TLC-AN, Inversión Extranjera Directa (IED) y Salarios


LAURA JUÁREZ SÁNCHEZ*

Globalización Económica e Inversión Extranjera Directa (IED)

El llamado proceso de globalización económica que experimenta la humanidad, si bien es un fenómeno que está incluyendo los ámbitos económico, social, político y cultural es, en esencia, un proceso que tiene su raíz en el espacio económico, es decir, en el desarrollo del sistema capitalista. Si bien es cierto que desde sus orígenes el capitalismo, en su proceso de acumulación, ha tendido a utilizar los recursos humanos y naturales del mundo globalizando su uso, el actual proceso es un fenómeno reciente, pues acrecienta y complejiza la utilización de los recursos estratégicos del planeta. La globalización económica se relaciona fundamentalmente con la búsqueda del capital por recuperar la tasa de ganancia ante la crisis sistémica originada en los años setenta. Con este fin, el capital ha elevado su internacionalización en la esfera productiva, financiera y comercial.1 La lógica del capital es no sólo la de obtener ganancias, sino la de alcanzar ganancias extraordinarias, por lo que el actual proceso de expansión busca valorizarse a partir de extender su acción en la acumulación, dominio y control de los recursos estratégicos del planeta, como son: los energéticos, el agua, la mano de obra, la biodiversidad, los metales, etc., asimismo, se asegura de obtener una enorme cantidad de recursos financieros, tecnológicos y de infraestructura, entre otros medios, los cuales le permiten extenderse y potenciar su acumulación en todo el mundo. Son las Grandes Empresas Trasnacionales (GET) no financieras, a través de la Inversión Extranjera Directa (IED), las que están impulsando estrategias de aprovechamiento de los recursos del planeta; la introducción de innovaciones tecnológicas que han hecho posible la segmentación de los procesos productivos y su consiguiente exportación; la inserción de nuevas formas de organización del trabajo (la llamada flexibilidad laboral); la inserción de nuevos materiales; la diversificación de la producción; así como las nuevas formas de centralización del capital a través de fusiones, adquisiciones, acuerdos tecnológicos y de producción conjunta y alianzas estratégicas, entre otras medidas. En todo el mundo se han aplicado las llamadas políticas económicas neoliberales o políticas de la globalización económica, directamente relacionadas con la privatización de los recursos estratégicos de los países receptores de la IED; la desregulación de sus sectores productivos; la apertura comercial y financiera y la imposición de la flexibilidad laboral en las empresas. Estas medidas le restan capacidad de gestión a los estados nacionales al reducir sus instituciones, sus recursos financieros, sus empresas públicas, y al limitar sus funciones económicas reguladoras y de conducción y promoción del desarrollo económico y social. La ideología neoliberal supone que el mercado es el mejor asignador de recursos y, por lo tanto, traslada las responsabilidades del Estado al mercado, es decir, a las empresas, en particular a las GET. Es importante señalar que los países desarrollados manejan una doble moral en la conducción de las políticas desregulatorias: Por un lado, presionan a los países subdesarrollados para que desprotejan sus sectores productivos valiéndose, por ejemplo, de los tratados de libre comercio para abrir mercados y de organismos internacionales, como la Organización Mundial de Comercio, con el fin de presionar al resto de los países del mundo para que retiren todos los apoyos al fomento agrícola e industrial y, por supuesto, se sirven de organismos financieros internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), para supervisar las políticas de liberalización comercial y de desregulación de sus economías. Por otro lado, son altamente proteccionistas de su mercado interno, por lo que sólo aplican estas medidas en los sectores donde consideran que son competitivos, además, en el momento de desregular sus sectores, ellos sí negocian con sus socios comerciales sus procesos de apertura comercial y el retiro de sus fomentos productivos. Los países desarrollados mantienen el dominio absoluto de los sectores clave o estratégicos de la economía mundial, tales como los energéticos, la producción de alimentos, las industrias que están a la punta del desarrollo tecnológico, como la informática, microelectrónica, biotecnología, etc.; además de mantener el control de su política económica y social, por lo que siguen promoviendo sus sectores productivos y en menor medida, el bienestar social de su población. Contrariamente, los países subdesarrollados se someten a la reestructuración neoliberal, quedando cada vez más subordinados al mercado global. Desgraciadamente, estas naciones compiten entre ellas por atraer IED o especulativa, por lo que ofrecen ventajas comparativas más atractivas aun a costa del desmantelamiento de su planta productiva, de la renuncia de sus recursos estratégicos, de la degradación de su medio ambiente, de recurrentes devaluaciones y de un altísimo costo social. En otras palabras, de la entrega de su soberanía nacional y del sacrificio de su población.

