a nosotros a alzarnos
en armas.
Entonces, compañeros y compañeras: nosotros les pedimos
gracias —decimos allá, cuando queremos agradecerle a
alguien le decimos: te pedimos gracias— por que nos recibieron,
porque nos dieron su palabra. Yo soy el Delegado Zero, porque vienen
más delegados. Como hemos visto la situación de los
pueblos indios en el noroeste, cambiamos nuestro plan. Nuestro plan
era empezar en febrero del año próximo, en el sureste.
E ir plantando ya los delegados otros —decimos nosotros—,
o sea, el 1, 2, 3, 4, 5, 6, en el sureste. Vamos a empezar en el noroeste
y el norte.
O sea, a partir de marzo, vamos a empezar a aparecer por acá
otra vez los encapuchados. Y en esa vuelta que vengamos, ya vienen
mis jefes y jefas, o sea ahí vienen los Comandantes y Comandantas:
Tacho, David, Hortensia, y eso. Y se supone que ya van a tardar acá.
Entonces, nosotros necesitamos pues que esté bien organizad
la Otra Chihuahua, porque entonces ahora sí viene la chamba.
No se trata de organizar un acto público y una reunión
de adherentes. Sino salir, ahora sí que a los pequeños
comercios con los ambulantes, a las casas… Para empezar a levantar
el Programa Nacional de Lucha. Que debe de tener forzosamente el problema
de las tarifas eléctricas. Pero también el trato de
los pueblos indios, también los derechos agrarios. Como decía
el compañero que habló del ejido Aldama: “a tierra
debe ser de quien la trabaja”.
Y ahora en Sonora, alguien lo dijo muy claro: “tiene que modificarse
el Artículo 27 y tiene que volver a su esencia original”.
Nosotros le dijimos: pues vamos de una vez por todo, por toda la Constitución,
no nada más el Artículo 27.
Lo que hemos visto en el norte de México… Porque a nosotros
nos decían: “n’ombre al norte ni vayas, ahí
el que no es PAN, es bolillo. Y es otra realidad, porque tienen un
nivel de vida muy alto” —y no sé qué madre—.
O sea, no vayas porque nadie te va a hacer caso. Y ya que pudimos
arreglar que pudieran relevarnos ahí con los compañeros
de Atenco…
Que es una lucha que no debemos olvidar nunca, porque son nuestros
compañeros. Y yo veo que la mayoría aquí son
mujeres. Además, como mujeres, nunca deben olvidar Atenco.
Porque esas compañeras las torturaron por ser mujeres. Nada
más por eso. Y las lastimaron como mujeres. Además de
como luchadoras y todo eso. Y están en la cárcel todavía,
porque son mujeres. Y yo me imagino que debe haber algo así
que se llama solidaridad de género y no sé qué,
que debiera hacer sentir. Porque un hombre por muy progresista o lo
qué sea, no puede imaginarse lo que es ser mujer, por mucho
que se opere.
Entonces, como mujeres, ustedes pueden entender mejor lo que es ser
agredida físicamente como ser mujer. Como fueron estas compañeras.
Entonces, Atenco no hay que olvidarlo. En la mañana habló
Octavio, pero también habló la compañera Italia,
que estuvo presa. Esa gente tiene que recordar siempre que sus compañeros,
no importa en qué parte de la República estén,
no los van a dejar solos.
Cuando pudimos organizarnos y que nos relevaran ahí, ahorita
hay tres comandantes que están movilizándose por lo
de Atenco, para que yo pudiera terminar el norte, nos decián
pues que no iba a haber nada.
Y nada más entrando en Sinaloa, empezó a brotar todo.
Ya sin el espejismo electoral. Ya sin la esperanza de que: por el
bien de todos, primero los puestos y los cargos. Perdón es
que me da coraje, porque acabo de leer en el internet, que el secretario
general del PRD dicen que ellos estuvieron de acuerdo con la entrada
de la PFP a Oaxaca. Y que la pidieron. Pero que pidieron que no reprimieran.
Ahí va en su cuenta lo del niño muerto, y otros dos:
un maestro y un enfermero también murió. Fue asesinado,
hay que decirlo por su nombre.
Entrando a Sinaloa empezamos a ver que no era así, pero la
situación de los pueblos indios, que terminamos la parte del
noroeste con los compañeros rarámuris, está de
la jodida ¿eh? Ese Bours no tiene madre. Reyes Baeza no se
diga. Elorduy o Elordui, no sé cómo le llaman al gobernador
de Baja California.
