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Carlos Imaz Roncero- Psiquiatra colaborador de Proyecto Hombre

LO ASOCIATIVO CON TODAS LAS LIMITACIONES DEL MUNDO, PROMUEVE, ALIENTA Y ENCAUZA

Cuando hablamos de prevenir la drogodependencia debemos hablar de creencias, valores y experiencias. Posiblemente inversamente a su enunciación pero también, sin duda, debe fomentar la implicación en la realidad familiar, educativa, laboral y social.
Publicado por pisuerga, el 23·07·2005 | Visitas: 624
Cuando hablamos del problema de las drogas rápidamente nuestro pensamiento se dirige a las drogas ilegales y a toda la problemática que entorno a su consumo se genera.

Este tema es motivo de movilizaciones y de alarma social. Y evidentemente es un signo de que "algo" no funciona. Pero es justo decir que la drogodependencia es un problema global de la sociedad y su origen va más allá de la culpabilidad personal o social esgrimida en muchos casos.

La necesidad de experiencias, de descanso, la búsqueda de tranquilidad y de paz, el olvidarse de todo (especialmente de los conflictos y las angustias), la curiosidad, el placer y el gusto, la presión del entorno, la superación de complejos, miedos, inseguridades... son realidades de la persona y de la sociedad y son, por otro lado, razones esgrimidas por los drogodependientes para el consumo de sustancias.

Si son necesidades de la persona la pregunta sería ¿porqué esas realidades se abordan desde el consumo de sustancias? ¿hay otras alternativas? No cabe duda de que para responder a estas preguntas hay que aproximarse desde una perspectiva personal y social; o lo que es lo mismo, la persona precisa de unos referentes internos y externos. Cuál son los referentes internos de las personas: las creencias, los valores, las experiencias. Hoy todo ello en crisis.

Así las creencias religiosas, de cualquier confesión, en nuestra sociedad pierden peso. Se rechaza lo religioso al percibir sus propuestas como una imposición hacia los que no creen; y los debates y los cuestionamientos que desde la sociedad se realiza hacia lo religioso se derivan a un análisis de la casuística y a un rechazo de la misma, sin abordar el fondo antropológico de las cuestiones.

Las creencias ideológicas-políticas, de cualquier orientación, son para muchos insignificantes, reduciendo dichos posicionamientos a luchas de poder, perdiendo significación la propuesta de mejora social que tienen como fin las organizaciones políticas.

Los valores (la paz, la igualdad, la participación,...) viven en permanente crisis y supeditados al valor dinero, productividad, competitividad. Así los movimientos sociales que más encarnan todos estos valores: los pacificistas, ecologistas, las asociaciones vecinales, las feministas, las ONGs, ... se sustentan en unos miembros con un análisis crítico, pero con poca capacidad en traducir esos análisis en cambios personales y sociales. Por supuesto con honrosas excepciones.

Las experiencias, en la mayoría, se limitan a las de una vida sin complicaciones. Al menos, el objetivo prioritario en esta supervivencia es verse afectado por los menos problemas posibles. no cabe duda de que la experiencia tiene una parte de apuesta y, de alguna manera, una parte de complicación. Así que las apuestas las evitamos, viviendo al día, sin esperanza en el cambio, sin esperanza en la gente y, lo que es peor, en uno mismo, porque ¡menuda complicación!

Y, por último, cuáles son los referentes externos: la familia, la organización del trabajo-escuela y la estructura social (del ocio, de las relaciones,...). Sería amplio hablar del proceso de las familias, de la situación laboral, de la dificultad de encontrar espacios de acogida y de comunicación, etc, pero no cabe duda que dichos referentes presentan un nivel de crisis que pueden justificar un consumo de sustancias ilícito.

Cuando hablamos de prevenir la drogodependencia debemos hablar de creencias, valores y experiencias. Posiblemente inversamente a su enunciación pero también, sin duda, debe fomentar la implicación en la realidad familiar, educativa, laboral y social. Por ello lo asociativo, con todas las limitaciones del mundo, promueve, alienta, encauza,... los cambios que todos necesitamos.

Artículo publicado en la revista del 25 aniversario de A.V.V. Pisuerga-Huerta del Rey


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