Todo símbolo expone ese anonadamiento de la palabra en el silencio. Un logotipo, que surge con voluntad de abstracción tiene que ser sencillo, directo, claro, un instrumento visual a través del cual transmitir una idea. Se juega con unos  elementos formales para persuadir hacia una sutileza del mirar: la composición, el trazo, el movimiento, el equilibrio de las formas geométricas.

En el caso que nos ocupa, a través del cuadrado exterior, de trazo más intenso, se ha querido representar no un espacio cerrado,  sino más bien la unión de todas las fuerzas diversas con un objetivo común: LUCHAR CONTRA LA VIOLENCIA MACHISTA. Del exterior la mirada torna hacia el interior,  donde aparece una línea que surge de esa  suma  social de esfuerzos. La línea representa el camino a veces en descenso, otras en  retroceso o en ascenso pero siempre caminando hacia delante, hacia el objetivo simbolizado en el punto situado en el área superior de la composición con el fin de enfatizar el impulso narrativo que distancie el lenguaje del sufrimiento y refuerce la idea de habitar sobre la tierra de manera justa, quizás viviendo a la intemperie, pero siempre buscando palabras nuevas y construyendo espacios de libertad.

Isabel Alonso. - Artista.