14 de octubre el Delegado Zero
en La Paz, Baja California Sur
La Paz, Baja California Sur
Reunión con trabajadoras
14 de octubre del 2006
Buenas tardes compañeros, compañeras:
Primero que nada, pues que orgullo para la Otra Campaña encontrarlos.
Hasta como hemos escuchado por la misma gente que trabaja con ustedes,
pues la Casa de la Trabajadora y el Trabajador es como un puerto de
abrigo. Donde la gente que le va mal por esta ambición de los
grandes propietarios, puede acogerse a que lo apoyen.
Y que bueno que exista gente como ustedes, porque hay gente que luego
pregunta que quién nos está financiando, como si no
fuera posible hacer las cosas por voluntad y con el apoyo y la solidaridad
desinteresada de la gente. Ustedes son un ejemplo. En ese sentido,
nos sentimos muy identificados como zapatistas con ustedes, con la
Casa de la Trabajadora y el Trabajador. Y también con los compañeros
que están luchando.
Miren, lo que nosotros estamos viendo es, en todo el país,
esto de las maquiladoras va cada vez peor. Porque venimos de ver a
compañeras y compañeros maquiladores en Puebla, el promedio
de edad, menor de 20 años, que trabajan 12 y 14 horas diarias.
Y les pagan 45 pesos al día. Hacen prendas de mezclilla. No
tienen ninguna prestación laboral: o sea, ni vacaciones, ni
seguro, ni aguinaldo. Y por supuesto no pueden sindicalizarse.
Y en el momento en que se empiezan a organizar, la maquiladora cierra
y se va para otro lado. Antes de que se den cuenta, nada más
carga las máquinas, deja el galerón y va y renta el
galerón de otro lado, ahí mismo en el estado de Puebla.
El dueño de esas maquiladoras es este señor que se dedica
a violar niñas, ese mero, que tiene a su amigo el “gober
precioso” ese de Puebla, y que se ha descubierto toda una red
de tráfico de niños para pornografía infantil.
Ese es el patrón de esos compañeros que son adherentes
a la Otra Campaña.
Entonces, ellos nos estuvieron contando cómo es la línea
de trabajo, y qué es lo que pasa si tienen un pequeño
error, o si —como decía la compañera— si
van al baño. Y todo eso está penado, así como
está penado enfermarse y cualquier cosa. Y en el momento en
el que un trabajador falla, no sólo quedan marcados ellos,
su familia. Si alguien empieza a ser rebelde, o a luchar o lo que
sea, lo despiden a él y cualquier familiar que se apellide
igual también no lo van a aceptar.
Entonces, se está conformando un panorama parecido al del
México porfirista, en el área laboral. Con la gran diferencia
que antes había derechos laborales, que ahora se están
atacando. Y uno de los grandes sectores, no sólo el movimiento
indígena —como explicaron Juan y Salvador y del que nosotros
también somos parte como Ejército Zapatista de Liberación
Nacional—, no sólo el campo que prácticamente
ha sido desertificado, sino también los derechos laborales
han sufrido un ataque prácticamente militar que ha minado todas
las prestaciones que antes tenían.
Y si, durante mucho tiempo, el trabajador se dedicó a tratar
de democratizar su sindicato, para poder conseguir a alguien que lo
represente legítimamente y lo defienda, porque ese es el trabajo
del sindicato: defender al trabajador frente al patrón. Y se
supone que el gobierno estaba en medio, entre trabajador y empresarios
estaba el gobierno. ¿Cuál es el representante del patrón?
El Consejo Coordinador Empresarial, el gerente, el encargado de relaciones
públicas. Y de parte del trabajador, no iba cada trabajador,
sino iba el sindicato.
Entonces, lo que hacían los patrones es que corrompían
a los líderes sindicales, para que pactaran o firmaran acuerdos
que no beneficiaran a los trabajadores. Pero aún así,
gracias a las luchas que hicieron los trabajadores, en particular
los trabajadores de la educación, lograron tener muchas conquistas.
Esto es importante porque la compañera se refería a
la campaña de desprestigio. En cualquier momento en que los
maestros se organizan para exigir sus derechos, les empiezan a decir
“maestros banqueteros”, “flojos”, “huelguistas”,
y que los niños están sufriendo. Pero nunca se menciona
cuáles son sus condiciones laborales.
Y esto es importante porque ahorita en Oaxaca hay un movimiento una
de cuyas partes principales es el sindicato de maestros, en este caso
la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación en
Oaxaca, además de muchas otras organizaciones. Y la campaña
de desprestigio que hay en los medios, es que son flojos. Y ahora
el secretario de Gobernación los amenaza de que tienen que
regresar a clases, porque los niños están sufriendo
y si no, los van a reprimir.
Pero en ese movimiento no están solos los maestros. Hay muchas
otras organizaciones. A diferencia de otras movilizaciones magisteriales,
donde se movían los maestros y otros grupos y organizaciones
los apoyaban, en esta parte de lo que se llama la APPO la Asamblea
Popular de los Pueblos de Oaxaca, hay muchas organizaciones participando
en igualdad de circunstancias. Y su demanda es muy clara: ellos quieren
que se vaya el gobernador, entre otras cosas porque no gobierna. ¿Para
qué quieren un gobernador que no gobierna? Y el gobernador
se resiste a irse.
Y en el momento en que no gobierna, pues el mismo pueblo está
ocupando esa tarea, se está gobernando a sí mismo. Y
es donde tienen miedo los de arriba, porque un pueblo que se empieza
a dar cuenta de que puede gobernarse a sí mismo, empieza a
preguntarse: ¿Y para qué los políticos? ¿Y
para qué los funcionarios?
Entonces, esa es una parte del problema. Pero otra parte es —como
nos explicaban los compañeros del Servicio Panamericano—
es que el sindicato se mueve por intereses propios de los líderes.
Entonces, si el compañero le cayó mal, porque le hizo
una broma o por lo que sea, le dice a la empresa: él va para
fuera. La empresa no entiende, porque es un buen trabajador: cumple
con su chamba, no tiene ningún problema y —como él
explicó— arriesga la vida, porque si hay un asalto a
los que se quiebran son a ellos, no a los patrones. Ni a los líderes
sindicales, ésos están en el local. Entonces, está
esa bronca y el sindicato maniobra en contra del trabajador, cuando
su trabajo era defenderlo.
Otra parte del problema viejo. Ahora el problema es —como explicó
el compañero—es que los funcionarios no están
dando justicia. El funcionario está en liga con el líder
sindical que es un charro, y con la patronal. Y siente que queda abajo,
es el que está sufre y sufre. Y la historia que nos estuvieron
contando aquí que ahí está en su periódico
mural. Y le digo a los medios de comunicación que aquí
está la historia de este centro, Porque nos explicaron muy
rápido, no alcanzamos a tomar nota, aquí viene cómo
empezó desde 1975-74 hasta que llegó a lo que estamos
ahorita el Sindicato Independiente de Trabajadores y Trabajadoras
de la Industria Maquiladora ¿no?, y el Centro de Investigación
Social, Sindical y Laboral, es lo que se está organizando aquí.
Entonces, con eso, que por un lado los funcionarios corruptos, y
por otro lado hay líderes sindicales charros. En el sindicato
de la educación, para no ir muy lejos, Elba Esther Gordillo
que es la que le dio la presidencia a Felipe Calderón, con
las tranzas que hizo en el fraude electoral. Y por otro lado, las
prestaciones que teníamos antes ya no están. Porque
los maestros tienen que tomar en cuenta que mientras está lo
de la reforma al sistema de educación secundaria, está
el intento de privatización del ISSSTE, que es el que les daba
la garantía de que podían acceder a servicios gratuitos
médicos. Buenos o malos, pero gratuitos. Ahora no, ahora va
a costar.
Entonces, la lucha del trabajador es por tratar de compensar su salario
de que no alcanza de otras formas: sea a través del aguinaldo,
sea a través de derechos laborales como el del Seguro Social.
