X Congreso del PCPV
DOCUMENTO
POLÍTICO Y DE ORGANIZACIÓN

A.1. INTRODUCCIÓN

B. ANÁLISIS DE COYUNTURA:
    2. El marco internacional de nuestra lucha por la paz, las libertades y los derechos sociales.
    3. La situación de España y del País Valenciano en el marco europeo.
    4. La situación de IU en el marco de España.

C. ALTERNATIVAS:
    5. El Partido Comunista y la alternativa de izquierdas.
    6. Nuestro trabajo en el movimiento obrero y los movimientos sociales.
    7. El País Valenciano en el marco de nuestro proyecto federal.
    8. La política de alianzas del PCPV.

D. ORGANIZACIÓN:
    9. De la cohesión del Partido.
    10. Agrupaciones.
    11. Comités.
    12. JCPV.
    13. Secretarías.
    14. Planes de trabajo.
    15. Otras modificaciones de los Estatutos.


A . 1 . INTRODUCCIÓN:

El X Congreso del PCPV para el que se ha elaborado el presente documento pretende una recuperación del partido, superando una situación de crisis generada no sólo por los grandes cambios acontecidos en la política internacional, sino también por las luchas internas de nuestros dirigentes, los personalismos, la falta de una política unitaria federal respetada por todos, el desplome organizativo en el movimiento obrero; todo esto ha ido difuminando nuestra estrategia como partido revolucionario, generando una pésima imagen ante los militantes de base y ante la sociedad, dando lugar a una pérdida progresiva de influencia en las diferentes capas sociales, que antes nos veían como partido de la clase trabajadora, organizado, coherente y serio en sus planteamientos en defensa de la justicia social, para la resolución de la cual se ha adelantado en el tiempo a las previsiones establecidas en el IX Congreso. Con este propósito pretende hacer consciente a la militancia comunista de cuales son los problemas acontecidos desde el IX Congreso del PCPV y aportar soluciones reflexivas, consensuadas y contundentes para la recuperación del partido, de su militancia y de su espacio político y social.

Al mismo tiempo, reafirmando nuestra estrategia acordada en los anteriores Congresos, y que continúa vigente, habrá que enmarcar nuestras propuestas en las grandes líneas aprobadas en la Conferencia Política del PCPV de 25 de octubre de 2003 y en la Conferencia Política-Organizativa del PCE de 3 y 4 de julio de 2004.

Así, habríamos de esforzarnos en articular la táctica de unidad democrática en defensa de la paz, las libertades democráticas, los derechos sociales y el federalismo con la estrategia de convergencia política y social de la izquierda por la República con el desarrollo de la democracia en el camino hacia al socialismo para ir creando una sociedad comunista, internacionalista, libre y participativa, frente a las nuevas formas de explotación, opresión y dominación que sufre la sociedad en su conjunto bajo el sistema neoliberal globalizado del capitalismo.

Y en este marco, habrá que combinar el reforzamiento del papel y la organización de nuestro Partido Comunista como referente de clase en la lucha por el socialismo y el comunismo con el impulso de un movimiento político y social amplio y plural de izquierdas, como es nuestro proyecto de Esquerra Unida del País Valencià, federado en IU, integrado en el Partido de la Izquierda Europea y participante en el movimiento altermundialista contra la globalización capitalista e imperialista, uniendo en un programa alternativo las exigencias rojas del movimiento obrero, verdes del movimiento ecologista, violetas del movimiento feminista, blancas del movimiento pacifista, tricolores republicanas y en nuestro ámbito quatribarradas del valencianismo político, entre otros, articuladas por la defensa de la justicia social, de la solidaridad internacional y intergeneracional
y de un nuevo concepto de desarrollo humano y social, con nuevos valores desmercantilizados, alternativos y emancipadores que conduzcan a modelos culturales biodiversos, social y ecológicamente sostenibles.

La personalidad y la aportación política del PCPV se expresa y se desarrolla dentro este amplio marco, proyectando nuestra visión marxista de las cosas a través de propuestas propias. El PCPV irradia el ideario comunista hacia la militancia, hacia la sociedad y en cada uno de los ámbitos en los que trabajamos. Con voluntad d’integración pero sin renunciar a ser lo que somos.


B. ANÁLISIS DE COYUNTURA:

2. EL MARCO INTERNACIONAL DE NUESTRA LUCHA POR LA PAZ, LAS LIBERTADES Y LOS DERECHOS SOCIALES:

Una característica importante de nuestro mundo globalizado es la estrecha inter-relación entre los acontecimientos internacionales y nacionales. Frente a la globalización del capital financiero, la deslocalización industrial,
la homogeneización cultural mediante el control de los oligopolios de los medios de comunicación y la prepotencia del imperialismo de EE.UU. y sus aliados, la gran movilización por la paz del 2003 puso en pie un nuevo sujeto internacional frente al militarismo imperialista. Aunque no consiguió impedir la guerra y ocupación de Iraq, su conjunción con la resistencia iraquí contra la ocupación ha generado unas mejores condiciones para dar la batalla a sus responsables.

En primer lugar, la fuerza y persistencia de esta resistencia ha empantanado a las tropas imperialistas en Iraq, dificultando su lanzamiento de nuevas agresiones militares. Así, y aunque no haya cesado el peligro de intervenciones norteamericanas directas en
Cuba, Venezuela, Colombia y países de Oriente próximo como Irán, Siria o Líbano, ha forzado el desvío a formas indirectas de intervención: en Cuba, reforzando su ilegal bloqueo con restricciones de movimientos de su propia ciudadanía que han encontrado oposición incluso entre la población cubana de Miami; en Venezuela, tras el fracaso de un golpe de Estado militar y de un cierre empresarial, combinando la infiltración de paramilitares colombianos con el apoyo a una oposición reaccionaria que se ha visto forzada a entrar en el juego constitucional bolivariano del referéndum revocatorio (que se ha resuelto con la victoria de las clases populares que han votado masivamente en apoyo de Chávez, creando mejores condiciones para la profundización de la revolución bolivariana que encabeza y para la construcción de un bloque antimperialista latinoamericano); contra el pueblo de Colombia, con el apoyo a un gobierno vinculado a los paramilitares y que ha sufrido el fracaso de sus propuestas sometidas a referéndum; desestabilizando gobiernos con amenazas de bloqueos y provocando que los pueblos de Oriente próximo se enfrenten entre ellos, como en el caso de Siria y el Líbano. En el caso de Haití, aprovechó el descontento popular con las políticas neoliberales del gobierno de Aristide para propiciar el ataque de unidades duvalieristas previamente organizadas y armadas en Santo Domingo, y en este marco secuestrar al presidente electo e imponer a un presidente títere a través de un verdadero golpe de Estado, como un posible ensayo de lo que se podría hacer en otros países.

