El
"dato" encerrado en la Coca-Cola
Autor/a:
red
Enviado: 04 de Febrero de 2006, a las 17:41
El "dato" encerrado en la Coca-Cola
Evo Morales ha dicho muchas cosas que queríamos escuchar
hace más de quinientos años por la boca de un presidente
boliviano. Ha dicho también cosas que se escucharon con
sordina por siglos en América Latina y ha dicho cosas
que revelan, por fin y ante el mundo, una de las causas
de la obstinada presencia yanki en territorio andino y
especialmente boliviano: el control de la Coca a través
de su empresa Coca Cola.
Con su parsimonia ancestral, Evo reclamó ante la prensa
internacional el trato especial que le dan los gobiernos
andinos a la comercialización de la hoja de coca que
"compra" la Coca-Cola Internacional, empresa emblemática
no sólo del Imperialismo yanki, sino de algo más
profundo y eficaz en la dominación cultural que ejerce
sobre gran parte del mundo: el "modo de vida
estadounidense"(¿Verdad que no hay mejor combinación que
una hamburguesa o un "hot dog" con todo y una Coca Cola
bien fría?) Dijo Evo que el comercio de dicha hoja está
ilegalizado entre los países andinos pero no para la
empresa gringa, es decir que entre los ciudadanos y las
empresas andinas no se puede comercializar libremente la
hoja de coca, pero la Coca Cola sí puede comprar la
cantidad que quiera en cualquier país andino que la
produzca.
Más allá del dato frío y de la conclusión inmediata que
se deriva de su primer análisis, podemos adelantar
algunas otras hipótesis que nos llevan a dibujar otro
esquema en la comprensión de la drogadicción y el
narcotráfico internacional. Con tan sólo introducir en
el esquema vigente el dato que estaba oculto y que nos
reveló Evo Morales se abren nuevas interrogantes, surgen
nuevas sospechas y cobran mayor relevancia algunos
hechos pasados por "debajo de la mesa" de los
especialistas internacionales en narcotráfico.
Primer interrogante: ¿En verdad se utiliza hoja de coca
en la fabricación de la Coca Cola? Esta no es una
pregunta retórica o desinformada sino que constituye un
punto de inflexión obligatoria en el estudio del caso,
porque en el año 2002 la misma empresa negó el uso de la
hoja de coca en la fabricación del producto, tal como
comprobamos al leer el artículo de Luís A. Gómez
publicado en Narconews, el 27 de noviembre de ese año.
En el leemos:
"Hace unos días, el Viceministro de Defensa Social de
Bolivia, Ernesto Justiniano, informó que su oficina
había autorizado la exportación de 350 mil libras
(aproximadamente 150 toneladas) de hoja de coca a
Estados Unidos "para la fabricación de la gaseosa
Coca-Cola"[.] El hecho fue negado por una vocera de la
empresa estadounidense, consultada por el diario
mexicano El Universal el martes pasado: Karyn Dest,
vocera de Coca Cola, dijo vía telefónica desde Atlanta
que la empresa no utiliza cocaína y que nunca ha sido
parte de los ingredientes de la bebida" (Esta respuesta
fue repetida en diciembre de 2002 por la representante
de la trasnacional en México, Adriana Valladares).
Sorprendente esta respuesta que acaba con un mito
moderno: la Coca Cola no contiene coca y mucho menos
cocaína, pero. ¿Quién habló de "cocaína" en la Coca
Cola? Nadie. Era una creencia, un mito ¿o un gancho
publicitario? Pero de lo que sí se habló fue de las
hojas de coca que compra por montones la trasnacional y
la vocera lo evadió ¿o fue un Lapsus linguae? Buena
vocera. ¿Interesante verdad? Pero más interesante se
hace el asunto cuando seguimos leyendo en el artículo de
Gómez y encontramos que:
"También se ha hecho público que el trabajo de Albo
Export, una empresa propiedad del boliviano Fernando
Alborta, ha exportado coca desde Perú y Bolivia los
últimos años, y que entre 1997 y 1999 envió a Estados
Unidos un equivalente a 340 toneladas de hoja. Estas
operaciones de compra y procesamiento son severamente
vigiladas, en Bolivia por la Dirección General de
Control y Fiscalización de la Hoja de Coca (Digeco) y en
Estados Unidos, claro que sí, por la DEA, que incluso
provee los almacenes con sofisticados sistemas de alarma
y los cofres especiales para guardar en New Yersey el
curioso tesoro natural."