Las GET y su expansión vía IED

Hoy la IED y especulativa se han vuelto la principal fuente de financiación externa de muchos países subdesarrollados. Sin embargo, debido a las recurrentes crisis financieras de estos países, la IED es considerada más estable que las inversiones de cartera y los préstamos bancarios. Además, a la IED se le confiere una gran importancia como generadora de empleo, tecnología, nueva inversión, divisas, etcétera. No obstante, la IED comienza a ser impulsada bajo la forma de fusiones y adquisiciones: este tipo de inversión significa, en los hechos, el reemplazo de la inversión nacional por la extranjera y prácticamente no representa generación de inversión nueva, por lo que su papel como generadora de divisas, empleo y transmisora de tecnología, comienza a ser seriamente cuestionada. Su objetivo central es el de aprovechar los recursos que le son útiles para abaratar sus costos y el de dominar y ampliar sus mercados con el fin de captar ganancias extraordinarias. Sólo unas cuantas naciones tienen el dominio y control de las GET: según datos de Business Week, de las 1,000 corporaciones más importantes del planeta, 494 son de origen estadounidense, 135 son de capital japonés, 108 son inglesas, 45 francesas, 36 alemanas y 25 canadienses.2 Por otra parte, según el informe emitido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), titulado "Informe sobre Inversiones en el Mundo", las salidas de IED aumentaron 16% en 1999, alcanzando una cifra de 800 mil millones de dólares. Hoy, las GET de los países desarrollados fomentan la producción internacional y significan alrededor de 63 mil empresas matrices, con aproximadamente 690 mil filiales en todo el mundo, además de los vínculos indirectos que generan con otras empresas. Las 100 GET no financieras más importantes del mundo (entre las cuales se encuentran General Electric, Cisco Systems, Microsoft, Intel, Wal-Mart, Stores, Sony, Volkswagen, General Motors, Chrysler, Nissan, IBM, etc.), generaron en 1998, a través de sus filiales, más de 6 millones de empleos y sus ventas en el mercado internacional ascendieron a 2 billones de dólares. Sus actividades se concentran principalmente en ramas clave como la refinación del petróleo, los alimentos, las computadoras, la electrónica, la química, la automotriz y la aeroespacial. Los países subdesarrollados recibieron 208 mil millones de dólares de IED, en 1999, lo cual significó un aumento del 16% respecto a 1998. Sin embargo, su participación en el total de la inversión mundial disminuye al pasar del 38% en 1997, al 24% en 1999. Es importante señalar que esta disminución afecta a estas naciones debido a que comienzan a centrar sus estrategias de crecimiento en la entrada de inversión extranjera. Los países desarrollados captaron, contrariamente, un total de 636 mil millones de dólares de inversión para el mismo año, lo que significó casi las tres cuartas partes del total mundial. El Reino Unido se convirtió en el principal exportador de inversión para 1999, con 199 mil millones de dólares, por delante de Estados Unidos. Por otra parte, el mayor receptor de IED del mundo fue la Unión Americana, ya que retuvo casi la tercera parte (276 mil millones de dólares) de la inversión generada, debido a enormes operaciones de fusiones y adquisiciones y al impulso de su economía para ese año. La concentración de la IED de las GET en los países desarrollados, evidencia que la obtención de las ganancias de estas empresas descansa, en lo fundamental, en los avances tecnológicos que justamente se encuentran en sus países de origen y sobre los cuales tienen el control. Según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), para 1999, México recibió 11 mil 233 millones de dólares, mientras que Argentina captó 23 mil 153 millones, Brasil 31 mil 397 millones y China 63 mil 468 millones de dólares. De la región latinoamericana, Brasil, Argentina, México y Chile concentraron más del 80% de la IED enviada a la región, la cual fue de 90 mil millones de dólares. La entrada de IED bajo la forma de fusiones y adquisiciones, ha tendido a aumentar en los países subdesarrollados y su valor ha pasado de aproximadamente una décima parte del total de las entradas de IED a finales de la década de 1980, a una tercera parte al término de 1990. Esta forma de inversión representa para las GET el medio más rápido y eficaz de conquistar y dominar nuevos mercados, repartir riesgos y elevar la competencia entre ellas. Las industrias donde hubo mayores fusiones y adquisiciones en 1999, fueron las del automóvil, los productos