Pero esta ofensiva que les está quitando todos, no es nada
más aquí en Baja California, es en todo el país
y en todos los movimientos obreros. Los sindicatos están siendo
desmantelados. Ya ni siquiera los charros están sirviendo.
Hay una cosa que le dicen precarización del trabajo. Antes,
llegas a trabajar y firmas un contrato. Ahora, firmas en blanco tu
renuncia, y te la pueden poner la fecha que ellos quieran.
Entonces, cada día te acuestas a dormir sin saber si al otro
día tienes trabajo. Y a mí me asombra —y ojalá
lo hayan tomado los medios alternativos, para que llegue a todos lados—
que hayan estado dos años sin salario. Y ustedes ¿cuántos
llevan luchando? Tres. Tres años sin recibir la indemnización.
Entonces, ¿qué piensan los funcionarios? ¿que
alguien puede vivir de lo que sea? Y sí, sobreviven por el
apoyo de otros, y por buscarle por cualquier lado. Pero el trabajo
del funcionario era resolver algo justo. Porque no están pidiendo
algo que no les corresponde. Es lo que les toca por ley, esa indemnización.
Y durante dos, tres años, se los están jineteando, y
ese dinero —porque genera intereses— ¿quién
se lo queda? O a un trabajador le dicen: me tardé dos años
en darte la indemnización, aquí está tu monto
de indemnización más tanto de pago de intereses, porque
es como si estuviera en el banco, porque ese dinero no se está
moviendo.
Entonces, todos esos derechos laborales, ni por imaginación.
Y además ese derecho laboral que debería ser automático,
resulta que hay que luchar por él, como nos explicaron. Hay
que hacer marchas, plantones, mítines. Enfrentarse al funcionario,
aguantar sus groserías. Dar una vuelta y otra, y llenar papeles
y papeles, para que te cumplan un derecho. Ahora imagínense
la lucha de los académicos de la Autónoma de Baja California
Sur, y trabajadores en general por una reforma. Que es algo que no
existe, ellos quieren que se cree otra universidad —ahora sí,
si me perdonan—, otra universidad diferente a la que está
ahorita.
Y como explicaba Salvador, que nosotros agregaríamos una cosa:
está formando gente que obedezca, por un lado, y luego gente
que sea capataz, y luego gente que mande. Y esas universidades públicas,
están las que forman capataces, o las que forman abogados,
que su trabajo no es producir riqueza, sino transar la riqueza de
alguien. En el caso de los abogados corruptos. Ése va a aprender
la ley para violarla. En las escuelas de Derecho eso enseñan:
la ley hay que conocerla, porque es la mejor forma de violarla. Y
nada más que hay una parte de los abogados que se pone al servicio
del que tiene.
Entonces, están las universidades que están enseñando
a la gente a mandar, a tener, a ser poseedores, a ser patrones pues.
Son las grandes universidades privadas. Y están las universidades
públicas, que en alguna parte preparan gente para obedecer
—que es a lo que se oponen los compañeros de la Autónoma
de Baja California Sur—, y compañeros que puedan ser
capataces —o compañeras—, o sea, el puente entre
el patrón y el trabajador. Entonces, ése tiene que saber
mandar y saber obedecer al mismo tiempo.
Y están las universidades patito —que explicaba la compañera—,
que lo que hacen es entretener a la gente como que algo vas a hacer,
nada más para que no estés dando lata por quedar entrar
a una universidad pública.
Entonces, aquí en este espacio de la Casa de la Trabajadora
y el Trabajador, se da algo que señalaba el compañero
del Servicio Panamericano: el construir un puente en ese Mar de Cortés
que no existía. Y que lo que era un muro, se convierta en una
ventana, no sólo para que nosotros que venimos de otras partes
de la República con los compañeros de la karavana, nos
asomemos a la lucha de ustedes, sino también para que ustedes
se asomen a la lucha de otras partes. Y debe llegar el momento en
que ese puente que ahora es ventana, se convierta en un puente real
que nos permita caminar por encima del Mar de Cortés en nuestras
luchas.
Y el punto principal aquí para que ese puente se construya,
es que uno de los pontones —uno de los lugares de donde se va
a arrancar ese puente—, esté unido, así como aquí:
donde están los despedidos, están los que tiene la experiencia
por su lucha de maquiladoras, están los profesores universitarios,
están las maestras del SNTE, y estamos todo esto que es de
la Otra Campaña. Si nosotros logramos construir este puente
aquí, y la otra parte del puente en Sinaloa, en Sonora, en
Nayarit y Jalisco —que es lo que viene tocando, donde alcanza—.
Y de ésos, a otros lados, podríamos construir un puente
por todos lados que, paradójicamente vaya por abajo, no por
arriba.
Porque el por arriba es el del dinero, es el de las líneas
aéreas pues. Ese es ahí donde viajan los ricos. Y el
de por abajo no es que vamos a hacer un hoyo debajo de la tierra y
cruzar el Mar de Cortés por abajo. Sino que vamos a vincular
nuestras luchas y apoyarnos mutuamente.
Esto que nos contaron ustedes, gracias a estos compañeros
y compañeras de medios alternativos de comunicación,
va a llegar a las maquiladoras de Puebla. Y ellos y ellas van a tomar
nota de que antes se trabajaba ocho horas y la lucha era igual. Y
treinta años después —porque esa es la cuenta
que estoy haciendo— no se trabajan ocho horas, ni se gana mejor:
se trabajan catorce y se gana peor. Y se hace lo mismo. Y además,
ahora, el patrón viola niñas y nadie le hace nada. Y
es el amigo del gobernador.
Y lo van a oír también los compañeros que trabajan
en maquiladoras en la otra península, en este caso en Yucatán,
en Mérida. Están metiendo maquiladoras ahí. Y
está esta trampa que dicen: nosotros vemos donde hemos pasado
que de pronto hay grandes galerones o almacenes vacíos “se
renta”, “se vende”, “se renta”, “se
vende”. Y en una vuelta que pasamos no hay nada, y en otra vuelta
ya hay una fábrica. Quiere decir que esa brincó de otro
lado: la cerró donde iba a tener problemas y se brincó
para otro.
Y esta parte es importante porque el gobierno de Fox, y ahora lo
que va a tratar del poco tiempo que dure Felipe Calderón, va
a ser venderle al pueblo de México y decir: “lo que este
pueblo necesita son maquiladoras”. Y no es cierto. Lo que este
pueblo necesita es una rebelión nacional, para que se vayan
todos ésos.
Hay una experiencia de unos compañeros que también
están en la Otra Campaña, que son obreros de Euzkadi,
de la que hace las llantas. Ellos hicieron la huelga y lograron una
parte de la empresa. Y están trabajando y están produciendo.
Y están demostrando que los trabajadores pueden dirigir las
empresas. No hay ningún patrón que haya demostrado que
puede trabajar una empresa sin trabajadores. Pero sí hay trabajadores
que pueden dirigir una empresa sin patrón.
Y entonces, ahí se está planteando lo que nos estamos
planteando nosotros: aquí sobra alguien, que paradójicamente
es el que tiene todo: es el patrón. Y aquí el que hace
falta, que es el trabajador, es el que no tiene nada.
Y además de las condiciones de vida tienen que sufrir las
humillaciones. Porque nos contó el compañero pues, indignado:
“es como si estuviera enfrentando a un gangster —Al Capone—
que en el momento en que le caiga mal, manda a unos matones y me desaparece”.
Y entonces, con esa angustia. Y siquiera le estoy pidiendo lo que
tiene, no lo estoy asaltando, estoy viniendo a demandar algo que me
corresponde que dice la ley. Y ¿cómo es posible que
en nuestro país esté pasando esto y no se sepa?
Entonces, la Otra Campaña lo que está proponiendo es
que se sepa, primero. Y a lo mejor no salimos en la televisión
ni en el radio. Pero la única forma que tienen los de Yucatán
de enterarse de lo de Baja California Sur, y ustedes de lo de Yucatán,
es la Otra Campaña. Nadie más lo va a hacer: ni el PRI,
ni el PAN, ni el PRD. Ni ningún medio de comunicación.