Pero esto no es todo en las contradicciones entre los
expendedores "naturales" y sus "mejores clientes",
porque en el año 2004, el zar antidrogas de Perú, Nils
Ericsson, en un escrito publicado el 26 de enero, afirmó
que: "La Coca Cola, la mundialmente conocida fábrica de
bebidas gaseosas, compra al Perú 115 toneladas de hoja
de coca al año y a Bolivia 105 toneladas con las cuales
produce, sin alcaloides, 500 millones de botellas de
gaseosas al día" (Luís Gómez, The Narco Bulletin, 28 de
enero de 2005, en www.narconews.com), lo que hace pensar
al articulista Gómez que la presión por erradicar la
coca en Perú (y completamos nosotros: en todos los
países andinos productores) es una estrategia para
asegurar a Coca Cola el monopolio de la hoja de coca, no
sólo con la intención de controlar ese mercado sino
también para monopolizar el mercado de refrescos que
utilizan hoja de coca ¿sin alcaloides? cuya fabricación
está floreciente en Perú bajo las marcas Vortex Coca
Energy y K-Drink.
Luego de leer todos los argumentos que rodean nuestra
primera interrogante, una posible respuesta es la
siguiente: Si la Coca Cola Internacional es la primera
empresa multinacional (monopólica) en la
comercialización de la hoja de coca, materia prima
esencial de la Cocaína, para lo que se ha valido de su
estatus legal privilegiado en los países andinos, y sus
voceros se niegan a reconocer la utilización de hoja de
coca en la fabricación de la bebida, entonces esta
empresa debe ser el primer sospechoso en la
investigación de las redes mundiales del narcotráfico
porque ¿Qué hacen con todas esas toneladas de hojas de
coca que compran anualmente?
Más allá o más acá de las preguntas y respuestas, que
pueden multiplicarse por cien, vayamos por un instante a
la realidad inmediata: tomemos en nuestra mano una
botella de Coca Cola de 600 ml hecha en Venezuela y
leamos lo que está escrito en la etiqueta luego de la
identificación de la empresa productora: "INGREDIENTES:
AGUA CARBONATADA, AZÚCAR, CARAMELO, ÁCIDO FOSFÓRICO,
EXTRACTOS VEGETALES Y CAFEÍNA"
¿Encuentra usted, amigo lector, alguna información que
nos advierta la utilización de algún derivado de la hoja
de coca? Cuando mucho nos pueden querer convencer con la
enigmática expresión "EXTRACTOS VEGETALES", pero ¿de
cuáles vegetales se trata y qué se les "extrae" a esos
vegetales?, porque si se trata de la hoja de coca que
contiene varios alcaloides, ¿cuáles desechan y cuáles
dejan en la gaseosa? Y si la empresa reconociera que
utiliza la hoja de coca y dice que elimina todos los
alcaloides ¿qué sustancia queda? La verdad es que en
vista de la contradicción evidente entre la acción de la
empresa que compra toneladas de hoja de coca en Bolivia,
en Colombia y Perú y el empeño de sus voceros en negar
la utilización de hoja de coca en la fabricación de la
bebida, lo menos que podemos hacer es demandarla por
oferta engañosa. ¿Será posible que los ciudadanos de los
países andinos donde se vende la Coca Cola, introduzcan
una demanda (los especialistas dirían en cuál organismo
y a qué nivel) por la vía de los intereses difusos?
Fracasada o exitosa sería esta una experiencia
extraordinaria de pedagogía política y de integración
popular.
Otras interrogantes han estado en nuestra mente desde
hace muchos años como misterios que nadie se ha atrevido
a desentrañar porque están "protegidos" por normas
internacionales de industria y comercio, pero hoy,
gracias a los "cocaleros" andinos como Evo Morales y a
investigadores como Luís Gómez, ya sabemos que la
gaseosa más vendida en el mundo contiene en su fórmula
algún derivado de la hoja de coca y si la empresa no lo
reconoce entonces debe explicarle al mundo qué hace con
tanta hoja de coca en sus depósitos de Atlanta. Algunas
de esas otras interrogantes son:
¿Qué derivado, o derivados, de la hoja de coca es el que
utilizan para elaborar la base de la Coca Cola y qué
relación tiene (n) con la Cocaína? ¿Ese derivado genera
adicción en los consumidores o crea en ellos las
condiciones fisiológicas para propiciar algún tipo de
adicción? Y si la hoja de coca diluida en la Coca Cola
no genera adicción, entonces ¿por qué tanta alharaca
(léase represión, persecución y muerte) con su cultivo,
procesamiento y comercialización en los países andinos?