Por otra parte, desde la desintegración de la URSS y la caída del Muro de Berlín, un objetivo de los EE.UU. ha sido reducir l’influencia de Rusia en su entorno. Para conseguir este objetivo, no ha dudado en apoyar con medios económicos e institucionales todo tipo de movimiento ciudadano en esta dirección. Así pues, en Georgia, Ucraina y Tergikistan, tras las irregulares elecciones efectuadas por los gobiernos anteriores, EE.UU. aprovechó el malestar ciudadano para que ocuparan el poder, por la vía de dudosas elecciones, los nuevos liberales afines a occidente.

En segundo lugar, las reiteradas bajas de las tropas ocupantes en Iraq han reforzado la exigencia de su retirada en los diferentes países que enviaron tropas. En este sentido, la retirada de las tropas españolas ha sido un punto de referencia que ha sido seguido sucesivamente por otros Estados.

Decíamos en la Conferencia Política del PCPV que "no hay tarea más urgente que parar la mano de los asesinos y de los liberticidas". Y esta tarea continúa siendo urgente en el ámbito internacional. Tras la derrota democrática del PP en las elecciones generales del 14 de marzo de 2004, motivada en buena medida por su política internacional belicista, hay que continuar luchando contra las amenazas a la paz y a la democracia en todo el mundo. En este marco hay que poner en primer plano la solidaridad con los pueblos ocupados, como el iraquí, el palestino, el saharaui,
el kurdo y el checheno, y con los pueblos que ven amenazado su derecho de autodeterminación, como es el caso de los pueblos cubano y venezolano. Y hay que entender como parte de nuestra lucha la que se da contra los gobiernos belicistas, dónde la población de sus Estados puede impulsar mayoritariamente alternativas democráticas apoyando opciones que puedan arrumbar el belicismo antidemocrático y reaccionario de sus gobiernos.

Aun así, estos recambios democráticos, todo y suponer el desplazamiento del gobierno de los elementos más reaccionarios, ultraderechistas e incluso parafascistas, no representan por si mismos ninguna garantía de una política de izquierdas en favor de la clase trabajadora y los sectores populares. Por el contrario, pueden suponer la continuación de una política económica neoliberal al servicio de los intereses de diferentes fracciones del gran capital y de las multinacionales. En el ámbito de la política internacional, esto se expresa de una parte en el impulso de la globalización capitalista bajo las banderas neoliberales, que a través de la deslocalización de empresas (como en el caso de Sáez Merino en el País Valenciano) lleva al capital en pos de las peores condiciones laborales que puede encontrar:
es necesario, para frenar la deslocalización de empresas, continuar la movilización iniciada y que propugnemos propuestas sindicales y legislativas que impidan el desmantelamiento industrial especulativo, e impliquen a los poderes públicos, política y económicamente, en garantizar de manera simultánea el mantenimiento del tejido productivo y los derechos de los trabajadores, presionando al gobierno de la Generalitat Valenciana para exigirle su aplicación. Y se expresa también por otra parte en reiteradas vacilaciones frente al imperialismo norteamericano: se discrepa del lanzamiento de la guerra contra Iraq, pero después se refrenda su resultado desde el Consejo de Seguridad de la ONU, se continúa apoyando la intervención imperialista en Afganistán o se refrenda el resultado del golpe de Estado en Haití. Al mismo tiempo, no se actúa para forzar a los gobiernos de Israel y Marruecos, protegidos por los EE.UU., a cumplir las resoluciones de la ONU con el ejercicio del derecho de autodeterminación de los pueblos palestino y saharaui, e incluso el dictamen judicial internacional contra el Muro del Apartheid en Palestina.

Somos conscientes al mismo tiempo de que el neoliberalismo, como forma de pensamiento único que sucedió a la desaparición de la URSS y los sistemas de planificación centralizada del Este de Europa, continúa imponiendo su programa a través del desmantelamiento del denominado Estado del Bienestar europeo, tanto con respecto al sistema redistributivo de impuestos sobre la renta como con respecto a los servicios públicos, menguados y privatizados y a un sistema laboral crecientemente desregulado bajo la amenaza del paro y la generalización de la temporalidad y por lo tanto la precariedad laboral. El resultado ha sido una mayor polarización social global, distanciando los niveles de renta tanto entre los países del Centro y de la Periferia como dentro de cada país, convirtiendo la pobreza, el hambre, las desigualdades y la injusticia en males endémicos a los cuales el sistema no puede dar ninguna solución.

Los comunistas pensamos que la OTAN ha perdido toda razón de ser con el fin de la Guerra Fría y ha reforzado su carácter de organización militar agresiva que se sitúa expresamente al margen del Derecho Internacional y de la Carta Fundacional de NN.UU., al arrogarse unilateralmente el derecho de intervención a nivel planetario. La OTAN continúa siendo una organización que supedita los intereses nacionales de los estados europeos a la voluntad absoluta de los EE.UU., arrastrando a estos países a todo tipos de intervenciones bélicas, normalmente ilegales o ilegítimas y siempre sangrantes, únicamente con el fin de favorecer los intereses imperialistas de EE.UU.

Pedimos que el Estado español abandone la OTAN, así como la denuncia de los acuerdos militares con EE.UU. y el desmantelamiento de las bases yanquis y de la OTAN (como la de Bétera) en nuestro territorio.

Los comunistas pensamos que la política internacional ha de orientarse hacia el desarme, la desnuclearización y un rígido control internacional de la fabricación y venta de armas, recuperando el espíritu fundacional de las NN.UU.



3. LA SITUACIÓN DE ESPAÑA Y DEL PAÍS VALENCIANO EN EL MARCO EUROPEO:

Y en el ámbito europeo, la continuación de una política económica neoliberal se expresa en un proyecto de Constitución Europea con un notorio "déficit" democrático y social y un notorio "superávit" neoliberal y militarista.

Tenemos que sumar fuerzas en una política de alianzas para defender la paz y la democracia contra todo lo que representa el gobierno de Bush y sus aliados, con su política imperialista de guerra preventiva y de recorte en los derechos sociales y humanos.

Y al mismo tiempo hemos de impulsar una lucha consecuente contra el imperialismo y la globalización capitalista y desarrollar alternativas políticas de izquierdas desde cada país

Hemos de impulsar la movilización global, colaborando con los Foros Sociales Mundial y Europeo, denunciando entre otros, la explotación laboral de los niños y la falta de medicamentos genéricos en los países pobres, llamados del tercer mundo, por culpa de la rapiña insolidaria de las empresas multinacionales. Exigir que se cumplan, como mínimo, los acuerdos de Kyoto, denunciando a quienes no los respeten y sobre todo a los países como EEUU. que ni siquiera los han firmado, siendo el que más contaminación produce de todo el planeta.


Pero desgraciadamente el desplazamiento del PP del gobierno de España se ha visto acompañado por una derrota de la alternativa de izquierdas representada por IU, derrota que se ha profundizado en las elecciones europeas, en tanto que se mantenían o adelantaban posiciones la mayoría de los demás componentes del Partido de la Izquierda Europea.