Y no que alguien se los venga a contar, sino que lo escuchen en su
propia voz. Porque una cosa es que yo vaya a Yucatán y cuente
lo del Servicio Panamericano de Protección y Transporte, y
otra cosa es que ellos escuchen a ellos dos hablar. Y una cosa es
que se escuche lo que están diciendo los compañeros
maestros de la Universidad Autónoma de Baja California Sur,
y otra es que lo escuchen en su propia voz los de la Autónoma
de Puebla, por poner otro ejemplo.
O de la Autónoma de Sinaloa —que está aquí
nomás—, que están luchando también por
lo mismo: por democratizar su universidad y cambiarla de carril, porque
a donde está yendo, no va a ningún lado, se va a privatizar
cada vez más y se va a hacer una universidad que contradice
su nombre. Porque se supone que la universidad es universal, tienes
que ver todos los pensamientos, todas las posibilidades, y elegir
formarte en una línea o en un partido —no hablan de un
partido político, sino en una toma de posición, exactamente—.
Entonces, ya no se va a tratar de eso, sino que van a ser máquinas
especializadas —mejor o menor especializadas— desde la
primaria.
Por eso el ataque es completo: atacan la educación pública
a nivel primario, en la secundaria, en las preparatorias —como
explicó el compañero—, y en la universidad. Y
al final se empiezan a sacar: éstos no, éstos no. Y
los pocos que queden tiene que cumplir este reglamento. Y el reglamento
dice: primera ley: obedecer; segunda ley: obedecer; tercera ley: obedecer.
Y lo que está proponiendo la Otra Campaña es: primera
ley: rebelarse, desobedecer, rebelarse, construirse un propio destino.
Eso es lo que está proponiendo la Otra Campaña. Y fíjense
—con perdón de los maestros y maestras—, qué
chingón que haya algo que esté planteando para este
país esa posibilidad. Con el agregado de no hacerlo solos.
Porque nadie le escatima a Baja California Sur la historia de lucha.
Unas que hemos escuchado ahorita, y otras que hemos escuchado en los
días que estamos acá. Y algunas que nos contaron de
su historia pasada. El problema es que están ustedes acá
y nosotros estamos allá. Y ellos están en sus diferentes
estados y países, porque vienen de otras partes. El problema
es que tenemos que unirlas, y ese es el primer objetivo de la Otra
Campaña.
A la hora que ustedes cuentan su historia, le están diciendo
a los demás —para usar el ejemplo de las maestras, estamos
pasando lista—, y a la hora que cada quien dice: tal, presente,
no sólo dice presente sino dice: “esta es mi historia
de lucha, así me hice, esto estoy haciendo, éstos son
mis problemas”. Y otro lo empieza a conocer. Y así como
en las escuelas se empiezan a hacer amigos y enemigos, en la Otra
Campaña nos empezamos a hacer compañeros y compañeras.
Eso es lo que nos estamos proponiendo.
Entonces, quería agradecerles especialmente a las compañeras
y compañeros de la Casa del Trabajador y la Trabajadora. Y
a todos que nos hayan contado esa experiencia. Y especialmente a los
compañeros que están allá arrinconados, que son
de medios alternativos, porque gracias a ellos, esa palabra va a llegar
a otros lados.
Gracias compañeros, gracias compañeras.
Colonia Rinconada de Los Olivos, La Paz, Baja California Sur
Reunión con colonos
14 de octubre del 2006
Vecinos y vecinas de Rinconada los Olivos: esa antena no puede estar
ahí. Yo les voy a contar la historia completa, porque a lo
mejor se ha dio pedaceando y ya se olvidó. Miren, estos radios
que cargamos nosotros. Que son los que usan varios por ahí,
o la policía o lo que sea, el ejército, tiene muy bajo
voltaje, muy bajo wattaje. Sólo pueden tener cinco watts de
potencia, porque se usan aquí cerca de la cabeza. Y esos usan
una cosa que se llama frecuencia muy alta VHF les dicen. No pueden
tener mucha potencia, porque daña el cerebro: lo quema poco
a poco.
Como el horno de microondas, hagan de cuenta que ponen la cabeza
dentro del horno de microondas y le prenden. Entonces se empieza a
quemar, y empieza a afectar el cerebro. Entonces, está prohibido
que tiren mucho wattaje. Esas antenas de telefonía celular
tiene más alta frecuencia: se llama “muy alta frecuencia”.
Son ondas más chiquitas y son muy poderosas, muy, muy poderosas.
Si esa antena está funcionando en cualquier lugar donde haya
en varios kilómetros a la redonda, seres humanos, les está
afectando en el cerebro. Y no se ve luego, luego, tarda años
en que se dan cuenta. Y luego empiezan con dolores de cabeza, y piensan
que es la edad, que es el clima, que es una gripa. Y no, es producto
de ese monstruo —como dijo el niño y la niña—
que está ahí.
Eso no se los dijeron, pero está comprobado: está prohibido
que esas antenas se instalan cerca de población civil. Ni siquiera
los militares ponen las antenas cerca de sus cuarteles, las ponen
retiradas porque les afecta, incluso con el casco. Y ahorita me dijeron
que aquí, a menos de 150 metros hay una escuela. Entonces,
esos niños también estarían afectados. Nos platicaron
los niños la angustia de que a la hora que estaba el ciclón,
el ventarrón y el chubasco, pues oían cómo crujía
la antena. Y nomás están viendo para dónde va
a ir, para correr para el otro lado —como explicaron—.
Y uno piensa que si ya se pasó el chubasco y el viento ya no
va a caer. Pero lo que pasa es que con el viento se empieza a cimbrar
el cimiento. Eso no se ve, y uno piensa que ya aguantó esta
temporada de ciclones y ahora ya hasta el año que entra la
angustia. Y no, queda debilitada la base. Por algo movieron esa antena
de Bella Vista para acá. Nada más que allá tienen
dinero, y aquí pensaron que ustedes no se iban a dar cuenta.
Les voy a dar una noticia: la empresa Iusacel hace dos, tres días
leí que está en quiebra, no existe. Entonces, esa antena
no la va a quitar Iusacel, porque ya no hay quién se encarga
de eso. Se declaró en quiebra, como que ya no tiene dinero
y, ahora, el gobierno le va a dar dinero para recuperarse. Eso es
lo que hacen los empresarios cuando entran en quiebra.
Entonces, hay que decirle al señor Víctor Castro Cosío,
que es presidente municipal del ayuntamiento de La Paz, que tiene
que venir él a quitarla. La tiene que quitar el ayuntamiento,
porque él les va a decir que la empresa la quite, y la empresa
ya no existe. Y ahí va a quedar eso como un monumento a la
estupidez humana. Porque eso fue lo que hicieron, además que
quisieron humillarlos. Y va a seguir —aunque no esté
funcionando— va a seguir el peligro de que los cimientos estén
debilitados, y que ni siquiera se necesite un viento para que caiga.
A lo mejor cada tanto le pueden poner un nivel de albañil,
y donde empiece a inclinarse, para ese lado va. Pero luego, un pequeño
viento la puede mandar para el otro lado.
Entonces, la gente que está viviendo a 50 metros alrededor,
no va a pasar toda su vida echando una moneda al aire a ver si ahora
va a caer, o ahora no va a caer; o va a caer de mi lado o del lado
del vecino. Y entonces sí, a enterrar a los niños y
a las niñas, o a las señoras. O a todo el que no pueda
correr, o que lo agarró descuidado. Porque si pasa en a madrugada,
quién va a estar pendiente de ver. Nada más se va escuchar
el crujido y el estruendo.