farmacéuticos, químicos, alimenticios, bebidas y tabaco, asimismo, se han dado en los sectores de telecomunicaciones, energía y en los servicios financieros, debido a que los países receptores de este tipo de inversión desregularizaron y liberalizaron estas ramas. Las fusiones y adquisiciones a nivel mundial pasaron de 150.6 mil millones de dólares, en 1990, a 720.1 mil millones de dólares en 1999, y significaron 6 mil transacciones en todo el mundo. Las GET de la Unión Europea, ocuparon el primer lugar con 497.7 millones de dólares en 1999 y el segundo lugar lo obtuvo Estados Unidos con 112.4 mil millones de dólares. El tercer lugar le correspondió a Japón con 41.2 mil millones de dólares. América Latina ocupó el primer lugar en la recepción de este tipo de inversión, ya que captó 37.2 mil millones de dólares en 1999. De este monto, 16 mil millones de dólares (43.24%), se destinó a la adquisición de empresas privadas nacionales por las GET. Asia obtuvo el segundo lugar al absorber 25.3 mil millones de dólares y Europa Central y Oriental el tercero al admitir los 10.3 mil millones. El creciente avance de la IED, bajo la forma de fusiones y adquisiciones en los países subdesarrollados, empieza a significar para estas naciones más bien una transferencia de propiedad y control de sus ramas estratégicas (tal es el caso del sector de servicios financieros y del sector energético) a manos de las GET, debido a que éstas son de carácter oligopólico y llegan fácilmente a dominar el mercado interno en donde adquirieron la inversión, mas no un aumento de sus capacidades productivas. Este tipo de inversión debilita e incluso llega a desaparecer a los sectores empresariales nacionales; además, atenta contra la conducción del desarrollo económico y social de los países receptores.
México: su economía cada vez más subordinada a la economía estadounidense
México es uno de los países del mundo que más se han sometido a las políticas de expansión del capital global: el ascenso al poder de los tecnócratas neoliberales en 1982, marca el abandono del modelo de crecimiento hacia adentro, por el de crecimiento hacia afuera. Las políticas económicas instrumentadas hasta la fecha (el actual gobierno de extrema derecha les está dando continuidad), han disminuido como ningún país la injerencia del Estado en la economía: al abrir el mercado interno a la competencia externa; privatizar la mayoría de las empresas públicas y de algunos servicios de infraestructura y trasladarlos a manos del gran capital; liberalizar los flujos de inversión, tanto de IED como de cartera o especulativa; liberalizar el sistema financiero; abandonar su papel como rector e impulsor del desarrollo económico y al dejar las políticas de desarrollo social. Estas políticas han facilitado el avance del control de las GET sobre la economía nacional, permitiendo la valorización de sus capitales, particularmente del avance de las GET estadounidenses. La histórica dependencia que ha tenido la economía mexicana respecto a la de la Unión Americana ha aumentado, sobre todo, a partir de la entrada en vigor del TLC-AN, debido a que la apertura comercial aumentó exponencialmente dejando en la desprotección a prácticamente todos los sectores de la producción. El país aumentó su dependencia comercial con el vecino del norte, ya que pasó de mandar el 73.3% de sus exportaciones en 1990, a enviar el 84.8% en 1994, para llegar al 88.5% en el año 2000. Con relación a las importaciones, éstas pasaron del 69% al 74% entre 1994 y 2000. Las enormes importaciones que realiza el país se deben a la importación de bienes intermedios y de capital que la nación requiere para producir en el mercado interno y para poder exportar y también porque México se ha convertido en un gigantesco importador de alimentos de este país, de quien depende alimentariamente.3 Esta situación mantiene en déficit permanente la balanza comercial. Por otra parte, algunas estimaciones señalan que el crecimiento económico de Estados Unidos influye en aproximadamente el 38.5% de la actividad económica del país.4 Particularmente, nos interesa destacar la manera cómo las GET estadounidenses avanzan en el dominio de la economía nacional, a través de su expansión vía la IED, por lo que tendríamos que empezar diciendo que la decisión política de los gobiernos neoliberales de firmar el TLC-AN y de modificar la Ley de Inversión Extranjera, vino a profundizar las importantes transformaciones económicas que el país ha realizado con el fin de impulsar un crecimiento hacia afuera e insertarse en el mercado global, específicamente al mercado estadounidense. Estas