En el futuro inmediato habremos de combinar la defensa de las medidas democráticas y progresistas del gobierno del PSOE (retorno de tropas de Iraq, paralización de la LOCE, derogación del trasvase del Ebro, Ley integral contra la violencia de género, Ley para el matrimonio entre homosexuales...) con la lucha contra las políticas neoliberales y militaristas que impulse, como los ataques al sistema de pensiones y al sistema público de ferrocarriles y todos estos servicios públicos esenciales para la comunidad, que tienen que garantizar los poderes públicos a la ciudadanía y están en vías o son susceptibles de privatización, el trasvase Júcar-Vinalopó, el incremento de las tropas en Afganistán y el envío de tropas en Haití protegiendo el resultado del golpe de Estado impulsado por los EE.UU., y especialmente el proyecto de Tratado Constitucional Europeo que, con un notorio déficit de participación democrática, puede ser rechazado en otros países en que se haya posibilitado un debate más amplio, en el marco de la oposición a directivas como la Bolkestein, lesiva para los servicios públicos y que contaría con la cobertura jurídica de este Tratado. Nuestra tarea dentro de IU habrá de orientarse en este sentido para superar sus limitaciones e impulsar un movimiento político y social alternativo de izquierdas.

Hay que relacionar la recuperación de la izquierda anticapitalista o revolucionaria con la formulación de respuestas efectivas a los grandes problemas del sistema, frente a las políticas que profundizan en la explotación y además se autoproclamen como solución a los problemas que provocan: por ejemplo, la desregulació laboral se autojustifica falazmente como generadora de ocupación, he aquí uno de los pilares sobre el que se sostuvo la hegemonía del PP y parece que es el camino a seguir por el nuevo Gobierno del PSOE.

El continuismoe por parte del PSOE de las políticas neoliberales impulsadas desde las instituciones de la Unión Europea se ha plasmado en la amenaza de privatización del sistema de astilleros públicos de Izar, y especialmente de Izar Manises en un País Valenciano que tiene gravemente amenazado el tejido industrial, con la crisis de sectores fundamentales de la economía valenciana como son el calzado, el textil y el mueble, provocadas, en gran medida, por la deslocalización de la producción.

El PP valenciano no dispone de política industrial ni de I+D+i, centra las políticas de ocupación en el trabajo temporal y precario, apuesta por la voracidad urbanística y de favorecimiento de los intereses especulativos que está poniendo en peligro el medio ambiente (litoral ultraurbanizado y traslado al interior de actividades con fuertes impactos, como los vertederos de residuos, el Plan Eólico Valenciano, etc.), utiliza el Gobierno de la Generalitat de forma partidista alentando conflictos entre territorios (PHN, conflicto del valenciano, etc.).

Especialmente grave en el País Valenciano es el problema de los abusos urbanísticos. Tanto la Generalitat gobernada por el PP, como gran cantidad de Ayuntamientos gobernados por PP y PSOE, son corresponsables del atentado contra el medio ambiente que supone este modelo de crecimiento urbanístico descontrolado. Un modelo que, de seguir desarrollándose, amenaza con acabar con los recursos naturales del País Valenciano.

Asimismo , desde el PCPV tenemos que rechazar claramente la política de desmantelamiento del sector público (especialmente la sanidad y la educación) que lleva realizando el PP desde la Generalitat en los últimos años. Todo esto dentro un marco de derroche de fondos públicos en vistas a llenar las arcas privadas de su entorno y vaciar las públicas, generando un endeudamiento insostenible que pone en peligro la viabilidad y la calidad de los servicios públicos. Además, la grave crisis interna del PP valenciano (campsistas y zaplanistas) empieza a hacer ingobernables instituciones como la propia Generalidad o las tres Diputaciones.

Las políticas neoliberales están condenando a la miseria a los campesinos, pescadores y ganaderos. Especialmente, las medidas especuladoras están destruyendo las huertas y convirtiendo a la agricultura, especialmente a la familiar, en una forma de vida inviable para miles de trabajadores.

Tanto el PP como los grupos regionalistas (Unión Valenciana) y algunos sectores del PSPV (Joan Lerma) han ayudado a debilitar el uso de la lengua y la cultura valencianas, apoyándose en ocasiones en auténticos disparates como el secesionismo lingüístico y la lucha porque las instituciones españolas y europeas reconozcan el valenciano como una lengua diferente del catalán.

A pesar de los avances promovidos por el PSOE en temas como el laicismo y el final de la discriminación por motivos de orientación sexual, la Iglesia católica sigue conformándose como un grupo de presión que pretende hablar con el Gobierno en términos de igualdad para imponer sus criterios morales, ideológicos y económicos al conjunto de la sociedad.

La participación de extremistas islámicos en los atentados del 11-M está sirviendo como caldo de cultivo para una demonización injusta de los musulmanes, tanto los inmigrantes que viven entre nosotros, como los Estados árabes y musulmanes. En el plano nacional, este rechazo o recelo generalizado sirve a los intereses del capital, ávido siempre de enfrentar a los trabajadores; en el internacional, la demonización de todo lo que huela a Islam sirve sin duda a los intereses imperialistas de los Estados Unidos e Israel.

Treinta años tras la muerte del dictador Franco, y a pesar de acciones vistosas como la retirada de los símbolos franquistas de los espacios públicos, la recuperación de la Memoria Histórica sigue siendo una asignatura pendiente del Gobierno, amenazada no sólo por los herederos políticos del franquismo, sino por la asunción, por parte de políticos socialistas, que cualquier medida de estricta justicia histórica supone una presunta apertura de heridas. Entendemos que no se habrá cerrado ninguna herida hasta que no se haya hecho justicia con las víctimas del fascismo.



4. LA SITUACIÓN DE IU EN EL MARCO DE ESPAÑA:


Hay que entender que el resultado de las sucesivas elecciones, y la situación en que ha quedado IU en el marco de una nueva situación política, cierra un ciclo político que tras sucesivos incrementos de incidencia social y electoral frente a los primeros gobiernos del PSOE, ha llevado a una declinación persistente durante el periodo de gobierno del PP,
hasta llevarlo a una situación de similar incidencia a la que tenía el PCE en 1982. Las últimas elecciones han mostrado que, para mucha gente y sectores sociales que apoyaron a EUPV y a IU en el periodo anterior, éstas han dejado de ser vistas como necesarias. Y es importante destacar que los malos resultados de IU se han dado tanto con una elevada participación electoral en las elecciones generales, como con una elevada abstención en las elecciones europeas: en una y otra situación se ha reforzado el bipartidismo, con una fuerte bipolarización entre el belicismo antidemocrático del PP y el pacifismo democrático que ha empujado la victoria del PSOE. Las actuaciones antidemocráticas del PSOE, instando la ilegalización de la candidatura de HZ en las europeas o reprimiendo a los inmigrantes en Barcelona, no han llevado a reforzar la alternativa de una IU que ha dado una débil respuesta a estas actuaciones. Asimismo, la difuminación del hilo rojo en IU, expresada en hechos como la denominación prioritariamente "verde" del grupo parlamentario y en una coalición sin programa común con ICV, producto de decisiones no democráticas pues la afiliación no hemos participado en los inexistentes debates previos, no ha favorecido que se la viera como una alternativa nítida al proyecto neoliberal y militarista del Tratado por el cual se establece una Constitución en Europa y ante el cual no supo decir un No sin circunloquios.

