No quiero estar solo esta noche
Porque su silencio es cruel
No más noches solitarias,
Porque no hallo mi ser.
Pasaba el tiempo entre sisas,
Aún recuerdo aquel tiempo,
Olor a leña quemada
Ya cocido en el brasero.
Los días no tenían horas,
Porque no sabíamos contar,
El sol, el árbol, el río,
Ese era nuestro hogar,
Y como amigos jugaban,
Con nosotros,
Entre la paja del henar.
Hasta hoy con simpatía,
Recuerdo, aquel labrador,
Que corría tras nosotros,
Mientras robábamos su tesoro,
Su dulce melocotón,
Aún hoy siento en mi boca,
Su suave y dulce paladar,
Aún recuerdo alegre,
Mis amigos, mi campo,
Mis ríos, mi libertad.
Cómo pasa el tiempo !!
Nunca de niño jamás,
Pensé, que un día llegaría,
A llorar en soledad,
Supongo que así es la vida,
Pero aún me queda más,
Cada noche me acunan,
El río, el viento, y,
El olor a humo denso.
Me duermo y sueño
Que vuelvo a correr,
a correr y a jugar,
que vuelve a perseguirme
el labrador, con bondad.
Esos sueños me dan fuerza
¿mis amigos donde están?
Están donde estén, se que recuerdan,
Las largas tardes al sol,
Soñando con ser piratas,
Solo entendiendo de amor,
Dicen que la juventud pasa,
Cierto, cierto, es verdad,
Pero quien recuerda su origen
Siempre volverá a su hogar,
A comer es cocido
Ese preciado manjar.
(Roberto B. Catrino Lopez. Poesía de este preso
durante más de 13 años pidiendo que se le trasladara a Cataluña, su lugar de
nacimiento).