Las dos caras de las ONGs

Por James Petras
Profesor de Etica Política en la Universidad de Binghamton, Nueva York
La jornada, 8 de agosto del 2000

Comentaristas e intelectuales se mostraron sorprendidos cuando muchos líderes y activistas deorganizaciones no gubernamentales (ONG) se unieron a la campaña electoral de Vicente Fox y,tras su victoria, esperan recibir puestos dentro de su nuevo gobierno. La idea de que líderes"progresistas" de las ONG se unan a un régimen abiertamente partidario del "libre mercado"parece anómala. No obstante, un análisis más profundo de la historia y antecedentes defuncionarios de ONG en América Latina, así como de su ideología y nexos con donantesexternos, podía haber vaticinado este escenario.

En la transición hacia la política electoral en Chile, Bolivia, Argentina y América Central,numerosos líderes de ONG se aliaron a regímenes neoliberales que utilizaron su experienciaorganizacional y retórica progresista para controlar protestas populares y socavar movimientosde clases sociales.

Desde el principio de la década de los 80, las clases dominantes neoliberales, junto con elgobierno de Estados Unidos y gobiernos europeos, se percataron que las políticas del "libremercado" estaban polarizando a las sociedades en América Latina. Mediante fundacionesprivadas y fondos estatales empezaron a financiar a las ONG, mismas que expresaban unaideología contra el Estado y promovían la "autoayuda". A finales de este milenio, existen unas100 mil ONG en todo el mundo que reciben cerca de 10 mil millones de dólares y compiten conlos movimientos sociopolíticos por la lealtad de las comunidades militantes.

Aun cuando las ONG han criticado violaciones a los derechos humanos, rara vez denuncian asus benefactores en Europa y Estados Unidos. A medida que aumentó la oposición alneoliberalismo, el Banco Mundial (BM) incrementó los donativos destinados a las ONG. Elpunto fundamental de convergencia que comparten las ONG y el BM era el rechazo de ambasentidades al "estatismo". Superficialmente, las ONG criticaban al Estado desde un perspectivade "izquierda" en la que defendían a la "sociedad civil", mientras que al BM lo criticaban ennombre del "mercado".

En realidad, el BM y los regímenes neoliberales aprovecharon las ONG para minar el sistema deseguridad social estatal, y fueron utilizados y reducidos a medios para compensar a las víctimasde las políticas neoliberales. Mientras los regímenes neoliberales disminuían los niveles de viday saqueaban la economía, las ONG se fundaron para promover proyectos de "autoayuda" queabsorberían, temporalmente, a pequeños grupos de desempleados pobres, a la vez quereclutaban líderes locales.

Las ONG se convirtieron en "el rostro comunitario" del neoliberalismo y se relacionaroníntimamente con los de arriba y complementaron su labor destructiva. Cuando los neoliberalestransferían lucrativas propiedades estatales, privatizándolas para los ricos, las ONG no fueronparte de una resistencia sindical. Por el contrario, se mostraron activos en la creación deproyectos privados, promoviendo el discurso de la iniciativa privada ("autoayuda") al dedicarse afomentar la microempresa en las comunidades pobres.

Las ONG crearon puentes ideológicos entre pequeños capitalistas y los monopolios que sebeneficiaron de las privatizaciones --todo en nombre del antiestatismo y la construcción de lasociedad civil. Mientras los ricos creaban vastos imperios financieros a partir de lasprivatizaciones, profesionales de clase media que trabajaban con las ONG recibían pequeñosfondos para financiar sus oficinas, sus gastos de transporte y sus actividades para promoveractividades económicas a pequeña escala.

Lo importante aquí es que las ONG despolitizaron a sectores de la población, ignoraron suscompromisos hacia actividades del sector público y se valieron de líderes sociales potencialespara la realización de proyectos económicos pequeños. En realidad, las ONG no son nogubernamentales. Reciben donativos de gobiernos extranjeros o funcionan como agenciassubcontratadas por gobiernos locales.

Igualmente importante es el hecho de que sus programas no son calificados por lascomunidades a las que ayudan, sino por sus benefactores extranjeros. Es en ese sentido que lasONG sabotean la democracia al arrancar programas sociales de las manos de las comunidades yde sus líderes oficiales, para crear dependencias a cargo de funcionarios no electos,provenientes del extranjero, quienes eligen y ungen a sus interlocutores locales.

La ideología de las ONG en cuanto a sus actividades privadas y voluntarias destruye el sentidode lo "público"; la idea de que el gobierno tiene la obligación de procurar a todos susciudadanos. Contra esta noción de responsabilidad pública, las ONG fomentan la idea neoliberalde una responsabilidad privada hacia los problemas sociales y la importancia de los recursospara resolver estos problemas. De tal suerte, las ONG imponen una doble carga sobre lospobres: el pagar impuestos para financiar a un Estado neoliberal que sirve a los ricos; y elautoexplotarse de manera privada para satisfacer sus propias necesidades.

Muchos de los líderes y militantes de las ONG son ex marxistas o "post marxistas", quienestoman prestada mucha de la retórica referida a "dar poder al pueblo", "el poder popular", "laigualdad de género" y "el liderazgo de las bases como el único que logra legitimidad", mientrasque alejan la lucha social de las condiciones que marcan la vida de las personas. Las ONG seconvierten en un vehículo organizado que permite la movilidad social ascendente paradesempleados o profesionistas ex izquierdistas mal pagados. El lenguaje progresista disfraza elnúcleo conservador de las prácticas de las ONG. Ejemplo de esto es el hecho de que lanaturaleza local de las actividades de las ONG tiene siempre que ver con "dar poder", pero losesfuerzos de estos organismos rara vez van más allá de una influencia en pequeñas áreas de lavida social, utilizando los recursos limitados y siempre dentro de las condiciones permitidas porel Estado neoliberal. En lugar de dar educación política sobre la naturaleza del imperialismo ysobre las bases clasistas del neoliberalismo, las ONG discuten sobre "los excluidos", "losindefensos" y "la extrema pobreza" sin jamás pasar de sus síntomas superficiales para analizarel sistema social que produce estas condiciones.

Al incorporar a los pobres a la economía neoliberal a través de acciones voluntarias que sonexclusivamente de la iniciativa privada, las ONG crean un mundo en el que la apariencia de unasolidaridad y acciones sociales ocultan una conformidad hacia las estructuras nacionales einternacionales del poder. No es casual que las ONG se hayan convertido en entes dominantesen ciertas regiones donde las acciones políticas independientes han decaído y el neoliberalismorige sin oposición alguna.

La conversión de líderes de las ONG; de abanderados del "poder popular", a simpatizantes delpresidente electo conservador, Vicente Fox, es por lo tanto perfectamente comprensible. Losfuncionarios de las ONG proporcionan la retórica "populista" en torno a la sociedad civil quelegitiman las políticas del libre mercado. A cambio, sus nombramientos como funcionariosgubernamentales satisfacen sus ambiciones de movilidad y ascenso social. Para los exizquierdistas, el antiestatismo es el pasaje que les concederá tránsito ideológico de la política declases y el desarrollo comunitario hacia el neoliberalismo. Para los intelectuales críticos, elproblema no es sólo el neoliberalismo del "libre mercado" que viene de las cúpulas, sino tambiénel neoliberalismo de la "sociedad civil", que proviene de abajo.

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