AGRESIONES CONTRA MUJERES INDIGENAS EN CHIAPAS
AGRESIONES CONTRA MUJERES INDIGENAS EN CHIAPAS
INFORME DE LOS OBSERVADORES POR LA PAZ EN LAS COMUNIDADES “10 DE MAYO”, “OCOTAL”, “LUCIO CABAÑAS” y “1 DE ENERO”


10 de enero de 1998

En la comunidad “10 de mayo”, ubicada aproximadamente a 20 kilómetros del centro de Altamirano, los pobladores tzeltales de las comunidades “Ocotal” , “10 de mayo” y “Lucio Cabañas”, denunciaron que el 9 de enero de 1998:

1. En OCOTAL, a las 10 de la mañana, alrededor de 100 soldados, cuyos mandos iban vestidos de civil, acompañados de elementos de seguridad pública y de otras personas desarmadas vestidas de civil, ingresaron a pie a la comunidad. Todos ellos se dirigieron a un domicilio señalado por Armando Méndez Juárez y Antonio Hernández Pérez, habitantes de El Ocotal, de militancia príista. En dicho domicilio preguntaron a la indígena monolingüe sobre su esposo y sus nombres, la mujer atemorizada por el tamaño del grupo, negó su nombre propio y el de su esposo, por lo que los militares y acompañantes se retiraron. Minutos después regresaron diciendo que ya sabían cómo se llamaban y quienes eran, preguntaron por qué ocultaban sus nombres y la intimidaron para que “entregara los paliacates”; acto seguido allanaron el domicilio tirando y rompiendo las pertenencias. La mujer - por medio de traductor -, afirmó no entender lo que los militares y acompañantes pedían y negó haberles dado permiso para ingresar en su casa. Además de las pertenencias rotas y maltratadas fueron robados dos mil pesos. La misma indígena dijo que andaban buscando a su esposo a quien intentaron localizar en diversos sitios cercanos, pero a pesar de encontrarse trabajando en la cercanías de su casa, no lo localizaron.

2. En 10 DE MAYO, comunidad contigua al Ocotal , alrededor de las 10:00 de la mañana los habitantes de esta comunidad se percataron de un grupo de soldados federales formados primero a lo largo de la carretera y luego bloqueándola, que luego se retiraron quedando dos de ellos fotografiando la comunidad y sus habitantes. Posteriormente, a las 11:00 de la mañana regresó un grupo de cerca de 10 camiones llenos de soldados, seguridad pública, policía judicial y otros uniformados que no pudieron identificar, acompañados de tres habitantes de la comunidad de La Laguna, quienes dirigían a los soldados, estas personas son: Antonio Aguilar Sánchez, Alejandro Guzmán Sánchez, Francisco Jiménez Morales y Arturo Pérez Aguilar, de conocida militancia priísta. Por ello un grupo de 50 mujeres acompañadas por sus hijos se acercaron a preguntarles a qué iban, las mujeres afirmaron haberse dirigido en todo momento de manera respetuosa. Sin embargo los militares, seguridad pública y acompañantes habían traído consigo palos de diversos tamaños y un camión lleno de piedras, además de sus armas de fuego y sin mediar palabras, agredieron al grupo de niños y mujeres diciéndoles, al tiempo que las atacaban físicamente: “pinches indias, malditas, qué hacen en el camino”, “cállense malditas indias, hijas de puta”, “pinches indias pitudas, culeras” , “pinches viejas, hijas de puta”, “el gobierno nos mandó, y vamos a pasar, chorreadas hijas de su puta madre”, “dónde están los extranjeros y los gringos”.

Arremetiron contra ellas con uno de los camiones arrollándolas, les aventaron piedras, las golpearon con los palos, las patearon, tomaron a algunas de los cabellos y las azotaron contra el piso, les pisaron los pies y piernas con sus botas, también utilizaron cañones y culatas de sus armas, a estas mujeres las acorralaron en un barranco lanzando por lo menos a una de ellas y las amenazaron con violarlas.

En particular se ensañaron con los niños que iban cargados por sus madres a los que lanzaron piedras, golpearon con garrotes e intentaban arrebatárselos a sus mamás, varias mujeres con niños fueron azotadas contra el piso y las piedras. Una de las mujeres recién operada de un quiste en la parte superior del abdomen sufrió un desmayo, cayendo al suelo y los militares dispararon, por lo menos en una ocasión muy cerca de su cuerpo “para que se levantara”. Las mujeres y niños que caían al suelo eran levantados a culatazos y golpes de palos. Otra mujer con aproximadamente 7 meses de embarazo fue picada en el abdomen con el cañón de un fusil, lo que produjo una herida visible; otra mujer embarazada presentaba pie y pierna izquierda severamente hinchados producto de los golpes.

Esta agresión duró dos horas y en ella resultaron con heridas diversas 16 mujeres y 9 niños de brazos. Estos niños presentaban heridas de golpes en cuello, cabeza, piernas, brazos y espaldas ya que eran cargados en rebozos por sus madres. Uno de los bebes de sexo femenino, de siete meses, se desmayó por los golpes recibidos, durante mas de una hora, además, 36 horas después presentaba vómito constante, llanto y no tomaba leche de su madre. Otro menor de un año de edad fue golpeado en la cabeza y se desmayó. Dos mujeres presentaban heridas profundas en la cabeza. Hubo que trasladar al hospital a la mujer recién operada y a la bebé de siete meses de edad y su mamá que estaban particularmente heridas. Hasta antes de la llegada de los observadores la comunidad tenía miedo de salir a recibir atención médica por el temor de ser atacados en el camino por los grupos priístas o por los soldados federales.

Durante la agresión las mujeres acertaron a defenderse con piedras y palos, lo que según ellas “les permitió salvar su vida”. Agregaron que al darse cuenta los soldados de la magnitud del daño causado a las mujeres y niños, en algún momento, los soldados les gritaron - sin dejar de atacarlas- su ofrecimiento de atenderlos con el médico militar que los acompañaba. Ello no fue posible ya que la agresión continuó y las mujeres huían de los militares y policías agresores.

La asamblea de la comunidad pidió la presencia urgente de campamentistas por la paz ya que temen que, producto de las denuncias, se presenten judiciales, militares o derechos humanos gubernamentales para “hacer justicia” cuando en realidad van a continuar las agresiones a las comunidades.

3. SAN PEDRO GUERRERO Y 1 DE ENERO De estos dos lugares se sabe que ingresó la columna militar pero aún no se conoce qué ocurrió.

Observaciones: Cabe señalar que al regreso fue obstruido el paso del automóvil de los observadores por medio de troncos atravesados en el camino y fueron quitadas partes de los pequeños puentes de madera que permiten el tránsito vehicular.


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