Jornada del 15 de octubre en Baja
California Sur
La Salinera, El Vizcaíno, Baja California Sur
Encuentro con ejidatarios.
15 de octubre del 2006
Bueno, miren compañeros, les voy a explicar lo que estamos
haciendo nosotros. Porque ahorita la cuenta que estaba haciendo de
lo que nos explicó el compañeros vocero, es que hay
ejidatarios que les están pagando 300 pesos al mes, y a los
que les están pagando mucho les están pagando 1000 pesos
al mes, y eso es mucho menos que el salario mínimo. Y si un
campesino pierde la tierra y no le pagan la forma para reponer lo
que está perdiendo, aunque sea rentado, pues ¿de qué
va a vivir?
Y ahora que nos explica también que está la Mitsubichi
detrás de eso, pues ya salen otras cuentas. Porque nos explicó
bien que abajo hay otras cosas. Y lo que va a pasar es que si empiezan
a decir y a hacerse patos y a decir: “no, pues es que la empresa
ya quebró”, va a aparecer la misma Mitsubichi con otro
nombre. Y no le importa si se chinga la naturaleza, y la sal, y todo
eso, porque lo que le interesa es lo que está abajo. Entonces
hay un gran negocio ahí y las autoridades gubernamentales están
de acuerdo, y lo que está pasando es lo que explicaron ustedes:
“es que como está en este rincón, ¿a quién
le va a importar?
Lo que nos estaba explicado un compañero del otro lado, dice:
“es que es que el mar que está en medio de la península
y de la parte de México, es como si fuera un muro, como el
que ponen los gringos para que no brinquen los indocumentados”.
Entonces, lo que nosotros estamos haciendo es recorriendo el país
y viendo estas luchas que están pasando, y estos despojos y
estas injusticias, y darlas a conocer a todo el mundo y a todo el
país, para que otros mismos se enteren.
Entonces es lo que estamos, ahorita estamos acabando Baja Sur y vamos
a Baja Norte y luego vamos a Sonora y luego Chihuahua, Durango, Zacatecas,
Coahuila, hasta que recorremos todo el país y hacemos la cuenta.
Y lo que van a encontrar es que esa injusticia que están haciendo
con ustedes la están haciendo igual con nosotros en Chiapas.
Nosotros venimos de Chiapas, pero ya recorrimos también con
los mayas ahí en la península de Yucatán y es
igual, que es la otra península ésta.
Y entonces, vemos aquí en Baja California Sur que hay como
dos Baja Californias: pero no la que dicen que es panista, y es perredista.
No, es la del que tienen dinero y la del que no tiene. Porque ahí
en San José de los Cabos —donde leímos la carta
que mandaron—, pues están los grandes centros de los
ricos, y ahí nomás está la gente que está
bien jodida. Y ahí mismo en la Paz están las colonias
bien jodidas y están donde viven los grandes ricos y los políticos
que están gobernando ahorita pues Baja California ¿no?
Entonces, nosotros pues les agradecemos ahora sí que nos hayan
esperado hasta ahorita, como fue de última hora. Pues viera
que con tiempo lo hubiéramos visto, pues llegamos a buena hora
y pueden estar los demás ejidos que ahora no pueden estar.
Pero estos compañeros que ven ustedes aquí, esos son
los que están, ahora sí que agarrando la palabra y dándole
como que vuele, que llegue lejos. Y no es solamente que se puede enterar
lo que hay aquí en México con el periódico y
la revista que viene nacional, sino con estos compañeros se
va al mundo.
Y ahora que vamos a pasar en otras partes, que vamos para Tijuana,
Ensenada, Mexicali, y luego nosotros vamos a llevar esta injusticia
que se conozca. Pero no nada más la injusticia, la lucha que
están haciendo, que se sepa porqué está esto.
Porque allá vamos a saber lo que va a decir la televisión:
“que están manipulados, y que ésos no quieren”
—lo que están vociferando pues ahorita en eso que van
hablando por el camión—, pues lo van a empezar a decir
en la televisión o en los periódicos. Y nosotros vamos
a empujar en sentido contrario. Vamos a decir: “no, nosotros
fuimos ahí, nos contaron la historia y nos contaron quién
está detrás, porque el que está detrás
es el que tiene un montón de paga” y explicar. Y lo van
a entender los campesinos de todo el país: que si un campesino
pierde la tierra, pues pierde todo, es su único patrimonio.