medidas han beneficiado, sobre todo, a los Estados Unidos, ya que este país se ha consolidado como el principal exportador de IED a México: del total de la IED enviada entre la Unión Americana y Canadá, el primer país mandó el 93.62% de la inversión, mientras que el segundo sólo remitió el 6.38% entre 1994 y el año 2000. Si consideramos el total de IED que ha ingresado a nuestro país, tenemos que la participación del vecino del norte aumentó entre 1994 y el 2000, de 46.2% a 72.6%; Holanda también lo hizo al pasar del 7.2% al 12.8% en el mismo período. En oposición, Japón redujo su participación del 6% al 4.4% en el mismo lapso. El resto de las naciones del mundo tienen una participación marginal en la exportación de IED a México. Del total de la IED que llegó de Estados Unidos en el período 1994-2000, la industria manufacturera captó el 59.7%, el sector comercio recibió el 13.9%, el sector servicios el 13.6% y el sector de comunicaciones y transportes el 3.8 por ciento. En términos de la distribución regional de la IED proveniente de la Unión Americana, el Distrito Federal y el Estado de México captaron el 59.2%, la frontera norte (que incluye los estados de Baja California, Chihuahua, Nuevo León, Tamaulipas, Sonora y Coahuila) el 32.08%, Jalisco 3.3% y el resto del país 5.42%. A pesar de que los flujos de la IED se siguen concentrando en unas cuantas entidades, los movimientos de inversión se empiezan a diseminar en todo el país, sobre todo por la expansión de la maquiladora de exportación de origen estadounidense. En 1999, este país envío el 66% de la IED en maquiladoras y ocupó el 73% del personal de esta industria.5 A través de la revisión del informe dado a conocer por la revista Expansión, sobre las 500 empresas más importantes que operan en México en 1999, podemos dar cuenta del grado de penetración y control que ejercen las GET (sobre todo las estadounidenses), sobre la estructura económica del país.6 Si de las 500 empresas más importantes de México, consideramos las 250 principales y no incluimos a PEMEX, por ser empresa paraestatal, y de esta muestra sólo elegimos las corporaciones que trabajan con capital mayoritario extranjero y también las que laboran con capital mayoritariamente nacional, pero que también tienen participación extranjera, tenemos que 72 grandes empresas resultaron ser las más importantes. De éstas, 47 son de capital mayoritariamente extranjero (65.28%) y 25 son de capital principalmente nacional, pero con participación de capital externo (34.72%). Al medir el peso que tienen las 72 grandes empresas dentro de las 500, tenemos que éstas dominan el 47.1% de las ventas totales, tienen el 39% del capital contable y su activo total significa el 34.6% del gran total, asimismo, concentran el 32.4% del empleo. Como señalábamos anteriormente, de las 500 empresas vamos a tomar como referencia las 250 más importantes para medir el peso que tienen las 72 grandes empresas: Tenemos que las 72 empresas se concentran en las ramas de la producción más dinámicas de la economía mexicana:
La industria automotriz y de autopartes tienen el primer sitio al concentrar el 35.9% de las ventas, el 11.9% del capital contable, el 17.6% del activo total y el 14.7% del personal ocupado; la industria de alimentos ocupa el segundo lugar al participar con el 6% de las ventas, el 5.3% del capital contable, el 5.2% del activo total y el 9.3% del personal ocupado; la industria de bebidas obtuvo el tercer sitio al concentrar el 6.4% de las ventas, el 11.5% del capital contable, el 7.6% del activo total y el 15.7% del personal ocupado; el sector comunicaciones representó la cuarta posición al participar con el 13.5% de las ventas, el 31.3% del capital contable, el 24.9% del activo total y el 15.5% del personal ocupado. De las 72 grandes empresas, 25 (34.7%), son de capital mayoritariamente estadounidense y 22 (30.5%), de capital de mayoría nacional, pero con participación de capital de la Unión Americana, por lo que Estados Unidos tiene intervención en 47 (65.2%) de las 72 corporaciones más importantes. La injerencia de su capital incluye a la industria automotriz y de autopartes, alimentaria y de bebidas, de aparatos eléctricos y electrónicos, farmacéutica, química, software y hardware, textil, siderurgia, papel y las ramas de comunicaciones, comercio, hotelería y transporte, entre otros. Es importante destacar que del grupo de las 72 empresas, Estados Unidos, controla el 75% del capital de la industria automotriz y de autopartes, las empresas y los lugares que ocupa dentro de las quinientas más importantes, según sus