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Ante la falta de alternativa popular: abstención o voto nulo.
Por la Campaña Alternativa del Pueblo - Guatemala, 21 de septiembre de 2007
Las elecciones en su primera vuelta, dio como resultado que dos de los
contendientes vayan a competir por la presidencia de Guatemala. De la
población empadronada sólo acudió a votar el 60%. Es decir, 40% de los
empadronados no acudió porque ninguna de las ofertas electorales responde a
los intereses de las clases populares.
De ese 60% que acudió a votar, el primer lugar fue ocupado por UNE con el
25.75 sobre los votos emitidos y el segundo lugar por PP con el 21.29 de los
votos emitidos; no como lo anuncia del Tribunal Supremo Electoral que asigna
mayores porcentajes considerando sólo los votos válidos. A lo anterior se
agrega que el 3.67% votó en blanco y el 5.75% votó nulo, ascendiendo al *
9.42%* la ciudadanía que acudió a votar y rechazó todas las ofertas
electorales. En la elección de diputados el rechazo es más evidente, no
solamente porque las fuerzas principales logran mucho menos votos a su
favor, sino también porque los votos en blanco ascendieron al 5.87 y los
nulos a 6.74, es decir: *12.61%* de ciudadanos que emitieron su voto
rechazaron contundentemente a candidatos y partidos. En total, entonces,
cerca del *50%* de la ciudadanía rechazó o no legitimó la elección de
presidentes y diputados. Pero hay más: si consideramos el total de población
empadronada, *UNE apenas fue apoyado por el 15.46% de los ciudadanos
inscritos y el PP por el 12.85%*. Es decir, ninguno de los dos candidatos
contará con la legitimidad de la ciudadanía guatemalteca y mucho menos
legitimidad tendrá el siguiente Congreso.
A lo anterior se agregan los evidentes fraudes cometidos previo (con
amenazas y asesinato de candidatos, clientelismo político hacia comunidades
y ex PAC) y durante el proceso electoral (con la emisión de cédulas falsas y
duplicadas, acarreo de dobles votantes procedentes de otros municipios y
hasta de otras nacionalidades), lo cual manifiesta que la decisión legítima
del votante no fue respetada. Especial énfasis merece la actuación del
monopolio de medios de difusión masiva, que al manipular encuestas, indujo
al voto hacia los dos candidatos finalistas de su preferencia.
En este sentido, el proceso electoral, el sistema de partidos políticos y
las ofertas políticas no lograron la adhesión y apoyo de la gran mayoría de
ciudadanos y salen de esta elección en franca ilegitimidad. Este es un
sistema desgastado, antidemocrático y caduco.
Los dos partidos en contienda, ambos en esencia de derecha, son partidos que
ya están condicionados por sus financistas (del gran capital nacional, de
las corporaciones transnacionales, grupos procedentes de la casta militar y
del narco) y han rendido pleitesía en la embajada yanqui, con lo cual
tendremos, independientemente de quien gane, un próximo gobierno entreguista
y sumiso al gran empresariado nacional, al capital transnacional y al
imperialismo estadounidense. Es más, son estos sectores los que han
determinado el contenido de los programas de gobierno, la integración de los
dúos presidenciales, las listas de diputados y alcaldes en las principales
ciudades del país. Son estos sectores quienes están atrás o al frente de los
partidos políticos y son ellos quienes tuvieron el poder para elegir a los
candidatos que ganaron una diputación y a los candidatos que pasaron a
segunda vuelta; por consiguiente, ellos tendrán la capacidad para lograr que
gobiernen según sus intereses y no según los intereses del pueblo.
Estamos, además, con dos candidatos. Un oscuro personaje de mano dura, de la
G-2, cuadro militar de Lucas García, Serrano Elías y Ramiro de León Carpio y
bendecido por Alfonso Portillo, además de guardaespaldas y ahijado
predilecto del CACIF. Otro, un anodino civil de mano aguada y endeble y
oculta postura, maquilero, incapaz de gobernarse a sí mismo. Ambos
candidatos y partidos rodeados de círculos oligárquicos, de tenebrosos
militares contrainsurgentes, de ex funcionarios corruptos, que se venden al
mejor postor.
Con ambas opciones, el poder oligárquico, militar y servil al imperialismo
yanqui se consolida; la explotación, opresión, racismo, pobreza, etc. se
seguirán profundizando; y los problemas nacionales --los de toda la gente--
quedarán postergados. Por eso y ante al falta de alternativa popular
reiteramos nuestra llamado a la abstención o el voto nulo, y llamamos a
construir la verdadera alternativa del pueblo.
*¡NO VOTE O VOTE NULO¡*
CAMPAÑA ALTERNATIVA DEL PUEBLO
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