Eso es lo que hay que defender.
Nosotros estamos en esa disposición y eso es lo que vamos
a hacer, por eso no podemos quedar todo el tiempo, pero sí
podemos quedar lo suficiente para escuchar esa voz y llevarla, aquí
con estos compañeros, y empezar a mandarla ya mañana
mismo para otros lados que se empiece a conocer. Así, a la
hora que el gobierno y la empresa empiecen a contar otra mentira,
pues ya va a chocar con la otra palabra. Y antes no era así,
antes nomás luchan aquí y el que se enteró, se
enteró, y el que no ni modo —ahora sí que nomás
pasa por la carretera—.
Pero ahora no importa en qué camino, aunque sea carretera
asfaltada, autopista, camino de tierra o camino de animales, se va
a enterar la gente, porque nosotros que estamos en esto de la Otra
Campaña, tenemos gente en todo el país, pero pura gente
de abajo, jodida pues, que está igual con esas injusticias
que ustedes tienen.
Y si nosotros les explicamos la cuenta ésta que nos hicieron,
pues van a decir: “no, pues cómo le van a quitar a esa
gente la tierra y ¿a dónde la van a mandar?”
Y eso es lo que quieren ellos: que se empobrezcan totalmente y acaben
jalando pal’ otro lado, pa’ Tijuana, a ver si puede brincar
pal’ otro lado a Estados Unidos, y que los dejen libre, como
si hubieran conquistado igual que hace quinientos años.
Y aparte está el dolor éste que nos están contando
pues, de que uno va al gobierno esperando que lo va atender, y resulta
que nomás recibe desprecios y burlas. Así de plano pues,
como si fuéramos pues, cualquier cosa. Pero viera que va un
gran político, un empresario, ¡uta! hasta le ponen la
silla para que se siente. ¿Y por qué ese que tiene todo
recibe todas las atenciones y el que no tiene nada nadie lo apoya?
Si estas tierras se mantuvieron por ustedes, nadie vino, nadie les
hizo caso. Ahorita ya les están haciendo caso porque ya hay
el interés de todo lo que está abajo, pero hace años
a quién le importa eso. Y no les importa si se están
muriendo, si están sembrando o no están haciendo nada.
Y ahorita sí les quieren pagar una miseria, porque no es justo,
de plano les decimos que no es justo. Y nosotros apoyamos esa demanda.
Y lo poco que podemos hacer —o mucho—, es lo que vamos
hacer. Es echarle ganas y que su palabra llegue lejos, su palabra,
porque eso fue lo que recogieron los compañeros. No es lo mismo
que uno mismo cuenta lo que está pasando a que otro llega y
ve, y lo cuenta con otros. Y por eso era importante pues, que estuvieran
estos compañeros y que ustedes mismos explicaran el problema.
Y eso es lo que vamos hacer, a eso nos comprometemos: donde quiera
que vamos, vamos a mencionar aquí a los ejidos, al ejido Benito
Juárez y al Gustavo Díaz Ordaz. Y vamos a decir: “ahí
hay una salinera, y está esta empresa”. Y ahora que vayamos
a Tijuana lo vamos a decir clarito, porque pues ahí nomás
está del otro lado.
Y vamos a encontrarle de la maquila, a través de la maquila,
que también van a decir: “no pues es que esa empresa
también esta metida aquí”. Entonces no nada más
se dedica a sacar sal, se dedica a hacer un chingo de fregaderas,
donde quiera.
Y viera que todos los que están explotados por esa empresa
se organizan y se unen, pues el que tiene que temblar es la Mitsubichi,
no nosotros pues, que parece que estamos solos y aquí arrinconados.
Y como dijo el compa: “¿qué vamos a hacer frente
a un monstruo de esa naturaleza?”. El que tiene que pensar así
es el dueño de la Mitsubichi: “¿qué voy
hacer contra un monstruo que está en todos lados, a todos los
que estuve explotando que ya se están rebelando? Y o les doy
lo justo, o me quitan todo”.
