Pedimos que el Estado español abandone la OTAN, así como la denuncia de los acuerdos militares con EE.UU. y el desmantelamiento de las bases yanquis y de la OTAN (como la de Bétera) en nuestro territorio.
Los comunistas pensamos que la política internacional ha de orientarse hacia el desarme, la desnuclearización y un rígido control internacional de la fabricación y venta de armas, recuperando el espíritu fundacional de las NN.UU.
Especialmente grave en el País Valenciano es el problema de los abusos urbanísticos. Tanto la Generalitat gobernada por el PP, como gran cantidad de Ayuntamientos gobernados por PP y PSOE, son corresponsables del atentado contra el medio ambiente que supone este modelo de crecimiento urbanístico descontrolado. Un modelo que, de seguir desarrollándose, amenaza con acabar con los recursos naturales del País Valenciano.
Asimismo , desde el PCPV tenemos que rechazar claramente la política de desmantelamiento del sector público (especialmente la sanidad y la educación) que lleva realizando el PP desde la Generalitat en los últimos años. Todo esto dentro un marco de derroche de fondos públicos en vistas a llenar las arcas privadas de su entorno y vaciar las públicas, generando un endeudamiento insostenible que pone en peligro la viabilidad y la calidad de los servicios públicos. Además, la grave crisis interna del PP valenciano (campsistas y zaplanistas) empieza a hacer ingobernables instituciones como la propia Generalidad o las tres Diputaciones.
Las políticas neoliberales están condenando a la miseria a los campesinos, pescadores y ganaderos. Especialmente, las medidas especuladoras están destruyendo las huertas y convirtiendo a la agricultura, especialmente a la familiar, en una forma de vida inviable para miles de trabajadores.
Tanto el PP como los grupos regionalistas (Unión Valenciana) y algunos sectores del PSPV (Joan Lerma) han ayudado a debilitar el uso de la lengua y la cultura valencianas, apoyándose en ocasiones en auténticos disparates como el secesionismo lingüístico y la lucha porque las instituciones españolas y europeas reconozcan el valenciano como una lengua diferente del catalán.
A pesar de los avances promovidos por el PSOE en temas como el laicismo y el final de la discriminación por motivos de orientación sexual, la Iglesia católica sigue conformándose como un grupo de presión que pretende hablar con el Gobierno en términos de igualdad para imponer sus criterios morales, ideológicos y económicos al conjunto de la sociedad.
La participación de extremistas islámicos en los atentados del 11-M está sirviendo como caldo de cultivo para una demonización injusta de los musulmanes, tanto los inmigrantes que viven entre nosotros, como los Estados árabes y musulmanes. En el plano nacional, este rechazo o recelo generalizado sirve a los intereses del capital, ávido siempre de enfrentar a los trabajadores; en el internacional, la demonización de todo lo que huela a Islam sirve sin duda a los intereses imperialistas de los Estados Unidos e Israel.
Treinta
años tras la muerte del dictador Franco, y a
pesar de acciones vistosas como la retirada de los símbolos
franquistas de los espacios públicos, la recuperación
de la Memoria Histórica sigue siendo una asignatura
pendiente
del Gobierno, amenazada no sólo por los herederos
políticos
del franquismo, sino por la asunción, por parte de
políticos
socialistas, que cualquier medida de estricta justicia
histórica
supone una presunta apertura de heridas. Entendemos que no se
habrá cerrado ninguna herida hasta que no se haya hecho justicia
con
las víctimas del fascismo.
6 . NUESTRO TRABAJO EN EL MOVIMIENTO OBRERO Y LOS MOVIMIENTOS SOCIALES:
A)
MOVIMIENTO OBRERO:
Partimos de la convicción de que el PCPV tiene que
tener su
propia política de movimiento obrero y dirigirse
con ella al conjunto
de la clase trabajadora. En contra del que se llamó “pensamiento
débil”, que tanta polvareda levantó en una parte
substancial de la izquierda,
para nosotros, la clase trabajadora, aunque hoy
pueda ser sustancialmente más compleja y fragmentada, abarcadora
de grupos
sociales más variopintos y con vivencias y grados de conciencia
muy diferentes, no sólo sigue existiendo como clase,
sino que conforma
el sujeto revolucionario central. Esto no quiere decir que
los obreros hayan
adquirido ya conciencia de su capacidad revolucionaria, ni tan siquiera
que hayan adquirido plenamente conciencia
de clase.
