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Pronunciamento conjunto de los Pueblos Indígenas y la Sociedad Civil de Oaxaca.
Foro de los Pueblos Indígenas de Oaxaca
PRONUNCIAMIENTO CONJUNTO DE LOS PUEBLOS INDIGENAS Y LA SOCIEDAD CIVIL DE OAXACA
Las autoridades municipales y comunales, organizaciones comunitarias y regionales,
ciudadanas y ciudadanos procedentes de los pueblos Zapoteco, Mixteco, Chinanteco,
Chatinos, Mazateco, Mixe, Huave, Cuicateco, Chontal, Zoque, Triqui, Amuzgo,
Chocholteco y Tacuate, así como las organizaciones de la sociedad civil reunidos en el
marco del Foro de los Pueblos Indígenas de Oaxaca celebrado en la ciudad de
Oaxaca, Oaxaca, los días 28 y 29 de noviembre del año 2006, y habiendo reflexionado
sobre las demandas y aspiraciones de vida de nuestros pueblos indígenas, así como la
delicada situación de agresión y represión que vive nuestro Estado, emitimos las
siguientes palabras:
I. Diagnósticos y propuestas
Oaxaca es una sociedad profundamente multiétnica y multicultural. Este hecho esta
sustentado en la presencia viva y activa de nuestros 16 pueblos indígenas. Como
pueblos, somos portadores de una gran riqueza humana, natural y cultural.
Paradójicamente, nuestros pueblos viven en un contexto de permanente agresión hacia
nuestros procesos de autonomía y autogobierno; hacia nuestras tierras, territorios y
recursos naturales; hacia nuestras identidades y culturas diversas; hacia nuestros
derechos individuales y colectivos más básicos y fundamentales.
Libre determinación y autonomía
La autonomía traducida en nuestras lenguas como “lo que el pueblo decida”, es una
condición imprescindible para el verdadero desarrollo de nuestras comunidades. El
derecho de nuestros pueblos indígenas a la autonomía, en la práctica, se concreta en el
derecho a ser como queremos ser y libremente decidir nuestro futuro. Se trata de un
derecho que en los municipios y agencias municipales se ejerce, pero de manera limitada,
enfrentando las políticas gubernamentales, como los cacicazgos regionales, las
delegaciones de gobierno y el control de los recursos para el desarrollo, situaciones que
se deben trascender para que el ejercicio pleno de la autonomía sea posible. Las normas
comunitarias han sido violadas sistemáticamente por el Partido Revolucionario
Institucional a favor del régimen estatal y se manipulan los recursos y los mecanismos de
representación, dividiendo a los municipios y comunidades, debilitando las costumbres
comunitarias con el individualismo. También la violencia hacia las mujeres y su
marginación es una expresión de inequidad dentro de nuestras mismas comunidades, y
que es necesario cambiar. Estamos conscientes de que llegaremos a trascender la actual
situación para construir un nuevo gobierno desde la raíz indígena, con una agenda que
retome la educación, la lengua y la medicina tradicional, con nuevas formas de
organización, fortaleciendo las asambleas y con reformas profundas a las estructuras
jurídicas e institucionales del Estado.
Tierras, territorios y recursos
Las tierras, territorios y recursos son el espacio donde viven, se asientan y se sustentan
nuestros pueblos; comprende, desde el punto de vista físico, los suelos, bosques, costas,
aguas, y todos los recursos naturales que son aprovechados, conservados, defendidos y
desarrollados en forma comunal, así como las construcciones, las zonas arqueológicas y
los sitios ceremoniales y sagrados. La principal amenaza para nuestras tierras, territorios
y recursos es el amplio proceso de privatización que se impulsa a través de las leyes
actuales y las políticas públicas para volverlos mercancía. El principal interés del Estado y
las grandes empresas privadas está en la biodiversidad, los minerales y toda la riqueza
natural de nuestro territorio en especial el Istmo oaxaqueño. Las políticas de gobierno han
generado el abandono de la producción del maíz, sustento de la vida de nuestros pueblos.
Asimismo, atenta contra nuestra vida comunitaria y el tejido social, expulsándose cada día
a un mayor número de hermanos y hermanas hacia las ciudades y el extranjero. Es en
pocas palabras una guerra contra nuestras formas de vida que debemos aprender a
resistir y vencer desde una perspectiva de largo plazo.
Es necesario avanzar hacia la recuperación de nuestras formas de organización mediante
la asamblea, el tequio, el servicio y los cargos comunitarios. Debemos fortalecer la
autonomía productiva desde una perspectiva de sustentabilidad y respeto a la madre
tierra. También debemos avanzar en los procesos de intercambio de experiencias y
destrezas, apoyo mutuo y acción conjunta a nivel regional, ya que es una necesidad para
la defensa de nuestras tierras, territorios y recursos.
