Cuando comenzamos el nuevo siglo muchas son las preguntas que nos hacen y que nos hacemos sobre la necesidad de la existencia de un Partido Comunista en el siglo XXI.
Nuestra respuesta es evidente. Ya la dimos en el 13º congreso del PCE, allá por el 1991, cuando frente a la intención de disolver nuestro Partido optamos, muy mayoritariamente, por mantenerlo vigente, entendiendo de su necesidad.
No deberíamos, sin embargo, pensar que con esto hemos resuelto el tema. Las preguntas que se nos hace, a veces pueden ser capcioses, pero muchas otras veces no carecen de sentido, y plantean la cuestión de una manera bien fundamentada.
Las preguntas sobre la necesidad de la existencia del PC, que tienen razón de ser como tales preguntas, podemos estructurarlas en las siguientes:
1.- ¿Qué sentido tiene un Partido que no se presenta a las elecciones y que ha dejado esa mediación social en manos de otra organización?
2.- ¿Un Partido hijo del movimiento obrero, tiene sentido hoy, con una clase obrera tan desestructurada? ¡Pero si incluso tienen problemas en CCOO, que ha sido tradicionalmente su sindicato de referencia!.
3.- ¿No representa el PC una opción política "antigua"?. Al fin y al cabo las nuevas respuestas a las agresiones capitalistas vienen de los nuevos movimientos sociales, del ecologismo político y de los movimientos antiglobalización.
Estas son preguntas con base suficiente como para no despreciarlas pensando que tienen la intencionalidad de siempre, o que nos las hace el enemigo para meternos la duda en el cuerpo. Son preguntas que en algún momento es seguro que nos hemos hecho, y que nos hacen amigos poco sospechosos de no simpatizar con el Partido.
En un excelente libro titulado "Patas Arriba. La historia del mundo al revés", su autor, Eduardo Galeano, cita una pintada que dice haber visto en una ciudad de Sudamèrica. La pintada decía así: "Ahora que teníamos todas las respuestas nos cambiaron la pregunta".
No es seguro que desde el PC y desde la izquierda por lo general hayamos sabido dar siempre las mejores respuestas. Pero lo que sí es cierto, es que siempre hemos sabido formular las mejores preguntas. No tendríamos que tener miedo, por lo tanto, a las preguntas. Con respecto a las respuestas hará falta esbozar algunas ideas que parezcan válidas para hacer del PC un instrumento válido, TODAVÍA!.
Esta concepción parte de una visión fuertemente institucionalista de lo que es la política, pero es una visión muy arraigada tanto en el seno del PC como de Izquierda Unida. Es éste uno de los principales problemas con los que nos hemos encontrado desde la legalización del PCE, al considerar que el objetivo principal era conseguir mayor representación institucional.
Esto ha hecho que muchas veces la actividad del Partido se haya reducido a peleas por los sitios de dirección o representación en otros instancias de participación política, sin capacidad para generar propuestas para la acción social, y por lo tanto dejando de ser un instrumento útil para aquéllos a los que afirma representar.
Está muy bien ganar ayuntamientos y obtener más escaños a las Cortes, pero hacer de esto nuestro objetivo político por antonomasia es un error que se paga caro.
Entendámonos, si además del trabajo que hace falta hacer en otros ámbitos, cuando vienen las elecciones ganamos alcaldías y obtenemos más escaños mejor que mejor; pero nuestro objetivo central es cambiar la sociedad, transformarla, y a esto tenemos que dedicar nuestros esfuerzos. Los comunistas apostamos por la vía democrática al socialismo, lo cual supone una combinación de mayorías sociales, y por lo tanto electorales, con la movilización permanente, la democracia real en los puestos de trabajo donde los trabajadores y las trabajadoras tomen las decisiones sobre todos los aspectos laborales y de producción, la socialización de los medios de producción, así como los principios más fundamentales de democracia de base. Por lo tanto, para nosotros presentarnos y ganar las elecciones es un paso para la construcción del socialismo, es decir no son un fin en sí mismo, más bien al contrario es obtener el mecanismo institucional capitalista a la vez que desde la movilización creamos una red democrática que construye el socialismo.