Y como explicó el compañero, dice: “quesque está
en quiebra y no puede pagar”. Pues que se vaya, que se vaya
y entonces sí, le entrega la tierra y ya los ejidatarios dicen
qué van a hacer con ella. Si alguien más quiere invertir,
pero va a pagar lo justo. Y lo justo es que el campesino tenga para
vivir, porque es su tierra, no es de nadie. Porque yo estaba oyendo
pues, dicen: “son campesinos que se reclaman los legítimos
propietarios de la tierra”. Pero ahora entiendo por lo que dicen
es que, además, son los propietarios legales, porque ahí
está el papel.
Un ejidatario: —Somos, tenemos la certificación de nuestras
tierras.
SCIMarcos: —O sea, aquí el único que está
invadiendo es la empresa.
Otro ejidatario: —Es la empresa, así es.
Otro ejidatario: —Con la complacencia del gobierno federal,
y de economía, y de todas las…
SCIMarcos: —Ajá, entonces lo que vamos a hacer pues
es eso. Nosotros tenemos que decir claramente: la ley los protege,
y el derecho, y la historia, y la razón. Del lado de la empresa
no hay nada, más que el dinero que está poniendo para
comprar las autoridades.
Un ejidatario: —Y el poder.
SCIM.- Sí, eso es lo que es. Y que más gente se de
cuenta, para que no puedan hacer aquí como si estuvieran en
un rincón del país que nadie escucha. Porque eso es
lo que estamos haciendo nosotros: que toda la gente olvidada, sea
escuchada por su propia voz.
Y eso es lo que vamos a hacer compañeros y compañeras.
Santa Rosalía, Baja California Sur
Encuentro con trabajadoras calamareras
15 de octubre del 2006
Así como dice la compañera de la Casa de la Trabajadora
y el Trabajador, que su chamba es ver lo del proceso legal de su demanda,
pues nuestra chamba es que se conozca el problema que tienen.
Y yo les quiero contar pues de lo que hemos visto en otras partes.
Porque así ayer estuvimos en una colonia como ésta,
que se llama Rinconada Los Olivos. Y les pusieron así en medio,
al lado de su casa, una antena bien alta de señal de celular
Iusacel que se dice. Que ese si está muy cerca de la gente
le daña la cabeza.
Porque hace rato dijo la compañera: es que sí se chingan
la cabeza después de estar tanto tiempo sin dormir. O sea,
se le cambia todo al cuerpo que está acostumbrado a descansar
en la noche y trabajar en el día, se le cambia el reloj biológico
que se dice. Entonces, se hace un problema.
Entonces, esas cosas que están pasando: les pusieron la antena
—que también les está afectando— y les dijeron
que no va a pasar nada. Pero no podían ni dormir. Y ya ven
que llegó pues el ciclón, o el huracán —no
sé qué sea—, entonces que los niños están
con la angustia toda la noche, porque pues cruje la antena. Es bien
alta, así como 15 o 20 metros no sé. Y están
con el pendiente: salían los niños con la lámpara
a ver para qué lado va a caer, dos, tres de la mañana,
para correr para el otro lado. Entonces, ellos le dicen que es el
monstruo. Pues sí, es un monstruo pues para ellos, y si está
con la pesadilla ese niño, pues ya lo está afectando.
Y ahora resulta que la empresa esa ya quebró y le van a dar
dinero para —porque ya ven que cuando al rico le va mal, el
gobierno le ayuda, y cuando al pobre le va mal, que lo ayude a ver
quién, porque el gobierno no se va a meter—. Entonces,
ellos están pidiendo que se lleven la antena. Y yo quede con
ellos que donde iba a contar su historia, así como quedo con
ustedes, que donde vaya, porque vamos a recorrer todo el norte de
la República.
Y ahora ya mañana vamos rumbo a Tijuana y Ensenada, y ahí
van a llegar gentes que son del otro lado, mexicanos pues, o sea mexicanos
y mexicanas que están trabajando del otro lado. Y también
norteamericanos que están de acuerdo con la lucha. Y ellos
van a escuchar esto. Y yo se los voy a contar con esos nombres, porque
el que les está haciendo el mal allá es un presidente
municipal del PRD de La Paz, que se llama Víctor Castro Cosío.
Yo dije: donde voy a pasar voy a decir su nombre hasta que esa antena
la quiten.
Y ahora voy a agregar el nombre del señor Osuna, que es el
presidente municipal de Santa Rosalía. Que su deber como gobernante
es ver por el pueblo. Él tendría que ver, junto con
ustedes, demandarle a los coreanos que cumpla con esa demanda laboral,
que haya mejores condiciones de vida.
