| |
Los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, por Elena Poniatowska.
Triple Jornada, septiembre 2004
1a PARTE
Son las mujeres quienes ayudan a las mujeres en Ciudad Juárez
Elena Poniatowska
Hace poco más de un año, el 29 de marzo de 1999, cuatro mujeres, Rohry Benítez, Adriana Candía, Guadalupe de la Mora y Josefina Martínez, vinieron a verme enviadas por Carol Byrd porque habían escrito un libro colectivo sobre los asesinatos de mujeres y niñas en Juárez. Se reunían en un taller literario; las cuatro querían ser escritoras, poetas, pero la realidad de Juárez se impuso y salieron a la calle y se convirtieron en reporteras de los crímenes, la tortura, el desprecio a otras mujeres tratadas como basura, 187 mujeres y niñas apuñaladas cuyos cadáveres fueron encontrados en el desierto, en los arenales, en los baldíos de las colonias más pobres como la Nueva Hermila, el Lote Bravo, el Puente Libre que une a Juárez con El Paso. Semidesnudas, sus calzones atorados en los tobillos, su boca en un grito, sus ojos desorbitados; el lenguaje corporal de las muchachas refleja el atroz sufrimiento al que las sometieron.
Siete mujeres defienden a 187 muertas
Nos veíamos cada sábado dice Adriana Candía. Somos siete mujeres, todas más o menos de 30 a 37 años. Queríamos prepararnos para escribir ficción, leíamos teoría, crítica, escribíamos cuentos, novela. Llegábamos al taller a conversar, a leer en voz alta nuestros cuentos y analizarlos entre todas.
¿Y tenían maestro?
No, la idea del taller fue mía, porque hice una maestría en literatura en la Universidad Estatal de Nuevo México y desde ese tiempo estaba tratando de escribir. Pensé que quizá otras mujeres en Ciudad Juárez tuvieran la misma inquietud; a algunas de ellas las conocía, a otras no y nos integramos como taller siete mujeres, entre ellas Isabel Velázquez, periodista que nació en Ensenada, Baja California, y que tiene más de diez años viviendo en Ciudad Juárez y ha sido editora de periódicos. Ramona Ortiz, también periodista que está terminando su maestría en literatura en la Universidad Estatal de Nuevo México, y la última, Patricia Cabrera, editora de una sección cultural en el periódico El Diario. Casi todas tenemos diez años de experiencia en periódicos, pero el problema de las muertas de Juárez nos rebasó, esos asesinatos en serie nos fueron envenenando el alma y decidimos hacer este libro porque los sábados que llegábamos al taller, les preguntábamos ávidamente a las compañeras que todavía trabajaban en diarios: ''¿Qué está pasando? ¿Qué sucedió con esta mujer?". Ante la magnitud de los asesinatos y la indiferencia y el desprecio de las autoridades y de los medios de comunicación, decidimos hacer un libro por razones humanitarias (pero desde luego, no filantrópicas). Lo hicimos, de entrada, porque somos mujeres y porque veíamos que no era posible que no se publicara algo más fiel a lo que pasaba.
La nota roja
Básicamente dos periódicos dice Adriana Candía, El Diario y El Norte de Juárez, se limitaron al manejo de la nota roja: cómo fue encontrada la muchacha, en qué estado estaba el cadáver. Se publicaron, en primera plana, fotografías muy agresivas, muy amarillistas.
¿Nunca se entrevistó a los familiares, a los dueños de las maquiladoras?
Hubo algunos intentos de reportaje, creo que en los dos, pero ninguno en profundidad, todos muy parciales. Hay un manejo machista de los editores porque para identificar, por ejemplo, la sección en la que venía la crónica, ponían de portada un tacón rojo, lo cual equivale a decir: ''Eso puede suceder en Juárez porque estas mujeres eran prostitutas". Esto hace que la misma comunidad de Juárez no se sensibilice frente a algo tan terrible, porque los diarios denigran a esas mujeres, insisten en que llevaban una ''doble vida" eran prostitutas y, por tanto, estaban expuestas a que las mataran.
¿No hay quién las defienda?
