L@s zapatistas y la Otra: los peatones de la historia.
Introducción.
Este escrito está pensado para y dirigido especialmente
a l@s adherentes a la Sexta y a la Otra Campaña. Y, claro,
a quien pudiera simpatizar con nuestro movimiento.
Las que aquí presentamos son parte de reflexiones y conclusiones
que se les han compartido a algun@s personas, grupos, colectivos y
organizaciones adherentes a la Sexta Declaración de la Selva
Lacandona. Siguiendo nuestro “modo” en la Otra Campaña,
primero escuchamos la palabra de est@s compañer@s y ya luego
expusimos nuestro análisis y conclusión.
La Comisión Sexta del EZLN ha estado atenta a las opiniones
y propuestas de una parte de compañer@s de la Otra campaña,
en lo que se refiere a la llamada “crisis postelectoral”,
a las movilizaciones en diversos puntos del país (particularmente
en Oaxaca con la APPO, y en el DF con AMLO), y a la Otra Campaña.
En cartas, en relatorías de reuniones y asambleas, en la página
electrónica, en algunos casos en sus posiciones públicas,
y en encuentros personales y de grupo, algun@s adherentes se han manifestado
sobre estos puntos.
Durante parte del mes de julio y todo el mes de agosto, la Comisión
Sexta del EZLN sostuvo reuniones multilaterales con algun@s compas
adherentes de 19 estados de la república: D.F., Estado de México,
Morelos, Michoacán, Querétaro, Tlaxcala, Puebla, Veracruz,
Oaxaca, Guerrero, Jalisco, Hidalgo, Zacatecas, Nuevo León,
San Luis Potosí, Colima, Nayarit, Guanajuato y Aguascalientes.
Además, con organizaciones políticas y sociales con
presencia en varias partes del país, y con nuestr@s compañer@s
del Congreso Nacional Indígena.
Según nuestras limitadas posibilidades, sostuvimos estas reuniones
en locales de l@s compas de la Otra en la Ciudad de México
y en los estados de Morelos, Michoacán, Querétaro, Tlaxcala
y Puebla.
No fue posible ni deseable para nosotros hablar directamente con
tod@s l@s adherentes. Esto dio lugar a que, en algunas partes, se
nos acusara de “excluir” a algun@s. Sobre esto decimos
que, en La Otra Campaña, corresponde a cada grupo, colectivo,
organización o persona decidir con quién se reúne
de la Otra, cuándo, cómo y con qué agenda. Haciendo
uso de este derecho la Comisión Sexta del EZLN escuchó
y habló con quien aceptó nuestra invitación.
Sin embargo, aunque se trataron de reuniones privadas, nuestros planteamientos
no fueron ni son secretos. A quienes, amables, nos escucharon, les
pedimos entonces que transmitieran a otr@s compañer@s de sus
estados y unidades organizativas de trabajo, lo que pensábamos
como Comisión Sexta del EZLN. Algun@s de ell@s, con nobleza,
accedieron y lo han hecho a cabalidad. Otr@s han aprovechado para
agregar valoraciones de ell@s como si fueran del EZLN o han editado
propositivamente su “relatoría” para dar una versión
tendenciosa de lo que planteamos en esas reuniones.
- Los temas de estas reuniones fueron:
- La situación nacional arriba, particularmente lo electoral.
- La situación nacional abajo, en la gente que no es de la
Otra.
- La situación de la Otra Campaña.
- La propuesta del EZLN para el “¿qué sigue?”
de la Otra Campaña.
Algunas de las reflexiones de l@s compas con los que nos reunimos
las incorporamos ahora a nuestro pensamiento, reflexión y conclusión.
Sin embargo, es preciso dejar claro que lo que ahora comunicamos,
y proponemos, a tod@s nuestr@s compas de la Sexta y de La Otra es
responsabilidad única de la Comisión Sexta del EZLN,
y es como organización adherente a La Otra que lo hacemos.
A quienes se sintieron excluidos o marginados, nuestras disculpas
sinceras y nuestra solicitud de comprensión.
Sólo de manera tendencial, presentamos una breve reseña
de lo que ocurrió al interior del EZLN y desembocó en
la Sexta Declaración, nuestro balance (que no pretende ser
EL balance) a un año de la Sexta y la Otra, nuestro análisis
y posición sobre lo que arriba ocurre, y nuestra propuesta
para los siguientes pasos de La Otra.
Lo que aquí presentaremos fue ya consultado, en sus líneas
generales, con l@s comandant@s del Comité Clandestino Revolucionario
Indígena del EZLN, así que representa no sólo
la posición de la Comisión Sexta sino la de la dirección
del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Sale y vale.
Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Septiembre del 2006.
Los Zapatistas y la Otra: los peatones de la historia
Septiembre del 2006.
Primera Parte: Los Caminos a la Sexta.
De manera sintética, puesto que ya hemos abundado en este
tema, expondremos el proceso previo, interno al EZLN, a la Sexta Declaración:
1.- La traición de la clase política mexicana
y su descomposición.- A finales de abril del 2001,
luego de la Marcha del Color de la Tierra y del apoyo de millones
de personas, de México y del mundo, a la causa del reconocimiento
constitucional de los derechos y la cultura indígenas, la clase
política en su conjunto aprobó una contrarreforma. De
esto ya hemos platicado más extensamente, ahora sólo
señalamos lo fundamental: los tres principales partidos políticos
nacionales, PRI, PAN y PRD, dieron la espalda a la justa demanda de
los indígenas y nos traicionaron.
Entonces algo se rompió definitivamente.
Este hecho (que cuidadosamente “olvidan” quienes nos
reclaman nuestras críticas a la clase política en su
conjunto), fue fundamental para los pasos posteriores del EZLN, tanto
en lo interno como en lo externo. A partir de ahí, el EZLN
realiza una valoración de lo que fue su propuesta, el camino
que siguió y las posibles causas de esa traición.
Por medio de análisis públicos y privados, el EZLN
caracterizó al modelo socioeconómico dominante en México
como NEOLIBERAL. Señaló que una de sus características
es la destrucción del Estado-Nación, la que incluye,
entre otras cosas, la descomposición de los actores políticos,
de sus relaciones de dominio y de sus “modos”.
El EZLN había creído, hasta entonces, que existía
cierta sensibilidad en algunos sectores de la clase política,
particularmente los que se agrupaban en torno a la figura de Cuauhtémoc
Cárdenas Solórzano (dentro y fuera del PRD); y que era
posible, con movilizaciones y en alianza con este sector, arrancar
a los gobernantes el reconocimiento de nuestros derechos como pueblos
indios. Por ello, buena parte de las acciones públicas externas
de EZLN estuvieron destinadas a la interlocución con esa clase
política, y al diálogo y la negociación con el
gobierno federal.
Pensábamos que los políticos de arriba iban a entender
y a cumplir una demanda que había costado un alzamiento armado
y sangre de mexicanos; que eso encaminaría el proceso de diálogo
y negociación con el gobierno federal a un final satisfactorio;
que así podríamos “salir” a hacer política
civil y pacífica; que con el reconocimiento constitucional
se tendría un “techo jurídico” para los
procesos de autonomía que se vienen dando en varias partes
del México indio; y que se fortalecería la vía
del diálogo y la negociación como alternativa para la
solución de conflictos.
Nos equivocamos.
La clase política en su conjunto fue avara, vil, ruin…
y estúpida. La decisión que tomaron entonces los tres
principales partidos políticos (PRI, PAN y PRD) demostró
que las supuestas diferencias entre ellos no son más que simulaciones.
La “geometría” de la política de arriba
se había trastocado. No había ni izquierda, ni centro,
ni derecha. Tan sólo una banda de ladrones con fuero…
y con cinismo en horario mediático estelar.
No sabemos si nos equivocamos desde el inicio, si ya para 1994 (cuando
el EZLN opta por las iniciativas civiles y pacíficas) la descomposición
de la clase política ya era un hecho (y el llamado “neocardenismo”
era sólo una nostalgia del 88); o si en esos 7 años
el Poder había acelerado el proceso de putrefacción
de los políticos profesionales.
Desde 1994, personas y grupos de la entonces llamada “sociedad
civil”, se habían acercado a nosotros para decirnos que
el neocardenismo era honesto, consecuente y un aliado natural de todas
las luchas populares, no sólo la neozapatista. Creemos que,
en la mayoría de los casos, esa gente lo hizo con buena intención.
La posición del hoy empleado de Vicente Fox, Cuauhtémoc
Cárdenas Solórzano, y de su hijo, el patético
Lázaro Cárdenas Batel (hoy gobernador de un Michoacán
controlado por el narcotráfico), en la contrarreforma indígena
es ya conocida. De la mano del después flamante coordinador
de la campaña de AMLO, Jesús Ortega, los senadores perredistas
votaron una ley que fue denunciada como una farsa incluso por organizaciones
indígenas anti-zapatistas. Se confirmaron así las palabras
de un antiguo militante de izquierda: “el general Cárdenas
murió en 1988”. Los diputados del PRD, por su parte,
en la cámara baja aprobaron una serie de leyes secundarias
y reglamentos que consolidaron la traición.
Sólo recordamos que, cuando denunciamos públicamente
esta actuación del neocardenismo, fuimos atacados (caricaturas
incluidas) por los mismos que ahora dicen que, en efecto, Cárdenas
es un traidor (sólo que ahora por no haber apoyado a López
Obrador). Claro, una cosa es traicionar a unos indios, y otra muy
diferente traicionar al LÍDER. Se nos dijo entonces “sectarios”,
“marginales”, y que, al “atacar” a Cárdenas
“los zapatistas le hacían el juego a la derecha”.
¿Les suena? Y ahora el ingeniero se quiere hacer el “izquierdista”
y crítico de AMLO… mientras trabaja para el inquilino
de Los Pinos en la comisión de festejos del bicentenario de
la independencia.
Después de esa traición, nosotros no podíamos
hacer como si no hubiera pasado nada (no somos perredistas). Con el
objetivo de la ley indígena habíamos entablado el proceso
de diálogo y negociación con el gobierno federal y llegado
a acuerdos, habíamos construido una interlocución con
la clase política, y habíamos llamado a la gente (en
México y en el mundo) a que se movilizara con nosotros con
esa demanda.
En nuestro error habíamos arrastrado a mucha gente.
No más. El siguiente paso del EZLN no sólo no iría
encaminado a hablar y escuchar a los de arriba, sino que los confrontaría…
radicalmente. Es decir, el siguiente paso del EZLN iría contra
todos los políticos.
2.- ¿Lucha armada o iniciativa civil y pacífica?.-
Después del rechazo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación
a las protestas e inconformidades de diversas comunidades indígenas
por la contrarreforma, algunos intelectuales (varios de los cuales
nos reprocharían después el no apoyar a AMLO y al PRD
en la lucha por la silla presidencial) llamaron implícitamente
a la violencia. Palabras más, palabras menos, dijeron que a
los indígenas ya no les quedaba otro camino (véanse
las declaraciones y editoriales de esos días –septiembre
y octubre del 2002-). Alguno de ellos, hoy flamante “intelectual
orgánico” del movimiento postelectoral de López
Obrador, festinó la decisión de la SCJN y escribió
que, entonces, al EZLN sólo le quedaban dos caminos: o renegociar
con el gobierno o alzarse de nuevo en armas.
Las disyuntivas que allá arriba se plantean (y que hacen suyas
algunos intelectuales “de izquierda”), son falsas. Fue
viendo hacia dentro nuestro, que decidimos no hacer ni una cosa ni
otra.
