Feminicidio en Ciudad Juárez.

Marisela Ortiz Rivera, cofundadora de Nuestras Hijas de Regreso a Casa (Asociación de familiares y amistades de mujeres asesinadas y desaparecidas en Ciudad Juárez, Chihuahua, México.)

1. Los Asesinatos de Mujeres y los esfuerzos por resolver sus secuelas

De 1993 a 2005 en Ciudad Juárez, Chihuahua, ha habido entre 100 y 150 asesinatos seriales de mujeres pobres que fueron sometidas a abusos sexuales antes, durante y/o después de su muerte, además de aplicarles intensas torturas, fueron mutiladas, brutalmente golpeadas, y arrancadas partes de sus cuerpos a mordidas.

Algunos familiares de las víctimas, agrupados en la organización Nuestras Hijas de Regreso a Casa, con el apoyo de organismos civiles de México y otros países, exigieron respeto y solución a sus problemas. Obtuvieron el reconocimiento, pero la reacción gubernamental fue insuficiente. Antes, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) había expresado que las autoridades estatales y municipales enfrentaron el caso con “ausencia de interés y vocación”, “omisión culposa”, “menosprecio sexista”, y que, en suma, dieron “muestras de incapacidad para contender, en el ámbito de la procuración de justicia, con la problemática que sufre la región” (Comisión Nacional de Derechos Humanos, “Recomendación 44/98, 15 de mayo de 1998”, Gaceta de la CNDH, pp. 115, 116 y 123.). Las recomendaciones de la CNDH fueron ignoradas por los gobiernos locales, y como México se estaba abriendo al escrutinio internacional, las críticas del exterior se unieron a las que del país salían.

En 1999, la relatora especial de la ONU Asma Jahangir, sobre estos crímenes aseguró que la “conducta arrogante de algunos funcionarios públicos y su manifiesta indiferencia ante estos delitos” le permitían concluir que “muchos de ellos fueron deliberadamente pasados por alto” (ONU, Informe de la relatora especial sobre Ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias, E/CN.4/2000/3/ADD.3, 25 de noviembre de 1999, párrafo 89. ).

En un informe terminado en el 2002, Marta Altolaguirre, relatora de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aseguró que la “denegación de una respuesta eficaz se origina y se propaga” en la “percepción de que la violencia contra la mujer… no es un delito grave” lo que “forma parte del contexto más amplio de la discriminación” (Marta Altolaguirre, Situación de los derechos de la mujer en Ciudad Juárez, México, Informe de la relatora especial sobre los derechos de la mujer de la CIDH, 2002).

En agosto del 2003 Amnistía Internacional resumió en una frase un sentir muy extendido: lo acontecido en Juárez es “un modelo de intolerable negligencia” gubernamental (Amnistía Internacional, Muertes intolerables. México: 10 años de desapariciones y asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez y Chihuahua, Londres, Agosto 2003, p. 65.). La relevancia adquirida también proviene de la cobertura de diversos medios y de libros como el de “Huesos en el Desierto”, de Sergio González Rodríguez, el video “Señorita Extraviada” de Lourdes Portillo o las investigaciones de Julia Estela Monárrez Fragoso, y Rita Laura Segato.

Desde una perspectiva más amplia, las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez son un caso extremo de la violación a los derechos humanos que, con diferentes matices, perfiles y contextos viven, millones de mexicanas y mexicanos discriminados. Incursionar en el asunto significa ver de cerca un contexto caracterizado por la miseria, la desprotección de trabajadores, menores y migrantes, la tortura y las desapariciones forzadas y una cultura de la violencia que se ensaña en las mujeres. Es inquietante observar cómo este tipo de asesinatos se han extendido a otras ciudades (entre las que se encuentra la capital de Chihuahua).

La atención que ha recibido el caso viene de la lucha de los familiares de las víctimas y de los organismos civiles que las han apoyado. Con sus testimonios, su información y sus manifestaciones hicieron imposible la indiferencia y el silencio.