Desde hace casi tres décadas se han ido desarrollando en el mundo laboral nuevas formas de organización del trabajo que comportan nuevas posibilidades de constitución del movimiento obrero, al mismo tiempo que nuevas dificultades organizativas para el mismo y una percepción distinta de los trabajadores de su inserción en el proceso productivo. Se ha producido una progresiva sustitución de las formas fordistas y tayloristas de organización del trabajo con una explotación intensiva y altamente disciplinada de la mano de obra dentro de grandes concentraciones fabriles por formas nuevas, y en los sectores más desarrollados, más flexibles. Este es el caso del toyotismo, en el que se da una mayor implicación del trabajador en el conjunto del proceso productivo, importan más sus cualidades individuales, su subjetividad y hay un nuevo uso de la labor de los equipos. Todo esto combinado con la aparición de la denominada fábrica-red, multiplicación de los centros de trabajo. Estos cambios tenemos que saber que son el resultado del intento del capitalismo de reorganizarse en función de buena parte de las luchas obreras del siglo XX. Sin embargo, junto a nuevos sistemas del toyotismo, reaparecen áreas de trabajo muy poco cualificado, de terrible explotación de labores físicas, sin derechos, con contratos volátiles o sin contrato, de trabajo sumergido, etc. Y todo esto se combina con zonas de gran concentración fabril en condiciones de práctica esclavitud en el Tercer Mundo. Y es que en la raíz misma de la organización postfordista del trabajo se encuentra la voluntad de descentralizar las empresas a través de la creación de fábricas “difusas” (con sistemas de subcontratación de empresas dónde no son vigentes los mismos derechos que en la "fábrica madre”) y del aumento de la autonomización de los trabajadores, el crecimiento de facto de la jornada laboral, aunque legalmente se reduzca, y otros métodos que dificultan la lucha obrera e intensifican la explotación.
Las nuevas formas de
organización del trabajo no han variado el
núcleo del
sistema capitalista: la
explotación
del trabajo humano a través de la extracción
de plusvalía que se asienta sobre la propiedad
privada de los
medios de producción colectivos. Por ello
toda acción reivindicativa debe
tener como horizonte la reapropiación por los trabajadores
de los medios de producción,
siendo en este sentido el corazón de la lucha de clases. Asimismo, es
también una lucha
por conquistar espacios de poder para la clase
obrera frente a la clase dominante, sin que la lucha
y la
conquista necesaria de las reformas parciales nos haga perder la
certeza
de que sólo acabando con la dominación capitalista a
través
de la reapropiació
del poder que posee la clase burguesa, se
hará
efectiva la emancipación de la clase trabajadora y la totalidad
de la humanidad.
Lo que acostumbra a denominarse globalización
es una nueva fase del
imperialismo en la cual se han agudizado de forma brutal los
mecanismos de explotación de las capas populares de todos
los
países y se
ha vaciado de contenido la democracia, incluso entendida ésta en
su
significación más propiamente formal. Las grandes
corporaciones
transnacionales aumentan su influencia en el poder
político de los
estados, no eliminándolo cómo se dice, sino
usándolo de manera
directa para sus intereses: suprimiendo derechos sociales, costes
laborales,
desmantelando servicios públicos, apropiándose de
empresas estatales,
anulando leyes de protección del medio ambiente y cualesquiera
otras que
supongan una traba para la penetración de los mercados.