Teníamos entonces la opción de la reanudación
de los combates. No sólo teníamos la capacidad militar
para hacerlo, también contábamos con la legitimidad
para ello. Pero la acción militar es una típica acción
excluyente, el mejor ejemplo de sectarismo. En ella están los
que tienen los pertrechos, el conocimiento, las condiciones físicas
y mentales, y la disposición no sólo a morir, sino a
matar. Nosotros recurrimos a ella porque, como lo dijimos entonces,
no nos habían dejado otro camino.
Además, habíamos hecho, en 1994, un compromiso de insistir
en el camino civil. No con el gobierno, sino con “la gente”,
con la “sociedad civil” que no sólo apoyó
nuestra demanda, también participó directamente en nuestras
iniciativas a lo largo de 7 años. Estas iniciativas fueron
espacios para la participación de tod@s, sin más exclusión
que la deshonestidad y el crimen.
Según nuestra valoración, teníamos un compromiso
con esa gente. Así que nuestro siguiente paso, pensamos, debería
ser también una iniciativa civil y pacífica.
3.- La lección de las iniciativas anteriores: mirar
abajo.- Mientras la clase política, en 2001, convertía
en ley su traición, en las comunidades zapatistas informaba
la delegación que participó en la llamada “Marcha
del Color de la Tierra”. Contra lo que se pueda pensar, el informe
no se refería primordialmente a lo que se había hablado
y escuchado con y de políticos, dirigentes, artistas, científicos
e intelectuales; sino a lo que habíamos visto y escuchado del
México de abajo.
Y la valoración que presentábamos coincidía
con la que habían hecho los 5,000 delegados de la consulta
de 1999 y los de la Marcha de los 1,111 en 1997. A saber, había
un sector de la población que nos interpelaba, que nos decía
“los estamos apoyando en esto de las demandas indígenas,
pero ¿y nosotros qué?” Y este sector estaba, y
está, formado por campesinos, obreros, empleados, mujeres,
jóvenes. Sobre todo mujeres y jóvenes, con todos los
colores pero la misma historia de humillación, despojo, explotación
y represión.
No, no leímos que pidieran alzarse en armas. Tampoco que esperaran
un líder, un guía, un caudillo, un “rayo de esperanza”.
No, leímos y entendimos que esperaban que lucháramos
junto con ell@s por sus demandas específicas, así como
ell@s luchaban junto con nosotros por las nuestras. Leímos
y entendimos que esa gente quería otra forma de organizarse,
de hacer política, de luchar.
La “salida” de los 1,111 y de los 5,000 había
significado “abrir” todavía más nuestros
oídos y mirada, porque est@s compas habían visto y escuchado,
DIRECTAMENTE Y SIN INTERMEDIARIOS, a l@s de abajo. No sólo
la situación de vida de personas, familias, grupos, colectivos
y organizaciones, también su convicción de lucha, su
historia, su “esto soy”, su “aquí estoy”.
Y era gente que no había podido visitar nunca nuestras comunidades,
que no conocía directamente nuestro proceso, que sólo
sabía de nosotros lo que nuestra palabra le había narrado.
Y no era gente que hubiera estado en el templete de las distintas
iniciativas en las que l@s neozapatistas hacíamos contacto
directo con l@s ciudadan@s.
Era gente humilde y sencilla a la que nadie escuchaba, y que necesitábamos
escuchar… para aprender, para hacernos compañer@s. Nuestro
siguiente paso debería ser para hacer contacto directo con
esa gente. Y si antes había sido para hablar y que nos escucharan,
ahora debía ser para escucharl@s. Y no para relacionarnos con
ell@s en una coyuntura, sino a largo plazo, como compañer@s.
También analizamos que la delegación zapatista, cuando
“salía” a alguna iniciativa, era “aislada”
por un grupo de personas: las que organizaban, las que decidían
cuándo, dónde y con quién. No juzgamos si eran
buenas o malas, sólo lo señalamos. Por lo tanto, la
siguiente iniciativa debía poder “detectar” esos
“aislamientos” en un inicio, para evitarlos más
adelante.
Además, queriéndolo o no, las “salidas”
del EZLN habían privilegiado la interlocución con un
sector de la población: la clase media ilustrada, intelectuales,
artistas, científicos, líderes sociales y políticos.
Puestos a escoger, en la nueva iniciativa tendríamos que elegir
entre ese sector o el de los más desposeídos. Y, si
teníamos que elegir, lo haríamos por es@s, l@s de abajo,
y construir un espacio para encontrarnos con ell@s.
4.- El “costo” de ser consecuente.-
Cada conclusión que hacíamos en el análisis interno
nos llevaba a una definición, y ésta a una nueva conclusión.
Según nuestro modo, no podíamos llamar a la gente a
una iniciativa sin decirle claramente lo que pensábamos y a
dónde queríamos ir. Si valorábamos que con la
clase política nada, que nada arriba, debíamos decirlo.
Debíamos hacer una crítica frontal y radical de TODA
la clase política, ya sin diferenciar (como diferenciábamos
antes a Cárdenas del PRD), dando nuestros argumentos y razones.
Es decir, avisarle a la gente lo que se había roto.
Pensamos entonces (y, como se vería después, no nos
equivocamos) que el sector que antes siguió a Cuauhtémoc
Cárdenas Solórzano, “olvidaría” después
las acciones legislativas y de gobierno del PRD, las incorporaciones
de expriístas, los coqueteos con el gran dinero, las represiones
y agresiones de gobiernos perredistas a movimientos populares fuera
de su órbita, el silencio cómplice de López Obrador
frente al voto perredista en el Senado contra los Acuerdos de San
Andrés, y proclamaría a AMLO nuevo líder. De
López Obrador hablaremos más adelante, por ahora sólo
diremos que la crítica lo incluiría y, era de esperar,
eso molestaría y alejaría a ese sector que había
estado cerca del neozapatismo.
Este sector, formado principalmente, pero no sólo, por intelectuales,
artistas, científicos y líderes sociales, incluía
también a lo que llaman “la base social perredista”
y a mucha gente que, sin ser afín o simpatizante del PRD, piensa
que hubo o hay algo rescatable en la clase política mexicana.
Y toda esta gente, junto a mucha más que no suscribía
ni suscribe los análisis y posiciones del PRD, había
formado una especie de “escudo” en torno a las comunidades
indígenas zapatistas. Se había movilizado cada vez que
sufríamos una agresión… menos cuando la agresión
provino del PRD.
La crítica y la distancia frente a AMLO, a quien consideraban
y consideran su alternativa para arriba, sería considerada
una crítica a ell@s. Ergo, no sólo dejarían de
apoyarnos, también pasarían a atacarnos. Así
ocurrió.
Entre los “triunfos” de quienes, desde la academia, las
ciencias, las artes, la cultura y la información, apoyan incondicional
y acríticamente a López Obrador (y hacen ostentación
de intolerancia y despotismo… aún sin tener el gobierno)
está uno que ha pasado desapercibido: lograron lo que no pudo
el dinero, las presiones y las amenazas, es decir, cerrar los pocos
espacios públicos que daban lugar a la palabra del EZLN. Primero
mintieron, luego tergiversaron y calumniaron, después arrinconaron
y, por último, eliminaron nuestra palabra. Ahora tienen el
campo libre para hacerse eco estridente (previa edición) de
lo que dice y contradice AMLO, sin que nada ni nadie les haga sombra.
Pero el costo no sólo sería político…
también militar. Es decir, el “escudo” dejaría
de serlo y la posibilidad de un ataque militar contra el EZLN sería
cada vez más atractiva para los poderosos. La agresión
vendría entonces con ropas verde olivo, azules, tricolores…
o, como ocurrió, amarillas (el gobierno perredista de Zinacantán,
Chiapas, atacó con armas de fuego una movilización pacífica
de bases de apoyo zapatistas el 10 de abril del 2004, los paramilitares
amarillos formaron después, patrocinados por el PRD, las primeras
“redes ciudadanas de apoyo a AMLO” -otro “olvido”
de quienes reclamaron y reclaman que el EZLN no apoyara ni apoye al
perredista-).
Entonces decidimos separar la organización político-militar
de la estructura civil de las comunidades. Esto era una necesidad
apremiante. La injerencia de la estructura político-militar
en las comunidades había pasado, de ser un impulso, a convertirse
en un obstáculo. Era el momento de hacerse a un lado y no estorbar.
Pero no sólo se trataba de evitar que el proceso que habían
construido (con aporte, ingenio y creatividad propios) las comunidades
zapatistas, fuera destruido al mismo tiempo que el EZLN o estorbado
por él. Se buscaría también que el costo de la
crítica a la clase política fuera “pagado”
sólo por el EZLN y, preferentemente, por su jefe militar y
vocero.
Pero no sólo. En el caso de que las comunidades zapatistas
decidieran dar el paso que el EZLN veía como necesario, urgente
y consecuente, debíamos estar listos para sobrevivir a un ataque.
Por eso, tiempo después, la Sexta Declaración de la
Selva Lacandona arrancaría con una alerta roja, y había
que prepararse, por años, para ella.
5.- Anticapitalista y de izquierda.- Pero la conclusión
principal a la que llegamos en nuestra valoración no tenía
qué ver con estos aspectos, digamos, tácticos, sino
con algo fundamental: el responsable de nuestro dolor, de las injusticias,
desprecios, despojos y golpes con los que vivimos, es un sistema económico,
político, social e ideológico, el sistema capitalista.
El siguiente paso del neozapatismo tenía que señalar
claramente al responsable, no sólo de la conculcación
de los derechos y de la cultura indígena, sino de la conculcación
de derechos y de la explotación de la gran mayoría de
la población en México. Es decir, debería ser
una iniciativa anti-sistémica. Antes de eso, aunque tendencialmente
todas las iniciativas del EZLN eran anti-sistémicas, no eran
señaladas claramente. Toda la movilización en torno
a los derechos y cultura indígena había sido dentro
del sistema, incluso con la intención de construir interlocución
y un espacio jurídico dentro de la legalidad.
Y definir al capitalismo como el responsable y el enemigo traía
consigo otra conclusión: necesitábamos ir más
allá de la lucha indígena. No sólo en declaraciones
y propósitos, también en organización.
Se necesitaba, se necesita, pensábamos, pensamos, un movimiento
que una las luchas en contra del sistema que nos despoja, nos explota,
nos reprime y nos desprecia como indígenas. Y no sólo
a nosotr@s como indígenas, sino a millones que no son indígenas:
obreros, campesinos, empleados, pequeños comerciantes, ambulantes,
trabajador@s sexuales, desempleados, migrantes, subempleados, trabajador@s
de la calle, homosexuales, lesbianas, transgénero, mujeres,
jóvenes, niñ@s y ancian@s.
En la historia de la vida pública del EZLN habíamos
conocido a otras organizaciones y pueblos indios y nos habíamos
relacionado con ell@s con fortuna. El Congreso Nacional Indígena
nos había permitido no sólo conocer y aprender de las
luchas y procesos de autonomía que pueblos indios estaban llevando
adelante, también habíamos aprendido a relacionarnos
con ell@s con respeto.
Pero también habíamos conocido a organizaciones, colectivos
y grupos políticos y culturales con una definición claramente
anticapitalista y de izquierda. Frente a ell@s habíamos mantenido
desconfianza, distancia y escepticismo. La relación había
sido, sobre todo, un continuo desencuentro… de ambos lados.