Educación y Comunicación Indígena Intercultural
La educación ha sido una nueva forma de colonización y la escuela y los maestros han
estado alejados muchas veces de las propias comunidades donde están. La lengua
indígena aun no tiene la importancia que merece como vehículo de identidad y de
reproducción de nuestras culturas y la educación indígena e intercultural es todavía una
realidad incipiente y distorsionada.
No hay un proyecto de educación indígena que responda a las necesidades de las
comunidades y se exprese en una política pública de Estado que fortalezca la identidad
de nuestras culturas. Es de vital importancia un proyecto de educación indígena
intercultural que fortalezca las autonomías de las comunidades. Es también necesario que
la educación indígena intercultural sea una realidad de todo el sistema educativo
fundamentalmente para las escuelas ubicadas en el ámbito urbano.
Los medios de comunicación comunitarios han sido parte importante para compartir
nuestra palabra, conocernos y unirnos en nuestras realidades, problemas y necesidades.
No podría entenderse este movimiento sin el papel que han cumplido las radios
comunitarias en la ciudad y en las regiones, y por lo mismo necesitamos exigir estos
espacios comunicación como un derecho básico y que sean respetados plenamente.
Violación a Derechos Humanos
En Oaxaca la violación de los derechos humanos se ha agudizado en la última década.
Los pueblos indígenas hemos sufrido la violación sistemática de nuestros derechos
individuales y colectivos.
Los gobiernos Estatal y Federal lejos de responder a las necesidades que aquejan a
nuestros pueblos indígenas, responden a un sistema neoliberal, con miras a privatizar
nuestras tierras y recursos naturales, ignorando nuestros derechos indígenas,
reprimiéndonos, encarcelándonos, incomunicándonos, torturándonos e incluso
matándonos; maltratando y violando nuestras mujeres.
En los últimos meses los derechos a la libre expresión, de petición, de asociación, a la
libertad y a la vida han sido flagrantemente violados, y más cuando los pueblos nos
defendemos y luchamos con la razón, la palabra y la movilización pacífica para que se
nos respete íntegramente.
Ante esto, nosotros proponemos la difusión, respeto y práctica de los derechos indígenas,
establecidos en el Convenio 169 de la OIT, los Acuerdos de San Andrés y demás leyes.
Para esto es necesaria una reforma Constitucional que reconozca de manera integra y
plena los derechos indígenas consagrados en los Acuerdos de San Andrés y la propuesta
de la COCOPA y que se revoquen urgentemente las leyes y normas creadas últimamente
que atentan contra las comunidades indígenas, como la supuesta reforma indígena del
año 2001 y la Ley Televisa, ya que impiden el ejercicio del derecho a la libre
determinación y autonomía de los pueblos.
II. Pronunciamiento
Reafirmamos nuestra convicción de que no habrá gobernabilidad, democracia, justicia y
paz en Oaxaca mientras permanezca en su cargo el señor Ulises Ruiz Ortiz; por esta
razón instamos al Senado de la República y a las instituciones federales competentes,
para que por las vías políticas y legales que correspondan, procedan a su destitución
inmediata. Oaxaca no puede esperar más.
Expresamos nuestro repudio total a todos los actos de agresión y represión por parte de
los cuerpos militares y policíacos federales, estatales, municipales y civiles armados que
han desatado en contra de la sociedad una persecución judicial y política, criminalizando
la protesta social y agravando la violación de los derechos humanos en nuestra entidad.
Exigimos la presentación con vida de los desaparecidos, la liberación inmediata de todos
los presos y la cancelación de todas las órdenes de aprehensión en contra de todos los
que han participado en el movimiento popular Oaxaqueño y de la población en general. A
la par, exigimos la cancelación de las emisiones ilegales de la pro-gubernametal “radio
ciudadana” por su incitación al odio y la violencia hacia los ciudadanos y pueblos de
Oaxaca.
La presencia de las fuerzas federales en Oaxaca, particularmente de la Policía Federal
Preventiva, no han garantizado ni la seguridad, ni la paz en nuestro Estado, por el
contrario solo han venido a agravar del conflicto que estamos viviendo. Por ello demandamos la salida inmediata de dichas fuerzas federales y el alto inmediato de las
acciones ilegitimas e ilegales de la policía estatal, municipal y de civiles armados.
Pedimos respeto a los medios de comunicación indígenas, en especial a las radios
comunitarias que actualmente existen en los diversos pueblos indígenas de Oaxaca.
Instamos al mismo tiempo a todos los pueblos indígenas de Oaxaca para que establezcan
medios de comunicación propios y pueda difundirse a través de ella los problemas, las
exigencias y las aspiraciones de vida de los pueblos indígenas.