Ahora bien, nos hemos acostumbrado a vivir con el miedo al cuerpo por la incertidumbre de los resultados electorales, olvidándonos de que los buenos o los malos resultados electorales responden a un trabajo hecho, a la implantación de la organización y a la incidencia social de nuestras propuestas.
Y esto es así para nosotros, y no lo es tanto para el PSOE y el PP. Porque nosotros no somos sólo máquinas electorales, con millones y millones de recursos para gastar en las campañas, ni tenemos ningún grupo mediático apoyándonos y haciéndonos propaganda en la prensa, la radio y la televisión.
Es precisamente por esto, porque somos o queremos ser algo más, por lo que tenemos que reflexionar. Queremos transformar la sociedad. Ese es nuestro objetivo dentro y fuera de las instituciones.
A veces las urgencias electorales no nos dejan ver el bosque de la realidad, y así confundimos el síntoma con la causa, y acabamos no encontrando la solución.
Esta visión tiene últimamente una nueva variante, puesto que al ser Izquierda Unida quien se presenta ahora a las elecciones y no el PC, muchas veces hay compañeras y compañeros que ven EU como un problema, incluso planteando su desaparición para que sea el Partido quién vuelvo a "tener protagonismo" (entendiendo por protagonismo, normalmente, el volverse a presentar como PC a las elecciones).
Consideremos que esta no es de ninguna forma una solución. En primer lugar porque es una visión que tiende a reducir el papel del Partido al ámbito institucional, pero sobre todo porque el problema estriba en la adecuación de la organización a la nueva realidad.
El PC trabaja fundamentalmente des de agrupaciones territoriales, cuando EU ya es una organización de base territorial, produciendo así una duplicidad de actuaciones.
Si tanto EU como el PC compartimos el mismo espacio organizativo, uno de los dos tendrá problemas de funcionamiento, y este será casi siempre el PC, que en este caso es la parte más débil, aquella que no toma decisiones para la acción inmediata, sino que las lleva previamente al sitio común de EU.
Tenemos que fomentar otro tipo de agrupaciones del PC, con agrupaciones territoriales, pero también sectoriales y de empresa; de manera que no necesariamente hayan de convivir agrupaciones del PC y colectivos de EU en un mismo ámbito.
Una función prioritaria en las tareas del PC tendrá que ser la elaboración de Programas Alternativos de Alcance Mediano (por emplear la terminología de Jorge Riechman), monografiando los ámbitos de actuación política y profundizando en los mismos en base a la elaboración de alternativas que puedan ser puestas en marcha en un tiempo razonablemente corto, sin caer en el posibilismo ni en la superficialidad de la acción inmediata en cuestiones que los "medios de comunicación" y los gobiernos de turno consideran prioritarios, pero que en realidad no lo son para nosotros. Tenemos que ser capaces de marcar el "orden del día" de lo que se denomina "la agenda política". El papel del PCPV tiene especialmente sentido en el campo de la lucha ideológica, para la cual es fundamental la formación, así como el trabajo en el movimiento obrero y los movimientos sociales. Nuestra tradición anticapitalista y de lucha por el socialismo nos obliga a incidir constantemente en la contradicción capital-trabajo incluso, en ocasiones, ante nuestros compañeros de la izquierda plural de Esquerra Unida.
Por otro lado, hay que recordar que a lo largo de su vida el PC ha ido conformando una manera de hacer política que le ha dado identidad, desarrollando la convicción de que las corrientes de cambio o de compromiso no son exclusivo patrimonio comunista, sino, más bien al contrario, requieren siempre un compromiso plural que va más allá de los límites del Partido. Esta idea se ha convertido en un referente estratégico del PCE:
Frente Popular
Política de Reconciliación
Nacional
Pacto por la Libertad. Creación
de la Junta Democrática
Práctica sindical unitaria. CCOO
Actualmente IU y EU son una concreción de esta tradición unitaria. Con todos sus problemas, que los hay; con todas sus carencias, que también las hay, el compromiso del PC con el desarrollo de EU no sólo es irrenunciable, sino que tiene que ser más firme que nunca, perque tenemos la convicción de que el fortalecimiento de EU es la mejor aportación que los hombres y las mujeres comunistas podemos hacer hoy al mundo de la izquierda.