Al reconocer al sistema capitalista como responsable del dolor indígena,
el EZLN tenía que reconocer que no sólo a nosotros nos
producía ese dolor. Estaban, están, es@s otr@s que hemos
ido encontrando a lo largo de estos 12 años. Reconocer su existencia
era reconocer su historia. Es decir, ninguna de esas organizaciones,
grupos y colectivos había “nacido” con el EZLN,
ni a su ejemplo, ni a su sombra, ni bajo su techo. Eran, son, agrupamientos
con una historia propia de lucha y dignidad. Una iniciativa antisistema
capitalista debía no sólo tomarlos en cuenta, sino plantear
una relación honesta con ell@s, es decir, una relación
respetuosa.
L@s compas del Congreso Nacional Indígena nos habían
enseñado que reconocer historias, modos y ámbitos es
la base para el respeto. Así que pensábamos que era
posible plantear esto a otras organizaciones, grupos y colectivos
anticapitalistas. La nueva iniciativa debía plantearse la construcción
de coincidencias y alianzas con es@s otr@s, sin que ello significara
unidad orgánica o hegemonía de ell@s o del EZLN.
6.- Mirar arriba… lo que no se dice.- Conforme
iba avanzando allá arriba la lucha por la silla presidencial,
iba quedando claro para nosotros que lo fundamental no se tocaba:
el modelo económico. Es decir, el sistema que padecemos como
pueblos indios y como mexican@s, no era abordado por ninguna propuesta
de quienes se disputaban el arriba, ni por el PRI, ni por el PAN,
ni por el PRD.
Como ha sido señalado, no sólo por nosotros, la propuesta
supuestamente de “izquierda” (la del PRD en general y
la de AMLO en particular), no era ni es tal. Era y es un proyecto
de administración de la crisis, asegurando ganancias para los
grandes propietarios y controlando el descontento social con apoyos
económicos, cooptación de dirigentes y de movimientos,
amenazas y represión. Desde la llegada de Cárdenas Solórzano
al gobierno de la capital, luego con Rosario Robles y después
con López Obrador y Alejandro Encinas, la ciudad de México
era y es gobernada como con el PRI, pero ahora bajo la bandera del
PRD. Cambió el partido pero no la política.
Pero AMLO tenía, y tiene, lo que ninguno de sus antecesores:
carisma y habilidad. Si antes Cárdenas usó el gobierno
de la ciudad como trampolín para la presidencia; López
Obrador también, pero con mayor pericia y fortuna que el ingeniero.
El gobierno de Vicente Fox, con sus torpezas, se convirtió
en el principal promotor y publicista de la candidatura del perredista.
Según nuestras valoraciones, AMLO ganaría la elección
para presidente de la República.
Y no nos equivocamos. López Obrador obtuvo el mayor número
de votos entre quienes se disputaban la presidencia. Aunque no con
la holgura que vaticinó, su ventaja fue clara y contundente.
En donde sí nos equivocamos es en pensar que el recurso del
fraude electoral era ya cosa del pasado. De esto hablaremos más
adelante.
Siguiendo con nuestro análisis, la llegada de AMLO y su equipo
(formado por puros salinistas descarados o vergonzantes, además
de una runfla de personas viles y ruines) a la presidencia de la República
significaba la llegada de un gobierno que, aparentando ser de izquierda,
operaría como de derecha (tal y como hizo, y hace, en el gobierno
del DF). Y, además, llegaría con legitimidad, simpatía
y popularidad. Pero nada de lo esencial del modelo económico
sería tocado. En palabras de AMLO y su equipo: “se mantendrían
las políticas macroeconómicas”.
Como casi nadie dice, las “políticas macroeconómicas”
significan aumento de explotación, destrucción de la
seguridad social, precarización del trabajo, despojo de tierras
ejidales y comunales, aumento de la migración a los Estados
Unidos, destrucción de la historia y la cultura, represión
frente al descontento popular… y privatización del petróleo,
la industria eléctrica y la totalidad de los recursos naturales
(que, en el discurso lopezobradorista, se disfrazaban como “coinversión”).
La política “social” (los “analistas”
afines a AMLO “olvidan”, otra vez, las grandes semejanzas
con aquel “solidaridad” de Carlos Salinas de Gortari –
el “innombrable” renombrado en el equipo de López
Obrador) de la propuesta perredista, se nos decía, sería
posible reduciendo el gasto del aparato gubernamental y eliminando
(¡ja!) la corrupción. El ahorro obtenido serviría
para la ayuda a los sectores “más vulnerables”
(ancianos y madres solteras) y para apoyar las ciencias, la cultura
y el arte.
Entonces pensamos: gana AMLO la presidencia con legitimidad y el
apoyo de los grandes empresarios, además del respaldo incondicional
de la intelectualidad progresista; sigue el proceso de destrucción
de nuestra Patria (pero con la coartada de ser una destrucción
“de izquierda”); y cualquier tipo de oposición
o resistencia sería catalogada como “patrocinada por
la derecha, al servicio de la derecha, sectaria, ultra, infantil,
aliada de Martha Sahagún (entonces era Martita la que “sonaba”
como precandidata del PAN – después la etiqueta diría
“aliado de Calderón”-) y bla, bla, bla”,
reprimida (como el movimiento estudiantil de 1999-2000; el pueblo
de San Salvador Atenco –recordemos que todo inicia con el perredista
presidente municipal de Texcoco, -los diputados del PRD en el Estado
de México, hoy demandantes de la libertad de l@s pres@s, saludaron
y apoyaron en su momento la represión policíaca-; y
l@s jóvenes que fueron reprimid@s por el gobierno perredista
de ese “defensor del derecho a la libre expresión”,
Alejandro Encinas, paradójicamente, por bloquear una calle
en demanda de libertad y justicia para Atenco); agredida (como las
bases de apoyo zapatistas en Zinacantán); o calumniada, perseguida
y satanizada (como la Otra Campaña y el EZLN).
Pero la ilusión se acabaría a la hora en que se fuera
viendo que nada había cambiado para l@s de abajo. Y entonces
vendría una etapa de desánimo, desesperación
y desilusión, es decir, el caldo de cultivo para el fascismo.
Para ese momento sería necesaria una alternativa organizativa
de izquierda. Según nuestro cálculo, en los primeros
3 años de gobierno se definiría la verdadera naturaleza
del llamado “Proyecto Alternativo de Nación”.
Nuestra iniciativa debía tomar en cuenta esto y prepararse
para ir con todo en contra (caricaturas incluidas) por varios años,
antes de convertirse en una opción real, de izquierda y anticapitalista.
7.- ¿Qué seguía? La Sexta.-
Para finales del 2002, el proyecto que después sería
conocido como la Sexta Declaración de la Selva Lacandona estaba
esbozado a grandes rasgos: una nueva iniciativa política, civil
y pacífica; anticapitalista, que no sólo no buscara
la interlocución con los políticos, sino que los criticara
abiertamente y sin consideraciones; que permitiera el contacto directo
entre el EZLN y l@s otr@s de abajo; que l@s escuchara; que privilegiara
la relación con la gente humilde y sencilla, que permitiera
la alianza con organizaciones, grupos y colectivos con el mismo pensamiento;
que fuera de largo aliento; que se preparara para caminar con todo
en contra (incluido el sector progresista de artistas, científicos
e intelectuales) y dispuesta a enfrentarse a un gobierno con legitimidad.
En suma: mirar, escuchar, hablar, caminar, luchar, abajo… y
a la izquierda.
En enero del 2003, decenas de miles de zapatistas “tomaron”
la ciudad de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Machetes
(en honor a l@s rebeldes de Atenco) y varas de ocote ardiendo brillaron
e iluminaron la plaza central de la antigua Jovel. Habló la
dirección zapatista. De entre ell@s, el Comandante Tacho advirtió
a quienes apostaban a la desmemoria, el cinismo y la conveniencia:
“Se equivocan, sí hay otra cosa”.
En ese momento, aún entre la sombra de la madrugada, la Sexta
Declaración empezó a andar…
Segunda Parte: Los Caminos de la Otra
En agosto del 2003 nacen los Caracoles zapatistas y, con ellos, las
llamadas Juntas de Buen Gobierno. Se avanzó entonces en la
separación tendencial entre el aparato político-militar
del EZLN y las estructuras civiles de los pueblos zapatistas. En forma
paralela se trabajó en la estructuración de la cadena
de mando y se afinaron los detalles para la defensa y resistencia
ante un eventual ataque militar. Los primeros pasos para la Sexta
Declaración y lo que después sería La
Otra Campaña se estaban dando…
1.- ¿Sol@s?.- Durante la segunda mitad del
2004, el EZLN publica, en una serie de escritos, el fundamento de
su posición crítica frente a la clase política
y “manda” señales de por dónde va el asunto.
Para el inicio del año del 2005 las premisas sobre las que
se construiría la Sexta Declaración estaban listas.
La contienda electoral tenía tiempo que se había adelantado.
Se presentaban entonces 3 posibles caminos para el EZLN: incorporarse
a la “ola” lopezobradorista haciendo caso omiso de las
señales y datos que teníamos sobre su verdadera tendencia
(o sea, siendo nosotros inconsecuentes); mantenerse en silencio y
esperar a ver qué ocurría con el proceso electoral;
o lanzar el proyecto que estábamos preparando.
La decisión no le correspondía tomarla a la dirección
zapatista, sino a las comunidades. Así que se empezó
a preparar lo que más adelante sería la alerta roja,
la consulta interna y, dependiendo de su resultado, la Sexta Declaración.
El antecedente inmediato de la Sexta fue el texto llamado “La
Imposible Geometría del Poder”. Viene después
la alerta roja, que algunos interpretaron como el anuncio de una ofensiva
zapatista o como una “respuesta” a los constantes patrullajes
militares. No fue ni una cosa ni otra, sino la prevención frente
a una acción militar enemiga… alentada por los ataques
mediáticos de la intelectualidad progresista que, desencantada
de que no la acompañáramos en sus loas a AMLO –y
de que no nos quedáramos callados-, nos atacaba ya sin miramiento
alguno.
Se consulta la Sexta en los pueblos zapatistas y éstos deciden
y dicen: “estamos dispuestos, aunque quedemos solos”.
Es decir, a recorrer sol@s el país, escuchar a la gente de
abajo, levantar con esa gente el Programa Nacional de Lucha para transformar
nuestra patria y crear un nuevo acuerdo, una nueva Constitución.
Para eso nos habíamos preparado por 3 años: para quedarnos
sol@s.
Pero no fue así.
Pronto la Sexta Declaración empezó a recibir adhesiones.
De todo el país llegaron comunicaciones que demostraban que
la Sexta no sólo fue entendida y aceptada, también que
much@s la hacían suya. Día a día, la Sexta creció
y se hizo nacional.
2.- Los primeros pasos… y roces.- Como ya
explicamos antes, habíamos previsto un proceso largo. Nuestra
idea era convocar a una serie de encuentros iniciales para irnos conociendo
entre quienes abrazábamos la causa y el camino. Y estos encuentros
debían ya marcar una diferencia con los que se habían
dado en otras ocasiones. Ahora el oído zapatista debía
tener un lugar primordial.
Iniciamos las reuniones con la de organizaciones políticas,
para señalarles el lugar que les reconocíamos. Después
con pueblos y organizaciones indígenas, para remarcar que no
abandonábamos nuestra lucha, sino que la englobábamos
en una más grande. Luego con organizaciones sociales, reconociendo
un terreno donde el otro había construido su historia. Más
luego, con ong´s, grupos y colectivos de diverso tipo que eran
quienes se habían mantenido cerca nuestro. Después con
familias e individuos, y así decir que para nosotr@s contaban
tod@s, no importa su tamaño o número. Y al final, con
l@s otr@s, es decir, reconocer que nuestra visión de afuera
podía ser limitada (como es de por sí).