Ratificamos nuestro espíritu irrenunciable a favor de las vías pacíficas de solución al
conflicto y condenamos la violencia como método para resolver la crisis política y social
del estado. Reiteramos que nuestra lucha es por la transformación profunda, democrática
y verdadera de Oaxaca para el bien común. Por ello debemos generar los nuevos marcos
políticos y jurídicos del nuevo modelo social y económico, de modo que Oaxaca se
convierta en un testimonio iluminador de los cambios que también requiere nuestro país.
Llamamos a fortalecer el proceso de unidad basado en la diversidad de identidades y
agendas, propiciando acercamientos orgánicos, programáticos y de acción conjunta entre
todos los pueblos, sectores y movimientos.
Afirmamos que debemos impulsar una actitud y capacidad propositiva basada en la
riqueza, la experiencia y la sabiduría de nuestros pueblos indígenas, dado que nuestras
culturas, procesos de autonomía y organización, el trabajo colectivo, entre otros
elementos comunitarios, constituyen las claves de construcción de cualquier alternativa
social y política.
Instamos a la sociedad para construir nuevas iniciativas y propuestas sobre la base de
vincular la movilización, la organización y el diálogo, en todos los distintos campos de la
vida, del trabajo y de la lucha de nuestros pueblos.
Convocamos a fortalecer el proceso organizativo y de acción conjunta de la APPO, sobre
todo dinamizando en la base de todos los movimientos y organizaciones esta nueva
actitud: apostar a todo lo que articule, todo lo que a partir de lo nuestro transforme,
todo lo que construya desde abajo.
A nuestros hermanos que caminan con nosotros desde el Consejo Popular de la
Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca les decimos que hoy más que nunca
debemos reafirmar nuestra convicción y nuestro compromiso en la construcción de un
movimiento pacífico que atienda las causas profundas del conflicto que estamos viviendo
y construya las bases para un nuevo pacto social y un nuevo orden jurídico que nos de
justicia, paz y democracia a todos.
Llamamos a la sociedad Oaxaqueña, a todas sus organizaciones, sectores y familias, a
participar en este gran esfuerzo de cambio, que mediante el dialogo, todos estamos
obligados a construir.
Llamamos también al Gobierno Federal y a los partidos políticos a que respeten y
respalden este proceso Oaxaqueño, que será nuevo y luminoso con base en valores,
derechos y propuestas, no por el uso de la fuerza. Llamamos, en suma, a convertir este
conflicto en nuestra gran oportunidad para la transformación que Oaxaca y México
necesita.
Este profundo y complejo conflicto, doloroso como un parto, ha permitido la expresión
plena y auténtica de los pueblos de Oaxaca. Ha dejado ver que en Oaxaca ya no se
corresponden las exigencias y aspiraciones de la sociedad con las actuales leyes,
instituciones y prácticas autoritarias del régimen político. En este sentido Oaxaca ya
cambió. No puede volver a la situación anterior. También los pueblos indígenas de
Oaxaca lo debemos entender así: este movimiento nos ha cambiado y no podemos volver
a nuestra situación anterior. De ahí para atrás, lo que ya no queremos. De ahí para
adelante, con base en lo nuestro, construir el Oaxaca que queremos.
Nos pronunciamos abiertamente por la no violencia. Estamos convencidos que es el
mejor medio para conseguir fines políticos. Como decía Gandhi, es la virtud de los fuertes.
Sólo los débiles tienen que recurrir a la fuerza. Porque somos los fuertes, la mayoría, nos
comprometemos sin reservas con la no violencia.
No caeremos en la polarización que provocan los gobiernos estatal y federal. No hay
diferencia que no podamos procesar con el diálogo democrático.
Los pueblos indios queremos hacer saber a la sociedad y al gobierno de Oaxaca, de
México y del mundo que el enorme abuso de la fuerza pública practicado en estos días no
nos intimida ni nos paraliza como lo hemos demostrado con la realización de este Foro.
Nos preocupa que lo poco que había quedado del estado de derecho, violado
continuamente por Ulises Ruiz, fue ahora destruido por el gobierno federal. Estamos bajo
un estado de excepción no declarado y por tanto ilegal. El hecho nos preocupa y nos lleva
actuar con extremo cuidado. Pero no nos detiene. Nuestro camino está trazado y vamos a
seguir caminando por él, a nuestra manera, en nuestros tiempos y ritmos. Este camino
incluye la transformación de todas las normas e instituciones que actualmente rigen
nuestra convivencia. No lo vamos a hacer solos. Pero nunca más seremos excluidos de la
concepción y operación de esas normas e instituciones.
Nunca más un México sin nosotros
Por el respeto a la libre determinación y la reconstitución de los pueblos indígenas
Dado en la ciudad de Oaxaca, Oaxaca a los 29 días del mes de noviembre del año 2006
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