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Cuando el Grupo
PROMETEO (Hombres por la Igualdad) nace en León, allá por
la primavera del año 2004, una cuestión se convertía en el único
denominador común que aglutinaba a estos hombres componentes y
fundadores del Grupo, y esa cuestión era la necesidad de trabajar en
las diversas esferas de la vida social, institucional y académica de
la ciudad, para tratar de demostrar que no todos los hombres eran
cómplices de las múltiples y terroríficas cifras de violencia contra
las mujeres que se estaban produciendo en nuestro ámbito.
Esa pretensión se consolidaba en un anhelo común y coparticipado por
los hombres del grupo que consistía en trabajar para demostrar que,
entre todos, la construcción cultural del hombre actual enmarcado en
un modo de masculinidad artificial y sesgado hacia la desigualdad
entre hombres y mujeres, aún podía tener una nueva oportunidad, la
oportunidad que nos brindaba el forjar un hombre nuevo con una nueva
forma de masculinidad en convivencia y perfecta sintonía con
nuestras compañeras de ésta aldea común, y en el desarrollo de unos
valores éticos que deberían mover el mundo y convertirle en un hogar
habitable, tolerante, y más justo para todas y todos sus habitantes.
La forja de ese mundo más habitable, donde
los conflictos pudieran negociarse y dirimirse en un marco de
diálogo y convivencia pacífica, obligaba a plantearse que
también era absolutamente imprescindible la forja de esa nueva
manera de entender la masculinidad sin agresividad y sin violencia, sin
virilidades androgénico-depredadoras y sin machismos
anacrónicos, la forja, en suma, de una forma de entender al
hombre en tanto varón, una nueva forma de expresar la innegable
diferencia biológica sin recurrir a la indeseable desigualdad de
género, la forja, en definitiva, de un hombre nuevo.
El concepto que se quería expresar no
podía tener una expresión más adecuada a la
realidad anhelada que el de darle al Grupo de Hombres que estaba
constituyéndose el nombre de “Prometeo”, por lo que
éste símbolo de la mitología aportaba de
expresividad y contundencia a la idea del proyecto. Parecía
evidente que el Mito de Prometeo, que se ha reproducido en nuestra
cultura a través de diversas y múltiples formas de
expresión artística y literaria como hemos de recordar
incluso con la divulgación cinematográfica y teatral del
Frankenstein o del Pigmalión, era el nombre que
mejor podía expresar lo que el Grupo de Hombres pretendía
transmitir a la sociedad de León, es decir, la necesidad de la
forja de un Hombre Nuevo.
Por todo ello, se hace oportuno el recordar algo de lo que la
mitología nos
transmite
respecto a nuestro Prometeo.
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