En julio, agosto y septiembre del 2005 se realizan las llamadas “reuniones
preparatorias”. En ellas cumplimos nuestra palabra, escuchamos
con atención y respeto TODO lo que se dijo, incluidos reproches,
críticas, amenazas… y mentiras (aunque entonces no sabíamos
que eran mentiras).
Hace un año, el 16 de septiembre del 2005, con la presencia
de la hoy finada Comandanta Ramona, la dirección del EZLN hizo
entrega formal de la autodenominada “Otra Campaña”
al conjunto de l@s adherentes; informó que participaría
en el movimiento, además de con las comunidades zapatistas,
con una delegación (llamada “Comisión Sexta”)
de su dirección; y anunció la “salida” del
primer explorador, el delegado número zero (para indicar que
seguirían otr@s delegad@s después), con la misión
de conocer y escuchar, en todo el país, a tod@s l@s ya compañer@s
que no habían podido asistir a las reuniones preparatorias,
y para explorar las condiciones en las que realizaría su trabajo
constante la Comisión Sexta.
En esa primera plenaria, el EZLN propone que se cumpla con el propósito
de la Sexta de construir otra forma de hacer política y se
tome en cuenta la palabra de tod@s, sin importar si han asistido o
no a las reuniones.
También en esa reunión se dan los primeros intentos
de algunas organizaciones para incorporar a La Otra Campaña
a la lista de membretes que forman la “Promotora”, el
“Frentote” y el llamado “Diálogo Nacional”.
Frente a esa posición, el EZLN propuso que ahí no se
decidiera nada. Que se argumentara y discutiera, pero que no se tomaran
decisiones SIN LA PARTICIPACIÓN DE TOD@S L@S ADHERENTES. Quienes
apostaban a que en asambleas se decidiera lo fundamental, con la ausencia
de la gran mayoría de l@s adherentes, tuvieron su primer contratiempo
cuando se acordó que los llamados “6 puntos” se
fueran a discusión de tod@s en todo el país. Después,
en reuniones posteriores a esa primera plenaria, el EZLN fue tomando
distancia de esas organizaciones por la manipulación que pretendían
ejercer.
Las direcciones de esas pocas organizaciones, grupos y colectivos
no fueron honestas. Como se vería después, apostaban
a meterse al movimiento para dirigirlo, para reventarlo… o para
negociar una mejor posición en el “mercado” en
que se estaba convirtiendo el movimiento en torno a AMLO. Estaban
tan seguros de que sería presidente… bueno, presidente
oficial, que sentían que se les iba el tren (del presupuesto)
y ni boleto tenían. Y la Otra era la mercancía a intercambiar
por prebendas, candidaturas y puestos.
3.- Los primeros problemas.- También en esa
plenaria se vio que había un desequilibrio: los grupos y colectivos
(que encuentran en la asamblea su modo natural de discutir y decidir)
tenían amplia ventaja sobre las organizaciones políticas
y sociales, sobre familias e individu@s… y sobre los pueblos
indios.
Debemos decir en este punto que la mayoría de adherentes a
la Sexta Declaración son indígenas (y eso sin contar
a l@s zapatistas). Si no se refleja en actos y reuniones, es porque
los pueblos indios tienen otros espacios de participación,
y de lucha, menos “visibles”. Por ahora baste decir que
si se reunieran, en una ocasión y lugar, tod@s l@s adherentes,
habría (en un cálculo muy conservador) una proporción
de 10 indígenas para cada persona de otra organización
política, social, ong, grupo, colectivo, familia o individu@.
Ojala y se pudiera, los pueblos indios enseñarían entonces,
a tod@s, que no usamos el “yo”, sino el “nosotros”,
para nombrarnos y para ser quienes somos.
Vimos todo esto y algunas cosas más (por ejemplo, que no había
un mecanismo de toma de decisiones, ni un espacio para el debate;
que los grupos y colectivos querían imponer su modo a las organizaciones
políticas y sociales, y viceversa) pero no nos preocupamos.
Pensábamos que lo primero era conocernos tod@s y, ya después,
entre tod@s definir el perfil, entonces todavía incompleto,
de la Otra.
4.- Los plazos.- Según nuestra idea, iniciar
la Otra y “salir” al primer recorrido en tiempo electoral
tenía varias ventajas. Una era que, dada nuestra posición
anti clase política, no seríamos “atractiv@s”,
en los templetes y reuniones, para quienes estaban, y están,
en la pista electoral. El ir a contrapelo de los “bien pensados”
exhibiría a quienes se acercaron antes al EZLN sólo
para tomarse la foto, y l@s llevaría a evitarnos y a deslindarse
del neozapatismo (con libros, declaraciones… y candidaturas).
Otra no menos importante era que, como íbamos a escuchar a
l@s de abajo, la palabra de las otras luchas se haría visible,
y así se haría palpable también su historia y
su trayectoria. Entonces, el “mostrarse” en la Otra sería
también “mostrarse” para la represión de
caciques, gobierno, empresarios y partidos. Según nosotros,
el que fuera en época electoral elevaría el “costo”
de una acción represiva y disminuiría la vulnerabilidad
de las luchas y organizaciones pequeñas. Una ventaja más
era que, absorbidos como estaban allá arriba en lo electoral,
nos dejarían en paz para nuestro proyecto y el neozapatismo
dejaría de ser una moda a modo.
Bueno, entonces pensamos en los siguientes plazos:
6 meses de gira de exploración y conocimiento por todo el
país (de enero a junio del 2006). Al terminar, informe a toda
La Otra: “est@s somos, estamos aquí, ésta es nuestra
historia”; dejar pasar el proceso electoral y preparar el siguiente
paso.
Después, una siguiente etapa para profundizar el conocimiento
y crear los medios de comunicación y apoyo (la red) entre l@s
adherentes para apoyarnos y defendernos entre todos (ya con la participación
de más delegad@s de la Comisión Sexta, -septiembre del
2006 a finales del 2007-, con intermedios para informar y relevar
a l@s delegad@s).
Más luego, la exposición, el debate y la definición
del perfil de La Otra según tod@s sus adherentes, no sólo
el EZLN (todo el año del 2008).
Para el 2009, 3 años después de iniciada, La Otra podría
presentarse ya ante nuestro pueblo con un rostro y voz propios, construidos
por tod@s. Entonces sí, a levantar el Programa Nacional de
Lucha, de izquierda y anticapitalista, con y por l@s de abajo.
Recordemos que, según nuestro análisis, para ese año
se acabaría el “sueño lopezobradorista”.
Entonces nuestra patria no tendría la desilusión, el
desánimo y la desesperanza como único futuro, sino que
habría “otra cosa”…
5.- Los pasos hasta Atenco: ¿ser compañer@s?.-
Inició entonces la gira… y pasó lo que pasó.
El dolor que habíamos intuido no se comparaba ni de lejos con
el que íbamos encontrando, escuchando y conociendo a nuestro
paso. Gobiernos de todos los partidos políticos (incluyendo
a los de supuesta “izquierda” –PRD, PT y Convergencia–)
aliados con caciques, terratenientes y empresarios para despojar,
explotar, despreciar y reprimir a ejidatarios, comunidades indígenas,
pequeños comerciantes y ambulantes, trabajador@s sexuales,
obreros, empleados, maestros, estudiantes, jóven@s, mujeres,
niños, ancianos; para destruir la naturaleza, para vender la
historia y la cultura; para fortificar un pensamiento y actuar intolerantes,
excluyentes, machistas, homofóbicos y racistas. Y nada de eso
aparecía en los grandes medios de comunicación.
Pero si el México de abajo que íbamos encontrando destilaba
un dolor indignante, las rebeldías organizadas que iban apareciendo,
y uniéndose, develaban y (desvelaban) “otro” país,
uno en ebullición, en lucha, en construcción de alternativas
propias.
Si en sus primeros pasos, el recorrido de la Comisión Sexta
fue visto, con la torpeza del que sólo mira hacia arriba, como
“un buzón ambulante de quejas”, pronto se transformó
y la palabra del otro, de la otra, fue adquiriendo el tamaño
que el silencio de los de arriba había disimulado hasta entonces.
Historias asombrosas de heroísmo, dedicación y sacrificio
para resistir la destrucción que viene de arriba, tuvieron
oído y eco en l@s demás adherentes honestos.
Llegamos así al Estado de México y al DF con un cargamento
que incluía a lo mejor de todos los colores que abajo luchan.
El calendario marcó el 3 y 4 de mayo del 2006, y el dolor y
la sangre pintaron al pueblo de Atenco y a l@s compas de la Otra Campaña.
Dando una verdadera lección de lo que es ser compañer@s
en La Otra, el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, de Atenco,
se movilizó para apoyar a compas de Texcoco. El gobierno municipal
(PRD) fingió dialogar y negociar, mientras llamaba a la policía
estatal (PRI) y a la federal (PAN) para reprimir. Los partidos más
representativos de la clase política, PRD-PRI-PAN, conjuntaron
fuerzas para golpear a La Otra. Alrededor de 200 compas fueron agredid@s,
golpead@s, torturad@s, violad@s y encarcelad@s. Un menor de edad,
Javier Cortés Santiago, fue asesinado por la policía.
Nuestro joven compañero Alexis Benhumea Hernández, adherente
a La Otra y estudiante de la UNAM, después de una larga agonía,
murió también asesinado.
La mayoría reaccionamos y emprendimos acciones de solidaridad
y apoyo, de denuncia y presión. Con un mínimo de decencia
y compañerismo, detuvimos la gira de la Comisión Sexta
del EZLN y nos dedicamos, primero, a contrarrestar la campaña
de desprestigio y mentiras que, en los medios masivos de comunicación,
se hacía en contra del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra
(lo que ofendió a algun@s compas de medios alternativos); después
a actividades que recaudaran fondos para l@s pres@s, y a actos para
exponer la verdad sobre lo ocurrido.
Al contrario de la mayoría de La Otra, algunas organizaciones
sólo se preocuparon y movilizaron mientras tuvieron militantes
suyos presos, o mientras los actos eran llamativos. Cuando sus compañeros
salieron libres y Atenco “pasó de moda”, dejaron
caer la demanda que exigía la libertad y la justicia para l@s
demás pres@s. Tiempo después serían los primeros
en correr a instalarse en el plantón de AMLO en el Zócalo
y Reforma. Lo que no hicieron por Atenco, lo hicieron por López
Obrador… ¡porque con él estaban “las masas”!...
bueno, también los reflectores.
Otras organizaciones se dedicaron a aprovechar la coyuntura para,
mañosamente, tratar de imponer a La Otra una política
de alianzas con quienes estaban, y están, mirando hacia arriba.
Con el pretexto de “tenemos que unirnos tod@s en la lucha por
l@s pres@s”, pretendieron (manipulando asambleas plenarias)
imponer acuerdos que ataban a La Otra al cálculo electorero
de organizaciones de amarillo abierto o vergonzante. Y no sólo,
se dedicaron a sembrar la discordia y la división, diciendo
que el EZLN quería imponerle al pueblo de Atenco una política
de alianzas sectaria. Pero fracasaron.
Alguna otra organización, con algun@s compañer@s, se
dedicaron a decir que l@s pres@s no saldrían pronto, que no
había por qué dedicar tanto esfuerzo a eso, que “alguien”
(que no fueran ell@s, por supuesto) se encargara del asunto, que La
Otra siguiera y que la Comisión Sexta del EZLN había
cometido un error al detener su viaje, que había sido una decisión
“unilateral”, y que mejor continuara su recorrido…
para llegar a los lugares donde tenían trabajo político
o les interesaba hacerlo.