O sea, hay pueblos ahí que están a punto de desaparecer
como cultura, de ser aniquilados. Sin una bala, sin una bomba, con
puras leyes. Y al voltear a ver para allá —que les queda
cerca— van a poder entender mejor a los compañeros del
ejido Aldama, y porqué es importante apoyarlos, y ponerle nombre
al explotador y al despojador, que es Interceramic. Porque ese señalamiento
va a empezar a encontrar el eco en el resto del país, y en
el noroeste de México.
Lo que hicieron las elecciones fue vender un engaño: la boleta
electoral partió el país a la mitad y le dijo a la gente
que el sur es amarillo y el norte es azul. Se les olvidó decir
que la gran mayoría de los mexicanos no votaron. Y no votaron
porque no creen en la clase política. Porque no creen que sea
el camino. Nosotros, los que estamos en la Otra Campaña, pensamos
que no es por ahí. Que tenemos que volver a levantar todo desde
abajo. Volver a hacer la política. Y aquí retomo lo
que dijo el compañero: empezar por escuchar, por escucharnos.
La Otra Campaña en el norte, en Chihuahua, la tiene difícil,
porque tiene que hacer las dos etapas en las que estamos, al mismo
tiempo. Tiene que presentarse —que fue lo que hicieron ustedes—,
decir: esto soy, aquí estoy, así veo el mundo, así
veo mi país, esto quiero hacer, así lo voy a hacer.
Que es más o menos la metodología de la Sexta Declaración.
Y al mismo tiempo, tienen que organizarse y definir qué Otra
Campaña quieren en Chihuahua.
Aquí se expresaron varios tipos de lucha: contra las tarifas
eléctricas, por los derechos ejidales, por la presentación
de los desaparecidos, por el respeto a la cultura, por la otra forma
de hacer cultura, lo que cada quien está haciendo. La Otra
Campaña no quiere decir que dejen esa lucha y se pongan a hacer
otra cosa. Lo que quiere decir es que esa su lucha la hagan más
fuerte. La Otra Campaña debe hacer crecer la demanda de tierra
y libertad de los ejidatarios de Aldama. Debe hacer crecer la demanda
por la presentación de los desaparecidos. Debe hacer crecer
el trabajo cultural alternativo de anarquistas, libertarios, punks.
Debe hacer crecer la lucha por las tarifas preferenciales de luz.
La lucha de cada quien tiene que crecer dentro de la Otra Campaña.
Se trata de cada quien que profundice en su lucha. Y la haga fuerte
a la hora que se junta con otros. Como explicó Martha: no se
trata de que dejen de luchar por la tarifa. Se trata de que hay que
apoyarse unos a otros. Y hacer nuestra la lucha del otro. Y sólo
lo podemos hacer si escuchamos al otro. Si sólo nos estamos
escuchando a nosotros mismos, vamos a sentir que estamos solos. Y
eso es una mentira. Porque no estamos solos.
Lo que está demostrando la Otra Campaña es que no estamos
solos. La forma en que esas luchas crezcan, se hagan nacionales, y
triunfen, es en la Otra Campaña. Nosotros no les estamos ofreciendo
que van a cambiar las cosas de un momento para otro, con un nuevo
presidente, con un nuevo secretario de la CFE, o lo que ustedes quieran.
Nosotros se las estamos poniendo más sencilla: vamos a cambiar
el país completo.
Y hay un estorbo fundamental que es la clase política, todos.
No sólo la clase política, los funcionarios y los presidentes
y todo eso. También los partidos políticos electorales.
Entonces, lo que tenemos enfrente, es no sólo organizarnos
e imaginar, soñar —como decía una compañera—
cómo le vamos a hacer en nuestra realidad. Sino que tenemos
que soñar otro país completamente diferente al que nos
han heredado.
De tal forma que el presupuesto, la realidad, que se estén
enfrentando los hijos, los nietos, sea completamente distinta. Y ojalá,
ojalá, que los dolores que tenemos cada uno sean nada más
motivo de un cuento de horror, para meterle miedo a los niños
que vengan después. Pero que ni siquiera se imaginen que algún
día ocurrió eso.
Eso es lo que se está proponiendo la Otra Campaña.
Quien no lo pueda ver, pues se equivocó de canal, o de ciudad,
o de estado. Porque, perdónenme, pero la víspera de
que se formara la División del Norte, parecía que no
se podía. Y la División del Norte, que fue la que maravilló
al mundo en su época, y quebró al ejército federal
en la batalla de Zacatecas, empezó con un puñado de
hombres. Un año después, no sólo en México,
sino hasta los gringos les tenían miedo. Y fue aquí
en estas tierras de Chihuahua.
Nada más que como nosotros somos la Otra Campaña, el
próximo Francisco Villa va a ser mujer y no va a tener bigote.
Gracias compañeros, gracias compañeras.