Me pidieron que escribiera algo sobre lo que yo entendía que había representado la Asociación para el barrio durante estos años y la verdad es que debo reconocer que he fracasado en el intento de sintetizar mis pensamientos y, por qué no decirlo, mis sentimientos, en el espacio de "un folio", que es el que me daban. Así es que he preferido relatar, condensadamente, una de las muchas "batallitas", quizás la más importante para mí, entre las que me he visto inmerso, por las consecuencias de índole personal que me ocasionó.
¿Recuerda alguien "la pastilla"? Casi la tenía olvidada. Se trataba de un futuro edificio de viviendas de promoción pública que pretendía construir la Junta de Castilla y León en una parcela en la zona Norte del Barrio. Su construcción se ajustaba al Plan Parcial vigente en aquél momento, pero urbanísticamente había que reconocer que era un poco una barbaridad. Los vecinos del entorno de la parcela se opusieron porque, además, se daba la circunstancia de que cuando compraron sus viviendas, el promotor que se las vendió "parece que les informó mal" y les dijo que donde estaba prevista "la pastilla" se construiría una zona verde. Y es que los vecinos, a veces, se fían demasiado de quien no deben hacerlo. ¡Y mira que se lo tengo dicho!.
Bueno, pues el caso es que la Asociación entendió justa la reivindicación de los vecinos e intentó negociar una solución favorable para todos: modificar el Plan Parcial de forma tal que sin que hubiera disminución de edificabilidad para la Junta y, por lo tanto, no se perdiera la posibilidad de construir las "viviendas sociales" que tan necesarias eran en aquel momento (como ahora, digo yo), éstas se ubicaran en un lugar más favorable para el conjunto del barrio.
Desde mi responsabilidad de "Delegado de la Vivienda" (como coloquialmente se llamaba) participé en aquellas negociaciones tratando de aunar unos intereses que entendía eran perfectamente compatibles: los de los vecinos y los de la Administración, la Junta en este caso.
Estaba el pacto cerrado, pero ¡Ay amigo!, estábamos casi a finales de año y se acababa el tiempo para que el irresponsable correspondiente de la Junta diera cuenta de su gestión anual y como parecía que no había sido muy brillante, decidió que construir "la pastilla" era una buena forma de gastar rápidamente dinero y salvar en cierto modo los muebles. Y, ni corto ni perezoso, donde había dicho digo, dijo diego y quiso olvidarse del Pacto y me mandó a que diera la cara con los vecinos ¡no te fastidia! Naturalmente, me negué.
Aquel I-Responsable no entendía ni de la palabra dada, ni de urbanismo, ni de calidad de vida (¡claro, él no vivía allí), ni... No entendía casi de nada más que de cómo conservar su silla pues, desde entonces, contra viento y marea, siempre estuvo bien sentado.
Hay quien puede pensar, y no sin cierta razón a primera vista, que defender al mismo tiempo los intereses de los ciudadanos y los de la Administración es incompatible. Yo pienso justamente lo contrario: es posible y digo más, debe ser posible porque la Administración es precisamente lo que tiene que hacer.
Otra cosa bien distinta, es defender a la vez los intereses de los ciudadanos y los intereses personales de políticos de poca monta. Esto suele ser una tarea imposible.
Bien, lo verdaderamente importante de toda esta historia es que "la pastilla", al final, no se construyó. Parece que la presión de los vecinos sirvió para algo y el barrio es hoy un poco mejor de lo que pudo ser.
y visitado