Pero la actitud de est@s “compañer@s” fue superada
por la actividad solidaria de la mayoría de La Otra. En todo
México, y en más de 50 países del mundo, la demanda
por la libertad y la justicia para l@s pres@s de Atenco resonó
con muchos colores.
6.- Indios versus mestizos y provincia versus DF.-
Si el EZLN había previsto para La Otra un paso pausado y alargado
(con una o dos plenarias por año), en los meses de mayo y junio
del 2006 hubo hasta 4 plenarias, todas en el D.F., puesto que ahí
se concentraron buena parte de las actividades para Atenco.
Y en esas reuniones, los “profesionales de las asambleas”
maniobraron para convertirlas en instancias de decisión, sin
importar que eso hacía a un lado uno de los propósitos
esenciales de la Sexta: tomar en cuenta a tod@s. Convocadas para lo
de Atenco, las asambleas quisieron ser manipuladas por algunas organizaciones,
grupos y colectivos, primordialmente del D.F., para tomar decisiones
y definiciones… que les convenían a ell@s. Y esa lógica
se generalizó.
Algunas discusiones y decisiones eran, por decir lo menos, ridículas.
Por ejemplo, en una de las plenarias, alguien que tiene trabajo cultural
con la lengua náhuatl, propuso que el náhuatl fuera
el idioma oficial en el país y que se le entregara al EZLN
(que está formado, en un 99.99% por indígenas que hablan
lenguas de raíz maya) el documento. La asamblea votó
por aclamación que sí. De esta forma, la plenaria de
La Otra decidía tratar de imponer lo que no habían podido
lograr los aztecas, los españoles, los gringos, los franceses,
los etcéteras, y todos los gobiernos desde la época
de la Colonia: despojar a las comunidades zapatistas de su lengua
original… que no es el náhuatl. En una asamblea posterior,
la mesa pretendía poner a discusión si los pueblos indios
eran un sector o no… sin que l@s compañer@s indígenas
hubieran dicho nada. Después de 500 años de resistencia
y lucha, y a 12 años del alzamiento armado zapatista, la asamblea
iba a discutir qué eran los pueblos indios… sin darles
la palabra.
Si la represión en Atenco nos obligó a responder organizadamente
como movimiento, el vacío creado por la falta de definiciones
básicas (como el lugar del debate, y la forma y modo de la
toma de decisiones) corre el peligro de ser llenado por las propuestas
y “modos” de quienes se diferencian del resto de adherentes,
no sólo en que pueden estar presentes en las asambleas, también
en que pueden aguantar horas y horas esperando el momento oportuno
(o sea, cuando van a ganar) de votar su propuesta… o el de reventar
la votación con “mociones” (cuando van a perder).
En una asamblea vale el que habla, no el que trabaja. Y el que habla
castilla. Porque si sólo habla lengua indígena, los
“españolistas” aprovechan para ir al baño,
comer o dormitar. L@s zapatistas hemos revisado la Sexta y en ningún
punto se dice que, para ser adherente, hay que saber español…
u oratoria. Pero, en las asambleas, la lógica de esas organizaciones,
grupos y colectivos así lo ha estado imponiendo.
Y hay más. En esas asambleas se votaba a mano alzada. Y da
la casualidad que, como son en un punto geográfico (digamos
el DF), La Otra en estados y regiones envía delegados con el
pensamiento que acordaron los adherentes de esos lugares. Pero a la
hora de votar, esto no se tomaba en cuenta. Para la asamblea valía
igual el voto de un delegado estatal o regional, que el de uno que
era parte de un grupo o colectivo. Y había compañer@s
que tenían que viajar días enteros para llegar a la
asamblea, pero ésta establecía que debía sujetarse
a los mismos 3 minutos de intervención que tenía una
persona que había llegado en metro a la sede de la reunión.
Y, si el delegado estatal o regional tenía que marcharse porque
le esperaban días de camino para llegar a su tierra, y no podía
quedarse hasta el final de la asamblea (cuando la mesa -como en la
plenaria del 1 de julio- estaba votando resolutivos con puros adherentes
del D.F. -agolpados en la puerta porque ya estaban apagando las luces
del local-), pues ni modos. Y si el resolutivo estaba acordando que
habría otra asamblea en 15 días, ahí en el DF,
y el o la compa era delegad@ de una comunidad indígena, pues
que le apurara a llegar a su pueblo y le impusiera el tiempo de la
ciudad a un pueblo indio que entró a La Otra porque pensó
que era el lugar donde sería respetado su modo… y su
tiempo.
Las acciones y actitudes de esos grupos y colectivos (que son minoritarios
en la Otra del DF y nacional, pero hacen bulla como si fueran mayoritarios),
provocó la aparición de dos tendencias que son visibles
dentro de La Otra:
Que algun@s compas de provincia identifiquen a l@s defeños
con esa forma autoritaria (disfrazada de “democrática”,
“antiautoritaria” y “horizontal”) y gandalla
de participar, discutir y tomar acuerdos. Sin ser parte de esa forma
de “reventar” las reuniones, la mayoría de l@s
compas del DF es incluida como objeto de repudio.
Que compas del Congreso Nacional Indígena identifiquen los
desprecios y torpezas de esos grupos como “modo” de todos
los mestizos. Porque si alguien sabe estar, discutir y acordar en
una asamblea, son los pueblos indios (y rara vez llegan a votar para
ver quién gana). Otra injusticia, porque la inmensa mayoría
de l@s no indígenas de la Otra respetan a los indígenas.
Ambas tendencias son injustas y falsas. Pero el problema está,
pensamos l@s zapatistas, en que las asambleas permiten ese engaño,
a saber, que algunos grupos, colectivos u organizaciones presenten
como de tod@s, o de la mayoría, sus modos sucios y deshonestos
de discutir y acordar.
No. L@s zapatistas pensamos que las asambleas son para informar y,
en todo caso, para discutir y acordar cuestiones operativas, no para
discutir, acordar y definir.
Pensamos también que fue un error nuestro, del EZLN, el no
haber abordado desde un principio de La Otra lo de la definición
de los espacios y mecanismos para la información, el debate
y la toma de decisiones. Pero señalar y reconocer nuestras
deficiencias como organización y como movimiento no resuelve
los problemas. Siguen faltando esas definiciones básicas. Sobre
esto, sobre los llamados “6 puntos”, haremos una propuesta
en el capítulo final de estas reflexiones.
7.- Otro “problema”.- Ha sido señalada
por algunos colectivos y personas la crítica al “protagonismo”
y “autoritarismo” del Sup. Comprendemos que algun@s se
sientan ofendidos por la presencia de un militar (aunque sea “otro”)
en La Otra, puesto que es la imagen de la verticalidad, el centralismo
y el autoritarismo. Dejando de lado que estas personas “se saltan”
lo que el EZLN y su lucha representan para millones de mexican@s y
de personas en todo el mundo, les decimos que no hemos “usado”,
en beneficio propio, la autoridad moral que se han ganado nuestros
pueblos en más de 12 años de guerra. En nuestras participaciones
en La Otra, hemos defendido con lealtad a quienes la integran…
aunque no estemos de acuerdo en sus símbolos y posiciones.
Con nuestra voz hemos defendido la hoz y el martillo de l@s comunistas,
la @ sobre fondo negro de anarquistas y libertarios, a l@s skinheads,
a l@s punks, a l@s darket@s, a la banda, a la raza, a l@s autogestionari@s,
a l@s trabajador@s sexuales, a quienes promovían la abstención
electoral o la anulación del voto o que no importara si se
votaba o no, al trabajo de los medios alternativos, a quienes usan
y abusan de la palabra, a l@s intelectuales que están en La
Otra, al trabajo político silencioso pero efectivo del Congreso
Nacional Indígena, al compañerismo de organizaciones
políticas y sociales que, sin alardear, han puesto TODO lo
que tienen en La Otra y en la lucha por la libertad y la justicia
para l@s pres@s de Atenco, al libre ejercicio de la crítica,
a veces soez y altanera (como la que se hace a organizaciones sociales
y políticas del DF que ponen el espacio, las sillas y el equipo
de sonido para actos y reuniones de La Otra, y por eso se les acusa…
¡de protagonismo!), o, no pocas veces, fraternal y compañera.
Y también hemos recibido, contra nosotr@s, verdaderas estupideces,
disfrazadas de “críticas”. No hemos respondido
a ellas… todavía. Pero las hemos diferenciado de las
que se hacen, honestas, para señalar nuestros errores y hacernos
mejores.
8.- Tendencias frente a la movilización postelectoral
de AMLO.- El fraude electoral perpetrado en contra de López
Obrador, produjo, entre otras cosas, el surgimiento de una movilización.
Nuestra posición frente a esto la diremos después. Ahora
señalamos algunas de las posiciones que, según hemos
visto, se presentan en La Otra Campaña
• Está la posición deshonesta y oportunista de
algunas, pocas, organizaciones políticas de izquierda. Ellas
sostienen que estamos ahora frente a un momento histórico y
pre-insurreccional (un parte aguas, mano, y con esta lluvia lo que
se necesita es un paraguas), pero que AMLO no es un líder que
sabrá conducir a las masas al asalto del palacio de invierno…
bueno, de palacio nacional. Pero para eso están las vanguardias
concientes por quienes esperan y suspiran las masas que ahora convoca
el perredista.
Entonces se sumaron al plantón y a las movilizaciones lopezobradoristas
“para crear conciencia en las masas”, “arrebatar”
el movimiento a esa dirección “reformista” y “claudicante”,
y llevar la movilización “a un estadio superior de lucha”.
Tan pronto juntaron sus dineritos, declararon “muerta y difunta”
a La Otra Campaña (¿Marcos? ¡bah!, un cadáver
político), se compraron su carpa o tienda de campaña
y se instalaron en el plantón de Reforma. Ahí llamaron
a juntar víveres.
No, no para l@s compas que, en condiciones heroicas, mantienen el
plantón de Santiaguito en apoyo a l@s pres@s de Atenco, sino
para el plantón lopezobradorista.
Ahí organizaron conferencias y mesas redondas, y distribuyeron
volantes y periódicos “revolucionarios” con “profundos”
análisis sobre la coyuntura, la correlación de fuerzas
y el surgimiento de frentes de masas, coaliciones populares…
¡y más promotoras y diálogos nacionales! ¡Hurra!
¡Sííííííí!
Y, bueno, ahí esperaron pacientemente a que las masas se dieran
cuenta de su error (de las masas, claro) y aclamaran su claridad y
determinación (de esas organizaciones, claro), o a que López
Obrador, o Manuel Camacho, o Ricardo Monreal, o Arturo Núñez
acudieran a ellos en busca de consejo, orientación, apoyo,
d-i-r-e-c-c-i-ó-n,… pero nada.
Después asistieron impacientes a la CND para aclamar y proclamar
a AMLO como presidente legítimo.
Ahí mismo aceptaron sin chistar la dirección y el control
político de, entre otros “insignes” “revolucionarios”:
Dante Delgado, Federico Arreola, Ignacio Marván, Arturo Nuñez,
Layda Sansores, Ricardo Monreal y Socorro Díaz (si encuentra
alguno que no haya sido priísta, se ganará un premio),
es decir, los pilares fundamentales de la “nueva” república,
la “nueva” generación del futuro “nuevo”
partido político (¡chin! ¿me estoy adelantando?).