Sus testimonios refrendan y documentan la crítica de los informes ya citados sobre lo hecho y dejado de hacer, por las autoridades responsables: indiferencia, ineficacia y desorganización explicable, al menos en parte, por un menosprecio clasista hacia las víctimas cuya moralidad pusieron constantemente en duda. Desconfían de los resultados, hablan de ocultamiento de información, de hostigamientos y de la costumbre de los ministerios públicos de responsabilizar a las víctimas de la obtención de pruebas o la profundización de la investigación, además de sus propias muertes. Uno de los indicadores es que ningún cuerpo fue localizado como resultado de una investigación policíaca.

Se han abierto diversas instancias que debieran resolver los asesinatos y sus secuelas, sin embargo, ninguna ha sido contundente y al ser cuestionadas por organizaciones y gobiernos de otros países, lo que hacen es informar acerca de sus acciones y programas, pero lamentablemente no dan resultados, primero porque no los tienen, debido a que no resuelven de manera eficaz las situaciones resultantes de tales crímenes, ni frenan los asesinatos, esto es sólo una política de simulación para hacer creer a quienes presionan por una solución, que ahora sí, se pone atención a l problema.

“El gobierno federal vio el problema de los asesinatos desde un punto de vista policiaco, y no como un problema social. Lo que está en disputa no es la competencia jurídica para ver quién investiga un delito –que por lo visto, nadie podrá resolver por esa vía- sino lo que se le exigía era su intervención para ir al fondo del asunto de manera integral. Porque insisto, el encontrar al o los asesinos, sólo es una parte del todo. Lo de fondo es: ¿por qué se asesina con tanta facilidad aquí a las mujeres? Y eso tiene repercusiones e implicaciones que van desde lo sociológico (la anomia social de la que habla Durkheim), cuestiones de género (alteraciones en las relaciones entre hombres y mujeres) y hasta económicas (la discusión a fondo del actual modelo maquilador, como motor del desarrollo de la ciudad, que tiene en los crímenes contra mujeres su rostro perverso), sin pasar por alto el aspecto político (el medro de partidos y políticos cuando están en campaña) en torno a este grave problema y por supuesto la reparación del daño, que nos lleva a preguntarnos, ¿qué se ha hecho por los sobrevivientes de ese horror? Y entonces comenzaremos a redimensionar lo que se vive en Ciudad Juárez. “Feminicidio, Estado y violencia en Ciudad Juárez”, Servando Pineda Jaimes, 2005.

El nuevo gobierno del Estado de Chihuahua, al que pertenece Ciudad Juárez, y encabezado por el Lic. José Reyes Baeza, en el discurso muestra mayor voluntad que sus antecesores, sin embargo, en los hechos no resuelve mas que lo concerniente a los asesinatos de mujeres que ocurren en su gestión, aplicando los esfuerzos para que estos casos no queden sin investigación, pero el feminicidio del pasado, queda pendiente, lo que nos hace pensar que todo esto ocurre bajo una política cosmética que intenta demostrar que en esta ocasión sí se trabaja para abatir la impunidad, más impulsada por la necesidad de responder a las demandas internacionales y a las recomendaciones de diversas instancias de Derechos Humanos internas y externas, que por la real voluntad de dar atención a un grave problema por años ignorado.

1. La respuesta ante los crímenes de mujeres. Una fuerza social llamada Nuestras Hijas de Regreso a Casa.

Como este fenómeno social de más de una década de duración no ha sido resuelto por el Estado, era necesaria una fuerza social organizada intentando detener el problema y aplicar la justicia. Este movimiento social llamado Nuestras Hijas de Regreso a Casa, es iniciado por un grupo de madres de jovencitas asesinadas y desaparecidas que han formado una red a nivel local, estatal, nacional, y ahora internacional con organizaciones y grupos de la sociedad civil para hacer del conocimiento de todos esta problemática.