Aquí el compañero Enrique nos contó que le ofrecieron
un millón de pesos, y luego dos millones de pesos porque se
hiciera pato con lo de la antena. Y él preguntó lo mismo
que yo les pregunto ahorita, porque pasaron dos niños aquí
a hablar conmigo. Y entonces, lo que hizo el gobierno, dijo: “la
vida de ese niño vale un millón de pesos” dijo
primero. Y luego dijo: “bueno te doy dos millones por la vida
de ese niño”. Y ustedes como vecinos se van a preguntar
¿cuánto vale la vida de sus hijos”. A lo mejor
—como dijo la señora—, uno ya caminó, pero
ellos apenas están levantando pues la vista, a penas van a
decidir qué van a hacer. ¿Cuántos millones vale
la vida de los dos niños que pasaron aquí? Porque es
lo que querían pagar para que esa antena se quedara.
No sólo para que la antena se quedara, sino para que funcionara
y empezara a afectarlos a todos. Y ya muchos años después,
ustedes mismos, sus hijos y sus nietos, empezaran a presentar enfermedades
que no iban a saber explicar por qué. Y las enfermedades del
cerebro, compañeros, son las más caras de curar. Una
pastilla para una enfermedad del cerebro vale quince o veinte veces
más que para una enfermedad del estómago o de otra parte,
porque es un área muy sensible, pues del ser humano, la cabeza.
¿Por qué no construyen esas antenas en la casa del gobernador?
Que ya no tiene cerebro que se le queme pues. O de Vicente Fox, que
tampoco tiene neuronas.
Entonces, yo les voy a pedir de favor, en cuanto se pueda, si se
puede el mismo lunes o sea, pasado mañana, vayan con el presidente
municipal que se llama Víctor Castro Cosío, y que hace
unos días declaró… Porque estaba el problema de
si nos iba a traer el Ferry para acá o no. Decían: “no
es que Marcos se tiene que quitar el pasamontaña”. Entonces
yo les dije: no, estoy muy feo. “A bueno entonces déjate
el pasamontañas”, dijeron. Entonces, le preguntaron a
él que qué pensaba, y dijo: “yo simpatizo con
la causa del Subcomandante Marcos”.
Entonces, que le digan que la causa del Subcomandante Marcos es que
quite esa antena de ahí. No que la reubique, la tiene que quitar
él. Y por favor ya no le acepten que es el problema de la empresa
Iusacel. Porque le enseñan el periódico de La Jornada
de hace uno, dos o tres días y dice ahí: “quebró
Iusacel”. O sea, que no van a encontrar en ningún lugar
al señor Iusacel, porque ya no existe. Entonces, su deber como
presidente municipal es velar por la integridad de los habitantes
de La Paz. Y él tiene que quitar esa antena de ahí.
Y se la tiene que llevar, y tiene que ser pronto: ya. Porque no pueden
esperarse cada día a ver qué desgracia va a pasar.
Esta historia que ustedes nos contaron tiene que conocerse en todo
La Paz, en todas las colonias. Porque si vino de Bella Vista para
acá a Rinconada Los Olivos. Y qué tal que se la van
a poner a otra colonia. Y otra vez, con engaños como hicieron
aquí, que quisieron mentirles que no pasaba nada o que iban
a poner una caseta telefónica. O queriendo sobornar como quisieron
hacer con Don Enrique. Y entonces sí, esa gente que es igual
que ustedes, igual que nosotros, va a pagar las consecuencias.
Les voy a decir otra cosa —aunque sé que los compañeros
del Frente Sudcaliforniano los apoyan—: tienen que poner una
demanda. Iusacel —o lo que quede de ella, porque ahí
luego se hace una empresa para manejar la quiebra— los tiene
que indemnizar por daños a la salud. Les voy a dar dos tips
para exigir: les tiene que indemnizar —o sea dar— dinero
para curarse si es que tienen enfermedad o no, primero, por si tuvieron
algún impacto en el daño cerebral. Y segundo: por la
angustia y el temor de que se pudiera caer la antena, porque eso afecta
la salud. Los niños no van a ir a estudiar así como
sea si dicen: “no pues me pasé toda la noche alumbrando
con la lámpara para ver para qué lado cae”. O
las señoras, o los señores, todos pues los que viven
aquí en Rinconada Los Olivos.
Eso, ese daño que sufrieron lo tiene que pagar la empresa.
Y no es algo que se esté inventando: en muchas partes del mundo
así hacen. La gente no se conforma con que quiten el mal, les
tienen que pagar por el daño que les hicieron. Ustedes tienen
que exigir eso a esa empresa que se va a encargar de la quiebra de
Iusacel. Tiene que poner ahora en sus costos: tanto de indemnización.
Que se haga el estudio con los compañeros del Frente Sudcaliforniano:
cuánto le tiene que tocar a cada familia de pago, por pedirles
perdón de haber hecho esto. E inmediatamente, lo primero que
tiene que hacer el señor Castro es quitar la antena. Ya que
contrate las grúas o lo que vaya que hacer y que empiece a
desmontarla y que se la lleve ya. E inmediatamente, metan a litigio
esa demanda de indemnización.
Por todas partes —le dicen al señor Castro— por
todas partes donde va a pasar el Subcomandante Marcos va a mencionar
su nombre. Va a decir: “Víctor Castro Cosío, del
PRD, presidente municipal de La Paz, está ayudando a un crimen
en contra de la colonia Rinconada Los Olivos”. Y hasta que no
se quite esa antena, no me voy a callar. En cada lugar, con la prensa,
con el que me pregunte —aunque no venga al caso— yo voy
a decir: ¿saben qué? hay un señor que se llama
así, es del PRD, que dijo que simpatiza con los zapatistas,
y los zapatistas le pedimos que quitara la antena y no me han avisado
que la quitaron. Hasta que ustedes nos manden a avisar que ya la quitaron,
entonces ya me callo.
Eso lo podemos hacer nosotros, están los compañeros
de los medios de comunicación alternativa, que lo van a mandar
a otras partes. Yo les voy a contar una historia real también.
Hay un pueblo indio que se llama Ñañhu, o que también
le dicen otomí. Ellos en su concepción de lo que es
el mundo, dicen que las montañas, cada tanto, hay que hacer
que el mundo se equilibre. Entonces, tienen sus montañas sagradas,
sus centros ceremoniales, dicen. Ahí llegan a hacer sus costumbres,
sus usos, para tratar de adorar a la tierra, decirle que la quieren.
Pues ahí en Querétaro hay una comunidad que en su cerro
pusieron una antena similar como ésta, nada más que
de Telmex —no dejen que ninguna antena, porque se va Iusacel
y luego viene Telmex, o luego viene Superstar o no sé como
se llama la otra y el problema va a ser el mismo —.
Entonces, así como está ahorita, que está cercado
y tiene alambre de púas. Así, y adentro quedó
su centro ceremonial. No les dijeron nada. En el momento en que llegaron
con sus ofrendas para equilibrar el mundo, no pudieron entrar a algo
que pertenecía a ellos hace más de 500 años,
hasta esa fecha que se puso esa antena. Y están exigiendo que
se quite. Y sería muy chingón —perdónenme—
que la Rinconada de Los Olivos en Baja Sur, que está tan lejos
de Querétaro, llegara un mensaje a decirle a esos hermanos:
los apoyamos, quiten esa antena, así como nosotros vamos a
quitar ésta en Baja California Sur.
Y hay más ejemplos: en Morelia, Michoacán, una gasolinera.
Porque hagan de cuenta que en lugar de la antena hay una gasolinera
y, enfrente, cruzas la calle había un jardín de niños.
Y los vecinos dijeron: ¿y qué pasa si explota el tanque
de la gasolina? “No, cómo va a explotar”. Pues
si en las noticias sale a cada rato que pasa eso. ¿Cuánto
afecta? Hacen la cuenta y no sé cuántas cuadras se lleva
y, entre esas: la escuela. Y empezaron a hacer protestas como ustedes.
La misma historia que nos cuentan ustedes. De ir a dar una vuelta
y otra, y otra, y otra, hasta que por fin consiguieron que se quitara
la gasolinera.
