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Las mujeres de Guatemala asesinadas.
Editorial de The New York Times, 21 de octubre de 2005
Traducción por el Centro de Estudios de Guatemala.
Durante los últimos cinco años, Guatemala ha sufrido una epidemia de
horrendos asesinatos de mujeres, tan misteriosos como brutales.
Cotidianamente, mujeres jóvenes desaparecen en la ciudad de Guatemala, y
sus cuerpos aparecen pocos días después en bolsas de basura o al aire
libre. En muchos casos, sus caras y cuerpos ha sido mutilados, o
han sido torturadas sexualmente o de otra manera. Algunos cuerpos tienen
pintados mensajes, como “muerte a las perras”.
En Ciudad Juárez, México, cientos de asesinatos de este tipo han motivado
condenas internacionales. Sin embargo, aparte de ser tema de informes de
Amnistía Internacional y de la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos, las muertes de guatemaltecas han tenido poca atención. Cuando
menos mil mujeres han sido víctimas en los últimos cinco años, y
solamente tres asesinos están en prisión. La policía ni siquiera
investiga la gran mayoría de los casos.
Guatemala no tiene estadísticas confiables. Pero está claro que un patrón
de este tipo de asesinatos se vio por primera vez en 2000, y las cifras
reportadas han aumentado desde entonces. El año pasado fueron asesinadas
590 mujeres, y los casos han aumentado más espantosamente. Muchas mujeres
fueron víctimas de la guerra de pandillas. Otras murieron a manos de sus
esposos o novios. También hubo casos de estudiantes y de trabajadoras de
tiendas, que no tenían vínculos con la delincuencia y simplemente
desaparecieron - hasta que se sus cuerpos fueron encontrados.
Lo que tienen esas mujeres en común es que sus casos van a ningún lado.
La mayoría de los familiares de las víctimas reportan que la respuesta de
las autoridades es una falta de interés. La policía les asegura, por
ejemplo, que una hija desaparecida se escapó con un novio. Cuando un
cuerpo es encontrado, el crimen con frecuencia es desestimado con
comentarios como que la víctima habría sido integrante de una pandilla o
una prostituta, o que habría sido asesinada por su pareja - como si éstas
fueran justificaciones para no investigar.
Recientemente, Guatemala firmó varias convenciones internacionales cuyo
objetivo es la protección de las mujeres, y abrió dependencias como la
oficina del fiscal especial para crímenes cometidos contra mujeres. Pero
el progreso está principalmente expresado en papel. Las leyes no ha sido
reformadas, y no hay dinero para financiar nuevas oficinas. Guatemala es
todavía un país en el que un violador puede eludir cargos casándose con
su víctima, y donde los casos de violencia doméstica sólo pueden ser
perseguidos si la víctima puede mostrar magulladuras 10 días después del
hecho. El acoso sexual no es delito.
Cuando tales actitudes anacrónicas hacia las mujeres prevalecen, es fácil
para las autoridades justificarse sin actuar cuando son asesinadas
mujeres jóvenes. Su inacción da una luz verde oficial a los asesinos de
mujeres.
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