Había que provocar una gran presión internacional, toda vez que la respuesta local y nacional no llegaba a pesar de las presiones e intenso trabajo de las familias organizadas, uno de los objetivos que se plantearon fue la difusión a nivel nacional e internacional que incidiera en los diferentes países para que sus respectivos gobiernos comenzaran a exigir al gobierno mexicano una solución.

Nuestras Hijas de Regreso a Casa, con esta búsqueda de la justicia a través de las acciones en el ámbito internacional, apostando a la presión de la sociedad y los gobiernos ajenos para lograr mover las estructuras de su propio país, pretenden recuperar con dignidad los derechos de que han sido despojadas desde el mismo momento en que les fueron arrebatadas las vidas de sus jóvenes hijas, y erradicar las causas de tantas muertes inadmisibles, haciendo de Ciudad Juárez un estado de derecho donde se transite libremente, donde esta encarnizada lucha en honor de las mujeres asesinadas y desaparecidas en el estado de Chihuahua, en México, sirva para que este dolor no lo llegue a sentir ninguna otra madre.

A partir de ello se suceden en cadena una serie de intervenciones gubernamentales en México, que aun con todo el aparato con que son anunciadas y puestas en marcha, de ninguna manera han significado una solución. Sucede que las autoridades han llegado tan tarde, que a estas alturas los asesinatos de mujeres constituyen un crimen contra la humanidad, un exterminio regular y sistemático por la sola razón de ser mujeres, de tener cuerpo de mujer.

La misión de Nuestras Hijas de Regreso a Casa es por encontrar la justicia tanto jurídica como social. Es decir, hacer que las autoridades y los diferentes niveles de gobierno asuman la responsabilidad en esta problemática que de por sí es dolorosa, y cuyas secuelas han intensificado la gravedad del asunto.

Las familias que participan en este movimiento han convertido en fuerza su dolor, después de enfrentarse, además del brutal asesinato de sus hijas, a la ineptitud, la intransigencia, al encubrimiento, a la corrupción, a la más indiferente actitud de funcionarios y autoridades.
Resulta complicado expresar con palabras el dolor desgarrador de saber asesinadas en tales circunstancias a sus jóvenes hijas, es un inmenso sufrimiento que no se extingue, así como las lágrimas que no pueden evitar cada vez que piensan en ellas o miran las cosas que dejaron y sus fotos. Les angustia y crece su suplicio al imaginar cómo pudieron ser los últimos momentos de sus hijas asesinadas a base de torturas.

Esta organización inicia sus trabajos volcando esa indignación, dolor y coraje en una fuerza social que les ha permitido soportar todo el aparato de la burocracia, y enfrentar a las dependencias corruptas e ineficaces, funcionarios cómplices y a la impunidad del poder político y económico, buscando además de la justicia que no han logrado, disminuir las causas de tantas muertes absurdas como las de sus hijas.

Nuestras Hijas de Regreso a Casa, nació en febrero del 2001, a raíz de la desatención a las demandas de justicia judicial, la inacción gubernamental, la violación a derechos humanos y la recurrente desatención a víctimas.

El feminicidio en Ciudad Juárez colocó a los familiares afectados en franca vulnerabilidad, ya que son familias empobrecidas, lo que conlleva serias dificultades enfrentar la existencia cotidiana. Aunado a esto, la tragedia de perder a sus hijas les ha cambiado la vida. Su salud física y emocional está seriamente dañada. También han perdido a más seres queridos, como padres, hermanos e hijos, que fallecen debilitados de su salud por la lucha hasta ahora infructuosa, a causa del dolor y por la propia búsqueda del esclarecimiento del crimen y la demanda por la justicia, que les ha implicado hacer una serie de trámites y gestiones, acarreándoles un fuerte desgaste emocional y una merma importante en la salud física. En este proceso han ido perdiendo también los pocos recursos económicos y patrimonios, así como las condiciones de salud, que se han deteriorado y han impactado al núcleo familiar de tal manera que existen severos daños emocionales y físicos ante una situación que no comprenden.