En Cuautla, Morelos, hay otro movimiento contra una gasolinera. Y
en todas partes estamos viendo que a esa gente no le importa poner
sus ganancias, sus empresas, aunque afecten, no importa que vayan
a matar gente que está a los lados. Yo estoy seguro pues, que
si pusieran en esa esquina un antro —que les dicen—, una
cantina, pues inmediatamente también se movilizarían
los vecinos: no porqué va a estar la cantina aquí, ¿por
qué? y los niños, las niñas, todo eso. No, que
se la lleven a otro lado.
Entonces, lo que tenemos que hacer es que todos esos males, si dicen
que no hacen mal, pues que los pongan donde están viviendo
los ricos, donde están viviendo los gobernantes. Y que no vengan.
Aparte de todas las angustias y dolores que tiene la gente que trabaja,
aparte estarla amenazando de muerte, porque eso es una amenaza de
muerte.
Les voy a contar otra historia, porque el compañero Enrique
fue a protestar a la Comisión de Derechos Humanos del estado.
Y hay un cabrón que se llama Arrasola Falcón, Jordán
Arrasola Falcón, que es el presidente de la comisión
de derechos humanos del estado de Baja California. Que hace rato cuando
estuvimos en El Centenario, unos compañeros de la colonia ¿Puesta
del Sol?, ese, están denunciando que tiene demandas por delitos,
o sea, es un delincuente. Y el compañero Enrique nos platicó
que a la hora que va a hacer la denuncia de lo que está pasando,
le cerraron la puerta en las narices, lo humillaron. Ni siquiera lo
escucharon. Dicen: “esos no son derechos humanos”, como
si fuéramos animales. A la hora que se va a morir alguien,
o a que alguien lo agreden y que lo atacan, si esos no son derechos
humanos: atentar contra la vida, la libertad y los bienes de alguien,
entonces, ¿qué está haciendo ese güey ahí?
Y tiene demandas penales, y la procuraduría de justicia del
estado lo está protegiendo. Y fíjense cómo se
está juntando una cosa: porque El Centenario queda allá
y Rinconada del Olivo queda aquí, y es el mismo funcionario
que aparece. Que, como nos explicaba el compañero, es que aquí
en Baja California si no eres amigo de los hijos del gobernador, o
de la señora —o de las señoras si tiene varias—
pues entonces no vales nada. Pero resulta que la mayoría de
la gente de Baja California Sur no es pariente del gobernador, ni
del presidente municipal.
Y sin embargo, es la que trabaja y la que hace que Baja California
camine, y que sea parte de nuestro país. Y nosotros venimos
desde Chiapas, desde las montañas del sureste mexicano, porque
ustedes son nuestros compañeros y compañeras. Tardamos
en llegar, porque está retirado y porque nos pasó el
dolor de Atenco, pero hasta acá llegamos con ustedes. Y aquí
estamos y vamos a regresar, ahora más tiempo, y ahora con otros
compañeros y compañeras: Comandantes y Comandantas que
lo van a ver: son gente como ustedes, gente de abajo pues.
Y lo que nosotros queremos es aprender de ustedes. Ojalá quiera
dios —como dicen ustedes— que le cuenten la historia cómo
tumbaron esa antena. Porque hace rato empezó el compañero
—el joven que nos está presentando— citando una
parte del libro del ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, que
se supone que peleó contra molinos de viento, pensando que
eran gigantes. Aquí en Rinconada de Los Olivos tienen que tumbar
a ese gigante que está ahí, que es esa antena. La tienen
que tumbar y el que tiene que pagar es el que la puso, o el que permitió
que se pusiera. No dejen que les diga que Iusacel no existe. Que el
gobierno municipal mueva a sus trabajadores, e inmediatamente empiece
los trabajos para eso. Y que inmediatamente empiecen a ver los jueces,
la demanda de toda la colonia en contra de Iusacel por daños
a la salud de la comunidad.
Y nosotros lo que vamos a hacer, es en cualquier parte donde estemos,
no sólo estar contando la injusticia que sufrieron, sobre todo,
la lucha que hicieron. Porque como explicó el compañero
al principio, aquí nadie los vino a organizar ni a contar.
Ustedes mismos se organizaron y se dieron cuenta. Y así está
pasando en todo el país: hay gente que se está dando
cuenta de las injusticias y que se está organizando y que está
luchando.
Y lo que estamos haciendo en la Otra Campaña es conociéndolos,
y que se encuentren unos con otros, y que se pongan de acuerdo para
luchar juntos. Ustedes en Baja California Sur, los otomies en Querétaro,
igual contra una antena. Con los mestizos en Morelia y en Cuautla
contra gasolineras. Contra todo lo que le haga daño a esos
niños que pasaron aquí, o que no pasaron pero que sabemos
que nos están doliendo, como nos platica el compañero
que le secuestraron dos niñas los narcotraficantes.
Nosotros pensamos todavía más lejos que eso, pero tenemos
que luchar también por esas cosas inmediatas. Nosotros pensamos
que detrás de esa antena y de ese dolor. Detrás de lo
que le está pasando el compañero. Detrás del
desprecio que recibió Don Enrique. Detrás del que quiso
sobornarlos para que aceptaran vender la vida de sus hijos e hijas
por uno o dos millones de pesos, está un gobierno que no sirve
para nada. Para nada, más que para enriquecerse a nuestra costa.
Ese gobierno tenemos que tumbarlo.
Y nosotros, los que estamos en el EZLN, y algunos que estamos en
la Otra Campaña, ya tomamos la decisión: vamos a hacer
un alzamiento nacional. Cuando nos pongamos todos de acuerdo. Vamos
a tumbar al gobierno, vamos a correr a los ricos de este país.
Y vamos a volver a construir todo de nuevo, con democracia, con libertad,
con justicia. Donde cuente la gente de abajo, no la que tiene dinero.
Gracias compañeros, gracias compañeras.
Ejido El Centanario, La Paz, Baja California Sur
Reunión con adherentes
14 de octubre del 2006
Buenas tardes compañeros, compañeras de El Centenario,
de la Paz y de Baja California Sur. Antes de empezar a hablar voy
a leer un documento que me pasaron los vecinos de la colonia Puesta
del Sol, pidiéndome que lo difundiera. Dice:
Al pueblo sudcaliforniano:
Los vecinos de la colonia Puesta del Sol hemos decidido protestar
frente a las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia
del Estado. Pues a pesar de que hemos presentado las denuncias penales
08/06, 09/06 y 10/06 ante la Fiscalía Especial para Delitos
Cometidos por Servidores Públicos, y se han aportado todos
los elementos probatorios que acreditan plenamente las acusaciones
que presentamos en contra de quien el Congreso del Estado designó
como presidente de la Comisión estatal de Derechos Humanos
por los delitos de falsificación de documentos, abuso de confianza,
abuso de autoridad, amenazas y otros. Cuya conducta del inculpado
ombudsman contraviene, no sólo los principios de buena reputación
y honorabilidad que debe ostentar quien desempeñe la función
de velar por los derechos humanos de los sudcalifornianos, sino que
disminuye su figura, agravia a la sociedad y debilita todo el sistema
no jurisdiccional de los derechos humanos en el país, tal como
lo ha sostenido en días pasados la Academia Mexicana de Derechos
Humanos en su portal de internet “Vigía Ciudadana del
ombudsman”, que se encuentra respaldada por la UNAM y la UNESCO,
entre otras.
Es así que ha transcurrido más de cincuenta días
de que el denunciado presidente de la Comisión Estatal de Derechos
Humanos en el estado de Baja California Sur, no sólo no ha
sido citado a que rinda su declaración ministerial, como a
cualquier ciudadano que es involucrado directamente en una averiguación
previa por haberse conducido al realizar actos criminales, sino que
la misma Procuraduría General de Justicia —incumpliendo
con su obligación constitucional de investigar y perseguir
los delitos— nos pretende presionar para que desistamos de las
denuncias que interpusimos; sino que ha desatado una guerra sucia
en nuestra contra, al decirnos que si no las retiramos nos metería
a la cárcel. Y como sus burdas e ilegales maniobras no surtirán
efectos, pues tenemos la razón y la dignidad para hacerles
frente, sin recato alguno han comenzado a mentirle al pueblo, diciendo
que hemos desistido de nuestras querellas, lo cual negamos rotunda
y categóricamente. Por lo que ante la cerrazón, encubrimiento,
persecución y fomento a la impunidad por parte de la Procuraduría
General de Justicia, hoy convertida en Procuraduría de Injusticia,
hemos realizado una clausura simbólica de sus instalaciones,
exigiendo que realice una correcta integración de averiguaciones
previas que como miles que existen de ciudadanos agraviados y que
de manera intencional no son integradas las cuales son mandadas al
archivo muerto del despotismo y la infamia, excepto cuando existen
compromisos políticos o parentesco con los funcionarios del
gobierno del estado.