Las masas se fueron ahora a sus casas, a sus trabajos, a sus luchas,
pero estas organizaciones sabrán esperar el momento oportuno…
¡y le arrebatarán a López Obrador la dirección
del movimiento! (¡já!)
Lo que sea de cada quién, ¿a poco no son conmovedoras?
También está, dentro de La Otra, una tendencia honesta
que se encuentra preocupada sinceramente por el “aislamiento”
que pudiera representar el no sumarse a la movilización de
AMLO. Suponen que es posible apoyar la movilización, sin que
eso represente apoyar al perredista. Ell@s analizan que hay ahí
gente de abajo, y que hay que acercarse a ella porque nuestro movimiento
es con y para l@s de abajo, y porque si no lo hacemos habremos de
pagar un alto costo político.
9.- La Otra realmente existente.- Y está
la tendencia que, según lo que hemos visto y escuchado, es
la mayoritaria dentro de La Otra Campaña. Esta posición
(que es también la nuestra como zapatistas), sostiene que la
movilización lopezobradorista no es nuestra pista y que hay
que seguir mirando abajo, creciendo como La Otra, sin buscar a quien
dirigir y mandar, ni suspirar por quien nos mande y dirija.
Y esta posición sostiene claramente que no han cambiado las
consideraciones que alientan a la Sexta Declaración, es decir,
nacer y crecer un movimiento desde abajo, anticapitalista y de izquierda.
Porque, fuera de esos problemas que detectamos y señalamos,
y que se localizan y focalizan en algun@s compas dispersos en varios
puntos del país (no sólo en el DF) y en esas pocas organizaciones
(que, ahora lo sabemos y entendemos, nunca han estado ni estarán
sino donde hay masas… esperando a una vanguardia), La Otra en
todo el país sigue su andar y no abandona ni su camino ni su
destino.
Es La Otra de las presas y presos polític@s de Atenco, la
de Ignacio Del Valle, Magdalena García, Mariana Selvas y todos
los nombres y rostros de esa injusticia.
Es La Otra de tod@s l@s pres@s polític@s en Guanajuato, Tabasco,
Chiapas, Oaxaca, Puebla, Hidalgo, Jalisco, Guerrero, Estado de México,
y en todo el país; La Otra de Gloria Arenas y Jacobo Silva
Nogales.
Es La Otra del Congreso Nacional Indígena (región Centro-Pacífico),
que extiende sus contactos a las penínsulas de Yucatán
y de Baja California, y al noroeste, y crece.
Es La Otra que en Chiapas florece sin perder identidad y raíz,
logra organizar y articular zonas y luchas que habían permanecido
separadas, y avanza en la explicación y definición de
la otra lucha de género.
Es La Otra que en grupos y colectivos culturales y de información
sigue demandando la libertad y la justicia para Atenco, que fortalece
sus redes, que arranca músicas para otros oídos y baila
con otros pies.
Es La Otra que en el plantón de Santiaguito se mantiene y
se convierte en una luz y un mensaje para nuestr@s compañer@s
pres@s: “no l@s olvidamos, l@s sacaremos”.
Es La Otra que en organizaciones políticas de izquierda y
sociales anuda más sus relaciones y compromisos con una nueva
forma de hacer política.
Es La Otra que en los estados del norte de México, y al otro
lado del río Bravo, no se detuvo a esperar a la Comisión
Sexta y siguió trabajando.
Es La Otra que en Morelos, Tlaxcala, Querétaro, Puebla, la
Huasteca Potosina, Nayarit, Estado de México, Michoacán,
Tabasco, Yucatán, Quintana Roo, Veracruz, Campeche, Aguascalientes,
Hidalgo, Guerrero, Colima, Jalisco, el Distrito Federal, aprende a
decir “nosotr@s” luchando.
Es La Otra que en Oaxaca hace crecer, abajo y sin protagonismos,
el movimiento que ahora asombra a México.
Es La Otra de l@s jóven@s, las mujeres, l@s niñ@s,
l@s ancian@s, los homosexuales, las lesbianas.
Es La Otra del pueblo de Atenco.
Es La Otra, algo de lo mejor que han parido estas tierras mexicanas.
Tercera Parte: El día más largo del año más
largo
1.- El año del 2006 inicia en el mes de enero…
del 2004.- La mediocridad de Fox como titular del ejecutivo
federal y la ambición personal de su consorte, Martha Sahagún,
trajeron como resultado que la disputa por la sucesión no sólo
se adelantara, también que fuera con un descaro y una impudicia
sin precedentes.
De todas formas, las “leyes” básicas de la política
de arriba estaban claras. El escenario era, y es, el de la política
neoliberal. Los actores se pueden mover de un extremo a otro (de hecho,
eso fue lo que hicieron), pero sin salirse del guión establecido
(es decir, mantener y profundizar “las variables macroeconómicas”).
La política arriba era, y es, de acceso restringido, sólo
pueden estar ahí los partidos políticos y el papel del
ciudadano es el de un espectador silencioso (que sólo aplaude
o rechifla el día de la votación) que mira cómo
se suceden los escándalos. Además, todos los “actores”
(nunca como ahora queda tan bien ese apelativo) políticos deben
reconocer que el terreno de los medios masivos de comunicación,
es el único para su quehacer. Y en, y desde los medios se construyó
el nuevo referente de la democracia moderna: las encuestas. Las encuestas
se convirtieron, entonces, en la versión postmoderna del “aplausómetro”.
No había allá arriba, ni hay, actor político
que no acuda a ellas.
Como se recordará, la lucha por la sucesión presidencial
adquiere un tono más fuerte desde el inicio del 2004. Por medio
de una serie de videos caseros, el otrora adalid del PRD, Carlos Ahumada,
es usado por los grandes medios de comunicación para golpear
a López Obrador. Personas cercanas a la administración
lopezobradorista fueron vistas por millones de personas apostando
en Las Vegas y cuando recibían fuertes cantidades de dinero.
En una maniobra donde fue evidente la mano de la “Coyota”
Diego Fernández de Cevallos, los medios de comunicación
(marcadamente los electrónicos) suplieron funciones de ministerio
público, consignaron, juzgaron y condenaron… con la pena
mayor que hay para la clase política mexicana: la desacreditación
mediática.
Aunque el escándalo inició con el clan familiar del
Partido Verde Ecologista, el golpe afectó principalmente al
puntero en el IFE real (es decir, las encuestas): Andrés Manuel
López Obrador. Éste, por su parte, para defenderse acudió
al que sería su recurso más socorrido y su muletilla
preferida: “es un complot”.
Y lo era. Tanto la filmación como su manejo posterior, eran
parte de una maniobra de golpeteo. La “pareja presidencial”
estaba empezando a comprar una fobia especial: la lopezobrador-fobia,
así que usó todo el aparato a su disposición
y la ayuda “desinteresada” de algunos de los grandes medios
de comunicación para “curarse” (hubiera sido más
barato, en todos los sentidos, ir al psicoanalista, pero Doña
Martha estaba dispuesta a todo por una sencilla razón: quería
demostrar que ella mandaba).
Sin embargo, ni López Obrador ni el PRD (ni los múltiples
apologistas que le surgieron entonces) respondieron preguntas fundamentales:
¿por qué esas personas estaban aceptando sobornos y
haciendo uso del erario público?, y ¿por qué
ésas personas eran cercanas al perredista? Lo burdo de la maniobra
mediática en contra de AMLO, impidió que se abordaran
estas cuestiones.
Siguió después el intento de desafuero. Fox no sólo
fracasó en esto, también convirtió a López
Obrador en el más firme aspirante, a nivel nacional, a la silla
presidencial.
2.- Un largo, largo 3 de julio.- Si el 2006 está
siendo el año más largo, el 3 de julio (el día
en que se sabría quién sería el nuevo presidente)
fue el día más dilatado. Un fraude ejecutado por el
gobierno mexicano, y apoyado por un sector de los grandes propietarios
y por algunos de los grandes medios de comunicación, impuso
a Felipe Calderón Hinojosa, del Partido Acción Nacional,
como presidente de México.
El 3 de julio inició el día 2, a las 1500 hrs. (3 pm),
y se alargó hasta el 4 de septiembre, día en que, en
el Tribunal Federal Electoral, 7 personas usurparon la votación
de millones de mexican@s. Con el veredicto del TRIFE (una verdadera
“joya” de la estupidez jurídica: “sí
hubo trampas, pero no afectan el resultado”) se llegó
al punto más agudo de la crisis de la autodenominada “democracia
representativa” (es decir, electoral) del sistema político
mexicano.
Después de millones de pesos gastados en campañas risibles;
después de toda clase de discursos, spots, actos y declaraciones
de los actores electorales (marcadamente de esa mafia de criminales
que se llama “Instituto Federal Electoral”) sobre el valor
del voto y la importancia de la participación ciudadana; después
de l@s muert@s, l@s desaparecid@s, l@s pres@s, l@s golpead@s en la
lucha por el legítimo derecho a la democracia; después
de reformas y adecuaciones; después de la “ciudadanización”
del órgano electoral; resultó que la designación
del titular del ejecutivo federal no salió del mayor número
de votos emitidos, sino de la decisión de 7 “jueces”.
Si la concreción del fraude electoral tardó más
de 2 meses se debió, en una parte importante, a las acciones
de resistencia del movimiento ciudadano que encabeza, dirige y acaudilla
Andrés Manuel López Obrador.
Sobre el fraude, el día 3 de julio a las 2000 hrs., en el
programa radial “Política de Banqueta” (del Frente
del Pueblo-UNIOS, adherente a la Sexta) hicimos la denuncia y dimos
el número de votos manipulados (un millón y medio).
Esto provocó que desde Los Pinos se ordenara al dueño
de la emisora la cancelación del programa (después supimos
que el veto se extendió a todas las cadenas radiales y que,
curiosamente, se “levantó” después de que
el TRIFE validó la elección). La denuncia (y la posterior
cancelación del programa) sólo mereció el desprecio
del “lopezobradorismo ilustrado” y, más de una
semana después, los líderes empezaron apenas a darse
cuenta, y a denunciar, lo que había ocurrido.
Lo que aquí presentamos es lo que sabemos de una parte de
la historia de uno de los fraudes más torpes y sucios en la
extendida vida de la clase política mexicana. La información
provino de personas que, “desde dentro”, fueron testigos
directos. Aunque no es posible confirmar la información (no
hay grabaciones ni videos), se puede corroborar “cruzando”
los datos que, aportados por diversos ciudadanos sin partido, han
sido dados a conocer públicamente.
Día 2 de Julio, 2006. 1500 horas.- Las encuestas
de salida dan como ganador al candidato de la llamada “Coalición
por el bien de todos”, Andrés Manuel López Obrador,
con una ventaja de uno a uno y medio millones de votos sobre el candidato
de Acción Nacional, Felipe Calderón Hinojosa. En la
residencia oficial de Los Pinos, la “pareja presidencial”
recibe la noticia con los rostros desencajados. Los cálculos
habían fallado. Según esto, la gigantesca campaña
de desprestigio en contra de López Obrador, así como
las maniobras de la Lady Macbeth autóctona (Elba Esther Gordillo)
para trasladar votos del PRI hacia el PAN, iban a bastar para superar
a AMLO por cerca de un millón de votos. Pero el Plan “A”
para imponer a Calderón estaba fallando.