Porque no puede ser, como en la época porfirista así
era. El jefe de gobierno estaba de acuerdo con el hacendado, y así
explotaban a la gente. Y se supone que los gobiernos, que ya hay democracia
y no sé qué, los gobiernos deben estar para proteger
a la gente. Así por ejemplo, si hay un desastre natural, la
ayuda humanitaria que llega, debía repartirlo con la gente
de abajo, no con la gente de arriba.
Pero lo sabemos que se va a preocupar más de la calamarera,
que si no le va a pasar nada, que al coreano ese que las está
chingando.
Entonces, lo que nosotros vamos a hacer con esa su palabra, y ese
es nuestro compromiso es que se vaya para todo el país y para
todo el mundo. Eso sí ténganlo seguro. Y al rato pues,
le vamos a pedir al compañero Tito y a los compañeros
de la Casa de la Trabajadora y el Trabajador, que luego den su vuelta
y les enseñen: esto fue lo que se está contando de ustedes
en otras partes. Y van a ver que está su palabra de ustedes,
no está la mía. Y donde vaya yo, yo agarro su palabra
—a lo mejor no puedo tener tanta fuerza como la que pusieron
ustedes ahorita—, pero el mismo coraje e indignación
es el que vimos en La Paz.
Y también estuvimos en un ejido, que ya lo destruyeron pues
porque lo compraron, que se llama El Centenario. Y están destruyendo
ahí la naturaleza. Nos enseñaron pues donde está
el agua y nos dicen: “aquí antes había pescado,
había almeja, había un chorro de cosas y ahorita ya
no hay más que mierda”. Y es gente pobre la que vive
ahí. Lo que hicieron fue mandar las aguas negras para ellos.
Por que lo sabemos que nos agarran como basurero.
Un compa pregunta: —¿y qué pasó ahí,
cómo van?
Ahí se están organizando pues para recuperar eso. Así
como los vecinos se están organizando para quitar la antena.
Y en cada lugar hay una organización. Pero mismo de los vecinos,
no es que llega un partido y los organiza. Sino que mismo ven el problema,
se organizan y luchan. Pero antes de que pasamos nosotros, está
cada quien por su lado. Y ahorita lo que estamos haciendo hagan de
cuenta una red. Que un punto se relaciona con otro y se hace en todo
el país, para apoyarnos mutuamente.
Y a ver, a lo mejor salió en la noticia, a lo mejor no se
dieron cuenta pues de lo que pasó en Atenco. Que golpearon
a la gente, aquí viene un compañero de Atenco.
El mismo compañero: —pero ¿viene todo bien ahí?
¿Perdón? No, está mal en todos lados, lo que
está bien es que la gente está luchando. Osea, que como
nos contaban aquí, es que luego la gente no habla, pero ahorita
ya está hablando y se está organizando.
El compa: —eso es lo que quiero yo, que toda la gente hable.
Eso es lo que estamos haciendo. Entonces, lo que pasó ahí
es que esas personas, que son campesinos, gente como ustedes que tiene
su trabajo. Quisieron a apoyar a unos que estaban vendiendo flores
y les cayó la policía. Pero no crean que los agarró:
“tienes delito”. Violó a las mujeres, la policía.
El compa: —eso es lo que quiero yo, que toda la gente hable
a lo que está mal, que hable bien.
Eso es lo que estamos haciendo. Ya ves que usa la policía
del estado usa unos bastones, con eso violaban a las mujeres. Y a
los jovencitos. Y luego todavía que hicieron eso, los tienen
en la cárcel. Y lo que nosotros estamos demandando es que tiene
que salir libre. Porque es gente sencilla pues y no tiene delito.
Su delito es organizarse así como ustedes. Viera que pasa un
problema aquí, pues nosotros en Chiapas —o donde estemos,
porque estamos en todo el país— también vamos
a demandar la justicia por ustedes.
Y es lo que estamos haciendo. Nosotros no estamos repartiendo gorra
o bolsa, o no sé qué madres estén repartiendo
aquí. Nosotros lo que estamos ofreciendo es, hagan de cuenta
que llevamos un oído por todas partes, escuchando a todos.
Y luego lo convertimos en boca y empieza a hablar, la misma palabra
de ustedes por todo el país. Eso es lo que estamos haciendo.