Las mamás se han encargado de decir que sus hijas eran trabajadoras y que algunas también estudiaban, pero incluso a las mamás se les ha tratado de convencer de que no, que aparte de estudiar y trabajar llevaban otra vida y en la calle: que se prostituían, que no les decían la verdad y que en la noche se iban por ahí.
2a PARTE
Las ciudades fronterizas son hoteles de paso
De las ciudades fronterizas, Tijuana es la que tiene más problemas de alcoholismo, narcotráfico, prostitución y, Juárez, sería la segunda. Debido a los asesinatos de 200 mujeres, Juárez -según Adriana Candía- padece varias enfermedades mortales, entre otras, la de la eliminación de muchachas como Irene Salazar Crispín, Eréndira Ivonne Ponce Hernández, Adriana Torres Márquez, Silvia Elena Rivera Hernández, Elizabeth Castro García y otras como Olga Alicia Carrillo Pérez y Sagrario González Flores. Las autoras del libro "El silencio que la voz de todas quiebra" han padecido muchísimo no sólo con la investigación sino con la jugada final de la editorial "Planeta" que guardó su material y lo utilizó pero para otro libro, el de Víctor Ronquillo. Si en Ciudad Juárez los asesinatos continúan, no se encuentran los culpables y no hay castigo para ellos, si las muchachas que trabajan en las maquiladoras son tratadas como pañuelos desechables de "úsese y tírese", también las autoras se encontraron con un ambiente misógino hostil o de total indifer5encia. Cuando me visitaron en el DF, yo misma tenía tantísimo trabajo y el tema de las muchachas muertas me pareció tan feo que las relegué para más tarde, decepcionándolas. Hoy, les pido una disculpa. Estoy segura de que involuntariamente contribuí al clima de misoginia con el que se toparon en la ciudad de México al presentar su manuscrito. Los temas del aborto, del maltrato a la mujer, del asesinato son dolorosos, y casi todos preferimos darle vuelta a la hoja.
-¿Qué piensan ustedes que van a lograr con este libro: "El silencio que la voz de todas quiebras. Mujeres y víctimas de Ciudad Juárez"?
-¿Qué piensan ustedes que van a lograr con este libro: "El silencio que la voz de toda quiebra. Mujeres y víctimas de Ciudad Juárez"?
QUE ESAS 7 VIDAS VIVIAN A TRAVÉS DEL PAPEL.
(Responde Adriana Candía):- Una cosa que creo muy importante, es que esas vidas, por lo menos, con lo poco que podemos hacer, nosotras no somos grandes escritoras y estamos conscientes de que no somos las grandes periodistas, pero queremos que esas 7 vidas que murieron inútilmente, las 7 mujeres que nosotras escogimos para escribir sus historias por lo menos vivan a través del papel, que la gente sepa que tenían derecho a la vida y querían vivir y que no había razón para que les quitaran la vida después de torturarlas como lo hicieron.
-¿Cómo seleccionaron los casos?
-(Responde Guadalupe de la Mora)- Bueno, las escogimos al azar de entre todos los casos pero, coincidentemente, las 7 que escogimos son mujeres de las que se sabe que fueron, algunas, mutiladas, otras violadas, acuchilladas o estranguladas. Hay huellas de que las torturaron antes de morir. Otra de las coincidencias es que casi todas ellas les gustaba escribir. Algunas tenían diarios, escribían lo que les pasaba. Hay un caso muy-muy dramático, de una niña que se llamaba Eréndira, de 15 años, que escribió en su diario desde lo que le gustaba comer hasta lo que quería llegar a ser en la vida.
-¿Así las fueron conociendo?
-Si por medio de sus propios diarios y de las voces de sus madres o de sus hermanas.
-¿Qué descubrieron?
-Que eran mujeres o niñas que tenían una gran alegría de vivir y querían simplemente eso: vivir, lo que todos queremos vivir.
-Ustedes las van a hacer vivir en su libro, estoy segura.
-Hay que hacer sentir a la gente que fueron unas vidas y que eran importantes para sus familias, para la sociedad, para otros. Quisimos dejar constancia de que eran vidas humanas y de que esta se debe respetar y que hay que hacer algo para evitar que sigan asesinando muchachas en Juárez. Son 20 en lo que va del año 2000.