Paralelamente, las
oligarquías financieras internacionales han impuesto por todas
partes su
visión del mundo, impregnando con ella a amplios
sectores que se autodenominan de izquierdas y del movimiento obrero
tradicional. Han
conseguido fraccionar la clase obrera en la mayoría de los
países,
enfrentando a trabajadores nativos con trabajadores inmigrantes,
trabajadores en huelga o en lucha por sus derechos con el resto de
trabajadores
a los cuales se engloba en el concepto indeterminado de consumidores,
empleados públicos contra los otros, trabajadores
fijos contra precarios, etc…
Ha de quedar claro pues que el hilo conductor que fundamenta nuestro
proyecto es situar al ser
humano en el centro de una política de clase, anticapitalista, y
que aspira a impulsar la democracia y el
socialismo,
en torno al cual se estructuran los elementos centrales de una
línea
política
transformadora y revolucionaria.
La globalización capitalista puesta en primer orden como fuente constante de generación de contradicciones del sistema tiene que ser eje fundamental de nuestro trabajo en el mundo del trabajo. Pese a la complejidad y heterogeneidad de la clase trabajadora, la desestructuración del movimiento obrero y la agobiante influencia del ideario consumista, la globalización produce fenómenos concretos en los cuales hemos de profundizar para extraer los instrumentos teóricos y prácticos necesarios para articular la respuesta colectiva de los trabajadores y de las trabajadoras. La deslocalización de empresas, el dumping social de las economías que quieren hacerse un lugar en el mercado global, el talante neoliberal de las normas europeas que regulan la competencia, etc., amenazan a todos y todas los y las trabajadores/as, independientemente de cual sea su contrato (fijo, temporal, etc.), de sus condiciones laborales, de su status dentro de la empresa y incluso de su capacidad adquisitiva. La amenaza del cierre de empresas, del paro masivo, del retroceso en el nivel adquisitivo, etc., es un campo abonado para la generación de una nueva conciencia colectiva. Las luchas serán colectivas o no serán. La globalización puede tener la virtud de homogeneizar por el miedo aquello que estaba separado por el individualismo consumista.
El PCPV tiene que ser capaz de trabajar en este inmenso campo de posibilidades con inteligencia. No hemos de olvidar que los efectos negativos de estas contradicciones capitalistas de la globalización son muy diversos, y a veces las respuestas que generan entre la clase trabajadora son imprevisibles. De esto saben mucho los movimientos ultraderechistas y neofascistas ( Le Pen por ej.), los cuales han utilizado las frustaciones y miedos de las clases más desfavorecidas derivándolas hacia el ultranacionalismo, la xenofobia y, en general, el rechazo a aquello que viene de fuera. Así pues, tenemos una doble tarea: en primer lugar, la elaboración teórica y la puesta en práctica generando una conciencia colectiva que se enfrenta a las contradicciones de la globalización desde nuestros postulados marxistas. En segundo lugar, combatir el peligro de que el creciente descontento se enfoque hacia las opciones neofascistas y xenófobas que, en el fondo, acaban haciéndole el juego al sistema.
En este sentido el movimiento obrero
tiene que
ser parte activa del movimiento
antiglobalización capitalista y nuestro trabajo como
comunistas ha de ser estar con otros
al frente para
dirigir este movimiento hacia la toma
de conciencia de cuál
es
la esencia de la lucha, que no es otra que la lucha de clase.
Se
trata de conducir este movimiento a una confrontación que vaya
más allá
de las movilizaciones panfletarias y puntuales. La antiglobalización no
tiene que ser una moda, tiene que tener en su seno el contenido
ideológico
que le de su sentido y que los comunistas a lo largo de los nuestras
años
de formación, toma de conciencia y lucha dentro del
movimiento obrero
hemos conocido. El movimiento antiglobalización y el
movimiento
obrero se
necesitan hasta el punto de que si el primero se queda en un perfil
vago,
sin contenido de clase, corre el riesgo de diluirse o incluso ser
absorbido a trozos por el sistema; y si el movimiento obrero no aborda
el
carácter anticapitalista e internacionalista de la lucha
antiglobalización, puede acabar por enquistarse y divorciarse de
su
propia base social de manera permanente.
Nuestro trabajo en el seno del movimiento obrero ha de estar dirigido a
recuperar
la orientación
política de transformación del sistema. Hemos
de evitar el sindicalismo que se limita a gestionar las
pérdidas,
que ha
perdido el norte transformador al distanciarse de las fuerzas
políticas
de izquierda, especialmente IU y el PCE. Hemos de defender en el seno
sindical que el fundamento del
avance del movimiento obrero es la movilización
social más que la negociación, lo
que no excluye la negociación
concreta, sobre la base de la fuerza adquirida
por
la movilización para garantizar la conquista de los derechos.