ventas, son los siguientes: Daimlerchrysler (lugar número 4), General Motors de México (5), Ford Motor Company (8), Lear Corporation de México (75), Grupo Chelín Automotriz (207), Nemak (113), Dana Heavy Axle de México (201).7 Después tenemos a Volkswagen de México, de capital alemán, que ocupó el lugar número 6. Las GET estadounidenses contemplan dentro de sus estrategias de expansión, incluir las áreas estratégicas del país, no importando que las leyes mexicanas lo prohíban y que, por lo mismo, no hayan sido incluidas en el TLC-AN. De hecho, los gobiernos neoliberales que han cambiado la política por la economía (y más ahora que los empresarios llegaron al poder), han asumido el compromiso (por supuesto, no con los trabajadores del país, pero sí con el gran capital nacional y extranjero), de privatizar para ellos el sector eléctrico, el gas natural, el petróleo, la petroquímica, así como la infraestructura económica: las carreteras, los puertos aéreos, los puertos marinos, las telecomunicaciones, etc. Asimismo, han terminado por poner a la venta el sector financiero a las GET y hoy pretenden incluir el sur del país en la lógica de acumulación de las GET a través de la implementación del Plan Puebla-Panamá. La revista Expansión observa que los sectores abiertos por el Gobierno, como son aeropuertos, ferrocarriles, minería, petroquímica y telecomunicaciones, requirieron sumas cuantiosas de inversión que, en varios casos, los empresarios nacionales no pudieron asumir. Además, indica que en 1999, el proceso de fusiones y adquisiciones continuó y señala, con base a cifras de Thompson Financial Services, el monto de las operaciones de venta, entre 1998 y 1999, sumaron 10,721 millones de dólares. También refiere que en 1999, algunas de las operaciones más importantes fueron del Grupo Aeropuerto del Norte, el cual fue adquirido por Aeropuertos Mexicanos del Pacífico, empresa de capital español; Aluprint, fue comprada por Investor Group; la fábrica Textil Unidisclosed fue vendida a Tarta Apparel Group y Ferrocarril Mexicano pasó a manos de Union Pacific.8 Los recursos estratégicos del país están pasando a ser propiedad del gran capital formado por consorcios mono polistas trasnacionales y también a manos de unas cuantas corporaciones nacionales que tienden a asociarse con las empresas extranjeras. Hoy, la entrada de inversión es concebida, sobre todo, como un mecanismo de ajuste de las cuentas externas: por un lado, se permite su entrada vía el ingreso de capitales especulativos y, por el otro, a través de la IED, la cual empieza a entrar no por medio de inversión nueva, sino bajo la forma de fusiones y adquisiciones, que no es otra cosa que el reemplazo de la inversión nacional por la extranjera. Este tipo de inversión también se comienza a relacionar con la formación de plataformas de exportación, que tienen un efecto limitado en el mercado interno, por estar ancladas a los encadenamientos productivos externos en detrimento de los internos. Las exportaciones están concentradas en unas 300 GET y en las maquiladoras de exportación, siendo la mayoría de origen estadounidense. Uno de los propósitos de la firma del TLC-AN fue el de elevar las exportaciones del país y tenemos que a siete años de la entrada en vigor de este convenio, en efecto, las exportaciones no petroleras aumentaron, e incluso se doblaron, al pasar de 53 mil 437 millones de dólares en 1994, a 150 mil 72 millones de dólares en el 2000; sin embargo, este sector es sumamente dependiente de las importaciones, por lo que éstas también se duplicaron al pasar de 79 mil 346 millones de dólares en 1994, a 174 mil 457 millones de dólares en el 2000. El incremento de las importaciones tiene su causa estructural en la falta de integración de las cadenas productivas nacionales, debido a que, por un lado, aumentó la apertura comercial con la entrada en vigor del TLC-AN y, por el otro, a la ausencia de una política industrial que obligue, tanto a las empresas que exportan como a la que producen para el mercado interno, a utilizar insumos nacionales. La importación de bienes intermedios y de capital aumentó 136.3% y 82%, respectivamente, entre 1994 y 2000. Aunque el país sea reconocido como la octava potencia exportadora manufacturera del mundo, habría que preguntarnos: ¿De qué tipo son las exportaciones manufactureras de México? La respuesta es simple: son predominantemente de tipo maquilador: Si consideramos las exportaciones totales de mercancías para el año 2000, tenemos que las exportaciones agropecuarias participaron con el 2.5%, las extractivas con el 0.3%, las petroleras