La recuperación de IU no pasa por una redefinición ideológica "ecosocialista", "ecopacifista" o que prime el verde sobre el rojo, ni menos por la adopción de formas organizativas propias de un partido político que mengüen seua pluralidad. Pasa, por el contrario, por la recuperación de su impulso originario como movimiento político y social plural y nítidamente de izquierdas, abriéndose a los movimientos sociales, pero en primer lugar a los que cuestionan la monarquía, el imperialismo y el sistema capitalista, de forma que estos la puedan ver, no como un complemento del partido en el gobierno, sino como una alternativa de izquierdas a sus políticas contrarias a los intereses de la clase trabajadora o eventualmente subordinadas al imperialismo norteamericano o a las élites del poder...


C. ALTERNATIVAS:


5. EL PARTIDO COMUNISTA Y LA ALTERNATIVA DE IZQUIERDAS:

Corresponde al Partido Comunista, utilizando la herramienta teórica del marxismo y la herramienta práctica de la organización de la lucha de la clase trabajadora, dar una respuesta revolucionaria a las diferentes formas de opresión, explotación y dominación política, económica, social y familiar del ser humano, desde su independencia de los poderes dominantes, al tiempo que trabaja por la construcción de una alternativa de izquierdas a estos poderes. Para esta alternativa de izquierdas que hay que ir construyendo con los trabajadores y con otras fuerzas sociales y políticas, el PCE ya definió y aprobó en su XIV Congreso, en el "Manifiesto del PCE para la izquierda”, sus propias propuestas programáticas, aunque deban ser desarrolladas y actualizadas.

Como se decía en este “Manifiesto”, trabajar por el fin de la explotación y la opresión, por una humanidad sin clases y sin Estado, es una opción que se asienta sobre bases objetivas, y que ha de informar nuestra práctica cotidiana, rechazando que la confrontación competitiva e insolidaria sea la base del progreso social, y que el Estado sea el instrumento central para la emancipación humana.


La transformación de la sociedad, proseguía el Manifiesto, habrá de ser obra de la actuación consciente y voluntaria de las personas que componen esta sociedad, a través de una auténtica revolución de la mayoría.

En este proceso, los mecanismos electorales democráticos de conformación de la voluntad colectiva habrán de ser no sólo respetados, sino desarrollados al máximo, de forma que permitan corregir las acciones de gobierno y sustituir a los gobernantes que se aparten de la voluntad mayoritaria.

Al mismo tiempo, somos conscientes de que el desarrollo de una voluntad emancipatoria colectiva no puede circunscribirse a los procesos electorales ni ser resultado de la simple recepción de propaganda política. Por el contrario, esta voluntad sólo podrá desarrollarse de forma activa a través de la movilización social y de la práctica cotidiana por la mejora de las condiciones de vida que, impregnadas de valores emancipatorios, vayan articulando la autoorganización social en un proceso de superación del mercantilismo y del estatalismo. Impulsar este proceso es la tarea y el objetivo de los comunistas.

Hay que entender la construcción federal de un movimiento político y social alternativo en una doble dimensión: la territorial y la de la pluralidad política y social. En este sentido, nuestro Partido, el PCPV y el PCE, ha de aparecer de forma clara como uno de los componentes federados, tanto en EUPV e IU respectivamente como en cualquier formación política más amplia en la cual se incluyan. Y ha de aparecer en cuanto que, como organización de los comunistas, somos la expresión más clara del hilo rojo que es esencial para la construcción de una alternativa de izquierdas, en cuanto que la transformación social tiene que descansar sobre una organización alternativa del trabajo que tenga como protagonista a la clase trabajadora. Y es alrededor de este hilo rojo de la centralidad del trabajo que se tiene que entretejer el verde del ecologismo, el violeta del feminismo, el blanco de un pacifismo basado en la justicia y que no se reduce a la mera ausencia de guerra, la perspectiva libertaria de la lucha contra toda clase de opresión
y el resto de tendencias de la izquierda transformadora. Pues la necesaria organización alternativa del trabajo tiene que hacer posible la preservación y la reproducción de la vida y de los recursos naturales, amenazados por la persistencia del sistema capitalista, así como hacer efectiva una igualdad real de derechos y una auténtica libertad de todos los seres humanos, dotando así de un sentido de clase al ecologismo, el feminismo y el pacifismo que apoyamos. Naturalmente, somos conscientes de que en la pluralidad de las izquierdas se configuran diferentes centralidades, y no pretendemos imponer nuestra perspectiva comunista, pero reivindicamos el derecho a defenderla en el seno de un movimiento político y social plural y federal. En este marco, hemos de contactar directamente y organizar a la gente motivándola con propuestas reivindicativas que mejoren su estatus laboral-personal-social y hemos de trabajar en este sentido en el seno de los sindicatos, aportando nuestras propuestas discutidas en los órganos del partido y proponiéndolas a EU/IU para que las lleve a las instituciones.

En esta tarea, habrá que reforzar nuestro Partido, que, como se decía en las conclusiones del "Manifiesto del PCE para la izquierda" aprobado en su XIV Congreso, con el cual se abría la "Propuesta del PCPV para la izquierda valenciana" aprobado en su VII Congreso, tiene que ser "Un partido organizado en base a un federalismo democrático, los miembros del cual reflexionan y debaten libremente y actúan unidos en todos los ámbitos y a todos los niveles de la sociedad, dentro de diversos movimientos políticos y sociales, fijando autónomamente sus posiciones en cada uno de ellos, e inequívocamente comprometido en el ámbito del Estado Español con la alternativa política que representa Izquierda Unida". Este, y no otro, es el sentido de la cohesión que necesitamos, inseparable del compromiso ético con los objetivos del Partido.

Esta cohesión, cimentada en el libre debate interno, es efectivamente necesaria para que nuestro Partido cumpla su insustituible función en la lucha ideológica y teórica por nuestros objetivos federalistas, republicanos, socialistas y comunistas dotándose al efecto de una política efectiva de Formación y Comunicación que ponga a sus miembros en condiciones para llevarla a cabo y proyectarla hacia el conjunto de la clase trabajadora y de la sociedad. Para lo que habríamos de adquirir y crear los medios que faciliten esta formación.

Lenin decía que las ideas no viven sin organización y es ésta una realidad, pero también es real que sin personas formadas política e ideológicamente, la organización padece una debilidad importante.

Comoquiera que el PCPV peca de una debilidad organizativa importante, no podamos más que recuperar como elemento clave la formación en el partido, para reforzar la organización con una formación abierta y plural que de pie a discusiones políticas, que vayan construyendo poco a poco una organización más fuerte tanto organizativamente como ideológicamente.
Esta formación ha de ir encaminada a que los y las militantes comunistas tengan las herramientas adecuadas para poder dar respuestas a las cuestiones concretas con las cuales se enfrentan diariamente en la sociedad.

El principal instrumento que posee un comunista es la formación y ésta tiene que ser continua, la formación no solamente ha de ir orientada hacia los jóvenes militantes, sino también hacia los más veteranos, y deberá fomentar las discusiones teóricas y políticas y acabar con las discusiones personales y el sectarismo, que no se basan en ningún tipo de tesis marxista.