Entendida bajo
esta dinámica de lucha de clases, no se trata de renunciar
a las
mejoras sociales que puedan aportar las negociaciones, pero
sí de tener
siempre presente en la acción, no sólo las
pequeñas
concesiones que el
capital realize, sino la posición de fortaleza o debilidad
que en queda la clase
obrera.
En particular la reapropiació
activa de los medios de producción ha de ser
también una alternativa concreta frente a la amenaza de cierre
de empresas, en procesos de deslocalización,
combinando la acción en
las empresas (huelgas, ocupaciones, etc.) con la actividad
política en
las instituciones, orientada a producir
cambios legislativos (promoviendo la autogestión
) y el paso total o parcial al sector público de las
empresas
que requieran aportación de fondos públicos o que supongan
un
control de los sectores de producción estratégicos del
Estado.
Aún
siendo conscientes del giro
ideológico
que la mayoría de la Dirección está imprimiendo
a CCOO y del
alejamiento progresivo de la dirección del sindicato respecto de
los
objetivos que han de guiar a un sindicato obrero, como ha quedado
de manifiesto recientemente con la campaña de CCOO-PV a favor
de la Constitución Europea, entendemos que
es en este sindicato dónde
preferentemente debemos desarrollar la política sindical del
Partido, por la sencilla razón
de que
son las
características que CCOO reclama en sus principios y en sus
documentos las que consideramos necesarias para desarrollar un
sindicalismo de clase. Al mismo tiempo no hemos de olvidar que sigue
siendo un sindicato mayoritario y que
hemos de estar con los trabajadores para
tratar de mejorar sus condiciones de vida y no provocar
sectarismos ideológicos inútiles para el conjunto de los
trabajadores y trabajadoras
. Recuperar en
CCOO los principios
fundacionales de sindicato de clase, asambleario, participativo,
democrático y unitario, se hace hoy más necesario que
nunca desde la perspectiva de la organización y la
movilización de los trabajadores y trabajadoras en su lucha
contra las políticas agresivas diseñadas por el
neoliberalismo. Recuperar la iniciativa e influencia de los
comunistas en la central mayoritaria es un objetivo de primer orden,
acabar con el conformismo que ha caracterizado las políticas
de esta central sindical en los últimos años, con
la censura, disolución de sindicatos contestatarios a la
línea
emanada de los órganos dirigentes, expulsiones, etc. de forma
que nadie se vea marginado en razón de sus ideas. La lucha
contra el capital, por un futuro de emancipación, requiere del
Partido el diseño de alternativas para el movimiento obrero y la
intervención consciente, con nuestras propuestas.
Siente CCOO el sindicato dónde preferentemente desarrollamos los comunistas nuestra actividad sindical y dónde orientamos el trabajo de nuestros militantes, es cierto que en los últimos años un buen número de comunistas lo han abandonado, bien como consecuencia de medidas represivas internas, bien por rechazo hacia las políticas del sindicato, y buscaron otros sindicatos de clase, o articularon otras expresiones sindicales aspirando a construir el sindicato que los comunistas veníamos defendiendo. El PCPV valora y apoya al trabajo de estos camaradas que siguen trabajando sindicalmente desde una perspectiva de clase en otras organizaciones y reconoce sus aportaciones a la lucha de la clase obrera.
El PCPV
llevará sus propuestas al movimiento obrero contando con
cuantos camaradas trabajan en el seno de agrupaciones sectoriales o de
empresa y sindicatos de clase y desplegará cuántos
esfuerzos sean necesarios para contribuir a la unidad sindical, base
fundamental de la unidad de los trabajadores.
Para ser este instrumento de
concienciación
dentro de las estructuras
sindicales y en el conjunto de la clase trabajadora el partido
tiene que
organizar a sus militantes
para que cuenten con los medios y la
formación necesarios para trabajar en el sindicato y en
las empresas.