Y por eso vienen estos compañeros, que vienen pues en ese autobús
más grande que se quedó ahí. Porque andamos pues
por todas partes.
Y empezamos en Chiapas, fuimos a Quintana Roo, Yucatán, Campeche,
Veracruz, Oaxca, Puebla, Tlaxcala, todo esto. Y ahorita llegamos a
Sinaloa, nos brincamos en Ferry a La Paz, fuimos hasta Los Cabos —que
en la noticia sale que muy bonito, que los hoteles—, gente bien
jodida también, porque esos no salen en la de ésas.
Sale el hotel, pero no sale que ahí al lado hay una colonia
bien jodida, que son los que trabajan en el hotel.
Igual en La Paz, está la zona que es muy bonita, y la gente
que está jodida está aparte. Porque al rato les va a
gustar Santa Rosalía, porque ya ven que van a hacer el —¿cómo
se llama?— que ahora se llama Proyecto Mar de Cortés,
se va a llamar ahora. ¿Saben qué nos están contando
en Los Cabos? Que van a meter 34 campos de golf. ¿Ustedes juegan
golf? Yo tampoco golf, pero yo no vivo aquí. Yo digo ¿para
qué quieren tantos campos de golf? Y ¿de dónde
van a sacar el agua? O ¿a quién se la van a quitar?
Una compa: —al pobre, ¿a quién va a ser?
A ustedes, entonces dijimos: si se empiezan a tomar conocimiento
de lo que está pasando, porque ahí hay gente que está
viendo ese problema. Y que va a agarrar toda esta parte: desde aquí
hasta —¿cómo se llama? donde está una playa
bien bonita, además llena de gringos—
Las compas: —La Bahía
Si pues ahí se ve, porque hasta están los letreros
en inglés, parece que estamos en Estados Unidos.
Entonces, todo eso les va a gustar, y al rato se va la calamarera.
¿Y ustedes? Que dios los bendiga porque no va a haber trabajo.
Y van a ver que empieza a haber mucha construcción, pero no
va a ser de ustedes. Es que van a meter un hotel, porque aquí
el clima está bien bonito. Claro, viene el huracán,
pero pues para eso se van para otro lado. Ya pasa el huracán,
regresan. Y la gente que está jodida, pues ni modo.
Miren, nosotros venimos de Chiapas. Pasó un huracán
bien feo ahí, hace un año. Y toda la gente pues jodida,
todavía es fecha que no la ayudan a levantar su casa. Pero
en la noticia salió que sí. Pero vas y hablas con ellos
y no. Porque le dieron paga al periodista para que dijera que ya.
Las compas: —así son los periodistas
Y pasó en Quintana Roo, que entró también y
destruyó, y también se llevó los hoteles. y ¿qué
hizo Fox? Le dio la ayuda a los hoteleros. A la gente que perdió
su casa: nada.
Una compañera: —sí porque ahí recibe impuestos.
No pagan nada, nomás se mochan con el funcionario. Lo sabemos
porque si viera que entra dinero, entonces ¿por qué
nos están quitando a nosotros? Si fuera cabal las cosas, aquí
el que tiene más tendría que pagar más ¿no?
Compa: —claro.
Hagan su cuenta de la luz. Usted dime si ha bajado. Y viera que agarramos
la cuenta de luz de la calamarera, vas a ver que paga menos, porque
está con el apoyo del gobierno. Y tú dices: porqué
si tiene un prendedero de máquinas y de luces, ¿por
qué paga menos que yo? que nada más tengo el foco y
la tele, o la grabadora, lo que sea. Pues es que es una empresa “que
genera empleos”, dicen. Pero qué pinches empleos, ahorita
nos lo contaron. Y además no respeta el derecho laboral.
Entonces, si le hacemos por los dos lados, con las compañeras
que están viendo la cuestión legal, y nosotros que hagamos
la denuncia nacional e internacional, tal vez sí podemos pues,
cuando menos decirles claro lo que estamos diciendo: no están
solas compañeras, de veras.
A lo mejor hasta ayer todavía, ahorita ya no. Ahorita pueden
decir: allá hay unos indígenas mayas en Chiapas que
conocen el problema, porque yo les informo a mis compañeros,
en su lengua pues. Y van a saber y van a decir: no pues es que esa
gente es compañera, a ver cómo podemos apoyarnos. Y
eso es lo que vamos a hacer, compañeros y compañeras.
Gracias.