6 . NUESTRO TRABAJO EN EL MOVIMIENTO OBRERO Y LOS MOVIMIENTOS SOCIALES:

A) MOVIMIENTO OBRERO:

Partimos de la convicción de que el PCPV tiene que tener su propia política de movimiento obrero y dirigirse con ella al conjunto de la clase trabajadora. En contra del que se llamó “pensamiento débil”, que tanta polvareda levantó en una parte substancial de la izquierda, para nosotros, la clase trabajadora, aunque hoy pueda ser sustancialmente más compleja y fragmentada, abarcadora de grupos sociales más variopintos y con vivencias y grados de conciencia muy diferentes, no sólo sigue existiendo como clase, sino que conforma el sujeto revolucionario central. Esto no quiere decir que los obreros hayan adquirido ya conciencia de su capacidad revolucionaria, ni tan siquiera que hayan adquirido plenamente conciencia de clase.

Desde hace casi tres décadas se han ido desarrollando en el mundo laboral nuevas formas de organización del trabajo que comportan nuevas posibilidades de constitución del movimiento obrero, al mismo tiempo que nuevas dificultades organizativas para el mismo y una percepción distinta de los trabajadores de su inserción en el proceso productivo. Se ha producido una progresiva sustitución de las formas fordistas y tayloristas de organización del trabajo con una explotación intensiva y altamente disciplinada de la mano de obra dentro de grandes concentraciones fabriles por formas nuevas, y en los sectores más desarrollados, más flexibles. Este es el caso del toyotismo, en el que se da una mayor implicación del trabajador en el conjunto del proceso productivo, importan más sus cualidades individuales, su subjetividad y hay un nuevo uso de la labor de los equipos. Todo esto combinado con la aparición de la denominada fábrica-red, multiplicación de los centros de trabajo. Estos cambios tenemos que saber que son el resultado del intento del capitalismo de reorganizarse en función de buena parte de las luchas obreras del siglo XX. Sin embargo, junto a nuevos sistemas del toyotismo, reaparecen áreas de trabajo muy poco cualificado, de terrible explotación de labores físicas, sin derechos, con contratos volátiles o sin contrato, de trabajo sumergido, etc. Y todo esto se combina con zonas de gran concentración fabril en condiciones de práctica esclavitud en el Tercer Mundo. Y es que en la raíz misma de la organización postfordista del trabajo se encuentra la voluntad de descentralizar las empresas a través de la creación de fábricas “difusas” (con sistemas de subcontratación de empresas dónde no son vigentes los mismos derechos que en la "fábrica madre”) y del aumento de la autonomización de los trabajadores, el crecimiento de facto de la jornada laboral, aunque legalmente se reduzca, y otros métodos que dificultan la lucha obrera e intensifican la explotación.

Las nuevas formas de organización del trabajo no han variado el núcleo del sistema capitalista: la explotación del trabajo humano a través de la extracción de plusvalía que se asienta sobre la propiedad privada de los medios de producción colectivos. Por ello toda acción reivindicativa debe tener como horizonte la reapropiación por los trabajadores de los medios de producción, siendo en este sentido el corazón de la lucha de clases. Asimismo, es también una lucha por conquistar espacios de poder para la clase obrera frente a la clase dominante, sin que la lucha y la conquista necesaria de las reformas parciales nos haga perder la certeza de que sólo acabando con la dominación capitalista a través de la reapropiació del poder que posee la clase burguesa, se hará efectiva la emancipación de la clase trabajadora y la totalidad de la humanidad.

Lo que acostumbra a denominarse globalización es una nueva fase del imperialismo en la cual se han agudizado de forma brutal los mecanismos de explotación de las capas populares de todos los países y se ha vaciado de contenido la democracia, incluso entendida ésta en su significación más propiamente formal. Las grandes corporaciones transnacionales aumentan su influencia en el poder político de los estados, no eliminándolo cómo se dice, sino usándolo de manera directa para sus intereses: suprimiendo derechos sociales, costes laborales, desmantelando servicios públicos, apropiándose de empresas estatales, anulando leyes de protección del medio ambiente y cualesquiera otras que supongan una traba para la penetración de los mercados. Paralelamente, las oligarquías financieras internacionales han impuesto por todas partes su visión del mundo, impregnando con ella a amplios sectores que se autodenominan de izquierdas y del movimiento obrero tradicional. Han conseguido fraccionar la clase obrera en la mayoría de los países, enfrentando a trabajadores nativos con trabajadores inmigrantes, trabajadores en huelga o en lucha por sus derechos con el resto de trabajadores a los cuales se engloba en el concepto indeterminado de consumidores, empleados públicos contra los otros, trabajadores fijos contra precarios, etc…

Ha de quedar claro pues que el hilo conductor que fundamenta nuestro proyecto es situar al ser humano en el centro de una política de clase, anticapitalista, y que aspira a impulsar la democracia y el socialismo, en torno al cual se estructuran los elementos centrales de una línea política transformadora y revolucionaria.

La globalización capitalista puesta en primer orden como fuente constante de generación de contradicciones del sistema tiene que ser eje fundamental de nuestro trabajo en el mundo del trabajo. Pese a la complejidad y heterogeneidad de la clase trabajadora, la desestructuración del movimiento obrero y la agobiante influencia del ideario consumista, la globalización produce fenómenos concretos en los cuales hemos de profundizar para extraer los instrumentos teóricos y prácticos necesarios para articular la respuesta colectiva de los trabajadores y de las trabajadoras. La deslocalización de empresas, el dumping social de las economías que quieren hacerse un lugar en el mercado global, el talante neoliberal de las normas europeas que regulan la competencia, etc., amenazan a todos y todas los y las trabajadores/as, independientemente de cual sea su contrato (fijo, temporal, etc.), de sus condiciones laborales, de su status dentro de la empresa y incluso de su capacidad adquisitiva. La amenaza del cierre de empresas, del paro masivo, del retroceso en el nivel adquisitivo, etc., es un campo abonado para la generación de una nueva conciencia colectiva. Las luchas serán colectivas o no serán. La globalización puede tener la virtud de homogeneizar por el miedo aquello que estaba separado por el individualismo consumista.

El PCPV tiene que ser capaz de trabajar en este inmenso campo de posibilidades con inteligencia. No hemos de olvidar que los efectos negativos de estas contradicciones capitalistas de la globalización son muy diversos, y a veces las respuestas que generan entre la clase trabajadora son imprevisibles. De esto saben mucho los movimientos ultraderechistas y neofascistas ( Le Pen por ej.), los cuales han utilizado las frustaciones y miedos de las clases más desfavorecidas derivándolas hacia el ultranacionalismo, la xenofobia y, en general, el rechazo a aquello que viene de fuera. Así pues, tenemos una doble tarea: en primer lugar, la elaboración teórica y la puesta en práctica generando una conciencia colectiva que se enfrenta a las contradicciones de la globalización desde nuestros postulados marxistas. En segundo lugar, combatir el peligro de que el creciente descontento se enfoque hacia las opciones neofascistas y xenófobas que, en el fondo, acaban haciéndole el juego al sistema.