Y es desde este compromiso desde donde nos sentimos corresponsables con las decisiones que se toman en EU.
El débil desarrollo de la Entesa no puede hacernos olvidar que ésta se inscribe también en esta tradición unitaria, aun cuando hace falta clarificar hasta qué punto los proyectos de EU y el de la Entesa no son proyectos que se superponen.
Respeto a la primera parte de la pregunta no hará falta insistir mucho para convencer a ningún militante de que precisamente la tarea prioritaria de todo Partido Comunista es conseguir la unidad de los trabajadores y trabajadoras, y que la clase obrera tenga conciencia de que lo es, y que esto es su fuerza, su poder.
La desestructuración de la clase obrera supone una situación de mayor complejidad, con la incorporación de nuevos sectores, y requiere de nuevas formas de organización y de actuación. Pero de ninguna forma supone la desaparición de la clase obrera como sujeto político.
Respeto a la segunda parte, ya en el VIII Congreso del PCPV se reflexionó de forma profunda sobre la militancia en las organizaciones sindicales; el resultado de este debate se reflexa en los documentos definitivos, que venían a decir:
"Hoy somos conscientes de que, pese a la crisis ideológica de CCOO, es ahí dónde específicamente podemos desarrollar sindicalmente la política del Partido, por la sencilla razón de que son las características que CCOO reclama en sus principios y en sus documentos las que consideremos necesarias para desarrollar un sindicalismo de clase. Por esto, y por la lealtad a los trabajadores y trabajadoras que nos han depositado su confianza, la mayoría de nosotros continuamos trabajando sindicalmente en ellas. Por ello los problemas de CCOO no nos son ajenos y, con un pleno respeto a su independencia, aplaudimos los esfuerzos de su sector crítico por construir una nueva mayoría sindical democrática que refuerce su unidad y pluralidad y potencie su capacidad mobilizadora y negociadora, estimulando la participación de la población trabajadora."
Estos documentos, así, orientaban específicamente al trabajo en CC.OO., sin perjuicio de trabajar también en otros organizaciones sindicales con presencia en el seno de la clase obrera. Actualmente, y en la perspectiva del próximo Congreso de CC.OO., debemos trabajar por articular el reforzamiento de los principios que inspiraron su creación con la puesta en pie de alternativas frente a la actual globalización neoliberal.
Los movimientos sociales tienen la virtud de crear nuevos códigos culturales, de intensificar el trabajo alrededor de temas muy concretos de manera que se incorporan al debate social, y el defecto de que muchas veces pierden de vista el conjunto de las cosas, como sí no existieran otros aspectos a considerar que aquél que les ocupa.
El trabajo de los hombres y mujeres comunistas en diferentes movimientos sociales clásicos, como por ejemplo el Movimiento Vecinal o las AMPAs, tiene una gran tradición en nuestro Partido. Para contestar la pregunta, sin embargo, nos centraremos en un conjunto de movimientos con nuevas implicaciones alternativas.
El feminismo, el pacifismo, el ecologismo,
los movimientos antiglobalización ponen de relieve aspectos que
un partido como el nuestro ha ido incorporando a su cuerpo teórico
y práctico, y que tiene que continuar incorporando si realmente
quiere ser un partido con futuro.
Feminismo.- Tenemos que ser conscientes de que la igualdad entre hombres y mujeres se tiene que dar a todos los niveles, si queremos una sociedad realmente diferente. Esto implica no solo ser líderes en la implantación de la paridad hombre/mujer en los órganos de representación y dirección de los partidos (como ya hace tiempo que nos hemos planteado en el PC y en EU), sino que hace falta regular por ley el índice de participación de las mujeres en los ayuntamientos y parlamentos, tal y como se ha hecho ya en Francia de la mano de la alianza de izquierdas.