con el 9.8%, las manufactureras no maquiladoras con 39.6% y las maquiladoras con el 47.7%. La industria maquiladora, por ser una industria de ensamble y por depender de los insumos externos para su producción (importa el 98%), no posibilita la investigación científica ni la transferencia de tecnología, no obstante que algunas empresas utilicen tecnología de punta, por lo que están muy lejos de contribuir al desarrollo nacional. Es importante señalar que, incluso la industria automotriz terminal, a la que se le ha conferido una gran capacidad como generadora de encadenamientos productivos internos, se está convirtiendo también en un enclave industrial extranjero, aunque efectivamente, en México se producen unidades completas para la exportación, la causa reside en que sus empresas proveedoras asentadas en el país, importan la mayoría de sus insumos del exterior, a través, sobre todo, del comercio intrafirma.9 El ingreso de IED ha empezado a conformar, en los últimos años, enclaves industriales de exportación, por lo que su acción tiene efectos limitados en el mercado interno por estar ligada a los encadenamientos productivos externos. Las exportaciones manufactureras crecen, pero debido a que utilizan cada vez menos insumos nacionales, no logran arrastrar al resto de la economía. Esta situación se vuelve más crítica si consideramos que el crecimiento económico del país se ha basado en unas cuantas empresas exportadoras, sobre todo de origen estadounidense, y que, por lo tanto, el país se ha vuelto más vulnerable al auge o estancamiento de la economía de Estados Unidos, por lo que la actual recesión de este país tiene deprimida a la economía mexicana, por la profunda dependencia de México con relación a las exportaciones e importaciones que realiza con el vecino del norte, así como por la entrada de los flujos de IED y de cartera, y por los movimientos de sus tasas de interés, entre otras variables económicas. El sector exportador requiere de elevadas importaciones de bienes de consumo y de capital para poder exportar y, por este motivo, mantiene en déficit permanente la balanza comercial, esta situación refleja más bien la dependencia y escasa modernización de la planta productiva. Por lo anterior, podríamos concluir que, a pesar de que México es hoy la octava potencia exportadora de manufacturas del mundo, el país se está convirtiendo en una nación maquiladora y exportadora de mano de obra, además de seguir dependiendo de su materia prima principal: el petróleo. Por lo anterior, podríamos concluir que los únicos generadores de divisas netas para el país son los trabajadores de México, que por estar integrados al exterior, ya sea contratándose en las GET que residen en nuestro país, en las industrias maquiladoras de exportación o directamente en territorio norteamericano en la agricultura, la industria y los servicios, como mano de obra legal e ilegal, dejan al país una derrama económica importantísima a través de los ingresos obtenidos por la maquila y del envío de transferencias a nuestro país (que incluso es utilizada en la reducción de los desequilibrios externos). Así tenemos que entre 1982 y el 2000, los ingresos por maquila crecieron 1,984.3% y las transferencias 573.4%, y si sumamos ambas derramas, aumentaron 1,207.7%. Por otra parte, el ingreso de IED para el mismo período creció 1,774.7%. Si consideramos el comportamiento de estas variables a seis años de la entrada en vigor del TLC-AN, tenemos que entre 1994 y 2000, los ingresos por maquila aumentaron 206%, las transferencias 83.8% y la suma de ambas entradas 157.5%, contrariamente, la recepción de IED, sólo creció 9.7 por ciento. ¿Y los salarios de los trabajadores? Contrariamente, los salarios se desplomaron: entre 1982 y 2000, el salario mínimo general se precipitó en un 75.9%, los salarios contractuales 62.9%, las remuneraciones de la industria manufacturera descendieron 45.8%, las de la industria maquiladora de exportación 31.2%, las de la construcción 61.9% y los salarios medios del IMSS 54.8%. Si consideramos el período 1994-2000, que coinciden con los seis últimos años del TLC-AN, los salarios también cayeron: el salario mínimo general descendió 33.7%, el contractual 33.8%, las remuneraciones manufactureras 32%, las de la industria maquiladora 18.3%, las de la industria de la construcción 44.2% y el salario medio del IMSS 33.7%. Por otra parte, según estimaciones de la Universidad Obrera de México, el salario mínimo de la "Zona A", cayó 47%, en términos reales, de la devaluación de diciembre de 1994 al mes de mayo del 2001 (ver cuadro 1 y cuadro 2).