En este sentido el movimiento obrero tiene que ser parte activa del movimiento antiglobalización capitalista y nuestro trabajo como comunistas ha de ser estar con otros al frente para dirigir este movimiento hacia la toma de conciencia de cuál es la esencia de la lucha, que no es otra que la lucha de clase. Se trata de conducir este movimiento a una confrontación que vaya más allá de las movilizaciones panfletarias y puntuales. La antiglobalización no tiene que ser una moda, tiene que tener en su seno el contenido ideológico que le de su sentido y que los comunistas a lo largo de los nuestras años de formación, toma de conciencia y lucha dentro del movimiento obrero hemos conocido. El movimiento antiglobalización y el movimiento obrero se necesitan hasta el punto de que si el primero se queda en un perfil vago, sin contenido de clase, corre el riesgo de diluirse o incluso ser absorbido a trozos por el sistema; y si el movimiento obrero no aborda el carácter anticapitalista e internacionalista de la lucha antiglobalización, puede acabar por enquistarse y divorciarse de su propia base social de manera permanente.

Nuestro trabajo en el seno del movimiento obrero ha de estar dirigido a recuperar la orientación política de transformación del sistema. Hemos de evitar el sindicalismo que se limita a gestionar las pérdidas, que ha perdido el norte transformador al distanciarse de las fuerzas políticas de izquierda, especialmente IU y el PCE. Hemos de defender en el seno sindical que el fundamento del avance del movimiento obrero es la movilización social más que la negociación, lo que no excluye la negociación concreta, sobre la base de la fuerza adquirida por la movilización para garantizar la conquista de los derechos. Entendida bajo esta dinámica de lucha de clases, no se trata de renunciar a las mejoras sociales que puedan aportar las negociaciones, pero sí de tener siempre presente en la acción, no sólo las pequeñas concesiones que el capital realize, sino la posición de fortaleza o debilidad que en queda la clase obrera.

En particular la reapropiació activa de los medios de producción ha de ser también una alternativa concreta frente a la amenaza de cierre de empresas, en procesos de deslocalización, combinando la acción en las empresas (huelgas, ocupaciones, etc.) con la actividad política en las instituciones, orientada a producir cambios legislativos (promoviendo la autogestión ) y el paso total o parcial al sector público de las empresas que requieran aportación de fondos públicos
o que supongan un control de los sectores de producción estratégicos del Estado.

Aún siendo conscientes del giro ideológico que la mayoría de la Dirección está imprimiendo a CCOO y del alejamiento progresivo de la dirección del sindicato respecto de los objetivos que han de guiar a un sindicato obrero, como ha quedado de manifiesto recientemente con la campaña de CCOO-PV a favor de la Constitución Europea, entendemos que es en este sindicato dónde preferentemente debemos desarrollar la política sindical del Partido, por la sencilla razón de que son las características que CCOO reclama en sus principios y en sus documentos las que consideramos necesarias para desarrollar un sindicalismo de clase. Al mismo tiempo no hemos de olvidar que sigue siendo un sindicato mayoritario y que hemos de estar con los trabajadores para tratar de mejorar sus condiciones de vida y no provocar sectarismos ideológicos inútiles para el conjunto de los trabajadores y trabajadoras . Recuperar en CCOO los principios fundacionales de sindicato de clase, asambleario, participativo, democrático y unitario, se hace hoy más necesario que nunca desde la perspectiva de la organización y la movilización de los trabajadores y trabajadoras en su lucha contra las políticas agresivas diseñadas por el neoliberalismo. Recuperar la iniciativa e influencia de los comunistas en la central mayoritaria es un objetivo de primer orden, acabar con el conformismo que ha caracterizado las políticas de esta central sindical en los últimos años, con la censura, disolución de sindicatos contestatarios a la línea emanada de los órganos dirigentes, expulsiones, etc. de forma que nadie se vea marginado en razón de sus ideas. La lucha contra el capital, por un futuro de emancipación, requiere del Partido el diseño de alternativas para el movimiento obrero y la intervención consciente, con nuestras propuestas.

Siente CCOO el sindicato dónde preferentemente desarrollamos los comunistas nuestra actividad sindical y dónde orientamos el trabajo de nuestros militantes, es cierto que en los últimos años un buen número de comunistas lo han abandonado, bien como consecuencia de medidas represivas internas, bien por rechazo hacia las políticas del sindicato, y buscaron otros sindicatos de clase, o articularon otras expresiones sindicales aspirando a construir el sindicato que los comunistas veníamos defendiendo. El PCPV valora y apoya al trabajo de estos camaradas que siguen trabajando sindicalmente desde una perspectiva de clase en otras organizaciones y reconoce sus aportaciones a la lucha de la clase obrera.

El PCPV llevará sus propuestas al movimiento obrero contando con cuantos camaradas trabajan en el seno de agrupaciones sectoriales o de empresa y sindicatos de clase y desplegará cuántos esfuerzos sean necesarios para contribuir a la unidad sindical, base fundamental de la unidad de los trabajadores.

Para ser este instrumento de concienciación dentro de las estructuras sindicales y en el conjunto de la clase trabajadora el partido tiene que organizar a sus militantes para que cuenten con los medios y la formación necesarios para trabajar en el sindicato y en las empresas. Siguiendo estas pautas el Partido
potenciará, desde la secretaría d’organización en colaboración con la de movimiento obrero, la creación d’agrupaciones d’empresa y la coordinación entre ellas así como la celebración de asambleas sectoriales comarcales de rama o territorio que coordinen, desde las secretarías de Movimiento Obrero, el trabajo de nuestros y nuestras camaradas en el seno de los sindicatos en los cuales militan.

Hemos de llegar a los comités de empresa y para ello lo primero es contar con un listado de los militantes miembros de comités y aquellos que no pertenezcan instarlos a participar en la lucha sindical en el seno de la empresa agrupándose con otros militantes si existen en la misma empresa, polígono o área de actividad industrial.

El partido se ha de comprometer a dotar a estos grupos de militantes de la formación e información que hagan posibles la unidad de acción y de discurs. Para esta labor no podemos olvidar las nuevas tecnologías, fundamentalmente el correo electrónico que nos permite una rápida y eficiente interconexión. En este sentido desde la secretaría de movimiento obrero se hará llegar a estos grupos de militantes tanto las resoluciones del partido como sus órganos de expresión como son el Mundo Obrero y Nuestra Bandera, tanto para que se forman como para que conozcan la política del Partido y para que la difundan entre los compañeros. Los militantes hemos de ser la vanguardia de la clase obrera para hacer llegar nuestro discurso desde el más aislado trabajador de una pequeña empresa hasta las
direcciones sindicales.