-¿Y los sospechosos de estos crímenes no han sido encontrados?
-Como le comentábamos, están trdpd Omar Sharif y la banda de "Los rebeldes". Hay algunos otros y manejamos estos datos en el libro pero siguen asesinándolas.
-¿Y no se han hecho manifestaciones masivas de mujeres en Juárez'
-Si, hubo una manifestación. El grupo "8 de marzo" y "Voces sin Eco" fue formado por algunas madres que se han unido y no es de ninguna tendencia política. En el grupo "8 de marzo", Ester Chávez si es una mujer de izquierda, pero siento que la mayoría de las mujeres que intentan movilizar a la población no tienen aspiraciones políticas. Quieren, como nosotras, que se encuentren a los culpables y no haya más asesinatos.
EL GOBIERNO SOLO HA GATADO DINERO INUTILMENTE
-¿Y el gobierno usted ve que no ha hecho absolutamente nada?
-(Responde Adriana Candía) -Sólo han gastado dinero, cambiado cinco o seis veces de funcionarios. Han traído gente del FBI, supuestamente los mejores investigadores de asesinos en serie de Estados Unidos quienes han declarado que "la policía de Ciudad Juárez trabaja maravillosamente y está a la altura de cualquier policía del mundo", pero nosotras, las mujeres, no vemos resultados.
-¿Hay un gran desprecio por la mujer en las ciudades fronterizas?
EN JUAREZ PUEDES MATAR A LA MUJER QUE ESCOJAS.
(Responde Rohry Benitez). Tal parece que las autoridades dijeran: "En Ciudad Juárez puedes matar a la mujer que quieras". Es una visión muy machista. Personalmente, lo que más me duele es que nadie ponga atención, ni le de ningún valor a la mujer. Se está fomentando la creencia: "Las mujeres no valen nada, puedes matar a cualquiera", y por eso mismo no podemos hablar de un asesino en serie. Hay personas que se han sentido con la capacidad de ir y matar una mujer, porque la violaron y ya no les sirve, porque esas muchachas estaban haciendo algo por su vida, estudiaban, tenían anhelos, tenían amigos, reían, cantaban, tenían su novio, una de ellas, incluso, daba catecismo; eran vidas completas que fueron truncadas porque a la mujer no se le da valor de ser humano.
LA MAQUILADORA LE HA DADO DE COMER A MUCHAS FAMILIAS.
(Habla Adriana Candía)- Otra cosa que creo que es importante que conozcas, es que la maquiladora ha traído a Ciudad Juárez un gran desarrollo industrial, le ha dado de comer a muchas familias, pero no ha hecho todo lo que debería de hacer, no ha dado condiciones propicias para que las obreras trabajen con seguridad y, en los casos de las torturas y asesinadas, las maquiladoras se han mantenido TOTALMENTE al margen: no quieren decir ni hacer nada, esconden la información hasta donde pueden.
-¿Pero que información tienen que no tenga el pueblo en general?
CIUDAD JUAREZ ES UNA CIUDAD DE MAQUILAS.
-Para la policía, por ejemplo, me parece que sería muy útil que les dijeran quienes eran las muchachas, ahora identificadas, cuál era su trabajo, quienes sus amistades, que fue lo último que hicieron el último día de trabajo; que den a conocer datos como estos para la investigación y que den condiciones más propicias, por ejemplo, que ayuden a que haya alumbrado público en algunas colonias cercanas, que presionen para que haya seguridad. Ciudad Juárez es una ciudad de maquilas y las maquiladoras pueden dar protección pero no lo hacen, aunque son emporios que llegan y se quedan y están dando muchisimos empleos. Por eso dije que hay que ser justos y decir que han hecho mucho por la ciudad, porque ahora hay empleos; pero faltan beneficios como el alumbrado público en las colonias alejadas y a esa distancia ya la policía no vigila.