Atentamente
Vecinos de la colonia Puesta del Sol.
Compañeros y compañeras les quería mostrar este
periódico que se llama “Tribuna de La Paz” que
circula aquí en La Paz, Baja California Sur. En su parte de
atrás viene una nota donde explica lo que se van a llevar de
fondo de retiro los funcionarios de Vicente Fox. Ahí nos están
diciendo cuánto se van a llevar, aparte de lo que ya se hayan
robado en los seis años. Yo estuve haciendo la cuenta de lo
que significa esto.
El señor Vicente Fox se va a llevar de fondo de retiro, o
sea para pasar su vejez, tres millones trescientos cincuenta mil pesos.
Si ustedes ganan el salario mínimo tienen que trabajar casi
90 años para conseguir ese dinero. Si alguien me puede decir
qué hizo Vicente Fox además de decir tarugadas en los
medios de comunicación, comprarle toallas a su mujer y encubrir
a los hijos de Martha Sahagún, los hermanos Bibriesca, para
las tranzas que están haciendo y que aparte le estén
dando tres millones —casi tres millones y medio— para
que se pueda ir a su casa tranquilo, entonces no se cómo podemos
decir que hay justicia en este país y que se aplican las leyes.
Si escuchamos la demanda de los vecinos de la colonia Puesta del Sol,
cómo es posible que un delincuente que viola los derechos humanos
haya sido nombrado como defensor de los derechos humanos.
El señor Frenk, que es el secretario de salud; que es el que
ha inventado todo este cuento que dicen que el seguro popular, que
se supone que cualquiera puede curarse, como si tuviera seguro social;
se va a llevar tres millones veintinueve… doscientos noventa
mil pesos. Otra vez: casi 80 años de trabajo de cualquier trabajador,
y el señor Julio Frenk lo único que ha hecho es campaña
porque quiere dirigir un organismo internacional de salud.
El señor Abascal, que es el que está amenazando al
pueblo de Oaxaca con reprimirlo si no deja su demanda de que salga
el gobernador Ulises Ruíz, se va a llevar tres millones doscientos
noventa mil pesos también, por amenazar al pueblo de Oaxaca.
Josefina Vázquez Mota —alias la viuda alegre— que
era la secretaria de desarrollo social —que lo que hizo fue
desviar fondos del gobierno federal para poyar la candidatura de Felipe
Calderón a la presidencia—, se va a llevar casi tres
millones de pesos.
Santiago Creel, que cuando fue secretario de gobernación lo
único que hizo fue vestirse de charro y montarse en un caballo
para que le tomaran fotos, se va a llevar dos millones y medio. Usabiaga,
que no lo van a creer pero era el secretario de agricultura —pregúntenle
cómo se siembra el campo a ver si sabe—, se va a llevar
dos y medio millones de pesos por despojar a los ejidatarios y a los
comuneros de sus tierras.
Eso está pasando en nuestro país, y la historia que
nos contaron aquí los de El Centenario —porque el compañero
ayer habló en el foro del capitalismo, la tierra, el aire y
el agua y nos conmovió a todos—, no sólo nos conmovió,
nos indignó. Y no sólo a nosotros sino a las cámaras
y a los micrófonos que lo estaban grabando, sobre el despojo
que hubo aquí y lo que va a pasar después. Porque ahorita
que llegamos vimos que este pedazo es de terracería, mucha
arena, que deben faltar servicios, no debe haber buen drenaje, el
costo de la luz debe ser alto. A la hora que se instalen las grandes
empresas turísticas aquí, van a ver que va a haber una
calle muy bonita, y que va a haber grandes jardines, y que la luz
no se la van a cobrar, y que el agua nunca va a faltar. No importa
que acaben con el estero de San José, como nos explicaron.
Entonces, el problema es que la injusticia no sólo se da a
la hora que al compañero Manuel lo meten a la cárcel
con mañas, y éstos que son los grandes ladrones, porque
el señor Fox —que se va a llevar tres millones trescientos
cincuenta mil pesos para cuando sea viejito— hizo un delito,
que fue un fraude electoral. Maniobró y usó dinero de
la nación para imponer a Felipe Calderón como presidente
de México, a cambio de que Felipe Calderón no le haga
nada a los hijos de Martha Sahagún. Eso es lo que se está
jugando allá arriba, y eso es lo que está pasando. Y
esta gente, que aquí van a verlo en el periódico —es
de hoy sábado 14 de octubre del 2006— que se lleva millonadas
de pesos sin haber hecho nada más que hacer leyes y favorecer
a los grandes propietarios de las empresas turísticas y las
compañías hoteleras que se están apoderando de
Baja Sur.
El problema no es aquí, que si vamos a ser pequeños
proyectos para sobrevivir, que nos dejen tener una hortaliza, que
nos dejen tener unos animalitos, o un puesto para poder vender fruta
en el mercado o en la calle. El problema es que en este país
hay mucha riqueza, mucha. Imagínense que esos grandes hoteles
fueran propiedad de ustedes, y que ustedes los administraran, y que
pudiera venir gente de todo el mundo, pero la riqueza que está
dejando quedara en el pueblo de La Paz, quedara en el pueblo de Baja
California Sur.
Y nos pueden decir que ese es un sueño, pero nosotros ya lo
vimos. En Ixmiquilpan, en Hidalgo, hay un hotel que maneja una comunidad
indígena como cooperativa. Ahí, el que tiende la cama,
la que cocina, el que barre, el que estaciona los coches, el que administra
el hotel es dueño del hotel. Y toda la riqueza que están
teniendo les sirve no sólo para vivir bien, sino que todos
sus hijos están becados hasta la universidad. Ninguno de los
hijos de esos cooperativistas va a pagar un solo peso por estudiar
desde la primaria hasta la universidad. Porque es tanta la riqueza
que se genera, que alcanza para todos ellos. Si fuera propiedad de
una sola persona, entonces sería muy diferente. Esos trabajadores,
esos empleados estarían ganando uno o dos salarios mínimos.
Miren, según la cuenta que hicimos nosotros para poder vivir,
en un salario mínimo, un día, nada más para comer,
pagar la renta y la luz, sin que se enfermen, sin que vayan a la escuela,
sin que vayan al cine, sin que se tomen una cerveza ni un refresco,
tendrían que ganar cuatrocientos ochenta y cinco pesos al día.
Diez veces lo que es el salario mínimo. Y cada vez ustedes
saben que se tiene que luchar por un pequeño aumento salarial,
y los precios de los productos que consumimos se van para arriba y
nunca van al parejo de lo que necesitamos, nunca van al parejo de
nuestros salarios.
Entonces esa otra injusticia, que no aparece en los periódicos,
que no está en las leyes, sino que está en el sistema
es la que nosotros queremos cambiar. Queremos que se vayan esos políticos
rateros. Todos, porque como nos explicaron aquí el problema
no es el Partido de Acción Nacional, o el Partido Revolucionario
Institucional. También es el Partido de la Revolución
Democrática y cualquier partido porque la política se
convirtió en un negocio. En el negocio más rentable,
más que el narcotráfico, porque ningún narcotraficante
gana tanto como el señor Fox, y en todo caso trabaja mucho
más que él. Y la gente que está trabajando realmente
dándole todos los días esa es la que está perdiendo
todo y que está quedando sin nada.
