ALCA y OMC: Un Solo Frente en la Lucha Contra la Globalización Neoliberal
Por Peter Rosset, co-director de Food First/Instituto de Políticas de Alimentación y Desarrollo, EEUU
Hoy día los pueblos de las Américas, desde Alaska y Canadá hasta la Tierra del
Fuego, somos víctimas de la consolidación de un solo modelo económico y social,
el cual subordina las necesidades de la gente por debajo de los intereses de
la grandes corporaciones transnacionales y los grandes bancos financieros. El
mismo fenómeno está ocurriendo a nivel global, pero es particularmente brutal
en las Américas, dado que el gobierno de los Estados Unidos - y las
transnacionales de capital norteamericano que están detrás del gobierno -
busca crear una reserva privada en este hemisferio, una reserva en donde las
corporaciones norteamericanas cuenten con una desleal ventaja competitiva en su
guerra comercial en contra de sus competidores europeos y japoneses.
Si bien, el modelo neoliberal tiene muchos componentes: el recorte drástico de
los presupuestos para los servicios básicos, la privatización de empresas e
instituciones estatales, y hasta la privatización del agua y de la vida misma,
su parte central es la famosa "liberalización del comercio." Esto es porque se
trata básicamente de la conquista de los mercados de los países del Sur, por
parte de las grandes empresas de los países del Norte.
Desde finales de los 70's los Estados Unidos han buscado, por medio de
cualquier mecanismo a su disposición, el abrir los mercados del sur. Esto ha
significado una presión indómita sobre los países del Sur para que eliminen
todo tipo de barreras a las empresas y productos extranjeros. Estas barreras
son: aranceles (impuestos sobre bienes importados), cuotas (limites anuales o
mensuales sobre las cantidades de bienes determinados que se pueden importar),
contratos preferenciales para la compra de bienes nacionales, y todo tipo de
subsidio o preferencia que los gobiernos del Sur antes daban a sus productores
nacionales, sean estos industriales o agrícolas.
Al principio la presión se ejercía a través de la subordinación del Banco
Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) a los intereses de los EEUU y
las transnacionales, utilizando los famosos "ajustes estructurales" para forzar
la apertura de los mercados del Sur. Posteriormente la presión pasó al
terreno del ahora exánime acuerdo del GATT (Acuerdo General sobre Comercio y
Aranceles), y que se ha convertido ahora en la Organización Mundial del
Comercio (OMC), y las negociaciones de acuerdos regionales (ej. el TLCAN entre
México, EEUU y Canadá, y ahora el ALCA para todas las Américas) y bilaterales,
en las cuales los EEUU se sienta con los gobiernos de los países para
presionarles uno por uno.
A pesar del cambio de terreno, la meta siempre ha sido la misma: abrir a los
mercados para que puedan ser usurpados por las corporaciones e inversionistas
del primer mundo, especialmente los Estados Unidos. Los resultados hasta ahora
han sido devastadores, sobre todo en los países que son miembros de los nuevos
acuerdos, como es el caso de México en el TLCAN. Desde 1994 cuando el TLCAN
entró en vigor, el porcentaje de la población mexicana que vive en la miseria
ha aumentado de forma exorbitante, y se produjo una banca rota general de la
pequeña y mediana empresa mexicana, resultando en la pérdida masiva de empleos.
Como si esto fuera poco, el campo mexicano ha sido inundado con maíz importado
de los Estados Unidos a precios subsidiados por el gobierno Americano, de tal
manera que centenares de miles de campesinos mexicanos ya no pueden competir en
el mercado mexicano de maíz -alimento básico del pueblo mexicano- y han sido
obligados a abandonar sus tierras.
Habrá que entender esto bien. Los EEUU busca lo mismo de todos los países:
abrir sus mercados, para que las empresas extranjeras pueden conquistarlos,
desplazando así a los productores nacionales de sus propios mercados. El
resultado siempre va a ser el mismo: mayor desempleo, salarios mas bajos, más
desplazamiento del campesinado -o sea, un costo social altísimo, una pérdida
enorme de soberanía, y el retraso total de la búsqueda de un desarrollo
económico nacional equitativo, con espacio para todos. Hay que entender el
ALCA, y la OMC, así como los acuerdos bilaterales, como parte de lo mismo. Los
EEUU está acosando al gobierno de cada país, y lo que no puede obtener en las
negociaciones del ALCA, lo quiere obtener en la OMC, y lo que no puede sacar de
ninguno de los dos, lo trata de obtener por medio de una negociación bilateral.
El firmar los acuerdos de la OMC significa consolidar a todos los países dentro
de una gran economía global. En esta gran economía global EEUU quiere asegurar
tener su reserva privada, en donde sus corporaciones tengan mayor acceso que
las de Europa o Japón, garantizando el dominio estadounidense. En otras
palabras, esta reserva privada será el ALCA, y de tal manera se hace más
evidente todavía que el ALCA y la OMC son dos caras de la misma moneda. No
importa de que ángulo lo veamos, hay que abolir tanto al ALCA como a la OMC,
si es que queremos tener la esperanza de crear una nueva América. El ALCA y la
OMC son un sólo frente de lucha contra la consolidación del modelo excluyente
del neoliberalismo a nivel continental y global. La derrota de el ALCA y de la
OMC representa un paso importante hacia la otra América que es posible.
Regresar a la página del Plan Puebla Panamá - ALCA