
ANSWER (EE.UU.)OCUPACIÓN NO ES LIBERACIÓN
Por qué nos manifestaremos el 12 de abril
La manifestación apuntará contra los buitres de las corporaciones, la Fox TV y los medios de información que están a favor de la guerra
Después de masacrar y mutilar a miles de iraquíes, las fuerzas invasoras de los EE.UU. y Gran Bretaña celebran el uso de su masivo, abrumador y brutal poder para aplastar la resistencia a su invasión de Irak. Las imágenes difundidas en los medios de los EE.UU. ocultan la realidad. Mientras tanto, los hospitales desbordan de civiles y soldados, las calles del país están sembradas de cadáveres calcinados, casas destruidas y familias enterradas vivas.
La administración Bush se está movilizando rápidamente para imponer en Irak un gobierno de ocupación al estilo colonial. Esto no es una liberación. Es la utilización de un abrumador poder de fuego para apoderarse del país y de los recursos de Irak, y para eliminar la soberanía iraquí, al tiempo que se violan los principios más elementales de autodeterminación. Esta es una guerra del Imperio. La administración Bush, después de haber desatado la guerra de conquista contra Afganistán y ahora contra Irak, avanza en sus planes para nuevas guerras de agresión en Medio Oriente y cualquier otra parte.
Los pueblos de EE.UU. y del mundo deben mantenerse al lado de todos aquellos que resisten en Medio Oriente diciendo no al imperialismo y al Imperio. La ocupación de Irak será utilizada como base para el lanzamiento de planes de guerra intensificados contra Siria, Irán, el sur del Líbano, Corea del Norte, Filipinas y contra el pueblo palestino que continúa resistiendo la ocupación de su tierra. El sábado 12 de abril, en Washington DC y en todo el mundo, continuará la movilización contra la invasión y la ocupación, en una jornada de acción internacional con manifestaciones en las principales ciudades del planeta.
El movimiento global que irrumpió hace seis meses en contra de la guerra de Bush y los EE.UU. representa un avance sumamente importante. Los pueblos de todo el mundo, en Oriente Medio, Asia, África, América Latina, EE.UU. y Europa, se manifiestan en una acción coordinada. Este movimiento tiene ahora unos contornos definidos y construye una voz internacional de solidaridad. Hasta el «New York Times», en su edición del 17 de febrero, se refirió a éste como la segunda «superpotencia» del mundo.
Tal movimiento representa la esperanza del planeta de que la guerra, el imperialismo, la opresión, el racismo y cualquier forma de colonialismo pueden ser derrotados a través de la globalización de la solidaridad humana.
Sería un resultado trágico y catastrófico si el movimiento –de menos de un año de vida– decidiera que sus esfuerzos han fracasado porque Bush y el Pentágono prosiguieron con su masacre en Irak. La guerra de Irak no prueba el fracaso del movimiento antiguerra. Si algo prueba, es únicamente que la autoridad económica, política y militar de los Estados Unidos está moralmente en bancarrota. La alimenta un sistema que se ha convertido en adicto al militarismo y la guerra.
Dick Cheney, hablando en nombre del gobierno, prometió después del 11 de Septiembre que habría una «guerra infinita», una guerra de por vida. No eran comentarios ociosos ni retórica florida. Desde entonces, el gobierno ha sido absolutamente descarado respecto a sus programadas aventuras militares en el exterior y su guerra sistemática contra los araboamericanos, los musulmanes y los derechos civiles y las libertades civiles en el interior.
Aunque nunca lo admitan, su planeada «guerra infinita» es una guerra de clase emprendida por el gobierno de los EE.UU. en nombre de las élites corporativas y financieras contra todos aquellos gobiernos del mundo antiguamente colonizado que se han atrevido a mantener una independencia nominal y el control de sus recursos naturales.
Bush lo planteó sucintamente cuando afirmó ante el mundo: «O se está con nosotros o con ellos». El pueblo trabajador de los EE.UU. no tiene nada que ganar con esta guerra del Imperio. Ella se hace para el enriquecimiento y el poder de los mismos círculos financieros y corporativos que se han pronunciado por el paro masivo, la ruptura de los sindicatos, el recorte de los salarios, la eliminación del seguro de salud y de otros beneficios. De hecho, la guerra de Bush en favor del Imperio requiere una transferencia masiva de riqueza desde los programas sociales hacia los fondos del presupuesto cada vez más voluminoso del Pentágono.
Los planes del gobierno Bush para la dominación del mundo se apoyan en la fantasía de la derecha, del movimiento neoconservador y de los delincuentes de las corporaciones, en el sentido de que el poder militar es el único árbitro decisivo de la política mundial. El Nuevo Orden Mundial al que aspiran es similar al Viejo Orden Mundial del colonialismo del siglo XIX. Los pueblos del mundo aspiran a la libertad, la justicia, la igualdad y la autodeterminación. La fuerza bruta no hará retroceder el largo proceso histórico cuyo resultado necesario es la liberación. El elemento esencial de esta lucha consiste en mantener y construir el movimiento global, la fuerza que siempre puede vencer al poder económico y militar.
Traducción del inglés para Pimienta negra: Round Desk