Al final de los años 70 se constituye la Asociación de Vecinos al igual que tantas otras en nuestra ciudad, de esta forma se desarrollan muchas más cosas, se fomentan valores profundos, la solidaridad, la justicia y equidad para todas las personas independientemente del lugar donde vivan o la formación de la que partan, se construyen muchas voluntades, son hechos que vienen de muy lejos y que tienen una perspectiva de futuro.
Los años setenta y primeros de los ochenta son años apasionantes, es el momento del fin de la dictadura y muchas personas conscientes de esta situación tienen un compromiso, un reto profundo, contribuir a la conformación de la democracia, aprender a convivir en libertad. En este marco nacen nuevas formas de organizarse, nacen las asociaciones de vecinos.
Es la etapa de contribuir a la transformación social, de dibujar espacios para la convivencia, de conformar relaciones con todos los elementos necesarios para afrontar la vida y los retos diarios, por este motivo es tiempo de reivindicar, de pedir justicia para convivir y cohesionar.
Las asociaciones de vecinos desde sus inicios se han preocupado por conocer la problemática de las personas de su entorno más próximo, a los más desfavorecidos y a los solidarios, a la gente de paz y a quienes sus intereses eran más de tipo individual, y partiendo de esta realidad, han sabido aunar esfuerzos para mejorar la vida y los espacios de todos/as, esta situación común a otros lugares de la ciudad de Valladolid la hemos vivido también aquí, en nuestro barrio.
El barrio de Huerta del Rey es quizás un poco especial, tanto para quienes viven en él, como para quienes lo observan desde otros sitios de la ciudad y es que, por su diseño inicial tiende a la creación de comunidades autónomas en su relación "las parcelas", esta realidad ofrecida como un beneficio será un inconveniente para una convivencia social más abierta y a la vez cohesionada, y con sentido de barrio.
Desde la Junta Directiva siempre consideramos importante que la Asociación de Vecinos debía de servir para que crecer como personas. Esta fue una de las razones que nos impulsaron a la puesta en marcha de la Educación Permanente de Personas Adultas y otros cursos de formación, y a ellas se refieren varios de los artículos siguientes.
Durante muchos años una de las mayores preocupaciones fue el arreglo de la deficiencias de las Viviendas Sociales, humedades, grietas..etc. Cientos de familias tenían que convivir con suelos y paredes llenos de agua y moho, familiares con enfermedades crónicas residían en las condiciones infrahumanas descritas.
Por otro lado en la viviendas sociales existían graves problemas de convivencia entre las personas residentes y desde la Asociación intentábamos ayudar a que se organizasen en las distintitas comunidades.
Después todo el trabajo, manifestaciones y protestas conseguimos sensibilizar de los graves problemas y de que era necesario acometer distintas actuaciones para resolverlas; todas viviendas sociales han tenido que ser rectificadas.
La diversidad de clases sociales existentes en el barrio ha supuesto una dificultad añadida para el desarrollo asociativo, no obstante recoger los problemas cotidianos, que aquejan a quienes vivimos en Huerta del Rey, sobre todo los de las familias más desfavorecidas, ha sido siempre una preocupación en nuestro quehacer diario.
Los esfuerzos para alcanzar una mejor calidad de vida han sido importantes, pero sobre todo quiero destacar, que la finalidad de fondo era tomar este reto para desarrollar otros valores, que transformasen nuestras relaciones, veníamos de un periodo de falta de libertad, salíamos de la dictadura y era necesario cambiar formas de convivencia, de estar y participar.
El objetivo estaba claro conseguir el desarrollo de la democracia y la libertad donde las personas fuéramos protagonistas de nuestras vidas y de nuestro futuro. Así desde la A.V.V. de Huerta del Rey teníamos claro el modelo de sociedad que queríamos y durante muchos años no escatimamos esfuerzos. Diálogo, tolerancia, justicia, solidaridad y compromiso, han sido los principios rectores de nuestro trabajo diario.
Durante los veinticinco años de Asociación de Vecinos hemos acometido tareas diversas, entre ellas, nuestro trabajo por la integración y la convivencia entre las distintas capas sociales y etnias, sin embargo y a pesar de haber sido una de las preocupaciones permanentes, no hemos conseguido grandes avances, así mismo, la falta de participación en general y la escasa incorporación juvenil también son retos que deberemos afrontar en las próximas etapas.
En las páginas que siguen, más de treinta personas nos aportan sus experiencias en el barrio o con la Asociación de Vecinos, desde estas páginas queremos agradecer el entusiasmo y la generosidad que han manifestado al atender nuestra llamada, seguro que muchas personas estarán contentas de conocer un poco más a quienes en uno u otro momento han estado con un espíritu de servicio para mejorar el barrio y las relaciones de sus habitantes.
Entendemos que no estamos en el mejor momento asociativo, desde la Junta Directiva y mía personal creemos que este trabajo servirá para fortalecer el movimiento asociativo y fomentar la participación.
A modo de homenaje vamos a poner su imagen en esta sencilla publicación.
25 años bien merecen una reflexión colectiva y sobre todo un reconocimiento a todas aquellas personas que durante años trabajaron y/o siguen trabajando por la transformación social y por lograr un barrio sin fronteras sociales.
Invitamos a la participación, aún quedan problemas que resolver y servicios que conseguir, porque aún está vigente aquello que decíamos:
Asociarse es poder:
Poder participar
Poder compartir
Poder opinar
Poder decidir
Poder imaginar divertirse
y visitado