Cuando las personas que componen un colectivo están convencidas de hacer lo que deben como mejor saben, con la honradez exigida, y en vez de reconocimiento reciben agravios, suele invadirles el desánimo y la desilusión, y a veces conducirles a su desaparición como colectivo. Pero cuando saben que es precisamente eso lo que persigue el "agraviador", puede producirse el efecto contrario, sentirse estimulados a seguir su tarea, y esto es lo que ocurrió en nuestro caso. Sin embargo, quienes luchamos por la Justicia Social asentada en principios democráticos, no podemos evitar sentir "pena" cuando los políticos designados para animar, impulsar y tutelar nuestro trabajo, ponen trabas al mismo, nos acosan y hostigan, no aceptando que la cultura participativa supone tener una identidad como personas y como colectivo que exige que se les respete y tenga en cuenta en la resolución de los problemas que les afectan.
Cuando el entonces concejal cancela la autorización a la A.V.V. para utilizar como domicilio social el Centro Cívico empleando un modo que impide que ésta pueda recurrir esa decisión, percibimos el desprecio y la imposición del político que con su decisión nos aleja de los objetivos que él mismo debería de impulsar, y sentimos "pena".
Cuando ejecuta el desalojo de la asociación, ignorando todos los argumentos que se le exponían, ordena vaciar un armario archivador lleno de documentos y desprecia su valor dejándolos en el suelo al alcance de cualquiera, traslada mobiliario y enseres imposibilitando que durante varios días pudiéramos ejercer nuestras tareas habituales, cuando hace todo esto, vemos la prepotencia de quién sintiéndose poderoso trata de doblegar con el más rancio estilo del poder a quien "osa" oponerse a sus decisiones, y sentimos "pena"......pena por comprobar el daño que un "aprendiz de provocador" es capaz de causar.
Como creo que la ironía es el reconocimiento sentimental del fracaso de la razón, diré que Antonio S. José fue un extraordinario concejal que peleó con bravura contra las Asociaciones Vecinales, que consiguió que nos invadiera una sensación de impotencia y desasosiego porque tratábamos con alguien que no sabía bien lo que quería y estaba dispuesto a todo para conseguirlo; alguien que quería fascinar y usaba la prepotencia pensando que era infinitamente mas fascinante que la inteligencia ya que ésta tiene sus límites. Se propuso destrozar todos los registros de la intolerancia para poner su "valor" a prueba y lo consiguió; confundía los derechos con las mercancías y la libertad con la sumisión, pero era un político en el que se podía confiar ¡no cambiaba nunca¡, lo malo es que, todo lo inútil daña lo necesario, y que, para hacer mal cualquiera es poderoso.
Denunciamos la vulneración de los derechos de la A.V.V. y de aquellos valores humanos pertenecientes al ámbito de las relaciones sociales como son la verdad, el respeto, la ética y la justicia social. Lo hicimos en los medios de comunicación y en un Pleno Municipal en el que expresamos nuestra indignación y formulamos al Alcalde las siguientes preguntas:
¿Por qué la cancelación del domicilio social en el Centro Cívico no se hizo previo requerimiento y por resolución motivada, negándose a la A.V.V. el derecho de recurso?.
¿Está Vd. de acuerdo con la forma , modo y condiciones en que se llevó a cabo el desalojo de la A.V.V.?
¿Comparte las descalificaciones, acusaciones, insultos y opiniones que el Sr. San José emitió públicamente sobre los directivos de la A.V.V. "Pisuerga"?.
Finalmente le pedimos que intercediera para que las relaciones con el Concejal Sr. San José se desarrollaran en adelante, en un marco de respeto y libertad que favoreciera la tarea de la asociación.
El Alcalde respondió por escrito a través de terceras personas de manera ambigua e inconcreta basándose en razonamientos reglamentarios y obviando los aspectos humanos y sociales que nosotros también habíamos invocado. El Alcalde aprobaba la política de Participación Ciudadana que hacía su concejal, una política que apostaba por trincheras de piedras en vez de trincheras de ideas.
Afortunadamente los políticos pasan y los organismos permanecen, la A.V.V. Pisuerga es un ejemplo de ello. 25 años de existencia reivindicando, participando, proponiendo, colaborando y apoyando. En alguna ocasión debilitada por la "lucha" y la falta de refuerzos, con la tensión y el pulso bajos, se recuperó como el "enfermo que goza de buena salud" porque tiene fe en sus convicciones, el soporte de las ideas y los principios democráticos y el espíritu necesarios para continuar su andadura social en pos de los derechos vecinales. Hoy está sana, goza de buena salud y guarda el recuerdo de aquel episodio porque, saber olvidar lo malo también es tener memoria.
y visitado