Desde el PCPV hemos de dirigirnos con un proyecto actualizado, pero sin olvidar la tradición marxista, al conjunto de trabajadores y trabajadoras, tanto a los no organizados como, especialmente, a los organizados en los sindicatos de clase e incluso en otro tipo de organizaciones sociales de la clase obrera,
proponiendo los siguientes ejes de movilización. No es cuestión aquí de hacer una tabla de reivindicaciones cerrada sino de señalar los ejes que podrían permitir que el movimiento obrero retomara la ofensiva social:

B) MOVIMIENTOS SOCIALES:

Tanto dentro de los movimientos sociales emergentes como en los tradicionales, hemos de aspirar a convertirnos en un referente de la izquierda radical y alternativa, revolucionaria, anticapitalista
y internacionalista. Los movimientos sociales tienden a ser controlados por el sistema mediante su institucionalización, otorgando subvenciones, etc, o simplemente aglutinan el descontento, siendo conscientes de que el descontento solamente puede generar revueltas efímeras, mientras que la formación y organización de las conciencias es la que posibilita una movilización sostenida, siendo así el verdadero germen revolucionario.

La aspiración revolucionaria del PCPV se concreta en otorgar prioridad a la movilización social, a la organización, a la construcción de alternativas y a la lucha ideológica. Proporcionando esta movilización social el apoyo de la representación institucional y otras formas de representación política, que tienen que ser la voz de la organización y movilización de las capas populares para su emancipación.

La aportación de nuestras propuestas, valores políticos y tradición de lucha tienen que traducirse en una hegemonía del partido basada en el consenso, y nunca en una imposición de mayorías o fuerzas, que puedan poner en peligro la pluralidad del distintos movimientos sociales. Pero esto solamente es posible si conseguimos la coordinación de los comunistas, que participen activamente en los movimientos sociales, en estrecha relación con las líneas de actuación marcadas por el partido.

La izquierda que el PCPV representa es una izquierda que aspira a la transformación de la sociedad, una sociedad sin clases. Somos anticapitalistas, antiimperialistas, nos calificamos como otros lo hacen de ser antisistema, con la diferencia que sólo ser comunista aglutina la tradición roja, verde, violeta, sin contradicciones, con perfecta coherencia y presentando una alternativa de vida, un sistema más justo.

En muchos casos la movilización social aspira a la mejora del sistema, a una mejora en la gestión de los recursos, pero nosotros aspiramos a la superación del propio sistema capitalista, porque es la raíz de las desigualdades sociales, económicas, de género, de territorio, etc…que sólo se podrán corregir realmente suprimiendo el sistema generador de las desigualdades, no mitigando sus efectos. Lo que no excluye que entendamos que las conquistas sociales parciales que se consiguen con la lucha son pasos hacia delante, pero no podemos convertirnos en meros defensores de los derechos ya adquiridos, hemos de ir más allá, planteando la eliminación del sistema, para poder llevar a cabo otro mundo mejor, porque nuestra responsabilidad es demostrar que otro mundo es posible.

El PCPV ha de elaborar análisis y alternativas, e impulsar la más amplia participación de todo el partido en la sociedad y sus organizaciones, plataformas y movimientos, organizando a sus militantes para llevar a cabo la política del partido. Además de impulsar las campañas que se crean necesarias de forma plural hacia al conjunto de la sociedad. E instando a los cargos con responsabilidades políticas o institucionales a redoblar sus esfuerzos y presencia en los movimientos sociales, como conductores de la voz de la movilización social, a través de los aparatos políticos o institucionales. Para lo cual es conveniente que no copen más puestos de los que son capaces de llevar a cabo, no en su carácter meramente representativo, sino instrumental.

Nuestra coherencia política, no solamente nos insta inevitablemente a la participación activa dentro de los movimientos sociales, sino que nuestra actuación no tiene que ser meramente testimonial sino conductora de la política elaborada por el partido, que con transparencia democrática hemos de elaborar entre todos los comunistas.

Movimiento Ciudadano:


Los primeros brotes vecinales fueron brotes políticos, el movimiento ciudadano estaba estrechamente atado a la militancia de partidos de izquierdas. Por el que no tenemos que tener temor de hacer volver a nuestras asociaciones de vecinos una conciencia política crítica, que despierto las conciencias de nuestros convecinos. Las Asociaciones de Vecinos son un movimiento ciudadano que cuenta con una prolongada tradición de lucha (donde el Partido ocupó y ocupa un papel importante) por un replanteamiento de las ciudades unido al modelo de sociedad que queremos conseguir, y como espacio necesario de actuación de los ciudadanos y ciudadanas que despierte sus conciencias criticas y potencie los valores de la democracia participativa.

Por lo que no podamos más que ser la voz, tanto en la calle como en las instituciones a las cuales tengamos acceso, de propuestas concretas impulsadas por importantes movimientos ciudadanos, que con sus formas de actuación ponen en tela de juicio
la nefasta política de muchas de estas instituciones, guiadas por los grandes intereses especulativos del capitalismo.

El trabajo del PCPV en los barrios y en las AA.VV. ha de estar bien definido porque no podemos perder de vista una serie de fenómenos que hoy afectan al movimiento vecinal: de una parte, la crisis de representación de las mismas. En la mayor parte de los casos las AA.VV. están representadas por muy poca gente del barrio, los cuales nos han servido d’interlocutores en temas importantes. A posteriori hemos padecido el posicionamiento en contra y la contestación de la gente del barrio no articulada en las AA.VV. La participación sin representatividad es un arma de doble filo.

Respeto al apoyo y trabajo con plataformas que persiguen objetivos reivindicativos, es del todo necesaria. Si n estamos, se nos echa de menos.

Asimismo, dada la trascendencia de la educación para formar ciudadanos libres y la sumisión en nuestro país a los ancestrales compromisos entre Iglesia y Estado, el Partido debe tener como una de sus prioridades estar organizado en todos los sectores de la enseñanza para proponer un modelo educativo público, laico y solidario.

Debemos participar en la defensa de la Sanidad Pública.

Tenemos que trabajar en la mejora de los Servicios Sociales públicos y entre todos los colectivos hay que destacar, por la indefensión en la cual se encuentra un gran número de ciudadanos debido a deficiencias físicas o psíquicas, el que forman las personas con discapacidad física y/o psíquica. El Partido tiene que defender y promover programas de formación y de inserción laboral para su integración total y la defensa de sus derechos e intereses.

No podemos olvidar la creciente llegada de trabajadores inmigrantes, que sufren doblemente las desigualdades por su condición de obreros y extranjeros. Debemos potenciar su participación en las luchas obreras, fomentando las Asociaciones de Inmigrantes, que no se tienen que ver como ghettos, sino como plataformas que ayuden a los recién llegados a integrarse entre nosotros. Hace falta recordar que el racismo es una herramienta muy eficaz del capital, que mantiene al inmigrante en una situación de inferioridad y desamparo convirtiéndolos en chivos expiatorios de las injusticias del sistema, desviando a los obreros de su único enemigo de clase, que es el capital. La lucha contra el racismo no tiene que quedarse en lo folclórico, sino que ha de ir más allá, enseñando o recordando a los obreros que por encima de las fronteras, las razas o las religiones, están los intereses de clase.