3a PARTE (última)
LA VIDA CONTINUA, AUN CON EL TEMOR
Aunque haya temor, la vida continúa. No podemos negar que Ciudad Juárez tiene una vida nocturna: hay tráfico, hay gente, hay movimiento, y en las áreas más pobres de la ciudad no sólo falta el alumbrado sino la seguridad. Como no hay pavimento, pues no suben las patrullas a esas zonas. Yo no podría hablar por esas mujeres porque no vivo con ellas, pero si creo que hay temor y que ellas mismas crean sus propias medidas de seguridad. De hecho, cuando entrevistamos a algunas mamás, nos platican que iban a esperarlas al camión, los vecinos las veían, y que, si por alguna razón llegaban tarde, hablaban siempre por teléfono o daban aviso, porque como la mayoría de las mexicanas están apegadas a la familia.
A Juárez siempre lo han pintado como "Sodoma y Gomorra" y es una ciudad con sus costumbres bien arraigadas. La mayoría de las mujeres en Juárez trabaja; de hecho sabemos que por las estadísticas que son la fuerza que mueve la industria maquiladora.
EL TRANSPORTE PUBLICO
El transporte público para estas mujeres no es el que se merecen. Las mujeres de maquiladora viajan a las tres de la mañana, media hora, paradas, empujándose, apretadas, porque hay un tráfico bárbaro a esa hora, porque son muchísimas maquiladoras y miles de mujeres las que entran a esa hora y los emporios deberían pensar en sus empleados.
(Habla Josefina Martínez) Hay tres turnos. El tercero es el más peligroso porque se entra a la una de la mañana. Te lo digo porque yo trabajé y salía a esa hora. Yo hacía arneses y sorteaba cupones. Hacía bobinas, unos carretitos de hilo de los que le metes a la máquina, se los pones, les haces un triángulito y lo soldan; eso era parte de un arnés, partes para aparatos de refrigeración. Y el otro turno entra a las ocho y salen a las tres, cuatro de la mañana. Realmente en el tercer turno es en el que hay menos gente porque es pesado e implica más sueldo, por ley, creo que debe de ser el más pagado. El tráfico, el grueso, en la noche, es entre la una y dos de la mañana, más o menos.
Estamos conscientes de que si hay algunas mujeres que trabajan en bares, por ejemplo, y que tal vez se dedicaban a la prostitución aunque, no está confirmado; pero incluso si así fuera, no tienen porque ser victimadas como lo han sido.
ELLAS SE LO MERECÍAN
-(Hablá Rhory Benitez)- En el 95, el gobernador del estado, Francisco Barrios, difundió la visión de la mujer ligera, la de la calle, con el objeto de decir: "Las responsables son ellas por llevar esta vida", porque esto era mucho más fácil que resolver los casos. No hicieron nada para resolverlos. No hicieron nada para resolverlos. No buscaban siquiera esclarecerlos. Gastaron millones de pesos en publicar planas enteras difundiendo la idea de que eran mujeres que llevaban una doble vida, o de que eran niñas asesinadas por sus propios familiares o de que eran niñas que estaban en riesgo porque vivían en familias desintegradas o simplemente porque se vestían provocativamente. En lugar de gastar ese dinero en tener un buen laboratorio para hacer los análisis, en darles un curso, ya de perdida, a los policías para que usen guantes a la hora de levantar todo lo que se encuentra en torno a un cadáver hicieron campañas publicitarias en las que decían: "Mujer, súbete a tu carro rápidamente", "Trae las llaves siempre a la mano", cosas que son insultantes porque la mayoría no tiene automóvil y, desgraciadamente, el rumor de que las mujeres tenían la culpa, fue algo que mucha gente aceptó.
-¿Intentaban hacer creer que eran mujeres de la vida alegre y que habían tenido su merecido?
UNA CAMPAÑA INSULTANTE.