El Plan A.- Según los cálculos de
Los Pinos, en un universo de cerca de 40 millones de electores efectivos
(el 40% de abstencionismo era la expectativa de todos los actores
políticos desde semanas antes de la elección), López
Obrador obtendría alrededor de 15 millones de votos, y Calderón
y Madrazo rondarían los 13 millones. Sin embargo, “la
maestra” había prometido el “transporte”
de 3 millones de votos, “expropiados” del acervo de Madrazo,
hacia la cuenta del panista. El resultado iba a ser apretado: 16 millones
para Calderón, no más de 15 para López Obrador
(y Madrazo con 10 o menos). Con un buen manejo de medios, la “legitimidad”
se conseguiría, porque sería una maniobra “limpia”,
es decir, sin rastros en la votación y en las casillas. Sería
una elección ejemplar, sin los “vicios” con los
que el PRI había marcado los procesos electorales antes de
“la era Fox”: ni “ratones locos”, ni “casillas
zapatos”, ni “operación tamal”, ni robo de
urnas, ni los etcéteras que debían quedar ya en el pasado.
Pero las cuentas no estaban saliendo: ese 2 de julio López
Obrador podría llegar hasta con 15 y medio millones, y Calderón
no alcanzaría los 14 millones. Ya no había tiempo para
reclutar y habilitar a los viejos “alquimistas” del PRI
(además, algunos -como José Guadarrama-, estaban como
candidatos del PRD).
El Plan B.- Al borde de la histeria, Martha Sahagún
de Fox presiona al autodenominado presidente de México, Vicente
Fox Quesada, para que se ponga en contacto con “la maestra”
Elba Esther Gordillo. Fox, como es su costumbre, obedece a la señora
Sahagún y el “teléfono rojo” lo pone en
contacto directo con la Gordillo. Ella confirma la información:
López Obrador saldrá con una ventaja de alrededor de
un millón de votos. “¿Qué hacemos?”,
pregunta Fox. “Quiero hablar con Felipe”, responde Elba
Esther. Las manecillas del reloj no han llegado a marcar la media,
cuando se arma la conversación tripartita:
Vicente Fox: - Maestra, Felipe ya está en la línea
-
Elba Esther Gordillo: - ¿Felipe? -.
Felipe Calderón: - ¿Si? -
Elba Esher Gordillo: - Voy a hacerte una oferta que no podrás
rechazar… -
Terminada la conversación telefónica, se echa a andar
el Plan B: siguiendo las indicaciones de la Gordillo, el señor
Fox realiza una nueva llamada, ahora al señor Ugalde, presidente
del IFE. Le pide que “administre” el PREP para que vayan
apareciendo, primero y en dosis adecuadas, resultados que mantengan
a Felipe Calderón arriba de López Obrador (por eso los
extraños y anormales comportamientos en las “curvas”
de los resultados –denunciados por varios especialistas y que
encontraron espacio, sobre todo, con el periodista Julio Hernández
López en su columna “Astillero” del periódico
mexicano La Jornada).
Una nueva llamada a los grandes consorcios de comunicación
acuerda el silencio sobre los resultados de las encuestas de salida.
La versión que se acordó fue que no se podía
dar un resultado, que había que esperar a que el IFE (¡ja!)
diera los resultados. Una bribonada. Los grandes medios de comunicación
habían hecho lo que querían con “las instituciones
electorales” y habían impuesto (con el acuerdo de TODOS
los partidos y TODOS los candidatos) la cultura de las encuestas como
“modelo democrático”. No dejaba de dar risa que
los señores Joaquín López Dóriga (locutor
de Televisa y ministro de facto en el área de comunicación)
y Javier Alatorre (locutor de Tv Azteca), así como sus “espejos”
en radio y prensa, llamaran a esperar lo que resolvieran “las
autoridades electorales”.
En fin, todo esto tenía por objetivo conseguir algo fundamental:
tiempo.
“Tiempo, necesito tiempo”, habría dicho “la
maestra” Elba Esther Gordillo en la parte culminante de la conversación
tripartita que sostuvo con Fox y Calderón. “Denme unas
horas y yo me encargo”, señaló antes de dar por
terminada la plática telefónica.
La Gordillo empieza entonces a activar la red telefónica (incluyendo
la vía satelital) que montó para “en caso de extrema
necesidad”. “La maestra” imparte órdenes
a sus operadores repartidos en puntos clave de la geografía
electoral. La orden es sencilla: modificar las actas.
La ausencia de representantes de la llamada “Coalición
por el bien de todos” en una parte estratégica de las
casillas electorales ayudó mucho. L@s periodistas Gloria Leticia
Díaz, y Daniel Lizárraga, del semanario mexicano Proceso
(#1549. 9 julio 2006, “Las redes, un fracaso”)
señalan cómo las llamadas “redes ciudadanas”
complicaron la participación de la Coalición en la vigilancia
de las casillas, además de la desconfianza de AMLO en la estructura
del PRD y la compra-venta de vigilantes: “De acuerdo con información
oficial del PRD, a esa organización paralela (se refieren a
las redes ciudadanas) se destinó la mayor parte de los recursos,
unos 300 millones de pesos, que fueron administrados por (Alberto)
Pérez Mendoza. Fue hasta una semana antes del 2 de julio cuando
López Obrador permitió que el PRD interviniera, distribuyendo
las listas de representantes de casilla a dirigentes locales para
coordinar la vigilancia durante los comicios. A pesar de que esta
información ya era pública en el IFE, en la casa de
campaña se les negaba a militantes en prevención de
que las listas fueran “vendidas” al PRI o al PAN. Un perredista
que recibió la lista de representantes de casilla la medianoche
del viernes 30 de junio, le confía a Proceso que mientras a
los militantes se les prohibió formar parte de la estructura
electoral, cuando él hizo el recorrido para coordinarse con
los encargados de la vigilancia de casillas, se encontró con
que “en las fachadas de sus casas unos tenían propaganda
del PRI o del PAN, por ello el domingo tuvimos que implementar un
operativo para vigilar a nuestros representantes”. El 2 de julio,
continúa, fue a buscar a los representantes que no asistieron
a las casillas, y éstos le dijeron que mientras el PRD les
daba 200 pesos por cuidar la elección, hubo quien les dio mil
pesos por no acudir. La ausencia de representantes de casilla en todo
el país promedió casi el 30 %, lo cual necesariamente
debilitó las expectativas de voto de López Obrador,
sobre todo en el norte y el noreste del país, zonas originalmente
asignadas a Manuel Camacho Solís y Socorro Díaz. Según
los registros del IFE, la coalición aseguró que en Nuevo
León cubriría 90.55% de las casillas, pero en documentos
internos del PRD —a los que este semanario tuvo acceso—
consta que sólo tuvieron presencia en alrededor de 31 %.”
(subrayados míos).[El subrayado ha sido sustituido en esta
página web por este tipo de letra]
Sí, “la maestra” sí había hecho
su tarea. En su poder estaba la información detallada no sólo
de la ubicación de casillas, composición del electorado
y sus posibles simpatías políticas; también quiénes
estaban como funcionarios y representantes en cada lugar. Es decir,
sabía de “qué pie cojeaba” todo el sistema
electoral. Además había “colado” incondicionales
de ella en la estructura de vigilancia electoral de la Coalición.
Así que ahí está la esencia del fraude. Un nuevo
recuento de votos revelaría la trampa de forma nítida
y transparente: en un buen número de casillas, lo que aparece
en las actas no corresponde a los votos que hay en las urnas.
La demanda de la Coalición por el bien de todos, y del movimiento
ciudadano conducido por AMLO de “voto por voto, casilla por
casilla” no sólo fue legítima y correcta, también
apuntaba a develar dónde, cómo y por quién se
había realizado el fraude. Y un “detallito” más:
el nuevo conteo revelaría que el ganador de las elecciones
presidenciales de julio había sido, y es, Andrés Manuel
López Obrador.
Es ésa la razón por la cual tanto Calderón,
como el IFE, como los medios de comunicación cómplices
en el fraude, y luego el TRIFE, se negaron rotundamente a volver a
realizar el conteo. El hacerlo hubiera significado la evidencia del
triunfo electoral de López Obrador, y hubiera hecho pública
una larga lista de delincuentes electorales (en la que aparecería
en primer término el presidente del IFE, Ugalde).
Aunque una parte del cretinismo “ilustrado” del lopezobradorismo
“compró” inmediatamente la versión de que
había perdido la elección, y se lanzó en Santa
Cruzada a buscar a los responsables de la derrota (algun@s de ell@s:
Marcos, el EZLN, y La Otra Campaña), la verdad es que:
a).- López Obrador ganó las elecciones presidenciales
el 2 de julio del 2006.
b).- La presidencia y el IFE le hicieron un fraude.
c).- Algunos de los grandes medios de comunicación manipularon
todo el proceso.
d).- Las encuestas se hicieron para engañarlos. Las encuestas
no “miden” la opinión pública, sino que
la “crean”.
e).- Sus organismos partidarios y redes ciudadanas fueron ineficaces,
se confrontaron entre sí y algun@s se corrompieron.
3.- Otras mentiras.- Durante los días posteriores
a la elección, desde los ámbitos más diversos
y más encontrados, se trató de convertir una mentira
en verdad: las elecciones del 2 de julio del 2006 fueron las más
concurridas y se abatió la abstención. Pero no es sino
una gran falsedad (casi tan grande como la que afirma que Fecal ganó
la elección). Desde 1994 la caída en la participación
electoral ha sido constante. Simplemente destaquemos tres cosas: mientras
que el padrón electoral tuvo un crecimiento -de 1994 al 2006-
de 26 millones, el número de votantes solamente creció
en 6 millones, es decir solamente el 23 por ciento de los mexicanos
que se incorporaron al padrón electoral desde 94 votaron en
el 2006. Por otro lado, la abstención pasó de 22 % en
1994, a 36 % en el 2000, y llegó cuando menos a 41.5 % en el
2006. Además, las votaciones a la presidencia han ido a la
baja: Zedillo sacó poco más de 1 millón más
que Fox, y arriba de 2 millones de votos más que los que le
ponen a Calderón (siendo que el padrón para la reciente
elección era 76 por ciento más grande que el de 1994).
La abstención real (incluyendo los votos anulados) fue de más
de 30 millones de ciudadanos, y la suma de los votos que se le dan
a Fecal y a AMLO no alcanza esa cifra.
4.- ¿Por qué el fraude?.- Entendido
el cómo, dónde y quién realizó el fraude
electoral, sigue pendiente la respuesta al “¿por qué?”.
Si, como decimos l@s zapatistas, AMLO era la “mejor”
opción (“el menos malo” según los cretinos
ilustrados) para darle continuidad a la política neoliberal
y hubiera concretado con legitimidad (y hasta apoyo “crítico”
de intelectuales) las privatizaciones del petróleo, la electricidad
y los recursos naturales (vía la coinversión);
Si la diferencia entre AMLO y Fecal no se ubicaba entre dos proyectos
de Nación, en tanto que ambos defendían las bases fundacionales
del proyecto neoliberal (a saber, Tratado de Libre Comercio, privatizaciones,
un México maquilador, autonomía del Banco de México,
pago puntual de la deuda externa y de la interna, México como
punto de paso para los grandes mercados del mundo -la propuesta lopezobradorista
contemplaba el proyecto transítsmico, el tren bala y terminar
la carretera siglo XXI-);
Si tampoco había diferencia en la relación que establecían
entre la sociedad y la política (a saber: el quehacer político
es sólo de la clase política);
Si todo esto era así, ¿por qué entonces los
de arriba optaron por Calderón? Los presupuestos de esta pregunta
no son producto de nuestro “infantilismo radical”. Entrevistado
por Elena Poniatowska, Andrés Manuel López Obrador la
respondía así:
E.P.:- Andrés Manuel, creo sinceramente que los empresarios
no deberían tenerte miedo, porque de llegar a la Presidencia
no los afectarías -.