Movimiento Pacifista:

Nuestra apuesta por la paz, la desmilitarización y el desarrollo de una cultura de convivencia pacífica entre los distintos pueblos, es lo que define nuestro carácter antiimperialista, íntimamente atado al anticapitalismo, dado que hay una estrecha relación entre el imperialismo o neocolonialismo existente, y las crisis económicas del capitalismo: las mutaciones experimentadas por el imperialismo no dieron lugar a una economía no imperialista, sino a un nuevo régimen global de dominación, que no descarta la dominación de mercados con las armas, como es el caso en Irak.

Por esto el pacifismo consecuente debe conducir al anticapitalismo, porque el sistema capitalista es un sistema de guerra y de violencia en sus estructuras.

Movimiento Feminista:

El feminismo es parte fundamental de todo proyecto transformador y revolucionario, por ello asumir las tesis emancipadoras del feminismo no es una cuestión que afecte solamente a las mujeres del Partido, se trata de transversalizar con la perspectiva de género toda la política del PCPV en una nueva síntesis junto al potencial alternativo del ecologismo político y el pacifismo.

El mundo en el que vivimos se sustenta en dos pilares fundamentales generadores de desigualdad, el capitalismo neoliberal y el patriarcado. El sistema económico dominante actual se sostiene en un modelo de explotación patriarcal, dónde las mujeres
sufren en mayor medida la precariedad laboral, el paro, la pobreza y la violencia. Sin necesidad de citar las fuentes estadísticas que hablan de la situación de la mujer en el Tercer Mundo, en el mal denominado primer mundo los varones cobran un 25% más de salario por idéntico trabajo, el paro femenino es mucho mayor que el masculino, la contratación para determinados lugares sigue siendo tan discriminatoria como los ascensos dentro las empresas para el sector femenino. En resumen, la precariedad laboral se ceba en las mujeres, que sufren en mayor medida un sistema económico injusto, por el que el PCPV no concibe otro tipo de feminismo que no sea el feminismo de clase.

El trabajo que tiene que llevar a cabo el movimiento feminista del PCPV ha de ser de dentro hacia fuera, concienciando en primer lugar a nuestros camaradas y después a la sociedad, de la necesidad de una lucha feminista el eje fundamental de la cual se base en la lucha de clases y la igualdad real de género.

Movimiento Ecologista:

El sistema de producción capitalista basa su desarrollo no sólo en la explotación del hombre, sino también en la de los recursos naturales. Su modelo de desarrollo insostenible nos está llevando a la desaparición de los recursos naturales y pone en peligro el futuro del planeta.

El capitalismo no sólo se ha apropiado de los medios de producción colectivos, sino que ahora, mediante el imperialismo y el uso de la guerra, también se está apropiando de los recursos naturales.

Este modelo de desarrollo que agota los recursos no renovables y esquilma los renovables, que con los deshechos y residuos de los hiperconsumidores envenena todo el planeta y abre cada vez más la brecha entre países consumidores y los empobrecidos; estos, sin disfrutar del festín alienante, sufren las peores consecuencias: expolio de sus recursos, si es necesario manu militari, y vertedero de los venenos producidos.

La superación de este modelo capitalista de explotación sólo puede realizarse por la vía de la lucha de clases para llegar al socialismo. Y es esta lucha por el socialismo la que lleva inherente la lucha por un uso racional de los recursos naturales. El “conservacionismo” puede no ser revolucionario, pero el ecologismo político es por definición una fuerza transformadora y de izquierdas pues postula un cambio económico y político fuera del marco capitalista: una nueva manera de producción, unas nuevas relaciones de producción y una nueva cultura en la cual no quepa la explotación de los seres humanos y de los ecosistemas, y en la que la responsabilidad individual y colectiva y la solidaridad internacional e intergeneracional sean el motor de una democracia auténticamente participativa dónde necesariamente se respeten los derechos de las diversas colectividades y de sus apoyos físicos, es decir en un nuevo sistema que para nosotros es el comunismo.

Movimiento de de liberación sexual:

Siendo nuestro proyecto comunista la emancipación de todas las personas oprimidas, es de estricta necesidad y justicia que todas y todos los comunistas asumamos la defensa del libre desarrollo de la afectividad humana, rechazando la reducción de esta al marco de la familia tradicional basada en imposiciones ancestrales de la Iglesia Católica.

Por todo esto, se hace imprescindible la adhesión de los y las comunistas a la lucha por el libre desarrollo de la afectividad en cada uno de los individuos, así como la plena equiparación de derechos entre todas las personas, sea cómo sea su orientación sexual.

Movimiento contra la globalización capitalista:

En los últimos años hemos asistido al nacimiento de un movimiento que ha sabido aglutinar el descontento que el sistema capitalista estaba sembrando. El movimiento antiglobalización es hoy por hoy el movimiento de movimientos aunque la mayor parte de este movimiento está todavía sin organizar.
El PCPV apoya la propuesta planteada por el presidente Venezolano Hugo Chávez en el último Foro Social Mundial en Porto Alegre sobre la necesidad de pasar a una nueva fase, la de la movilización antimperialista y la construcción del socialismo allí dónde las fuerzas populares antimperialistes logren el poder.

Es necesario que la primera tarea del PCPV sea la de articular los mecanismos necesarios para organizar y movilizar a todos aquellos y aquellas que pretenden trabajar por la construcción de otro mundo posible, influyendo con nuestra ideología y formación en el rumbo anticapitalista que este movimiento tiene que tomar. En este sentido constatar que tras la guerra de Irak, bastantes de las estructuras del movimiento han abandonado buena parte de sus tareas propias para centrarse en este tema, lo cual demuestra que no existe una plena concienciación de oposición al núcleo central de la ideología capitalista. Lo que no implica que la lucha no pueda abrir varios frentes legítimos, sino que al carecer de un núcleo ideológico y organizativo concreto, caen en contradicciones, las cuales pueden llevar el movimiento a su atomización o desaparición De esta forma los ejes de nuestro trabajo en el movimiento desde los colectivos dónde también participamos y especialmente como militantes comunistas, pasan por:

Movimiento campesino

Una tarea olvidada por el partido, y por lo cual lo tendría que retomar, es la relación con los pequeños propietarios agrícolas y el sindicato de la Unió de Llauradors. Desde este sector se puede defender la cuestión del agua, el medio ambiente, las agriculturas ecológicas, la defensa de los precios de consumo de alimentos básicos, la denuncia del control de los mercados por parte de las grandes superficies y los lobbies que imponen a toda Europa precios desorbitados a los alimentos del campo y al mismo tiempo pagan miserias a aquellos que los crian, arruinándolos y dominando el sector pagando sueldos de miseria y enriqueciéndose cada vez más.

El partido creará una comisión que se encargará de estudiar la nueva situación de los jornaleros agrícolas para poder tener su propia política en el movimiento campesino.



7 . EL PAÍS VALENCIANO EN EL MARCO DE NUESTRO PROYECTO FEDERAL:

Hay que profundizar en el sentido de nuestro proyecto federal. Éste es una componente esencial de nuestro proyecto de transformación social socialista y comunista desde una democ