Siguiendo estas pautas el Partido potenciará,
desde la secretaría
d’organización en colaboración con
la de movimiento obrero, la creación d’agrupaciones d’empresa
y la coordinación entre ellas así como la
celebración de asambleas sectoriales
comarcales de rama o territorio que coordinen, desde las
secretarías
de Movimiento Obrero, el trabajo de nuestros y nuestras camaradas en el
seno de los sindicatos en los cuales militan.
Hemos de llegar a los comités de empresa y para ello lo
primero es contar
con un listado de los militantes miembros de comités y aquellos
que
no
pertenezcan instarlos a participar en la lucha sindical en el seno
de la empresa agrupándose con otros militantes si existen en la
misma
empresa, polígono o área de actividad industrial.
El partido se ha de comprometer a dotar
a estos grupos de militantes de la formación
e información que hagan posibles la unidad
de acción y de discurs. Para esta labor no podemos
olvidar las nuevas
tecnologías,
fundamentalmente el correo electrónico que nos permite una
rápida y eficiente
interconexión. En este sentido desde la secretaría de movimiento
obrero se hará llegar a estos grupos de militantes
tanto las
resoluciones del partido como sus órganos de expresión
como son el Mundo Obrero y Nuestra Bandera,
tanto para que se forman como para que conozcan la política
del Partido y para que la difundan entre los
compañeros. Los
militantes hemos de ser la vanguardia de la clase obrera para hacer
llegar nuestro discurso desde el más aislado trabajador
de una pequeña
empresa hasta las direcciones sindicales.
Desde el PCPV hemos de dirigirnos con un proyecto actualizado,
pero sin
olvidar la tradición marxista, al conjunto de trabajadores y
trabajadoras,
tanto a los no organizados como, especialmente, a los
organizados en los sindicatos de clase e incluso en otro tipo
de organizaciones sociales de la clase obrera, proponiendo los
siguientes ejes de movilización. No es cuestión
aquí de hacer una tabla de reivindicaciones
cerrada sino de señalar los ejes que podrían permitir que
el
movimiento obrero retomara la ofensiva social:
Supresión de las horas extras excepto las de fuerza mayor, jubilación a los 60 años con el 100% de la base reguladora, acabar con el pluriempleo.
Supresión de las ETTs. En este punto no caben propuestas intermedias de reforma; el tráfico de mano de obra, que es como las definía el artículo anterior del Estatuto de los Trabajadores, solamente puede ser eliminado.
Eliminar las discriminaciones en razón al sexo, raza o cualquier otra razón. Llenos derechos laborales y sociales a los trabajadores inmigrantes.
La defensa del
sistema público de pensiones.
Por unos servicios públicos
de calidad (enseñanza, sanidad, redes
asistenciales,
etc..).
B)
MOVIMIENTOS SOCIALES:
Tanto dentro de los movimientos sociales emergentes
como en los tradicionales,
hemos de aspirar a convertirnos en
un referente de la izquierda radical y alternativa,
revolucionaria, anticapitalista y
internacionalista.
Los movimientos sociales tienden a ser controlados por el sistema
mediante
su institucionalización, otorgando subvenciones, etc, o
simplemente
aglutinan el descontento, siendo conscientes de que el descontento
solamente puede generar revueltas efímeras, mientras que la
formación
y organización
de las conciencias es la que
posibilita una
movilización sostenida, siendo así el verdadero germen
revolucionario.
La aspiración
revolucionaria del PCPV se concreta en otorgar prioridad a la
movilización
social, a la organización, a la construcción
de alternativas y a la lucha ideológica. Proporcionando
esta
movilización social el apoyo de la representación
institucional y otras
formas de representación política, que tienen que ser
la voz de la organización
y movilización de las capas populares para
su
emancipación.
La aportación de nuestras propuestas, valores políticos y
tradición
de lucha
tienen que traducirse en una hegemonía del partido basada en
el consenso, y nunca en una imposición de mayorías o
fuerzas, que puedan
poner
en peligro la pluralidad del distintos movimientos sociales. Pero
esto
solamente es posible si conseguimos la coordinación de los
comunistas, que
participen activamente en los movimientos sociales, en estrecha
relación con
las líneas de actuación marcadas por el partido.