Nosotros explicábamos ayer en el foro, que todo el quehacer
de la clase política en el capitalismo es una mentira. Les
dicen que van a mejorar, que acepten vender la tierra, que acepten
tal empleo, que acepten tal cosa, irse a otro lugar, o que acepten
que entre otra empresa porque con eso van a mejorar. Y resulta que
no, que según vamos haciendo la cuenta, cada vez va saliendo
peor.
Esto de la destrucción del medio ambiente, o sea del aire,
del agua, de la tierra —parece que puede sonar así como
que no tiene nada que ver con esto y es gente así como la de
la familia González, que es dueña del Partido Verde
Ecologista, que le gusta que haya pajaritos y cosas así—.
No, compañeros y compañeras, ustedes imagínense
que a ustedes les cortan un brazo, su cuerpo ya no vuelve a ser igual.
Empiezan a caminar mal, empiezan a enfermarse de otras cosas. A la
hora que las grandes empresas hoteleras, y las grandes industrias
afectan una parte de la naturaleza —como nos explicó
el compañero con los manglares— todo lo demás
empieza a afectarse. Y van a ver que empieza a cambiar el clima.
Y no les estoy contando lo que se me ocurre. El Batán, en
Querétaro, es un ejido. Les quieren perforar pozos de agua,
pero no para ellos, es para entubarla y llevarla a las fábricas
que hay en la capital, Querétaro. Y entonces un señor
nos platicaba:
—Es que yo ya vi lo que pasó. Yo no sé de ciencia
ni nada de eso. Pero yo vi en el valle de allá de donde vengo
que se siente caliente y no lleve. Y entro aquí a mi valle
y llueve y el aire está fresco. Allá perforaron los
pozos, y quién sabe porqué la tierra ya no llama a las
nubes, ya no llueve, se perdió todo. Si nosotros vendemos el
agua vamos a perder la lluvia —fíjense cómo razonó—.
Y detrás de la lluvia se van a ir los árboles de los
cerros y se va a morir la tierra, y nos vamos a quedar sin nada, sólo
porque nos van a dar un cuanto dinero para poder hacer un pozo de
agua.
Y los estaban engañando en otras partes, porque les dicen:
—Sólo vamos a sacar 40 litros.
Y entonces, hacen el pozo y le ponen un medidor que marca 40 litros,
pero está trucado. El que está entrando en la fábrica
es de 400 litros por segundo. Entonces, ellos piensan que se está
llevando poquita agua, porque la engañaron porque el funcionario
está comprado, y en realidad les están quitando todo.
Entonces ellos se organizaron, entraron a la Otra Campaña para
resistirse. Y se trata de que esa historia se conozca, porque a lo
mejor, si no hay Otra Campaña en Baja California Sur no se
sabe lo que está pasando en El Batán, en Querétaro,
ni en Ixmiquilpan, Hidalgo. Y así en cada parte.
Y el chiste es que esta historia de El Centenario. No sólo
del despojo que fue objeto, sino de la lucha que se está organizando
para levantar. Porque el compañero Manuel lo puso claro, así
lo decimos nosotros en La Otra Campaña: “la tierra debe
ser de quien la trabaja”. Las leyes no se hacen antes de los
movimientos sociales, sino son producto de los movimientos sociales.
En este país lo que hace falta es un alzamiento civil y pacífico.
Ese lo vamos a hacer nosotros, con ustedes o sin ustedes, pero lo
vamos a hacer. Porque detrás de la destrucción de las
playas, de las montañas, del robo del agua, de la contaminación
del aire está la destrucción de nuestra patria. Y nosotros
los que estamos en la Otra Campaña —no sólo los
zapatistas— hemos decidido defender nuestra tierra, nuestra
patria.
Y cuando nosotros estábamos en las montañas del sureste
mexicano viendo cómo le íbamos a hacer. Porque allá
hemos hecho cosas que antes no teníamos. Y no llegó
el gobierno compañeros: ni PRI, ni PAN, ni PRD. Allá
al lado de nuestras comunidades hay cuarteles del ejército,
con miles de soldados. No mandan ellos, mandan las comunidades. Los
partidos políticos electorales ya sabemos a qué llegan
a cada comunidad. Dicen los compañeros: “los partidos
parten”, porque en una comunidad siempre hay quién gana
y quién pierde. Porque alguien gana y alguien pierde en la
elección.
Y antes no era así, antes entre la misma comunidad llegaban
a un acuerdo, se arreglaban —como explicó el compañero
purépecha Juan Chávez, del Congreso Nacional Indígena—.
Nuestros límites de tierras entre una comunidad y otra las
arreglábamos entre nosotros, hablando, poniéndonos de
acuerdo, sin cercas. Porque antes de que llegara el capitalismos no
había cercas, cada quien sabía dónde llegaba
su tierra y era un entendido. En el momento en que se mete el gobierno,
no sólo entran los problemas, sino además hay que pagarles.
Fíjense, aquí en México le pagamos al gobierno
porque cree problemas en las comunidades. Porque donde aparece el
gobierno empieza a aparecer luego, luego, crímenes, empieza
a haber enfrentamiento entre comunidades. Así es en todo el
campo mexicano.
Lo que nosotros queremos no sólo anular la reforma salinista
del Artículo 27, queremos acabar con toda la Constitución.
Que los compañeros abogados, que la compañera abogada,
va a tener que volver a cursar la carrera de Derecho y volver a hacer
su tesis. Porque a la hora que transformemos este país vamos
a tener que hacer otra ley, donde se tome en cuenta lo que dijeron
los compañeros: la zona federal del litoral, el respeto a la
tierra, la aportación y la ayuda al que trabaja la tierra y
al que trabaja en la ciudad también.
Porque el problema que hemos visto es que aunque alguien tenga un
pedazo de tierra —nos lo han explicado en varios lados—,
está todo el día trabajando y el producto que saca no
tiene precio. Entonces para qué sirve que estás trabajando
todo el día, si como quiera lo que vendes no te sale la paga
ni siquiera para salir a mano. Entonces mejor no siembran. Y entonces
qué hacen, venden la tierra.
Lo que están haciendo es lo que nos explicaron aquí
en El Centenario. Hacen una zona de pobreza, de tal forma que se baje
mucho el costo de la tierra, como que te expulsan. Explicó
el compañero joven, dice: “es como una guerra”.
Así es, nada más que en lugar de aventarte una bomba
te avientan un basurero. Y venimos ahorita de Sinaloa, del Dautillo,
una comunidad pesquera. Gente como ustedes, igual, que vive de la
pesca del camarón. Y están viviendo ahí al lado
de la basura, porque no llega el camión de la basura a recogerla.
¿Qué es lo que quiere el gobierno? que esa gente se
enferme, se harte de vivir entre la gusanera y los zancudos, y se
vaya y venda la tierra. Y entonces sí, va a llegar el camión
de la basura cabal. Y va a llegar a pavimentar la calle, y va a haber
focos, y va a haber grandes jardines porque va a entrar un hotel ahí,
o va a entrar una empresa pesquera. Entonces nos empiezan a obligar
a eso.
Venimos también del estado de Hidalgo. Ya ven que se habla
mucho que va a hacer otro aeropuerto. Ese mismo aeropuerto que defendía
Calderón, que defendía Madrazo y también López
Obrador. Miren compañeros, engañaron a esa gente y les
ofrecían cuatro pesos por metro cuadrado por sus tierras ejidales.
Y luego se empezaron a protestar y dijeron: “órale, te
doy ocho pesos por metro cuadrado”.
Ahorita vale cuatrocientos cincuenta a setecientos cincuenta pesos
el metro cuadrado. Y lo único que hizo el coyote —porque
fue un coyote, fue un intermediario— fue pagar ocho pesos y
va a ganar cuatrocientos cuarenta y dos pesos más por cada
metro cuadrado. Y son hectáreas y hectáreas. Y ¿qué
les dijeron?: “Te conviene, porque cuando llegue el aeropuerto
vas a poder tener tu taxi y vas a poder manejar”. Y lo que no
les dijeron es que el aeropuerto ya viene con una concesión
para una empresa de taxis que es de otro lado.
