Mitin del EZLN en el Consejo de la Judicatura
Federal, DF, 27 de octubre
Palabras de la Comandante Miriam, Delegada 3
Mitin frente al Consejo de la Judicatura Federal
27 de octubre del 2006
Compañeros y compañeras: tengan ustedes muy buenas
días, a todas. Soy la comandanta Miriam, delegada 3.
A nombre de nuestros compañeros y compañeras bases
de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional,
decimos nuestras palabras:
Nosotras venimos a exigir el derecho de los compañeros y compañeras,
presos y presas, para su pronta liberación de ellos y ellas.
Y justicia para los dos compañeros asesinados en San Salvador
Atenco. A nosotras, nunca vamos a dejar de reclamar la liberación
de nuestras compañeras presas y presos.
Ustedes señores que ocupan cargo aquí, para llevar
este caso de la justicia, nada están haciendo. Son unos irresponsables
de este caso, porque no están tomando en serio sus trabajos,
porque los que mataron y los que violaron a nuestras compañeras,
todavía, todavía están sueltos y disfrutando
su libertad.
Ustedes son cómplices de ellos, por eso no aplican la justicia
como debe de aplicar. Porque nuestros compañeros los trataron
como si fueran criminales, asesinos y transgresores de la ley. Y todo
eso no lo son. Son compañeros honestos que luchan por una causa
justa: por defender y cuidar la madre naturaleza.
Ustedes deberían estar en la cárcel por corruptos y
asesinos, y por vender la riqueza de nuestra nación mexicana.
Porque así los educaron a sus patrones que están allá
arriba, como el presidente de la República y los gobernadores.
Nosotros como indígenas mexicanas que somos nunca vamos a
humillarnos, porque sabemos que estamos haciendo por nuestros derechos,
y con los pies firme y nuestra vista al frente. Y no nos avergonzaremos
ante ustedes. Porque nosotros no debemos nada y no nos cansaremos
de luchar por defender nuestra patria, porque es nuestra. Y ya nunca
será saqueada lo que poco nos queda, y lucharemos por un México
hasta donde haya igualdad y justicia para todos y todas.
Gracias compañeros.
Palabras de la Comandante Grabiela, Delegada 1
Mitin frente al Consejo de la Judicatura Federal
27 de octubre del 2006
Nuestros compañeros que están presos, por eso estamos
aquí presentes de nosotros también. Nosotros chiapanecos,
nosotros campesinos también, por eso aquí venimos a
visitar, a ayudar también, porque están presos. Queremos
que va a liberar compañero, porque ya no es tiempo que está
en la cárcel, ya es mucho compañero.
Por eso venimos a hablar con ustedes, a acompañar con ustedes,
que estamos juntos, vamos a luchar juntos donde vamos a poder compañeros.
No vamos a cansar ahorita, vamos a seguir, ya estamos avanzando, por
eso ya no tenemos miedo del gobierno, ahorita ya no.
Ya podemos a gobernar de nosotros también compañeros,
por eso estamos aquí presente, a decirlo, para escucharlos
todo nuestra voz. Por eso estamos invitando del otro nación
internacional, por eso, estamos en la Otra Campaña. Lo vamos
a seguir luchando compañeros, no tengan miedos por el gobierno,
lo vamos a pedir que le va a liberar a los compañeros.
Solo.
¡La libertad, a los presos por luchar!, ¡libertad!
Palabras del Comandante Zebedeo, Delegado 2
Mitin frente al Consejo de la Judicatura Federal
27 de octubre del 2006
Buenas tardes, compañeros y compañeras que estamos
aquí presentes para gritarle en los oídos de estos sordos
que no saben escuchar.
Somos esta delegación del Ejército Zapatista de Liberación
Nacional, nombrados por nuestros pueblos en resistencia, para exigir
la libertad de nuestros presos políticos de San Salvador Atenco.
Los compañeros Ignacio del Valle, Héctor Galindo, Felipe
Álvarez, y los otros compañeros y compañeras
presas actualmente. Como también exigimos para los asesinos
de nuestros compañeros caídos: Alexis Benhumea y el
compañero Javier Cortés, autorizados ya sabemos por
los ladrones Vicente Fox, Enrique Peña Nieto y en complicidad
del Constanzo de la Vega.
Ustedes no tienen esa mínima cara de hombría, de mostrar
que son hombres de respeto a la ley, que tanto dicen ustedes. Solo
saben decir, pero son ustedes los mismos criminales de las leyes.
Y ustedes mismos quien pisotea los derechos humanos de los pobres,
sedientos de la justicia de nuestro país México.
Ustedes no tienen nombre para criticarlos, ni para regañarlos,
porque aunque les decimos perros o cachorros, eso no es un regaño,
porque nos hemos dado cuenta cuando queremos regañar el verdadero
perro, su respuesta es que mueve la colita —y eso que no estudiaron
en ninguna universidad— y ustedes que fueron a la escuela, sólo
los enseñaron como debe ser más salvajes que un verdadero
salvaje.
Tenga un, tengo un cachorro que se llama San, y el pueblo mexicano
le pone nombre y mueve la colita y me está respondiendo que
sí oyen. Y en cambio el verdadero “tal”, que también
el país México le ponga nombre, no oye, es sordo, no
se da, no sabe dar un gesto humano, pero sí sabe robar, violar
y, para el colmo, se pasan de llamar gobiernos.
Ustedes, si es que usted señor —si es que usted merece
esa palabra— José Maldonado, Wili Ear —pero ahora
en qué país vienes— Vega Ramírez, quisiera
decirte de otro modo: “mal sonado” de este país.
Porque donde estás sentado sólo estás estorbando
con tu intento de archivar el amparo de nuestros compañeros
presos de San Salvador Atenco. Si no quieres trabajar, haragán,
deja esa oficina, porque en este país queremos gente responsable
que sepa atender a las personas necesitadas.
Si piensas que vamos a negociar la libertad de nuestros compañeros
presos con dinero: te equivocas, porque no somos como los partidos
políticos que negocian la sangre de los pobres, trabajadores
del campo y de la ciudad.
También sabemos que ya hicieron recomendaciones a la Comisión
Nacional de Derechos Humanos, un castigo ejemplar para los policías
cobardes, ellos racionales. Estaremos pendientes verlos que cumplan.
Esperamos ver también que cumplan sus cometidos la Comisión
Nacional de Derechos Humanos, porque su débil recomendación
que ustedes giraron, no son confiables, porque son de la misma estructura.
Y jamás lo confiaremos, compañeros, ni un milímetro,
ni un centímetro de nuestro confiar. Esos orejones que están
aquí sentado, ojalá nos oyeran, o me escucho este coraje
que traigo, que a través de mis humildes letras leí,
para decirles, no para decirles gracias, sino para decirles que si
no quieren trabajar, que entonces, nosotros, el pueblo le pongamos
una escoba y se pongan a barrer las calles que están muy sucias.
Muchas gracias compañeros, muchas gracias compañeras.