La izquierda que el PCPV representa es una
izquierda que aspira a la transformación
de la sociedad, una sociedad sin clases.
Somos anticapitalistas, antiimperialistas, nos calificamos como otros
lo
hacen de ser antisistema, con la diferencia que sólo ser
comunista
aglutina la tradición roja, verde, violeta, sin contradicciones,
con perfecta coherencia y presentando una alternativa de vida, un
sistema
más justo.
En muchos casos la movilización social aspira a la mejora del
sistema,
a una mejora en la gestión de los recursos, pero nosotros
aspiramos a la superación del
propio sistema capitalista, porque
es la raíz de las
desigualdades sociales, económicas, de género, de
territorio, etc…que
sólo se podrán corregir realmente suprimiendo el sistema
generador
de las
desigualdades, no mitigando sus efectos. Lo que no excluye que
entendamos que las conquistas sociales parciales que se consiguen con
la lucha son pasos hacia delante, pero no podemos
convertirnos en meros
defensores de los derechos ya adquiridos, hemos de ir más
allá,
planteando
la eliminación del sistema, para poder llevar a cabo otro
mundo mejor,
porque nuestra responsabilidad es demostrar que otro
mundo es
posible.
El PCPV ha de elaborar análisis
y alternativas, e impulsar la más amplia
participación de todo el partido en la sociedad y sus
organizaciones, plataformas y movimientos, organizando a sus militantes
para llevar a cabo la política del partido. Además
de impulsar
las
campañas que se crean necesarias de forma plural hacia al
conjunto de la sociedad.
E instando a los cargos con responsabilidades
políticas o institucionales
a redoblar sus esfuerzos y presencia
en los
movimientos sociales, como conductores de la voz de la
movilización
social,
a través de los aparatos políticos o institucionales.
Para lo cual
es
conveniente que no copen más puestos de los que son
capaces de llevar a cabo, no en su carácter meramente
representativo, sino
instrumental.
Nuestra coherencia política, no solamente nos insta
inevitablemente a la participación
activa dentro de los movimientos sociales,
sino que nuestra
actuación no tiene que ser meramente testimonial sino
conductora de la política
elaborada por el partido, que con
transparencia democrática hemos de elaborar entre todos los
comunistas.
Movimiento Ciudadano:
Los primeros brotes vecinales fueron brotes políticos, el
movimiento ciudadano
estaba estrechamente atado a la militancia de partidos
de izquierdas. Por el
que no tenemos que tener temor de hacer volver a nuestras asociaciones
de vecinos una conciencia política crítica, que
despierto las conciencias
de nuestros convecinos. Las Asociaciones de Vecinos son
un movimiento
ciudadano que cuenta con una prolongada tradición de lucha
(donde el Partido
ocupó y ocupa un papel importante) por un replanteamiento de las
ciudades unido al modelo de sociedad que queremos conseguir, y como
espacio
necesario de actuación de los ciudadanos y ciudadanas que
despierte
sus
conciencias criticas y potencie los valores de la democracia
participativa.
Por lo que no podamos más que ser la voz, tanto en la calle como
en
las instituciones a las cuales tengamos acceso, de propuestas concretas
impulsadas por importantes movimientos ciudadanos, que con sus formas
de actuación ponen en tela de juicio la nefasta
política de muchas de estas instituciones, guiadas
por los grandes intereses especulativos del capitalismo.
El
trabajo del PCPV en los barrios y en las AA.VV. ha de estar bien
definido porque no podemos perder de vista una serie de
fenómenos
que hoy afectan al movimiento vecinal: de una parte, la crisis
de representación de las mismas. En la mayor
parte de los casos las AA.VV. están representadas por muy poca
gente del
barrio, los cuales nos han servido d’interlocutores en temas
importantes. A posteriori hemos padecido el posicionamiento en contra y
la
contestación de la gente del barrio no articulada en las AA.VV.
La participación sin representatividad es un arma de doble filo.