AMLO: -No, no lo haría. Se cerraron por la
campaña del miedo, se dejaron achatarrar y se creyeron toda
la leyenda negra, y ahora se han metido en un conflicto -.
E.P: -¿De llegar tú a la Presidencia, les quitarías
algo? -.
AMLO: -No, lo dije muchas veces en la plaza pública;
dije que yo no odio, que no es mi fuerte la venganza -.
E.P.:-¿Cómo es posible que no se den cuenta que ningún
país puede salir adelante con una inmensa masa sin capacidad
adquisitiva? -
AMLO: -No se dan cuenta porque además no son capaces de entender
que no se puede lograr la gobernabilidad del país,
que no es posible garantizar la tranquilidad, la paz social,
la seguridad pública en un mar, un océano de
desigualdad, que no se va a lograr estabilidad política,
social, económica, financiera, mientras siga habiendo
esta situación de injusticia, de abandono, de atraso, de pobreza
para la mayoría de la gente. Son muy atrasados, muy retrógradas
-.
En resumen, López Obrador les ofrecía a los capitalistas
tres cosas fundamentales:
a).- El ascenso de un gobierno que no se apropiara de una parte tan
grande del excedente social. La corrupción seguiría,
pero con niveles de autocontrol mucho más desarrollados (y
con menos exposición a las cámaras de video).
b).- La capacidad de control social que sería la base y garantía
de la inversión de capital. Un ejemplo: la idea del transítsmico
existía desde la época en que el llamado “Plan
Puebla Panamá” era un papel que rodaba, de oficina en
oficina y de universidad en universidad. Desde luego la realización
de ese proyecto (que busca rediseñar la geografía nacional
por medio de un corrimiento de las fronteras), no pudo ser implementada
ni por el PRI ni por el PAN. AMLO estaba confiado en que tendría
el consenso social para llevar a cabo este proyecto (que, no está
por demás decirlo, arrasaría con las poblaciones indígenas
de la región).
c).- La reconstrucción del poder estatal, lo que permitiría
la reconformación de la clase política de modo que ya
no pensara sólo en su interés personal, sino que fuera
el instrumento para construir un proyecto a más largo plazo,
siempre en los marcos del neoliberalismo.
Es decir, AMLO les prometió un Estado fuerte, gobernabilidad,
tranquilidad, paz social, seguridad pública y estabilidad.
O sea lo que necesita el capital para prosperar.
¿Por qué entonces los grandes propietarios no “agarraron”
la oferta de López Obrador?
“Se dejaron achatarrar y se creyeron toda la leyenda negra”,
responde AMLO (bueno, los grandes empresarios no fueron los únicos
que se creyeron “la leyenda negra” de que López
Obrador era de izquierda; también algunas organizaciones políticas
de izquierda, organizaciones sociales e intelectuales).
Sí, AMLO tiene razón en su respuesta: fue porque se
creyeron que era de izquierda… pero anticapitalista Pero no
sólo por eso. Aquí avanzamos “otros” intentos
de respuesta, siempre según nuestro pensamiento como zapatistas:
Primero.- El negocio del Poder. La política
en el México de arriba deja muchas ganancias (sólo hay
que invertir en un partido político), y el proceso de privatización
de las dos perlas del viejo Estado mexicano (el petróleo y
la electricidad), dejará una millonada para los que la autoricen.
Si se dice que solamente PEMEX cuesta 250 mil millones de dólares,
podremos entender lo que se embolsará el que administre la
venta. Así, la lucha por la presidencia es, sobre todo, la
lucha por un negocio muy lucrativo.
Segundo.- El poder real del Narcotráfico.
Las privatizaciones no son el único negocio para los políticos
(presidente, secretarios de Estado, gobernadores, presidentes municipales,
diputados y senadores), también está lo que se conoce
como “administración del narcotráfico” que
consiste en favorecer a uno de los cárteles. En la “era”
Fox, se puede decir que el cartel del Chapo Guzmán fue el consentido
del sexenio. Toda la estructura del Estado: ejército, policía
federal, sistema judicial (con jueces y directores de penales incluidos),
fue puesta al servicio de este cartel en su lucha contra los otros.
Esta relación fue establecida no sólo por este grupo,
sino que lograron incorporar a sectores perredistas que, habiendo
ganado gubernaturas, inmediatamente entraron al aro de la negociación
con ese cartel, tal es el caso de los gobernadores de Michoacán
y de Guerrero. De esta manera, mucho más que en la época
del PRI, la clase política forma parte del crimen organizado.
La Presidencia de la República vale también, pues, porque
cuando un grupo político llega al Poder que “administra”
el aparato judicial, llega también de la mano de alguno de
los cárteles de la droga.
Pero, a pesar de las ventajas que les prometió AMLO a los
dueños del dinero, al final la decisión no se inclinó
por la opción que se estaba imponiendo en toda América
Latina (con el paso de los proyectos neoliberales a las manos de gobiernos
de “izquierda” que garantizan la “lubricación”
de la barbarie capitalista). La estrechez de mira de la mayoría
de la clase política, y de lo principal de la burguesía
asociada, los llevó a elegir el conocido sendero de lo ya experimentado,
provocando así la peor crisis de dominio de los últimos
años. Muy arriba, entre los que mandan realmente, se decidió
imponer a Calderón sin importar lo que se vendría encima.
5.- Los partidos políticos.- El 2 de julio
demostró que los partidos políticos han dejado de existir,
ya sea por el proceso de asimilación de la clase política
al crimen organizado, ya sea por que no son más que el paraguas
electoral de tal o cual caudillo, o de tal o cual dueño de
franquicia. En las fuerzas políticas de arriba no existen ya
ninguna de las características de lo que eran los partidos
políticos. Ahora difícilmente son algo más que
el “cóctel” donde se mezclan empresarios corruptos
y criminales con o sin cuello blanco. ¿El programa, los principios,
los estatutos? ¡Vamos!, eso es para radicales infantiles y “ultras”.
Pero la crisis no se quedó en el terreno de las instituciones
sino que llegó al sostén de las pamplinas de la democracia
“moderna”: la democracia representativa, es decir, la
democracia burguesa. La crisis del Estado nacional va ya de la mano
de la crisis de la democracia representativa y con ella, de la de
los partidos políticos.
Pero veamos cómo quedan las diferentes opciones políticas
de arriba:
PRI.- En el lado del PRI, se trabajó bajo
la ilusión de que su viejo voto corporativo iba a expresarse
en las urnas el 2 de julio. Sus triunfos electorales en las elecciones
estatales del 2005 le permitieron trabajar la variable de que, más
allá de las encuestas y de lo repulsivo de la candidatura de
Madrazo, su voto duro les permitiría ganar la presidencia.
Pero les faltó tomar en cuenta a “la maestra” Elba
Esther Gordillo.
Por otro lado, el desgaste de la vieja estructura corporativa del
PRI es más profundo de lo que suponían. Las viejas centrales
obreras, cada vez más disminuidas y cada vez más inoperantes,
se dividieron cuando la dirección de la Confederación
Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) decidió apoyar
a AMLO. De esta manera el PRI, y con él toda esa vieja estructura
corporativa, entra en una profunda crisis sin que en su lugar se hayan
creado nuevas estructuras de control burocrático. Las nuevas
centrales como la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), de
vieja extracción priísta, decidió apoyar a AMLO
con la convicción y la promesa de constituirse como el nuevo
organismo de control burocrático. Se ofrece así el surgimiento
de un nuevo tipo de corporativismo, bajo la ideología de la
“nueva cultura laboral”, muy vinculado a los patrones.
Esta situación en el PRI marca una de las características
esenciales de la presente crisis: los viejos mecanismos de control
no tan sólo son inoperantes sino, sobre todo, son onerosos.
Tantos años de dominación priísta provocan un
doble efecto: primero, que el PRI sea incapaz de regenerarse; y, segundo,
que el PRI se convierta en el “ideal” a alcanzar como
partido de Estado. Por eso, tanto en el PAN, como en el PRD y los
partidos “bonsái”, abundan los “expriístas”.
PAN.- En el Partido Acción Nacional se le
dieron las últimas paletadas de tierra a la tumba que les abrió
Vicente Fox. El partido sólo fue una pantalla que le sirvió
a la presidencia (para ser más precisos: a Martha Sahagún),
para implementar el fraude, no tan sólo el del 2 de julio,
sino el de todo el proceso electoral previo: la relación con
las casas encuestadoras; la alianza con los medios masivos de comunicación;
la organización de todo un equipo de empresarios y de organismos
empresariales para llevar a cabo una guerra mediática contra
AMLO; la alianza (que luego sería una relación de subordinación)
con Elba Esther Gordillo; la obtención de recursos producto
de la protección, en este sexenio, al cartel de la droga del
Chapo Guzmán; etc.
El PAN sufrió un proceso de transformación definitiva:
el viejo partido democrático-conservador, que jugó un
cierto papel en la lucha en contra del sistema de partido único
dejó de existir de manera definitiva. Si el PAN ya había
sido bastante golpeado con la llegada de los “bárbaros
del norte”, este proceso se agudizó con la llegada de
“la pareja presidencial”. Este hecho hizo que el PAN perdiera
toda identidad y se convirtiera en un PRI azulado, en especial en
lo que se refiere a la utilización patrimonial del aparato
del Estado en su beneficio, los vínculos con el crimen organizado,
y la habilitación de funcionarios que cobran por no hacer su
trabajo (las semejanzas entre Luis H. Álvarez, “comisionado
de paz” foxista, y Emilio Rabasa, que lo fue de Zedillo, son
más de una).
En paralelo una organización secreta de ultra derecha: “el
Yunque”, ha tomado el control de la dirigencia de ese partido.
Si bien es claro el carácter fascista de esta organización,
es indudable que la derecha no es una e indivisible (véanse
los libros que sobre esta organización clandestina ha escrito
el periodista Álvaro Delgado). La candidata presidencial del
Yunque era, primero, Martha Sahagún; después fue Santiago
Creel. El triunfo de Fecal en la disputa por la candidatura panista,
obligó al Yunque a reacomodarse y ahora puja por tener con
Fecal los mismos privilegios que tuvo con Fox.
Hasta ahora, el PAN ha sido incapaz de encontrar los mecanismos para
construir una forma de dominación social estable y a largo
plazo (que es lo que necesita el capital para “invertir”).
Si los panistas no tienen la menor idea de lo que es una política
de masas, el equipo de Fecal está peor aún. Por eso,
Elba Esther Gordillo será la nueva ideóloga-operadora-dirigente.
Sí, una priísta dirigirá, en los hechos, al PAN.
Los partidos enanos.- El PANAL y el PASC fueron
dos partidos hechos a modo para la coyuntura electoral. Su actuación
evidencia el verdadero objetivo de la actual ley electoral: el mismo
poder decide quienes serán sus “rivales”. No existe
en el terreno de la legalidad realmente existente, ninguna posibilidad
de crear un partido político auténtico que entre a la
disputa política con independencia y autonomía. La vía
electoral es ahora una ruta cerrada para la lucha honesta.
PRD-PT-Convergencia.- Hasta antes del 2 de julio,
la Coalición por el bien de todos se regodeó en el triunfo…
sin tenerlo todavía. Los intelectuales que hoy dan gritos histéricos
por la llegada de la ultraderecha al gobierno, se limitaron a repetirnos
la consigna de “sonríe, vamos a ganar”, y es público
q