-Si- dice Josefina. La campaña de publicidad estuvo enfocada a "prevención", según ellos. Decían: "Cuida a tus mujeres", "ve, espérala en la ruta", luego había otros donde se decía lo que comenta Adriana: "No camines por callejones oscuros", "Si te están violando, vomita sobre tu agresor", "Lleva un silbato a la mano para que, en cuanto alguien se te acerque...", lo cual, como dice Adriana, es insultante porque, de acuerdo a las estadísticas, estas muchachas viajan en 'ruta': son obreras de maquila. Según las autoridades, era una campaña publicitaria de 'prevención', pero realmente llevaba mensajes afrentosos para la mujeres. Y lo que nosotras argumentábamos es que, en vez de haber montado esa campaña, se pudo llevar a cabo una buena investigación y entrenar a los elementos de la Judicial del estado, quienes actuaron con los pies. Además en Juárez, el área forense trabaja prácticamente con las manos para hacer el levantamiento del cadáver, ni guantes llevan para recoger lo que encuentran alrededor... Hay mucha inhabilidad. La ropa de las víctimas, hasta del 95, se les echó a perder y la quemaron. Las pruebas de DNA que se le hicieron a algunos cadáveres, hasta ahorita, ninguna familia ha recibido el resultado. Al principio el gobierno y la Judicial del estado no querían siquiera mencionar que se trataba de un asesinado en serie, pero como la cantidad los rebaso, dijeron que si se trataba de uno o varios asesinos en serie. Ahorita está en la cárcel Omar Sharif, que es de ascendencia árabe y le copió su nombre al actor de cine. El y la banda de "Los Rebeldes" están encarcelados y los asesinatos siguen ocurriendo con patrones iguales a los anteriores. La misoginia en Juárez, el maltrato a las mujeres, el desprecio en que se tiene a la mujer, hace que los asesinos crean que es fácil asesinar a una mujer. A estas alturas, la policía solo sabe dónde se han encontrado los cuerpos, pero no de dónde han desaparecido estas mujeres, dónde las recogieron. Los cadáveres se han encontrado en cuatro puntos desérticos de la ciudad, a los que no todos tienen fácil acceso porque es el desierto.
MURIERON MENOS SOLDADOS EN EL GOLFO PERSICO QUE MUJERES EN CIUDAD JUAREZ
-¿Y cuántos asesinatos de hombres al año hay en Ciudad Juárez?
-(Habla Rohry)- No le voy a decir mentiras, no sé la cantidad exacta. Lo que le puedo decir, por ejemplo, es que en la Guerra del Golfo Pérsico murieron menos soldados que la cantidad de mujeres que han muerto ahorita.
(Habla Josefina). -Hablar del asesinato en serie llama mucho la atención de los periódicos en su afán de vender. Nosotras, comentábamos: "Bueno, no importa si es o no un asesino en serie, si no lo es, peor aún... Eso quiere decir que tú sales de tu casa y, cualquiera, puede matarte".
¿QUIÉN ES EL ENEMIGO?
(Dice Guadalupe de la Mora)- En nuestro libro está toda la parte de la impunidad pero también la parte que busca sensibilizar a la gente de lo que ha sucedido y parece que no tiene fin y no se puede detener. Más o menos 10 muchachas encontradas en terrenos despoblados han sido estranguladas y 2 de ellas calcinadas. Ahí están sólo sus osamentas de más de un año. En algunos casos hay prendas de vestir, en otros no.
(Charles Bowden en su libro; Juárez: the laboratory of our future, publicado por Aperture con un prefacio de Noam Chomsky y un epílogo de Eduardo Galeano nos presenta las fotografías estrujantes de 13e fotógrafos mexicanos, desde Javier Aguilar hasta Aurelio Suárez Nuñez. Ahí aparecen las mujeres asesinadas, torturadas y calcinadas y también aparecen en una foto desoladora las madres de familia con una manta pidiendo justicia. En Ciudad Juárez ¿puede cultivarse la esperanza a pesar de la violencia? Desde luego que si ya que Adriana Candía, Patricia Cabrera, Josefina Martínez, Isabel Velázquez, Rohry Benitez, Guadalupe de la Mora y Roma Ortiz se han preocupado por hacer un libro "El silencio que la voz de todos quiebra. Mujeres y víctimas de Ciudad Juárez" que le da seguimiento a la tragedia de 7 mujeres en una denuncia valiente, un valiosísimo testimonio que tristemente hará historia sobre la vida de las obreras de maquiladoras en Ciudad Juárez, de 1993 al 2000).
|
|