Dado que esta problemática tiene ya casi 13 años en la Ciudad y aún no se tiene evidencia de acciones realmente eficientes frente a sus demandas, a pesar que el nuevo gobierno estatal ha implementado nuevas soluciones, más en respuesta a las presiones políticas de diversos países que exigen un alto a los asesinatos de mujeres y el esclarecimiento de los cientos de casos sin resolver, no se han creado aún los apoyos institucionales pertinentes ni suficientes, consideramos que esta Ciudad y sus Instituciones, así como el propio país, tienen una gran deuda social con estas familias a quienes se ha saqueado, difamado y se han violado sus derechos más elementales, como es la transgresión a la vida, y la justicia por la que luchan las madres de estas mujeres que han sido brutalmente asesinadas, que incluso han sido fuertemente cuestionadas para estigmatizarlas como culpables de lo que les ha sucedido, en un sistema de inseguridad humana y discriminación de las mujeres y sus familias como las que constituyen Nuestras Hijas de Regreso a Casa.

Las secuelas de esta problemática tienen ya dimensiones que exigen acciones específicas y de atención individual. A pesar de eso, Nuestras hijas de Regreso a Casa busca tener un aporte social en su localidad fronteriza y porque nunca vuelvan a acontecer casos como los del femicidio serial en Juárez y las desapariciones de jóvenes mujeres, y actualmente, gracias a organizaciones solidarias como MamaCash en Holanda, Grupo de Tecnología Alternativa, Frente Internacionalista contra el Feminicidio y Neza Radio, de México, tenemos equipo y antenas instalados para en cuanto la autoridad federal nos otorgue el permiso, empezar a operar nuestra Radio Comunitaria: RadioFem, rompiendo el silencio, cuyo objetivo y a través de nuestra programación educativa intentamos provocar un cambio sociocultural y desarraigar el machismo que afecta la integridad y la vida de muchas mujeres juarenses.

Además de las madres, hermanas, hermanos, hijas e hijos de mujeres victimadas que luchan a través de la organización Nuestras Hijas de Regreso a Casa, participa igualmente un gran número de personas y organizaciones solidarias con acciones diversas en favor de esta lucha que sostenemos, y que con su voluntad hacen un soporte importante en los trabajos de esta institución. Por lo que agradecemos su acompañamiento en este proceso por erradicar la impunidad y la violencia hacia las mujeres de nuestra comunidad y el mundo, y en favor de una sociedad y un gobierno justo y democrático.

2.1 Objetivos

Los objetivos principales de Nuestras Hijas de Regreso a Casa son, entre otros:

• Pugnar por la impartición de justicia, expedita y apegada a Derecho en cumplimiento con los preceptos internacionales.
• Impulsar formas de justicia y equidad social, con la promoción integral de los derechos humanos, no sólo de las víctimas del feticidio, sino de la comunidad entera.
• Informar con oportunidad y veracidad a la comunidad local, nacional e internacional, sobre los acontecimientos relativos a la violencia de género, la violación de derechos humanos y el proceso de las averiguaciones en los casos de nuestras familias.
• Integrar formas de denuncia y cabildeo en favor de la eficiencia del sistema internacional de protección de derechos humanos.
• Apoyar a las familias que se encuentran en la misma situación que la comunidad de familias, impulsando acciones de búsqueda de sus hijas desaparecidas así como generar información que coadyuve en las averiguaciones previas del ministerio público.
• Realizar programas en favor de la salud emocional y la atención a familiares de víctimas, en una perspectiva integral de realización de derechos humanos, en los ámbitos de la alimentación, la salud, la educación, la vivienda adecuada, y todo lo necesario para calidad de vida digna y con seguridad.
• Realizar eventos de sensibilización y educación ciudadana de frente a estos actos criminales, la violencia de género y por la defensa de los derechos humanos de las mujeres.
• Capacitación permanente en tópicos de Derechos Humanos: Procedimientos de coadyuvancia judicial, sistema penal y legalidad, además del Desarrollo Humano.


 

 

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