Fuimos también a Puebla con los indígenas que trabajan
de obreros en las maquiladoras, que son los que hacen los pantalones
de mezclilla. Les pagan —porque dijo el compañero joven,
dice: “hay que estudiar historia”, vean cómo era
en la época porfirista—, les pagan cuarenta y cinco a
cincuenta pesos diarios y tiene que trabajar 14 a 16 horas al día,
haciendo pantalones nada más. No se pueden organizar sindicalmente,
no tienen contrato, no tienen derecho a pensión, no tienen
derecho a aguinaldo. Si un día faltan porque se enfermaron,
el día se les descuenta. Están viviendo igual, y trabajando
igual que en la época de Porfirio Díaz.
¿Ustedes van a pensar que eso va a aguantar mucho tiempo?
Eso va a terminar por reventar. Y lo que nosotros queremos es organizar
esa indignación, esa rabia que nos transmitió el compañero
ayer de aquí lo que pasó en El Centenario y que pasa
en cualquier parte de la República. Organizarla en un movimiento
civil y pacífico. Y entonces sí que todos los partidos
electorales se vayan. Y entonces que aquí en El Centenario,
aquí en La Paz, aquí en Baja California Sur la gente
de aquí decida cómo se va a organizar y cómo
se va a mandar. Porque tampoco estamos hablando de un sueño:
en nuestras comunidades, ellas mismas deciden quién manda,
quién gobierna. Y no hay paga, lo único que les dan
las comunidades es su maíz y su frijol para que coman. Y cada
tanto se tienen que cambiar para que no se corrompan y para que cualquiera
sea gobierno.
Porque ahorita nos están engañando que es que hay que
ser muy estudioso, y tener licenciaturas y no se cuántas cosas
para ser diputado o senador. No es cierto, ahí está
el tarugo de Fox, que ni siquiera sabe hablar y es presidente de la
República. Pero qué sabe Fox, o qué sabe Cota
Monaño o el que esté de gobernador ahorita —no
sé quién sea— qué sabe de aquí de
lo que está pasando en esta tierra. No sería lo justo
que fuera alguien de aquí, quien aquí viera los problemas
y que fuera vigilado por la misma gente de El Centenario. En el momento
en que empiece a tener mejor ropa, mejor carro, que se compre otra
casa, llamarlo a cuentas. Y si tiene delito a la cárcel. Y
si está por cometer un delito quitarlo y poner a otro. Y que
la señora sea dirigente aquí.
Porque allá… Nos estaba platicando el compañero
Juan Chávez de cuando fue la Comandanta Ramona a inaugurar
el Congreso Nacional Indígena. La Comandanta Ramona es una…
—bueno era, porque ya murió… este año—
como de este tamaño, y nunca fue a la escuela, y era la que
nos dirigía junto con otros compañeros que son así
como ustedes. Pero sabía de su tierra y la gente de ahí
la respetaba.
Nosotros no queremos que Marcos venga a mandar en Baja California
Sur, ni en todo el país. Ni él ni nadie. Sino que en
cada lugar la gente se organice y decida quién va a mandar,
obedeciendo a la gente. Que aquí las cosas en El Centenario,
o en La Paz, o en Baja California Sur se hagan según la decisión
de la gente, no la decisión de los grandes empresarios. Y no
sólo eso, que esos grandes hoteles, que se vayan los hoteleros,
los empresarios, y que esos hoteles sean propiedad del pueblo de Baja
California Sur.
Y entonces sí que vengan de todos lados, y que dejen sus dólares
y se les reparta cabal. Y van a ver cómo va a sobrar —no
sólo para que sus hijos coman bien y lleguen a estudiar la
universidad— para que todos empiecen a realizar los sueños
de dignidad, que es que a cada quien lo respeten por lo que es. Y
que se vista como quiera, y que hable como quiera, y no sea valorado
según las palancas que tiene con el gobernador o el presidente
municipal, o como el éste de derechos humanos con el Procurador
de Justicia del Estado.
Ustedes saben bien, por ejemplo, que la policía cuando se
enfrenta a uno de ustedes se porta de una forma, y cuando hay alguien
en un carro lujoso se porta de otra. Lo ven claramente. Ante ustedes:
sí, la ley y usted me tiene que obedecer y no se qué.
Y ante alguien rico: lo que usted diga señor patrón,
si lo que me… Y se supone que no está para eso. Entonces,
toda esa estructura de gobierno, toda esa estructura política
es una estructura de parásitos. Como cuando los reyes tienen
a su corte, que no hace nada más que pasearse y vestirse y
divertirse, eso es lo que están haciendo los diputados y los
senadores. ¿Para qué los queremos?
Si toda esa riqueza que se están apropiando pudiera aplicarse
en obras que realmente le interesen a la gente, éste sería
otro país. Y además, si toda esa riqueza que se están
llevando los grandes empresarios se quedara y beneficiara a la gente,
sería otro país. Y estaríamos hablando de otras
cosas. En lugar de estar discutiendo aquí el despojo de tierras
en Centenario, estaríamos discutiendo si el cine que vamos
a hacer para niños va a estar en este lado o en este. Y a lo
mejor no nos ponemos de acuerdo, pero es otro problema. Nosotros queremos
esos problemas, los problemas para discutir cómo vivimos mejor.
Porque ahorita estamos discutiendo cómo no nos morimos.
Y se los decimos nosotros: Cuando ya se acerca de perder la esperanza
de vivir, entonces se pierde el miedo. Porque o luchas o te mueres.
Y el instinto de la gente es de luchar para no morir. Y en este caso
para vivir con dignidad. Y nosotros no estamos planteando que se destruya
nada, al revés que se construya, que se cree. Pero tomando
en cuenta pues a la gente de abajo, tomando en cuenta entre nosotros.
Aquí hay personas pues, trabajadores de la prensa. Imagínense
que este periódico fuera propiedad de los trabajadores, y que
esa empresa televisiva fuera propiedad de los trabajadores. No sólo
generaría más riqueza y vivirían mejor ellos
—y no les estarían diciendo cosas cuando andan en la
calle—, además, las noticias que sacarían serían
otras. Y entonces ya no se trataría de ver qué dice
el gobernador, o qué dice el diputado, sino qué dice
la gente de la calle de lo que está diciendo el otro, o de
lo que está haciendo, que hay que movilizarlo.
Y en cada lugar van a empezar a haber cambios. Si en las escuelas
los estudiantes empiezan a decidir cómo se va a estudiar, qué
se va a estudiar también. Si los maestros y los investigadores
pueden discutir y acordar qué es lo que van a investigar. Si
van a investigar para servirle a un patrón o van a investigar
para conservar la naturaleza. Esto es lo que estamos proponiendo nosotros.
Y si alguien piensa que es un sueño, ojalá escuche pues
todo lo que hemos escuchado nosotros en la Otra Campaña. Y
ya hemos visto pedazos de este país que en eso están,
pero estamos solos. Así como en Chiapas estamos solos, en Hidalgo
estamos solos, en Baja California Sur estamos solos, y se trata de
unirnos.
Cuando los compañeros están planeando allá en
las montañas: ¿qué vamos a hacer?, ¿cómo
le vamos a hacer para conquistar nuestros derechos?, señalaban
el mapa y señalaban Baja California Sur y dicen:
—Se necesita que éste sea compañero, el que está
aquí en Baja Sur.
—Y ¿cómo le hacemos? si está muy lejos.
—¡Vamos a dónde están ellos!
—Y ¿qué vamos a hacer? ¿qué les
vamos a decir?
—No les vamos a decir nada, vamos a escuchar ellos qué
dicen. Y vamos a proponerles que seamos compañeros de lucha.
Ellos allá, según su modo, según su forma, según
sus demandas. Y nosotros acá, según nuestro modo indígena,
como somos que somos los indígenas zapatistas.
Gracias compañeros, gracias compañeras.