Necesitamos incorporar a la política
activa aquellos sectores que normalmente son considerados de una manera
secundaria, o lo son para referirse a ellos más como un elemento
retórico que no como sectores realmente necesarios para la actividad
política. Nos referimos a las mujeres, pero también a los
jóvenes.
Pacifismo.- Cuando vemos todas las masacres que se hacen en el mundo, donde como siempre es la población civil quien padece las peores consecuencias, no podemos olvidar que el proyecto político de EU, que con otros creamos en 1986, nació al calor de las movilizaciones contra la OTAN; que generaron también un movimiento antimilitarista y pacifista que se concretó en el elevadísimo nivel que lograron tanto la objeción de conciencia como la insumisión.
Hoy, viendo cómo continúan
habiendo agresiones militares imperialistas, como por ejemplo a IRAK, el
trabajo en el movimiento pacifista se convierte en un elemento de primera
magnitud en la lucha anticapitalista.
Ecologismo.- Hace falta repensar qué significa la palabra Progreso. El concepto de progreso tiene poco que ver con Tierras Míticas y campos de golf, con construcciones urbanísticas indiscriminadas y proyectos como por ejemplo la construcción del AVE o más aeropuertos.
El concepto de progreso tiene que reconstruirse socialmente y ecológicamente. Socialmente atendiendo a las "necesidades reales" de la mayoría de la población. Ecológicamente siendo conscientes de los límites que la misma naturaleza impone al crecimiento económico.
Más calidad de vida no significa más crecimiento económico, sino mejor reparto de la riqueza y valorar como referencia no el PIB, sino el IDH.
Es esta conciencia, sobre todo entre la gente más joven, lo que ha hecho crecer el ecologismo político como una opción diferenciada del resto de movimientos de izquierda. Esto es más evidente en países como por ejemplo Alemania o Francia pero también lo es aquí, aunque en menor medida.
Los hombres y mujeres comunistas tendríamos
que trabajar por incorporar este eje a nuestro bagaje teórico y
a nuestra práctica política. Como dicen los documentos de
EU "no se trata de incorporar algunas reivindicaciones medioambientalistas,
sino de fundamentar ecológicamente toda la política para
hacer otra política".
Con respecto a los Movimientos Antiglobalización, hace falta decir que nos han "recordado" que es posible cambiar las cosas, que caer en el pesimismo y la desesperanza no conduce a nada, y que como dice su lema, que es también el nuestro: "Otro mundo es posible", por más que Israel y los Estados Unidos nos puedan hacer pensar lo contrario.
La renovación del discurso radical que aportan los movimientos antiglobalización, es una entrada de aire fresco para la izquierda.
Por otro lado, estos movimientos ponen de relieve una cosa que ya sabíamos, pero que hacía falta recordar, a saber: que sin un proyecto internacionalista no son posibles soluciones.
Para acabar, hay que citar un párrafo de un artículo que el actual Secretario General del PCE, Paco Frutos, publicó con motivo del 25 aniversario de la legalización del PCE (9 de abril de 1977):
"Lo que hoy se mueve en el mundo, los diversos movimientos pacifistas, humanistas, ecologistas, el amplio y plural movimiento contra la globalización neoliberal, forman parte, son el elemento activo, de un sentimiento potencialmente anticapitalista y socialista, o comunista, en ciernes. Nosotros somos parte de este movimiento real, no lo hemos inventado ni somos sus albaceas, pero decimos sin estridencias ni complejos que entre los que hoy hay en el mundo intentando este "otro mundo posible" de Porto Alegre está también, y no de forma secundaria, la lucha y el sacrificio de generaciones de comunistas en España y en todas partes, cuyo único compromiso ha sido defender la vida, la libertad y la dignidad de todas las personas."
Salud
Conferencia del PCPV
25 de octubre de 2003