Respeto al apoyo y trabajo con plataformas que persiguen objetivos
reivindicativos, es del todo necesaria. Si n
estamos, se nos echa de menos.
Asimismo,
dada la trascendencia de la educación para formar ciudadanos
libres y la sumisión en nuestro país a los ancestrales
compromisos entre Iglesia y Estado, el Partido
debe tener como
una de sus prioridades estar organizado en todos los sectores de la
enseñanza
para proponer un modelo educativo público,
laico y solidario.
Debemos participar
en la defensa de la Sanidad Pública.
Tenemos que trabajar en la mejora de los Servicios Sociales
públicos y entre
todos los colectivos hay que destacar, por la indefensión
en la cual se encuentra un gran número de ciudadanos debido a
deficiencias
físicas o psíquicas, el que forman las personas
con discapacidad física y/o psíquica. El Partido
tiene que defender y promover
programas de formación y de
inserción laboral para su integración total y la defensa
de sus derechos e intereses.
No podemos olvidar la creciente llegada de trabajadores inmigrantes, que sufren doblemente las desigualdades por su condición de obreros y extranjeros. Debemos potenciar su participación en las luchas obreras, fomentando las Asociaciones de Inmigrantes, que no se tienen que ver como ghettos, sino como plataformas que ayuden a los recién llegados a integrarse entre nosotros. Hace falta recordar que el racismo es una herramienta muy eficaz del capital, que mantiene al inmigrante en una situación de inferioridad y desamparo convirtiéndolos en chivos expiatorios de las injusticias del sistema, desviando a los obreros de su único enemigo de clase, que es el capital. La lucha contra el racismo no tiene que quedarse en lo folclórico, sino que ha de ir más allá, enseñando o recordando a los obreros que por encima de las fronteras, las razas o las religiones, están los intereses de clase.
Movimiento Pacifista:
Nuestra apuesta por la paz, la desmilitarización y el
desarrollo
de una cultura de convivencia pacífica entre los distintos
pueblos, es lo que define nuestro carácter antiimperialista,
íntimamente atado al anticapitalismo, dado que hay una
estrecha relación entre
el imperialismo o neocolonialismo existente, y las crisis
económicas del
capitalismo: las mutaciones experimentadas por el imperialismo no
dieron lugar a una economía no imperialista, sino a un nuevo
régimen global
de dominación, que no descarta la dominación de mercados
con
las armas,
como es el caso en Irak.
Por esto el pacifismo consecuente debe conducir al anticapitalismo,
porque
el sistema capitalista es un sistema de guerra y de
violencia en sus estructuras.
Movimiento Feminista:
El
feminismo es parte fundamental de todo proyecto
transformador y revolucionario, por ello asumir las tesis emancipadoras
del feminismo no es una cuestión que
afecte solamente
a las mujeres del Partido, se trata de transversalizar con
la perspectiva de género toda la política del PCPV en una
nueva síntesis junto al potencial alternativo del ecologismo
político y el pacifismo.
El mundo en el que vivimos se sustenta en dos pilares fundamentales
generadores de desigualdad, el capitalismo neoliberal y el patriarcado.
El sistema económico dominante actual se sostiene en un modelo
de explotación
patriarcal, dónde las mujeres sufren en mayor medida la
precariedad
laboral, el paro, la pobreza y la violencia. Sin necesidad de citar
las fuentes estadísticas que hablan de la situación de la
mujer
en
el Tercer Mundo, en el mal denominado primer mundo los varones cobran un
25% más de salario por idéntico trabajo, el paro
femenino es mucho mayor que
el masculino, la contratación para determinados lugares
sigue siendo tan
discriminatoria como los ascensos dentro las empresas para el
sector
femenino. En resumen, la precariedad laboral se ceba en las mujeres,
que
sufren en mayor medida un sistema económico injusto, por el que
el PCPV
no concibe otro tipo de feminismo que no sea el feminismo de clase.
El trabajo que tiene que llevar a cabo el movimiento feminista del PCPV
ha de
ser de dentro hacia fuera, concienciando en primer lugar a nuestros
camaradas y después a la sociedad, de la necesidad de una lucha
feminista el eje fundamental de la cual se base en la lucha de clases y
la
igualdad real de género.
