Las mujeres en Chiapas, a tres años de la matanza de Acteal
Pese a la miseria y alto riesgo en que viven las familias desplazadas, las mujeres recrean el sentido de comunidad.

* Rodeadas por militares y acosadas por los paramilitares, están en alerta permanente
· Por el operativo de la PGR en Los Chorros, crecen los rumores de ataques armados a los campamentos
· De Acteal a la Basílica de Guadalupe, por el pronto retorno a sus comunidades y el respeto a los acuerdos de San Andrés

Gaspar Morquecho

San Cristóbal de las Casas, Chis., Estamos a unas semanas del tercer aniversario de la masacre en Acteal. Mujeres y niños -en su mayoría- fueron brutalmente asesinados por los paramilitares que siguen operando impunemente en el municipio de San Pedro Chenalhó bajo la protección de las autoridades y fuerzas represivas gubernamentales.
Antes de la declaración de guerra zapatista, los pueblos, las comunidades y las familias habían optado por diferentes proyectos políticos e ideológicos. Los referentes más importantes fueron el EZLN, la iglesia de Samuel Ruiz y el Pri-gobierno. Si bien, la guerra en el 94 modificó sustancialmente la vida cotidiana de los indios en Chiapas, en Chenalhó, la masacre de Acteal y el terror de las bandas paramilitares vinieron a trastrocar a fondo la vida de los dolientes cercanos y de miles de indios e indias que se encuentran sobreviviendo en los campamentos de desplazados desde hace tres años.
En Chenalhó, las familias pedranas se habían recreado en sus parajes de origen. En medio de fuertes diferencias económicas, políticas, religiosas o familiares que derivaron en enfrentamientos violentos, pero también en la comunión de su identidad comunitaria. En sus fiestas y tradiciones. En lo perverso y generoso de los "usos y costumbres". En el entorno de la comunidad y sus colindancias. En las relaciones con el vecino y vecina. Con el abuelo, la abuela, el compadre, la comadre. En el entorno de su casa, su predio, su parcela, su milpa, su cafetal y lo que toca a sus animales. En los dones del medio ambiente con sus colores, relieves, aromas y sabores dentro y fuera del hogar. En el trabajo del campo y del hogar. En la vida de pareja y la procreación y cuidado de sus hijos e hijas. Todo, generador de una concepción del mundo, de emociones y sentimientos que compensaban de alguna manera la dura vida en el campo y sus privaciones. La matanza de Acteal quebró casi todo esto. Acabaron con la vida de hombres, mujeres y niñas/os y a las/os sobrevivientes les privaron de sus espacios, dinámicas y bienes vitales.
Antes de la masacre, a las mujeres de varias comunidades les tocó resistir solas - los varones habían huido -, el asedio de los grupos paramilitares. Hombres de su mismo pueblo, "de la misma sangre y de la misma carne" - como dicen ellas -, que llegaron a violentar sus hogares en busca de los maridos para que abandonaran la organización de Las Abejas.
La amenaza de muerte era directa y con las armas por delante. "Si los hombres y mujeres no quieren morir entren en el PRI", decían, mientras el cañón de un rifle apuntaba en la boca de un pequeño que lloraba o un perro era muerto a tiros en la puerta de la casa."Eran muchos, jóvenes y ya hombres". Todos armados: "Afuera de la casa bailaban como guajolotes", recordaron las mujeres de Canolal refugiadas en el CIDECI de San Cristóbal de Las Casas. En su desesperación y temor de morir o ver muertos a sus familiares aceptaron las condiciones y pasaron a ser rehenes de las bandas armadas priístas. Les impusieron como cuota de ingreso hasta 600 pesos por persona. Les siguieron las cuotas periódicas de 20 ó 30 pesos, de maíz, frijol, pozol, tostadas y tortillas. Les impidieron salir de la comunidad y vieron como obligaban a los hombres al saqueo. Los priístas iban por delante. Robaron café, animales; saquearon y destruyeron viviendas de las familias que temerosas huían. En esas condiciones vivieron la matanza.
Después del crimen, estas mujeres se decidieron por el doloroso abandono de todo. En febrero de 1998 dejaron su comunidad.
En Acteal, como cada día 22 de cada mes, la comunidad celebró una misa en memoria de los hombres, mujeres y niñas/os que fueron asesinados hace casi tres años Ahí jóvenes mujeres nos dieron su testimonio. Alguna de ellas sobreviviente de la masacre y en la que dieron muerte su padre y a su madre. Triste comentó: "ya no estoy completa". Sin embargo, con dignidad manifestó estar clara de la situación por la que están pasando. Tienen temor pero ahí están.
Ellas se refirieron con insistencia a los riesgos que están viviendo a causa del fracasado operativo de la PGR, el 13 de noviembre, en contra de los paramilitares radicados en Los Chorros.
Se han incrementado los rumores de ataques armados a los asentamientos y el temor se ha acentuado en la población desplazada. Además, los paramilitares pregonan que Las Abejas se están armando para la venganza. Como se recordará, hace un mes, más de doscientas personas se habían reubicado en Yibeljoj, tierra de paramilitares. El operativo de la PGR les ha creado una situación de alto riesgo.
A diferencia de las/los desplazadas/os bases de apoyo zapatistas y que se han ubicado en varios campamentos en torno a la comunidad de Polhó, Las Abejas tienen como uno de sus objetivos inmediatos el retorno a sus comunidades de origen. Cada aniversario de la masacre, es para ellos un momento propicio para el retorno. Los resultados del operativo de la PGR frustraron sus planes. Las mujeres desplazadas que viven en campamentos ubicados en el municipio de Chenalhó como las que se encuentran en San Cristóbal de Las Casas, coinciden en que la vida cambió para ellas. Fueron obligadas a abandonar su comunidad. Allá quedó la casa, la milpa, la huerta, el cafetal, los frutales, sus animales. Sus actividades se redujeron, como el espacio que puede ofrecer el hacinamiento del campamento y la alimentación al tamaño y variedad que la solidaridad puede ofrecer, más lo que pueden obtener directamente de la recuperación riesgosa de algo de cosecha en sus cafetales, de los cultivos en colectivo y de la venta de sus bordados. No tienen libertad de movimiento. Están en alerta permanente. Rodeadas por militares y acosadas por los paramilitares. Seguramente es más penosa la vida de las mujeres que se han refugiado en San Cristóbal. Ciudad y ladina. Tierra fría. Espacios cerrados. Para sobrevivir dependen absolutamente de la solidaridad. Ellas dicen: "Los hombres y las mujeres nos pasamos sentadas el día, sin trabajo, sin dinero. Un día triste otro alegre. Allá quedó todo. Allá acabó todo". Saben que en San Cristóbal se libran de los paramilitares y reconocen que las mujeres de los campamentos en Chenalhó viven en permanente peligro.
En medio de toda esta violencia, las mujeres no han sido derrotadas. Al contrario. En las comunidades son valoradas por el papel que han jugado antes y después de Acteal. Su participación en la organización, producción, como promotoras de salud, en el movimiento catequístico y visión política se ha incrementado.
En las condiciones que privan en los campamentos participan activamente en la recreación de la familia y del sentido de comunidad. Para ellas, la dimensión religiosa es un fuerte asidero. Ahí encuentran la palabra para tratar de entender, entenderse. Fuerza para el consuelo, la resistencia pacífica y la lucha. Quizás por esto dimensionan a Acteal como "tierra sagrada" y veneran a la Virgen de la Masacre. A la oración, la reflexión política, a la organización y lucha cotidiana por la sobreviviencia, han incorporado en la celebración mensual los elementos vitalizadores de la música, la fiesta y el baile. Por eso se le ve alegres, arregladas, limpias cada 22 de cada mes en Acteal.
Todo esto nos puede explicar el sentido de la peregrinación de Las Abejas que, acompañadas de choles y tzeltales, van al Distrito Federal en busca de la Guadalupana para rogarle por el retiro de los militares, el desarme de los paramilitares, el respeto a los acuerdos de San Andrés y por el pronto retorno a sus comunidades. La peregrinación partió de Acteal encabezada por dos mujeres que enarbolaban la bandera nacional.
(Consulte en nuestra edición en internet un recuadro con información del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas sobre el estado de las investigaciones y los procesos penales en torno a la masacre de Acteal).