Los verdaderos generadores de divisas del país: los trabajadores de México
IngresosTransferenciasIngresos Maquila + Transf. (A+B)Inversión Extranjera DirectaSaldo Balanza Comercial
19828521,0431,8957097,045
19838181,1731,99168414,104
19841,1551,3612,5161,44213,184
19851,2671,9863,2531,8718,399
19861,2951,5752,8702,4245,020
19871,5981,9193,5173,8778,788
19882,3382,2574,5953,1572,609
19893,0012,5445,5452,914405
19903,5523,9787,5304,978-882
19914,0512,7456,7969,897-7,279
19924,7433,0207,7638,335-15,934
19935,4103,6409,05015,617-13,481
19945,8033,8229,62512,110-18,464
19954,9253,9958,9199,5047,089
19966,4164,56110,9779,8316,531
19978,8345,27314,10613,741624
199810,5266,04016,56611,602-7,914
199913,4446,34019,78411,965-5,584
200017,7597,02324,78213,286-8,003
Tasa de crecimiento
2000/19821,984.3%573.4%1,207.7%1,774.7%-213.6%
2000/1994206.0% 83.8%157.5% 9.7%-56.7%
Fuente: Área de Investigación de la UOM, con datos de los Indicadores Económicos del Banco de México.


¿Por qué cayeron los salarios de todos los trabajadores del país? Por la política deliberada de los gobiernos neoliberales de mantener contenidos los salarios para ofrecerlos a las GET como la principal ventaja comparativa, con el fin de atraer la IED. No es nada honroso para un país, que su principal ventaja comparativa sea la depresión de los salarios de su población y que, a pesar de eso, los verdaderos generadores de riqueza y de divisas sean justamente sus trabajadores, debido a la expulsión de su mano de obra a los Estados Unidos y a la contratación de los trabajadores en territorio nacional con salarios de miseria. _


___________________ * Investigadora de la UOM.
1 Minto Gerardo Rivera, El crecimiento en el volumen de activos especulativos. Los mercados de derivados, Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, México, 2001.
2 Revista Expansión, n. 774, México, 15 de septiembre de 1999, p. 46.
3 Laura Juárez, "TLC-AN, dependencia alimentaria y salarios", revista Trabajadores, n. 19, julio-agosto, 2000.
4 El Financiero, 8 de octubre de 1999, pp. 1ª y 3ª.
5 Josefina Morales (Coordinadora), El eslabón industrial, cuatro imágenes de la maquila en México, Ed. Siglo XXI, México,2000.
6 Revista Expansión, n. 795, México, 19 de julio del 2000.
7 Daimlerchrysler es una empresa con capital mayoritariamente extranjero y su capital es de origen estadounidense y alemán.
8 Op. cit., pp. 417-418.
9 Huberto Juárez, "Los Modernos sistemas de integración industrial en México y su impacto en las áreas de nueva localización", La globalización de la economía mundial, Ed. UNAM, CIEM, BUAP, México, 2001.

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