Es hablar de la implicación de los vecin@s en la participación activa como comunidad que aspira a alcanzar un bienestar social en su barrio lo más óptimo posible.
Pero, participar activamente es ser consecuente de las necesidades del barrio en el que habitamos, de sus problemas, carencias, plantear posibles soluciones, inciativas... Es plantear sugerencias para el desarrollo cultural y formativo, el fomento del ocio creativo, etc. Es impulsar propuestas vecinales medioambientales, urbanísticas, de salud, etc.
Sin embargo, todo este repertorio de contenido participativo, pasa por la pauta más básica de cualquier asociación vecinal y es, la organización, que los vecinos y vecinas se impliquen en la estructura organizativa como reto más importante que en estos momentos se puede plantear.
La corresponsabilidad en el funcionamiento de una asociación pasa por superar la participación sobre los gestos de consumir una actividad o servicio determinado e ir más lejos, optar por una participación más activa y generosa, eje de buen funcionamiento y desarrollo de una asociación. Es decir, participar de su estructura directiva, de grupos de trabajo, gestión administrativa, sus reuniones y asambleas, plantear propuestas e iniciativas, etc. que hace que, las aspiraciones de los vecinos/as sigan vivas, con el compromiso de tener un barrio mejor.
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