Situación de las investigaciones y los procesos penales en torno a la masacre de Acteal. *

Sentencias.
1999 fue un año de conclusiones sobre expedientes penales que se abrieron por el ejercicio de la acción penal del Ministerio Público Federal en contra de los autores materiales, policías y exmilitares que toleraron el equipamiento de civiles armados y la consumación del homicidio múltiple.
· Hasta noviembre de 1999 se habían dictado 57 sentencias poco satisfactorias al no reconocerse el delito de asociación delictuosa que hubiese aportado elementos para acreditar la existencia de grupos paramilitares. 37 más se encuentran en proceso de instrucción.
· Las sentencias van 35 a 4 años y 6 meses por los delitos de homicidio calificado, lesiones calificadas y portación de armas de uso exclusivo del ejército, armada y fuerza aérea sin licencia.
· Fueron conmutadas las sentencias de 3 a 9 años de prisión y liberados ocho ex policías que toleraron el equipamiento de los civiles en Los Chorros y otras comunidades.
· En cuanto al proceso en contra de ex policías presentes en los hechos, se declinó la competencia al juzgado penal de San Cristóbal de Las Casas y el que se refiere al general retirado Julio César Santiago Díaz se encuentra en periodo de conclusiones.
· En todos los casos, los autores materiales han sido absueltos del pago a la reparación del daño pues el juez consideró que: "En razón de que el Ministerio Público y los ofendidos no demostraron debidamente la existencia del daño moral o material que causaron los activos en los delitos cometidos…" Investigaciones pendientes.
· Corresponden a las de responsabilidades penales de los ex servidores públicos que no tomaron las debidas precauciones para evitar la consumación de los hechos: Julio César Ruiz Ferro ex gobernador del estado; Homero Tovilla Cristiani, ex secretario general de gobierno y Uriel Jarquín Gálvez ex subsecretario general de gobierno.
· Jorge Enrique Hernández Aguilar, ex secretario ejecutivo del Consejo Estatal de Seguridad Pública logró una suspensión incidental en amparo contra ordenes de aprehensión.
· El ex director de la Policía de Seguridad Pública, José Luis Rodríguez Orozco y el ex coordinador de Seguridad Pública del estado, general retirado Jorge Gamboa Solís se encuentran prófugos de la justicia.
· Están pendientes de ejecutar 29 ordenes de aprehensión del fuero federal contra probables autores materiales.
*Informe del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas. Nov. de 1999.

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