Movimiento Ecologista:
El
sistema de producción capitalista basa su desarrollo no
sólo
en la explotación del hombre, sino también en la de los
recursos naturales. Su modelo de desarrollo insostenible nos
está
llevando a la desaparición de los recursos naturales y pone
en peligro el futuro del planeta.
El
capitalismo no sólo se ha apropiado de los medios de
producción
colectivos, sino que ahora, mediante el imperialismo
y el uso de la guerra, también se está
apropiando de los recursos naturales.
Este modelo de desarrollo que agota los recursos no renovables y esquilma los renovables, que con los deshechos y residuos de los hiperconsumidores envenena todo el planeta y abre cada vez más la brecha entre países consumidores y los empobrecidos; estos, sin disfrutar del festín alienante, sufren las peores consecuencias: expolio de sus recursos, si es necesario manu militari, y vertedero de los venenos producidos.
Movimiento de de
liberación sexual:
Siendo nuestro proyecto comunista la emancipación de todas las
personas
oprimidas, es de estricta necesidad y justicia que todas
y todos los
comunistas asumamos la defensa del libre desarrollo de la afectividad
humana, rechazando la reducción
de esta al marco
de la familia tradicional basada en imposiciones ancestrales de la
Iglesia
Católica.
Por todo esto, se hace imprescindible la adhesión de los y las
comunistas a la lucha
por el libre desarrollo de la afectividad en cada uno de los
individuos, así como la plena equiparación de derechos
entre
todas las
personas, sea cómo sea su orientación sexual.
Movimiento contra la globalización capitalista:
En los últimos años hemos asistido al nacimiento de un
movimiento que
ha sabido
aglutinar el descontento que el sistema capitalista estaba
sembrando. El movimiento antiglobalización es hoy por hoy el
movimiento de movimientos
aunque la mayor parte de este movimiento está todavía sin
organizar.
El PCPV apoya la
propuesta planteada por el presidente
Venezolano Hugo Chávez en el último Foro
Social Mundial en Porto Alegre sobre la necesidad de pasar a una
nueva fase, la de la movilización antimperialista y la
construcción del socialismo allí dónde las fuerzas
populares antimperialistes logren el poder.
Es necesario que la primera tarea del PCPV sea la de
articular
los
mecanismos necesarios para organizar y movilizar a todos aquellos y
aquellas
que pretenden trabajar por la construcción de otro
mundo
posible, influyendo con nuestra ideología y formación en
el rumbo anticapitalista que este movimiento tiene que tomar. En este
sentido
constatar que tras la guerra de Irak, bastantes de las
estructuras del movimiento han abandonado buena parte de sus tareas
propias para centrarse en este tema, lo cual
demuestra que no existe una plena concienciación
de oposición al núcleo
central de la ideología capitalista. Lo que no implica que la
lucha no
pueda abrir varios frentes legítimos, sino que al carecer
de un núcleo
ideológico y organizativo concreto, caen en contradicciones, las
cuales
pueden llevar el movimiento a su atomización o
desaparición
De esta
forma los ejes de nuestro trabajo en el movimiento desde los
colectivos
dónde también participamos y especialmente como
militantes comunistas,
pasan
por:
Movimiento campesino
Una tarea olvidada por el partido, y por lo cual lo tendría que retomar, es la relación con los pequeños propietarios agrícolas y el sindicato de la Unió de Llauradors. Desde este sector se puede defender la cuestión del agua, el medio ambiente, las agriculturas ecológicas, la defensa de los precios de consumo de alimentos básicos, la denuncia del control de los mercados por parte de las grandes superficies y los lobbies que imponen a toda Europa precios desorbitados a los alimentos del campo y al mismo tiempo pagan miserias a aquellos que los crian, arruinándolos y dominando el sector pagando sueldos de miseria y enriqueciéndose cada vez más.
El partido creará una comisión que se encargará de estudiar la nueva situación de los jornaleros agrícolas para poder tener su propia política en el movimiento campesino.